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Las semanas habían transcurrido sin prisas, la vida se sentía diferente ahora, había adquirido un nuevo significado. Harley disfrutaba de su embarazo día tras día mientras el ferviente deseo de permanecer así se apegaba a ella tanto que la dicha había transformado su sonrisa enloquecida en una llena y esperanzadora. Joker había estado al pendiente de ella y sus necesidades sin descuidar sus negocios, el mundo del crimen podía esperar por la reina. Las prioridades de Harley habían cambiado y Joker no lo había pasado desapercibido, generalmente la observaba desde el umbral de la puerta atento, apreciando como sus descontroladas hormonas se mantenían en perfecto control con su sintonía.
Los días aburridos solía ejercer una suave gimnasia en el sótano de la mansión la mayor parte del tiempo, su cuerpo iba cambiando lentamente, pero apreciablemente cuando llegaba casi al quinto mes de embarazo. Se entretenía viendo como su antiguo vestuario ya no le cabía. Había hecho un mohín de ropa y ángeles de falsa nieve observando al techo, sus ojos fantaseaban y parecía estar realmente drogada, pero eso era la felicidad.
Manteniendo el rostro hacia arriba vislumbró los lustrosos zapatos de J llegar hasta ella boca arriba. Ella divertida por su intromisión le arrojo un puñado de ropa "bola de nieve" desde el piso y dio un brinco al levantarse.
- Hey Puddin' – posó sus labios en la mejilla del payaso. Él había recibido el circulo de ropa con sus manos y ahora solo quedaba un calcetín en su palma que depositó sobre la nariz de Harley. Ella frunció el ceño a modo de juego con una pequeña queja.
- Hey…
- ¿Entretenida?
-Me aburro…, pero estoy bien, tengo compañía – las perlas de sus dientes brillaron y sus cejas se alzaron con una mano en su vientre. Luego se recompuso extrañada de la presencia de Joker en la habitación - ¿Qué haces aquí? Pensé que estarías en tu reunión con Pinguy.
Joker apretó los labios exhalando molestia por la nariz – Tendrá que esperar – avanzó hacia el velador, sacó los planos que había estado trabajando la noche anterior – Hay desordenes en el puerto, el cargamento va con retraso -una sonrisa maliciosa se vislumbró en su rostro - Encontrare al imbécil que me dejó mal frente a los sirios - Su risa oscura brotó ampliando su boca. Estaba enojado.
-Oh, alguien hizo enojar a papi – cantó Harley. Luego tocó su hombro con la malicia burbujeando en sus labios – Tienes que apresurarte, podría escapar.
-Oh…No hay un puto agujero en esta ciudad que no conozca -remarcó – De cualquier forma, tengo que irme. ¿Estarás bien?
Harley tiró de las solapas de su saco besando fugazmente sus labios enojados – No quiero detenerte, pero realmente necesito salir de esta casa y…nada me queda – miró el mohín de ropa a un lado de ellos – Podría hacer una escapada rápida con algunos de los chicos para ir a mi tienda favorita. Ya sabes…J.J. también necesitará ropa.
Joker la miró seriamente frunciendo el ceño y antes de que pudiera decir algo, Harley lo interrumpió con el dedo en sus labios.
-Lo sé, lo sé, hice una promesa, pero Roja podría acompañarme, estaré bien.
Joker la apartó suavemente sin dejar su frio semblante – Acompáñame.
La tomó por los hombros guiándola fuera de la habitación bajando las escaleras ignorando sus regañadientes, cruzaron un pasillo y abrieron una simple puerta, solo para encontrarse la puerta gigante de la bóveda de la casa. Joker digitó la clave que ambos compartían y esta se abrió revelando un frio cuarto metálico que contenía compartimientos y compartimientos de millones de dólares robados. En el centro se encontraba un mesón de metal con una computadora que monitoreaba estadísticas bancarias que a Harley poco le importaban.
Ella al entender el plan de J se cruzó de brazos inmediatamente. Un humo refrescante y difuminado seguía saliendo de los conductos de ventilación. Harley siempre creyó que la bóveda parecía un frigorífico donde almacenar carne.
Joker se giró hacia ella extendiendo sus manos hacia los costados – Toma lo que quieras, pero no te atrevas a exponerte – amenazó.
-Me estas tomando por una novata.
