Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía

Solo para mayores de 18.

Yani, muchas gracias por ayudarme con la corrección de capis!

Las invito al grupo: Erase una vez... Edward y Bella en Facebook


Marzo, 2012. Un par de meses atrás.

Edward trastabilló hacia atrás, tropezándose con ropa y zapatos tirados, cayendo de culo.

Esto no podía estarle pasando.

De verdad, no a él… no podía simplemente creerlo. Evitando que una crisis de histeria lo abdujera, se puso de pie de nuevo y se acercó hacia Ellen, tocando su cuello, buscando por algún pulso… nada. Ella… no, mierda, no esto, por favor…

Llevándose un puño a la boca, contuvo una maldición y se apresuró a donde estaba Derek, tomando su pulso, vio que estaba realmente débil. El hijo de puta se iba a morir también. Cientos de escenarios se cruzaron por la mente de Edward mientras las náuseas lo golpeaban haciéndolo tener una arcada y que sus pasos torpes por poco lo llevaran al suelo de nuevo. Se imaginó a sí mismo llamando a la ambulancia, Derek siendo arrestado por un crimen que no cometió, pero que su negligencia y adicción los habían conducido a este desenlace. Se imaginó el rostro de Dylan, el pobre tipo apenas podía con las adicciones de su padre, perder a su casi hermano, lo lanzaría muy probablemente a lo mismo que había causado tanto daño. No se podía imaginar a Caden o Ethan afrontando algo como esto. La banda se disolvería y entonces él…

¿Él qué?

Un sudor frío lo recorrió, provocándole un escalofrío. Bella había estado ignorándolo desde hacía casi un jodido año, inmersa en sus problemas financieros con Swan, ya había vendido unos condominios, autos, ranchos y no era suficiente. Él no llevaba suficiente dinero a casa como para ser realmente algo de ayuda, no podía sacarla de ese puto hoyo en el que Aro los había metido, no le servía a su esposa para nada, nunca había cubierto sus expectativas, ni mucho menos alguna de sus necesidades. Muy probablemente lo veía como a un perdedor. Era un perdedor, para qué cegarse, por eso no había querido tener un hijo con alguien como él, sabía el futuro que le esperaba. Sentándose con las manos enterradas en el cabello, contuvo un jodido sollozo. Con esto, el tema de hacer una banda exitosa estaba más que cerrado.

Las probabilidades eran nulas, pero al menos si él… si… si Derek sobrevivía fuera de esto, si lo sacaba de esta maldita pocilga sin que la policía lo descubriera… tendría una oportunidad. Levantó el rostro mirando la horrible escena. Todos tendrían una oportunidad si Derek sobrevivía, lo metería a la jodida rehabilitación, y entre tanto, los demás trabajarían con el disco, cuando saliera, entendería todo el daño que hizo, y muy probablemente, se refugiaría en la música. Saldría adelante, su vida no tenía por qué terminar así, por Dios, era todavía muy joven para ir a la cárcel además cargando semejante conciencia, o a lo mejor le agradecería vivir para pagar lo que hizo, solo Dios lo diría.

Sin pensarlo se levantó y tiró del brazo de Derek, levantándolo sin mucha dificultad, gracias a todas esas horas que mataba en el gimnasio en su casa desde que Bella lo ignoraba. Cargó con Derek y lo sacó dando tumbos, subiéndolo a su auto. Su respiración estaba acelerada, como si su corazón trabajara a marchas forzadas por él y por Derek. Varias veces en el camino, el tipo tuvo accesos de tos que lo llevaron a las puertas de la muerte, podía verlo en lo blanco de sus ojos, en lo pálido de su piel y en la forma tan horrible en la que respiraba. Para cuando se estacionó en la clínica, estaba seguro de que no respiraba. Su propio corazón se detuvo mientras veía como los doctores y enfermeras gritaban cosas, empujando la camilla, poniéndole una mascarilla en la cara, tratando de revivirlo, todo al mismo tiempo.

—¿Cuál es su nombre? —preguntó una enfermera—. ¿Señor? —Edward parpadeó.

—Es… es Derek Chancellor.

—¿Es usted un familiar?

—Podría… decirse.

—Bien, lo mantendremos al tanto, pero… igual llamaremos a seguridad, este es un caso severo de drogas, el tipo es un adicto, no sabemos si sobreviva —dijo mirándolo acusadoramente.

—Lo sé, le aseguro que en cuanto se recupere, no saldrá de aquí a ningún otro lado que no sea rehabilitación… yo… —se pasó una mano por el cabello—, llamaré a su madre.

—Bien, por favor, lléneme esta hoja.

