¡Holaa!
¡Perdón! De nuevo tarde en actualizar.
Agradezco a: Lucy Morgenstern, shironeko black, Andy Taisho, Yani Anderson, Maria Sato, Yami96, Mara 365 y el misterioso Guest. Gracias por comentar en el capitulo anterior.
Y agradezco también a los misteriosos espectadores que siguen leyendo mi historia a pesar de que no comenten: D
Espero que les guste ...
PD: No tuve tiempo de corregir este capitulo, así que lo haré en otro momento.
Como no tengo nada más que decir ... ¡A leer!
Antes de comenzar, digamos una parte del capítulo anterior para que se ubiquen en como termino:
-¡Eso no es verdad! ¡No es cierto Aome! ¡Era Sesshomaru quien hacia eso y yo lo molestaba! -Acuso rápidamente.
-No es ningún secreto que te gusta Higurashi, querido primo.
-¡Ahora si te mato!
Mientras nuevamente volvía a comenzar la pelea entre Hojo y Sesshomaru, Izumi se encontraba sorprendida mirando a su nieto. Sesshomaru había hecho un discurso con más de veinte palabras dándole explicaciones a una persona, que obviamente no era cercana a él. Ella nunca pudo obtener una explicacion de su nieto con más de diez palabras y esta chica que al parecer tiene una cierta adversidad hacia Sesshomaru hizo que le diera prácticamente un discurso completo.
A todo eso mientras Irasue intentaba de separar a Sesshomaru y Hojo. Kyouta se encontraba pensativo de porque razón los rociadores se activaron, si el los había dejado apagado.
-¿Quién estuvo jugando con los rociadores?-Pregunto mirando a sus hijos.
-Yo.-Admitió Souta.- Vi que algunos gatos intentaban de comerse a Ratys y programe los rociadores para que se activaran cuando hubiera movimiento en el jardín.
-¿Ratys?-Izumi arqueo una ceja.-Asumo que por el nombre es una rata.
El resto de los hermanos Higurashi se palmearon la frente queriendo asesinar a Souta por el nombre tan creativo. No querían que nadie se enterase que tenían una rata como mascota, por lo poco higiénico que parecía.
-No, en realidad es un hámster que se parece más a una rata.-Mintió Shippo.- Y mi hermano fue bastante creativo de nombrarla Ratys.
-Exacto. -Secundo Kouga.- Pero Souta siempre pierde o se le muere cualquier animal que tenga a su cuidado; asique posiblemente Ratys sea historia.
-Aja.
«Que rara que es esta familia». Pensó Izumi mirando a cada miembro de la familia Higurashi.
Lunes.
Al comenzar nuevamente la semana, Kyouta se encontraba en su despacho trabajando mientras miraba a su compañera Arata sentando enfrente de su escritorio. Dentro de unos días iba a ser el juicio de Chandler Geroux. Y él solo le daba indicaciones y sugerencia a Arata de lo que tenía que hacer en el momento del juicio, por lo que este, asentía la cabeza escuchando atentamente.
-¿Kyouta?-Llamo Arata.
Este lo miro curioso, por el tono extraño en que dijo su nombre.
-¿Qué pasa, Arata?-Kyouta miro con preocupación a su compañero, pensando que él le diría que se retiraría del caso a último momento.
-Quiero agradecerte por darme el mando de este juicio, es un caso muy importante y usualmente eres tu quien los hace. Por eso, gracias en confiar en mí y no en el idiota de Orokana.-Agradeció Arata, al mismo tiempo, diciendo con fastidio el nombre de este último.
Kyouta rio mirándolo por la confianza de haber insultado a otro compañero de trabajo frente a él. Sabia a la perfección que algunos abogados eran competitivos con otros, queriendo demostrar quién era el mejor y en el lugar donde trabaja el y Arata, la mayoría de sus compañeros son muy competitivos; y uno de ellos, es Hayato Orokana.
-Tú mismo lo dijiste, es un idiota. -Admitió Kyouta.- Prefiero confiar en alguien que tenga moral y humildad. Y tú eres el único en este lugar que tiene esos requisitos para tener mi confianza. -Dijo mirando al joven. Tenía un cierto cariño a Arata, por el hecho, que era diez años más joven que él y un poco inexperto en algunas cosas como que también lo hacía acordar a el mismo en sus comienzos como abogado; por lo que no puedo evitar tomarlo bajo su ala y aconsejarle en todo momento.
Arata se sonrojo por el cumplido que le dio su compañero. Kyouta Higurashi es un maestro para él, que no pudo evitar admirarlo por todos sus logros como abogado y era unos de los muy pocos que mostraba humanidad y compresión. Lo cual no es muy profesional, pero al parecer a él si le servía.
Luego de varios segundos de charla, Kyouta volvió a chequear nuevamente las hojas con las evidencias de Geroux y miro a su compañero.
-¿Tienes claro, lo que hay que hacer en el juicio?
Arata asintió.
-¡Por supuesto! Contigo guiándome y dando consejos, cualquiera a va pensar que eres tu quien está en el juicio. -Dijo con convicción.
-Perfecto, acabas de calmar mi conciencia.
En esa mañana, Kyouta se permitió suspirar con alivio; viendo la determinación de Arata sabía que él estaba listo para un caso como este. Y tenía bastante claro que Arata iba a ganar el caso, por lo que no tenía que preocuparse más por Geroux o que este descubriera que era hijo de Kei Higurashi y que le estuvo mintiendo en su misma cara.
