Capítulo 31.- DC (II)
"What I'm trying to say is, when you walk on, sleep on, stand
on, defecate on, wallow in, get covered in, and eat the dirt
around you, and when there is no one to remind you what
society's rules are, and nothing to keep you linked to that
society, you had better be prepared for some startling changes."
Tracks
Robyn Davidson
Derpy comprobó que Black Betty no paraba de observabar alerta el parabrisas de Nancy-Bird y olisquear meditabunda la pantalla donde los indicadores de combustible seguían parpadeando en rojo.
–Yo también estoy preocupada, pero todo irá bien, BB. No hemos llegado tan lejos para fallar ahora.
–Guau.
Derpy evaluó sus opciones. Podía estrellar el avión y saltar con Black Betty, aunque no era realmente una opción: ¿qué pasaría con todos los polizones? A decir verdad no hubiera sentido mucho cargo de conciencia por abandonar a su suerte a los emús de la cubierta superior, pero los wombats (y bueno, quizás el koala) que iban en la principal no merecían un accidente probablemente mortal durante su primer viaje en avión. Además, le había cogido cierto cariño a Nancy-Bird... Estrellarla sin más con todo lo que les había ayudado tampoco le parecía apropiado. Y... ¡Ella era la comandante! ¡Los manuales decían que la comandante debía ser la última siempre en salir del avión!
Trató de pensar...
Entonces vio una luz parpadeante en la consola que no hubiera esperado que se encendiera nunca y la voz de la capitán Spitfire se oyó por los cascos que hasta aquel momento habían estado abandonados en el reposacabezas del asiento.
–Jefe compañía a Cuervo, cambio... Jefe compañía a Cuervo, responda... Jefe compañía a Cuervo a compañía Baker...(*1) Aquí la capitán Spitfire... Respóndeme Derpy.
Derpy sintió un escalofrío de alivio...
Lo que había visto era verdad...
¡Había ponies allí abajo!
Derpy trató de recordar dónde estaba el botón del comunicador y se puso la diadema con el micro. ¿Cómo se usaba...? ¡Agh, apenas le había dado importancia a las comunicaciones! ¿Era el botón en el joystick o en los auriculares? Se acordó entonces de las primeras simulaciones con el control aéreo y recordó, casi de milagro, la secuencia de acciones para devolver el mensaje...
–¿Cuervo? ¿Soy Cuervo? –repitió, confusa apretando botones. ¡Ah! ¡El call name!–. ¡Sí, aquí Cuervo! ¡Derpy Hooves al habla!
Por un momento el ruido de estática al otro lado se hizo eterno... No estaba alucinando, ¿verdad? Había oído aquella voz de verdad... ¿Quizás se había equivocado en...?
–¡Hooves! ¡Condenada pegaso! –oyó entonces a la capitán Spitfire–. ¡Qué haces pilotando ese monstruo! ¡No es nada seguro!
–Capitán Spitfire –resopló Derpy–, apenas me queda combustible y no tengo tiempo para explicar...
–¡Claro que no lo tienes Hooves! ¡La niebla aquí es tan espesa que podría acompañarla con guisantes y una naranjada! ¡Te voy a indicar una ruta segura para estrellar esa cosa en el campo y cuando te lo diga vas a saltar!
Derpy se sintió profundamente fastidiada, porque como todo pegaso en Cloudsdale siempre había respetado a la capitán Spitfire. Sin embargo y como allí abajo no sabían cuál era la situación real en el avión, Derpy se atrevió a no hacerle caso; si tan sólo fuera consciente de lo que sucedía... Trató de razonar mientras seguía ascendiendo en círculos para ganar todo el tiempo posible cuando los motores se pararan. Allí abajo necesitaban saber que no iba a saltar y necesitaba que la ayudaran.
–Negativo, jefe compañía. Al menos quince almas a bordo. No puedo sacarlas a todas. ¡Y una comandante es la última en abandonar la nave! Necesito vector de aproximación y –luchó por recordar el procedimiento. ¿Qué venía después del vector? ¡Oh porras!–... Senda... Eso es... Senda de descenso. ¿Tienen instrumentos que puedan indicármela?
Silencio.
–¿Quince...? Sí, creemos que tenemos instrumentos... Pero el ILS está inoperativo... Estamos buscando –la voz de Spitfire parecía dudar–... ¿Cuánto tiempo puedes esperar en el aire?
