La llamada de Yuuri lo dejó sorprendido, no lo recordaba tan imponente ya que ni siquiera le estaba preguntando si estaba de acuerdo con ello. Tuvo que reprimir su impulso que lo incitaba a mandarlo a la mierda por intentar mandarlo, si bien consideraba que podía ser una buena idea, odiaba que le impusieran las cosas, pero era Yuuri quien lo hacía. Aquel Yuuri que fue su novio y a quien aún amaba con mucha intensidad, aquel a quien daño por ser un estúpido y cerrarse ante lo que realmente sucedía.

Te agradecería que me consultaras las cosas antes de darlas por hecho —respondió, de esa manera no se negaba, pero le dejaba en claro que no porque se hubiera equivocado dejaría que lo pasara a llevar en las decisiones.

Eso suena interesante viniendo de ti —se estaba molestando, Nikolai también era su hijo y esta era una facilidad para el rubio, además de que Yuri nunca le consultó nada hasta ahora. Aún así después de lanzar ese comentario se sintió mal, el no era así y no servía para hacer sentir mal a los demás— Yuri, mira… lo siento ¿Ok? Pero quiero también tomar decisiones y hacerme cargo de su crianza. Para eso tendremos que trabajar juntos o no funcionara.

Lo primero le dolió bastante y estuvo a punto de cortar por ser tan impulsivo, pero al escuchar la voz de Yuuri más calmada luego, entendió que solo quería lo mejor para el hijo de ambos y eso estaba bien. Kolya era lo principal en ese momento y se enfocaría en ello, mas adelante tal vez podría conquistar a Yuuri nuevamente y meterse en su corazón aunque fuera a la fuerza. Porque lo recuperaría, de eso estaba seguro.

Hablaron unos minutos más, arreglando los horarios sobre qué día llegaría Yuuri y cuando podrían juntarse a conversar para saber cómo llevar la custodia compartida del infante. Tendrían que ver los trámites legales para que en el acta del menor saliera Yuuri como el otro padre del niño y así tener todo en orden. Yuri estaba de acuerdo con todo ello, no se negaría ya que le alegraba que el japonés quisiera permanecer en la vida de su hijo, si bien sabía que Yuuri jamás dejaría una responsabilidad de lado y era bastante maternal, siempre había estado ese pequeño miedo de que los rechazara a ambos por haberle ocultado aquello durante tanto tiempo.

El rubio terminó la llamada ya que debía irse a dormir, era tarde y al día siguiente tenía que trabajar y hacer su rutina diaria. Sonrió al escuchar como Yuuri le deseaba las "buenas noches", extrañaba tanto escucharlo tan cercano que se preguntaba como hubiera sido todo si desde un principio hubieran luchado juntos por mantener una familia.

Se quedó dormido imaginando lo felices que podrían haber sido los tres, además de que Nikolai hubiera tenido a la parte más maternal de ambos para esos momentos que él no sabía cómo reaccionar porque era demasiado inepto cuando de sentimientos se trataba y Kolya era un alfa muy sensible a veces.

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El cambio de departamento se hizo lo más pronto posible, Víctor como siempre le ayudó en todo lo que necesitaba, diciéndole que quería conocer a Kolia apenas pudiera ya que si era su hijo debía ser hermoso. Yuuri ya le había mostrado fotos, pero el platinado quería sostenerlo entre sus brazos y poder hablarle, a veces Yuuri intentaba imaginar como hubiera sido su vida si estuviera con Víctor, marcado y con un cachorro suyo, pero su mente no lo dejaba hacer aquello, no podía ni siquiera imaginar a alguien mas a su lado que no fuera el rubio, el problema era que aún estaba molesto por el tiempo que perdió con su pequeño.

