Capítulo 52: Desde las Cenizas
Tetsu no Kuni
Naruto estaba listo para salir de ahí, pero la corte del Daimyo tenía una idea distinta. Evidentemente, si irse les había tomado una cantidad de tiempo exorbitante, volver a casa fue todavía más lento, porque tenían que esperar (y ocasionalmente ayudar con) que todos empacaran. Y esa gente rica tenía mucho que empacar. Las maletas siempre parecían volverse mágicamente más pequeñas al final del viaje comparado con el principio, y eso no contaba todos los regalos y recuerdos que se habían conseguido.
Naruto pensaba que Ino tenía mucha ropa, pero no era nada comparado con el clóset completo de kimonos y joyas que estas personas habían traído. Su afluencia inusual no le entraba a Naruto en la cabeza. ¡En serio, era de locos! ¿Quién necesitaba todo eso?
Bueno. Él sabía por qué. En las cortes necesitaban hacer una impresión. Necesitaban todas esas cosas para sobrevivir en su esfera social. Al igual que los ninjas tenían sus armas. Los civiles les podrían preguntar a ellos por qué tenían tantos kunai o shuriken, de la misma manera en que Naruto se preguntaba por qué ellos tenían tanta ropa. Esa era su manera de pelear sus propias, pequeñas, batallas.
Un mundo donde todas las guerras se luchaban con palabras y bordados. Tan aburrido como fuera, Naruto deseaba vivir en ese mundo.
Pero él nunca pertenecería en él. Naruto había subsistido con dos cambios de ropa, ambos iguales, por mucho tiempo. Había podido agregar más variedad en su guardarropa tras convertirse en ninja, aunque fuera por utilidad. Por ejemplo, ropa verde, camuflaje para desierto o ropa gris para la niebla. Y una tenida formal que le habían dado en su última misión en Tanyu, que no había vuelto a tocar.
- Maldita sea - murmuró Naruto. - Kakashi-sensei, como líder del equipo, demando una historia. Una buena. No una de esas historias infinitas y rebuscadas que usted le cuenta a mocosos insoportables, como yo, para que se callen. Y más le vale no leer Icha Icha en voz alta.
Kakashi lo fulminó con la mirada, que tuvo que despegar de su libro.
- ¿Estás abusando de tu posición de poder, Naruto?
Naruto le lanzó una sonrisa.
- Aprendí del mejor. Además, usted me debe varias historias de mis padres.
Sí, era correcto. Justo a donde dolía. ¿Qué tipo de shinobi sería si no sacaba la manipulación emocional?
- Muy bien, muy bien, siéntate, mi pequeño Genin. - Kakashi-sensei cerró los ojos. - Había una vez una técnica. Esta técnica era tan increíble que era increíble.
- Guau. ¿Acaso era increíble también?
- Y también era... increíble.
Shikamaru puso los ojos en blanco.
- Muy descriptivo. Una elocuencia que perdurará por generaciones.
- Muchas gracias - dijo Kakashi-sensei, demostrando, otra vez, su habilidad para no entender sarcasmo selectivamente. - Bueno, si quieren la explicación corta, era un jutsu muy simple, basado en sellos, que no gastaba mucho chakra y servía para teletransportarse y...
Shikamaru rio.
- Oh, simple. En serio. ¿Un jutsu de teletransportación con sellos? Uno estaría saltando dimensiones con eso.
- Esa es la explicación larga - interrumpió Kakashi-sensei.
- Tenemos tiempo, sensei - Naruto sonrió. - Y, como el capitán designado del equipo, digo que queremos más tiempo de historia con usted.
- La técnica no era una técnica original - continuó Kakashi-sensei, sorprendentemente más amable que lo normal. - Era una invención del Nidaime Hokage, pensada para usarse como un modo de comunicación más rápida. Pero era temperamental, complicada y más bien un ejercicio mental que una técnica útil en la guerra. Como resultado, nadie la aprendió y a todos se les terminó olvidando. Hasta que llegó Minato Namikaze.
El Yondaime Hokage. Alguien bajo quien su generación debería haber crecido, pero nunca conoció. El aliento de Naruto se le cortó. Todos sabían acerca del zorro, pero nadie sabía nada acerca del hombre que se lo había dado a Naruto.
Tal vez Shikamaru tenía sus teorías, pero no sabían nada realmente. Ese era uno de los temas que el padre de Ino no tocaba, por mucho que se lo pidieran y, por lo tanto, Naruto quería saber desesperadamente todo lo que les pudiera contar Kakashi-sensei. Él había sido lo suficientemente mayor como para recordar.
