Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía

Solo para mayores de 18.

Yani, muchas gracias por ayudarme con la corrección de capis!

Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook


Noviembre, 2012.

Quil era hermoso, tenía un cuerpo musculoso y además un sabor perfecto.

Dios, ¿y su ropa?, las prendas de alta costura destacaban ahí por donde fuera. Era perfecto en muchos sentidos. Edward nunca fue así. Por lo general vestía camisetas sencillas y pantalones de cargo o mezclilla, y todavía se ponía los Converse que tenía desde antes de unirse a No Signs. Nada de Ferragamos o Madden para él; botas Demonia con hebillas. ¿El pelo? Peinado sin ninguna suerte.

Demonios, en todo el tiempo que Bella tenía conociendo a su marido, nunca lo había visto con un traje, hasta que comenzó a dirigir a Resistance. Bueno, y el día de la boda. Si Quil era la imagen del perfecto abogado millonario, Edward era la del matón con el que su papi le prohibió casarse por algo.

—Oye, ¿estás bien?

Bella levantó la cabeza de golpe. Quil estaba desnudo, perfectamente peinado y olía a Hugo Boss… Se ruborizó, desviando la mirada, arrastrando las mantas hacia su pecho.

—Sí, yo… solo estaba pensando que preferiría ir a ducharme a casa.

—Desde luego.

Quil se volvió y mostró un culo espectacular mientras se acercaba al armario.

—¿Crees que de verdad podamos conseguir inversionistas para el grupo? —preguntó tanteando alrededor, buscando su sostén—. Emmett está intentando sacarme de la compañía o algo así...

—Emmett es un idiota, nunca ha estado presente, no sabe manejar la compañía, estarás bien, te lo prometo. Tengo unos inversionistas que te vas a ir de espaldas cuando te lo diga.

—¿Puedes decírmelos ahora? —Él se rio.

—No.

Mientras Quil sacaba una camisa del ropero, Bella se abotonó la blusa, pensando en esos inversionistas secretos. Quil había estado trabajando para diferentes disqueras desde hacía muchísimo tiempo, y nunca habían tenido charla de almohada sobre aquello, lo que probablemente era solo una de las muchas razones por las que Rosalie había hecho de él su abogado particular, él tenía toda la discreción del mundo.

Edward, por otra parte, nunca había sido capaz de mantener un secreto, odiaba que la gente le confiara cosas, precisamente porque no podía mantenerlas, y soltaba secretos desde fiestas sorpresas a algún integrante del teatro, cotilleos sobre embarazosos asuntos personales en la banda, y sin embargo, había mantenido en secreto lo de Tanya, con una precisión…

—¿Bella?

—Lo siento, ¿qué?

Quil salió completamente vestido con un traje de tres piezas, luciendo perfecto y todo negocios.

—Te dije que no podré ir a Swan el día de hoy, te llamaré por la noche.

—Oh, está bien.

Suponía que se tropezarían por la oficina a lo largo del día… lo cual era como habían funcionado siempre desde… Diablos. Ni siquiera podía pensar en lo que había pasado unas semanas atrás. No podía siquiera poner en palabras mentales cómo se sentía sobre lo único que nunca le había preocupado que pudiera pasar… justo delante de sus ojos.

¿Y había pensado que Edward engañándola era malo? Ver al tipo tener un hijo con otra… Caray, tenía que salir de aquí cuanto antes, ¿no?, Quil pensaría que estaba volviéndose loca, o que quería comenzar a dejar cosas en su apartamento, lo cual era lo último en su lista.

—Te veré entonces.

Hubo una indecisión, y luego Bella se acercó y depositó un beso en los labios de Quil. Un momento después, salió y se encontró bajando por el ascensor hacia su auto. Caminó tranquilamente, pero después se quedó sentada frente al volante mirando a la nada, sin encender el automóvil siquiera, y en el silencio que parecía aplastarla por todas partes, se preguntó si no sería bueno comenzar a beber o algo. Edward había comenzado a fumar. Encendió el auto, lo primero que se escuchó fueron las notas de Damien Rice, ¿por qué no conseguía a alguien como él?, un éxito como: "The Blower's Daughter", era lo que Swan necesitaba, pero no la canción que ella precisaba en estos momentos.

Cerrando los ojos, intentó recordar el sonido de los gruñidos de Quil, o el aspecto de la espalda del tipo arqueándose o la sensación de piel contra piel… No pudo.

Y esa era la raíz del problema, ¿no?, sin embargo no encontraba otra salida más que dejarse llevar en esos momentos por la enajenación de sus instintos poco confiables, solo eso proporcionaba un íntimo consuelo al comprender que estaba a punto de fracasar otra vez, pero ahora en su más grande aspiración profesional si las cosas salían mal con Evermore.

§ § § § § § §

―Tal vez se tenga que quedar internado por más tiempo… incluso si es Navidad. No… no lo veo mejorando en lo absoluto.