Al salir del trabajo, Kyouta se fue a su casa aprovechando que la casa estaba sola y todos sus hijos se encontraban en la escuela. Al entrar a su casa, se encontró con la sala echa un desastre; encontrándose algunos objetos fuera de lugar. Se relajó unos minutos, permitiéndose disfrutar de un rico trago llamado mojito, hecho con ron blanco, hielo, menta y zumo de limón, porque de verdad lo necesitaba.
Y mientras disfrutaba de su trago, al mismo tiempo hacia los quehaceres de la casa como lavar la ropa, barrer los pisos de toda la casa y a acomodar la sala que era un desastre; antes que sus nuevas amigas aparecieran en su casa. Recordó como Irasue en esa misma mañana, le envió un mensaje informándole que había una reunión del "C.P.R" (club de los padres rebeldes), para hablar de sus nuevas integrantes y de la "pequeña fiesta oficial" para integrar las nuevas madres.
Una vez que termino con las mayorías de los quehaceres, Kyouta recordó que solo le quedaba planchar la ropa, por lo que prefirió dejarlo para hacerlo en la noche y se recostó en el sofá de la sala queriendo descansar por un buen rato antes que vinieras sus amigas.
Dos horas después, el timbre sonó y Kyouta se levantó rápidamente del sofá. Al abrir la puerta, se encontró con los rostros sonrientes de Irasue, Izayoi, Mei, Nanami y Suzaku.
-¡Hola Kyouta!-Saludaron las cincos mujeres en frente de su puerta.
-Estando con ustedes siento que estoy caminando en un laberinto sin retorno. -Declaro Kyouta.
Las mujeres rieron.
-No exageres, Kyouta. Nosotras sabemos que amabas pasar el tiempo con estas sexys mujeres casadas. -Bromeo Mei.
Irasue carraspeo.
-Ejem, yo no tengo anillo. -Dijo Irasue mostrando sus dedos desnudos, libre de cualquier anillo de compromiso. - Lo deje hace años.
-¿Quién sabe? Por ahí, este año encuentras a alguien quien te haga sentar cabeza. -Bromeo Nanami.
Irasue la miro con horror mientras Suzaku reía por la reacción exagerada de su prima.
-Vamos primita, seria lindo verte sonreír como estúpida por alguien como lo hacía por baka-Taisho.
Irasue hizo una mueca al recordar sus estúpidas acciones del pasado mientras estaba casada con Taisho. Evidentemente tardara muchos años más para poder perdonarlo de su infidelidad.
-Eso sería interesante de ver. -Acoto Kyouta.
-Tu no hables que también queremos verte con una mujer.-Acuso Mei.
-Tranquilo Kyouta, nosotras te buscaremos a alguien. –Insinuó Nanami.
El Higurashi rio nervioso mientras negaba con la cabeza.
-Oh, no. Está prohibida mentirse en mi vida amorosa.
-¿Por qué?-Pregunto Izayoi mirando con curiosidad a su vecino.
Irasue arqueo una ceja y recordó aquel día en que vio a Kyouta meterse en un auto con una mujer e irse misteriosamente. Hasta el día de hoy tiene la intriga de saber quién era la mujer, pero noto que este es muy reservado cuando se trata de su vida personal. Por lo que nunca sabrías lo que haría Kyouta Higurashi.
-Tal vez, Higurashi conoció a alguien y aun no quiere decir nada. -Argumento Irasue con una sonrisa traviesa.
-¿Por qué asumes eso?-Kyouta la miro interrogante.
-Usted es muy misterioso cuando se traba de su vida, señor Higurashi.-Insinuó Irasue.
-Bueno, basta de charla y mejor a planear la junta oficial del club-Dijo Mei con impaciencia. - ¿Podemos pasar Kyouta?
Kyouta asintió y se hizo a un lado para dejar pasar a las mujeres, mientras internamente rezaba porque ningún hombre del barrio lo viera dejando pasar a varias mujeres casadas a su casa.
Sin embargo, los pensamientos de Kyouta se cumplieron cuando Inutaisho salió de su auto mirando como su esposa, su ex –esposa y las esposas de sus amigos entraban a la casa del extraño de su vecino; que no le caía bien. Había algo en Kyouta Higurashi que hacía que Inutaisho le diera mala espina y sobretodo porque tampoco le agradaba que la mayoría de las mujeres babearan por el como si fuera un dios. No quería pensar que Izayoi también se sintiera atraída por otro hombre, que no fuera él. Lo peor de todo, ya se estaba imaginado en su cabeza como Irasue lo estaría molestando por eso diciendo algo como: "¡Ja! En tu cara imbécil desde acá se ven tus cuernos de venado. El universo te lo paga con la misma moneado. Dime, ¿se siente lindo tener cuernitos?".
«¿Quién eres Kyouta Higurashi?». Pensó Inutaisho con el ceño fruncido mirando la casa de los Higurashi.
En el patio prestigiosos del Instituto Beijín, Kouga y Miroku estaban sentados en unas de las mesas que estaban libre, aunque estos estaban extrañados de que el sitio estuviera tranquilo y que tanto Renkotsu como Bankotsu estaban muy silenciosos; también por el simple hecho que Inuyasha no estaba por ningún lado. Mientras Kouga jugaba con su manzana Miroku miraba a su alrededor.
-¿Notaste que Taisho no está por ninguna lado? –Miroku miro a su hermano.
