Pasaron unos días, por ahora había aprendido como vivía la gente ahí, era difícil acostumbrarse porque era muy diferente de paradise, como la gente, por lo menos haya el miedo no los hacía irracionales como a ellos y de paso estaba intentando saber cómo era la vida dentro del gueto.
Caminaba tranquilamente por las calles, veía los coches, así les llamaban a ese nuevo trasporte que sustituía a los carruajes y a las carretas, de vez en cuando al mirar el cielo aparecían los dirigibles haciéndolo sentir un poco incómodo por lo mismo; era todo tan distinto, es cierto que estaban más avanzados con la gran diferencia de que seguían siendo los mismos miedosos cobardes y temerosos, incrédulos que se dejaban llevar por las apariencias o no eran capaces de ver a través de la verdad que se mostraba en frente de ellos, preferían seguir ciegos a ver la verdad.
No eran diferentes de la gente de los muros, aún había personas igual de ignorantes o temerosas que preferían seguir viviendo de ese modo a saber la verdad y se aferraban aún pasado que en cualquier momento desaparecería para dar inicio a una nueva era.
Se sentía agobiado, no había muros, pero, extrañaba a su caballo.
Simplemente todo era demasiado nuevo, mucho que procesar y el estaba acostumbrado aún modo de vida diferente, hasta siente pena de los mocosos que enviaron a Paradise, les debió costar trabajo adaptarse a una nueva forma de vivir e interactuar con personas diferentes de pensamientos.
Se podría decir que en Paradise tenía a una libertad diferente, tanto de ideas como de pensamientos.
Aún sabiendo la verdad detrás de los muros, lo que había más allá, aún seguían pensando en esa libertad sin necesidad de llegar a luchar, en su caso no opinaba lo mismo que ellos; conviviendo con esas personas, no eran malas, simplemente no puedes olvidar años de odio a una raza por sus acciones, menos aceptar que estaban equivocados sin que el mundo entero se de cuenta de eso y no ayudaba mucho el echo de que tuviesen la capacidad para convertirse en esos seres de nombre Titanes y que ellos fueran los únicos con la sangre maldita.
Había un riesgo enorme, un temor por la existencia aún de los Titanes, que los marcaban como enemigos y lo entendía perfectamente, sabía que otros también lo entendía y en su opinión no quisiera luchar, ya no más, estaba más que cansado de ver muertes y saber qué tal vez no todos regresarían con vida. Tenía miedo de perder a sus amigos nuevamente, a los mocosos que consideraba sus compañeros en el tiempo que llevaba con ellos, en su equipo que a pesar de todo seguían ahí de pie y jurándole seguirlo hasta la muerte y faltaba menos que su pareja, un mocoso que había logrado derribado sus defensas y sus murallas; el miedo más grande que tenía era perder a su hijo, o en este caso a sus hijos.
Miro el cielo pensando en que estaría haciendo su pequeño niño, ese niño al cual no quiso por ser producto de una violación hasta al momento de tenerlo en sus brazos y que era su mundo que lo hizo aguantar el infierno que vivió hasta que llegó su pareja y la verdad de los muros salió a luz.
Ahora tenía otro motivo por el cual aguantar, dentro de el crecía una vida, otro mocoso vendría a este mundo y está vez era un mocoso tampoco planeado en su vida, pero, era del hombre que amaba y no importaba tener que luchar un poco más para darle libertad, esa ansiada libertad que de verdad todos necesitan más que nunca.
-Jovencito—se acerco a el una anciana que portaba una banda en su brazo (bien no me acuerdo si era el izquierdo o el derecho).—Deberías regresar a casa, se acerca una tormenta.
-Ya veo—era tan diferente el clima aquí que no lo hubiese visto venir.—Gracias por decírmelo.
-No hay de que—haciendo un gesto de despedida para irse yendo.
Volteo a ver a la señora, dándose cuenta de la banda para acercarse a ella antes de que se fuera o perdería una oportunidad única.
-Disculpe—sonando desinteresado.—¡No se supone que ustedes no pueden salir del gueto!. Cómo soy nuevo aquí en Mare solo se algunas cosas.
-Ohh—algo sorprendida de que no lo supiesen.—Podemos salir si solo poseemos un permiso especial que nos otorgan. No es fácil conseguirlo y tengo suerte por mi nieto que lo hizo por mi.
Aunque solo sea a ciertas partes limitadas para no causar problemas y como buena erdiana que soy debo hacerlo.
