El infierno viene por nosotras.
El fuego y las cenizas nublaban mi visión. El golpe en mi cabeza me desoriento haciéndome preguntarme que demonios paso hace un momento pues no recordaba nada mas que una explosión mientras me mantenía con mis amigas. Mire por todos lados intentando ver que pasaba y entonces mis ojos de estar intentando enfocar cualquier cosa que me diera un indicio, pasaron a abrirse con terror y alerta.
La sangre corría por todos lados, esas cosas estaban corriendo en manada persiguiendo y devorando a las personas. Nadie podía defenderse, no porque no tuvieran armas, si no porque resultaba inútil. Sin importar que tan hábiles fueran o que tan astutos fueran… Esta vez nadie escaparía. Una de mis amigas se levanto de los escombros, estaba lastimada y sangrando, pero aun asi se levanto y me extendió la mano diciendo "¡Tenemos que movernos!"
Lo supe en el momento, era el fin. Lo supe porque tuve que presionar el gatillo para despedirme de ella… Para despedirme de la persona que amaba. Por piedad acabe con su vida. Su vida termino a mis manos de manera rápida sin embargo su dolor no era nada ya que termino con una sola bala atravesando su cabeza mientras por otro lado mi dolor se apoderaría de mi ser, dejándome saber hasta el día en que muera, que yo la asesine. Ese día, perdimos. Perdimos familia, perdimos amigos… Lo perdimos todo.
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—Deberíamos tener mas cuidado próximamente.— Comentaba la chica de pelo rojizo mientras esta se retiraba una mascara militar de su rostro. —Se que esas cosas no tienen inteligencia por encima de un hámster pero no deberíamos tomarnos las cosas a la ligera.—
—Estoy de acuerdo con Maki-chan— Hable con un tono divertido. —Deberíamos tener un poco más de cuidado, alguna podría ser lastimada.—
Las dos chicas restantes rieron al ver nuestra reacción, mientras ellas se burlaban una de la otra. No les agradaba la idea de asesinar cadáveres caminantes mas sin embargo estas eran muy positivas con su sentido del humor.
En el momento cuatro personas estaban sentadas en el interior de un vehículo, todas vestían un equipo militar con un rifle, una pistola pequeña enfundada en su cintura y un cuchillo a la altura de la rodilla. El trabajo matutino termino por lo que todas nos trasladábamos a lo que era nuestro hogar.
Mientras el auto seguía en movimiento vimos como la luz que nos iluminaba se eclipsaba por una gran sombra. Las cuatro chicas vimos maravilladas aquella muralla de grandes proporciones que obstruía el paso de la luz hacia nuestros rostros. Esa muralla mantenía a la humanidad como parte de si en sus adentros. No importaba cuantas veces viéramos esa estructura, era imponente e impresionante.
Al estar cerca de la muralla sonó una alarma bastante suave de bajo volumen pero lo suficiente para saber que nos dejarían pasar. Las puertas para entrar a Kyoto eran imponentes e impenetrables. Una capa de acero de tres metros cada una, con una escala de seis metros de ancho y ocho metros de alto. Enormes, pero para asegurar el bienestar de la ciudad y evitar una fuga teníamos tres puertas detrás de esta para en caso de que una de esas cosas entrara se le evitara el paso al interior en las puertas restantes.
En cuanto pasamos las primeras dos puertas se revisaron que nuestros brazaletes no lanzaran ninguna advertencia de primera mano, aunque por seguridad se reviso nuestro cuerpo como precaución extra. No era algo que me agradara este ultimo paso mas sin embargo teníamos que ser precavidos.
Cuando se nos dio la indicación de que podíamos pasar lo hicimos, recorrimos varios kilómetros entrando en un ambiente que parecería de otro mundo pues la destrucción y muerte seria remplazado por gente que trabajaba y transitaba por la calle sin ninguna preocupación. Mujeres y hombres que ayudaban cargando cajas, que supervisaban lugares en busca de cualquier anormalidad; Niños que jugaban en la calle con una gran sonrisa en el rostro, al mirar ese panorama siempre queria romper en llantos pues creía que jamás volvería a ver algo parecido. Sabía que no era la única que sentía eso pues aunque mis amigas no lo dijeran, todas sonreían instintivamente —De las cuales cierta peli negra limpiaba de vez en cuando sus lagrimas al ver a los niños—.