- Minato-sensei era... cómo digo esto... - Kakashi-sensei sonaba vagamente triste y nostálgico. - Él era... uno de los hombres más brillantes que he conocido. Y era infinitamente amable y paciente. Si creen que es difícil lidiar conmigo ahora, me deberían haber visto cuando era niño. Egoísta, con mal temperamento y antisocial.
- No creo que usted sea egoísta o enojón - dijo Ino, con falsa dulzura cayendo de su voz.
Él le alborotó el cabello.
- A pesar de todas mis increíbles cualidades, él era definitivamente más amable conmigo que yo con ustedes.
- De cualquier manera - continuó Kakashi-sensei. - Él fue el que le dio fama a la técnica del Nidaime al perfeccionarla para su uso en batalla. Después de muchas, y dolorosas, sesiones de práctica y aún más, e igualmente dolorosas, sesiones de diseño, él se las arregló para lidiar con la desorientación de un salto entre dimensiones lo suficiente como para usar la técnica cientos de veces seguidas. Ese uso fue el que, finalmente le dio su nombre. Se llama el Hiraishin no Jutsu, el Dios Volador del Trueno.
La misma técnica que había ganado la guerra y que había vuelto lo suficientemente peligroso a Kakashi-sensei Como para permitirle volver al servicio activo, a pesar de su ojo dañado y sus brazos casi inútiles.
Kakashi-sensei continuó contándoles historias, aunque siempre se detenía cada vez que sentía que algún ser consciente se les acercaba lo suficiente como para escucharlos. Naruto escuchaba con fascinación, absolviendo cada pequeña gota de información como una esponja seca en una tormenta. La alternativa era mirar a todos esos ricachones y a sus pobres sirvientes intentar adivinar cómo doblar la ropa apropiadamente.
Eventualmente, el Daimyo Y su corte estaban por fin listos, pero se tomaron aún más tiempo para reorganizarse y vestirse con algo apropiado para el viaje de vuelta a la capital. Naruto nunca había estado tan aliviado de dejar a un cliente e irse. Estas personas caminaban tan lento. Irse por los árboles… Eso era algo que él nunca cambiaría por nada. Era algo que uno no podía hacer en otro lugar. Konoha era la Aldea Escondida en las hojas por alguna razón, después de todo.
No habían visto a los ninjas de Kumo desde su reunión. No era como si hubieran planeado contactarse en algún lugar, pero el Equipo Samui se había ido sorprendentemente rápido, a pesar de que el Daimyo de Kaminari era igual de lento que los otros nobles.
Los clones de Naruto escucharon algo acerca de un "gran gato", fuera lo que eso significara.
- Hay por lo menos una persona en Kumogakure que invoca leones de montaña y leopardos de la nieve - dijo Kakashi-sensei. - El único otro gato que tienen es Yugito Nii, jinchuuriki del Nibi. O podría ser una palabra clave cualquiera. Quién sabe.
- Hablando de "quién sabe" ¿de dónde demonios salieron todas estas cosas? - se preguntó Shikamaru en voz alta.
El lado del camino, normalmente delineado por los famosos árboles de Konoha, había sido invadido por Los girasoles salvajes más feos vistos por alguien.
- Se deben haber caído de la bolsa de una carpa de alguien - contestó Kakashi-sensei.
Shikamaru arrugó las cejas.
- La gente normal no guarda semillas de girasol en bolsos de carpa.
Kakashi-sensei soltó una risita.
Naruto simplemente suspiró. Había un grupo de mercaderes recorriendo el camino en la dirección opuesta, tal vez ellos harían una mejor fuente de noticias que la alejada Tetsu no Kuni. Ino se ofreció de voluntaria para hacer el primer contacto. Al regresar al grupo, ella les informó lo que había averiguado con su corta conversación.
- Aparentemente, el Daimyo d Kaze no pudo llegar a la conferencia económica porque estaba enfermo.
- ¿Enfermo o - Naruto hizo comillas con los dedos - "enfermo"?
- ¿Qué crees?
- Bueno, ya saben lo que dicen - dijo Kakashi-sensei, mientras salían de la ciudad hacia Kaze no Kuni. - Los vientos del desierto siempre están cambiando. La verdad, los vientos en cualquier parte siempre están cambiando, pero eso no es el punto.
