Nota del autor:

Hola y bienvenidos nuevamente mis queridos lectores. Lamento el retraso, de este capitulo, pero hace poco estuve de vacaciones y eso retraso las publicaciones de las oras dos historias por lo que el retraso, también afectó a esta publicación. Espero que este capítulo sea de su agrado. y pueda cumplir con sus expectativas. por mi prte yo me siento renovado y lleno de ideas, así que sin más por el momento:

COMENZAMOS!

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Advertencia: Este capítulo puede contener violencia o escenas sexuales explicitas, por lo que se recomienda discreción por parte del lector.

Lean y comenten


Moonbeam

Capítulo 50 - The Lunar Colony

La bañera estaba construida en su mayoría por rocas de rio. Cuatro pilares de madera sostenían un pequeño tejado hecho de bambú el cual cubría la mitad de la bañera, de esta forma la estructura protegía a los residentes de las nevadas y al mismo tiempo proporcionaba espacio suficiente para que los visitantes pudiesen apreciar el cielo. Un pequeño cuarto a espaldas de la bañera permitía a los ponis colocar sus pertenencias en el interior de pequeñas cestas de uso individual. Frente a la bañera se hallaba un montón de rocas apiladas de las cuales brotaba el agua caliente formando una pequeña cascada, la cual desembocaba en el interior de la bañera. A los alrededores de la bañera los ponis de la aldea construyeron muros con palos de bambú, los cuales a su vez dividían la bañera de los corceles de la bañera de las yeguas.

Luna se recostó por completo en el interior de la bañera permitiendo que el agua caliente la cubriese hasta el mentón. Se aseguró de dejar un espacio entre ella y las piedras de las que brotaba el agua caliente antes de separar ligeramente sus alas, al hacerlo, permitió que el agua humedeciera el pelaje debajo de sus alas al igual que las plumas que las cubrían y al mismo tiempo le permitía sentir el flujo del agua producido por la pequeña catarata.

Las fuentes de aguas termales resultaron ser un relajante muscular increíblemente, el calor del agua era perfecto, Luna solo podía imaginar que la combinación entre el frio del norte y el calor natural de los volcanes subterráneos formaban el ecosistema ideal para que la temperatura de las fuentes de aguas termales se mantuviese en su punto exacto.

La princesa de la noche dirigió su mirada al cielo, mientras el vapor de agua la cubría. En la bahía del norte del reino las noches eran mucho más largas que el día y las constantes ventiscas mantenían el cielo despejado, razón por lo cual la gobernante pudo apreciar en su totalidad las estrellas que adornaban un cielo que parecía haberse estancado en el tiempo en lo que parecía ser un crepúsculo eterno.

La princesa cerró los ojos disfrutando de su momento de relajación e inmediatamente comenzaron a invadirla los recuerdos. Extrañaba las tardes que pasaba junto a Discord y Celestia observando el cielo. Echaba de menos las carcajadas y platicas que Siegfried, Épsilon, Alcor, Merak y Megres tenían con ella en el jardín trasero del viejo castillo. Pero, sobre todo, lo que más añoraba recuperar era a su amada Chrysalis. Desde su desaparición, la princesa de la noche aprovechó la asignación que su hermana le había impuesto, para buscar a su amada changeling sin éxito alguno… Ahora que reflexionaba un poco, la supervisión de la construcción de las vías férreas también terminó por ocupar gran parte de su tiempo, por lo cual se vio en la necesidad de reducir sus sesiones de lectura con Snowdrop de forma considerable. Si bien era cierto que la más joven de las gobernantes se comunicaba con la pequeña Pegaso por medio de sus cartas, también era verdad que Luna se sentía cada vez más apartada de sus amigos y conocidos.

Afortunadamente no todo eran malas noticias. Su viaje también le permitió avanzar con su plan con mayor rapidez. Tal y como Nightmare se lo prometió esa noche en el hospital, la princesa rápidamente comenzó a unificar a la mayoría de los ponis que habían quedado en la miseria. La mayoría de esos ponis resultaron ser víctimas de abuso por parte de las casas nobles a las que servían, tal era el caso de muchos de los ponis que servían a la casa noble de los Wine.

Tras notar la forma en la que muchos de los nobles trataban a los ponis que consideraban inferiores por no haber nacido en el seno de una familia adinerada, la princesa de la noche estaba cada vez más segura de que los miembros del consejo ya no eran de fiar. Afortunadamente en el momento en el que la princesa comenzó a cobijar a todos esos ponis bajo la protección de sus alas, rápidamente comenzó a salir de la ignorancia en la que había vivido junto con su hermana por años.

Muchos de los ponis que se unieron a ella eran sirvientes o esclavos de familias nobles quienes, a pesar del riesgo, se ofrecieron para trabajar como agentes dobles con el único objetivo de liberarse del yugo de los Wine. Todos ellos llevaban en sus corazones la esperanza de que la princesa de la noche los guiaría a una vida mucho más feliz y sana. Una vida lejos de las masacres y las traiciones. Fue así como Luna escucho de los labios de esos ponis muchos detalles de las operaciones que Lord Wine realizaba para mantener el control sobre otras casas nobles sin ser notado. Y tras haberse enterado de su condición como vampiro, a Luna no le sorprendió en absoluto que el Lord de la casa de la familia noble más influyente tuviese la intención de derrocarlas del trono. Gracias al conocimiento que los antiguos sirvientes de la familia Wine le brindaron, Luna era consciente de que la jugada de Red Wine era imponer a Blueblood como el pretendiente de Celestia para deshacerse de las dos princesas usando a un peón que pudiese manipular desde dentro.

Con ese conocimiento rápidamente comenzó a trasladar a varios de los ponis vagabundos a las tierras del norte, una tierra virgen cerca de las costas de los mares del noreste del reino, desde las que comenzó a formar su propia fuerza de ataque para proteger a su hermana y al reino de Equestria de traidores como Red. La mayoría de sus nuevos soldados poseían conocimientos previos en combate y asalto gracias a los trabajos que sus anteriores amos les habían forzado a hacer, trabajos sucios que muchas veces estaban relacionados al tráfico de esclavos, asesinatos y trata de yeguas jóvenes. Eso le ahorró a la princesa de la noche mucho tiempo de entrenamiento y permitió que sus nuevas fuerzas de combate se desarrollaran en prácticas de asesinato furtivo que disminuiría considerablemente la posibilidad de que los miembros del consejo se percataran del plan de la deidad de la noche hasta que fuera demasiado tarde. Así mismo le permitía enviar espías dentro de las familias nobles para recopilar información y poder organizar un ataque sincronizado sin levantar sospechas.

Las armas y armaduras habían sido recuperadas de las tierras del imperio de cristal y forjadas nuevamente con los mismos diseños que las armaduras usadas por sus cuatro caballeros nocturnos. Tan pronto como Épsilon salió del hospital, la capitana fue designada como su caballero personal y gracias a las aptitudes de combate la yegua, la princesa de la noche logró mejorar considerablemente la organización de los soldados de acuerdo con sus aptitudes de combate.

Los últimos días la princesa optó por realizar prácticas junto con Épsilon para mejorar sus propias habilidades y al mismo tiempo la capitana de la guardia nocturna usó esas sesiones para recuperar parte de su habilidad de combate, en especial, después de haber permanecido tanto tiempo sin actividad.