Un estremecimiento recorrió el avión de cabina a cola entonces.
Un estremecimiento que lo dejó todo a oscuras.
Black Betty aulló. Las luces de cabina se apagaron y se encendieron al cabo de unos segundos. Los motores se habían detenido casi a la vez, uno tras otro. No había electricidad... Estaban tirando de baterías... ¿APU?(*2) No, no tenían combustible... Derpy entonces buscó el botón para sacar la RAT(*3) y miró la altitud y el índice de descenso... A ese ritmo...
–Como... Siete minutos, jefe compañía –murmuró.
–¡Cuervo! ¿Cómo que...? ¿Cómo que siete minutos?
–Me acabo de quedar sin combustible. Los motores se han parado. Siete minutos es lo que nos queda para tocar tierra, con pista o sin ella.
(*1).- NdA: La película que vio Spitfire antes de la del humano John McClane era "First Blood". En España se llamó "Acorralado": la primera película de Rambo.
(*2) APU: Auxiliary Power Unit. Es un generador eléctrico normalmente en la parte de cola del avión. Quema combustible para producir electricidad si los motores no pueden hacerlo. A veces se usa para generar la electricidad necesaria para arrancar en tierra (es más fácil de arrancar que los motores), pero todo el mundo prefiere usar GPUs, porque el diesel (eso decía un profesor mío) es más barato que el queroseno.
(*3) RAT: Ram Air Turbine. Se trata de un generador de emergencia que no es más que un molinillo que gira sacando energía del movimiento del avión en el aire.
Spitfire mandó a Fleetfoot al radar que acababa de encontrar, mientras trataba de desplegar un plano de las pistas. Tenía que darle a Hooves un vector de aproximación o no llegaría. Seis minutos. ¡Cuernos!
–¡La 01/19! –exclamó Blaze desde el radar–. ¡Está más cerca de la 01/19!
–¡Necesita un rumbo, no un número de pista!
–Que entre por el Sur... Desde donde está –comprobó Blaze–... Primero ¡Rumbo 1-8-0! ¡Y luego que vire al Oeste y al Norte!
–¡Cuervo! –casi gritó Spitfire por el micrófono–. ¡Rumbo 1-8-0! ¡Sigue 1-8-0 y preparáte luego para ir al Oeste y al Norte! ¡No tenemos ILS pero te iré marcando descenso y lateral desde aquí!
–Recibido, jefe compañía –se oyó por radio.
Spitfire se abalanzó al radar y comprobó cómo aquella cosa variaba su rumbo perezosamente. ¡Muy lenta! ¡Demasiado lenta! Con ese radio de giro tendría que corregir antes de tiempo... Y... Necesitaban otra solución para el techo de nubes... Había que avisar a Hooves de la proximidad de la pista...
–Muy bien damas... Necesito que hagan algo –murmuró Spitfire sin soltar el micro.
–¿Qué?
–Cojan las linternas. Necesitamos conserjes. ¡Usted! –dijo en dirección a Granny Smith–. ¡Quédese en el radar y avíseme cuando este punto llegue a este otro punto de aquí!
Con sólo un muro de gris y blanco delante, Derpy viró a 1-8-0 y trató de volver a mínimo descenso lo más rápidamente posible. La RAT parecía funcionar y los mandos aún respondían; tendría que haber puesto todo el avión a mínimo consumo eléctrico, pero comprendió que daba igual: estarían en tierra antes de que las baterías se acabaran.
–¡Guau!
–¡No digas eso! ¡Lo vamos a conseguir, BB!
Derpy empezó a oír las indicaciones de Spitfire. Tras hacerla virar al Oeste completó al Norte; luego corrigió de lado un poco y empezó a dar indicaciones de la senda de descenso.
¡Por el parabrisas no se veía nada!
"Muy alto, un poco más bajo".
"Muy bajo, más alto".
"Te has ido un grado a la derecha. Compensa a izquierda"
Derpy no tenía tiempo para contestar, ni tan siquiera pensar. En el simulador había practicado aterrizajes sin visibilidad únicamente con el ILS y era mucho más cómodo cuando el avión hacía la mitad del trabajo. Trató de evitar pensar en que un mal gesto con la lata de melocotones podría hacer que se estrellaran en cualquier momento, y se concentró en la voz de Spitfire.
