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La luz de la luna entraba por el salón dibujando el contorno de ambos con matices azules y blancos, sus cuerpos parecían derretidos sin calor ni frio. Joker sujetaba la mejilla de Harley mientras su propia cabeza caía descuidadamente hacia el sofá, sumidos en un trance el doble abrazo de las cuerdas contenía a Harley y todo su ser, sus largas pestañas miraban al horizonte perdida en los recovecos de su mente, Joker vislumbraba desde arriba cada pestaña, podía contarlas una a una y como el aire entraba lentamente por las fosas nasales de la nariz de Harley.
No quería interrumpirla, ni el ser interrumpido, sus pensamientos viajaban por las cuerdas rojas que la amarraban con fuerza, sujetándola para no caer en un abismo oscuro del que era imposible salir...
Afirmando su cuerpo acarició el borde de su cuello, sus ojos se desviaron por toda su silueta hasta llegar a sus pies. Había una magia difusa en sostener a una mujer tan fuerte en una posición tan débil…sometida. La verdad, es que las cuerdas no solo la libraban del abismo que el mismo había creado, aquellos nudos y amarres que la envolvían la hacían sentir protegida.
Ni él podía imaginar que cruzaba por la inquietante mente de Harley en esos momentos, Joker solo podía divagar entre sus peores miedos.
-No me desates -susurró ella, suspirando.
Joker sintió que ese era el momento, no podía estar equivocado, Harley vagaba por entre sus recuerdos lejanos. No quería desprenderse de las cuerdas y él podía entenderla.
Él siempre había sabido el miedo más grande de Harley, quizás el único, antes de saber que estaba embarazada y aunque él había explotado ese miedo para su propio beneficio, le había hecho sentirse enormemente atraído por ella. El temor a quedarse completamente sola la hacia vulnerable y dependiente, pero aun más, la hacia necesitarlo sin quererlo, contra su propia voluntad. Su miedo estaba arraigado en esa pequeña psiquis quebradiza, muy escondido del resto y aun sin ser superado, con la perdida de la cordura había quedado arraigado ocultándose entre las sombras de su ser. Pero él…aquel payaso solitario y loco, le había tendido una mano.
En una de las sesiones de terapia con Harleen, ella le había confesado como de niña, después de perder a su madre tras su nacimiento solía tener horribles pesadillas soñando que su padre moría también, dejándola sola y pequeña, como se alejaban de ella pese a sus gritos desesperados, dejándola inmersa en la oscuridad, a merced del resto de humanos.
Era como si Harleen hubiera susurrado una suplica de ayuda para no caer en lo más hondo… "Please…save me" un suave canto que llegaba desde su corazón.
Joker acarició los cabellos de esa niña, queriendo retroceder el tiempo de todas aquellas veces en que ella pensó que deambularía sola y pequeña por las calles. Ella lo había encontrado.
Y así, sus manos surcaron su cuerpo sintiendo la suavidad de su piel contrastándose con la aspereza de las cuerdas. El no iba a desprenderla de ese doble abrazo, de las cuerdas y él.
-Baby – él la llamó y el rostro de Harley encontró el camino hacia su boca saciándolo en un beso lento y despacio. Su lengua revoloteando por los rincones de su boca.
El aire se hizo denso separándose, aunque sus respiraciones seguían entrelazadas.
-Tengo que soltarte - pronunció J clavando sus hipnotizantes ojos en los de ella.
La mirada de Harley se contrajo, pero luego ella asintió inspirando fuerte para desprenderse de esa extraña calidez reconfortante.
-Mírame, tengo algo más para ti.
Harley lo miró intrigada, las sorpresas de esa noche habían sido suficientes para calmar un corazón dolorido. Ella creyó no necesitar más, pero evidentemente se equivocaba.
Su cabello cayó en cascada volteándose a ver como el brazo de Joker alcanzaba la navaja cerca de sus vestimentas. Debía esperar a que él la desatara, sintió el filo rozar su piel mandando una corriente eléctrica por toda su columna vertebral, las diestras manos de Joker comenzaron a cortar las cuerdas desde su inicio hasta su final, el arte se deshacía en retazos de amarres que dibujaban figuras abstractas sobre la alfombra.
Generalmente eran sus propias manos las que gustaban de desamarrar lentamente los nudos sumido en un trance perfecto, pero lo cierto es que ni él podía desatar tanta presión y dureza que había aplicado posesivamente desesperado por contener aquella alma rebelde y liberal.
