Cronopios del autor: Gracias por leerme.

ADVERTENCIA: Yaoi.

Descarga de responsabilidad: Ya lo saben, esto no es mío, ojalá lo fuera.

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Hyakkoryōran

Por St. Yukiona.

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Verano: Antirrhinum maju

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—Antirrhinum Maju.

También llamada como "boca del dragón", esta planta a pesar de ser bastante sencilla y fácil de encontrar es considerada como una de las que mejor representa a la fidelidad, lealtad y nobleza de corazón. Se le concede el nombre de "boca del dragón", por la particular forma en que se encuentran distribuidas las pequeñas flores a lo largo de todo el tallo principal..

...

La persecución fue inútil, pues ni Yuri ni Yuuri lograron encontrar nada más que un callejón sin salida. Al parecer el sujeto al que Inohiki habían estado vendiendo niños no era más que el dueño de un burdel a las afueras de un poblado perdido en medio de la nada que además de ofrecer mujeres daba otra clase de servicio. Yuuri no se entrometió cuando Yuri descargó toda su rabia y enojo contra los sujetos que con relativa facilidad lograron capturar.

Volvieron a la aldea solo dos días después que el resto del equipo formado para ir tras Inohiki. El viaje con Yuri fue bastante ameno al parecer de Yuuri y pero para Yuri las cosas fueron distintas pues se guardó todas esas preguntas que había querido hacerle al otro shinobi.

—Fue una buena misión, gracias por tu colaboración —indica Yuuri cuando llegan a la puerta de la aldea.

Yuri ni siquiera ha notado a qué hora habían llegado gracias a que se había concentrado solo en no meter la pata y no preguntar nada desagradable. Así que solo le queda sonreír y asentir.

—Claro, sino hubiera sido por mi habilidad para rastrear esto no hubiera funcionado —declara el rubio con autosuficiencia y Yuuri ríe bajito ganándose una mirada sorprendida del rubio.

—Tienes toda la razón, Yuri-kun —señala Yuuri antes de hacer una respetuosa reverencia—. Registra nuestro ingreso y yo iré con el hokage para dar a conocer nuestro resultado —indica el mayor antes de que desapareciera en un borrón de flores y hojas que se eleva al cielo para luego desaparecer. El rubio se queda brevemente ido y después suspira profundamente.

Viktor era muy afortunado.

...

—¡Padre! —grita Umi mientras cojea hasta donde Yuuri que ha entrado por la puerta después de que esta se abriera para darle pasó.

Viktor y Ren que están sentados en el corredor con vista al jardín de contemplación se asoman para ver quién llegó a casa, y ambos se incorporan para acercarse a recibir a Yuuri que besa la frente de Umi, luego la de Ren y con algo de vergüenza la de Viktor, después se fija en el pie de Umi.

—¿Qué ocurrió? —cuestiona mientras se hinca para sacarle la venda y revisar él con más cuidado aquella herida.

Umi, quien se ha sentado en el descanso para brazo del mueble de la sala sonríe.

—Me he enterrado una kunai... —responde.

—Ya le dije que es un descuidado —bufa Ren mirando la herida de su hermano.

Yuuri hace un par de justas antes de dejar sus manos sobre la herida del pie pero no cierra como debería porque ha pasado el tiempo como para que él pueda intervenir pero logra apaciguar en medida el dolor del niño que suspira aliviado.

—Debes tener más cuidado —ordena Yuuri y Umi asiente.

—¿Qué tal les fue? —pregunta Viktor.

Yuuri niega y Viktor chasquea la lengua.

—Tendremos que seguir buscando...

Yuuri asiente con un movimiento de cabeza algo derrotado.

Deciden que es mejor comer en casa porque aunque quieran es un poco molesto para Umi trasladarse con el pie lesionado así que es Viktor el que hace de comer caballa, Yuuri se encarga de hacer el salteado de vegetales y los gemelos ponen la sopa miso y el arroz. En el entretanto Yuuri se va a dar un baño, cambiarse la ropa de misión por algo más cómodo. Es relajante estar ene asa y escuchar los gritos de Ren y Umi pelearse por quien comerá a lado de su papá y quién no.

