Clases prenatales

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Ramón entro a su cuarto y Poppy lo siguió hasta la entrada.

-¡¿Idiota yo?! Tú eres el troglodita retrasado machista y misógino, que parece no saber que existe la leche en polvo. – La chica quería seguir gritándole, pero Ramón cerró la puerta de su baño privado, eso no la iba a detener, fue hasta ahí y grito. – Nadie te amara con esas antipáticas y horribles ideas de anciano que tienes. –

Estaba tan molesta que quería arrojarle algo, lo que fuera, así que tomo el objeto más cercano, una agenda negra.

-Sal de ahí, maldito maniático del orden. – estaba por arrojarla cuando noto una tarjeta que se deslizaba entre las hojas.

Curiosa de que era eso, olvido por completo su enojo y comenzó a leer sin apuro la agenda. Era extraño, ver cosas como "boda" cancelada y cosas como "embarazo en curso" con su nombre y datos, aunque la fecha no coincidiera con el presente, parecía que Ramón había llenado esos espacios desde el momento que se enteró de su embarazo, una duda le llego a la mente ¿desde cuándo Ramón se había enamorado de ella? ¿Desde cuando la vio como una posible pareja? ¿Fue por su embarazo? El sin duda quería completar su meta, una familia, y parecía no importarle con quien, en esas hojas se veía que el nombre de Antony estaba presente, aunque este estaba tachado. Le sorprendió lo muy organizado que estaba todo, citas al médico, chequeos, exámenes, incluso calculo la fecha del nacimiento, pero lo que venía después de los primeros 5 meses de vida de la beba, la sorprendió. "levantar acta de demanda, custodia completa" con una lista enorme de nombre de abogados. ¿Era en serio? ¿Él pensaba quitarle a su hija?

-No deberías de estar leyendo eso. – le comento Nube detrás de ella.

-Él quiere… - Poppy trato de mostrarle, pero Nube tomo la agenda y la cerró.

-Mi hermano, escribe muchas sandeces, cómo pudiste darte cuenta, muchas no se concretaron, así que ni te preocupes, estoy cien por ciento seguro que tú, chica, lograras domar a ese cascarrabias, y cuando eso pase, niña, él estará completamente rendido a tus pies. –

-Pero… ¿Qué pasa con …? –

-Te doy otro tip, ya que no tomaste el primero de darle espacio. – comento abrazándola y encaminándola al pasillo. – No toques sus cosas, tócalo a él, ya sabes a lo que me refiero, es un hombre después de todo, no está hecho de roca, y lo tendrás más rápido babeando por ti, no tengan peleas bobas, arruinan mi desayuno. –

-¿Qué? –

-Si, arruinan la primera comida del día, eso no es cool, además, enojado menos dejara que lo ames, solo, dale por su lado y él ira cediendo, te lo aseguro. –

-Pero… -

-Shhh… calla esa boquita tuya, es todo lo que él quiere, Ramón no es misógino, solo no le gusta el escándalo y el drama. –

-Bien, lo hare. – dijo molesta alejándose de él y entrando a su cuarto. – Solo porque de verdad lo amo. –

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Poppy se quedó acostada viendo al techo, con el celular en modo opción no tenía muchas cosas con las que entretenerse. Así que saco toda su ropa y comenzó a acomodarlas en los cajones de un enorme mueble, aprovechando para quitarse su pijama.

-Pero… ¿Qué demonios? –

Por su parte, los dos varones en la casa estaban abajo, mientras que Ramón estaba preparando la comida, Nube por su parte no dejaba de darle consejos.

-Tienes que ser más amables. –

-Quieres dejar de hablar a su favor. –

-Yo solo digo, ella es sincera, te ama, ¿Qué hizo un revoltijo y debió de hacer diferentes las cosas? Totalmente de acuerdo, por eso tú… -

-Hola, guapos. – se escuchó hablar a la chica con una fingida voz seductora.

-¿Qué demonios traes puesto? – le pregunto Nube sin parar de reír.

Ramón volteo a verla, algo sorprendido por su vestir.

