No es para menos II

Jennifer despertó lentamente. Su móvil vibró en la mesa de noche anunciando que era hora de ir abriendo los ojos. Y lo cierto es que no fue su móvil lo que realmente la incentivó a abrirlos, sino la morena a la que sostenía en sus brazos. Lana dormía plácidamente apretándose a su cuerpo con la espalda apoyada contra ella. Rodearla con los brazos había sido su elección antes de dormir y no se habían movido ni un solo centímetro en toda la noche. Soltó un brazo tratando de no despertarla y acarició el cabello de la morena. Al incorporarse para verla mejor, en lugar de despertar, Lana se aproximó más a su cuerpo haciendo que Jenn casi quedará sobre ella. Aunque no sabía que tan atrevido era hacerlo, la rodeó un poco mejor y apoyó su rostro sobre el de ella. Lana suspiró en sueños haciendo que Jenn sonriera y besará su mejilla dulcemente. Se mordió el labio al separarse de su piel. Se habían besado, ¿verdad? No era un sueño y por eso estaban tan cerca en esa cama prestada.

Besó nuevamente la mejilla de la morena y le susurró – Lana, tengo que irme.

La morena cansada de todo lo que habían hecho estos días parecía no conseguir despertar y como respuesta se giró hundiendo su rostro en el cuello de Jennifer. La rubia tragó saliva tratando de que la sensación placentera que le causaba esa posición.

-Lana, preciosa, tengo que marcharme pronto.

La morena pareció reaccionar y retrocedió saliendo de su cómodo refugio con un suspiro.

-¿Ya?

Observó a Jenn con un ojo abierto y un ojo cerrado. La rubia se agachó y besó su mejilla con ternura un par de veces – sí, tengo que llegar en una hora al aeropuerto – dijo acariciando el rostro de la morena.

-Voy contigo – respondió Lana incorporándose.

-No, no hace falta – replicó Jennifer – no tendré tiempo más que para pasar por la seguridad y abordar.

-Aunque sea hasta la puerta – rebatió Lana terminando de ponerse de pie – no es negociable – agregó.

-Vaya, que autoritaria, pero ¿no sería mejor que te quedarás a descansar? Tienes que ir a la convención – argumentó Jenn.

-Cuando regresé, dormiré un poco más – Lana se estiró y bostezó – venga, ve a vestirte, el taxi no tarda.

Jennifer meneó la cabeza y entró en su habitación a aprontarse. Estaba terminando cuando sonó el teléfono. Por las palabras de Lana imaginó que el taxi estaba esperando. Salió con su maleta y Lana la esperaba con la puerta abierta. Le sonrió dulcemente con su sonrisa de recién despierta.

-Unas gafas de sol y ya – dijo Lana poniéndose las suyas mientras Jenn la imitaba.

-¿Segura que quieres ir?

-Segura – dijo ofreciéndole la mano a la rubia quién no se dejó insistir y la tomó entrelazando los dedos con los de Lana. No dijeron nada, pero se mantuvieron así hasta entrar en el taxi. Luego, Lana se encargó de explicarle al taxista que dejarían a la rubia y ella volvería al hotel. Cuando se recostó en el asiento, Jennifer la rodeó con su brazo y la morena recostó su cabeza en el hombro de la otra mujer. No lo pudo evitar y le besó la frente unos segundos.

A pesar de que no estaba tan cerca, el aeropuerto llegó a ellas mucho más rápido de lo que esperaban y la separación se hacía inminente. El taxista le dijo que la dejaría en la puerta de embarque de su aerolínea. Aprovechó el momento para observar a Lana y le quitó las gafas para verla mejor.

-Gracias, Lana, Italia nunca será igual gracias a ti.

-Eso debería decirlo yo que me tendré que quedar aquí sin ti – replicó la morena quitándole ella las gafas también.

Las dos se abrazaron estrechamente y suspiraron al tenerse tan cerca. Como era una costumbre no habían hablado y es que la comodidad de estar cerca era tan engañosa que parecía que no lo necesitarán. Jenn aprovechó que el coche se detuvo para besar la mejilla de Lana nuevamente.

-Escríbeme, por favor.

-¿Cómo si pudiera hacer algo diferente? – fue la respuesta de Lana.