Hay algo más, pero no piensa en ello, pues es el momento de disfrutar a su familia. Durante la comida escucha alegremente que Ren pronto presentará el examen chunin, será el segundo genin más joven en rendir dicho examen, él fue el primero, aunque al recordar las condiciones le pone la piel de gallina, por otro lado Umi menciona que ya puede sacar un clon de sombra y que no sólo eso puede hacer un clon muy bueno de su padre.

—¿Y crees que puedes hacer un clon de mí? —cuestiona Ren y Umi se queda pensando para después Viktor y Yuuri soltar alegres carcajadas, Ren se da cuenta de lo que ha hecho y también se unen a las risas.

Llega la hora de dormir y Yuuri se encarga de arropar a sus hijos, besa la frente de cada uno, ese tipo de actitudes aún no se le da de forma tan natural como quisiera, por otro lado disfruta ver el rostro de plena felicidad y ternura de sus dos hijos después de besarles y decirles buenas noches, son sus hijos, nadie puede decir lo contrario.

—Ren quería saber todos los detalles de recuperación —dice Yuuri sentándose en la cama para quitarse la ropa y quedarse en algo mucho más cómodo para dormir.

—Siempre es así... ha estudiado todos los registros de tus misiones que están disponibles, hasta te tengo un poco de envidia —rezonga Viktor acostado en la cama, lee un libro sobre ninjutsu médico, no es especialista ni planea volverse especialista pero siempre se encuentra en constante capacitación.

—Vaya... el señor Nikiforov celoso —reafirma Yuuri mientras que se mete debajo de las cobijas, se acomoda en su lugar de la cama, observa a Viktor desde su posición.

El albino ríe bajito aún sin mirarle.

—¿Podrías explicarme esto? —cuestiona Viktor señalándole un pasaje del libro.

Yuuri lo toma para observarlo y después tirarlo hacia un costado, aparta las sábanas para subirse sobre él a horcajadas, no es del tipo de comportamiento que tendría usualmente pero sus hormonas se disparan cada vez que está a punto de morir, y aunque la misión no ha sido suicida, la idea de separarse le ha escocido hondo. Viktor no se queja y acaricia los muslos así como la cintura ajena, pues no lleva nada de ropa, entierra sus dedos y uñas en la piel tigreña antes de acercarlo para besarle con hambre y pasión.

—Te amo —azuza Viktor sobre los labios del menor y éste ríe bajito sobre ellos.

—Lo sé, Nikiforov-san —reza Yuuri.

...

—Viktor-san ¿Podrías llevar a Umi al hospital? Al parecer se está infectando la herida que tiene en el pie —dice Yuuri a su esposo mientras termina de acomodar sus cosas, iría a entrenar y a volver a insistir en el descampado aquel, haría crecer comida para parar la escasees y el riesgo de crisis por alimentos en la aldea. Aunque las cosas con la obtención de la victoria en las fronteras del País de la Plata ha ayudado, Yuuri no quiere atenerse, quiere tener seguro un plan A, B y C.

—Claro —responde el albino que dormitaba en el sillón de la habitación mientras que se pone de pie bostezando rumbo a buscar el chaleco ninja, le va fatal despertarse temprano cuando una noche antes se desvelo. Es culpa de Yuuri, el menor tiene tanta resistencia que Viktor se cuestiona su propia vitalidad dándose cuenta que está envejeciendo de forma bastante prematura y con un chico tan joven como Yuuri a su lado su vejez se acerca a pasos agigantados—. ¿Tienes misión, Yuuri? —cuestiona curioso mientras revisa que los pergaminos de invocación estén en los comportamientos de su traje ninja así como que estén abastecidos el portakunais y shurikens.