- Eso es preocupante. Si hay algo de verdad en ese rumor… - Shikamaru frunció el ceño. - ¿Qué quiere hacer Sunagakure? ¿No tenía hijos ese tipo? ¿Dónde están?
Kakashi-sensei se encogió de hombros.
- Son niños jóvenes. De trece y dieciocho. Con suerte importan.
- Oiga, no son tan jóvenes - le rebatió Naruto. Él casi tenía catorce. Era lo suficientemente mayor como para que le confiaran misiones. Y el Sandaime Hokage había comenzado su gobierno cerca de los veinte años.
- Tal vez para un shinobi - dijo Kakashi-sensei - pero ellos no son shinobi. Créeme. Ellos son niños.
Acerca de dónde podrían estar esos niños… Sin importar a cuantas personas les preguntaran, por mucho que se acercaran a Kaze no Kuni, nadie sabía y a nadie le importaba. Había rumores de que el más joven estaba enfermo con sarampión, mientras que el mayor todavía no regresaba de un viaje de caza. Y, lo más preocupante de todo, la persona que estaba ocupando el puesto del Daimyo era el hermano del usual.
Los hijos de la realeza no duraban mucho cuando los tíos tomaban el control. Pregúntenle a cualquier libro de historia.
- ¿Cuánto quieren apostar que por fin tienen a un Kazekage después de un año y medio de peleas de poder? - murmuró Shikamaru.
Para convertirse en Kage, uno necesitaba dominar al Daimyo. Y, dado todo lo que ese hombre había apartado a su aldea oculta, debería haber sido muy fácil hacer que sus enemigos se aliaran con ellos. Y, así, sin ni siquiera entrar a Kaze no Kuni, todos ellos habían deducido fácilmente qué había ocurrido. El tío conseguir y el título, el asesino tendría el sombrero, y, mientras siguieran siendo aliados uno del otro, así se iba a mantener. Iban a saber quién había perpetrado todo esto una vez que se anunciara el nuevo Kazekage al mundo.
- Una apuesta para idiotas - dijo Kakashi-sensei. - Siempre dije que hacer enojar a la agrupación de asesinos entrenados más cercana era una mala idea.
- La pregunta es ¿será seguro continuar con esta misión de obtener información? - preguntó Naruto. - Nuestro trabajo era averiguar qué le sucedió al Daimyo de Kaze y, aunque nuestra información está incompleta, tenemos una buena aproximación.
- Ummm... ¿qué crees? - preguntó Kakashi-sensei. - Naruto, tú eres líder del equipo. ¿Por qué no me dices tú?
Naruto se lanzó inmediatamente a su explicación.
- Lo más probable es que, si Sunagakure de verdad lo mató por el problema del dinero, entonces el nuevo Kazekage detrás de la operación va a ser poco amigable con Konoha. Y, si el país entero está pausado mientras consiguen poder, como sospecho que está pasando, entonces solamente ir para investigar un poco no se va a poder. Probablemente van a intentar seguir consolidando su poder y mostrar lo fuerte que son siendo más agresivos de lo normal.
- Y, si ese es el caso ¿qué deberíamos hacer?
- Bueno, normalmente no estaría satisfecho con unos pocos rumores, definitivamente intentaría hacer un reporte más exhaustivo. Pero, en realidad, ya terminamos nuestra misión, que ni siquiera nos fue asignada formalmente. Si el comando central quiere un análisis más profundo de la situación, sería mejor enviar a un equipo especializado de infiltración, o algo de esa naturaleza. Y no soy sólo yo siendo excesivamente cauteloso. Dada la atmósfera actual, no será bueno para nosotros si entramos allí y nos arriesgaremos a ser capturados; algo que sólo dañaría aún más a Konoha, porque seríamos prisioneros de alto perfil, lo que les daría ventaja en negociaciones.
Kakashi-sensei lo miró y asintió.
- Esa debería ser una excusa lo suficientemente buena para el Hokage y su consejo. La captura de un jinchuuriki y dos herederos de clan no vale cualquier posible beneficio de una pequeña misión de reconocimiento.
- Bien, nos podemos ir a casa - dijo Naruto. - Shikamaru, Ino, vamos... ¿Ino? ¿Ino, qué sucede?
Ino había caído de rodillas, agarrándose la cabeza con las manos.
- Mi padre. Él está...
Hi no Kuni
- Gaara - le gritó Inoichi al grupo de ANBU en retirada - si, por alguna razón, ello dos te alcanzan, tienes mi permiso explícito para matarlos.
- Pero se supone que no debo herir...