Se observaron un segundo y finalmente Jenn dijo adiós, saliendo del coche y tomando su maleta. Iba a marcharse dentro cuando escuchó la voz de Lana decir "espere, será sólo un segundo". Estaba claro que hablaba con el hombre que conducía el coche, así que Jenn se giró para ver qué pasaba, pero no pudo ver nada.

No pudo ver nada porque su cuerpo fue arrasado por el de la morena que sosteniendo su rostro chocó los labios contra los suyos. Jenn permaneció unos segundos estática, arrasada por las sensaciones que esos sedosos labios le provocaban. Gimió notando el jadeo de Lana contra su boca. Un beso sencillo y sin florituras le causaba una conmoción. Un beso que hacía real todo el ensueño vivido en la noche anterior y por eso era mucho más que sólo eso. Tan apetecibles eran esos labios. Soltó la maleta y utilizó sus dos manos para atrapar a Lana por la cintura contra ella. Su boca se puso en marcha y consiguió que los labios de la morena se entreabrieran. Profundizaron el beso, saboreando la sensación de empezar el día así.

Lana la soltó con el pecho subiendo y bajando por la falta de aire – Buen viaje – le dijo y sonrió entrando al coche.

Jenn fue incapaz de contestar. Se quedó quieta viendo el taxi marchar, con la maleta olvidada y los dedos rozando sus labios que hormigueaban inflamados. Bufó al cerrar un momento los ojos y rememorar el beso – Menudo viaje – susurró mordiéndose el labio inferior.

En el coche, Lana respiraba apretadamente y sonreía sin poder creer su atrevimiento, pero sin arrepentirse para nada. Ese beso le había dejado todos los sentidos despiertos.

-Es difícil decir adiós a nuestra pareja, ¿no? – el taxista le habló dando por sentado que lo que había visto era una despedida entre dos mujeres en una relación.

Lana despertó de su fantasía con la pregunta – no, nosotras... - iba a explicarse, a decir que no tenían una relación, pero entendió que daba igual. Aunque no lo fueran, la emoción se le parecía – sí – rectificó – es bastante difícil.

Jenn llegó a Wales con la mitad de la mañana y tenía el tiempo justo para parar en el hotel, dejar su maleta y cambiarse de ropa. Había desayunado en el avión y no consiguió pegar ojo por mucho que quiso. Sólo tenía la mente para pensar en Lana. Lana, Lana, Lana. Lana sonriendo, Lana hablando, Lana robándole el mejor beso de despedida de la historia.

Abrió el chat de Lana y se detuvo, quizás estuviera durmiendo o con Bex y Sean. Luego, pensó. Entonces buscó otro contacto.

Jenn: La he besado, a Lana

Julia: ¿Qué?

Jenn: si, y ella a mí

Julia: ¿en el hombro otra vez?

Jenn: No idiota, en el hombro no, esta vez en la boca

Julia: OMG

Julia: ¿Y qué ha pasado? ¿Qué te ha dicho? ¿Qué le dijiste tú? ¿Quién besó primero a quién?

Jenn: yo la besé primero a ella, en una escalinata de Milán, bajo unos fuegos artificiales

Julia: venga ya, ¿estás segura que no lo soñaste?

Julia: Suena a película de verano

Jenn: no tuvo nada de película ni de verano

Jenn: aunque fue algo increíble

Jenn: sé que los fuegos artificiales suenan a cosa de pelí, pero así paso

Jenn: y créeme, eso fue lo de menos, estaba viviendo mi propio espectáculo

Julia: Oh la la, veo que mi cuñadita besa bien

Julia: porque ya es mi cuñadita, ¿no?

Jenn: bueno, no lo hemos hablado aún

Julia: ¿qué?

Jenn: que era tarde y nos fuimos a dormir, y luego tuve que irme muy pronto

Julia: ¿QUÉ?

Jenn: eso, que no lo hablamos

Julia: ¿Y qué cojones haces enviándome mensajes a mí?

Julia: ESCRIBELE YA

Jenn: ¿debería?

Julia: la besaste, por amor de Dios, claro que deberías.

Jenn: buena, ella me besó antes de despedirnos esta mañana

Julia: te besó y por eso, con más razón, claro que deberías hablarle

Julia: imagínate que piense que te incomodo besándote

Jenn: no, ¿por qué pensaría eso? Si respondí al beso.