Las cosas avanzaban de acuerdo al plan que ella y Nightmare habían formulado (Tenía que darle crédito a la voz de su cabeza, después de todo aquella sombra había sido de más ayuda en los últimos meses de lo que jamás habría imaginado) y finalmente, era el momento de hablar con su hermana mayor. Luna sabía que Celestia buscaba el bien del reino tanto como ella y, sin duda alguna, ahora que los ponis marginados la veneraban de la misma forma que la alta sociedad veneraba a su hermana Celestia, Luna no dudaba que juntas serían capaces de someter a los traidores con rapidez y eficacia y finalmente asegurar un futuro próspero y lleno de armonía para el reino. Sin embargo, antes de hablar con su hermana y con el resto de sus caballeros nocturnos, Luna debía atender un tema de gran importancia.

Desde el inicio de sus prácticas con Épsilon, la princesa de la noche logró percibir algo extraño en su amiga. En un principio supuso que la limitante en sus movimientos se debía a que la yegua aún resentía los efectos de su recuperación, sin embargo, después del entrenamiento de ese día finalmente había notado dos cosas importantes en la técnica de combate de su caballero más fiel. La alicornio índigo no estaba segura si Épsilon era consiente o no de eso, pero de cualquier modo debía hablarlo con su amiga lo antes posible.

El sonido de una puerta deslizándose llamó inmediatamente la atención de la soberana del reino. Detrás de la cortina de vapor Luna observó la figura de una yegua aproximándose a la orilla de la bañera.


Épsilon entró sola al vestidor de yeguas, Sweetcare había rechazado amablemente su oferta de unirse a ella y a la princesa lo cual rápidamente provocó en la capitana una sensación de incomodidad. Esperaba que la presencia de la enfermera le ayudara a mantenerse tranquila. Ahora, sin embargo, debía lidiar con el hecho de que tomaría un baño a solas con la princesa de la noche. Si bien en el pasado Épsilon solía tomar sus baños en compañía de Megres, y sin tomar en cuenta el hecho de que Sweetcare y la misma princesa Luna habían lavado su cuerpo desnudo durante su estancia en el hospital. La capitana nunca antes había compartido un momento tan intimo con la princesa de esta manera, de cierta forma se sentía vulnerable y expuesta… mucho más expuesta de lo que jamás se había sentido en su vida. Sus emociones eran un caos y por más que lo intentara, no podía evitar imaginar el cuerpo de la princesa desnudo a su lado.

Le tomó un par de minutos para poder aproximarse hasta las canastas que se hallaban dentro de los estantes. Sin apresurarse, la yegua comenzó a despojarse de su armadura colocando las piezas pequeñas dentro de la canasta mientras apilaba las piezas de mayor tamaño en una esquina. Finalmente, la yegua se retiró el suéter que servía como aislante entre su cuerpo y el metal de su armadura, dejando de este modo su cuerpo completamente expuesto.

La capitana observó los adornos reales de la princesa de la noche, los cuales se encontraban en el interior de otra de las canastas y de inmediato sintió el calor de su sangre subirle a la cabeza y al mismo tiempo se formó un nudo en su garganta.

"¿De verdad estoy pensando hacer esto?" se preguntó a sí misma. Si bien la princesa la había invitado a disfrutar de las aguas termales a su lado, ciertamente era decisión de presentarse o no hacerlo era completamente suya. Sabía que la princesa no se molestaría con ella, pero muy en el fondo no podía evitar pensar que esa era una oportunidad única.

Épsilon se detuvo a unos pasos de la puerta que separaba los vestidores de la bañera, posteriormente trago saliva y finalmente se armó de valor para ingresar en el interior.

El vapor que emitía el agua caliente apenas le permitía distinguir la silueta de la pila de rocas de la cual brotaba el agua caliente, sin embargo, no perdió tiempo en notar una figura de color azul situada del otro lado de la bañera a tan solo unos centímetros de la fuente de agua caliente. La capitana trago saliva nuevamente antes de permitirse entrar en el interior de la bañera.

Épsilon introdujo sus patas traseras en el agua, como si intentara probar la temperatura del líquido. Una vez que se sintió cómoda con el calor que cubría sus extremidades traseras sumergió sus flancos y finalmente se dejó cubrir por el calor que ofrecía la superficie del agua, el cual rápidamente comenzó a relajar sus adoloridos músculos, e inconscientemente la obligó a abrir sus alas permitiendo que el agua calentara cada rincón de su pelaje. Sin embargo, la yegua tardó un poco antes de lograr sumergir las membranas de sus alas en el interior de la bañera dejando escapar un largo suspiro de satisfacción tan pronto como su cuerpo quedó prácticamente sumergido debajo de la superficie, después de todo sus alas eran extremadamente delicadas a los cambios repentinos de temperatura.

-Nos alegra saber que esto sea de tu agrado- dijo la princesa.

-S…Si, princesa… es realmente algo relajante- comentó la capitana un tanto nerviosa al notar que se había acercado lo suficiente a la gobernante como para distinguir la figura desnuda de Luna con mayor claridad. Aun así, el ojo ambarino de Épsilon permaneció fijo en los ojos de zafiro de la princesa mientras su ojo herido permanecía oculto detrás de un mechón que caía a un lado de su rostro.

-Debemos confesar que esta es la primera vez que entramos a un baño de aguas termales y sinceramente no nos sentimos defraudadas en ningún sentido- comentó Luna sonriendo amablemente.

Épsilon tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para mantener su mirada en el rostro de la princesa, aunque debía admitir que la tentación de mirar el resto de su cuerpo era… complicado… por lo que decidió desviar su mirada a la cascada de agua caliente que brotaba de las piedras mientras tomaba su lugar entre la deidad y la fuente de agua.

-Lo que me sorprende es que los ponis no le insistieran a venir con anterioridad- comentó Épsilon colocando uno de sus cascos bajo el chorro de agua. El calor y la sensación de la corriente de agua recorriendo su pata era realmente relajante -Es decir, solo piénselo, los ponis de esta aldea incluso nombraron la bahía en su nombre princesa- añadió.

-Ciertamente nuestros súbditos nos han ofrecido tomar un baño aquí en más de una ocasión, pero… Queríamos que fuera una experiencia especial… y francamente no queríamos experimentarla a solas- comentó la princesa adoptando una posición mucho más relajada. Luna colocó sus codos a ambos lados de la orilla de la bañera. Su pata derecha alrededor del cuello de la capitana. Épsilon dejó de prestarle atención a su propio casco tan pronto como notó la proximidad de la princesa e inmediatamente dirigió su mirada al rostro de Luna.

-Me honra princesa, pero creo que la señorita Chrysalis habría sido una mejor candidata para pasar un tiempo a solas en una bañera como esta- Épsilon se arrepintió de sus palabras en el instante en el que la expresión de la princesa se ensombreció.

-Ciertamente preferiríamos pasar un largo tiempo a su lado- Las palabras de la alicornio índigo se clavaron como dagas en su pecho -La extrañamos mucho- añadió la princesa mientras meneaba su casco sobre la superficie del agua revolviendo el líquido en pequeños círculos.

-Le aseguro que la verá de nuevo princesa, no debe perder la esperanza- respondió Épsilon de forma automática, tomando el casco de la deidad de la noche entre los suyos -No se cuál sería la razón de su poni especial para alejarse de usted, pero le puedo asegurar que la señorita Chrysalis la ama tanto como usted la ama a ella. Si debe culpar a alguien por lo que paso debería culparme a mí- añadió la capitana agachando la mirada. Épsilon centró su mirada en la pata frontal de la princesa que sostenía entre sus cascos -He sido yo quien no pudo traerla de vuelta. Ha sido culpa mía y de nadie más- añadió.

