¡Holis mis querid s lectores!, un nuevo capitulo les traigo, espero que sea de su agrado.
Y ahora comienza el arco de mare, ^_^
Ha pasado tres años desde que el muro María fue recuperado, el cuerpo de exploración logro no solo su objetivo planteado desde que se supo de un joven con la capacidad de convertirse en un titán, eso trajo miedo y las consecuencias fueron descubrir todo lo que por cien años se estuvo guardando en un profundo secreto y que ahora era un hecho que la gente viviendo dentro de los muros solo fueron aislados de una cruel realidad, una verdadera realidad de la que no estaban enterados y con ese gran descubrimiento, muchos cambiaron su forma de ver las cosas. Ya no da gente atrapada entre muros que los protegían de una amenaza conocida como Titanes, ya no mas, ahora era solo personas aisladas de gente que los consideraban una raza de demonios, y que lo único que querían de ellos, era verlos muertos sin importar el costo, ni las personas que muriesen en el proceso, todo por una gran cadena de odio; este secreto afecto a muchos, incluyendo a aquellos que eran parte de la legión al saber que eran o quiénes fueron los Titanes.
Apesar de que estaban mentalmente preparados para afrontar la realidad que ya era cruel para ellos, ahora solo existían dudas, culpas, venganza, coraje, enojo, indignación, comprensión, entre más pensamientos y emociones encontradas en cada uno de los cadetes, soldados y capitanes que debían afrontar la realidad.
Entre ellos, un azabache ya estaba acostumbrado que su realidad fuese una mierda total, ya no le sorprendía mucho y era fácil acostumbrarse a lo nuevo, a los cambios y de paso al ser madre, debía mantener su mente centrada en una única cosa: su hijo.
Lo que le costaba trabajo era lograr que su amiga, una científica de lentes, encontrará un nuevo motivo por el cual debía seguir adelante, a diferencia de su amigo el rubio; su amiga se centró toda su vida en sus teorías, su experimentos con aquellos seres que se le hacían tan misteriosos y fascinantes y ahora solo quería descansar al saber casi todo. Su amigo por otro lado necesito tiempo para procesar lo que descubrieron, asumió muchas cosas, fue convertido en un demonio y ahora era un humano que no tenía nada más que un sueño cumplido, y una esposa que era una amiga solamente que lo acompañaba para aligerar su carga al brindarle su apoyo; regreso para asumir de nuevo su cargo al ser llamado después de ciertos sucesos que involucraban a la gente de fuera.
Habían entrelazado conexiones con gente de fuera, en especial soldados provenientes de una nación que los odiaba con todo su ser solo por pertenecer a una raza que nunca pidió ese poder y mucho menos ser odiada por culpa de sus antepasados ( nos ahorraremos la explicación de la gente de Ymir y el poder de titán).
Regreso a sumir su puesto al notar algo que nadie había notado, desconfiando siempre de los demás, en especial de esa chica de nombre Yelena.
-¡Erwin!-corrió para descansar al estar a su lado.
-Hanji—terminando de regresar de hablar con los mandos.
-¡Hay un problema!—solo tomando aire nuevamente.
-Ya lo se—suspiro por recordar ese pequeño detalle.—Eren se fue solo sin el permiso de nadie.
-No es eso—negando y con una preocupación.—Resulta que al hablar con algunos merdianos. Descubrí que nadie del mundo, sabe sobre los donceles.
-Nadie—enarcando las cejas.
-Nadie de ellos-más relajados.—Les comenté algo y ellos me contestaron con un, ¿que es eso?. Me hice la loca, para advertir a muchos que no digieran nada a nadie de ellos.
-Es un problema—pensando bien todo.—¿Donde esta Rivaille?.
-No lo he visto desde que supimos que Eren se fue—pensando en que no hubiese hecho una locura.
-Busca a Arlet—mirando a aquellos que paseaban muy tranquilos junto a otros soldados de la guarnición.—El debe saber algo.
Se fue ella de ahí, en ningún momento actuó como una loca gritando, en esos tres años cambio mucho su actitud y se hizo cercana al chico rubio, descubriendo que era un doncel y que para variar su amigo y su amiga lo sabían, como el azabache para mantener la calma le costó trabajo y ahora era una persona más seria que necesitaba actuar como un adulto.
Lo encontró hablando con un chico de pecas que solo parecían muy relajados al no saber aun de la desaparición de cierto chico castaño.
-Armin—se acerco y con un tono de voz serio.—Erwin te está buscando.
Eso le extrañó, desde hace tres años el único contacto que tenía con su comandante era solo para ir a verlo siempre acompañado de su amiga o de la chica patata para entregarle informes que mandaban los altos mandos, nada más para eso iba, y como siempre estaba ocupado en su entrenamiento con el poder de titán.
Así que sin más remedio tuvo que irse para hablar nuevamente con su comandante reasignado.
Se despidió del chico de pecas, hace un año el empezó a salir con el castaño claro, fue sorpresa porque ese chico andaba detrás de la azabache hasta que salió a luz que salía con la rubia de coleta, decepciono a muchos y parece ser que le rompió su corazón, aunque en realidad fue más una decepción que nada, y parecía estar feliz con el chico de pecas.
En cambio, el solo se mantenía alejado de esa idea de amor.