-Entonces tendrás que admitir que no es por la ropa, es por la persecución – gruñó ocasionando que Harley apretara los dientes. Gran parte de ella se había adecuado a aquellos cambios, pero siempre era difícil no caer en la tentación de las sirenas y las incandescentes luces de colores con el viento golpeándole en el rostro luego de huir de un pequeño atraco. Aun así, ella hizo su mayor esfuerzo por contenerse y entrar en razón. No iba a arruinarlo.
- Okey, está bien – pronunció todavía con los brazos cruzados.
-Esa es mi chica – Joker besó un segundo sus labios antes de darse media vuelta a la salida – Toma lo que necesites, vacía la bóveda si es necesario – chasqueó con un guiñó improvisado.
Harley sonrió incluso perdiéndose la diversión, ella encontraría una diversión mas sana que hacer esa tarde. Ella bromeó – Oh, oh, te arrepentirás.
-Ya lo veremos - Fue lo ultimó que escuchó de J antes de ver su espalda marcharse con los planos y las llaves del Lamborghini en su mano.
Una vez sola, Harley fue en buscar de una enorme cartera regresando al frio lugar todavía en un holgado pijama – ¡Bien! ¡Manos a la obra cariños! – abrió la cartera y comenzó a vaciar los compartimientos hasta que la cartera quedo completamente repleta.
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El viento despeinaba su verde cabello incluso con una buena dosis de gel encima, pero la velocidad lo llamaba como una serpiente enredándose en su torrente sanguíneo. Cruzar la ciudad le tardó menos de lo esperado hasta observar a lo lejos las embarcaciones del muelle de Gotham, donde tenía un punto estratégico de comercio al mando de Raúl.
Estacionó el deportivo en un escondite secreto bajándose con apremio, sus pasos se hicieron sonar a medida que avanzaba y bajaba por uno de los conductos secretos que daban a la guarida donde se ocultaban las armas de contrabando. Sus hombres lo estaban esperando de pie cual batallón del ejército.
El lugar era cerrado y claustrofóbico, paredes de grueso cemento con olor a madera vieja, cigarrillos y vino tinto.
Cajas de madera que cargaban antigüedades de un alto valor escondían en compartimientos secretos las armas de mayor gama, mientras que las cajas de vino tinto contenían municiones de todo tipo.
Sus hombres se enderezaron, algunos dejaron de fumar pisando fuertemente el tabaco bajo las suelas de sus zapatos. El problema se había suscitado por la negligencia de uno de ellos al confundir las fechas de entrega, toda una embarcación había partido hacia el Oriente y no había ninguna carga extra. Los sirios lo habían tomado como una broma de mal gusto, un insulto al abrir las cajas y encontrarlas vacías. Si había algo que Joker no soportaba eran las quejas en un idioma extranjero y alterado, había cursado bien la larga conversación telefónica, pero uno de ellos debía pagar el precio. Joker no le daba explicaciones a nadie.
El silencio imitaba al sepulcro de una funeraria, Joker se paro frente a sus hombres haciendo un ademán con la mano que explicaba que destrozaría a quien lo interrumpiera en su redada por atrapar al culpable.
Sentado en las sombras y esperando la llegada de su jefe se encontraba Johnny Frost, quien lentamente se puso de pie caminando hacia detrás de J esperando sus órdenes.
-Señor…-Uno de los hombres intento destensar el aire helado que les recorría a todos por la columna vertebral. No es que Joker fuera un mal jefe, pero su psicopatía nunca tenía límites. El terror siempre permanecía latente, pese a que trabajar con él significaba siempre un buen negocio con grandes sumas de dinero.
Joker se acercó al hombre tirando grotesca y dolorosamente los extremos de su boca – Shhh, Shhh – sus ojos lunáticos ya poseían un brillo macabro que cortaba la respiración. Joker se enderezo tomando un vino y rompiéndolo en una pila de caja de municiones, las pateó ocasionando un gran estruendo que logró sobresaltar a todos los presentes menos a Johnny.
Alisó su cabello hacia atrás con la mirada enfrascada de pura rabia – No quiero escuchar ninguna maldita justificación – el secuaz que lo había interrumpido asintió. Joker le lanzó una mirada sagaz, ese hombre lo comenzaba a irritar. Johnny miró al tipo desdichado indicándole con los ojos que mantuviera la boca cerrada.