-Quizá tengas razón…- Las palabras de la princesa la golpearon tan fuerte que Épsilon sintió un enorme deseo de llorar, aquellas palabras de rechazo era lo último que deseaba escuchar y sin embargo sabía que las merecía. Ella había malinterpretado las intenciones de Chrysalis, había fallado completamente al tratar de salvarla e incluso fue incapaz de acabar con la amenaza que la perseguía -Sin embargo, jamás podría culparte por ello Épsilon. Tú te sacrificaste para protegerla de la misma forma que te hubieras sacrificado por mí y eso me ha demostrado no solo la lealtad que me tienes… también me ha demostrado lo mucho que significo para ti- añadió la princesa tomando el rostro de Épsilon.

Sin previo aviso a princesa tomó a la capitana y la giró recostando el lomo de la yegua en su pecho. Épsilon tuvo que dar gracias que en ese momento la princesa se encontraba a sus espaldas o de lo contrario no habría forma alguna en que la princesa de la noche fuese incapaz de notar el rubor de sus mejillas.

-Épsilon…-

-¿Si, princesa?-

-Se que me estas ocultando algo- comentó la princesa mientras mantenía a su amiga abrazada contra su pecho.

-No-No sé de qué…- trató de responder la capitana intentando mantenerse completamente inmóvil.

Épsilon podía percibir el calor que emanaba del cuerpo de su princesa, sentía la suavidad de su pelaje húmedo debajo del agua caliente. Debido a la diferencia de tamaños, el pecho de la princesa se encontraba presionado contra su cuello, mientras que el vientre de la alicornio se hallaba a la altura de su espalda baja y caderas. Luna la había colocado entre sus patas traseras por lo que Épsilon podía sentir con claridad la suavidad de los senos de la princesa presionados contra sus flancos y la entrepierna de la deidad a tan solo unos centímetros de la base de su cola. Lo cual no hizo más que incrementar el rubor de sus mejillas. La capitana estaba segura de que el calor de su cuerpo comenzaba a ascender de forma alarmante y no tenia nada que ver con el baño de agua caliente que estaba tomando en ese momento.

-He estado estudiando tus movimientos desde que comenzamos a entrenar y he notado dos cosas que me preocupan- Épsilon no respondió… se encontraba demasiado ocupada librando una guerra contra los deseos de su propio cuerpo en ese momento como para pensar con claridad -Lo primero que noté es que tus ataques se han vuelto demasiado desesperados- aseguró la princesa hablándo a sus espaldas.

La oreja de Épsilon de movió ligeramente al sentir el frío característico del aliento de la princesa de la noche.

-He podido notar que tus movimientos carecen de tu acostumbrada precaución, es como si intentaras terminar los combates con rapidez, sin tomar en cuenta las aperturas que dejas para que tu oponente te ataque- comentó la deidad.

-Yo…- Aquello le permitió a Épsilon desviar sus pensamientos por un momento, aunque el tema que comenzó a tomar relevancia en su mente no era menos preocupante que el anterior.

Épsilon era consiente de aquel comportamiento durante sus combates de práctica, y aquello se debía principalmente a su enfermedad degenerativa. Si bien la transfusión de sangre había ayudado mucho a retrasar su condición, lo cierto era que la combinación de venenos en su sangre era mucho más letal que antes y conforme su cuerpo continuaba regenerándose el veneno también continuaba ganando mayor fuerza.

El mayor problema era que en el momento en el que la yegua comenzaba a combatir debía mantener un ritmó controlado en sus latidos. Entre más rápido la sangre circulaba por su cuerpo, más rápido se propagaba el veneno por sus venas infectando y agravando su condición. Por lo que al llevar una actividad física de alto rendimiento como lo era un combate. La capitana se había percatado que su cuerpo era capaz de mantener un combate a su máxima capacidad por 30 minutos antes de comenzar a sentir los efectos del veneno. Debido a esto Épsilon inconscientemente comenzó a buscar métodos para terminar un combate en el menor tiempo posible sin tomar en cuenta que su prisa por terminar los combates estaba afectando considerablemente su defensa.

-La segunda cosa que he notado es que estas forzando demasiado tu vista en tu ojo derecho- comentó la princesa apartando el mechón de cabello que cubría el ojo herido de la yegua -A pesar de que tu ojo izquierdo parece haber sanado un poco, puedo notar que tu visión periférica está completamente mal- Aquello realmente sorprendió a Épsilon.

-Durante los combates tratas de enfocar tu vista completamente en tu ojo derecho. Como consecuencia tu cuerpo reacciona mucho más lento que antes, especialmente cuando recibes un ataque que proviene de tu lado izquierdo-

Los latidos de su corazón comenzaron a recuperar un ritmo más controlado tras escuchar el diagnóstico de la princesa. Épsilon podía usar el poder que Luna había colocado en su ojo izquierdo para percibir parcialmente los movimientos de sus oponentes, desafortunadamente usar esa habilidad generaba estrés en su cuerpo lo cual también empeoraba su condición. Por lo que había decidido usar su don únicamente por lapsos cortos de tiempo. A causa de ello, la mayor parte del tiempo era incapaz de distinguir correctamente las cosas usando su ojo izquierdo y eso a su vez afectaba su sentido de la profundidad.

-Creo que esos dos factores son tu mayor defecto en estos momentos, y estoy segura de que fueron la causa de tu derrota esa noche en el interior de la cabaña- comentó Luna.

Épsilon comenzó a analizar la batalla que tuvo contra Cocoon aquella noche, si bien el golpe final que estuvo a punto de aplicarle a la reina changeling fue afectado por su enfermedad degenerativa. Luna tenia mucha razón al haberle hecho esas observaciones. En primer lugar, Épsilon intentó forzar su cuerpo al máximo en un intento por finalizar el combate lo antes posible lo que afectó su defensa y le permitió a Cocoon asestarle varios golpes, sin mencionar que el golpe del aguijón de escorpión provino directamente de su lado ciego, lo que retraso su velocidad de reacción y causo que su oponente le inyectara el veneno, lo cual terminó afectándola aún más al combinarse con el veneno que ya cargaba en su interior. También recordó que durante el asalto a la colmena de changelings uno de los soldados de Cocoon logró asestarle un golpe en su lado izquierdo. En ese momento Épsilón no le tomó importancia, pero claramente ese error había terminado por costarle muy caro.

-Yo… Yo solo…- dijo la capitana al caer en cuenta del error que casi le costó la vida esa noche. El recuerdo del dolor y el trauma por el que había pasado rápidamente comenzó a romperla emocionalmente.

-No tienes por qué torturarte por esto Épsilon- dijo la princesa abrazando con mas fuerza a la yegua que inconscientemente sollozaba en silencio entre sus cascos -Todos cometemos errores, ninguna de nosotras es perfecta. Pero quería que supieras esto, para que puedas corregir tus debilidades y seas capaz de superarte una vez más. Esa es la razón por la que decidí tomar este baño a tu lado. Quería que comprendieras que aprecio tu esfuerzo y, así como tú has sido capaz de arriesgas tu vida por mí y por Crisi, yo también estoy dispuesta a darlo todo por ti- Épsilon asintió una vez limpiándose las lágrimas con su casco.