Kouga levanto la vista a su alrededor y miro en la otra punta del patio donde estaba los dos insoportables hermanos de Jakotsu notando que faltaba la presencia de Taisho.
-Es imposible no notarlo, ya que Taisho siempre nos molesta con sus amiguitos. Hace días que está bastante silencioso y parece que nos está evitando –Menciono Kouga.
-¿Tendríamos que preocuparnos que esté planeando algo terrible para nosotros por lo que paso en el festival deportivo? –Insinuó Miroku pensativo.
La manzana que Kouga tenía en la mano cayó al suelo, mientras la cara de este mostraba desconcierto; nunca se le paso por la mente que Taisho estuviera planeado alguna especie de venganza hacia ellos. Había pasado varios días desde el festival y fue ahí que deseo no haber participado en ese festival.
-¿Porque siempre tienes que divagar y llegar a conclusiones que tienen sentido arruinado así nuestra tranquilidad? –Inquirió Kouga molesto.
Miroku se encogió de hombro y con su rostro sereno dijo:
-Me gusta estar preparada para cualquier cosa.
Kouga gruño frustrado mientras golpeaba su cabeza contra la mesa, porque siempre le tenían que pasar de todo a ellos.
Alejado del terreno del Instituto, Aome había llevados a sus amigos a su lugar favorito donde siempre peleaba con Sesshomaru por la "custodia" del árbol y por ver quién era el dueño del armonioso lugar.
Aome, Ayame, Sango y Jakotsu sentados bajo del árbol disfrutando de la tranquilidad y del silencio.
-Asique este es el famoso lugar donde se escabulle Aome, cuando no la encontramos –Miro Jakotsu a su alrededor.
-Viendo a las personas que están en esta escuela, no cuestiono por qué Aome no quiere relacionarse con el resto –Dijo Sango con cierta aceptación las acciones de su amiga.
-Es un lindo lugar, ¿Cómo no lo descubrí antes? Aome sabe encontrar lugares para esconderse.
Al escuchar todo lo que decía sus amigas y Jakotsu, Aome le apareció un tic nervioso en unas de sus cejas.
-Hablan como si no estuviera aquí presente. Dejen de hacer eso. -Les advirtió.
-Aomecita cambia esa cara –Jakotsu la miro con diversión.
En ese momento, Sesshomaru apareció y su cara de tranquilidad paso a irritación viendo que había muchas personas en su lugar y culpo de todo esto a la mocosa Higurashi. En cambio, el grupo al notar la presencia de Taisho se sorprendieron de sobre manera.
-¡Higurahi! –Llamo Sesshomaru molesto. - Que fue lo que hiciste-Se contuvo por controlar su tono de voz y no perder los estribos.
-Ya te dije, Taisho. No eres dueño del lugar y quería estar en un lugar tranquilo con mis amigos-Dijo Aome no mostrándose intimidada por la cara de enojo de Sesshomaru.
Sesshomaru gruño molesto, esto no lo tenía planeado. La única razón por la que buscaba a la mocosa era para ordenarle que hoy iba a juntarse para avanzar en el trabajo y nada más; pero, al parecer, Higurashi le gustaba poner a prueba a su paciencia.
-Hoy en mi casa, vendrás sin ninguna excusa y avanzaremos en el maldito trabajo –Ordeno Sesshomaru.- Y más te vale venir porque no querrás conocerme verdaderamente molesto.
Aome lo miro fijamente viendo que estaba hablando muy enserio y el muy desgraciado se atrevía a amenazarla. Y mientras esto pasaba, Ayame, Sango y Jakotsu miraba el enfrentamiento en silencio y con mucho interés.
-Uff, tiemblo de miedo –Dijo Aome con sarcasmo mientras temblaba sus manos.
-Más te vale que vengas, no lo repetiré más –Sesshomaru se dio media vuelta y se fue ahí, dejando un ambiente tenso en el lugar.
-Asique es por eso que viene seguidos a este lugar –Insinuó Ayame con una sonrisa traviesa.
Aome frunció el ceño.
-Esto no es lo que parece.
-¿Cuántas travesura habrás hecho con Sesshomaru aquí? –Insinuó Jakotsu siguiendo el juego a Ayame.
-¿Hay algo que quieras decirnos Aome? –Pregunto Sango sonado como una madre seria.
La única chica Higurashi suspiro, supongo que era el momento de decirles como conoció en persona a Taisho y todas las veces que pelearon por este lugar, por el simple hecho de que no querían interactuar con otros.
-Para comenzar esta junta, hay que verificar cuales de todas las madres de barrio Shikon tiene que estar en la lista-Dijo Mei mirando a todas las personas que estaban sentadas alrededor de la mesa de la cocina de Kyouta.
-Opino que la madre de Jineji es una de las madres que tiene que estar –Acoto Suzaku.
-¿Jineji es el niño a quien todos en el Instituto marginan por su tamaño?-Pregunto Nanami con preocupación, porque nunca conoció a la madre Jineji, solo conocía al chico por lo que comentaba Ayame en el Instituto.
-Es horrible escuchar eso, Inuyasha nunca me dijo nada que pasaran cosas como esas-Revelo Izayoi con indignación que ocurrieran esas cosas en el Instituto.
Suzaku asintió a la pregunta de Nanami.
-Así es, Akiko es la madre de Jineji y lo sé, porque Akatsuki es el único quien se acerca al pobre chico para entablar amistad. Mi hijo tan buena persona-Dijo mientras secaba dramáticamente sus lágrimas falsas.