Edward ignoró el creciente dolor en sus sienes, mientras miraba a los integrantes de Resistance y maldijo por lo bajo, Dylan tenía razón. Derek no podía seguir en ese estado, ni ellos tampoco, teniendo que ir a buscarlo a bares de mala muerte, sacándolo de abajo de puentes llenos de traficantes, y arrastrándolo a la van, era una maldita rutina de la que ya se estaba cansando. Se estaba portando como si fuera alguna clase de padre buscando desesperadamente la forma de encausar a su hijo.

―Tal vez tengamos que sacarlo de la banda ―dijo Caden, alto y claro. Incluso Edward se sorprendió de escucharlo―. Podemos conseguir otro guitarrista, no será nada fácil pero se tiene que hacer, es mi hermano y lo quiero, pero esto se le está yendo de las manos cada vez más. No veo solución esta vez.

Sí, Edward lo sabía. Mirando al chico más corpulento de todos ellos, el más condescendiente, el que lograba robarles risas a todos, hablando tan en serio, tan alarmado y preocupado se dijo que estaba bastante consciente del desastre que estaba haciendo el guitarrista, contaminando todo lo que tocaba. Pero…

―Chicos, perder a su mujer no fue fácil. ―Si lo sabría él―. Solo necesita tiempo para asimilar las cosas, Dy lleva razón, deberíamos dejarlo internado más tiempo, darle espacio.

Ni siquiera él mismo podía creer que estuviera solapando el comportamiento de drogadicto de mierda que Derek llevaba, pero tan solo pensar en cómo Bella lo había mandado al diablo, dejándolo para siempre, lo hacía querer esnifarse algo también, volverse ese drogadicto descontrolado que podía olvidar incluso su nombre mientras se inyectaba algo.

―Descansemos por hoy, necesito hacer una llamada ―murmuró sacudiendo la cabeza. Ya había adquirido el hábito de fumar, no necesitaba sumarle el de las drogas, muchas gracias.

Así que minutos después, los chicos se dispersaron, estaban nerviosos por todo lo de su primer disco y la gira estropeándose por culpa de Derek, quien se perdía en cada nuevo estado al que llegaban…

¿Hola?

La voz de Tanya le hizo prestar atención.

—Oye. Acabo de regresar. ¿Cómo te sientes?

La enunciación precisa que utilizó sin pensar, le recordó a sus padres, cada palabra perfectamente pronunciada y elegida con cuidado. Siempre fue así con ellos, era increíble que estuviera volviendo a las viejas costumbres, cuando con Bella nunca tuvo que ser así.

Estoy bien, muchas gracias. Ya sabes, no he hecho otra cosa que descansar, solo he visto la televisión, pero creo que solo ver "Súper niñera" en Discovery, fue una mala idea.

—¿Qué demonios es eso?

Un programa donde una niñera te ayuda a educar a verdaderos esperpentos, Dios, no dejaré que nuestro hijo sea así.

Él le hizo un par de preguntas más, como qué había comido y si había dormido una siesta, solo para que ella siguiera hablando... porque entre líneas, él buscaba pistas de incomodidad o preocupación. Hablar del bebé en sí, era un tema que todavía le jodía la cabeza. Mucho.

—Así que estás bien —dijo.

Sí, y antes de que preguntes, ya cené.

Frunció el ceño, no quería que ella se sintiera como si él dudara de sus capacidades para cuidar de su hijo, pero bueno, ¿se estaba volviendo un controlador, no? En su vida personal y con los chicos de la banda, el sentir que las cosas se le estaban escurriendo de las manos lo tenía portándose como un estúpido en grande la mayoría del tiempo.

—Escucha, no es solo por el bien del pequeño, también es por el tuyo, Tanya, aunque no me lo creas, quiero que estés bien, ¿sabes?

Ella bajó un poco la voz.

Siempre has sido así, incluso antes de que nosotros... sí, solo has querido siempre lo mejor para mí, aunque no lo sepas, sigues siendo mi mejor amigo.

Edward no supo qué contestar a eso, en realidad apreciaba a Tanya, pero nunca reparó en que, además de una cristalina amistad, entre ellos pudiera haber otra cosa… y sin embargo, esa noche la atracción los envolvió como una brisa imperceptible y, cuando se dieron cuenta, ya estaban empapados.

Esa horrible noche en México, mientras arrastraba a Derek fuera de la arena de la playa donde había intentado ahogarse, Tanya no había hecho otra cosa más que tratar de darle ánimos, y lejos de ayudarlo lo perjudicó. Tener cerca a una amiga como ella, era lo que necesitaba, lo que le hacía falta, y a lo largo de los años, ella siempre demostró que podía estar ahí. Recordaba haberse emborrachado con un Derek semi inconsciente a su lado, mientras Tanya los observaba quizás con espanto, no que le importara, ni tampoco haberle dicho que se sentía muy solo, lo cual era curioso porque en la antevíspera no pudo confesarle lo mismo a su esposa.