-¿Acaso te vomito un arcoíris? ¿O tratas de dejarnos ciegos? – pregunto Ramón.

-¿Te gusta lo que ves? – cuestiono la chica acercándose a ellos fingiendo de manera cómica un andar provocativo.

-Creo que necesitas verte a un espejo. – le aconsejo Nube.

No era para menos, Poppy tenía puesto unos bóxers verdes con puntos amarillos, una camisa morada deslavada, calcetines dispares, uno de arcoíris que llegaba a la mitad de la pantorrilla y otro de patas de pollo, que le llegaba hasta el muslo.

-Mi querido "amor", hizo mi maleta para pasar unas bellas vacaciones "no secuestradas" en la playa, sin pensar si la ropa combinaba, no tengo ni un solo par de calcetines y hay ropa de mi padre en la mochila. – dijo señalando los boxers.

-Lo lamento ¿si? Pero tú cuarto era un maldito desastre, había ropa tirada por todos lados. –

-Pues hubieras sacado la de mi closet. –

-No había nada colgado en él, solo un montón de cosas acumuladas revueltas con ropa metidas a la fuerza, casi muero aplastado cuando lo abrí, no sabía si estaba sucia o limpia, así que tomé la que estaba en la secadora. –

-Pudiste haberla olido y salido de duda. –

-Si como no, ¿Pensaste que me tomaría el tiempo de oler cada prenda y ver si te combinaba? Estas locas, agradece que te traje ropa. –

-Vaya, fuiste muy práctico en sacar la ropa de la secadora, claro que estaría limpia y seca, pero me quieres explicar, como es que toda mi ropa interior que pudiste conseguirme fue mi lencería. –

-Uh, pervertido. – añadió Nube.

-Era lo único que encontré. – se defendió.

-Tengo un cajón lleno de ropa íntima de algodón, pero no, tú te fuiste directo por la lencería, vaya que ese si hace juego. –

-Te descubrieron. – se burló Nube.

-Mira, yo no la tome por gusto, tome lo primero que vi, no elegí nada de nada, si quieres unos malditos calcetines que combinen, te comprare un maldito par, pero al menos trata de combinar mejor eso que llamas ropa, porque la próxima semana iremos a las clases prenatales y no quiero que te veas como una… -

-¿Qué haremos qué? –

-Clases prenatales. – confirmo Ramón.

-¿Eso no es para cuando nace el bebé? –

-No, inepta, eso se toma desde que sabes que estas embarazada, entre más practiques mejor, será más sano para el bebé, necesitaras de menos medicamentos, facilitará el parto. –

-Es que… falta mucho, ¿no? – pregunto algo ansiosa.

-Cuando menos te lo esperes estarás en la sala de parto pariendo a ser humano del tamaño de una sandía que tendrá que salir por la abertura del tamaño de un limón. – le comento molesto mientras picaba algunas verduras.

-Shh… Ramón. – regaño de manera susurrante Nube, haciéndole una señal para que volteara a ver a la chica.

Poppy miraba al piso, parecía deprimida, debía de tener mil cosas en la mente, Ramón pensó que ella se lo tomaba todo a la ligera, pero al verla ahí, tan perdida, se dio cuenta de que era consciente de lo que sucedía, no se movía en ninguna dirección o tomaba alguna decisión, por el simple hecho que no sabía qué hacer, siempre busco apoyo en su padre y sus amigas, pero ahora sin ninguno de las dos. Debía de sentirse muy asustada.

-Las clases prenatales te ayudaran a ti también, hay otras mujeres embarazadas, podrás, no sé, salir de dudas con ellas. –

-¿Eso es lo mejor que tienes? – le susurro su hermano.

-Gracias, me iré a terminar de desempacar. –

Poppy subió por las escaleras y se perdió de vista.

-¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué la asustas? ¿Crees que está saltando en un pie de dicha sabiendo que le va a doler? Toda mujer le teme al día de parto. –

-La muy bruta de seguro ni sabe que duele. –

-Sé que duele… - se escuchó la voz de Poppy lo que hizo callar de inmediato a los dos jóvenes. – Mi madre murió dándome a luz… - la chica tomo su celular que había olvidado en la barra y volvió a subir sin despedirse.

