Yuuri estaba claro que jamás podría ser feliz.
Aquel pensamiento había nacido mínimamente cuando recién comprendía que era diferente al resto de sus congéneres en la facción del hielo. Justo cuando en un principio creyó que lo peor que podía pasarle era casarse con el general Leroy para mantenerse una buena cantidad de tiempo en Hasetsu en caso de no lograr ser un dios del hielo, pero luego de la ceremonia de mayoría de edad, Yuuri comprendió que esos pensamientos eran simples banalidades en comparación con lo que viviría a continuación.
Soledad, miedo, desconcierto, ansiedad, pánico, desesperación y retazos de muerte, aspectos que jamás creyó vivir y que debió sufrir producto de la maldición que implicaban sus dones. Eran tan fuertes que debió controlarlos mediante un sello que casi agota la mitad de energía vital, que si este no le mataba al menos le impediría que se saliera de control, aunque eso significara que debería esperar mucho tiempo para poder regresar por su propia cuenta nuevamente a la dimensión de los dioses. Yuuri creyó en un principio que estaría bien y que con el pasar del tiempo alcanzaría nuevamente ese nivel de poder para regresar a casa, aprovecharía el tiempo que estuviera en la tierra para dominar sus dones, respetando los límites que el consejo de las facciones había sentenciado para él. Sin embargo, su poder no regresaba, por más años que pasaran seguían sin retornar las fuerzas a su cuerpo y conforme más pasaba el tiempo, más difícil para él era seguir sobrellevando ese peso. El tiempo no le pasaba factura, su cuerpo estaba congelado en un tiempo y espacio que no le correspondía, aun cuando había vivido décadas en el mundo humano apenas transcurrían dos semanas en el mundo de los dioses para él. Pero eso también había provocado una nueva maldición en sí mismo, su poder no se consumía, su cansancio era más intenso, su celo estaba casi interrumpido, su apetito no llegaba, era como un muerto en vida y eso le aterraba. Estuvo a punto de volverse loco en más de una ocasión,
Sin embargo, su felicidad no podía ser, su tiempo estaba varado. Aun si llegaba aceptar los sentimientos de Víctor, solo le ocasionaría problemas a futuro; las personas jamás comprenderían por qué no envejecía, debería ocultar eternamente el origen de sus dones y por supuesto, debería verle morir en algún punto del camino mientras el permanecía inalterable. El pensar en esa sensación le causó pánico. Decidió que no podía ser tan egoísta, y por primera vez en todo ese tiempo hizo caso de las advertencias emanadas por aquel insufrible villano, porque tal parecía que esta ocasión Fujiwara Koki tenía razón, él y Víctor jamás podrían estar juntos, y él iba a terminar con eso de una vez por todas.
No pensó que el joven zarévich regresara tan pronto aun cuando este menciono que tardaría dos semanas en regresar a verle, intento sonreír para recibirle, pero siquiera pudo verle porque este le abrazo de golpe. Inevitablemente su corazón se aceleró junto con el rebozar de sus mejillas, el temblor se apodero su pecho, e inspiro por una última vez el aroma de aquel bellísimo alfa, iba a extrañarle por fin escucho la confirmación de sus sospechas, un intenso dolor de apodero de su alma, el momento finalmente había llegado.
— Debo retomar mi viaje, Víctor.
Yuuri lo sintió tensarse y de pronto alzo su rostro para verle, la mirada de este era de confusión.
—¿Qué estás diciendo?—Víctor se alejó unos pasos de este, soltándole lentamente sin procesar aquella frase, la mirada que el dios le ofrecía era vaga, distante —. ¿Retomar tu viaje?
— Es exactamente como lo escuchas, es momento que retome mi viaje de nuevo —indico con una sencillez que dejó al zarévich abrumado por su frialdad.
— ¿Pero por qué? — pregunto el joven, pues no lo entendía.
Yuuri suspiro, ya que estaba seguro que no lo entendería, después de todo, su corazón tampoco lo entendía.
— Yo he estado demasiado tiempo en estas tierras, mucho más de lo que había anticipado en un primer momento —empezó a decir—, creí que solo un mes o dos sería suficiente para estar aquí, pero luego se convirtió en años dado que te estaba entrenando y había estado atrasando esto, no quería decirlo de este modo, pero ya no puedo seguir aplazándolo más. Debo proseguir mi viaje, por lo cual, no puedo seguir a tu lado.