Julia: porque siempre le hablas y hoy no, boba

Julia: va a creer que hizo algo malo porque en estas cosas las dos son medio tontas aparentemente

Jenn: pero no es así

Julia: pues deja la tontería y escríbele

Julia: no me hagas darte una patada en el trasero cuando te vea

Jenn: vale, vale, tengo que ir a sacarme unas fotos con el productor, luego le hablo

Julia: más te vale idiota, mantenme informada, te quiero

Jenn: sí, sí, claro idiota, yo también

A varios miles de kilómetros, Lana observaba su teléfono preguntándose si Jenn le escribiría o no. O si debería escribirle ella. No, que fuera Jenn, ella la había besado y había arriesgado bastante con ese movimiento. Necesitaba saber que Jenn no estaba ofendida o incomoda, ¿qué mejor que actuando normal? ¿Podrían volver a actuar con naturalidad? ¿Quería hacerlo?

Claro que no. Esos besos habían dado vuelta su vida, no quería regresar hacia lo que habían dejado atrás. Le gustaba lo que estaba pasando entre ellas, aunque también sentía que no había dicho nada de todo lo que quería y que, aunque mientras pasaban los días juntas no importaba porque se tenían la una a la otra, ahora que estaban lejos desearía poder hablar con Jenn. Llamarlo como lo que era, un beso que lo cambiaba todo, que no era algo menor. Bufó y ni siquiera notó que la puerta se abría hasta que la persona que entró no le habló directamente.

-Hermanita – la voz de Bex le sonó estridente aunque no la levantó realmente, el impacto iba en la sorpresa - ¿qué te tiene tan distraída?

Lana se levantó lanzándose a su abrazo sin contestar – Bex, cariño, felicidades – dijo tocándole la incipiente panza – que alegría me estás dando con esta noticia, es una bendición.

-Para ti que no te duele la espalda – bromeó la pelirroja sentándose en el sofá al lado de Lana –, pero tienes razón, estoy muy feliz - acarició su barriga - por cierto, nos han dado un espacio muy grande esta vez.

-Sí, parece que luego lo ocupará más gente, pero por el momento es nuestro.

-¿Y entonces? – Bex volvió al tema que habían abandonado anteriormente por hablar de su embarazo - ¿qué es lo que hace que estés tan distraída?

-Nada – aseguró Lana – por cierto, tengo regalos de la tía – mostró unas bolsas que había en la mesa cercana.

-Sí, venga, trata de cambiar de tema, más estoy segura de que te traes algunas cosilla entre manos.

-No sé de lo que hablas – aseguró Lana acercándose a las bolsas de regalo. Evitó la de Jenn momentáneamente, quería pensar cómo explicarlo – bien, aquí está el primero – le pasó un paquete que contenía prendas de vestir.

-Si no fuera porque adoro los regalos, ya estarías aquí explicándome que pasa por esa cabecita tuya – Bex tomó el paquete -, pero tienes suerte de que me encanten – lo movió tratando de escuchar si sonaba a algo duro o blando – volveremos al tema más tarde.

Bex fue abriendo los regalos de Lana y maravillándose, tan entusiasmada como una cría de 8 años en Navidad. Finalmente, Lana tomó la bolsa de la compra de Jennifer y suspiró. Tampoco había una razón para negarle la información a Bex, sobre todo cuando ya lo habían hablado ella y la rubia, pero Lana estaba segura que su hermana del corazón se lo notaría, notaría que algo estaba pasando además de lo evidente.

Suspiró antes de girarse – este – acercó el regalo a su la otra actriz –no es mío en realidad.

-¿No? – Bex hablaba mientras lo abría descubriendo el body y el peluche – oix, pero que tierno – dijo abrazando al perrito - ¿de quién es?

Lana carraspeó – de Jennifer – si giró tomando la siguiente bolsa de compras – este si es mío – dijo alcanzándosela a la pelirroja y viendo sus expresivos ojos estáticos como nunca - ¿qué?

-¿Has dicho Jennifer?

-Si.

-¿Qué Jennifer?

Lana tragó saliva – Jennifer, la única Jennifer que conocemos.

-¿Morrison? – Bex pestañeó un par de veces – ¿Jennifer "Cara de póker" Morrison?

-No la llames así – Lana la reprendió rodando los ojos – además, me ha dicho que ha hablado contigo hace un tiempo atrás.

-Sí, hemos hablado, pero no pensé que me haría un regalo para el bebé y mucho menos que te lo daría a ti, ¿desde cuándo son amigas?