Quince minutos después el viaje se dio por terminado cuando el auto entro en un edificio que antes era una central de policía. Los agentes de campo operaban ahí, suministraban equipo y armas para las misiones de limpieza. Al momento de parar en el lugar fuimos recibidas por los encargados de la estación a las cuales les entregamos todo nuestro equipamiento siguiendo una de las principales reglas: Dentro de la ciudad mientras no seamos miembros de los patrullajes correspondientes o tengamos un permiso especial, esta estrictamente prohibido el portar armas de fuego. Las sanciones el Kyoto eran severas, llegando varias de ellas a ser castigadas con la muerte. Me desagradaba el que se corriera sangre mas sin embargo aceptaba que si no fuera por las reglas tan estrictas que se tenían, esta ciudad no se mantendría en pie.
Después de entregar el equipo se nos informo que el siguiente turno que tomaríamos seria hasta dentro de tres días, por lo que se nos asignarían otras tareas. Las cuatro asentimos sin ninguna objeción. Solo alguien sin deseos de querría volver afuera.
Las cuatro chicas salimos de la estación a pie ya todas vestidas con ropa casual, deshaciéndonos momentáneamente del uniforme. Caminábamos sin prisa alguna. Nico y Maki caminaban por delante hablando y bromeando como de costumbre mas sin embargo yo caminaba al lado de esa chica de pelo anaranjado la cual provocaba que mi corazón se acelerara y aunque esta hablaba al lado mio de manera animada, su sonrisa me distraía de cualquier palabra que me dirigiera. Tanto tiempo a su lado amándola en secreto y aun no me había atrevido a dar ningún avance con ella, tanto así que Maki-chan y Nozomi-chan estaban exasperadas de esa situación.
Caminamos unos minutos mas hasta que llegamos a un gran edificio que constaba de probablemente doce pisos. A estos les llamaban edificios residentes. El control de la población tenia que ser estricto por lo que no se nos permitían habitar en casas individuales. En caso de una infección o fuga, se quería mantener a toda la gente refugiada incluso dentro de la ciudad o en caso de que la fuga se diera en uno de estos edificios, se tenían sistemas para contenerla dentro de este aunque probablemente los residentes no sobrevivirían a una contención de este tipo.
Entramos al lugar sin ninguna prisa mientras pasábamos por otra revisión rutinaria y despues de que nos dejaran pasar, tomamos el elevador hacia el octavo piso donde estábamos alojadas. Enseguida caminando Rin-chan y yo entramos a el departamento que compartíamos mientras Nico y Maki nos imitaban en su propio departamento que estaba justo enseguida del nuestro.
Los departamentos eran demasiados grandes en los cuales podrían poner a cinco o seis personas a vivir pero gracias a que la ciudad de Kyoto recibió una baja de población tremenda, la sobrepoblación no era ni siquiera un tema que se pudiera tocar por lo que este gran espacio que consistía en dos dormitorios, un baño, una gran sala de descanso, comedor de gran tamaño y una cocina muy bien equipada; Era solo de la pelinaranja y de mi persona.
—Dejamos las cosas y luego nos iremos con las chicas para comer.— Le dije a la peli naranja que apenas llego a la altura de la sala del apartamento esta se lanzo para hundirse en el sofá.
—No quiero Nya ~.— Alego la chica con pereza en su voz. —Quiero dormir un poco, despertamos muy temprano en estos turnos, no me agrada y estoy cansada.— Esta solo cerro los ojos con un tono fastidiado.
Era extraño pensar que aquella pequeña chica la cual jugaba bromeaba tan divertida, hace apenas cuatro años intento asesinarme la primera vez que la conocí. Me enamore de ella hace ya bastante tiempo mas sin embargo cuando pensaba en mi relación con la chica juraría que era completamente ajeno a cualquiera pensamiento que hubiera tenido de amor en mi pasado. Una vez me enamore de un chico el cual murió en nuestro trayecto inicial; Rin lo asesino al ver que no tenia salvación mientras que a la vez prometía algo que hoy en día parecía seguir cumpliendo… Ella siempre me ha protegido. Antes no estaba del todo segura mas sin embargo con el paso del tiempo me di cuenta que la pelinaranja despertaba en mi un sentimiento que nadie era capaz de igualar.
Tanto tiempo con esa chica y aun siendo su mejor amiga… Estaba tan lejos de ella.