A diferencia de su amigo castaño que mantenía su relación con el azabache en secreto, la idea de formar una familia se notaba cuando se los topaba de vez en cuando, o al pasear en secreto supuestamente ellos, y el quería eso, hasta les tenia envidia, celos por tener eso, y el no.
Un niño veía a su mami mirar la puesta de sol, habían decidido ir a pasear como apreciar la vista del mar, inusual, siempre iban con el castaño, esta vez no fue así y le extrañó, como la mirada que tenía ahora su mamá. Viendo el horizonte, pensando en donde estaría el castaño, que hacía y el porqué de esa decisión de irse como si nada, sin avisarles, en especial a el; solo despertó y no estaba el a su lado, pensó que se había ido a ver a los demás, pero, solo dejo una carta y a el sin dar ninguna explicación.
-¿Y papá?—deteniéndose a mirar una concha en la playa.
Fue sacado de sus pensamientos, escuchar la voz de su hijo le ayudaba mucho en esos momentos.
-En una misión—preocupado por el.—Iré con el en unos dos meses.
-¿Porque no vas antes?—sospechando.
-Uri—volteo a verlo.—Ya eres un niño grande. El no va a volver siendo el mismo. Sabes que ha cambiado mucho...
-Por culpa de ese poder—interrumpiendo a su mamá.—Ya lo he notado. Es distante por esos recuerdos y no confía más que en ti. Con nosotros es diferente mamá.
-No lo creo—tenia dudas.
-El té ama—se acerco y tomo su mano.—¡Ve con el!. Estaré bien, mientras me mantenga alejado de los muros y este en el este de la isla, nada me pasara.
-Eres mi hijo—agachándose para besar su frente.—No puedo abandonarte así como así. Amare a Eren, solo que tú eres más importante.
-Y ese bebé que llevas dentro igual—señalando su vientre.
-¿Bebe?-confundido.
-No soy estúpido mama—solo tomo su rostro entre sus manos.—Llegaron tus pruebas, estás esperando un hijo. A mi hermanito. Papá debe saberlo y ya verás que el volverá.
El azabache no lo creía, así que regreso lo más rápido posible a la casa cerca del mar, solo estaba a cuatro horas si iban a caballo, acompañado de su hijo, le enseño las pruebas y efectivamente, el médico con el cual fue a hacerse su chequeo normalmente al tener relaciones con su pareja, debía tomar precauciones más al estar tan pendientes de como reaccionaria sus enemigos al ver fracasado su plan de matarlos.
Estaba esperando un bebé, estaba embarazado.
Llevo sus manos a su vientre, siendo visto por su hijo que solo miraba a su mamá sin perderse ningún movimientos, hasta que vio como unas lágrimas escurrían de sus ojos, deslizándose por sus mejillas y emitiendo un pequeño sollozo.
-Mami—se acerco a el para verlo.
-Maldito mocoso—arrugando ese papel.—¡Juro que lo mataré por dejarme así!.
No era una rabia, era más de felicidad y claro que cuando viese al castaño había cosas de las cuales ambos iban a tratar, y una de esas era sobre ese bebé.
-Irás por el—esa era su única duda.
-Claro que iré por el—con su voz de mando.—Debe hacerse responsable de nosotros.
Sonriendo, a final de cuentas el castaño debía hacerse responsable de el hijo que ambos tenían, aun si debía ir sin que nadie más lo supiera, aun si debía ir por su propia cuenta para traer a su mocoso de vuelta con ellos, porque una carta que dejó no le explicaba nada a el, menos por lo que pensaba o el plan de un idiota del cual aún tenía sospechas de lo que realmente quería.
-¿Cuando te iras?—para sentarse en la silla.
-Me iré mañana—secando sus lágrimas.—Te vas a portar bien. Si Mikasa viene, dile que fui por un mocoso molesto.
-Creo que ella querrá ir—pensando en como se pondría su tía.
-Si no vuelvo—suspiro.—Debes suponer que volveré en dos meses hasta confirmar lo que sucede.
-Entendido—juntando sus manitas.
-Me cuidare—sonriéndole.—Tengo ahora otro mocoso nuevamente en mi vientre por el cual debo velar.
-Si así le dices a mí hermanito no quiero saber cómo me decías a mi—ni lo quería imaginar.
-Solo te decía mocoso—recordando esos días.—Me pateabas a veces y dolía, pero, sabía que estabas vivo. Y al tenerte en mis brazos, me costó trabajo separarme de ti para ponerte a salvó.
Era algo lindo escuchar eso de parte de su mami, eran muy raras las veces que lo escuchaba contar sobre su embarazo o algo de su pasado.
Se la pasaron lo que restaba del día juntos, hablando de cómo sería su hermanito, donde se irían y como vivirían, bueno es a qué se dedicarían desde ese momento, aun había muchas cosas que pensar antes de tomar una decisión tan apresurada.
Al final del día, se acostaron a dormir, el pequeño niño primero se quedó dormido y el azabache mirando a su hijo, para mirar su vientre posando su mano y con una sonrisa.
-Iremos por tu padre—susurrándolo en voz baja.—Te prometo que lo golpeare y como sea volverá con nosotros.
Y apagando la luz (aquí usan las piedras de la cueva como luz) para acostarse a dormir ya que mañana empezaría su misión: traer de vuelta a su mocoso.
Aquí acaba el capítulo del día de hoy, espero que les guste besitos :3:3:3:3:3:3:3