Lana reprimió el "si tú supieras" tratando de sonar neutral – desde hace unas semanas y me ha dado el regalo a mí porque ha estado aquí estos dos días.

-¿Aquí? ¿Ha venido a Italia? – preguntó Bex.

-Sí.

-Pero no se ha quedado para la Operation Con – dijo la pelirroja con mala cara.

-Tenía un compromiso previo en Wales.

-Veo que ahora abogas a su favor – la pelirroja hizo una gesto de sospecha – se han vuelto muy buenas amigas, ¿no?

Lana estrechó los ojos – pues sí, me ha acompañado mucho estas semanas y – hizo una pausa meneando la cabeza – me hace bien, ¿vale? Me hace sentir especial.

Bex se quedó en silencio un momento mirando a su amiga – espera, ¿qué tan buenas amigas se han vuelto?

-Muy buenas – respondió la morena evadiendo su mirada.

Bex se quedó en silencio un segundo leyendo a través del lenguaje corporal de Lana cierta incomodidad y su insistencia con continuar con los regalos no hacía más que incrementar esa sensación que tenía en el estómago - ¿ustedes han resuelto sus asuntos pendientes?

Lana pestañeó varias veces antes de soltar una risa muy poco natural - ¿asuntos pendientes? Pero ¿de qué hablas, Bex? – se movió de su asiento avergonzada – asuntos pendientes, dice – le dijo a la nada.

Bex sonrió de medio lado – está clarísimo que sí.

Lana la observó moviendo la pierna nerviosamente, pero sin parpadear – ¿de qué estás hablando?

-Por favor, Lana, todo el staff sabía perfectamente que ustedes tenían asuntos sin resolver que las mantenían todo el día de mal humor – expuso Bex riendo – te he preguntado algunas veces por tu relación con ella y sólo has resoplado o la has criticado porque no la entendías.

-Y eso no ha cambiado, ella me explicó lo que le pasaba y lo entendí – explicó – ha cambiado sólo eso, no quita que me hubiera sentido así en ese momento, pero no puedo vivir en el pasado.

-Y me encanta, Lana – la pelirrojo tomó las manos de su amiga y la atrajo al sofá – ven, no te estoy reprochando esto, sólo quiero entender y entender – repitió haciendo que Lana la observará con confusión – es decir, está claro que hablar de ella genera en ti un brote antinatural de vergüenza, necesito saber por qué.

-No es verdad – replicó Lana, pero antes de que pudiera seguir argumentando nada Bex la interrumpió.

-El bebé necesita saber – hizo una mueca de pena – tenemos un antojo, Lana, no querrás que el bebé salga con una mancha con la forma de la cara de Jenn, ¿no? – Bex sonrió de medio lado – igual si que quieras.

Lana le dio un golpe en el hombro y resopló para no reir abiertamente. ¿Desde cuando era tan transparente? Suspiró - ¿qué quieres saber?

-Lo básico, ¿qué tan amigas son?

-Muy buenas – dijo Lana.

-¿Y?

Lana resopló – y más, nos besamos.

-¿Te besaste con Jennifer Morrison? – su voz sonó tan aguda y vibrante que Lana temió que todos se enterasen fuera de la puerta así que prácticamente se lanzó sobre Bex para que se callará – vale, lo siento - dijo la pelirroja en un susurro – te besaste con ella, ¿besaste, besaste? – Lana asintió – vaya, sí que son amiguitas, ¿no?

-Vete a la porra – soltó Lana rodando los ojos.

-Conmigo nunca has sido tan amiga – se quejó la pelirroja con una mueca divertida.

-Es que sería casi incesto y mejor no.

-No, mejor te quedas con Jenn – Lana reprimió como pudo su sonrisa, pero fue en vano lo único que logró fue que su respiración escalará – dios, te trae que babeas si escuchas su nombre.

Lana bufó – me haces arrepentirme de contártelo.

-Venga, sabes que tengo razón – luego le habló a su barriga – bebé tendrás una nueva tía – le dijo haciendo que Lana se sintiera abrumada, pero al mismo tiempo ilusionada – se llama Jenn y es una rubia un poco tonta a veces, pero otras es tan mona que nos regala un perrito tan tierno como este – le hizo una caricia a la panza con el peluche - ¿quieres llamarlo Jenn? ¿Cómo tu tía?