- Ellos no quieren herir a nosotros, así que tienes permiso para herirlos de vuelta - dijo rápidamente Inoichi, intentando ocultar el hecho de que estaba absolutamente aterrado. Aterrado del tipo "no, no, no; esto no puede estar pasando, no, no, no, no, no... estamos apenas a unas horas de casa ¡maldita sea! ¿Por qué?"
El más pequeño de los dos dio un paso adelante. Hidan, el asesino de una secta, según los documentos de Jiraiya. Se veía extrañamente joven, considerando los años que había estado activo. El otro, Kakuzu, era aún más viejo, de los días de los primeros Kage. Las habilidades de ambos eran relativamente desconocidas.
"Mierda. De todos los que nos podían tocar, fueron estos dos."
- Vamos, vamos, eso no fue muy amable - Hidan sonrió. - ¿Venimos a saludar y le ordenas a tus amigos que nos maten? Nunca pensé que los ninjas Konoha fueran tan maleducados. - Su guadaña roja se alzó al aire. - Bueno, si estás tan seguro...
Apenas alcanzó a esquivar la guadaña gigante dirigida hacia él. En su mente, estaba gritando frenéticamente tan lejos como su rango le permitiera a cualquier equipo de Konoha que pudiera escucharlo. "¡Equipo ANBU Jinchuuriki-1 a comando central! Solicitud de refuerzos inmediatos, dos hostiles, se sospecha afiliación con Akatsuki... a la mierda, definitivamente Akatsuki. ¡Necesitamos ayuda! ¡AHORA!"
- ¡Inoichi! - escuchó gritar a Gaara. Instintivamente, se interpuso entre los enemigos y su protegido. Había pasado mucho tiempo con el chico, no iba a dejarlo caer en manos de Akatsuki. Si Gaara moría o era capturado, todo lo que habían trabajado terminaría siendo para nada. No iban a obtener lo que querían, no si él podía evitarlo.
- Shinranshin no Jutsu - susurró Inoichi.
El fuerte crujido de porcelana rota e hilos rasgados se escuchó mientras el arma de Hidan se enterraba en el pecho de Kakuzu, soltando chispas y humo. Aturdido, Hidan intentó sacar desesperadamente la guadaña, pero Inoichi ocupó la ventaja de la sorpresa para controlar a Hidan de nuevo y herir a su compañero por segunda vez.
El cuello de Kakuzu quedó abierto hasta el hueso...
Pero él seguía se pie.
"Qué mierda..."
La destrozada túnica de Kakuzu cayó al suelo y lo que vio Inoichi le hizo tener ganas de vomitar.
Cuatro caras blancas y grotescas le salían de la espalda, una de ellas trizada y destruida debido a su manipulación de los nervios de Hidan. Y el hombre estaba cubierto de pies a cabeza en puntos cosidos, como un horrible muñeco de trapo. Los hilos de Kakuzu se abrieron y su cabeza semi-decapitada se comenzó a coser sola a su cuerpo.
- No nos llaman el puto Dúo Zombi por nada - Hidan sonrió con arrogancia.
- Cierra el pico ¿puedes? - gruñó Kakuzu y las tres caras que quedaban salieron de su espalda, llevándose unos cuerpos negros, como hechos con listones, con ellas. Dentro de segundos, los papeles se habían invertido e Inoichi se vio forzado a ponerse a la defensiva.
"¿Qué demonios son estos tipos?" Inoichi maldijo por lo bajo mientras se veía obligado a liberar a Hidan de su técnica para esquivar la columna de fuego que se acercaba a él. Su chaqueta absorbió lo peor del impacto del ataque de viento que le siguió, pero, de todas maneras, él quedó con una cantidad considerable de rasguños y moretones.
Intentó darle a Kakuzu con su Shinranshin para atacar a Hidan, pero no le sirvió, pues las caras blancas no estaban conectadas a sus nervios. Tendrían primero que destruirlas todas antes de poder tener una oportunidad de llegar al tipo.
"Si eso es lo necesario, entonces haré lo que tenga que hacer."
Inoichi se paró, limpió la sangre de su mejilla y sacó un kunai. Fuera lo que fuese ese dibujo en el suelo, Inoichi sabía que no sería bueno para él si dejaba que Hidan lo terminara. Naturalmente, su reacción fue interrumpir la sesión de arte. Lo bueno era que el control mental y la parálisis muscular eran atroces para las habilidades artísticas de uno.
La cantidad de maldiciones que recibió de vuelta le notificaron a Inoichi que iba por buen camino.
