Las palabras del rubio resonaron en su cabeza una y otra vez como si su cerebro se negara a entender el significado de estas ¿Él era el padre del cachorro? Eso era imposible ¿Verdad? Porque si así fuera significaba que siempre pudieron estar juntos, que nunca debieron distanciarse tanto. Que Yuri lo alejo de su hijo.
— ¿Es… mío? —Preguntó con la vista fija en el rubio, pero sin mirarlo realmente— ¿Por qué esperaste tanto para decírmelo? —luna pequeña y solitaria lágrimas cayó desde uno de sus ojos, esto era demasiado para él en ese momento y el menor había comenzado a moverse un poco en su cama, seguramente por el aroma de sus feromonas que debían estar invadiendo la habitación de mala manera.
El japonés se alejó del rubio y este no hizo nada por detenerlo, sabía que esta era una noticia demasiado fuerte, que el azabache necesitaría tiempo para asimilarla y él… él tendría que esforzarse de alguna manera por enmendar las cosas, sabía que tal vez sería complicado, pero ahora que lo había visto de nuevo, que sabía que no había estado con nadie mas y que aún se amaban, no podía dejarlo ir.
—Sé que debí decírtelo, que estuvo mal, pero en ese momento… —suspiró para luego mirar al suelo— en ese momento pensé que eras feliz con alguien más.
Yuuri entendía aquello, lo entendía porque él también pensó que el rubio era feliz con alguien mas, pero eso no quitaba el hecho de que esto iba más allá de creer o no en algo— es mi hijo y me lo negaste, no estuve con él durante el embarazo, no estuve con él cuando nació… ¡No estuve con él en su primer cumpleaños! ¡Su primera palabra! ¿Crees que eso puede arreglarse con una simple escusa? —le preguntó molesto mientras se limpiaba bruscamente las lagrimas que salían de sus ojos. Iba a reclamar algo más, pero el menor comenzó a llorar, el ambiente era demasiado tenso y él había gritado despertándolo.
Yuri iba a ir hacia él, pero el japonés se adelanto y lo tomó entre sus brazos, meciéndolo suavemente y diciéndole que todo estaba bien. El pequeño comenzó a calmarse y el rubio se sorprendió de que el aroma de Yuuri hubiese cambiado casi instantáneamente, de uno amargo a uno muy dulce y relajante, a él aún después de tres años de tener a Nikolai le costaba controlar sus feromonas para calmarlo, pero al azabache se le hacía tan simple.
El omega rubio no pudo hacer otra cosa mas que mirar como el otro lograba calmar por completo al menor, dejándolo dormido nuevamente y acostándolo en su cama. Definitivamente Yuuri era mejor que él para esto, su instinto maternal era mucho más fuerte aún si no había sido quien llevara al bebé en su vientre.
—Será mejor que me vaya —dijo en un tono serio para luego dirigirse a la puerta, aunque no sin antes darle una última mirada al que era su cachorro.
— ¿Vas a irte después de saber esto? —le preguntó mientras lo seguía a la puerta principal.
—No te equivoques, Yuri. Arreglaré todo para volver aquí y compartir mas con mi hijo. No dejaré pasar más tiempo, ya me quitaste bastante —sin nada más que decir salió y cerró la puerta tras él aunque sin azotarla, simplemente porque no quería despertar al cachorro.
Yuri se quedo estático, no había llorado solo para no dejarse caer, pero cuando el japonés desapareció de su campo de visión, se derrumbó cayendo de rodillas al suelo, tapando su boca con la mano para ocultar los pequeños sollozos que escapaban de ella ¿Hace cuanto no lloraba de esa manera? Quisiera decir que no podía recordarlo, pero lo sabía muy bien, no lloraba desde que nació su pequeño, porque tenía que ser fuerte para él.
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Yuuri se fue enojado, triste, dolido y feliz. Una mezcla de sensaciones que lo inundaban por completo, pero la única emoción que no podía sentir y que internamente hubiese deseado poder hacerlo, era el odio. Quería odiar a Yuri por lo que había hecho, por lo que le había ocultado, pero no podía porque su corazón le pertenecía y no podía hacer nada por ello. Si lo odiara tal vez no sería tan doloroso, la traición no se sentiría tan cruel en su interior, pero nada podía hacer al respecto.
Se fue todo el camino al hotel pensando en que Kolya era su hijo, que la conexión que tuvieron apenas se vieron fue fuerte porque era parte de él y que ahora sabía algo que había ignorado por mucho tiempo. Un omega puede preñar a otro. Si ese solo dato hubiese estado en su mente desde el principio, si los educaran para saber que eso también podía suceder, el día en que vio al rubio embarazado se habría dado cuenta que el único padre podía ser él mismo y nadie más.
Si se ponía a pensar en todo lo que sucedió, también era su culpa en cierto modo. No iba a negar que la mayor parte de este problema había sido a causa de Yuri y sus estúpidas suposiciones, pero él en cierto modo ayudó a fomentarlas cuando también dudo del rubio. Porque dudo, cuando lo vio con Otabek y esperando un cachorro asumió que no era suyo por ser omega, pero si lo pensaba detenidamente y con claridad ¿Por qué Yuri se metería con otro cuando le costó tanto estar con él?
Habían sido inmaduros, habían sido estúpidos y egoístas sumiéndose en sus propios supuestos en vez de ser valientes y aclarar todo cara a cara. Habían sido cobardes, el miedo de saber la verdad de la boca del otro los había orillado a esto y ahora no había como devolver el tiempo por lo que solo quedaba avanzar, tomar esto lo mejor posible y velar por ese pequeño que no tenía la culpa de nada. Yuuri ahora se enfocaría en su cachorro, los sentimientos entre él y Yuri estaban en segundo plano en este momento puesto que sus prioridades como padre iban primero.