-Verán... – su voz era grave y silenciosamente mortífera – Les pago para que mi reputación nunca… este en juego. Pero aun así me decepcionan…
La garganta se les secó a algunos, otros miraron al piso, en cambio los más avezados y con experiencia en el rubro siguieron en pie mirando al frente.
-Ahora entréguenme al hijo de puta que ocasionó todo esto…- susurró, nadie se movió antes de que Joker explotara - ¡AHORA!
Lo agarraron por los hombros mientras el pobre sujeto se estremecía agitándose como una lombriz con los pies atorados en el piso. Lo arrastraron hacia adelante y Joker palmeó con la mano una vieja mesa que se encontraba en la esquina de la habitación donde usualmente en su tiempo de espera los hombres jugaban a las cartas.
La luz anaranjada se cernió sobre el rostro horrorizado del sujeto cuando Joker se acercó con un objeto que había recogido del piso.
– Sujétenle la mano.
Dos hombres fornidos se hicieron cargo ignorando las suplicas y el temblor en los labios de aquel que antes se hacia llamar un criminal de renombre y confianza. La presencia del Joker lo había reducido a nada cuando su jefe acercó el alicate oxidado y cortó la punta de su nariz.
Ninguno de los hombres encuadrados se movió mientras los gritos y la sangre se mezclaban entre sí. Ríos de sangre formaron una posa bajo sus pies probando que para trabajar con el Joker se necesitaba algo más que coraje, había que perder el alma y el miedo al dolor, incluso si el terror rondaba entre todos ellos haciéndolos mas duros de lo que ya eran.
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El atardecer coloreaba cálidamente el rostro de Harley y Hiedra detrás de la mesa de una cafetería local. El vidrio dejaba entrar la maravillosa paleta de colores que combinaba con el jugo de naranja y zanahoria que bebía Harley, mientras que Hiedra saboreaba un café cortado con un sándwich de atún.
- ¿Hablaste con Selina sobre Bats, Harls? – inquirió la sensual pelirroja.
Harley asintió –ella lo está cuidando.
-El proceso de rehabilitación seguro será largo y tedioso, pero cae en el tiempo justo que necesitabas.
Harley estuvo de acuerdo, pero, aunque se alegraba tener al murciélago fuera del camino, seguía un poco preocupada por lo acontecido – Sigo sorprendida de que mi Puddin' no me echara…-reflexionó - Batsy pudo haber quedado postrado de por vida.
-Solo hiciste lo que tenias que hacer. Además – hizo un ademan con la mano – J luchó mucho por recuperarte, dejó su orgullo de lado y estuvo devastado…– tolerar a Joker era enormemente difícil con la reputación de maltratos que tenia con Harley, pero Hiedra no encontraba otra opción en medio del embarazo de su amiga y ver a un Joker descontrolado por la ciudad tampoco era una buena idea para sus propio estilo de vida, podía desatarse una guerra en cualquier momento si las cosas hubieran seguido así. De cualquier forma, ella estaría al pendiente de lo que sucediera con Harley – Quizás por eso lo tolero.
-Es verdad.
Harley apretó el multivitamínico en su mano sorbiendo la pajita.
-Te estas tomando muy enserio lo de tu nutrición Harls – se alegró Hiedra viendo a su amiga sorber con energía el jugo multivitamínico – Te vez cada vez mejor y recuperada. ¿Quién lo diría? – Hiedra aun desconfiaba de los cuidados que Joker le pudiera dar a una embarazada de alto riesgo como Harley, pero Joker parecía estar haciendo un buen trabajo y ella no podía desmerecerlo sin fundamentos "Recientes". Solo le quedaba alentarlos a seguir así.
Harley se encogió de hombros, los suplementos alimenticios parecían estar funcionando – No sé, no quiero complicaciones.
Hiedra tomo la mano de su amiga por encima de la mesa dándole unas palmaditas – Tu sigue así, muñeca. Vas por muy buen camino.
-Si tú lo dices – sonrió agradecida, su amiga era su medica personal en aquellas terribles ocasiones, quien siempre curaba sus heridas con sus ungüentos maravillosos. Si ella decía que lucia radiante, entonces debía de creerle.
-Pensé que me costaría más dejar los atracos, una buena aventura hace vibrar todo de ti, lo sabes. Pero…realmente estoy centrada en esto.
