Durante horas, días, meses, incluso años, Yuuri pensaba si en algún momento de su vida tendría la dicha de regresar a casa, había pasado tanto tiempo que en lugar de años parecían siglos. Sin embargo, en el otro mundo tan solo un mes hubo trascurrido mientras una historia con miles de vidas ya había comenzado hacia tanto, esa parecía ser la fiel frontera entre los dioses y los humanos.

Cuando apareció en el salón donde hubo partido al mundo humano, lo miro con cuidado. El salón permanecía igual, la decoración era la misma y las flores permanecían tan frescas como cuando se fue, nada había cambiado… solo el hecho de que el era un dios diferente y regresaba a casa como un fugitivo.

Yuuri no sabía si reir o si romper a llorar, tenía tantas emociones encima de él que era tan extraño, no se sentía él. Camino apenas unos pasos observado por los guardias que le supervisaban, apenas fue un par de pasos temblorosos como si se tratara de un infante, un sentimiento indescriptible le envolvió. Había vuelto a casa.

En menos de unos segundos apareció Mari quien le miro con un rostro de sorpresa, parecía capaz de decir algo, pero el ingreso de los padres de Yuuri hicieron que mantuviera su reacción en cero. Hiroko parecía capaz de intervenir, pero Toshiya Katsuki la detuvo en seco,

El dios del hielo los miro un segundo sintiendo sus presencias y asegurándose que fueran ellos y no un producto de su imaginación, pero al cerciorarse de que eran realidad, y al ver las lágrimas en los ojos de su madre, Yuuri no pudo contener las suyas de vergüenza y alivio, después de tantos años alejado de ellos no quería que lo primero que vieran de él fuera eso, pero era una circunstancia ineludible, y Yuuri debía asumirla.

O eso suponía.

Ante un grito ahogado de su madre, el joven dios colapso contra el suelo siendo apenas sostenido por Mari que corrió a auxiliarlo.

No hubo abrazos ni sonrisas de alivio, solo lágrimas y palabras de consuelo mientras Yuuri era llevado lejos de su familia bajo la firme mirada de su hermana, y la escrutiñadora mirada de Yuri Plisetsky, quien había llegado al momento del colapso de Yuuri.

Apartando a los presentes corrió a tomar su temperatura y el pulso, este último estaba bien, pero ardía en fiebre. Yuuri estaba sudando a cantares y su respiración era agitada, Yurio no sabía que le estaba ocurriendo, y temiendo que empeorara, empezó a llamar a los médicos del castillo. Todo alrededor era un desastre mientras Yuri no soltaba la mano del omega e intentaba despertarle, pero Yuuri no reaccionaba, y en su interior, solo podía ver una amplia oscuridad.

En una especie de oscuridad, el dios del hielo sentía que flotaba. Si era sincero, por un instante pensó si había muerto, se hallaba en tanta paz que parecía haber llegado al tercer cielo, donde bailan las almas humanas que dicen ir al paraíso. Sin embargo, sentía que algo faltaba, en algún punto de ese espacio sin fin una pieza estaba descuadraba, sin poderse ver a sí mismo, observo a su alrededor buscando a alguien, pero no lograba hallar nada. Fue entonces que a la lejanía empezó a escuchar una voz, esa voz le llamaba e invitaba a despertar, el dios reconocía esa voz, la había escuchado antes.

Cuando despertó, Yuuri abrió los ojos pestañeando un par de veces algo desorientado, la cabeza le daba vueltas y sentía que iba a vomitar en cualquier momento, se preguntaba dónde estaba y donde podría estar su familia cuando se dio cuenta de algo, no se encontraba en el castillo del cielo.

Al verse encadenado entendió y un confinamiento de cristal de hielo, solo separado por unos barrotes de hierro, recordó todo lo ocurrido antes de su desvanecimiento. Su corazón quería explotar de furia, pero algo dentro de él lo controlaba. Aun cuando quería abrazar a sus padres y a su hermana, se encontraba separado de ellos por motivos que debería estar analizando. Quería consolarlos, pedirles disculpas y decirles que todo estaba bien ahora que había regresado, pero el panorama que afrontaba no parecía ser alentador y solo tocaba suspirar de resignación mientras las horas iban pasando entre pensamientos.

Escucho a lo lejos el sonido de una puerta abrirse y poco después unos pasos acercarse, dada la magnitud de su confinamiento, ya no podía precisar quién era aquella persona que estaba ingresando a verlo en ese desdichado encierro, fue solo cuando vio la rubia figura de su amigo de la infancia que una mueca de sorpresa se formó en su rostro.

—Yuri…

Sin decirle nada, abrió la puerta de la reja que les separaba e ingreso a la habitación hasta quedar frente a frente. Una batalla de mirada se desarrolló entre ambos, los ojos de Yuri estaban llenos de interrogantes y melancolía mientras que los de Yuuri solo destilaban arrepentimientos y disculpas, aun cuando ambos querían expresarse tantas cosas, sus voces se sentían mudas. Yuuri tenía tanto que decirle y parecía que Yurio estaba dispuesto a escucharlo. Pero por ese instante, algo parecía interferir con todo eso.