-Ojalá mi hijo fuera así –Comento Irasue copiando la misma acción dramática de su prima.
Kyouta, Izayoi, Mei y Nanami miraron a las mujeres con negación.
-Ustedes y su acción de hacer todo dramático –Dijo Mei-. Ahora volviendo al tema de Akiko, acepto que ella forme parte del grupo. Nunca la vi interactuar con las otras madres del barrio porque al igual que su hijo también la reniegan y sale muy poco de su casa.
-Yo opino lo mismo –Dijo Kyouta-. Creo que ninguna persona merece estar sola y muchos menos que le hagan lo mismo a su hijo.
-¡Así se habla Kyouta! –Felicito Mei, al mismo tiempo que chocaba las manos con Kyouta.
-Bueno me parece que ciertas personas ya decidieron por nosotros –Menciono Izayoi con diversión mirando a Kyouta y Mei.
Irasue, Nanami y Suzaku rieron, pero también estuvieron de acuerdo y siguieron buscando posibles integrantes para su club.
-Chieko y Fumiko, son las madres de Kanna y Shion, también pueden unirse –Opino Izayoi.
Nanami asintió.
-Ellas son agradables y se integrarían con facilidad al grupo.
-Amo a esos niños-Revelo Irasue ganándose miradas interrogantes de todos-. ¡Oh vamos! ¿No se dieron cuenta que esos niños tiene una química sorprendente para ser jóvenes? Cuando los vi actuar me di cuenta, asique opino que Chieko y Fumiko se convertirán en futuras suegras.
-Y luego ella se queja del comportamiento de Izumi –Suspiro Izayoi del comportamiento travieso de su amiga mientras que Kyouta y Mei asentía con aceptación.
Nanami suspiro aliviada.
- ¡Yo también lo note! Pensé que había sido la única.
-Amor joven –Suzaku suspiro soñadora-. Que romántico. Yo también lo note, pero me dio cosita comentar. –Luego miro a Irasue.- Que suerte que existes prima.
Izayoi incrédula no creí lo que escuchaba y miraba a Kyouta y Mei que estaban igual.
-¿Esta emparejando a unos niños?-Inquirió ella incrédula.
-Totalmente –Afirmo Mei.
-Esto es peor, que aquel momento en que Irasue emparejo a Sesshomaru y Aome –Admitió Kyouta recordando el día de la obra, que término de una forma desastrosa.
Izayoi y Mei mirando a Kyouta con caras como si estuvieran diciendo "¿Cuándo demonios paso eso?". Luego de varios segundos, Irasue, Nanami y Suzaku terminaron de comentar de lo buena pareja que hacían Kanna y Shion; por lo que, Chieko y Fumiko también iba unirse al grupo.
Dos horas después, los seis tenían la lista de las personas que iban a integrar la CPR. Las únicas dos personas que la mayoría de las mujeres rechazaron fueron a las madres de Kikyo y Sarah; lo que hizo que Kyouta sé que dará con la intriga de la adversidad de esas mujeres por lo que prefirió prevenir y no preguntar.
Aprovechando que Kyouta, Mei, Nanami y Suzaku se encontraba charlando, Izayoi llamando la atención de Irasue.
-Irasue –Llamo Izayoi con vacilación.
Irasue la miro con preocupación por el tono de voz que uso.
-¿Qué pasa Izayoi? –Pregunto ella.
-Hace días que a Inuyasha lo veo muy silencioso y cauto; intente hablar con él, pero se muestra reacio. -Explico Izayoi el extraño comportamiento de su hijo-. Pensaba que mi hijo por ahí no quiere compartir lo que le pasa conmigo y que encuentre la confianza en otro adulto.
-Y piensas que ese adulto puedo ser yo –Afirmo Irasue viendo el punto donde quería llegar su amiga.
-Así es.
-Lo intentare, pero dudo mucho que Inuyasha confié en mi –Dijo Irasue con incertidumbre. – Tiene un carácter muy parecido a su padre, a la primera persona en quien va desconfiar es en mí.
-No lo hará –Declaro Izayoi.- Es cierto, Inuyasha tiene algunas cosas parecidas a Inutaisho pero cuando está desesperado aceptara la ayuda de cualquier persona que se la ofrezca. Confía en mí, conozco a mi hijo.
-Como tú digas, Izachin –Dijo Irasue con una sonrisa traviesa.
-Por favor, no me llames así.
Cuando la mayoría de las mujeres salieron por la puerta de la casa de los Higurashi, solamente quedaron Irasue y Kyouta en la puerta.
-Bueno, eso fue entretenido –Comento Kyouta con diversión-. Dime, ¿Cómo está tu madre? ¿Aun te hostiga con su dramatismo?
Irasue bufo al recordar a su madre.
-Por desgracia si, y lo peor se está quedando en mi departamento. Ahora recuerdo la razón por la que me case tan rápido con el asno de Taisho –Comento con diversión.
Kyouta rio y decidió cambiar de tema, al ver a Irasue un poco incomoda por mencionar a su madre. Suponía que aún estaba incomoda por lo que había pasado el domingo, cuando el conoció a Izumi.
-Ahora, solo tengo que advertirles a mis hijos que el viernes en la noche va a ver una multitud de mujeres. Y que no tienen que meterse en problemas, por lo que se quedaran encerrados en sus habitaciones.
Irasue arqueo una ceja.