— Pero ¿Por qué es tan repentino? — consulto dolido, jamás espero que Yuuri fuera a decirle eso, sabía que antes de estar allí había viajado por muchos lugares del imperio, pero no pensó jamás que fuera a irse de nuevo ya que este nunca había dado señales de querer irse otra vez—. Yo creí que ibas a quedarte aquí para siempre.
— Eso es imposible Víctor.
La respuesta acompañada de una melancolica sonrisa, hicieron que por un breve instante el zarévich no supiera que decir, su mente estaba en blanco en un escenario jamás planificado y su garganta se había cerrado, costándole respirar. Su pecho quemaba y sentía que podía caer en cualquier momento gracias al dolor de cabeza, se preguntó qué hizo mal para haber llegado a esa conclusión ¿Qué había pasado? ¿Acaso hizo algo mal? Víctor repaso tantas cosas, pero sin encontrar respuesta y entonces salto en alarma al recordar algo de importancia.
— ¿Es por mi culpa? —pregunto, Yuuri le miro sin entender —. ¿Es por lo de la otra vez? ¿Por eso te marchas? —cuestiono el alfa.
— ¿Qué?
— Es porque no tuve la confianza para decirte lo que pasaba en ese momento ¿Es por eso? — increpó alarmado y el dios buscó negar las estimaciones del joven de inmediato.
— ¡Por supuesto que no! Víctor no tiene la culpa de nada—negó, hizo una pausa, buscando aclarar su voz —. Solo es momento de que finalice mi viaje en estas tierras y regrese al lugar de donde he venido —respondió con tranquilidad, pero Víctor estaba desesperado, Yuuri solo esbozo una suave sonrisa.
— Fui muy feliz al enseñarte, has mejorado mucho Víctor, al punto de hacerme sentir muy orgulloso. Sé que mejoraras mucho con el tiempo y llegaras a ser un gran Zar. Antes de irme tengo algo que darte, pero por el momento, pido que seas muy feliz en tu vida, Víctor —y dando por finalizada su conversación, Yuuri hizo ademan de retirarse dándole la espalda.
— ¡No lo hagas por favor!
Víctor se abrazó directamente a la espalda de Yuuri, intentaba contener sus lágrimas mientras un intenso temblor le sobrellevaba, se decía mentalmente que no podía permitirlo, no podía permitir que Yuuri se fuera y lo dejara.
— Víctor —le pidió, pero este negó con efusividad.
— ¡No! ¡No me dejes!A-Aun tengo muchas cosas que tengo que aprender de ti, tanto que quiero saber de ti, tantas cosas que deseo hacer contigo— chillo, pero Yuuri no hizo nada para consolarle o para calmar el temblor de su cuerpo.
— Todo lo demás podrás mejorarlo por tu cuenta, eres un joven prodigio. Además, en el castillo deberá tener excelentes profesores de esgrima, arquería y otras artes a tu total disposición que podrán enriquecerte como futuro emperador de estas tierras —alegó obviando el resto de sus palabras, y Víctor ya no tenía nada más para refutarle o hacerlo recapacitar, no tenía nada.
Y entonces para sorpresa del dios del hielo, Víctor le hubo soltado y apartado por unos metros hasta detenerse en su espacio.
— ¿Víctor?
Con curiosidad, se volteó a verlo y lo encontró temblando, mientras que diminutas pero silentes lagrimas caían por las mejillas de Víctor producto de su propia frustración y desesperación. Bajo una mirada de resignación y dolor, el zarévich apretó sus puños hasta dejarlo de color blanco.
—Nunca pensé que Yuuri fuera una persona tan egoísta como para irse de este modo tan injusto —increpo resentido y sin poder parar las lágrimas que caían como gotas por sus mejillas.
— Sí, soy una persona muy egoísta y no espero que puedas perdonarme—respondió.
— ¿No te quedaras haga lo que haga? —consulto en una esperanza.
— No, lo siento.
— ¿Aún si te digo que estoy enamorado de ti?
Un jadeo salió expectante de los labios del omega, Víctor no decía más nada y por un nuevo momento no hubo reacción de ambos, el zarévich estaba temeroso de cuál sería su respuesta, en un último recurso de desesperación, pero…
— Vuelve a casa.