-Dime Épsilon…- dijo la princesa con tono amble -¿Hay algo que pueda hacer para demostrarte lo mucho que me significas para mí? Solo pídemelo y te prometo que te concederé tu deseo-

Épsilon se tomó un tiempo para tranquilizarse y poner sus sentimientos bajo control. Sabia lo que deseaba, lo que siempre había deseado. En realidad, no tenía nada que pensar, pero tomar ventaja de la princesa de esa forma estaba mal. Sabía que Luna extrañaba a Chrysalis y tomando en cuenta que la princesa no parecía incomoda con la posición en la que se encontraban estaba bastante segura que la princesa no se negaría si Épsilon se lo pidiera.

-Deseo…- dijo Épsilon aferrándose a los cascos de la princesa –Tan solo deseo permanecer a su lado princesa- dijo la capitana relajando su cuerpo y dejando que su peso cayera por completo sobre el cuerpo desnudo de su princesa de la noche.

-Por supuesto- respondió la deidad.

Ambas permanecieron recostadas en la bañera observando el cielo estrellado. A pesar de lo mucho que Épsilon deseaba probar el cuerpo de la princesa, jamás podría tomar ventaja de ella. De cualquier modo, ya no le quedaba mucho tiempo de vida y profundizar su relación con la princesa solo terminaría lastimándola más cuando la muerte finalmente reclamara su alma.


Después de varias horas la hechicera cerró el libro con un fuerte THUD. Celestia permaneció en silencio dándoles a Shayla y Clover el tiempo suficiente para que asimilarían la información, Clover fue la primera en hablar mientras ojeaba nuevamente el contenido del libro.

-Puedo ver que ambos libros son muy similares, prácticamente idénticos, aunque debo reconocer que este libro es mucho más antiguo a pesar de que la edición de ambos libros es la misma- comentó la hechicera.

El empastado del libro que contenía las numerosas notas lucia viejo, pero aun así permanecía en buenas condiciones, las páginas tenían un tono sepia y la tinta carecía de brillo. Muchas de las notas tachaban partes del contenido indicando correcciones en la información, agregando varios detalles que la redacción original no contenía o añadiendo los nombres de los personajes, e incluso contenía varias notas de lugares de los que Clover nunca había escuchado. La hechicera revisó varias veces el contenido y las notas que se encontraban en las numerosas páginas. Aquel objeto le parecía curioso, suponiendo que aquel ejemplar era una de las últimas ediciones previas a la reforma literaria, el libro debía tener por lo menos cien años de antigüedad tal como lo aparentaba el libro de Zephora. Aún así el libro lucía mucho más antiguo que la versión que la alquimista le había entregado a la monarca.

Por otra parte, las numerosas anotaciones que se encontraban en las páginas del libro eran bastante recientes, pues la tinta aún no perdía su característico brillo y claramente habían sido escritas en un idioma mucho más avanzado y mejor estructurado. Incluso pudo notar varias viñetas y signos que jamás había visto, los cuales a su vez ayudaban bastante a comprender mejor la información que su anterior dueño plasmó en las páginas. Todo eso simplemente reforzaba la teoría que había formulado en su mente. Aunque parecía imposible, sin embargo, la energía que emanar del libro era inconfundible. Se trataba un tipo de magia que su mentor había abandonado muchos años atrás. Un tipo de magia particularmente complicado de controlar incluso para un hechicero tan talentoso como Star Swirl. El hechizo de tiempo que su mentor había desarrollado duraba pocos segundos y podía transportar a un poni hasta una semana en el pasado. De algún modo, sin embargo, aquel libro había sido enviado varios siglos atrás.

Clover le entregó el libro a Shayla quien también comenzó a revisar su contenido con mayor detalle. La unicornio de color arena, permaneció meditando por un momento mientras rascaba su mentón con uno de sus cascos frontales.

"Es imposible que un objeto pudiera ser enviado del futuro. Aun así, no tengo dudas que este libro no pertenece esta línea temporal" pensó mientras tomaba el libro de Zephora el cual lucia casi idéntico al otro con excepción del nombre se hallaba grabado en la pasta.

-Princesa, sé que esto le parecerá una locura pero no cree que ambos libros son demasiado similares-

-A decir verdad, ambos libros son idénticos con excepción de las numerosas notas que se encuentran en el interior. El resto de la información es muy similar- aseguró la princesa con total certeza. Aparentemente la princesa también había llegado a la misma conclusión que ella.

-Shayla pensar que esto ser curioso, si, si, si- Las otras dos yeguas dirigieron su atención a la joven alquimista. La cebra colocó el libro sobre el escritorio de la princesa, la página expuesta mostraba los nombres de los personajes principales de las distintas historias. Celestia y Clover permanecieron atentas a la cebra -El libro contener historias antiguas que nuestra tribu soler contar alrededor de fogatas- comentó.

Celestia recordó la noche del festival que Zephora y su tribu se encontraban celebrando al final del otoño. En ese momento no le prestó mucha atención a ese detalle, sin embargo, si recordaba que varias familias se encontraban reunidos alrededor de varias fogatas. Aquella noche las cebras más ancianas se encontraban relatando varias historias a los miembros más jóvenes. También recordó la noche que Zephora le envió aquella carta. La alquimista le comentó que investigó la condición de Luna en los escritos y notas de sus ancestros y le explicó que el hechizo del rey Sombra había afectado a Luna mentalmente liberando su lado más oscuro.

En un principio la deidad del sol imaginó que se trataba de sentimientos negativos, pero después de haber leído aquel libro comenzó a notar cierta similitud en la forma en la que las protagonistas de la historia habían cambiado su actitud a casusa de la magia de las niñas que habían adoptado hasta que estas terminaron por consumirlas. Probablemente la alquimista también notó esa similitud y fue por ello que le entregó el libro de cuentos en primer lugar.

-Shayla, ¿Te refieres a que esas historias son las que ustedes comparten a las cebras más jóvenes cada vez que se reúnen alrededor de las fogatas?-

-Oh!. Si, si, si- afirmó la cebra meneando la cabeza enérgicamente –Aunque Shayla pensar que el libro ser el primero en el que ha visto escritos los nombres de esas criaturas si, si, si- añadió pensativa.

Celestia comprendió de inmediato la observación de la cebra. Si bien los nombres de las heroínas eran mencionados varias veces en las historias que Mistmane solía contarles a Luna y a ella cuando eran unas potras. También era cierto que los nombres de las niñas a las que habían salvado no se mencionaban en esos libros infantiles. Incluso el libro de Zephora carecía de los nombres de esos personajes. En realidad, había omitido ese detalle, era curioso que el anterior dueño del libro que obtuvo en sus sueños supiera los nombres de las niñas y los anotara en cada una de las historias. Nombres que de acuerdo a Shayla, nunca antes habían sido escritos en papel.

-Quizá el libro ser de un viejo clan de cebras, solo nosotros conocer nombres. Pero tener prohibido escribirlos- añadió la cebra mientras continuaba mostrando a las otras dos yeguas las distintas notas.

-¿Por qué las cebras tienen prohibido escribir los nombres de esas niñas Shayla?- preguntó Clover extrañada por la explicación de la joven alquimista.

-Oh! Porque sus nombres estar malditos- comentó mientras regresaba a la página en la que los quince nombres de encontraban enlistados al igual que el resto de las notas en todo el libro.

-A que te refieres con malditos- preguntó la deidad aproximándose a la cebra.