Una vez instalado, habló con el rubio para que pudieran conversar con tranquilidad sobre los horarios de trabajo de este y como lo harían con Nikolai en los días que Yuri tenía libres. Además el japonés le comentó que había pedido cita con un abogado para poder hacer el trámite legal sobre el acta de nacimiento del pequeño alfa, el ruso estuvo de acuerdo con todos los puntos que trataron, intentaron que la conversación fuera formal para que ninguno se alterara al decir algo hiriente.

Quedaron en que los días libres de Yuri los pasarían juntos durante unas horas, como momentos recreativos para el hijo de ambos ya que así tendría a sus dos padres con él, que era lo que necesitaba.

Kolya jugaba en la que sería su habitación cuando estuviera en el departamento de Yuuri, había agarrado unos crayones para dibujar en las paredes y Yuri quiso regañarlo, pero el japonés no lo dejó—es un niño y su habitación, así que está bien —todo eso se lo dijo sin que el menor escuchara, tampoco quería desautorizar al rubio delante de su hijo.

Cuando por fin terminaron de aclarar todos los puntos, Yuri fue a recoger a su hijo ya que era tarde. Para su sorpresa el infante se había dormido en el suelo de la habitación abrazando fuertemente un peluche de tigre que el japonés le había comprado (entre otras cosas) y que al parecer le había gustado mucho. El ruso lo tomó con cuidado para ponerlo en la carriola y que así durmiera cómodo mientras el japonés llamaba para pedir un taxi. No Vivian muy lejos, pero aún así no quería que su hijo se enfermara.

Se despidieron con un tortuoso beso en la mejilla, donde ambos querían correr su rostro para que fuera en los labios, pero no lo hicieron. Debían ir lento para retomar las cosas con calma si algún día querían hacerlo, no servía de nada apresurarlas.

Yuuri se quedó solo en su nuevo hogar, no pudo evitar ir a la habitación de su hijo a ordenar el desastre que había hecho el menor al estar tan entusiasmado por tener cosas nuevas. Al llegar pudo notar los dibujos en la pared que parecían ser personas bastante deformes, pero personas al fin y al cabo. Una de ellas tenía una mancha negra en la cabeza y la otra una amarilla, en medio de ambos había una pequeña personita con cabello amarillo. Le enterneció que los viera como familia de manera inconsciente.

Tomó una foto para ponerla como fondo de pantalla y no pudo evitar enviarla a Phichit y Víctor. No había hablado con el moreno sobre el tema de su hijo a fondo, solo le había comentado lo esencial para luego decirle que estaba ocupado y no podía seguir hablando. Tenía miedo de que Phichit supiera todo desde un principio y no le dijera nada porque eso significaría que lo traicionó.

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El primer día de cuidar a Nikolai llegó, estaba nervioso aunque sabía que lo haría bien ya que se llevaba de maravilla con su hijo, la conexión que ambos tenían a pesar de haber estado separados era única. Pareciera que él lo hubiera llevado en su vientre y no Yuri.

Pórtate bien ¿Si? —le decía Yuri al menor mientras se agachaba para despedirse de él— papi Yuu va a cuidarte mientras papá Yuri va al trabajo —podía sonar confuso, pero unos días antes lo habían hablado y decidieron comenzar a acostumbrarlo a que Yuuri era su padre, tomando cada uno el nombre de "papi" y "papá" al cual el pequeño alfa se acostumbro rápidamente.

Papá, cuídate ¿Chi? —le habló como el alfa protector que era. Le dio un beso en la mejilla a su padre antes de volver a hablar— yo cuido a papi —Yuri sonrió al escucharlo, se veía tan tierno todo protector al saber que tenía a dos omegas con él, definitivamente todo saldría bien de ahora en adelante.

Se despidieron para que luego el rubio besara la mejilla de Yuuri y se fuera al trabajo, el japonés había escuchado la pequeña charla entre los rubios y también se enterneció. Kolya era muy lindo y tranquilo hasta que sentía que debía proteger.