Ambos se quedaron callados, esta vez, Ramón no pudo evitar el sentirse culpable, la esposa del señor Lombardi también había muerto al dar a luz a Nube, lamentaba tanto sus palabras, quería disculparse, pero en los días siguientes no encontró la ocasión para hacerlo, se limitó a no pelearle por encontrarla dormida en su cama los próximos días, solo le hacia el comentario de "Tienes tú propio cuarto ¿Por qué no duermes ahí?" y eso era todo.

Poppy por su lado noto que Ramón ya no le discutía tanto, se hablaba más sobre cómo serían sus identidades falsas.

-Somos esposos, llevamos un año de casados, nuestros apellidos son Lacombe, vivimos cerca de ciudad berteno y… - explicaba Ramón.

-Espera, espera, espera, ¿Cómo nos conocimos? – pregunto Poppy.

-¿Eso importa? – exclamo molesto.

-Claro que sí, no van a creernos si solo nos casamos y ya, tenemos que tener una romántica historia detrás. –

-Bien, solo, nos conocimos en la universidad como estudiantes, fuimos novios y nos casamos después de varios años de noviazgo, fin. –

-¿Qué? ¿Estas usando tu relación con Coral para describir la nuestra? Pero, eso no cuadra, ni siquiera tenemos la misma edad, yo tendría que ser una súper genio avanzado o tú un retrasado. –

-Pues ahora tenemos la misma edad. – le dijo entregándole una identificación falsa.

-¿Esto es legal? –

-Tenemos algunos amigos que nos ayudan con estas cosas. – le comento Nube que comía un paquete de fritos lleno de salsa picante, cacahuates y papas fritas. – Ramón fue todo un caso, mi padre necesitaba adoptarlo por efectos legales, por las leyes de aquí tenía que cambiarle el apellido, pero si lo hacía perdía su jugosa herencia. – le susurro a Poppy. – Te sacaste el premio gordo, mi hermano está forrado en dinero y propiedades, además de joyas y antigüedades que cuestan miles. – Nube volvió a hablar normal. - mi padre hizo unos cuantos movimientos y ahora mi hermanito tiene dos identidades. –

-Eso es muy ilegal. – concluyo Poppy.

-Si, pero él no hace nada malo con su otra identidad y cuando este todo listo y decida si quiere ser Lombardi o Lacombe, se solucionará la cosa. –

-¿Y por qué aun no decides? – pregunto cómo tratando de desviar la atención mientras trataba de robarle un frito ensalsado a Nube.

-Ni te atrevas a tocar esa porquería. – la detuvo Ramón sosteniéndola de la muñeca. – Nada que no sea nutritivo debe de entrar por esa boca tuya. –

Nube se burló de aquello, su malvado plan de distracción no funciono. Y es que esa semana Poppy se había recuperado lo suficiente para volver a tener antojos, deseaba devorar una hamburguesa con queso y tocino extra, una pizza de peperoni ella sola, sodas, batidos, pasteles, galletas, churros de queso con salsa picante y chocolate. Pero por más que le rogara, Ramón no daba su brazo a torcer, tenía una estricta dieta controlada, cuidaba muy bien su ingesta de carbohidratos y lípidos. Entre eso y la falta de sexo, Poppy se estaba volviendo loca, en una ocasión olvido toda dignidad y se lo pidió de rodillas mientras él lavaba los platos.

-Por favor, solo una mordidita, una papa frita, la más pequeña, te lo ruego. – le pidió al ver a Nube comer una hamburguesa con papas que trajo de afuera.

-Ya te dije que no. –

-Compárteme una papa. – le pidió con ojos tristones a Nube.

-¿Y que mis desayunos y cenas peligren? No, además, no me gusta compartir. –

Siguió sufriendo hasta el día de la primera clase prenatal. Logro combinar una falda color mostaza, una blusa roja y un suéter de arcoíris. Ramón no estaba muy feliz con su atuendo.