-Shayla referirse a su significado…- explicó Shayla –Cada uno de los nombres poseer un significado- la cebra tomo aire antes de continuar –"Usotsuki" poder traducirse como "Mentira"; "Warukuchi" traducirse como "Calumnia"; "Ibari" significar "Orgullo": "Ganko" traducirse como "Necedad"; "Reiketsu" ser el término que Shayla usar para describir a criaturas que no tener corazón, criaturas incapaces de amar; "Ai" ser lo opuesto, Shayla traducirlo como "Amor"; "Nekura" ser el término usado para calificar a criaturas "Pesimistas"; "Noroma" ser sinónimo de "Estupidez"; "Manuke" ser expresión usada para describir criaturas carentes de sentido común; "Namake" significar "Negligente"; "Okubyou" significar "Cobardía"; "Higami" poder traducirse como criatura con "complejo de inferioridad"; "Yakimochi" ser el termino equivalente a los "Celos"; "Wagamama" significar "Egoísmo"; y "Mie" poder traducirse como "Vanidad"- Explicó la cebra.

-¿Eso significa que el poni que hizo estas notas tomó los nombres basándose en el comportamiento de estos personajes?- Shayla negó solemnemente con la cabeza.

-Shayla conocer traducción de los nombres, pero eso no significar que escritor conocer idioma fuente, esto ser una coincidencia muy grande… No, no, no. Shayla estar segura que escritor conocer nombres reales de las niñas, por eso anotarlos en las páginas correspondientes, Si, si, si-

-Es lo que me temía- comentó la deidad del Sol dándose la vuelta para observar el mapa que se hallaba a espaldas del escritorio –Al principio era solo una sospecha, pero después de ser testigo de lo que le ocurrió a Violet estoy segura-

Clover y Shayla miraron confundidas a la princesa –Red y Viper mencionaron que Star Swirl y el resto de los pilares detuvieron a Anny. Pero hasta donde sabemos Luna y yo, ellos enfrentaron al Poni de las sombras la noche que desaparecieron. Ninguna de nosotras conoce los detalles de lo que ocurrió, pero si ellos nombraron a esa criatura con el nombre de Anny, significa que el poni de las sombras no era la única criatura que estaba involucrada. Además alguien cercano me ha explicado que la criatura que va tras mi hermana puede comunicarse con alguien llamado Vice. Es demasiada coincidencia que el nombre sea tan similar al de la heroína que aparece en la historia- Comentó Celestia asegurándose de no decirles que la información la había recibido de Chrysalis, después de que la descubriera meses atrás escabulléndose en el cuarto de la enfermería.

-Majestad, ¿Acaso cree que los espíritus de esas siete heroínas siguen deambulando por el reino corrompiendo los corazones de otros ponis?-

-Últimamente he tenido algunos sueños extraños, pero no les había tomado mucha importancia hasta que apareció este libro- comentó Celestia señalando el libro que se hallaba sobre el escritorio –Fue por eso que no lo había comentado con Zephora. Mi hermana tampoco pareció percatarse de que esos sueños fueran peligrosos o premonitorios así que simplemente pensé que se trataba de algún sueño inocente, pero después de todo lo que ha estado ocurriendo no dejo de pensar que esto no se trate de una simple coincidencia y creo que esos sueños podrían ser la clave-

-Si lo que dice es cierto entonces…-

-Espera no puedes pasar sin autorización- una voz del otro lado del estudio de la princesa interrumpió a la hechicera.

-No tengo tiempo para formalidades, hazte a un lado- refunfuñó una yegua desde el otro lado.

SLAM

La puerta se abrió de golpe sorprendiendo a Celestia y sus acompañantes. Las tres reconocieron de inmediato a las yeguas que se encontraban del otro lado de la puerta, una de las cuales intentaba detener a un par de guardas.

-¿Smart Cookie, Pantsy?- dijo Clover sorprendida.

La expresión de Celestia rápidamente paso de la serenidad a la preocupación en el instante en el que la poni terrestre cruzó su mirada con la suya.

-Smart Cookie, ¿qué ocurrió?- dijo la princesa con preocupación.

-Se la llevaron… una enorme criatura con forma de insecto me encerró en una crisálida y secuestró a Cadence-

La princesa sintió un dolor en el pecho. No podía creer lo que sus oídos acababan de escuchar. Se reusaba a creer que Chrysalis la hubiese engañado de esa manera. Ella había visto el amor de Chrysalis por su hermana, no existía ninguna forma en la que la princesa changeling hubiese fingido ese sentimiento por Luna. Chrysalis había aceptado la ayuda de Celestia para derrocar a su madre y encontrar la forma de romper el conjuro que la obligaba a drenar el amor de Luna para que al fin las dos pudiesen estar juntas.

"No es posible, ¿Qué razón podría tener Chrysalis para secuestrarla?, a menos que…" Celestia palideció ante la posibilidad de que la reina de los changelings hubiese ingresado en el castillo para secuestrar a la pequeña potra rosada. Tenía localizado el lugar en el que imaginaba que se encontraba el nido de la reina, esperaba poder encargarse de ella tan pronto como Zephora y Hurricane lograran poner bajo custodia a Lord Red Wine. Al parecer, no podía darse el lujo de esperar… tendría que prepararse para salir esa misma noche.

-Clover contacta a Caramel- ordenó la soberana –Dile que los necesitaré a él y a la guardia nocturna, dejaremos que Hurricane y Zephora se hagan cargo de Red. Nosotras iremos por Cadence-

-De inmediato majestad- respondió Clover tomando un pedazo de pergamino para enviar un mensaje de emergencia al capitán de la guardia real.

-Soldado, notifica a mi hermana que tendré que cancelar nuestra reunión de esta noche. No quiero que le des detalles solo dile que tengo algo importante que hacer- ordenó la monarca.

-En seguida majestad- respondió el soldado abandonando la sala.

-Princesa. ¿Porque no le pide ayuda a la princesa Luna? Estoy segura que su participación será de mucha ayuda- preguntó Clover mientras conjuraba un hechizo en el pergamino, el cual fue envuelto en un aura mágica antes de desaparecer con un sonoro PUFF.

-No puedo arriesgarme a que mi hermana entre en combate. Esa criatura es la misma de la que me advirtió Zephora, la misma criatura que ha estado tratando de contactar con Luna así que no quiero arriesgar su seguridad- Celestia optó por contarle a Clover la verdad a medias. Si bien era cierto que Zephora le había advertido del peligro que Cocoon representaba para Luna. Celestia era consiente que si su hermana menor se enteraba del secuestro de Cadence a cascos de la misma criatura que había herido a su amada Chrysalis. La alicornio índigo podría perder el control y dejar que el odio cegara su buen juicio.

"Lo mejor será que Luna permanezca en el palacio" pensó, después de todo la monarca estaba enterada que Épsilon finalmente había dejado el hospital, por lo que no tenía duda de que la capitana de la guardia nocturna mantendría a su hermana menor bien protegida durante su ausencia.


El atardecer finalmente había caído. Las tierras más allá del reino eran áridas y desérticas. Aun así, todavía quedaban rastros del enorme pantano que alguna vez cubrió esas tierras. En los alrededores permanecían los troncos secos y muertos de miles de árboles que alguna vez lucieron un frondoso follaje lleno de vida y color. Ahora la vista solo prometía muerte y desolación, con excepción de la estructura que se encontraba parcialmente construida en el centro de aquel paraje. Si Elly decía la verdad, la criatura que le ayudaría a sobrellevar su problema actual se encontraba justo en ese lugar.