—No, no una misión como tal... quiero revisar la tierra del descampado, tomar muestras y someterlas a diferentes procesos, voy y vengo pero regreso a los laboratorios —expresa mientras se recarga del mueble donde suelen guardar sus uniformes.

—Ya veo —Viktor le observa en silencio mientras se sienta en la cama—. ¿Regresas a cenar?

—Sí —Yuuri sonríe suavemente jugando con una kunai entre sus manos, es una kunai especial que guarda enseguida. A Viktor le parece altamente sensual la figura joven y esbelta de Yuuri vestida en aquel traje.

Después de todo es muy rara la ocasión en que Yuuri utiliza el uniforme ninja, el negro siempre le sienta bien al moreno. Pero como estaría metido en los laboratorios de la aldea era mejor usar el uniforme ninja en lugar de su ropa de misión que está guardada religiosamente en el clóset de su habitación. Viktor se acerca atraído por esa imagen de Yuuri mirándole con timidez mezclada de amor y dulzura, magnetismo puro. Besa la frente del moreno y éste cierra los ojos aferrando sus manos a los bordes del mueble conteniendo la respiración. Viktor se flexiona y al tiempo que ambos hombres buscan la boca del otro, las manos de la menor pasan por los hombros ajenos antes de estrecharlo por el cuello y pegarlo más contra sí. Viktor le sostiene de la cintura mientras lo aferra una vez más sentándolo sobre el mueble que apenas chilla, es de solida madera, pesada, se necesitan varias personas para moverlo de lugar así que apenas es un ruido ahogado.

La saliva contraria los ahoga, mientras que sus lenguas se revuelven y jadean excitados. Las manos de Viktor se cuelan debajo de la ropa del menor y la piel de éste arde ante el contacto, una fiebre que asciende y desciende en virtud de la respiración que le es cortada y dada.

—Viktor —lo llama con voz queda antes de aguantar un gemido contra el hombro ajeno porque el aludido le ha mordido cerca de la mandíbula y se está excitando.

Se separan casi como si estuvieran coordinados y sus ojos chocaron. Yuuri no puede evitar no sonreír y acariciar el rostro del contrario, y pega su frente contra el pecho ajeno. Viktor sólo le abraza contra sí.

—Oye... —murmura Viktor acariciando la espalda sin dobles intenciones.

—Dime.

—Cuídate. ¿Vale?

—Tonto —hubo risas por parte de los dos.

Con una despedida así cualquiera estaría ansioso por regresar.

...

El día es bastante rutinario, sin nada relevante a pesar de que la aldea se encuentra en una alerta permanente. La gente sobre la avenida comercial principal parece tener el buen humor de toda la vida, pero es inevitable sentir esa tensión oculta. Viktor puede ver como los puestos de comida ofrecen menos opciones a la venta. También logra captar cierto aire de desconfianza entre aquellos que no son conocidos, porque cualquiera es sospechoso y Konoha tenido muchos golpes en los últimos días. Aquel último infiltrado al cual siguen interrogando, no se ha logrado que se extraiga nada. Lo ideal sería que Yakov lo hiciera hablar, pues el hokage es especialista en tortura pero... la imagen de un hokage que torture a sus enemigos no es precisamente la que quieren promover entre los aliados por el simple hecho de que Konoha es un estandarte de democracia y auxilio para aquellos pueblos que están siendo sometidos bajo el yugo de las naciones más grandes.

—Papá —llama Umi que va a espaldas de su padre pues el pie le duele un infierno. En efecto se le había empezado a infectar la herida que se hizo mientras entrenaba días atrás y que no quiso que su papá Yuuri revisara.

Viktor sonríe.

—¿Qué ocurre?

—¿Podemos cenar pasteles de luna?

Y a Viktor le parece una excelente idea. Los pastelillos de luna eran hechos de un arroz especial que solo se conseguía en el vecino País de la Luna, una pequeña y modesta isla que era conocida por sus hortalizas, además de que dicho platillo estaba relleno de vegetales y más condimentos que lo volvían en el platillo casi predilecto de Viktor, aunque su favorito siempre sería el katsudon.