-Pareces vomito de arcoíris otra vez. –

-Pues esa es tú opinión. –

-Te dije que tenías que verte como una adulta. –

-Acostúmbrate que este es mi estilo, esposo mío. – le dijo mientras iban en el auto.

-Luces igual que una colegiala recién graduada. –

-¿Sera porque SOY una colegiala recién graduada? – pregunto redundante.

-Míranos, no parecemos dos adultos casados y futuros padres responsables. –

No era para menos, Ramón vestía con blusa negra de salir, pantalón negro y unos lujosos zapatos del mismo tono, Poppy para nada lucía acorde a su seriedad, parecían más dos extraños que se toparon por accidente en la calle.

-En la hoja que me diste decía "ir con ropa cómoda" Tú eres el que estas mal vestido para la ocasión. –

-Es el primer día, a lo mucho nos presentaremos, nos hablaran del programa y haremos uno que otro ejercicio sencillo, eso es todo, teníamos el día de hoy para hacerlos creer que tú y yo tenemos algo. –

-Pero si tenemos algo. –

-Claro, en tu imaginación. – Se burló de ella mientras bajaba del auto.

-Bueno. – dijo tratando de ver el lado positivo. – combinamos al menos en algo. –

-¿Si? ¿En que los dos estamos decepcionados el uno del otro? –

-Yo no estoy decepcionada de ti. –

-Lo estas, no soy el hombre que soñabas – comento victorioso.

-Olvida eso, yo me refiero al color, tú cabello combina bien con mi ropa. -

Ramón se paró en seco.

-¿Qué dijiste? – pregunto sin creer lo que había escuchado.

-Tú cabello, luce bien y por eso no nos vemos tan dispares, fue buena idea no traer tu gorro, eso nos hace ver… normales. –

-Mátame… - susurro aun estado de shock.

No había dejado su gorro a propósito, todo era culpa de Poppy, esa chica lo hacía distraerse tan fácilmente que olvidaba las cosas más importantes para él, desde que ella se quedó en casa, le faltaban por completar varias tareas que antes no le causaban ninguna tardanza.

-¿Estas bien? – Pregunto Poppy al ver que se jalaba algunos mechones de cabello y susurraba algo.

-Si, lo estoy, no hay ningún problema. – de repente dijo recobrando su postura. – Vayamos a la clase y por lo que más quiera, sigue lo que acordamos. –

Para pasar desapercibidos tenían que tomar algunas medidas y sacrificios ¿No? Pensó Ramón, tratando de ver el lado bueno como su contra parte, nadie lo ubicaba sin su gorra, que mejor disfraz que no usarla.

En el grupo había otras cinco parejas, todas bertenos por suerte, ninguna de ellas reconoció a la hija del alcalde vecino. Todo fue como dijo Ramón, se hicieron las presentaciones, se habló sobre las fases del embarazo, se respondieron algunas dudas, y como lo prometió Poppy, se quedó callada sin hacer nada que no fuera "adulto y maduro" de su parte. Todo iba según lo planeado hasta que fue momentos de hacer un ejercicio ligero. Las parejas tenían que sentarse una atrás de la otra sobre pelotas de pílate, por parte de él un masaje, mientras ella seguía una rutina de respiraciones profundas. Ramón siguió al pie de la letra lo dicho, se pegó todo lo que pudo a sus glúteos, escuchando atento como hacer.

-Sin miedo, peguen bien su cuerpo al de su esposa, deben de sentirse conectados, el contacto cuerpo a cuerpo es esencial, ahora, van a poner sus pulgares en los hoyuelos de venus y de ahí… -

-Aaaaaaaaaahh… -

Un fuerte y sonoro gemido interrumpió la clase, Poppy estaba tan excitada todo el tiempo, ni un solo momento había saciado esa latente necesidad, que cuando Ramón pego su cuerpo al de ella, en específico, cierta marcada entrepierna a su parte más sensible, no pudo evitar sentir placer. Bastante sonrojado, el hombre levanto sus manos y se apartó ligeramente de ella.

-No la toque, lo juro. – dijo algo nervioso.

Poppy se puso tan sonrojada, algunas lágrimas se le escaparon por el hecho, había arruinado todo el plan con ese ligero error.