-Comprendo—le era muy irónico eso de buena erdiana.—No le quito más su tiempo. Aunque me gustaría saber su nombre.
-Soy la Sra.( El nombre que quieran) Jaeger—con su sonrisa que le dio.
-¡Soy Rivaille Schneider!—mintiendo en apellido para no levantar sospechas.—¡Espero volver a verla para conversar un poco más!.
Sabia que esa acción de su parte dejaba un poco de dudas en aquella mujer que no se esperaba que alguien la tratase como una persona y no como un monstruo como los demás, tal vez lo hizo porque el apellido era el mismo que el de su amado y quería saber si eran parientes para tener una ventaja a su favor y la información que consiguiese sería muy valiosa más que nunca.
Ahora sólo debía volver a casa con el señor que lo regalaría por estar tan tarde afuera, por su estado lo comprendía, solo que se había dado cuenta que en esos tres años su apariencia de más adulto cambio mucho y lucía como un chico más de su edad, más joven con la excepción de sus rasgos más afeminados que de costumbre, por lo mismo era peligroso porque llamaba la tensión de muchos hombres, incluyendo mujeres hasta aquí en Mare, mismas que mantenía una distancia prudente y más con esos soldados.
Hablando de los reyes de Roma solo los divisó al dar la vuelta que venía muy tranquilos, por eso mismo paso a su lado siendo detenido por uno de ellos.
-¡Hola!—con su tono de voz muy descarado o era su sonrisa.—¡No quisieras venir con nosotros a tomar algo!.
-Gracias por la propuesta—entendió bien la indirecta.—¡Pero no soy una puta mucho menos me interesa salir con ustedes!. ¡Ahórrense este show antes de que salgan lastimados!.
-¡Tiene carácter!-uno de ellos sin borrar su sonrisa.
-Solo se resiste—el otro igual.
-Vamos—pasando su brazo para atraerlo y muy cerca de su oído.—Te va a gustar y sabrás que es mucho mejor estar con un hombre que una mujer.
-Y yo les doy cinco minutos para que desaparezcan de mi vista—teniendo tolerancia por el señor no por otra cosa.
-¡Sabes con quién hablas!-poniéndose serio.
-Con payasos de circo—siendo irónico pero le gusto verlos molesto más cuando se alejó ese sujeto de el.—¡Perdonen por ofender los, pero no sabía que unos soldados tan distinguidos como ustedes usarán trucos tan baratos para ir a follar con cualquiera!.
Paso por ahí en un auto uno de los generales que se detuvo al verlos rodear a ese joven, deteniéndose y bajando.
-¿Que sucede aquí?—con su voz firme.
-Nada señor—ellos se alejaron formándose.
-No me parece que esto sea nada—caminando hacia el joven.—Usted jovencito, puede decirme que hacían estos hombres con usted.
-Con mucho gusto señor—sonando hipócrita.—Yo caminaba para llegar a casa de mi tío, cuando estos disque soldados se acercaron a mi para invitarme a ir con ellos según a pasarla bien. Me negué hacerlo y siguieron molestándote hasta que usted llegó, de no ser así me hubiesen forzado y yo haría una escena.
-Me disculpó por el comportamientos de ellos—notando que el azabache no era exactamente una persona con quién debías meterte por eso no hizo nada.—Puede irse y le aseguro que no volverán a meterse con usted.
-Acepto sus disculpas—viéndolos para solo voltear y encaminarse nuevamente a su camino a casa de su tío.
Justo cuando unas gotas comenzaban a caer del cielo, notando que no era mentira sobre una tormenta que se venía.
Seguía lloviendo desde hace más de dos días y veía por la ventana aburriendo se un poco, llegando el señor que lo miro para acercarse y poner su mano en su hombro.
-Deberías ir a descansar—sabiendo que era normal.
-Solo estoy aburrido—suspiro por décima vez.—Encontró lo que fue a buscar.
-Si—dejando las bolsas del mandado.—Como supe que dentro de dos semanas regresan el ejército de guerreros y tal vez sepas algo de esa persona.
-Eso me sirve—si volvían debía hablar con esa señora pronto.—Por cierto, tu hijo no viene de casualidad a visitarte o te manda alguna carta.
-No—se sentó aún lado.—Decidió cortar relación alguna conmigo. Le daba vergüenza saber que era su madre y más al ser un erdiano de Paradise.
-Es un tonto—no lo creía o más bien no le sorprendía.
-Y tu—sacando el tema.—¿Tienes otros hijos o solo este es el primero?.