Víctor alzó la mirada en seco gracias a las palabras gélidas de Yuuri, lo miro, pero él no le dirigía la mirada, intento llamarlo, pero ninguna palabra salía de su boca, solo más asombro y dolor.
— No estás pensando con claridad, no puedes estar enamorado de mi —renegó y las lágrimas del rostro de Víctor aumentaron.
— ¡Claro que te amo, desde hace mucho tiempo!
— ¡Deja ya de jugar con eso! —explotó, el joven alfa callo en seco sin dar crédito a lo que había escuchado —. Enfría tú cabeza, organiza bien tus pensamientos. En unos días nos veremos porque debo entregarte algo, luego de esto, no regresaras aquí jamás y no quiero que me sigas despues de eso —ordenó y no dio una mirada más para el zarévich.
Por tan duras y frías palabras, Víctor decidió salir corriendo del lugar mientras sentía dolido, completamente frustrado de como las lágrimas salían de sus ojos, no quería llorar, pero era inevitable, su corazón estaba tan roto. Monto su fiel caballo y salió disparado fuera del bosque sin ver nuevamente atrás. Desde su lugar, Yuuri le observo irse sin ánimos de detenerlo, solo le dejo ir, mientras una mueca de dolor y remordimiento se iba formando en su rostro. Trato de mantenerse fuerte a pesar del gran desconsuelo que sentía en su alma, cada palabra, con cada acción, había sentido como aquella alma pura se resquebrajaba por algo que este sentía que no tenía razón. Yuuri no quería que fuera infeliz, pero estando a su lado las cosas solo serían dolorosas, aun si era difícil para ambos, el omega sabía que sería lo mejor para los dos.
Al llegar al castillo, como alma que lleva el diablo Víctor obvio todos los llamados que le hicieron, corrió hasta su habitación y se encerró en ella. Una vez allí, en un ataque de ira comenzó a lanzar cosas al suelo, a romper objetos y lanzar alaridos de furia. Para ese momento había ya ciertos sirvientes que le llamaban a la puerta preguntando que ocurría, pero él los mandaba a irse con gran enojo y molestia. El zarévich sabía que haciendo lo que hacía no podría aliviar su dolor, mucho menos su completo desagrado y agitación, sin embargo, no sabía más que hacer para liberar la increíble frustración que su cuerpo sentía y aquel gran dolor que le laceraba el alma. No quería llorar, pero las lágrimas caían y caían, no quería sentir frustración, pero era inevitable sentir aquel el enorme vacío dentro de su pecho.
Nunca pensó que todo fuera de ese modo, jamás lo considero y dolía mucho más de lo que hubiera podido imaginar.
Durante varios días permaneció encerrado en su habitación alejado por voluntad propia de todo el mundo, solo recibiendo sus alimentos en la entrada de su cuarto. No dejaba pasar a nadie, su madre y su hermana intentaban incitarle a que saliera y les dijera que ocurría, pero era un caso completamente en vano. El zarévich Víctor no quería hablar ni ver a nadie porque se sentía ofuscado, de no observar bien, de no entender el porqué de las cosas.
Entendía que Yuuri no era persona nacida en la capital, no era del imperio ruso, siquiera sabía de donde era realmente, y si este necesitaba regresar a su verdadero hogar no podía impedírselo solo porque él quisiera, aun cuando era su estudiante o "su amigo", no tenía la potestad para impedir que se fuera. Lo único que le dolía más que no verlo o el hecho que quizás no correspondiera sus sentimientos, era que jamás le dijo que no se iba a quedar por mucho tiempo. En lo más profundo de su pecho estaba seguro que, si se hubiera enterado que Yuuri regresaría a su lugar natal o simplemente se iría del reino, jamás se hubiese enamorado de él para evitar de este modo, ese punzante y agonizante dolor que ahora le quemaba el pecho. Eso es lo que estaba pensando.
— Zarevich Víctor, zarévich Víctor —llamaban a la puerta, el joven alfa conocía el dueño de la voz, pero no hizo caso siquiera de los llamados—. Es Masumi, su alteza.