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—¡Hola!— Saludo energéticamente la chica de pelo jengibre a la vez abría la puerta. —¿Día pesado?—
—Algo pesado— Conteste mientras ambas nos adentrábamos al departamento.
El interior del lugar era similar a nuestro hogar mas este se diferenciaba porque mucha gente estaba dentro de este. Ahí estaban las chicas que considero mi familia. Las chicas de Bibi tomaban algo de alcohol mientras parecía que Maki y Nico se quejaban del turno matutino con Eli. Lily White —A las cuales se acababa de unir la peli naranja que venia conmigo— Solo bromeaba como era costumbre, a pesar de todos estos años Umi seguía siendo fácil de molesta y Rin solo era inocente, nada cambiaba con ellas en realidad. Mis dos amigas… Bueno Kotori hablaba con Erena, Anju y Sora mientras que un poco mas apartadas teníamos la ultima pareja que se formo dentro de nuestra estadía en la ciudad; Honoka y Tsubasa estaban hablando entre risas y uno que otro ocasional beso en la mejilla o los labios. Resultaba que después de unos pocos meses dentro de la ciudad Tsubasa decidió que seria mejor si le confesaba a mi amiga el como se sentía. Estuvimos casi tres meses con el grupo de A-rise cuando la pelea de los grupos nos separo y tengo que confesar que la segura chica de pelo castaño, solo era segura para todo lo demás menos para el amor, fue muy vergonzosa la escena, nos hizo ayudar a Kotori y a mi para hacerlo de la manera mas efectiva posible aunque no fue muy útil. Era extraño pensar que en realidad era la única pareja que se forjo en medio de la paz, Nozomi y Eli fue en un momento de desesperación donde se veía venir el final, Nico y Maki, fue en medio del sufrimiento compartido. Aun quedaban asuntos pendientes en el grupo respecto a las parejas; Umi y Kotori parecían extrañamente unidas, parecían tener algo mas que amistad pero menos que una relación.
Al llegar me uní a la conversación que mantenía la peli gris con las miembros de A-rise y el chico. La verdad las platicas con esas dos chicas siempre eran interesantes mientras que con Sora todo se basaba en el como iban las cosas dentro del primer muro, el chico era precavido y le gustaba hablar del tema sobre todo porque eso implicaba la seguridad de la gente.
El primer muro para preparar una ciudad a mantener una amenaza en el exterior es una gran idea que mantiene a este lugar en pie pero en caso de una fuga masiva y que no se pudiera retener con fuerza letal o los protocolos, mas adentrado en el centro de la ciudad se estableció una segunda muralla la cual claramente no soportaría que toda la gente de la primera muralla entrara pero que soportaría a una cifra significativa para no dejar que la ciudad cayera de por medio. A diferencia de la primera muralla que quería mantener una amenaza fuera del interior pero a la vez siendo capaz de mantener contacto con el exterior, la segunda era completamente diferente, ya que esta mantenía el interior sin contacto con el exterior, solo una entrada y salida, solo una puerta gigantesca de acero mas gruesa que las de la primera muralla.
El tiempo paso de manera peligrosamente veloz dando la hora de la cena. Los presentes fuimos a la mesa como era costumbre todos los días, era la cena familiar donde todas hablábamos de nuestros respectivos días, anécdotas diferentes y el que tan fastidioso era tener que hacer algo diferente cada día de la semana. Cocinar, inventario, vigilancia, inspección de zonas abandonadas, perímetro de la muralla, limpieza y en varias ocasiones ir a cursos de primeros auxilios en casos de accidentes. Esas por lo menos eran los turnos en los que participábamos nosotras pues a esas se adaptaban nuestras habilidades. Mientras que algunas hoy cocinaron en el comedor común —En el cual comían niños, ancianos o lisiados— otras como nosotras salimos de las murallas a la limpieza de esas cosas, mañana tomaríamos otra actividad obligatoria, a esta ciudad no le agradan los holgazanes.
—Hay veces que extraño el solo buscar el comida enlatada y poder descansar el resto del día.— Solto la pequeña peli negra mientras tomaba comida del centro de la mesa.