-Amo, este lugar me hace sentir incómoda. No sé lo que es, pero siento una extraña sensación en el ambiente, como si algo nos estuviera acechando- comentó Viper mientras conducía el carruaje del primogénito de la familia Wine.

El carruaje era tirado por un par de ponis terrestres que permanecían encadenados a él. Sus rostros estaban cubiertos por mascaras negras que les nublaban la vista y sus hocicos estaban atados por cuerdas de cuero que les impedía emitir palabra alguna. Todo lo que podían hacer los dos esclavos era escuchar las ordenes de Viper y tirar del carruaje siguiendo la dirección en la que la yegua tiraba de las cuerdas.

-Yo también puedo sentirlo, pero esta sensación… me parece familiar- comentó Red. El corcel no podía evitar pensar en la presencia de aquella extraña criatura, de alguna forma podía sentir una fuente similar proviniendo de aquel lugar. "Probablemente Elly preparó algo para mí. Será mejor que proceda con precaución" pensó el corcel de color marrón.

-Si lo desea puedo adelantarme para estudiar el lugar. No creo que sea necesario que se arriesgue- comentó la asesina.

-Estoy seguro que saben de nuestra presencia. Probablemente "ella" se los dijo- respondió el corcel –Aun así, necesito que permanezcas alerta- Viper asintió solemnemente antes de dirigir su mirada nuevamente en dirección a la extraña estructura que se localizaba entre los troncos de madera podrida.

No paso mucho antes de que finalmente arribaran a su destino. Lo primero que notaron fue la carencia de guardias. En la entrada solo se encontraba una sola criatura esperándolos. Su estructura era muy similar a un poni promedio, sin embargo, lucia muy similar a un insecto gigante.

Viper y Red descendieron del carruaje y se aproximaron al centinela –Bienvenidos, la reina los espera, síganme y no se retrasen. No querrán perderse en el interior- comentó el guardia sonriendo de una forma que no lucia amigable en absoluto.

El lord siguió a la criatura observando los alrededores con atención mientras navegaban por el interior de la colmena. Sintió cierta curiosidad por aquella criatura. Ciertamente era conocedor de varios tipos de criaturas poco comunes, pero aquel insecto con forma de poni era una de las pocas cosas que no había visto con anterioridad.

Viper por su parte también permaneció alerta observando la forma en la que la estructura del lugar parecía estar cambiando constantemente su forma. Sus ojos carmesíes, estaban bien adaptados para brindarle una excelente vista incluso en lugares con poca luz, gracias a ello pudo notar las numerosas criaturas que los seguían con la mirada. Cientos de criaturas similares a la que los guiaba en ese momento, se encontraban ocultos en el techo o en el interior de los agujeros que se abrían y cerraban por todas partes. En un principio pensó en memorizar el camino de regreso, sin embargo, al notar la forma en la que cambiaba la estructura optó por tratar de identificar un patrón en la forma en la que esta parecía tomar nuevas formas sin perder de vista a los cientos de criaturas que los rodeaban.

Mientras más se adentraban en el interior más fuerte comenzaba a sentirse aquella sensación de incomodidad. El sonido de los insectos comenzó a incrementarse mientras más se adentraban hasta que finalmente llegaron a su destino.

En el interior de lo que parecía ser una sala de trono, bastante artesanal, se encontraba un enorme grupo de esos ponis insecto en cuyo centro se alzaba un trono sobre el que se hallaba recostada una criatura larga, su crin lucía un brillante color esmeralda al igual que sus enormes ojos. Los agujeros de sus patas estaban cubiertos con esmeraldas brillantes y sus alas despedían un brillo que cautivó la mirada de los recién llegados por un instante.

Red miró a la criatura que se hallaba en lo alto de la estructura, las curvas de su cuerpo la hacían lucir increíblemente atractiva, de no ser por la daga que se hallaba adherida a una de sus patas, la cual parecía haber sido mutilada, el corcel podría haber pensado que la criatura era inofensiva. Pero lo más alarmante era que la extraña sensación que habían sentido provenía directamente de la criatura sentada en el trono. Estaba completamente seguro que su presencia era muy similar a la de "ella", sin embargo, también podía notar algo distinto.

-Bienvenido Lord Red es un gusto conocerlo, aunque hubiera preferido que hubiese sido bajo diferentes circunstancias- comentó la reina con una voz metálica y seductora –¡Déjenos solos!- ordenó Cocoon y de inmediato los changelings comenzaron a abandonar el salón del trono.

-Me alaga que haya escuchado de mí su majestad, pero me siento mal por no saber nada de usted. Me honraría mucho el conocer el nombre de tan bella dama-

Cocoon sonrió de oreja a oreja mostrando sus largos y afilados dientes –Que caballeroso resulto ser mi lord, es una cualidad que pocos en el reino practican hoy en día. O… quizá solo es precaución de su parte…- añadió la reina recostándose seductoramente sobre el trono de piedra –Muy sabia decisión debo admitir. Yo soy la reina Cocoon y tengo un trato que podría interesarte- añadió la reina changeling con malicia.


-Viajar con un infante a cuestas parecía una buena idea- comentó Chryalis con molestia. Abandonar el castillo disfrazada de Smart Cookie no fue difícil, atravesar la plaza usando la imagen de una campesina fue complicado, cruzar el bosque cargando a una pequeña Pegaso que no dejaba de moverse ciertamente fue una tarea desafiante. Pero nada de eso se comparaba a lo que había sufrido las últimas horas.

Aparentemente los ponis comían constantemente y en notorias cantidades cuando eran tan solo unos potros. No se parecían en nada a las larvas de los changelings y su falta de conocimiento acerca de los cuidados que un pequeño poni necesitaba no hizo su tarea más sencilla.

Los llantos constantes de Cadence casi destruyeron sus nervios y en más de una ocasión la princesa tuvo la urgencia de abandonar su plan y regresar al castillo. Aun así, se mantuvo firme y tuvo la fortuna de encontrar algunas frutas que resultaron ser del agrado de la pequeña potra rosada. Chrysalis no se detuvo a pensar si esa fruta era saludable para la pequeña, mientras mantuviera los llantos de la Pegaso al mínimo no tenia de que preocuparse. De hecho, lo consideraba un gran triunfo y por lo menos evitaría que la pequeña alertara de su ubicación actual a las patrullas de centinelas. Aunque le resultaba curioso que no se hubiera topado con ninguna hasta el momento.

Chrysalis dirigió su mirada a la pequeña Cadence, la cual había caído rendida después de haber devorado varios melocotones, un ramo de uvas y una cantidad exorbitante de mangos. Cadence emitió un eructo mientras permanecía en su estado de coma alimenticio. Chrysalis simplemente rio por lo bajo, sentía envidia por la falta de preocupación que demostraba la pequeña Pegaso. Casi podía sentir empatía por ella, el Talisman de Mirage que había creado probablemente mataría a la potra junto con la reina de los changelings. Aunque también existía la posibilidad de que Cadence sobreviviera al proceso.