Pero su mejilla no paraba de sangrar e Inoichi no podía mantener su jutsu eternamente. Podía sentir como se le gastaba el chakra. El equipo de ANBU que seguía con él (elegido específicamente por su fuinjutsu y habilidades de combate en caso de que Gaara perdiera el control) parecía no poder dañarlo. Cada herida que le hacían (excepto por desmembrarlo) sólo servía para emocionarlo más... y no de la manera en que lo hacía la gente normal.
- Ohhhh, siiiii, eso se siente biiieeennn... ¡A eso es lo que llamo un masaje digno de Jashin-sama!
Definitivamente tenía un tornillo suelto.
- Saben, puede que los deje vivir por más tiempo por eso. Será más doloroso, pero eso es algo bueno ¿o no?
Repentinamente, Inoichi lo vio. El Shinranshin le había afectado los nervios lo suficiente como para que dejara su cuello al descubierto. Si pudieran cortarle la cabeza y evitar que se la pusiera de nuevo podrían ganar...
Patrulla de Frontera de Konoha
Estaban haciendo una tonta rango C para ganar dinero (aburrido, pero Sasuke estaba demasiado cansado como para una misión real y el dinero de algún lugar tenía que salir) cuando Hinata se detuvo súbitamente y exclamó:
- Uno de nuestros equipos está siendo atacado.
- ¿Por quién?
- Ninjas de rango S. Somos el equipo disponible más cercano, pero están a media hora de aquí. - Ella desactivó el Byakugan. - Asuma-sensei ¿cree usted que podemos enfrentarlos?
Obviamente ni cagando. A Asuma-sensei le acababan de dar su licencia de la última vez que había luchado contra Kisame Hoshigaki y El Gran Puto Bastardo. Sasuke frunció el ceño y alisó una arruga de su hitai-ate.
- Incluso si no podemos, es nuestro deber demorarlos mientras llegan más refuerzos.
- Pero son Akatsuki.
- Hmmm, sin duda.
- El padre de Ino estaba entre las personas siendo atacadas.
- Entonces no tenemos tiempo que perder.
- Sasuke, están usando las mismas túnicas que tu hermano estaba vistiendo cuando nos invadió durante los Exámenes.
- Mi hermano - gruñó Sasuke - puede meterse un arbusto de rosas completo por el culo.
- Muy bien - dijo Hinata. - sólo me estaba asegurándote de que tú no hicieras nada estúpido como, no sé, escaparte e intentar enfrentarlo solo, si es que nos encontramos con él.
- Si nos encontramos con él, tengo tres granadas de gas lacrimógeno y cinco bombas de luz en mis bolsillos. Desde que Sakura le ganó al emo de tu primo con ese truco...
Choji soltó una tos que sonó sospechosamente como "le dijo la olla el hervidor."
- Cállate, Choji… No le voy a dar oportunidades.
- Ésas no se ven como las bombas estándares - Asuma frunció el ceño.
- Por supuesto que no lo son. Se las robé a Jiraiya, que se las confiscó a Naruto. Lo cual significa, automáticamente, que son diez veces más potentes y lo más probable es que también tengan polvo picante.
Sin embargo, incluso cuando se reían, las manos de Sasuke estaban temblando incontrolablemente. Podía ver unos discos blancos extraños, con extremidades saliendo de ellos, en las sombras del bosque que se estaba quemando. Cuando uno de ellos se dio vuelta para mirarlo, él vio unas figuras que parecían vagamente una cara. La boca pintada se abrió. Cuchillas de viento salieron de ella en torrentes, dejando cicatrices del porte de hachas en rocas y madera.
- En el nombre del arrugado escroto del Rikudo ¿Qué es esa maldita...?
No pudo terminar su pregunta. Una pequeña brisa y Sasuke cayó al suelo, cabellos cortados volando alrededor suyo. Menos mal que su peinado era mucho más alto que su cuello...
Varias ramas frente a ellos se deshicieron como ventanas con balazos. Hinata lo tacleó, justo a tiempo para esquivar el remolino de trozos de madera.
Otros soplos de aire. Choji y Hinata cayeron en el piso a su lado. Sasuke podía sentir el olor a quemado.
Hierro. Sangre. Pero no la suya. Algo estaba mal. Carne cocinándose. Definitivamente carne cocinándose. No, carne achicharrando sé. No era como el olor de los asados de la madre de Choji, no era agradable. Algo estaba mal. El cerdo asado olía maravilloso. Esta era carne, definitivamente carne, pero era húmedo, terroso, como goma quemándose, no, no goma, era más delicado, más específico, más enojado, más doloroso, el olor al sufrimiento. Algo estaba mal…
- ¡Mierda! - gritó. - ¡MIERDA! ¡Hinata!