—Te recuerdo el riesgo de muerte.— dijo burlonamente Nozomi
—No todo es perfecto.— Rio Nico de nueva cuenta. —Aunque la parte buena es que ya en poco tiempo no tendremos que soportar este tipo de vida.—
Al decir esto todas asentimos en realidad con una sonrisa en el rostro. Comimos con paciencia pero con mucho ánimo y peleas, la escena deslumbraba mi alma y calentaba mi interior. No fue hasta que todas quedamos en la noche para ver películas como ya era costumbre que nos retiramos del apartamento de Honoka y Tsubasa. Al salir todas se despidieron hasta que nos volviéramos a ver en unas cuantas horas. Rin se mantuvo a mi lado esperando que dijera algo, ahora que lo veía, desde que la conocí ella era un poco mas alta que yo mas sin embargo ahora a mi lado, se notaba que esa diferencia de estatura solo se incremento en todo este tiempo, siendo casi cinco centímetros mas alta que yo.
—Ire al campo de tiro a practicar— Dijo con una sonrisa— ¿Quieres venir Kayocchin?—
Ante la sonrisa tan angelical solo asentí con poco interés de practicar pero mas interés en estar con ella. Salimos del edificio después de la inspección y caminamos por poco mas de treinta minutos para llegar al campo de entrenamiento. Las municiones eran falsas, una bala incapaz de atravesar carne humana mas si de dejar un buen moretón, por eso mismo estas no eran necesarias como para preocuparse por gastarse.
Rin y yo nos registramos sin ningún contratiempo y nos dieron un campo de tiro solo para nosotras, normalmente se compartía, pero al ser medio día mucha gente terminaba sus turnos y lo menos que pensaban era en practicar su puntería.
Mire a la chica la cual se ponía un par de gafas por reglamento y tomaba una pequeña pistola pues a ella no le agradaban las armas grandes como a Eli o Nozomi. Le gustaba algo compacto que no afectara su velocidad en caso de correr, cosa que tal vez ella no notaba por ser un habito involuntario.
Esta respiro profunda para de inmediato en una fracción de segundo tomar una postura con ambas manos sosteniendo la pistola y su cuerpo reclinado hacia atrás, enseguida esta disparo una ráfaga de disparos bastante intensa el cual descargo el arma en menos de medio minuto. Esta se quito las gafas mientras suspiraba decepcionada.
—Esto es demasiado sencillo— Murmuro sin mucha emoción en su voz pero con una sonrisa —Y eso me alegra.—
Normalmente estando en campo la limpieza del perímetro era sumamente segura por el equipo con el que contábamos, chalecos antibalas y casi todo el uniforme estaba blindado por decirlo asi, con un material similar al del chaleco, esto evitaba una infección por un descuido, ademas que casi todas esas cosas se eliminaban desde el auto por lo que la cercanía no era un problema. Ninguna de nosotras hace tiempo experimentaba la horrible sensación de estar jugándose la vida, por lo que muchos de los riesgos que antes se tomaban quedaron como un mal recuerdo.
—Yo también quiero intentar— Le dije mientras tomaba un arma y apuntaba al blanco a lo cual solo recibí un suspiro irritado de la chica —¿P-Pasa algo Rin-chan?
Esta solo negó con molestia mientras se acercaba a mi. Esta se acerco por detrás de mi y paso sus brazos por debajo de mis hombros para elevar mis brazos con el arma. —Esta es la posición adecuada que se debe tomar, ¿acaso lo olvidaste?—
Ante esa frase no pude evitar reir por lo bajo con un sonrojo bastante notorio, no por error si no por un recuerdo que regreso con esta.
Rin al notar mi risa aun estando atrás de mi me miro extrañada —¿Por qué te ries?— pregunto.
Apenas siendo capaz de parar de reir solo quedo el sonrojo mientras por lo bajo murmuraba. —Solo recordaba la primera vez que nos conocimos, la primera vez fue algo muy agresivo pero el punto es que es la misma frase que dijiste apenas me viste y decidiste ayudarme.— Sonreí para mi interior —Siempre me a aterrado pensar que hubiera pasado si no me hubieras salvado en ese entonces ¿sobreviviría? Aun si lo hacia ¿Lograríamos formar esta familia?.
—Las dos hemos cambiado mucho desde entonces ¿No es así?— Dijo también entre risas nostálgicas —Yo también he pesando en que hubiera pasado si no te hubiera salvado ese día. Me aterra pensar que te pude haber dejado morir porque sin ti jamás conocería lo que era tener a alguien con quien contar hasta para el mas mínimo problema porque aunque tenia a Umi y Nozomi, no sentía que podía abrirme por completo con ellas, son esas razones por las que doy gracias de no haber tomado una mala decisión aquel día.