-¿Ellos son de confiar que no dirán nada?
Kyouta asintió, para nada ofendido por la desconfianza hacia sus hijos porque si él no los conociera también desconfiaría de ellos, sin dudarlo. Ya no sabía que esperar de los trillizos o de los diablillos de sus hijos menores; por lo que siempre, temía de prender el televisor y ver en las noticias que su secreto estaba siendo revelado al mundo.
-Ellos saben cuándo guardar un secreto –Afirmo Kyouta poniendo toda su fe en sus hijos.
-No te confundas, por extraño que parezca confió en ellos –Explico Irasue-. Cuando veo a tus hijos veo que se confían los unos a los otros a pesar de que siempre peleen. Y por lo que veo, ellos también confían en ti como tú de ellos, por más que siempre los difames de que recalcan tus defectos. Es como si los uniera un secreto o algo realmente grande como el amor familiar.
El Higurashi se puso tenso al escuchar la primera metáfora de Irasue sobre que él y sus hijos comparten un secreto muy grande que hacen que se confíen el uno al otro. Lo cual, no está equivocada pero que ella conscientemente no sabe. Literalmente, no estaba preparando para que alguien más se enterara de su secreto; tuvieron suerte con Jakotsu que fuera tan empático hacia ellos porque desde que este se enteró de su secreto se volvió mucho más unido a su familia. Pero dudaba que otra persona reaccionara igual que Jakotsu, no sabía cuál podría ser la reacción de Irasue pero tenía miedo de saberlo.
-Luego de que perdimos a Naomi, tuvimos que unirnos para seguir para adelante y no decaer. Tal vez, por eso, nuestra confianza es muy grande –Mintió con algo de verdad en sus palabras. Es cierto que su familia se unió mucho cuando falleció Naomi, pero su confianza, no era por eso. El hecho que tenían una maldición que fue creada hace miles de años atrás hicieron que tuvieran que confiarse entre ellos mismo para mantenerlo en secreto y que ninguno metiera la pata.
-Me hubiera gustado conocer a Naomi –Admito Irasue con timidez-. Por la forma que hablas de ella, siento que nos llevaríamos bien.
Kyouta estallo en carcajadas al escuchar el comentario de Irasue.
-Oh créeme, se llevarían de maravilla –Confeso-. Naomi tenía un carácter travieso como el tuyo. Debes agradecerle a ella, que se bailar tan sensual –Dijo en un susurro lo último.
Ahora fue el turno de Irasue, quien estallo a carcajada limpia.
-Ya se lo estoy agradeciendo. Ahora sé de donde aprendiste esos movimientos de caderas tan sexy –Bromeo ella haciendo sonrojar a Kyouta.
Ambos quedaron unos segundos de silencio, viendo la tranquilidad y el desértico barrio donde no había ningún vecino afuera o paseando por los alrededores. Hasta que Irasue distinguió una joven pareja abrazados en la otra punta de la acera.
- ¿Ese no es Inuyasha abrazando a Kikyo? –Señalo Irasue en la dirección de la joven pareja.
Kyouta miro en la dirección donde señalo Irasue.
-Sí, son ellos. Se escaparon del Instituto, ya que es raro porque ninguno de mis hijos sale esta hora.
-Lo que me preocupa es que están abrazados y se ven angustiados. Creo que a esto se refería Izayoi.
-¿Qué quieres decir? –Kyouta la miro confundido.
-Izayoi me confió a Inuyasha para ayudarlo a resolver el problema que tiene, porque el no quiso hablar con ella.
-Espera, ¿eso es legal? Quiero decir, ¿eso se puede hacer? La esposa de tu ex, te confía a su hijo… -No pudo seguir hablando al ver que Irasue le lanzaba una mirada de advertencia como diciéndole que tuviera cuidado con lo que iba a decir-. Lo siento, aun me parece raro. Ya no más comentarios de mi parte –Levanto sus manos en señal de paz.
-Gracias.
-¿Necesitas ayudas? –Pregunto Kyouta mirando a los jóvenes aun abrazados.
-Sí, creo que estaría bien tu ayuda –Dijo ella con cierto alivio de tener un poco de ayuda para ganarse la confianza de Inuyasha.
Los dos adultos se acercaron lentamente hacia la joven pareja, ni Inuyasha o Kikyo notaron a los adultos acercarse hasta que escucharon unas pisadas muy cercas de ellos.
-Inuyasha –Irasue llamo con vacilación la chico-. ¿Está todo bien?
Inuyasha miro con el ceño fruncido a la madre de Sesshomaru, nunca había tenido contacto directo con ella; solos sus padres. El hecho que esa mujer le hablara se le hacía raro y más que mostrara preocupación; la única imagen que tenia de ella era cuando molestaba a su padre.
- ¿Por qué tendría que importarte? –Dijo Inuyasha a la defensiva.
- ¿Por qué no me importaría? –Cuestiono Irasue.
- Por ser el hijo de mi padre, el que te metió los cuernos con mi madre. Sobre todo, porque no soy tonto y sé que me usara a mí para molestarlo a él –Argumento el con confianza como si lo que estuviera diciendo fuera verdad.
-¿Es lo que piensas realmente de mí? –Pregunto Irasue tratándose de no mostrarse dolida.
-Es lo que me dijo mi padre –Dijo Inuyasha recordando como su padre, le advirtió que se mantuviera alejado de la madre de Sesshomaru, ya que, la había descrito como una mujer frívola y que aprovecharía de cualquier situación para perjudicarlo a él.