El joven se quedó mirando las notas, mientras en su cabeza su mente corría a toda velocidad. Sin otra palabra, dejó a un lado aquello y salió necesitando respirar, pero cuando el viento helado golpeó su rostro, así lo hizo la realidad y lo primero que vio al cerrar los ojos, fue el rostro ceniciento de Ellen.

Edward alcanzó a inclinarse contra uno de los maceteros del hospital y devolvió lo poco que había comido; un Starbucks de mocha y un maldito panecillo. Sintiéndose asqueroso y perdido, caminó un par de cuadras, lejos del hospital, lejos de toda esa mierda por solo Dios sabría cuánto tiempo, hasta que de pronto, vio un teléfono público, y justo en ese momento supo lo que tenía que hacer.

—911, ¿cuál es su emergencia? —Edward respiró de forma entrecortada, su corazón aturdiendo sus oídos—. ¿Hola, se encuentra ahí?

Edward carraspeó, conteniendo otra arcada.

—Yo… yo necesito que vayan a una dirección.

§ § § § § § §

¿B-Bella?

La joven frunció el ceño, mirando de nuevo el número. Síp, era el número de Edward, pero él nunca tartamudeaba.

—¿Qué ocurre?

Necesito verte… te… te necesito.

—¿Estás borracho? —preguntó molesta, mirando el reloj y elevando las cejas al ver la hora, entre papeles y los nuevos acuerdos, se dio la una de la madrugada. ¿Cómo podía ser eso?

No, yo… bueno, un poco sí, pero…

—Entonces no me estés quitando el tiempo —gruñó enojada, pellizcándose el puente de la nariz—, ¿qué rayos pasa contigo en estos días, Edward?

Necesito que nos veamos, por favor, Bella, ven a Seattle...

—¿Estás demente? —dijo poniéndose de pie—, no puedes hablarme borracho en plena madrugada, para decirme que "me necesitas", ¿siquiera te importa cómo me ha ido?, no sabes cómo fue hoy, ¡no sabes por todo lo que tengo que pasar aquí sola! —gritó enfurecida.

Solo como ejemplo, había tenido que sortear a un montón de hombres llenos de testosterona que por poco se liaban de nuevo a golpes, Quil había tenido que interceder, y se había sentido pequeña, con miedo, hubiera sido bueno saber que su marido estaba por ahí en algún sitio esperándola para reconfortarla pero no, nada de eso parecía importarle a su muy borracho esposo.

¡¿Y a ti te importa en lo más mínimo cómo me va en la puta vida?! —gritó de vuelta, haciéndola dar un respingo por su exabrupto—. Hoy se murió la esposa de Derek, tuvo una sobredosis, yo… hice algo horrible.

—¿Q-Qué? —balbuceó aturdida, sujetando con fuerza el celular—. Edward, ¿de qué estás hablando, en dónde estás?

No lo sé… Bella, perdón por todo, yo no debí… no debí marcar, no quería interrumpir.

—Pregúntale a alguien en dónde estás, amor, estoy yendo ahora mismo —susurró a través del rugido de su corazón en los oídos.

Tomando únicamente su bolso, Bella esperó atenta y con el alma en un hilo a que Edward pudiera preguntarle a alguien en dónde se encontraba. Al parecer, estaba en el peor barrio de Seattle, sin duda en el más bajo y sucio bar de mala muerte que encontró. Y mientras conducía por la carretera, Bella temió por la seguridad de su marido más que nunca.

Casi cuatro horas después, varios drogadictos la miraron con algo más que lujuria cuando se bajó de su Roll-Royce, y se introdujo al pequeño bar. Edward estaba al fondo, con una botella vacía a su lado, sujetándose apenas con los antebrazos contra la mesa.

Él era… Dios, era un absoluto desastre.

Se acercó hacia él, y como si sintiera su presencia elevó la mirada. Y cuando esos hermosos ojos esmeraldas de los que se había enamorado, se llenaron de lágrimas, se detuvo en sus pasos. Bella se llevó la mano al corazón, como si hubiese recibido una puñalada, y mientras el tiempo parecía detenerse solo para ellos dos, pensó cómo rayos habían llegado a esto.

Ya ni siquiera vivían juntos, ella no lo había seguido. Bella contuvo sus propias ganas de llorar al verlo así, porque de alguna manera era reflejo de su relación. Una parte de ella se quedó asustada sin saber qué hacer, pero afortunadamente su parte racional se puso a toda marcha, y se dirigió a él ayudándolo a levantarse. Dejó una generosa propina y trastabilló con él hasta que logró subirlo al auto. No se molestó en ponerse el cinturón mientras salían pitando de ese horrible lugar, y solo hasta que sintió que estaba segura, disminuyó la velocidad, mirándolo de reojo, pero él estaba mirando al frente, como si estuviera perdido.

—Lamento haberte hecho v-viajar hasta aquí —balbuceó, arrastrando las palabras.