–Lo estás haciendo bien, Hooves. Compensa a izquierda, un grado. Ahora aumenta un poco la bajada, vas muy alta...
–¡Guau! –chilló Black Betty.
Derpy iba a decir que ahora no BB, que estaba muy concentrada, que todo dependía de oír a Spitfire, cuando levantó la vista de las pantallas y la fijó en el inacabable muro gris que era la bruma de Washington D.C.
Entonces las vio. Luces. Y...
¡Plop! ¡Plup!
Y... El... trasero de Blaze... Y la cara de Fleetfoot restregándose por el parabrisas, hasta que pudieron aletear para ponerse otra vez delante del avión. Blaze y Fleetfoot, tenían linternas y trataban de guiarla con ellas a través de la niebla.
–¿Guau?
–¡Sí...! ¡Amigos míos!
–¡Corrige Hooves! ¡Un grado a izquierda y mantén! ¡Ya casi estás en eje de pista!
Derpy corrigió y empezó a ver las linternas agitándose rápidamente.
Algo pasaba...
¿El qué? ¿La pista?
Cuando Spitfire le pidió que levantase un poco lo hizo y de improviso atravesó el techo de nubes para comenzar, ¡menos mal!, a ver un poco de suelo entre la niebla. ¡Más luces! ¡La pista!
¡La pista estaba delante! ¡Cabecera 01 R! ¡Estaba casi fuera de la referencia visual para aterrizar!
–¡Vaaaaamoossss!
Sin apenas control, Nancy-Bird planeando con la potencia eléctrica de baterías y RAT, Derpy bajó todo lo despacio que pudo, abajo, abajo, abajo, mientras los edificios del aeropuerto pasaban velozmente en el horizonte casi a ras de suelo.
Un nuevo estremecimiento sacudió el avión. Más fuerte. Más súbito.
¡Los trenes traseros habían tomado tierra!
–¡Guau!
–¡Sooooloooo un poco máaaaaas!
Derpy empujó levemente la lata de melocotones y tras otro golpe notó cómo el tren delantero tocaba también tierra.
Respiró... Respiró cien veces en un segundo, aliviada, pero entonces recordó que había estado tan concentrada en bajar que había olvidado por completo el procedimiento para...
...Detenerse...
–A ver... Motores en reversa –recordó.
Pero no tenía motores. Porque no había combustible...
La pista iba acabándose a toda velocidad y Derpy vio pasar detrás como un relámpago las linternas de los Wonderbolts a su lado, tan sorprendidos como ella porque no se detuviera.
–¡Oh, por la diosa! ¡Haz que funcionen los frenos!
Spitfire en su asiento de la torre de control sacó el palo de regaliz de su crin, lo mordisqueó un poco y luego lo saboreó satisfecha por un trabajo bien hecho.
–Hooves –dijo entonces por radio–... Quiero que sepas que puedes estar orgullosa –sonrió–. Has sido la primera pony en volar y aterrizar uno de esos bichos. Llenas de orgullo a la raza pegaso y por ende a todos los demás ponies y...
–¿Qué demonio está haciendo esa potrilla descerebrada? –gruñó Granny Smith a su lado.
Spitfire dejó de hablar por la radio y siguió con la vista el casco de Granny. Lo hizo porque desde la torre y a pesar de la niebla podía ver un poco el avión por la pista y, por la velocidad que llevaba, no parecía... No parecía...
–Hooves –avisó por radio–... ¡Hooves! ¿Esa cosa lleva frenos?
–Ehhh... Sí –oyó.
–Creo que sería buena idea activarlos –recomendó Spitfire–. Recuerda... Recuerda la seguridad...
–¡Los he activado! –protestó Derpy Hooves–. ¡Pero es que creo que necesito más pista!
Derpy sacó spoilers, flaps, intentó mover el timón de dirección alternativamente para reducir velocidad, pero no podía... Los frenos no la frenaban lo suficiente... Iban reduciendo velocidad, sí, pero la pista se les iba a acabar antes de detenerse.
Tenía que girar. ¡Tenía que girar o se iban al campo!
¡Ahora o nunca!
–¡Agárrate BB!