Concentrándose en la puerta de la habitación abriéndose, miró a Derek escabullirse hacia la cocina de granito. Estaba más delgado, casi en los huesos, su cabello rubio era una maraña descontrolada sobre su esquelético rostro, sus ojos azules hundidos, era más un zombi que cualquier otra cosa.

—Me tengo que ir, descansa.

Cuando colgó, se dio cuenta de que Caden estaba enseguida de él, y lo estaba mirando como si tal vez algo estuviera fuera de lugar: el cabello pintado de rojo, quizás se le había olvidado ponerse los pantalones, cejas delineadas...

—¿Tienes una amante, Edward? —dijo el bajista, arrastrando las palabras.

Edward miró a su alrededor buscando una tabla salvavidas, y consiguió un montón de nada.

—Ah..., no, ella… no. Bella es mi mujer.

—¿La mujer de la que parece que estás divorciado?

—No estamos divorciados —siseó como un niño caprichoso, que no ha querido entender cuando le han dicho que no, y es no.

—Uno pensaría que lo ha visto todo, pero aquí estás, justificando a Derek una y otra vez porque resulta que eres igual.

—¿Ves alguna jeringa en mi brazo? —espetó mordaz.

—Veo más bien una soga en tu cuello. ¿Hablando con tu amante mientras sigues casado?

Caden inhaló profundo, antes de pasar a su lado.

—Lo que sea. Derek está tratando de escapar, vamos.

—Yo amo a Bella, es mi esposa —dijo caminando tras el bajista.

—Se nota —canturreó trotando hacia la salida.

Edward se detuvo en sus pasos, esas mismas palabras había dicho ella. Y efectivamente, no se estaba notando. Sin embargo, no había nada que pudiera hacer para que ella lo disculpara, aunque la verdad es que ni siquiera estaba intentando, convencido de que lo mataría si se le ocurría llamarla. Aún no cabía en su entendimiento la magnitud del sismo que estaba viviendo. Era cierto que algunas veces vislumbró la posibilidad de divorciarse, pero jamás, ni en sus pesadillas más repugnantes, imaginó el drama de ser papá de otro hijo que no fuera de Bella. Respiró profundo antes de encender un cigarrillo, y le dolió el pecho.

¿Era este horrible y compungido dolor lo que Bella había sentido?

Era casi igual que esa noche donde su padre golpeó a su madre en el sótano. Edward se había metido en medio de la pelea, solo para recibir un golpe por parte de su padre, y una reprimenda por parte de su madre. Ella le había dicho que las peleas eran entre ellos dos, y que jamás le levantara ni siquiera la voz a su padre, o él sería quien tendría que irse de la casa. En ese momento, se había estado preparando para dejar Londres y dejó claro que no iba a haber vínculos entre ellos nunca más. Pero no pasó, solo se volvió un tipo rebelde y sin causa, según sus padres. Así que… sí, maldita depresión.

Levantando su mano, la puso sobre su corazón palpitante solo para asegurarse de que seguía por ahí latiendo, el pobre había tenido constantes ataques como cuando Tanya lo llamó la otra noche y pensó que enfrentaría otro aborto.

Vaya, el destino tenía unas formas de enseñarte cosas… así que bajo la superficie, no estaba estable realmente. Ni siquiera estaba en paz, lo único que podía calmarlo era el pensamiento de ser padre, al menos con eso sabía de alguna manera que no iba a fallar, y hablando de fallos… pensó de nuevo en Bella y se estremeció. Cada vez que por alguna razón sus miradas habían chocado en estas semanas, sus hermosos ojos se estrechaban sobre él con una aversión que había reservado previamente para Aro, personas vistiendo chaquetas anaranjadas, o los infomerciales en la madrugada… pero mientras salía a la fría tarde, pensó que era mejor soportar todo eso, que esta gran nada creciendo en su pecho.


Hola, ya mitad de semana, les cuento que parece ser que Edward va hacer el intento nuevamente de buscar a Bella, ¿cómo ven, no será ya tarde?

Gracias por comentar: Jupy, Gloria, Tecupi, Esal, tulgarita, NarMaVeg, Liliana Macias, Marme, Lizdayanna, Paupau1, Tata XOXO, Adriu, angryc, LuAnKa, torrespera172, rjnavajas, Gina, ¿a lo mejor pensaba que no quería compartirlo todo con ella?, esta muy impuesta a manejar su propio dinero y en ese entonces, realmente estaba enfocada en su matrimonio, no como ahora, buena pregunta!, Karla, Vale POTTER , carolaap, Daira AV, yo tambien!, soy una romántica después de todo. Yenix304, miop, Injoa, saraipineda44, Leah De Call, valentina delafuente, somas

Gracias también a las chicas guest, por ahí una personita se molestó por como las llamo, la verdad no sé como llamarlas si no me dejan el nombre, y claro que jamás me burlaría o me tomaría personal algún comentario, esto es solo una historia y es ficción, saludos!