-Aún no es su tía – reveló Lana – es decir, es tu tía por adopción no por vinculo.

-¿No se besaron?

-¿Y desde cuando besar es sinónimo de relación? – objetó Lana.

Bex hizo una mueca de reflexión –es cierto, pero ¿intentas decir que no te mueres de amor por ella?

-Si me muero de amor o no por ella no es lo único que importa, también importará lo que ella piense – expuso la morena.

-Sí y por lo que entiendo se besaron, eso más los rumores que existían durante la serie – Bex sumo uno más uno en el aire – yo creo que esa relación está a punto de consumarse – le guiñó un ojo.

-¡Calla! – Lana sonrió divertida – esto no tiene que salir de estas paredes.

-Solo si me prometes contármelo todo – le exigió su amiga y Lana asintió – estupendo, pero dime ¿realmente sentías algo por ella antes?

-Puede – Lana se cuadró en los hombros – puede que sí, creo ya sentía algo por ella.

-Puede o lo sentías – Lana meneó la cabeza y Bex se rio - ¿y ahora?

-Estoy volviéndome loca por ella – Lana suspiró – estoy enamorada – dijo perdiéndose en quien sabe que pensamiento.

Bex se acercó suavemente y cuando Lana quiso darse cuenta la tenía casi encima - ¿y qué tal besa? – preguntó con una sonrisa tonta.

-No pienso decirte absolutamente nada – le contestó la morena poniéndose de pie.

-Oh venga, Lana, no seas aguafiestas – se quejó la pelirroja – y, sobre todo, habla con ella, si te hace tan feliz merece la pena que lo intentes – luego resopló – aunque ponga esa cara de póker por cualquier cosa que suceda.

-No pone cara de póker – repitió Lana defendiendo a Jenn.

-¿Y qué cara pone? – insistió Bex riéndose y sacándole la lengua – cuéntamelo.

-Una que tú nunca verás – replicó Lana haciendo que Bex se riera con fuerza.

-Miren que celosa resulto mi hermanita de sus cosas – dijo mientras por fin se dignaba a seguir mirando sus regalos.

Por fin, después de mucho marear la perdiz por unas horas lo hablaron. Lo dijeron. Abandonaron la era de la timidez o la comodidad y le hicieron frente. Dijeron lo que pensaban y eso era que deseaban repetir cada beso. Tanto que Jenn le anunció a Lana que volvería en unos días con ella, que no podía esperar para besarla otra vez. Hablar aunque fuera en mensajes sobre lo que sentían fue como la llegada de una lluvia de tranquilidad. Ambas entendían que ahora estaban en el mismo camino, que se empezaban a sentir de la misma manera. Lana no podía pensar que significaría para su relación, pero le bastaba con que Jenn viniera a verla y le prometiera besarla. Incluso hablaron sobre haber solamente dormido y llegaron a la conclusión de que era lo mejor para las dos. Querían jugar a un ritmo que no fuera desesperado. Que fluyera libremente como su actual relación. Si el ritmo las había llevado a esos besos, ¿por qué cambiar? ¿Por qué desconfiar del camino?

Me gustas más de lo apropiado para una amiga, le dijo Lana a Jenn y ella aseguró que lo tenía claro. El vacío en el estómago que le causaba ese recuerdo lo tenía muy presente, lo sentía casi continuamente. Estaba enamorada y Jenn parecía vivir una emoción parecida. No quería especular, pero las ilusiones que marcaban el ritmo de su respiración y la empujaban a pensar en Jenn y en su boca casi por defecto eran muy atractivas. Tenía que verla, volver a llamarla, escuchar su voz y sentir sus besos. No era para menos, la vida estaba cambiando.

La morena se dejó caer en su cama aún desarreglada de la noche anterior. La almohada olía a Jenn todavía y ella suspiró hundiéndose más en la cama. Perdida en el recuerdo del sabor de los labios de Jenn, de la cadencia de su lengua. Perdida en el espectáculo que no vio y en el verde de esos ojos que se grabaron para siempre en sus pupilas. Se durmió pensándola y soñó que dormía en sus brazos otra vez. Empezó la mañana con una sonrisa nueva.

¡Muy bien! capítulo un poco de transición para que hablen con otras personitas lo que les pasa, pero ya estamos en camino. Relación naciendo...