-Espérame-le ordenó levantándose, los ojos de Harley siguieron la espalda del hombre desnudo hasta que desapareció unos instantes para volver con algunos objetos en sus manos, vestido de la cintura para abajo.
Se sentó a su lado y mientras sus manos comenzaron a esparcir un aceite relajante por las piernas entumecidas de Harley, ella gimió sintiendo como sus extremidades volvían a la vida en medio del masaje.
Su mirada se posó en la mesa de junto, donde divisó su álbum de fotos, algunos documentos y una cinta de video.
Joker lo notó, aun con sus manos ocupadas le dijo -Pensabas en ella…y en él.
-Todos tenemos un pasado del que no podemos escapar -murmuró Harley- Pero no huiría jamás de ellos, quiero acercarme.
- ¿Qué quieres decir?
Harley se separó lentamente con los ojos encandilados entre las sombras – No puedo dejar de pensar en mamá.
Guardó la esperanza -Tengo la sensación de que esta vez estaremos bien y quisiera compartirlo con ella – murmuró y se aclaró la garganta – Claro que sé que es imposible, pero me refiero a esas largas conversaciones que debimos tener y nunca tuvimos – Sonrió.
Joker se quedó mirándola fijamente, con el dorso de sus dedos sostuvo el mentón de Harley. Ella le pidió murmurando – Algo me dice que tienes algo para ayudarme.
-Lo tengo – le aseguró sintiendo como inconscientemente las manos de Harley alcanzaron el torso descubierto de J, pegando su mentón en su hombro con su rostro paralelo al de él, su boca al lado de su oído.
-Gracias…-Susurró desde su alma.
Sus labios se unieron nuevamente un instante, Harley apoyó la cabeza en su pecho.
-Le ordené a Jonny que recopilara información -dijo Joker agarrado por las manos de Harley- encontró sus registros, algunos documentos.
-Nunca me atreví a buscarlos.
- …Creo que ahora es buen momento -dijo con la mano sumergida en sus blancos cabellos- No solo eso, encontró una antigua cinta de video del último de sus recitales. Sé que de alguna forma lograras obtener respuestas.
Harley elevó levemente su rostro besando la barbilla de J, en realidad por dentro sentía un ligero temblor estremecerla.
Joker fijo su mirada en ella, tragándose el universo reflejado en los ojos de Harley -Es importante para ti… -pronunció con voz gruesa.
Harley agarró la camisa de J cubriendo su cuerpo con ella, Joker se levantó entregándole una serie de carpetas más su viejo álbum de fotos. Juntos se sentaron y comenzaron a hojear los documentos donde una foto de carnet mostraba una joven rubia con rasgos similares a los de Harleen encabezar los documentos que contaban una vida apasionada.
Harley sintió como un temblorcito se apoderaba de sus dedos y como la ansiedad se acumulaba en su garganta. Iba conociendo partes de la vida de su madre a través de fotos y letras, algunas cartas que confirmaban su amor por la danza. Entonces encontraron el acta de nacimiento de Harley sacudiendo su interior por completo, el inicio de su vida había sido el fin de los sueños de su madre encontrando la muerte. Harley no dijo nada, pero Joker en su lado más afable le había confirmado que los sueños de ella ya se habían realizado.
Continuaron viendo las fotografías de Harley de su álbum de fotos, donde posaba para la cámara con una gran sonrisa y un vestido a rayas. Algunas le divirtieron, pues aparecía frunciendo el ceño de brazos cruzados o montando un carrusel cual vaquera del oriente.
En otras aparecía Robert, siempre mirándola con ojos paternos brindándole el hogar que necesitaba.
-Su pastel favorito era el de manzana – dijo Harley con una gran sonrisa.
Llegaron a la última fotografía, donde sus padres posaban el día de su boda, irradiaban compromiso y dedicación, la sonrisa de Leila brillaba tanto como la de Harley, ella la trazó con su dedo con nostalgia. Una parte de ella se sentía más completa y en paz consigo misma.
-Veamos la cinta – Sonrió con los ojos encandilados.
Se levantó extrañándose de que una antigua video casetera estaba ya instalada donde solía estar el reproductor de DVD. Harley soltó unas risitas contenidas por lo preparado que siempre estaba J. Insertó la cinta y se devolvió a sentarse al lado de él con el control en la mano.