—Edward, ¿qué mierda pasó? —preguntó alternando su atención entre la calle y él.

—Pasó mucha mierda —dijo riéndose entre dientes—. Derek y Ellen tuvieron una sobredosis, ella no… no quiero hablar de esto.

Sacudió la cabeza con fuerza, como si pudiera sacar los pensamientos de esa manera. Bella parpadeó deteniéndose fuera de su condominio, y lo ayudó a bajarse, entraron trastabillando al lugar, ignorando las miradas de las personas en el lobby, o del recepcionista. Pero apenas entraron a su departamento, Edward la soltó y se fue dando tumbos hasta dejarse caer de rodillas sobre su tapete favorito en la sala, y para su absoluta sorpresa comenzó a sollozar.

—Tenía que sacarlo… —gimió, golpeando el suelo con el puño cerrado, robándole un chillido al asustarla—. Él no se merecía eso, no Derek. Es un… es un buen tipo. —Volvió a golpear el suelo—. Soy un hijo de puta, soy un maldito hijo de...

—Basta —lloró aterrada, arrodillándose a su lado, sosteniendo sus manos—. No eres eso, Edward, ¿qué estás diciendo?, eres el más dulce y bondadoso…

—La dejé ahí. Muerta. Sola —dijo mirándola a través de esos extraños ojos inyectados en sangre—. Pensé en mi futuro, en la banda… no en su muerte, no tanto en cómo se veía con el vómito sobre ella, o cómo la vida se había apagado en sus ojos, solo pensé en mí, en… en nosotros —siseó sacudiendo la cabeza con fuerza—. No llamé de inmediato a Emergencias, ¿qué clase de persona bondadosa hace esa mierda, Isabella? —gruñó empujándose lejos de ella, solo logrando caerse de culo.

—No fue tu culpa, Edward, tú no les pusiste droga en la mesa… —balbuceó llevándose las manos al pecho, quedándose arrodillada a su lado—. Podemos solucionarlo...

—No es la primera muerte que ignoro. Soy un jodido monstruo.

Bella gateó hasta él, sujetándolo, en realidad fue una cosa estúpida ya que él era el doble de su tamaño, y era todo menos un niño. Salvo que cuando tiró de él, cayó contra ella como un árbol seco, aterrizando en su regazo tan desparramado que la empujó hacia atrás. Acunándolo en sus brazos, sintió más que oyó sus sollozos, y con cada estremecimiento, su propio corazón se quebraba un poco más, hasta que estuvo a punto de sollozar junto con él.

—No eres eso, mi amor, nunca podrías serlo —susurró contra su oreja, consolándolo mientras le acariciaba el cabello cobrizo, empapado de sudor.

—No puedo manejar más muerte, Bella, no puedo…

A Edward se le quebró la voz mientras se aferraba a su regazo como si de eso dependiera su vida. Su vestido mojándose con sus lágrimas, Bella parpadeó, ¿más muerte? Suspirando continuó acariciándole el cabello.

—Tranquilo, bebé, esto no fue tu culpa…

Siguió consolándolo por lo que parecieron horas, hasta que cesaron sus temblores.

—Duerme, mañana todo estará mejor…

—¿Lo estará, Bella? ¿Estarás siquiera?

Ella boqueó, incapaz de creer que él pensara que lo dejaría en este estado. Su temperamento se elevó, pero así como vino, se desinfló al ver sus increíbles ojos. Dios, estaba totalmente destruido, era como si estuviera muerto en vida, y se preguntó por primera vez si esto era únicamente por la banda, quizás también lo era por… por el bebé, pero seguro él se lo habría dicho, ¿no?, nunca había mencionado guardar alguna especie de rencor, o alguna clase de carga emocional, Jesús, quizás solo estaba sacando conjeturas apresuradas…

¿Qué les estaba pasando?


Espero que les haya gustado este capitulo, cada vez estamos más cerca de solo vivir en la actualidad.

Mil gracias por comentar: Esal, Gloria, Jupy, Vrigny, Miop, mil gracias como siempre por tus palabras, cuando quieras preguntarme algo con confianza ;), saraipineda44, MariePrewettMellark, NarMaVeg, somas, paupau1, Andre22-twi, coincido con tu reflexión,Ella Rose McCarty, es un alto precio a pagar, no sé si este consciente de ello, Karla, carolaap, OnlyRobPayti, nydiac10, Leah De Call, Adriu, Tulgarita, valentina delafuente, Tecupi, Liliana Macias, Tata XOXO, torrespera172, Lidia 1, en esta historia originalmente empieza con todo este problema con Derek, pero me refería más bien a que si leyeron el libro de Hard, de la serie Resistance, acá explico como pasó todo esto. Saludos!, angryc

Gracias tambien a mis chicas guest y lectoras silenciosas!