Los toques a la puerta y los llamados del buen profesor para intentar que Víctor saliera fueron inútiles, él escucho cada uno de ellos, pero no tenía deseos de salir. Por un buen tiempo, el joven profesor seguía tocando con insistencia, pero Víctor se negaba a dejar pasar a alguien o salir del auto confinamiento que el mismo se había establecido. Fuera de la habitación, se encontraba el joven profesor en compañía de la zarina y la zarevna Mila, incluso el consejero Yakov y Dama Lilia.
Todos se encontraban preocupados del comportamiento del joven alfa, pero había un nivel máximo que Dama Lilia podía tolerar, y cuatro días de confinamiento eran suficientes para ella, considerando entonces necesario utilizar la llave maestra que tenían en el palacio.
— No podemos seguir permitiendo insensateces de este mismo estilo, yo misma entrare para enderezar al zarévich —inquirió la mujer acercando la llave al picaporte, más el joven profesor de literatura se interpuso entre ella y la puerta —. ¿Qué se supone que esta haciendo, profesor?
— Le pido por favor espere, dama Lilia, creo que puedo entender los motivos del comportamiento del joven zarévich y me gustaría intentar hablar con él personalmente antes de que pueda proceder si me lo permite —solicito el hombre, Lilia le examino de pies a cabeza, antes de entregarle en sus manos la llave de la puerta.
— Quiero que sea breve, el zarévich tiene muchas obligaciones pendientes y entre ellas está el llamado del Zar a su despacho —inquirió, y Masumi agradeció infinitamente su consideración.
Con cuidado, el profesor abrió la puerta de la habitación, al entrar cerro casi de inmediato la puerta tras de sí, evitando de este modo que cualquier palabra o comentario quedara al escrutinio de la voz pública. Sin embargo, quedo paralizado al momento de observar la habitación destrozada a sus pies, cuadros y vidrios rotos, libros en el suelo y esparcidos por todo el salón, papeles rasgados y las sabanas vueltas harapos, Masumi no sabía que era lo había pasado el zarévich para tener una reacción de ese modo, pero cuando iba llegando a la recamara, lo encontró justo al fondo de la habitación en medios de retazos de sabanas y almohadas, estaba abrazado a sus rodillas y desde su lugar el profesor podía escuchar los gruñidos de advertencia que le dirigía el alfa.
— Dije que no quería a nadie aquí —espeto en advertencia, mas el profesor no se inmuto.
— Todos estamos muy preocupados por usted alteza — comenzó a decir—, no ha salido de su habitación en cuatro días, la zarina Irina y la zarevna Mila estan preocupados por usted, y se ha tratado de mantener el secreto de esta circunstancia a su excelencia el Zar Alexei, por favor sea consciente y venga conmigo —pidió.
— No puede importarme menos eso, nadie puede obligarme a salir de mi habitación —respondió dando a denotar su mal humor, Masumi buscó rediseñar la forma de abordarlo.
—Tenga consideración de su madre la zarina y de su hermana la zarevna, han estado muy preocupadas por usted y no han descansado lo suficiente al pendiente de que usted pudiera haber salido —expreso, y antes esas apelaciones el rostro de Víctor se calmó, denotando una mueca de culpa. El profesor viendo que sus palabras surtían efecto, decidió proseguir —
¿Hay algo de lo que quisiera hablar? ¿Quizás este relacionado a lo que usted y yo conversamos hace pocos días? —pregunto y al ver el cambio en el rostro del zarévich entendió que de eso se trataba —Puedo escucharlo si así desea, su alteza.
Pasaron unos breves segundos en los que Masumi observaba todas las reacciones de Víctor, este había alzado su rostro hacia poco, denotando que había estado llorando por un buen periodo de tiempo, pero parecía aun reticente a conversar lo sucedido. Sin embargo, parece que decidió cambiar de opinión.
— ¿Alguna vez ha sido engañado por una persona que ama? —pregunto directamente al profesor, este observo sorprendido la pregunta hasta que entendió todo, y una mueca de melancolía y dolor se mostró en su rostro.
— Sí, así es.
— ¿Por qué suceden este tipo de cosas? —cuestiono en un intento de conseguir respuesta a sus propias interrogantes —, Usted y yo somos excelentes personas, no hemos hecho nada malo a nadie ¿Entonces por qué nos engañan? ¿Por qué no son sinceros desde un principio? Si iba a irse, porque no me lo dijo desde un principio.