—Oye Rin-chan…— murmure mientras soltaba el arma y tomaba sus brazos haciendo que esta me abrazara por detrás. —Somos mejores amigas ¿no es así?— pregunte con un sonrojo intenso en mi rostro a lo cual la chica solo se tenso.
—L-Lo somos.— Aseguro mientras intento soltarse de ese abrazo que forme con ella, mas sin embargo no le permití hacerlo.
—Hay algo que tu no recuerdas del todo…— Aun sin ver el rostro de la chica sentía su respiración agitada y sonrojo ademas de sus latidos en mi espalda —¿Recuerdas cuando estuvimos en esa casa en el bosque por meses? —Asintio— En aquel entonces tu me odiabas, me detestabas por aquel problema que se genero entre los grupos y no te culpo ni te recrimino nada… Pero aquella vez que me golpeaste dijiste algo que me hizo olvidar todo lo anterior.
—Y-Yo lamento mucho eso, jamas me perdonare el haberte hecho eso, estaba muy enojada y…—
—Me dijiste que me amabas— Esta declaración pareció caerle como una cubeta de agua fría a la chica la cual aun me abrazaba. —Lo olvidaste casi en el momento en el que lo dijiste por el shock emocional por el que pasabas… Lo entiedo, por todo este tiempo no quise hablarlo hasta que estuvieras lista, despues de tanto tiempo aun sospecho que tienes algo con Sora-kun y yo jamas sabia el como preguntarte al respecto. Al principio me convencía de que ahora que estábamos a salvo podia tomarme mi tiempo para preguntarte pero mientras mas pasa el tiempo, solo me doy cuenta que lo retraso por miedo a que me respondas algo que no quiero escuchar… pero dime… ¿estas enamorada de Sora?
— ¡¿Qué acaso estas loca?! Y-Yo nunca he visto a Sora de esa manera, a lo mucho lo he visto como una especie de hermano, p-pero nunca de manera romántica— esta desvio la mirada —No creo haber dicho algo por el estilo.
—¿Entonces hay alguien especial en tu corazón? — Pregunte con temor.
—Claro que hay alguien— Dijo nerviosa —Es una chica, algo ingenua y muy linda y amable y es buena conmigo aunque nadie mas lo es y es la persona mas especial que he conocido.
—Me alegro por ti Rin-chan.— Sonrei con lagrimas en los ojos —¿P-podria esa persona besarte justo ahora?
Por primera vez sentí como la chica se tensaba de una manera que rara vez veia en su persona, esta asintió mientras por me daba la vuelta para verla de frente. Ella a pesar de ser una gran guerrera y una persona demasiado ruda, solo se mantenía sonrojada y con los ojos abiertos como platos.
En realidad no hubo mucho mas que contar pues no dijimos nada, solo nuestros labios se unieron en un gesto de profundo amor, el cual fue ingenuo e inexperto. Rin era demasiado tímida para las muestras de afecto pues duraba mucho tiempo en acostumbrarse a una nueva forma de afecto y esta no era la excepción. La mire divertida después de separarnos de aquel tierno beso, fue lindo el como ella actuó después de esto.
La chica después de hacer un puchero solo sonrió con un sonrojo en el rostro, y de inmediato me atrajo hacia un almacén vacío, al principio no entendía el porque, pero apenas esta me beso mas efusivamente, lo comprendí, ella ya no quería esperar mas y para ser honesta yo tampoco.
Pasaron las horas dentro de ese almacén hasta que por fin tuvimos que irnos porque casi nos descubren en pleno acto, pero el punto es que después de salir paso algo que nos inquieto a ambas de repente. En plena calle nuestros brazaletes empezaron a sonar con el tipo de alerta que requería nuestra presencia en la torre central de operaciones. Estas emergencias se tenían que responder enseguida, dejar cualquier cosa que hicieras para atender el llamado, normalmente se usaban esas alertas cuando salíamos al campo pues el doctor Nishikino muchas veces quería tener nuevos sujetos de pruebas, por lo que el nos hablaba directamente, pero el hecho de que el brazalete de Rin y el mio sonaran al mismo tiempo y sin se nuestro turno de campo nos alerto.