Con la mirada fija en la pantalla sus dedos encontraron los de Joker para rozarlos, tocando la punta de sus dedos cuando el nerviosismo y ansiedad la invadían.
Joker elevó la comisura de sus labios, sintiéndose extrañamente satisfecho con haber conseguido aquello para ella. Observó como Harley apretaba el botón de play mientras miraba atenta a la pantalla.
La cinta comenzó reproduciendo un recital de ballet donde Leila hacia aparición, sus movimientos eran gráciles y elegantes cual gacela, el lenguaje de su danza trasmitía toda su esencia, todo lo que era ella y lo que quería entregar, su proyección como madre, su carrera, las palabras no alcanzaban a comunicar lo que su baile interpretaba con cada fibra de su ser.
Joker observó como las pupilas de Harley se dilataron contemplando a su madre en punta de pies, galaxias se asomaron por sus ojos conmocionados, sus dedos que antes rozaban los suyos ahora yacían entrelazados con fuerza. Una lagrima pura corrió por su mejilla sintiéndose más cerca de ella que nunca.
El recital transcurrió hasta el ultimo aliento de su madre, Harley se secó la lagrima resbaladiza pronunciando un apenas audible "Gracias…J".
-Creí que te gustaría.
Harley se giró hacia él, sostuvo su mandíbula suavemente con una mano y la otra la posó sobre su propio corazón acelerado mientras comenzaba a besarlo trasmitiéndole cada emoción.
Su boca intensificaba el contacto, la conexión, su lengua creaba remolinos de placer.
La pasión de Harley se desbordaba empujando el cuerpo de Joker hacia la alfombra para quedar sobre él. El sabor salado de su lagrima yacía todavía sobre sus labios mezclándose con su saliva y el trago fuerte de Joker que había bebido con anterioridad. Las puntas de los cabellos de Harley rozaron sus antebrazos, erizando su piel.
El beso se fue diluyendo esparciéndose por su cuello y mandíbula hasta que Harley cayó sobre su pecho.
Las manos de J afirmaron su cintura, se quedaron así con la madrugada cayendo sobre ellos.
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Estaba solo, el peso que yacía acostumbrado a sentir sobre su cuerpo se había desvanecido, su mano se encontraba sobre la dureza de su estómago, mientras que la otra registraba palpando la alfombra haber si encontraba rastros de Harley.
Se llevó la mano a los ojos frotándolos con su índice y pulgar, Harley había cerrado las cortinas para facilitarle el sueño, una leve oscuridad lo envolvía. No tardo en levantarse, se sentía mas descansado de lo que su insomnio regularmente le permitía, de igual forma dilucido que era temprano por la mañana, su celular marcaba 4 llamadas perdidas, lo dejó en la mesa avanzando por los salones de la mansión.
No encontraba a Harley en ninguna habitación, inquietándolo. En la cocina se sirvió de la jarra de café recién hecho cuando creyó escuchar un extraño sonido, agudizo el oído, era la música de una canción y provenía del subterráneo.
Sostuvo la tasa humeante de café dirigiéndose al gimnasio, la música sonaba cada vez mas fuerte. Descendió por la escalinata de madera, su visión fue acaparada por Harley en medio de los artefactos de gimnasia, caminaba en punta de pies sobre la barra. Sonaba Chandelier de Sia de fondo proveniente de su parlante portátil.
No caminaba, ella flotaba realizando una coreografía que incluía atributos de gimnasia mesclados con pasos de ballet. Su figura estaba vestida con un body blanco moviéndose con la agilidad y ligereza de una pluma. Su silueta resplandecía por los rayos de sol que se colaban por la parte alta de las ventanas rectangulares.
El coro de la canción se acercaba y así la fluidez de sus movimientos cobraba vida contorsionándose rítmicamente. De pronto, agarró el extremo de la tela que colgaba de uno de los barandales y se elevó tomando impulso y dando un pequeño salto. La curvatura de su vientre sumado a la ilusión de alas cautivó a J por un momento, sin poder apartar sus grises ojos de ella.
Elevándose por los aires y con la fuerza de sus brazos se envolvió y desenvolvió cuidadosamente. Era un nuevo amanecer, un nuevo día para batir sus alas arrancadas, porque a veces ahí que morir en el dolor, para volver a nacer.
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Terminé mis exámenes y desempolvé la continuación que tenia guardada. Espero que les guste. (:
PD: Los sigo queriendo y amando el Fandom JxH.