Víctor mantuvo un breve silencio al notar que había hablado más de lo que hubiera querido, pero en lugar de verse juzgado, Masumi solo se acercó hasta él en silencio y se sentó a su lado, abrazándolo en ese mismo proceso.
— Agradezco que usted considere que sea una excelente persona su alteza —expreso el profesor con una media sonrisa—, pero, siempre hay cosas quizás uno no pueda entender, aunque lo desee con todas sus fuerzas. En este momento yo amo a una persona con todo mi corazón, mi lealtad y mi vida están sujetas a él. Pero un día sin explicación alguna, me enteré que debía venir hacia este imperio, en un principio creí que me estaba echando por este sentir que tenía en mi pecho, él nunca me dijo nada y lo atribuí a un rechazo por las diferencias sociales y generacionales que tenemos. No obstante, yo estaba equivocado, luego de mucho tiempo comprendí que me estaba protegiendo de algo que yo había observado, el con más inexperiencia entendió la fortaleza de un enemigo mayor a nosotros y me envió a este lugar con el fin de no solo protegerme sino también de cuidar de usted, y prestarle mi apoyo en el momento más indicado. Es posible que en este momento usted se sienta traicionado, y quien sabe si las circunstancias no son las mismas, pero quizás usted debería intentar averiguar los motivos de esa persona antes de que sea demasiado tarde.
— Pero ¿Y si esta persona ya no quiere saber nada de mí? ¿Y si después de todo, simplemente no me ama? —pregunto, Masumi acaricio suavemente sus cabellos.
—Usted aún es muy joven, yo sé que si no es como usted desea siempre habrá en el futuro alguien más que le ame con todo su corazón —hizo una pausa—. Pero usted pese a todas las circunstancias, sean difíciles o no, debemos afrontarlas dando lo mejor, usted no puede enclaustrarse o terminara arrepintiéndose toda su vida, tal y como yo lo hago ahora.
Víctor lo pensó, entendiendo que él tenía toda la razón y que no debía perder el tiempo en lo que quizás fuera una total malcriadez, incluso sentía que si Yuuri pudiera verlo en ese mismo momento estaría muy decepcionado de é levantó del suelo al mismo tiempo que su profesor, y de inmediato lo abrazo con infinito agradecimiento.
— Muchas gracias, Masumi.
— No hay de que, su alteza.
El profesor salió de la habitación junto al zarévich que salió poco después, un alivio general se escuchó entre los presentes del pasillo, y de inmediato Mila salió para abrazar a su hermano que se disculpó con ella y los presentes por haberlos preocupado. Indudablemente, Víctor recibió varios regaños por parte de su actitud aun injustificada para su institutriz y el consejero Yakov, quienes a su vez indicaban el llamado que ahora le hacía el zar a su despacho, Víctor acepto los castigos, y aseguro que dicha circunstancia no volvería a suscitarse. No obstante, el joven alfa aun tenia ciertas cosas que resolver y mientras más pronto saliera del despacho de su padre, más rápido estaría de nuevo a lado de Yuuri, aunque eso significara que fuera la última vez.
En primera instacia comenzamos con Yuuri, quien aunque creia que podria ser todo diferente en el mundo humano, cada vez ocurre algo que le hace sentir que esta destinado a la infilicidad. No solo son los sentimientos y las circunstancias, su cuerpo tampoco esta de su lado haciendo todo más dificil, pero eso lo iremos descubriendo en los siguientes capitulos. Con respecto a su relación con Victor, el definitivamente supo que era lo que sentia nuestro zarevich pero sabe que como no es humano este siempre sera infeliz a su lado, lo que lo hace pensar que es mejor separarse antes de que todo sea peor para ambos. Esto es desgarrador para Victor, que con solo 16 años, no termina de entender sus motivos y se siente mal de querer retener a Yuuri cuando este debe/quiere regresar a su hogar.
En este punto, me encanta la intervención de Masumi y su forma de abordar el problema, en la historia original el contexto fue diferente, siendo más conflictivo XD ¿Que tal les parecio?
El proximo capitulo es desicivo, esten muy preparados (con copas de cloro incluido) ¿Que tal les ha parecido la historia hasta el momento?