Para cuando el shinobi volvió con su hijo ni Ren ni Yuuri habían regresado, dejó al pequeño en la sala y éste se incorporó con cuidado mientras que recogía algunos pergaminos que habían quedado en la mesita de la sala, al parecer Ren le había sus tareas de la academia.

—Padre, iré a mi habitación a estudiar los apuntes que Ren trajó para mí —comenta mientras que avanza despacio.

Adicional a los pergaminos de Umi, Ren también dejó una nota en la cocina del comedor justo debajo de la jarra del agua, lugar donde por un silencioso común acuerdo la familia Nikifov-Katsuki han decidido que sería el sitio donde dejarían sus encargos. Tuerce los labios Viktor mientras lee el propio, suspira suavemente y después mira a Umi que sube lentamente las escaleras. Le han encargado reposo y aplicación de justo medicinal cada dos horas, Umi puede hacer eso así que no necesita mayor cuidado por parte de su padre.

—De acuerdo, tengo que ir donde el hokage, volveré tarde, regresaré comer —anuncia Viktor regresando por donde ha venido recogiendo su placa de Konoha que dejó sobre la mesita donde antes estuvo la foto funeraria de Yuuri.

—¡Salúdame al abuelo! —chilla Umi y Viktor ríe bajito saliendo de casa. El mayor de sus gemelos había heredado el carácter explosivo de su abuelo Yakov pero también la entrega y dedicación que Yuuri mostraba desde temprana edad. Era una combinación perfecta. Viktor se aliviaba que no hubiesen sacado mucho de ellos pues a veces temía que en el temperamento psicológico de su hijo hubiera mella de sus propios trastornos de la infancia, debía de reconocer que ser que no estaba demasiado orgulloso de los años de su adolescencia donde perseguía foráneos y les obligaba casi a punta de golpe de huir. Aquella actitud de gamberro le habían ocasionado a él serios problemas que ahora estaban resueltos pero que tuvo que cargar durante dolorosos años consigo mismo. No quería eso para sus hijos, quería que los gemelos fueran lo más feliz que pudieran ser, incluso si eso era lejos de las filas de ser shinobi como fue en su momento el caso con Umi.

Había apoyado que dejara la academia, y lo apoyaba ahora que había decidido regresar. Umi y Ren tenían temperamentos diferentes, mientras que Umi era extrovertido y precavido, Ren era... diferente.

Ren, el menor, a diferencia de su hermano solía ser en un principio callado, reservado y meticuloso. No obstante el carisma era algo innato en ambos niños y eso tenía que reconocerlo totalmente el padre. Viktor estaba seguro que una vez creciera un poco más su hijo se iba a convertir en un ninja al que todas las otras aldeas iban a temer, porque era asombroso; el tiempo de reacción, los ataques y el poder de Ren era superior al de cualquier otro niño de su edad. Un prodigio, fue lo que dijo su profesor de clase cuando lo evaluó después de que regresara de sus años de retiro con los cuervos en el Yermo de los Huesos. A veces Yuuri y Ren entrenaba con él y Viktor se daba cuenta que tras cada derrota Ren aprendía algo y lo implementaba la siguiente vez que correspondía entrenamiento, y en cada una de esas peleas de resistencia Yuuri incrementaba la intensidad.

Recuerda con bastante entusiasmo y excitación el día en que Ren invocó por primera vez una avalancha floral, la cual poco pudo hacer contra Yuuri quien era el creador de dicha técnica pero su pareja había reconocido que se sorprendió bastante por el control del chakra, al día siguiente Ren no pudo moverse del cansancio pero eso solo hablaba de lo mucho que se esforzaba por mejorar. Viktor no podía estar más orgulloso de su hijo.

...

Yuuri observa en silencio los pequeños brotes que hay a su alrededor. No son los árboles que él quería que crecieran pero algo era algo. Tuerce los labios mientras que recoge un poco de tierra para estudiarlas, además secciona la tierra y los diminutos brotes que logró sacar por ese día. Seca el sudor de su frente antes de incorporarse y tomar anotaciones.