-No ya es demasiado tarde para arrepentirte- se reprendió ella misma –Sin importar si la niña muere o no, esto será algo bueno para el reino de mi amada Luna. Una vez que me deshaga de esta maldición y acabe con la vida de mi madre, ya no habrá nada más que pueda amenazar al reino y finalmente podré volver con Luna- dijo la princesa changeling –Debes sentirte aliviada querida, será tu vida a cambio del bienestar de todo un reino- comentó dirigiéndose a la pequeña que permanecía dormida.

El Sol se pondría pronto, por lo que la princesa comenzó a prepararse para reanudar su viaje una vez más., todo lo que tenía que hacer era seguir el aroma de la reina hasta la colmena. No sería realmente difícil ya que Cocoon parecía haber dejado un rastro especialmente para ella. Chrysalis sabía que se trataba de una trampa, aun así, no tenía muchas opciones si quería deshacerse de la maldición.

-Es todo o nada ahora- dijo la changeling dirigiendo su mirada al Sur. Pronto llegaría a la nueva colmena, estaba segura de ello.


La puesta de sol trajo consigo a una muy decidida princesa de la noche. Luna fue notificada de la de la posible ausencia de su hermana durante la noche, por lo que optó por presentarse en el castillo de Canterlot un par de horas antes del anochecer. Quizá eso le daría un poco de tiempo para explicarle a Celestia su plan para finalmente hacer oficial la construcción de la Colonia Lunar. Después de todo se trataba de un proyecto importante que mantendría protegido al reino, sin mencionar el hecho de que Luna había comenzado la creación de la colonia mucho antes, por lo que todo lo que necesitaba era la aprobación de su hermana mayor para hacerlo oficial ante el consejo.

"Es curioso que nuestra hermana decidiera hacer a un lado nuestra reunión con ella, ¿No te parece?" le susurró Nightmare al oído.

"Un poco… pero, aun así, estoy segura que Tia nos escuchará. No es como si el destino de Equestría dependiera de lo que sea que nuestra hermana planea hacer esta noche" Respondió la princesa con actitud confiada.

A pesar de que la voz en su cabeza no respondió, Luna pudo sentir como si aquella sombra estuviese sonriendo a su lado… rápidamente hizo a un lado esa idea, es decir, Nightmare era feliz de ver a Luna feliz y Luna era feliz al saber que hacia lo correcto por el reino. La colonia Lunar representaba para ella su legado para Equestria. Por primera vez en mucho tiempo había comenzado a sentir lo que su hermana seguramente sentía al estar rodeada de todos esos ponis que tanto la adoraban. Los ponis de la Colonia Lunar la admiraban y se preocupaban por ella, para ellos Luna era su rayo de luz en medio de la oscuridad. La princesa de la noche se sentía agradecida de haber descubierto lo que ocurría a sus espaldas. Saber que ella podía brindarles esperanza a ponis que habían sufrido tanto como ella, le causaba una alegría que nunca antes había sentido.

La alicornio índigo avanzó hasta el salón del trono seguida por su fiel caballero nocturno hasta las enormes puertas de madera del palacio que se encontraban resguardadas por un par de Pegasos blancos, ambos vestidos con su característica armadura dorada.

-¡Princesa Luna! No-No la esperábamos tan pronto- comentó uno de los guardias un tanto nervioso. Lo que causo que la alicornio de pelaje color zarco levantara una ceja extrañada.

-No recuerdo que se halla establecido una regla que impidiera presentarme con anticipación a mi propio hogar- comentó la princesa.

Ambos guardias lucían aún más nerviosos que antes, lo más curioso es que ninguno de los dos parecía tener la intención de cederle el paso. Luna paro las orejas enfocándose en los murmullos que provenían del otro lado de la puerta. Sin duda alguna su hermana se encontraba dentro y a juzgar por el resto de las voces, podía estar bastante segura que Celestia no se encontraba en una reunión con algún dignatario. De hecho, podía escuchar las voces de Siegfried, Alcor y Merak en el interior del salón del trono.

-Ejem- carraspeo Épsilon llamando la atención de los dos guardias –Me parece caballeros que están obstruyendo el paso a su princesa- comentó la capitana con tono neutral.

Los dos guardias se miraron un momento antes de hacerse a un lado, si bien Celestia no les había pedido que impidieran el paso a su hermana, tampoco estaban seguros de que la monarca estuviera al tanto de la presencia de su hermana menor a esa hora en el palacio. Aun así, Luna era una de las gobernantes del reino y como bien lo había comentado la capitana de la guardia nocturna, ninguno de ellos tenía la autoridad para detenerla.

-No era nuestra intención actuar descortésmente con usted… Adelante princesa- respondieron los guardias haciéndose a un lado mientras la alicornio usaba su magia para abrir las puertas del salón del trono de par en par.

-¡Ella debe saberlo!- respondió Siegfried molesto e inmediatamente recibió una dura mirada por parte de Celestia.

-¡Es suficiente Soldado! ¡No permitiré que le hable a la princesa en ese tono!- dijo el Capitán Caramel con tono firme.

-¿Sucede algo hermana?- dijo Luna observando la escena con curiosidad mientras se aproximaba al trono.

-Luna, no… te esperaba tan pronto- dijo Celestia mirando a su hermana menor. Luna simplemente arqueó la ceja, no era necesario que contestara con palabras para expresar que sospechaba de los motivos de su hermana mayor.

Celestia rio nerviosamente antes de dirigirse al teniente de la guardia nocturna -Dejaremos esta discusión para más tarde teniente, ¿está claro?-

-Como lo el agua- respondió Siegfried.

-Pueden retirarse los veré en la Sala Común, Shayla y Clover ya se encuentran ahí- ordenó la princesa antes de centrar toda su atención en su hermana menor.

Siegfried, Alcor y Merak centraron su mirada en Épsilon. Los cuatro eran lo suficientemente cercanos como para transmitirle a su amiga que algo estaba a punto de ocurrir. Algo que los preocupaba profundamente.

-Capitana Épsilon, me alegra que se encuentre mejor- dijo Caramel extendiendo su casco a la yegua.

-Muchas gracias… Capitán- respondió la yegua, devolviendo el saludo. Su ojo fijo en la mirada del capitán de la guardia real.

Celestia y Luna esperaron a que el resto se retirara antes de continuar –Y bien… Luna, ¿De qué querías hablar?-

-¿Qué ha sido todo eso?- Preguntó la princesa de la noche señalando a la puerta por la que acababan de salir los soldados. Épsilon miró a la princesa del Sol igualmente extrañada por la reacción de sus hermanos.

-Es solo una pequeña diferencia de opiniones, Siegfried y los demás no han podido acoplarse bien con el resto de los guardias, es todo- mencionó la princesa. Aquello no era mentira, puesto que desde que Caramel había recibido el liderazgo de la guardia nocturna, sus integrantes habían tenido ciertas dificultades para ser aceptados por el resto de los guardias. Algo de lo que Luna era consiente, en especial sabiendo que la mayoría de los soldados, al igual que muchos otros ponis, los rechazaban principalmente por su intimidante apariencia.

-Entiendo- respondió Luna después de unos minutos. Era claro que la princesa de la noche no le compraba esa excusa a su hermana, pero aparentemente tampoco tenía intenciones de indagar más en el tema.