—Deberiamos apresurarnos. El que nos llamen a esta hora de la noche no es buena señal.—
Ambas corrimos a el edificio que estaba a diez minutos de nuestra posición actual mas sin embargo nos percatamos que no éramos las únicas que habían sido llamadas ni de cerca, de paso encontramos a Kanan y Mari las cuales nos dijeron que sus brazaletes desplegaron una alerta. Entre mas nos acercábamos al edificio mas se podía diferenciar la cantidad de gente que llegaba, vimos a las demás chicas de Muse que entraban al edificio. Esto era anormal jamas habían llamado a tanta gente a la vez.
Apenas entramos las puertas se cerraron al percatarse que todos estaban dentro del edificio. Luego de eso los murmullos no pararon hasta que por fin se presento el doctor Nishikino, este a diferencia de su buen carácter usual parecia consternado y aterrado. Este se posiciono sobre una plataforma para que todos en el lugar fueran capaces de verlo.
—Lamentamos molestarlos a esta hora de la noche, pero surgio un asunto que no podíamos dejar hasta mañana— Este nos miro con horror. —Como saben, hace cuatro días se enviaron vehículos de recolección para conseguir objetos de valor como ya es costumbre. Al principio todo se vio normal, se llego a la conclusión que un pueblo que no se habia adentrado jamas, eran siete automóviles brindados con tecnología de punta para cualquier ataque o imprevisto, como saben los que van a estas misiones son de los mejores hombres que tenemos. Todos ellos están muertos.—
Esa ultima declaración la dijo de una forma tan seca que la mayoría de la gente se empezó a alterar por la declaración de que casi 20 hombres habían muerto con tanto equipo.
—El detalle es que no fueron humanos quienes lo asesinaron.— este hizo una pausa. —Siguiendo el video de los autos hasta que fueran hechos pedazos, nos dimos cuenta que una horda de esas cosas atacaron los vehículos, los vehículos podrían soportar golpes de una de esas cosas por años y jamas se abrirían, pero estas a diferencia pudieron hacerlo en cuestión de minutos, hablamos de que la cantidad de esas cosas que atacaron de golpe, fueron tremendas, tanto como jamas vimos. Es algo grande que aun investigamos, pero creemos que es la horda mas grande que se presencia hasta la actualidad, se han cansado de no tener alimentos y empezaron a caminar en manada como una conducta común, al igual que los animales.— Aclaro su garganta. —Perdimos un buen equipo, sin embargo no hay tiempo de llorar, se les dará la munición necesaria para cuando se acerque esa horda poder retenerla desde los helicópteros y el perímetro a suficiente distancia. El punto es que no se acerque a la ciudad, aunque considerando nuestros recursos es casi imposible que esto pase. Solicitaremos de los servicios y esfuerzos de todos los agentes de campo para esta tarea.—
Por alguna razón sentía un mal sabor de boca, el malestar se expandía en mi estomago y me costaba trabajo respirar… Era un mal presentimiento, uno que probablemente mis amigas compartía. El que Rin tomara mi mano sin separar la vista de el hombre me demostró que tambien tenia ese sentimiento, que algo malo se aproximaba porque siendo honestas.
¿Alguna vez pudimos detener o enfrentarnos directamente al infierno? solo sobrevivíamos a el huíamos de esas cosas y nos enfrentábamos a ellas de forma individual. Cada vez que le intentamos oponer frente la sangre de nuestra gente se derramaba mientras que el mundo que en el que vivíamos se venia abajo. El que la gente dentro de aquí no hubiera experimentado ese sentimiento a las afueras como nosotras solo nos dejaba ver su falta de comprensión del poder de esas criaturas, las subestimaban como todas las comunidades lo hicieron, comunidades que se formaron para defenderse lograron hacerle frente por un tiempo a esas cosas hasta que esas criaturas se replicaban a un punto donde los quebraban y consumían. Era el proceso por el que pasaban todas las comunidades, a la larga esas cosas siempre los superaban. Ahora lo único que nos quedaba era rezar a Dios que permitiera que esta fuera la excepción.
No permitas que el infierno se desate de nuevo.
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Me imagino que esto debe sonar como una excusa, pero no, no me estoy adelantando, la historia estaba planeada para ser así. Esta historia llegara a su final en menos de 8 episodios, no estoy demasiado seguro de cuantas partes resultaran.
A todos los que han leído mi historia hasta el momento, es hora de prepararse para decirle adiós.