Cuando llegó a la última pista de carreteo oblicua giró todo lo que pudo y notó cómo el avión se apoyaba demasiado en los trenes izquierdos. Entonces todo se vino de ese lado, como si el avión girara en balance.
–¡Oh, no! ¡Vamos a volcar!
Pero no lo hicieron, el sonido de las gomas de los trenes gimiendo con un lamento demencial, y tras golpear y apartar aparatosamente a un par de vehículos auxiliares de su camino, siguieron casi sin aminorar por la pista de carreteo; cuando Derpy suspiró con alivio, Black Betty señaló con un ladrido y Derpy vio venir, la pista de carreteo a punto de acabarse en el cemento de la plataforma, uno de los edificios de la terminal del aeropuerto demasiado deprisa como para poder evitarlo.
Era allí o en cualquier otra construcción.
Suspiró. Al menos aquel trozo era una enorme cristalera...
Cambió comunicaciones a "avisos de cabina".
–Pasajeros, les habla su comandante –informó a los wombats, porque si los emús estaban despiertos ya, no le harían caso dijera lo que dijera. Trató de sonar tranquila–. Prepárense para el impacto.
Fleetfoot adelantó a Blaze a tiempo para ser testigo de cómo el enorme avión chocaba contra el edificio de cristal de la terminal, produciéndose un estruendo ensordecedor de metal doblado, ventanas partiéndose y muchas cosas saltando por los aires muy deprisa y muy peligrosamente.
Parar, lo que se dice parar, el avión paró.
Con casi la totalidad del fuselaje delantero, hasta casi el borde delantero de las alas, incrustado dentro del edificio de la terminal.
Derpy abrió los ojos y comprobó que Black Betty seguía de una pieza. Frente a ellas, los cristales de cabina agrietados pero enteros, podían ver lo que quedaba de una hermosa cafetería que al parecer se llamaba "Firkin and Fox". O más bien, así se había llamado hasta aquel momento.
–¿Estás bien, BB?
–Guauu...
–Yo también he tenido mucho miedo, pero ya ha acabado lo difícil. Vamos. Tenemos que desplegar los toboganes de evacuación.
Derpy desplegó los toboganes de rescate de la parte delantera de la clase turista y Black Betty corrió hacia los wombats para hacerles salir a ladridos. Derpy los contó. No faltaba ni uno. Luego abrió el transportín para dejar salir al koala.
No parecía muy contento.
Cuando todos ellos se perdieron por la terminal un poco mareados, decidió hacer salir a los emús.
Los emús dieron un poco más de guerra, porque la mayoría estaban por el suelo tratando de levantarse y Derpy se asustó mucho al principio creyendo que estaban heridos, pero cuando llegaron Fleetfoot, Blaze y la capitán Spitfire, pudieron ayudar a tirarles por el tobogán comprobando que no ninguno estaba herido.
Luego, sin creer que estaba viendo a más ponies, las abrazó todo lo fuerte que pudo.
–¡Gracias, gracias, gracias!
–¡Está bien, Hooves! –rogó Spitfire a punto de ahogarse–. ¡Creo que ya nos puedes soltar!
–¡Oh, lo siento! Es que hace tanto tiempo... Yo... ¡Gracias! ¡Gracias por ayudarme a bajar!
Las pegasos aletearon fuera de Nancy-Bird y Derpy entonces tiró por él al maniquí del señor Otto. Luego tomó a Black Betty entre sus patas para acto seguido quitarse los pañuelos de auxiliares y ajustarle bien la gorra de primer oficial. La comandante era la última que debía salir del avión en una emergencia, así que se ajustó también el gorro y se quedó en la puerta, a lo alto del tobogán.
–Lo conseguimos, BB. Hemos llegado a casa.
–Guau.
–Sí, son ponies. No te preocupes. Les caerás bien.
Entonces se tiró por el tobogán y fueron a reunirse con los tres Wonderbolts. Granny Smith llegó al lugar del accidente con aspecto de estar bastante preocupada. Y enfadada. Derpy encontró que era difícil de decir con Granny Smith.
–¿Alguien puede decirme –gruñó–, que hacen esos pavos gigantes y maleducados asaltando los licores de esa tienda llamada duty free?
NdA: Mañana epílogo y nota final, pero esto no tiene mucho más me temo. Derpy ya ha llegado a Washington DC y sólo quedan conclusiones. Gracias por leer.