Se durmió pensando en muchas cosas por lo que no descansó lo suficiente, pero era lo que menos le importaba, después de todo esta situación no era algo que pudiera tomarse a la ligera.
El trayecto a casa se le hizo más largo de lo normal con todos los pensamientos en su cabeza, necesitaba hablar con alguien, tal vez con Phichit, aunque tal vez su amigo era igual de traidor y lo sabía desde antes. En el único que podía confiar siempre era Víctor, así que iría con él y le contaría todo, le pediría consejo como siempre y así tendría una vista neutral de la situación, pero esta vez con todos los acontecimientos claros.
Llegó a casa y llamó a Víctor preguntándole cuando podían verse, pudo sentir la preocupación del otro al escucharlo así que suponía que el platinado había sentido su mezcla de emociones también. No estaban enlazados físicamente, pero al ser destinados había pequeñas cosas que habían ido creciendo entre ellos como la percepción de lo que siente el otro, aunque no era tan intenso como si Víctor lo hubiese marcado.
—Voy enseguida —le dijo de inmediato y corto antes de que Yuuri pudiera replicar y decirle que no era tan urgente y que podía esperar hasta mañana puesto que era tarde. Por suerte Mila también se preocupaba mucho por él, así que ella siempre le insistía a Víctor de que estuviera al pendiente de Yuuri, al ser ambos alfas y tener una conexión con el japonés que sentían como familiar, tenían la necesidad de cuidarlo y protegerlo.
No pasó mucho tiempo para que Víctor llegara a su casa, se saludaron con un beso en la mejilla y el platinado lo abrazó fuerte, liberando un poco de sus feromonas que lograron calmarlo y estabilizar un poco sus sentimientos. Yuuri le ofreció café y galletas que tenía guardadas a lo que el alfa aceptó de inmediato.
Una vez en la sala pudieron conversar con tranquilidad, Víctor esperó a que Yuuri le contara y este lo hizo sin rodeos ya que sabía que no sacaba nada con endulzar el asunto— encontré a Yuri y el cachorro es mío —dijo de frente logrando que el platinado se atragantara con una galleta y comenzara a toser, lo que causo risa en el omega.
— ¿Tuyo? —Preguntó cuándo logró calmarse— pero, los dos son omegas y además ¿Por que no te lo dijo antes? han pasado como… —alzó una mano comenzando a contar con los dedos— ¿Dos, tres años?
Yuuri asintió con la cabeza y dio un largo suspiro para poder comenzar a explicarle todo lo que Yuri le había dicho, como se había sentido con el cachorro y todo lo que había pensado en el camino a casa. Víctor solo lo escuchaba con atención y en su mirada se podía apreciar que estaba analizando cada palabra de la mejor manera posible. El alfa quería ser neutral aunque le costara, Yuuri no necesitaba juicios sentimentales en esta situación, si lo había llamado era para que le diera un punto de vista objetivo.
—Quiero seguir viendo a Kolya, es mi hijo pero…
—Pero no sabes qué hacer con Yuri, entiendo —le respondió bebiendo el último sorbo de café para luego dejar la taza en la mesita de la sala— creo que no debes pensar en lo que pasa con Yuri por el momento, no te agobies con eso —se acomodó mejor en el sofá mientras hablaba— Yuuri tu trabajo se puede hacer desde un computador incluso desde casa ¿Por qué no vas a vivir allá y le ofreces ser tú quien cuide a Nikolai mientras él trabaja? —le preguntó intentando dar una solución amistosa a esto— así pasas mas tiempo con tu cachorro, lo conoces mejor y de a poco si todo se va dando tal vez puedan ir arreglando las cosas con Yuri. Tal vez no para ser pareja, pero si para llevarse bien, después de todo ambos son los padres de Kolya.
Yuuri lo pensó un momento, lo que Víctor le ofrecía sonaba muy bien y no tenia ningún "pero" que ponerle a la situación, no veía razones para que Yuri se negara si él mismo le había dicho que era el padre, además de que habían visto claramente que la conexión entre él y el cachorro era fuerte.
—Gracias, Víctor —le dijo sincero y sonriendo por fin— esto es de mucha ayuda —se sentó mas cerca de él y lo abrazó acomodándose en su pecho. No era la primera vez, Víctor lo dejaba hacer eso cuando necesitaba calmarse y a su esposa no le importaba puesto que había visto en persona como el amor que sentía el uno por el otro era completamente fraternal.
Conversaron un rato mas y Yuuri le mostró fotografías que había tomado con su celular de su cachorro, Víctor de inmediato encontró los rasgos que pertenecían a Yuuri como su nariz y ojos, notando que su rostro, labios y cabello eran iguales a los del otro omega. Rieron con un video de Kolya gruñéndole a un beta que se había acercado a Yuri solo para preguntar algo. Al parecer era muy celoso.
Cuando Víctor se fue, Yuuri comenzó a buscar arriendos en la otra ciudad. Para cambiarse de casa al menos tardaría una semana, pero no quería perder la comunicación, no de nuevo así que llamó a Yuri para saber cómo seguía el cachorro y avisarle que las cosas cambiarían— me haré cargo de Nikolai mientras trabajas ya que me mudaré cerca de ti —le dijo sin rodeos, no aceptaría un "no" por respuesta.