El día transcurrió con tranquilidad, hizo el almuerzo dejando que el menor le ayudara en labores simples como "lavar" vegetales. En realidad solo jugaba con ellos, su imaginación era grande y los hacía hablar y gritar mientras los metía bajo el chorro del agua. Todo se sentía tan natural, le encantaba eso ya que siempre se imagino así, en casa con su cachorro mientras su esposo salía a trabajar y ellos le tenían la cena hecha. Se sonrojó al pensar en hacer la cena para Yuri e invitarlo a quedarse a comerla.

Después de comer lo hizo dormir la siesta ya que había un horario en el jardín infantil donde los niños dormían, para ello tuvo que acostarse a su lado y acariciar sus cabellos mientras inconscientemente liberaba sus feromonas como una manera de mantener a su cachorro tranquilo, dándole a entender que estaba con él y lo cuidaría. Kolya durmió tranquilamente mientras Yuuri prendía su portátil para adelantar trabajo, había prometido que trabajaría desde casa y no podía ser irresponsable con ello.

Abrió el correo que el platinado le había enviado con las supuestas indicaciones de lo que debería hacer, pero al abrirlo solo decía "se una buena madre y cuida a tu hijo". Al parecer Víctor se negaba a hacerlo trabajar por ahora, así que lo llamó diciéndole que si no le daba algo que hacer terminaría por renunciar ya que no recibiría dinero por no hacer nada. El alfa rio y le dijo que se tomara esta semana para adecuarse a la vida con un hijo y luego verían lo del trabajo. A Yuuri no le quedo más remedio que acceder.

Así transcurrió el día, se sintió bastante bien ya que Nikolai era un alfa bastante tranquilo, se dedicaba a jugar o dibujar. Yuuri pensó que sería buena idea planear actividades que estimularan el cerebro del menor, cosas con las que poder educarlo ya que no asistiría al jardín con una maestra y tenía que buscar la manera de que no se quedara atrás de otros niños. Pero eso ya sería para el día siguiente.

Yuri llegó, notando que todo estaba en orden, se sintió aliviado aunque sabía que su hijo estaba en buenas manos, su instinto de omega le dictaba que debía preocuparse por su cachorro al estar en un lugar nuevo. No era algo que pudiera evitar.

El infante recibió a su padre con mucho ánimo y Yuuri se atrevió a pedirle que se quedara a cenar— ¿Qué cocinaste? —preguntó curioso.

Hice piroshkis —le dijo bajito, no sabía si querría comer ya que esa era la receta que el abuelo Nikolai le había enseñado para que aprendiera a prepararlo para su nieto, aunque Yuri también sabía cocinar aquello.

El rubio se quedó quieto por unos segundos, no comía aquello desde que su abuelo falleció y el que Yuuri lo hubiera hecho significaba que era para él específicamente. Su corazón se sintió contento y aceptó, aunque por dentro también sentía nostalgia, su abuelo ya no estaba con ellos y le hubiese encantado que conociera a Kolya, que hubiera estado ahí para regañarlo al tomar decisiones estúpidas y que hubiera sido él quien preparara los primeros piroshkis que el pequeño Nikolai probara; pero nada de eso se podía y no había nada que hacer al respecto.

Comieron con tranquilidad y el menor volvió a dormirse en la que era su habitación, nuevamente sobre el piso y abrazando el tigre de peluche que tanto le gustaba.

Los adultos conversaban en la sala mientras tanto sobre temas un poco complicados, aunque no era por ellos, sino por terceros— el abogado que contacté dice que hay pocas posibilidades de que puedas aparecer como el padre de Kolya —le dijo el rubio de manera directa— dice que por ser un omega no van a aceptarlo y por eso nuestro hijo no puede llevar tu apellido —se notaba la molestia en la voz de Yuri, a él nunca le habían gustado esas diferencias que hacían con la gente— sé que sonara extraño viniendo de mi, pero… ¿Podrías hablar con Nikiforov para ver si conoce un buen abogado y que se atreva a ayudarnos?