-Tengo un hijo más grande—no iba a mentirle.—Se llama Uri. Me sorprendió mucho saber que a pesar de la situación en la que se dio mi embarazo, yo no pude alejarlo o despreciarlo.
-¡Fuiste abusado!—no lo creía.
-Por un tipo que está muerto—recordándolo con odio.—Fue antes de ser formalmente parte de la legión de reconocimiento. Al principio quince deshacerme de el pero era muy avanzado mi estado como para abortarlo.
Decidí que lo daría en adopción y cuando nació cambio mi forma de pensar, solo con sostenerlo en mis brazos no quise que se alejara de mi, pero, no podía cuidarlo o tenerlo conmigo sin que diera explicaciones, así que lo mantuve en secreto para evitar que su padre supiese de su existencia.
-Cuando eres madre cambian muchas cosas—eso lo sabía.—¿Que hay de pareja?.
-Eren se enteró de que era un doncel y no me dijo nada más que estaba más que admirado de mi—recordándolo.—Para el saber que aunque era un doncel le causaba admiración lograr lo que yo logré por mi cuenta y al saber de mí hijo guardo el secreto siempre estando al pendiente de mi, apoyándome y siendo un perrito fiel a su amo.
-Son muy diferentes—suponiéndolo.
-Lo somos—solo sonriendo en tanto tiempo.—Mi hijo desde que lo conoció quiso que fuese su padre y la verdad no me molestó la idea. De alguna forma me enamoré de el como el de mi.
-Me hubiese gustado que tu abuelo hubiese sentido eso por mi—era tonto recordarlo.—Creo que ha sido el único hombre del cual me enamoré y no ha vuelto pasar. No dejes ir esa felicidad aun si es egoísta de tu parte.
-No lo hare—ni estaba loco para hacerlo.
El rato paso muy rápido para ellos, como la lluvia seguía cayendo.
Dos semanas después.
Entabló conversación con la mujer descubriendo que era abuela de su mocoso, como la abuela de ese sujeto que era el titán bestia, no le gusto que esa mujer se menos preciara de esa manera o pensará que ser una buena erdiana era someterse a seguir siendo una persona presa de cosas que no cometió ella, esa era la diferencia con su mocoso y agradecía que se pareciera a su madre em style="box-sizing: border-box;"(bendita Karla).
Le contó sobre su hijo, geisha y su nuera Dina, una mujer que adoraba mucho pero que la decepcionó al saber que era parte de su culpa por incluir a su hijo a ese grupo de rebeldes que al final pagaron siendo enviados a Paradise; por su mocoso sabía que no era culpa de ella, su hijo tomo su decisión y eso provocó las consecuencias de sus cros, hasta sonaba feo pero agradecía que hiciera eso o su mocoso no estaría con el hoy en día.
También le contó sobre su hija, algo que ya sabía por las constantes pesadillas que tenía su mocoso y contarle sobre eso pasó ese rato con el abrazándolo; su actitud era la de una madre dolida aún a pesar del tiempo solo que ahora se daba cuenta que eso hizo que pensará de esa forma, se cerró y se aisló en su mundo a diferencia de su esposo que ahora estaba en un centro para personas con demencia.
Sentía pena por la mujer, por la vuelta de su mocoso pero ya sabía que iba a hacer y en ese momento solo desde un punto fijo sin que nadie lo viese, volviendo a usar su mañas y recordando de donde provino, ósea del subterráneo, veía llegar a los guerreros de su lucha en oriente o algo así era, en ese tren como le decían y fijándose si de casualidad su mocoso venía.
Tardo mucho porque salieron niños y soldados que no recibieron mucho daño primero, hasta visualizo a ese sujeto de nombre Zeke, recordando que estuvo a punto de matarlo y aún lo quiere muerto, pero, eso sería después, para ver luego al titán acorazado o Reiner acompañar a esos niños que supuso serían los nuevos contenedores para usar el poder.
Luego vio a los heridos y entre ellos había uno que se le hacía familiar, tanto que esa mirada la reconocería en cualquier lado.
Aún con esa apariencia, sabía quién era y no iba a esperar más, iba a hablar con ese mocoso de una buena vez y esa era su única oportunidad, ahora que estaban más ocupados atendiendo los por sus heridas y los soldados de mare se encargaban de los otros.
Aquí acaba el capítulo del día de hoy.
Espero que les guste este capítulo y en el siguiente veremos cual es la reacción de Eren al saber que será padre.
Besitos :3:3:3:3:3
