La pregunta por supuesto que lo tomó por sorpresa, sobre todo porque jamás se imagino al orgulloso de Yuri aceptando la ayuda de Víctor, pero estaba bien y eso demostraba un cambio en él. Demostraba que su familia era más importante que su orgullo.

Su familia, eso significaba que el rubio estaba considerando importante que Kolya llevara su apellido porque eran familia— lo haré. Estoy seguro de que todo saldrá bien, aunque no se cuanto demore —le respondió tomando su mano para transmitirle seguridad, si Yuri pudo hacerlo en el pasado con él, Yuuri también podía hacerlo.

Eso no importa, debe tener nuestros apellidos. Ambos —le dijo con seguridad y Yuuri le sonrió, le gustaba su sonrisa así que no pudo evitar llevar una mano a su mejilla y acariciarla— Yuuri, quiero ganarme tu confianza de nuevo. Quiero que seamos una familia completa porque tú eres parte de mi todo.

El japonés se sonrojó al instante, el rubio lo miraba fijamente a los ojos con una intensidad mayor a la que recordaba, habían pasado por mucho, pero aquí estaban. Más maduros, con más experiencia y mas vivencias y aún así se amaban igual o más que antes.

¿Qué pasa si digo que no quiero? —preguntó sin alejarse porque se sentía cómodo ante su tacto, eran almas gemelas después de todo, algo mas allá de los destinados.

Seguiré intentando —acortó la distancia entre ambos y lo besó. No fue correspondido, pero tampoco rechazado y eso era más que suficiente para él por el momento, porque él no era un conformista y lucharía por mas. Haría lo posible porque sus besos fueran correspondidos y sus sentimientos transmitidos correctamente hacia el otro.

Yuuri sentía su corazón latir con fuerza, pero aun era muy pronto. Entendía todo lo que había sucedido, podía analizarlo con lógica, pero su pecho seguía con esa sensación de desconfianza por el hecho de que le hubiesen ocultado que era padre. Cuando habló con Phichit sobre ese hecho, este le comentó que era normal y que si él hubiese sabido no hubiera dudado en decírselo, pero no sabía nada al respecto y nunca interrogó a Otabek sobre ello.

El contacto entre ambos se vio interrumpido al sentir la voz del menor que llamaba a su padre, ambos fueron enseguida y Yuri entendió que era momento de irse, después de todo Nikolai estaba cansado y llevárselo más tarde sería todo un problema. Se despidieron y el rubio se marchó con la esperanza de que en algún momento ya no tendrían que decirse "adiós" porque vivirían juntos como siempre debió ser.

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Apenas se fueron su hijo y su omega, llamó a Víctor esperando que no fuera muy tarde y él estuviera ocupado o dormido. Mila contestó el celular muy animada al saber que era Yuuri, interrogándolo sobre cómo iba todo, como estaba el pequeño Kolya y si ya se había arreglado con Yuri. Respondió a todo lo que le preguntó ya que si no le insistiría todo el tiempo hasta que le dijera lo que ella quería saber, una vez terminaron con los chismes le preguntó por Víctor— Vitya salió a comprarme helado artesanal de durazno —dijo contenta ya que al parecer últimamente se le antojaba comer cualquier cosa, pero solo de esa fruta en especifico, Yuuri quiso preguntar si eso existía, pero era inútil ya que si no había Víctor haría algo para que apareciera ya que consentía mucho a Mila y como no hacerlo si era su esposa y llevaba a su cachorro en su vientre.

Entiendo, necesitaba hablar algo importante con él éPodrías decirle tú cuando llegue? —no tenía problemas en decirle a ella lo que sucedía y que fuera intermediaria ya que la pelirroja y el platinado nunca se ocultaban nada, así que ella sabría sobre lo del abogado de todas maneras, hablar con ella era lo mismo que hablar con Víctor.

Entiendo, buscaremos al mejor, Yuuri. Tú no te preocupes por nada que no dejaremos que nadie pase a llevar sus derechos como padres y al que se interponga le partimos la cara —ella era así, un tanto impulsiva sobre todo cuando se trataba de defender a su familia y para ella Yuuri era parte de ese círculo. El japonés era un omega y ella como alfa iba a cuidarlo todo lo que pudiera al igual que Víctor, además que adoraba el aroma de Yuuri cuando estaba feliz.

Después de cortar la llamada pudo respirar un poco más tranquilo, sabía que todo saldría bien de una manera u otra. Se sentó en la sala a pensar en las palabras de Yuri y el beso que le dio, si bien las ganas de corresponderle no le faltaron, algo en él no respondía aún, porque estaba roto y esperaba que el rubio pudiera arreglarlo. Dentro de él sabía que llegaría un momento en que las cosas se arreglarían porque no podría vivir alejado del rubio nuevamente, aunque tuviera visitas con su hijo.