— ¿Cómo te sientes? —cuestiono Plisetsky.

Sin dejar que respondiera, el rubio reviso los signos vitales de Yuuri, su temperatura y el color de sus ojos, precisando que estuvieran orden, dirigió su vista hacia el dios que le veía sin saber que responder.

Nuevamente Yuuri desvió la mirada a las cadenas de energía que tenía en sus manos, se sentía demasiado tentado a romperlas cuando la voz de Yuri le obligo a mirarlo.

— Sé que puedes romperlas, pero intenta no hacerlo por favor—dijo—, si lo haces, podría ser mucho peor para ti.

Yuuri no dijo nada, pero su mirada se tornó en una sonrisa amarga cuando observo con detalle las ropas de su amigo Vistiendo un traje blanco de botones dorados hasta el cuello, su largo cabello rubio lo llevaba en una coleta y la característica boina blanca estaba colocaba pulcramente en su cabello. En su cuello estaba la prueba determinante de que se había convertido en el líder de la facción del hielo: el corazón de cristal de hielo.

— Te has convertido en el líder de la facción del viento —susurro como una afirmación, no desvió su mirada, solo le miró con cierta melancolía en rostro, y en silenció, Yuri afirmo con un asentimiento, el dios suspiro—. Felicidades.

— Aun sabiendo esto, no pareces querer preguntarme los motivos por los cuales te encuentras aquí —introdujo el rubio, pero aun sin tener respuesta, este decidió continuar—. Colapsaste nada más llegar a la dimensión de los dioses. Tu tiempo que estuvo congelado por décadas en el mundo humano acelero de golpe en este mundo como un veneno transitando por tus venas, el envejecimiento de un mes más el esfuerzo de atravesar las dimensiones hicieron que el poder dentro de ti se descompensara, generando impactos en tu cuerpo —explico, Yuuri miro el vació mientras este hablaba—. Aunque ahora estas mejor, pasaste cerca de tres días durmiendo.

Yuuri analizo las palabras de su amigo considerándolas validas luego de todo el tiempo permaneciera sosteniendo un tiempo que no le pertenecía, era algo entendible. Sin embargo, su cabeza quería otra respuesta en ese momento.

— ¿No me dirás ahora los motivos por los que fui encerrado? —pregunto ahora el omega, la mirada de Yuri se llenó de frustración.

— Luego de que desaparecieras de la dimensión, se instaló un consejo de emergencia de las 11 facciones donde los consejeros de cada elemento determinaron que debías ser encontrado y encarcelado, dado que estos especificaban que traicionaste la confianza del consejo y escapaste al mundo humano pudiendo provocar un cataclismo que pudiera haber aniquilado la raza humana del mundo que visitaste.

—¿Aniquilar? —repitió Yuuri sin poder creérselo, parecía una completa locura —. Eso es totalmente imposible, yo nunca haría.

— Eso es lo que yo también dije—interrumpió—. Sin embargo, como tu amigo, y sin haber sido nombrado como líder de la facción, mi posición no fue escuchada, y el consejo de los 11 elegirá hoy tu sentencia por los pecados que cometiste allá en la tierra… en breve me iré a reunir con ellos.

— ¿Qué es lo que estás diciendo?—pregunto el omega sin terminar de entender— ¿Los pecados que yo cometí en la tierra?

Fue como una estela de luz, el recuerdo de aquel espantoso día de tormenta pasó por el pensamiento de Yuuri haciéndole palidecer, subió la mirada hacia Yuri mientras temblaba incontrolablemente con un nudo subiendo por todo su pecho ¿Qué era lo que sabía? ¿Cómo podría saberlo? Y como si leyese sus pensamientos, Yurio respondió con mirada desolada.

—Dada su conexión filiar contigo, a la líder de la existencia humana, Okukawa Minako, se le prohibió apelar en tu nombre, y por ello, fue su consejero él nos mostró el momento como asesinabas… a seres humanos al encontrarte en el mundo humano.

Yuuri sintió que un golpe le era dado en el estómago, el arrepentimiento y la culpa que había cargado en su alma durante tantos años, que había buscado remediar diciéndose no era su culpa, pero la mancha existente en su aura era indició de su pecado, y este irremediablemente había llegado a manos de sus superiores.