Irasue al escuchar lo último, su dolor desapareció y una furia abrazadora apareció en su lugar. El imbécil de Taisho, la difamaba haciéndola quedar como la bruja ex –esposa resentida y frívola; y al parecer, Izayoi no estaba enterada del lavado de cerebro que le estaba haciendo su marido a Inuyasha e incluso podría también a la pequeña Rin.
Kyouta notando el tenso silencio y la incomodidad de Kikyo por la interacción que estaban teniendo Inuyasha e Irasue.
-Inuyasha –Intervino Kyouta-. Irasue de verdad se preocupa y quiere ayudarte.
El joven Taisho nuevamente frunció el ceño mirando al hombre. Otra persona que su padre le había advertido que se mantuviera alejado porque no le gustaba su actitud y que tanto el como el resto de su familia era extraña.
-Váyanse, no necesitamos la ayuda de ninguno de los dos.
-Escucha niño, no soy como la buena de Izayoi. No voy a mentirte, tu madre está preocupada y me pidió que yo te ayudara porque tu no quieres su ayuda. Quien sabe en el lio que te metiste y dudo que quieras angustiarla a ella también. ¿O me equivoco? –Argumento Irasue astutamente.
Inuyasha estaba sorprendido por la franqueza de la mujer y también de enterarse que su madre pidió ayuda exactamente a la madre de Sesshomaru de todas las personas que podría haber en el mundo, la eligió a ella. Al menos, apreciaba de que la mujer fuera sincera y no hipócrita.
-¿Y cómo sé que cuando te diga, no se lo dirás a ella? –Inuyasha siguió cuestionando con desconfianza.
-Acabo de decirte que no queremos angustiarla y si el lio en que te metiste no es grave supongo que podemos resolverlo sin que nadie se entere. Además, el hecho que Izayoi haya pedido mi ayuda, es como un permiso para que nosotros comportamos secretos –Dijo Irasue tratando de ganarse la confianza de Inuyasha-. Ella prefiere que confíes en algún adulto que pueda ayudarte y no que lo hagas solo.
Kikyo angustiada todo el asunto y viniendo que Inuyasha aún estaba reacción de aceptar ayuda de los dos adultos que se ofrecían amablemente. Derrumbo su máscara de indiferencia y sollozo.
-Por favor, Inuyasha –Rogo Kikyo entre sollozos-. No tenemos otra opción, acepta la ayuda de ellos.
Kyouta se preocupó, al ver el angustiante sollozo de la chica que extrañamente compartía un raro parecido físico con Aome. Si, Aome hubiera estado en el lugar de Kikyo el haría todo lo posible para ayudarla, por lo que no podía evitar ayudar a esos dos jóvenes que estaban en frente de él.
-Tengo una idea, para que puedan confían en nosotros, Irasue y yo les contaremos un secreto cada uno –Explico Kyouta-, y en cambio, ustedes nos cuentan el secreto que están escondiendo.
-Me parece justo –Cedió Inuyasha asintiendo con aceptación.
-Bien –Acepto Irasue-. El secreto que te contare Inuyasha, podría poner en peligro mi relación que acabo de arreglar con Sesshomaru.
La revelación de Irasue hizo que Kyouta, Inuyasha y Kikyo la miraran interesados.
-Cuando Sesshomaru tenía seis años, él tenía un hámster a quien amaba mucho. Debo admitir que amaba más al bicho que a mí –Relato Irasue con suspenso-. Un día, yo limpiaba la jaula de ese bicho y accidentalmente dejé la puerta de la jaula abierta y vi al bastardo escaparse en dirección al patio. El gato del vecino lo intercepto y se lo comió. Como Sesshomaru era un niño inocente, hice unos de mis juegos mentales y le di a entender que fue el quien dejo la jaula abierta y que eso causo que el hámster escapara. Por lo que nunca, se enteró que se lo comió un gato.
Al terminar el relato, Inuyasha estallo en carcajada e Kikyo soltó una suave risa mientras que Kyouta solo sonreía divertido, a la vez, que negaba con la cabeza.
-¿Y Sesshomaru se lo creyó? –Pregunto Inuyasha ansioso sabiendo cosas de su medio hermano mayor.
-Sesshomaru lo sigue creyendo hasta el día de hoy –Declaro Irasue.
-Una última pregunta: ¿Cómo se llamaba el hámster? - Pregunto Inuyasha con diversión.
-Señor Chiken –Dijo Irasue pensativa.
Inuyasha volvió a reír.
-El mejor secreto de la vida –Admitió el entre risas.
En ese momento, Irasue miro a Kyouta.
-Ahora es tu turno, Higurashi. Quiero saber alguno de tus secretos.
-Está bien –Rio Kyouta-. El secreto que voy a revelar, podría arruinar mi vida si vuelve a salir a la luz.
«¿Vuelve?». Pensó Irasue.
-Antes de mudarme al barrio con mis hijos, vivíamos al otro lado de la ciudad –Relato Kyouta-. Un día quería sacar a mis tres hijos menores de la casa, porque hacían mucho ruido y no me dejaban trabajar en un caso. Y lo que hice fue sacarlos al patio con una cajita de fósforos, no pensé en el nivel de piromanía que tenían Shippo, Souta y Kohaku que cuando me di cuenta terminaron haciendo una pequeña hoguera en el patio. Uno de los vecinos vio el humo saliendo del patio y cuando llegaron los bomberos preguntándome lo que había pasado, mentí echándole la culpa al calentamiento global.