Fue a la habitación del menor y ordenó lo que estaba en el suelo, observó sonriendo los dibujos de la pared. La habitación tenía impregnado el aroma de su cachorro así que tomó una de sus mantas y se la llevó con él a su habitación para dormir con ella. Recordó el día en que robo la chaqueta del rubio y dormía con ella, como le encantaría tener una prenda suya y dormir con las dos cosas para sentirse acompañado por ellos.

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Los días pasaron con normalidad para ellos, se habían hecho una rutina bastante clara que comenzaron a llevar como si siempre hubiese sido de aquella manera. Por otro lado Víctor se estaba preocupando de manipular todos los trámites legales junto a un abogado de confianza quien creía que los omegas deberían tener más derechos de los que se les daban, porque podían vivir solos si se lo proponían y no debían tener la obligación de depender de un alfa o beta para poder sustentarse.

El caso de ambos omegas se volvió viral en las redes sociales debido a que era un poco extraño que dos omegas estuvieran juntos y aún mas que tuvieran un bebe ya que era poco sabido sobre aquel tema, solo los doctores lo sabían ya que era parte de su profesión, pero el resto del mundo ignoraba aquello. Muchos compartieron el tema creando diferentes debates en distintos lugares y si bien no todos estaban de acuerdo en que dos omegas estuvieran juntos, si llegaban a la misma conclusión. Si el hijo era de los dos, debía llevar el apellido de ambos sin importar que, porque el menor era hijo de los dos sin importar si la situación sentimental entre ellos era aceptable o no.

El pequeño alfa tenía derecho a conocer a ambos progenitores y llevar el apellido de ambos para reconocer a donde pertenecía. Los derechos del menor no podían ser violados, menos si era un alfa ya que estarían en una contradicción.

Lograron que a Nikolai se le pusieran ambos apellidos, aunque el de Yuuri sería el segundo, más que nada por la facilidad para el menor ya que siempre había sido "Nikolai Plisetsky". Para el japonés ese no era tema de discusión ya que no le importaba cual iba primero mientras tuviera ambos, con eso listo ya todo estaba bien.

El mismo día que les dieron la buena noticia decidieron que saldrían a comer para celebrar, Yuri pasaría al departamento del japonés para que todos salieran juntos así que Yuuri se arregló lo mejor que pudo. Por alguna razón quería verse bien para el rubio, atraer su mirada de esa manera.

Tocaron a su puerta y cuando abrió se encontró con un Yuri muy apuesto quien le dio una rosa y una caja de bombones haciéndolo sonrojar— ¿Y Kolya? —preguntó de inmediato al no ver a su hijo ahí.

Lo están cuidando, esta noche será solo de los dos —respondió con seriedad, Beka y Phichit estaban cuidando del menor, el beta por fin podía conocer en persona al hijo de su mejor amigo y estaba muy entusiasmado— es una cita.

No se negó a aquello, después de todo no era como si le hubieran preguntado, ya lo tenía todo planeado y sería maleducado de su parte decirle que no. Aceptó los obsequios y le sonrió sintiendo el aroma de las flores para luego entrar— pasa mientras las pongo en agua —después de hacer lo que debía ambos salieron y la camioneta del abuelo los esperaba afuera.

Yuri le abrió la puerta al japonés, iba a tener todas las atenciones que pudiera con él esa noche, porque le haría una propuesta importante y quería que todo fuera perfecto. Quería hacer las cosas bien, después de todo había estado haciendo todo lo que Yuuri quería hasta ese día y consideraba que había pasado el tiempo suficiente como para poder avanzar nuevamente un escalón.

Llegaron al restaurante donde el rubio ya tenía reservaciones, se sentaron y pidieron la comida mientras conversaban de temas triviales para poder hacer un ambiente entre ellos. Yuri hablaba sobre su trabajo y cosas con normalidad mientras bebían un poco de vino, aunque no demasiado ya que no quería que alguno de los dos bebiera de mas y Yuuri también se contenía sabiendo cómo era con alcohol en el cuerpo.

El postre llegó a ellos junto a una chica que tocaba el violín, Yuuri miró extrañado al rubio quien se levantó y le preguntó si quería bailar al ritmo de la melodía, si bien le era extraño bailar en un restaurante, lo hizo al darse cuenta que todos observaban para ver que respondía. Si no podían hacerlo, les llamarían la atención y punto, no era tan grave y se le hacia romántico el bailar repentinamente.

Unos meseros habían corrido un par de mesas para dejarles espacio y ahí pudieron enfrascarse en su propio mundo, bailando abrazados y mirándose a los ojos sin decir ninguna palabra, pudiendo ver la sinceridad de los sentimientos ajenos en la forma que miraba el otro. Ambos percibían el amor que se tenían.

La música paró y ellos se detuvieron, Yuri se alejó un poco para luego agacharse poniendo una rodilla sobre el piso y de su bolsillo sacar una cajita negra que abrió y puso frente a Yuuri, mostrando un hermoso anillo de compromiso el cual tenía grabado dos símbolos de omega (Ω) en el.

Yuuri Katsuki ¿Quieres casarte conmigo? —le preguntó al instante, nervioso por la respuesta que podía llegar a recibir.