-Celestia…- comenzó su hermana aun mirando en dirección a la puerta del salón del trono –En mis viajes por el reino durante la supervisión de la construcción de las vías férreas me he percatado que existen muchos ponis que viven en las mejores condiciones, muchos de ellos trabajan hasta quedar completamente exhaustos, muchos otros arriesgan su vida a diario y existen quienes pasan la mayor parte de su tiempo sin comida ni un techo-

No era la primera vez que Celestia escuchaba esto, de hecho, muchas de las reuniones con los locatarios de las diferentes ciudades, estos se quejaban constantemente de la falta de comida, trabajo y mejores oportunidades. Y aunque la princesa deseaba ayudarlos, no le era posible desviar más recursos. Sabía que la mayoría de las ciudades apenas comenzaban a recuperarse de los estragos de la guerra y aunque se sentía bastante optimista con respecto a lo mucho que estaban avanzando, sabía bien que estaba bastante lejos de conseguir la estabilidad económica y social óptima. De hecho, tenía que admitir que aún había bastantes conflictos internos con los que tenía que lidiar antes que cualquier otra cosa.

Pero su prioridad ahora era recuperar a Cadence y esperar que Zephora y Hurricane lograran hacerse cargo de Red Wine.

-Así que he pensado en una forma de hacer que todos esos ponis tengan una vida más próspera y feliz...- continuó con entusiasmo la más joven de las gobernantes. Celestia sin embargo se quedó pensando en algo que no había contemplado hasta ahora. Por lo que inconscientemente dejo de prestar atención.

La captura de Red Wine era algo que debía hacerse, no podía dejar que el corcel quedara libre en especial ahora que sabía que el Lord tenía en su poder armas fabricadas con heráldica. El problema ahora recaía en la afectación que su ausencia produciría en la economía del reino, especialmente tomando en cuenta que se trataba de una familia tan influyente.

Con la captura del Lord, muchos ponis quedarían sin empleo. Las redes de comercio que eran controladas por Red Wine se detendrían por completo y probablemente muchos de los comerciantes tardarían un largo tiempo antes de tomar confianza con otros comerciantes del reino para intercambiar bienes y productos. Eso a su vez dañaría las relaciones del reino de Equestria con otros reinos vecinos y probablemente incrementaría la tasa de criminalidad. Con la actual reconstrucción de los pueblos y ciudades afectados por la guerra, la desaparición del apoyo de la familia Wine afectaría el tiempo estimado de reparación y la enorme ayuda económica que el Lord proporcionaba para la reconstrucción de muchas de esas zonas, dejaría muchas edificaciones incompletas por un largo tiempo y probablemente muchas otras quedarían completamente abandonadas y sin terminar.

-… esto significa mucho para mi Tia, lo que quiero decir es que podemos formar una nueva colonia en la que podamos colocar a todos esos ponis para que puedan crecer fuertes y felices tal y como los ponis que te te admiran tanto- La voz de Luna la trajo de vuelta a la realidad.

-Disculpa, a que te refieres con una nueva colonia- preguntó Celestia.

-Me refiero a un lugar en el que los ponis puedan desarrollarse sin ser afectados por las actividades de los nobles, podrían inclusive generar sus propios ingresos de forma independiente de ese modo no tendrían por qué depender de la economía de Canterlot directamente-

-Luna lo que me estas proponiendo es lo mismo que romper y dividir al reino-

"Divir el reino… romperlo, ¿De qué está hablando, acaso no entendió nada de lo que le dije? ¿acaso no me estaba prestando atención?" pensó la alicornio índigo.

-Por supuesto que no. ¿No te das cuenta? la Colonia Lunar podría ser la solución a nuestros problemas, muchos de esos ponis ya me conocen, les prometí que podrían tener una mejor vida y…-

Celestía suspiró. Sabía que su hermana tenía buenas intenciones. En otras circunstancias, construir una nueva colonia no representaría un riesgo tan grande, pero si la captura de Red Wine resultaba en un problema económico, intentar crear una nueva colonia afectaría mucho más la estructura gubernamental y sumado al probable descontento de los simpatizantes de Lord Red, el reino no contaría con una estructura que le permitiera mantener el control.

Muy pronto las familias nobles más influyentes comenzarían a separarse del reino. Los ponis más afectados comenzarían a tomar medidas más radicales para tratar de salir de la miseria. Poco después el descontento de la ciudadanía terminaría por descargar su ira entre ellos mismos y tan pronto como los conflictos alcanzaran niveles críticos los ponis no tardarían en alzarse en armas contra la corona. Lo peor de todo era que todo comenzaría a ocurrir en un efecto dominó que algún poni había iniciado varios años atrás, probablemente mucho antes de que ellas tomaran el control del reino.

-Lo lamento Luna. Sé que tus intenciones son buenas, pero la respuesta es "NO". En este momento no podemos arriesgarnos- Los grandes ojos de Luna la miraron incrédulos, en ellos se reflejaba dolor y un total desconcierto.

-Pero… pero yo. La colonia…- trató de decir la más joven de las soberanas, pero las palabras se rehusaban a abandonar sus labios.

"Como es posible. ¿Por qué? ¿Por qué me niegas aquello que tú posees? ¿Por qué no quieres permitir que los ponis me amen como te aman a ti?" pensó mientras su corazón se quebraba, estaba segura que le había explicado lo mucho que esa colonia significaba para ella. Aparentemente Celestia no le había prestado atención.

"Quizá si siquiera le interesa" añadió la voz de su cabeza.

-Lo lamento Luna, en verdad lo lamento mucho. Te propongo algo… ¿qué te parece si hablamos de esto mañana por la noche? Juntas podremos encontrar una mejor solución- dijo Celestia colocando uno de sus cascos sobre el hombro de su hermana menor, pero las palabras de la princesa del Sol eran incapaces de alcanzar los oídos de la princesa de la noche –Lo lamento Luna, pero tengo que irme, tengo asuntos pendientes que debo atender con urgencia-

Y con esas palabras Celestia abandonó el salón del trono dejando a Luna y Épsilon solas en la habitación.

-Princesa…- dijo la capitana colocando en casco en la pata de la alicornio.

-Yo haré que lo comprendas- dijo la princesa entre dientes, su mirada fija en el enorme trono que se alzaba orgulloso al final de la habitación –Épsilon prepara todo para mañana en la noche, reuniremos a todos en la Colonia Lunar-

-Como ordene princesa, pero ¿cómo piensa llevarlos sin que nadie se dé cuenta?-

-Yo soy la gobernante de la noche, nadie interferirá mientras la Luna este en el cielo. Reúnete con la señorita Scratch debajo del puente y dile que mañana por la noche cumpliré la promesa que le hice. Ella ya sabe que hacer, es hora de acabar con los traidores de una vez por todas-

"Celestia estará furiosa cuando se entere" dijo la voz en su cabeza.

"¡Eso no importa!, si es necesario la obligaré a que habrá los ojos y vea la verdad" respondió la alicornio índigo. Esta vez estaba completamente segura de que aquella sombra le sonreía.

"Ya es tiempo de que la Luna se alce en el cielo" respondió Nightmare. La deidad de la noche no podía estar más de acuerdo.


Notas del Autor:

Tengo que pensar bien cómo voy a construir el siguiente capítulo, ya que se trata de uno bastante importante. ya tengo la idea plasmada pero aún le faltan detalles.

Por cierto, debo decir que hace un par de días me enteré que "DUO CARTOONIST" borró su canal de you tube. Por lo que aprovecharé esta ocasión para darles las gracias nuevamente por las increíbles animaciones que hicieron para el fandom. Una de las cuales me ha servido como inspiración para esta historia.

Por el momento es todo… hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Victor Fidel Amado abuelo y mentor.

Marzo/1938 - Octubre/2018