—¿Señor?

—Minami-kun —saluda el moreno mientras guarda las muestras y sus apuntes en su mochila—. Déjame adivinar... ¿El Hokage me llama?

Minami se sonroja. Es un chico de división avanzada, antes lo ha visto. De hecho contra él peleó cuando hicieron su evaluación de capacidad. Contra Giacometti, Mila, otro chico y él, él se rindió. Yuuri lo reconoce como un chico talentoso, además que es de los pocos que se acercan a él sin miedo.

—No, señor.

Yuuri enarca la ceja mientras se coloca los guantes empezando a caminar hacia la aldea.

—¿Entonces vienes a vigilarme? Si es el caso estás haciendo mal tu trabajo... —tampoco es misterio que es uno de los ANBU que constantemente le vigilan, el concejo sigue teniendo sus dudas con respecto a él, no le molesta porque no tiene nada que ocultar. Sonríe de medio lado cuando ve que Minami se sonroja, por otro lado mete sus manos a sus bolsillos—. ¿Tú hiciste lo de las plantas?

—¿Perdón, señor? —Minami en edad podría ser más grande que Yuuri, sin embargo, Minami trata al moreno con respeto.

—Los brotes, los días que no estuve... ¿tú les echaste agua?

Minami se sonroja y asiente suavemente.

—Creo en su causa, señor —murmura Minami antes de que Yuuri ría.

—No es una causa... es nuestra supervivencia —mira a Minami—. ¿No estás desobedeciendo ninguna regla?

—Hoy es mi día libre y no es un misterio que usted sepa sobre la vigilancia que le han montado —alza los hombros.

Yuuri ríe.

—Eres un caso, Minami, me recuerdas a Mila... ella también me seguía para espiarme... sólo no me pidas que te entrene que dudo que haya algo que te pueda enseñar.

Los ojos de Minami lucen un poco decepcionados pero después suspira.

—¿Al menos puedo seguirlo?

El moreno alza los hombros y murmura un "como quieras", Minami se siente dichoso y le agradece a Mila-senpai el consejo que le ha dado antes.

...

—¿Nuevo Hokage? —cuestiona Viktor mirando a Yakov y a Minako.

—Hay una leve estabilidad y estamos en un momento crucial donde no se necesita solo de experiencia y sabiduría, Viktor... —dice Yakov.

Viktor mira ahora a las personas del concejo que están de acuerdo con lo que está diciendo el hokage.

—Pero... Minako... —murmura.

—Minako-san fue quien lo propuso... —interrumpe Celestino—. Minako-sn es nuestra indiscutible fuerza en el hospital de la ciudad, la necesitamos al frente de esa área y aunque en lo particular hubiera preferido que ella esté al frente de la aldea... —suspira—, necesitamos tu desempeño militar, tu liderazgo y tu fuerza para continuar con la guerra, concluirla en el mejor de los casos... —indica.

—¿En serio? —Repite Viktor, está hincado frente al concejo, frente a su padre.

—No estamos jugando, Viktor —el hombre se cuadra ante la exclamación de su aún líder y afirma con toda la seriedad de la que era capaz—. Eres alguien en quien se puede confiar, así que estás siendo declarado el nuevo Hokage de la Villa oculta de las Hojas.

...

Los otros tres miembros de la familia sufrieron un pequeño e incomodo colapso seguido de un silencio después de la noticia, el bocado de Yuuri se queda a medio camino y tanto Ren como Umi siguen en shock.

Viktor asiente suavemente como si estuviera meditando lo que dijo, buscando un error en sus palabras. Yuuri nota la tensión y enseguida sonríe mirando su té, mientras que Ren y Umi observan incrédulas a su padre, duran alrededor de dos minutos de aquel modo hasta que Umi niega, después observa a su otro padre y por último a su hermano.