Kikyo soltó una suave risita no pudiendo esconderla.
-¿Eran ustedes?-Pregunto Inuyasha incrédulo.
Irasue frunció el ceño por la pregunta de Inuyasha.
-¿Qué? No estoy entendiendo –Dijo Irasue.
-Paso cuando tú estabas en Nagasaki –Respondió Kyouta.
-Hace un año, hubo en las noticias que una familia sufrió un incendio en el patio de su casa "por el calentamiento global" fue curioso, porque nunca dieron el nombre de la familia –Explico Kikyo-. Ahora es un caso resuelto.
-¿Por qué le diste un caja de fósforos?- Inuyasha lo miro entre curioso y divertido.
-Eso es lo que yo quiero saber –Comento Irasue.
Kyouta se rasco la nuca con nerviosismo mientras reía.
-Necesitaba una fuente confiable de entretenimiento –Explico-. Pensaba que iban a usar los fósforos para formar dibujos, no que lo usaran para hacer fuego.
-Para eso existen los fósforos –Respondió irónica Irasue-. ¿Y es a ti a quien te alaban por ser tan buen padre? –Cuestiono ella.
-Ey, siempre me justifico ante las palabras bonitas que me dicen –Se justificó Kyouta-. Incluso yo admito que soy un desastre.
Irasue lo miro seriamente y luego empezó a reír mientras negaba la cabeza.
-Eres todo un caso –Dijo ella.
-¿Siempre eres demasiado relajo?-Pregunto Inuyasha mirando a Kyouta.
-No siempre –Admito el-, pero hago lo que puedo; a veces intento encontrarle lo divertido a las desgracias que me pasan. Contar esto para mi es una anécdota que un secreto, aun así, no se lo cuentes a nadie.
Inuyasha rio.
-Ojalá mi padre fuera así.
Rápidamente Irasue aprovecho el momento, para que Inuyasha les confesara lo que le estaba pasando.
-Inuyasha, ¿Ahora si nos puedes decir lo que está pasando? –Pregunto ella suavemente.
Este asintió aun con vigilancia, pero antes que el hablara intervino Kikyo.
-Sera mejor que yo cuente esto –Dijo ella-, hace unos días hable con Inuyasha porque note que tengo un atraso en mi periodo –Kikyo se mostraba avergonzada.
-Buscamos las formas de averiguar que sin nuestros padres se enteren, si Kikyo realmente está embarazada –Explico Inuyasha-, pero todas las farmacias de la zona conocen a nuestra familia y si ven a Kikyo comprando un test de embarazo, se lo dirían a su padre.
-Mis padres se volverán locos, si se enteran de esto –Dijo Kikyo con miedo.
-Tan jóvenes –Susurro Kyouta mirando la preocupación de los dos adolescentes.
-¿Y esto es lo que te preocupa o tu padre? –Inquirió Irasue mirando a Inuyasha.
El joven Taisho se sorprendió ante la pregunta, no esperaba que la mujer quien su padre la consideraba una enemiga lo entendiera a la perfección. Parecía como si le hubiera leído la mente.
-Mi padre me exige a que sea perfecto y si sabe que embarace a Kikyo, posiblemente, me desherede –Confeso Inuyasha sintiéndose intimidado-. Siempre envidie a Sesshomaru asumiendo que el heredaría toda la empresa Taisho porque él hace todo a la perfección.
-Te equivocas –Revelo Irasue-. Sesshomaru está siendo usado por tu padre para obtener, aunque sea una parte de la empresa. ¿Por qué crees que él está saliendo con Sarah? ¿Nunca notaste que tu padre muestra más favoritismo por ti que por Sesshomaru?
Sorprendido, Inuyasha no creía lo que le revelaba Irasue. ¿Su medio hermano luchado por obtener una parte de la empresa? Cuestionaba en creer lo que decía, pero su padre no era ningún santo tampoco. No recordó pasar tiempo con su padre que no fuera para conveniencia de la familia y siempre se la pasa trabajando todo el día como para que su padre se muestre genuinamente interesado por él.
-No lo demuestra abiertamente, asique nunca sabes lo piensa –Respondió Inuyasha.
-Estúpido Taisho –Mascullo Irasue.
-Conozco un médico de confianza que puede comprobar si Kikyo está embarazada, sin que haya un escándalo público o que se enteren alguno de sus padres –Revelo Kyouta.
Los jóvenes al escuchar lo que había dicho Kyouta, suspiraron aliviados mientras mostraban agradecimientos en su cara.
-¡Gracias! –Dijo Kikyo con gratitud abrazando a Kyouta.
«¿Por qué es tan endemoniadamente lindo incluso cuando se comporta como padre con otros jóvenes?». Pensó Irasue. «Espera, ¿Acabo de admitir que me gusta Higurashi? Maldición». Pensó teniendo una mirada sobria en su cara.
-Sera mejor apurarnos, tal vez, mi amigo Ryuken pueda atenderlos y obtener los resultados para hoy –Dijo Kyouta.
-Entonces, vayamos enseguida –Dijo Inuyasha.
Luego esa gran extenuante y larga charla, Kyouta e Irasue junto a la joven pareja fueron directamente al consultorio del médico de confianza de Kyouta.