—Este indico como de forma misteriosa, se vieron cortado los hilos de vida de nueve seres humanos. Tal parecía que no les correspondía morir todavía, quizás no eran la descripción más grande de ser humano ideal, pero la forma en que murieron fue simplemente brutal; eso conmociono a todo el consejo…

— ¡No quise hacerlo! —grito Yuuri con desesperación—, yo nunca quise matarlos. Sin embargo, cuando ese hombre me toco yo… yo… no sé qué me paso… simplemente yo…

Su cuerpo se removió en un temblor incontrolable del que Yuri fue espectador, con una intensa frustración, tomo a Yuuri entre sus brazos acunándolo en su pecho, una traicionera lagrima

— Lo entiendo —expresó, un jadeo de sorpresa se escapó de Yuuri, Plisetsky le abrazo más fuerte—. Yo te entiendo, aun si debía condenar mi alma, yo hubiera hecho lo mismo de estar en tu lugar… no —hizo una pausa mientras un brillo de ira se esbozaba en sus ojos—. Estoy seguro que incluso sin estarlo hubiese matado a esos bastardos con mis propias manos. Porque yo vi tu rostro —le obligo a verle, los ojos de Yuuri estaban colmados de lágrimas que Yuri cuidadosamente limpio—. Tu expresión de querer morir, las lágrimas que caían por tus mejillas, y el crujido de tu alma, todo eso pude verlo.

En silencio, tomo una de las manos del omega y las acarició mientras la veía, Yuuri lo miró pero no dijo nada preso de su propio malestar

—Has pasado, por tanto, tus manos que antes eran tan suaves ahora son ásperas y duras —regreso su vista al dios—. Habrás tenido que pasar un infierno solo por dominar esos malditos dones que jamás pediste. Digan lo que tengan que decir, pase lo que pase, tu eres importante para mi y tratare de protegerte cueste lo que me cueste —dijo sonriendo como en pocas ocasiones hacía mientras Yuuri respondía con una sonrisa al tiempo que sus lágrimas regresaban, una pequeña risa se escapó de los labios del líder de facción—. Deja de llorar o tu cara se hinchará como la de un cerdo.

Yuuri lo codeo un poco y el rubio lanzo otra carcajada, entonces, el sonido de unas puertas abriéndose le fueron indicativo que era momento de abandonar ese lugar.

—Solo espera un poco, en definitiva, te sacare de este lugar —le prometió.

Yuuri asintió y observo como su mejor amigo se retiraba a paso decidido de la cárcel donde ambos se encontraban, le miro alejarse mientras volvía a sentarse en la cama que había sido predispuesta para él. Encerrado en un cristal sin posibilidad de observar aquel cielo que añoro y soñó tantas veces, sentía la ira y la frustración salirle el alma. Se sentía impotente, quería que le escucharan, que tuviera la oportunidad de dar sus propios testimonios y que de acuerdo a estos juzgaran si merecía ser encarcelado, no que le juzgaran a base de sus propios criterios.

Alzo la mano hacia el techo viendo sus manos, en efecto, tal como había indicado Yuri, las manos del dios del hielo estaban llenas de heridas que eran imposibles de encubrir, su cuerpo entero ahora estaba llenas de ellas. Algunas de entrenamiento, otras de supervivencia, otras simplemente para alejarse de la locura a la que estuvo a punto de caer por la increíble soledad que sentía, todas eran recordatorio de que había logrado resistir, eran parte él, una parte que no podía negar, al igual que sus dones, todo era parte de Yuuri. Y bajo esa comprensión es que podía esperar en calma.

El resto del día y parte de la noche Yuuri permaneció intranquila dentro de esa jaula de cristal que la tenía preso, sentía estrés de estar encarcelado, un poco de claustrofobia le nacía ya que había permanecido mucho tiempo en libertad durante su tiempo en la tierra, pero ese pensamiento solo le traía recuerdos agridulces. Parecía que incluso luego de todo el dolor que debió soportar en el mundo humano para poder regresar; su recompensa era ser encarcelado como un criminal.

Sin ya contener su frustración dio un fuerte golpe contra la pared de cristal, esta se agrieto un poco dando una vista que le indicaba que, si quería, podía escapar en cualquier momento, pero estaba claro que si hacia eso las posibilidades de salir bien librado de esa situación serían mucho más escasas. Gruño y evoco la última mirada entrega por hermoso alfa, aunque solo habían pasado unos días para él, ya debían haber pasado cerca de dos años en el mundo humano, y entendiendo que muchas cosas pudieron haber pasado para ese momento, Yuuri busco recordar aquella alegría reflejada en los sentimientos entregados por Víctor para así mantenerse cuerdo, ya que estaba seguro que no podría hacerlo si era obligado a permanecer como un pajarillo enjaulado por el resto de su vida.

Hola, feliz noche mis corazones de cristal. Seguimos en racha con las actualizaciones y finalmente nuestro Yuuri ha regresado al mundode los dioses, pero no todo es como se esperaba. La vida es una circunstancia compleja y llena de cambios.

La forma como llego y la forma en la cual es encerrado como si se tratara deun profugo de maxima seguridad, aquel deseo de regresar con su familia y amigos se vio apañado por la realidad que le ha venido acompañando.

¡Finalmente regresamos a ver a nuestro Yurio! Yo estaba más que emocionada por esto, aunque me han preguntado que pasara con nuestro victuri ya que Yuuri ha regresado al mundo de los dioses, lo unico que puedo responderles es que apenas vamos por la mitad de la historia y aun falta mucho camino por recorrer, los caminos se enredan, se desvian, pero siempre vuelven a unirse.

Hasta donde va la historia ¿Que les ha parecido? Me gustaria leer sus comentarios