—¿No se supone que el ambiente debería estar más animado? Estamos celebrando que papá es el nuevo Hokage —inquiere el mayor de los gemelos mientras se incorpora y salta a los brazos de su progenitor que le recibe con una sonrisa grande.

—Conociendo al tacaño de padre significará más misiones y menos paga —dice Ren y hay una risa general.

—Vale... tendré que ir preparando mi retiro como esposa entonces —bromea también Yuuri—. Detesto las fiestas formales y demás eventos públicos... así que tendremos que buscar una familia que se quiera hacer pasar por la familia del Hokage.

Los cuatro vuelven a reír.

Ren y Umi se ofrecen para en recoger las cosas de la comida que habían tenido, no es extraño que toda la familia Nikiforov-Katsuki pero el ambiente es totalmente diferente, es un regocijo y felicidad que solo se le compara con la vez que Yuuri regresó con ellos, de eso poco más de seis meses.

Yuuri y Viktor toman el té que siempre beben después de cada comida antes de subir a dormir, Viktor sigue leyendo aquel manual médico, tuerce los labios y suspira mientras que cierra el libro cuando nota como Yuuri se talla el puente de su nariz.

—Katsuki-san.

—¿Hmp?

—Sobre tu condición y tu kekkei touta —dice Viktor y Yuuri sonríe con debilidad, vuelve a tomar la taza de su té.

—Está igual, me encuentro bien... —resuelve él dando un sorbo lento a su té—. Ni se te ocurra quitarme responsabilidades o restar grados a mis misiones ahora que tendrás el poder, Nikiforov-san, o te mostraré porque me llaman el Demonio de las flores en la división ANBU —bromea.

—Sé porque te llaman de ese modo, Yuuri Katsuki.

El de los Vegetales tuerce la sonrisa sin dejar de tomar té.

—Mantenme informado sobre tu condición, Minami me informó que has estado más tiempo del necesario en el campo... y me preocupa mucho tu condición médica, despertaste de un sellado y de inmediato ingresaste a las filas para combatir...

—Lo haré, pero tú no harás nada al respecto. ¿Estamos de acuerdo, Sexto?

Que lo llamara de aquel modo prende algo dentro del usuario del hielo que no puede evitar soltar una suave risita ronca y profunda.

—Lo sé, sería una falta de respeto hacerlo, pero se volvería un problema si de pronto eso se vuelve una preocupación. ¿O no lo crees? —Viktor mira por encima de su libro a su pareja que tuerce la sonrisa.

"Bastardo", piensa Viktor.

—Eres muy astuto, Sexto —rezonga Yuuri y Viktor se retuerce un poco más.

—Y tú un contrincante testarudo, Yuuri Katsuki.

—No me culpe a mí, culpe a mi novio que siguió alimentando la coraza que hace que no me importa casi nada.

Ninguno de los ríen, Viktor parece enfrascado en su lectura, Yuuri en su té, después de un rato ambos ríen bajito. Viktor deja de lado su libro mirando con atención al menor.

—¿Hay algo que te importe, Katsuki Yuuri?

Los ojos azules del futuro Sexto chocan con los oscuros del exANB, el moreno desvía la mirada hacia la cocina donde las risas y voces de sus hijos suenan, posterior vuelve su mirada a su pareja. Toma un poco más de su té. Viktor afirma con un movimiento de cabeza pues la misma cosa que es importante para él, lo es para Viktor. El albino se mueve sólo para recargar su cabeza del hombro del moreno, y éste deja discretamente una mano sobre su pierna. Ambos ríen.

Llega la hora de dormir con la calma antes de la tempestad.

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St. Yukiona.

Quien los ama de corazón, pulmón y páncreas.

(Por cierto, ¿Ya me siguen en mis redes sociales? Facebook donde comparto cositas de anime: /tiayukiona y mi Insta donde les platico de mis viajes: Styukionna, espero me sigan y poder compartir más tiempo juntos. ¡Saludos y besotes, Mazapanes!).