Choji agarró tanta tierra como pudo con sus enormes manos y la arrojó sobre las llamas saliendo de la chaqueta de Hinata. Se suponía que era resistente al fuego, pero el fuego de las máscaras había estado demasiado caliente y había derretido la tela, uniéndola con su espalda.
- ¡Médico herido! ¡Médico herido! - gritó Sasuke por sobre los gritos de Hinata. Incluso mientras su cara enrojecía, su garganta se ponía rasposa, su piel se quemaba y su propio cuerpo se llevaba sus reservas de chakra sanador, ella continuaba insistiendo que estaba bien. - Mierda, esas cicatrices van a terminar muy mal…
- Las cicatrices no importan - le ladró Choji. - Ella tiene que vivir primero.
Tras eso, el arrancó un puto árbol desde el suelo, con raíces y todo.
Eren momentos como ese que Sasuke se acordaba el por qué los Akimichi eran considerados uno de los cuatro clanes nobles… Y no sólo porque fueran una familia grande. Su verdadera habilidad para pelear casi nunca se manifestaba gracias a la naturaleza tranquila que mostraba normalmente, pero cada vez que lo hacía…
Era peligroso molestar a un gigante.
A pesar de su tamaño, era rápido. Ridículamente rápido. Incluso las máscaras voladoras tenían dificultad intentando dar con un blanco tan grande. Sus puños cayeron, dejando un cráter en la tierra. Sasuke intentó ver a través del humo y con suerte podía ver a su objetivo con el Sharingan: túnica negra, nubes rojas.
Pero no era Itachi. La silueta era demasiado grande para eso. Y, también, demasiado lenta. Por lo menos, comparada con Itachi. La verdad era bastante rápida. Caían sobre ella enormes nudillos ensangrentados, pero seguía levantándose cada vez. Puedes sanarse. Esto no es bueno.".
- Voy a tomar la defensa - dijo Sasuke. Todavía no sabía cómo iba a lidiar con estas cosas. Su mejor estilo de ninjutsu Katon y, obviamente, eso iba ser inútil frente a esas cosas, que eran las causantes del incendio, en un primer lugar. - Hinata no te preocupes de nosotros. Sánate primero a ti.
- Estoy bien, estoy bien, estoy bien estoy bien estoy bien estoybienestoybien, juro que estoy bien...
- Sí lo estás, sí lo estás, vas a estar bien, mantente así. - Esa Era una enorme mentira que salía de sus labios y ambos lo sabían. La piel de ella estaba rota y su cara había cambiado de rojo a gris. Ella estaba entrando en shock y Sasuke no sabía ningún ninjutsu médico. Ella era la única del equipo que por hacía. Él tendría que hacerlo a la mala: mantenerla a una temperatura apropiada y esperar que su mente no se apagara antes de que terminara de sanarse...
¿Dónde estaban todos los ANBU? El reporte decía que un escuadrón ANBU estaba en problemas. ¿Dónde estaban? ¿Dónde estaban? Estaban en otro lugar. Había una segunda persona y estaban ocupando todos sus recursos intentando mantenerlo contenido. No quedaban muchos. Lo más probable es que el resto ya hubiera sido matado por las máscaras voladoras antes de que su equipo llegara a intervenir.
- Quédate conmigo, Hinata; puedes hacerlo - murmuró, porque era lo único que podía hacer.
N/T: Han pasado exactamente 90 días... días donde muchas cosas han pasado, por lo menos para mí, estando en Chilito lindo. Primero, me demoraba la carga académica, después la ansiedad de no saber si mis seres queridos estaban bien y el ver militares en las calles, las tensiones políticas dentro de mi familia, dentro de mi curso, la angustia, la acción política, luego carga académica de nuevo... Espero que puedan perdonarme un poco. Hay gente que se dedicó este tiempo a hacer de todo, otros que aprovecharon de descansar. No les puedo mentir y decir que no tuve tiempo para traducir, pero, la verdad, es que no estaba en una posición mental ni emocional para hacerlo, sobre todo porque la parte donde voy trata temas bastante fuertes y que, lamentablemente, coinciden con la realidad. Espero que estén todxs muy bien y que puedan tener unas felices fiestas con personas a las que quieren.