Aome hojeo el libro que Sesshomaru le obligo que leyera para seguir con proyecto mientras este se encontraba escribiendo su parte que había avanzado. El silencio que había en la biblioteca Taisho, causo que se sintiera incomoda y más porque Sesshomaru estaba enojado con ella.
Varios minutos después, se escuchó varios golpes en la puerta principal de la casa de los Taisho. Aome y Sesshomaru se miraron mientras reconocían la voz de la persona que hacían todo este escándalo.
-¡Ábreme la maldita puerta! Sesshomaru Kuon Taisho –Fue el grito de Sarah proveniente fuera de la casa.
Aome rio.
-¿Tu segundo nombre es Kuon?
-Cállate.
-¿Qué fue lo que hiciste para que este así de molesta? –Pregunto Aome curiosa.
-Eso no te incumbe, Higurashi –Respondió Sesshomaru con sequedad.
-¡No puedes terminar conmigo sin ninguna razón! –Grito Sarah-. ¡Muchos menos desecharme como si fuera una cosa, desgraciado!
-¡Terminaste con Sarah! Se viene el fin del mundo –Exclamo Aome.
-Chiquilla exagerada –Mascullo Sesshomaru irritado.
-No enserio –Refuto Aome-. Se te viene el fin del mundo que es una persona llamada Sarah.
En ese momento, apareció Kaede en la biblioteca y se acercó a Sesshomaru.
-Joven Sesshomaru, ¿Qué hago con la señorita Sarah? –Pregunto Kaede.
-No le abras la puerta –Indico el con indiferencia.
-Cierto –Coincidió Aome-, ¿Quién sabe lo que puede tener en la mano, ¿no? –Termino diciendo, ganándose una mirada fulminante de Sesshomaru.
-Está bien –Dijo Kaede aceptando la orden y salio de la biblioteca.
-¡Escucha Taisho, no pienso irme hasta que hablemos!
-Suena como que lo está diciendo muy enserio –Opino Aome.
-Tu sigue con el trabajo y no se distraiga –Ordeno él.
Pasaron varios minutos y los gritos de Sarah no cesaban, lo que hizo que Sesshomaru dejara de escribir y se agarrar la cabeza con irritación.
-Que se calle –Mascullo con molestia.
Aome levanto la vista para mirarlo y sonrió traviesa teniendo una idea.
-¿Quieres callarla? –Insinuó Aome.
Sesshomaru arqueo una ceja y no dijo nada; mientras que Aome se encontraba revolviendo su mochila hasta que su mano salió sosteniendo un globo. El mayor de los Taisho, siguió mirando a la chica Higurashi, quien se levantó de su silla y dijo un "Con permiso" saliendo de la biblioteca. Se preguntó que intentaba hacer la extraña chica. Pasaron varios segundos y Higurashi traía un gran globo de agua.
-Bueno, esto se necesita lanzarse de un segundo piso. ¿Alguna sugerencia? –Pregunto Aome con una sonrisa traviesa en su cara.
Por primera vez, Aome vio en la cara de Taisho una pequeña sonrisa que transmitía entre maldad y diversión. Este se levantó de su silla e hizo un gesto con la mano para que la siguiera. Ambos subieron por la escalera y cuando entraron en una habitación, Aome noto que era la habitación de Sesshomaru pero no dijo nada, porque ella no conocía la habitación sino que fue Kogame.
Tanto Aome como Sesshomaru se acercaron a la ventana y desde el segundo piso, se podía distinguir la cabellara castaña de Sarah exactamente debajo de la ventana. Aome estaba por lanzar el globo hasta que se detuvo y miro a Sesshomaru.
-¿Quieres hacer los honores? –Aome sonrió-. Quiero decir tú la trajiste con los gritos, ahora tú lo resuelves.
Sesshomaru sonrió ladino.
-Con mucho gusto.
El Taisho agarro el globo de agua y cálculo para que quedara encima de la cabeza de Sarah y que le cayera encima de esta. Al soltar el globo, se escuchó otro grito de Sarah y ambos jóvenes se alejaron de la ventaba para no ser descubiertos.
-¡Maldito Taisho! Ya va a ver, como se atreve a mojarme.
Cuando Aome y Sesshomaru, se acercaron nuevamente a la ventaba vieron como Sarah se alejaba mascullando. Aome no puedo evitar soltar una carcajada y levanto la mano chocando los cinco con Taisho. Ambos se miraron y al darse cuenta de sus manos unidas se separaron rápidamente.
Sesshomaru carraspeo.
-Sera mejor seguir con el trabajo.
-Si –Respondió Aome y salió rápido de la habitación.
El Taisho se quedó unos segundos mirándose la mano y luego salió de la habitación como si no hubiera pasado nada.
Kyouta e Irasue se sentaron en un banco de la plaza mientras suspiraban con cansancio y alivio. Por lo menos, estaban tranquilos de que Inuyasha y Kikyo fueron a sus respectivas casas sin ninguna preocupación en sus cabezas.
-Todo fue una falsa alarma –Dijo Irasue con alivio-. Me salvaste tú y tu amigo médico, nunca se me hubiera venido en mente un posible embarazo.
-La verdad, es agradable saber que Kikyo no está embarazada y que solo su periodo se atrasó como a cualquier joven de su edad –Revelo Kyouta-. Ahora le debo un favor a Ryuken.
«Y yo te debo una a ti». Pensó Irasue mirando a Kyouta.
¿Y que les parece? ¿Algún reviews?
Espero que hayan disfrutado el capitulo.
¡Hasta el próximo capitulo!