"Quizás Harleen se este asomando y haciendo cargo" pensó Hiedra por un segundo antes de descartar el pensamiento. No; era Harley y su inconsciente deseo de tener una familia con el payaso lo que la hacia moderarse y cuidar mas de si misma con elecciones lucidas. – Harls, pienso que en cualquier momento vas a decirme que asaltemos un banco o algo! – bromeó Hiedra – Debes estar al borde de la locura.
-Lo sé, ¿verdad? ¡Ya no tengo uñas que morder y yo no tenía ese mal hábito! – se las enseñó curvando sus labios con un puchero – Pero estaré bien, estaré bien. Y si no, Puddin´ siempre me detendrá si quiero hacer una locura salvaje.
Hiedra tomó la mano de Harley examinando sus uñas – ¡Oh, Santo cielos Harls!
Harley apartó la mano enseguida – A propósito, mira lo que tengo aquí – Cantó melódicamente mientras habría el pesado bolso que cargaba con cientos de dólares dentro.
- ¡Demonios!
Harley sonrió enloquecida – Arreglemos este desastre y divirtámonos a lo grande.
- No es como si necesitáramos el dinero, siempre que podamos tomar lo que queramos. Pero – los ojos de Hiedra miraron el bulto en el estomago de Harley de una forma tan maternal que Harley se derritió por dentro – ¡Si es por ellos hare lo que haga falta!
Con anteojos oscuros que ocultaban parcialmente su identidad ambas amigas salieron de la cafetería, aunque no pasaban desapercibidas. En realidad, a todas luces eran claramente Harley Quinn y Poison Ivy. No obstante, si ellas no causaban estragos y actuaban normalmente nadie se atrevería a llamar a la policía y armar un escándalo de proporciones múltiples provocando la ira de ambas.
Causar problemas no estaba en sus planes y se notaba, actuaron bajo perfil en cada tienda que fueron, la simpatía de ambas sorprendió a las dependientas además de la buena propina que dejaban por donde iban. Se divirtieron con cambios de ropa, vestuarios y artículos de bebe, helados y en la tienda de mascotas, incluso visitaron una florería que tanto alegró a Hiedra.
Pronto la noche cayó sin avisar, cada una con sus compras finalizando la salida con una visita al spa prometiendo volver por la buena atención recibida.
En una de las esquinas del centro de Gotham Harley recibió un mensaje de Joker diciendo que estaba a tres cuadras para pasar a recogerla. Por otra parte, Hiedra decidió que tomaría un taxi dado que el apartamento que compartía con Johnny y Maiky quedaba a una distancia cercana.
El Lamborghini se acercó a las dos chicas y Harley se despidió de su amiga con un beso en la mejilla diciéndole que la llamaría mañana. La observó tomar un taxi rápidamente y enseguida entró al reluciente Lamborghini que ya había encendido sus luces de neón.
- ¿Te divertiste?
-Siempre…en todo lugar – Ella murmuró – Aunque juro que me matan los pies Puddin'
- Ya veo…- Joker también murmuró y con un dedo recorrió el cuello de Harley hasta su abundante escote, Harley se estremeció inclinándose hacia atrás.
Joker atrapó su rostro poniendo una mano detrás de su cabeza acercándola a su boca, la silenció cuando su boca hizo contacto con la suya, entrando su lengua y comenzando a saborear su espíritu risueño. Sus bocas se exploraron mutuamente ocasionando que el aire comenzara a escasear y que el calor aumentara. Su beso fue húmedo y descarado, lentamente mordiendo suavemente sus labios atrapando su lengua con la suya. La calidez comenzaba a sentirse insoportable, él tuvo que parar.
Se separó y tocó con su dedo burlonamente la punta de la nariz de Harley. Últimamente encontraba bastante bonita esa nariz.
-Abstenerse apesta – Bufó Harley.
Joker no dijo nada y solo aceleró. Le costaba abstenerse cuando Harley lucia cada vez más malditamente hermosa, tenía un brillo relámpago en los ojos y a él a veces le carcomía el deseo por poseerla. Pero ella estaba haciendo sacrificios y él no iba a quedarse atrás, desde el momento en que decidió aceptar la paternidad como algo provechoso él iba a hacer lo posible para que aquello acabara bien. Además, le resultaba extraño tocar a Harley cuando él mismo había empezado a sentir un extraño y odiado vinculo con las criaturas dentro de ella, incluso había llegado a hablarles pues sentía que ellos se manifestaban de alguna u otra manera con él. Por supuesto, le hacía querer arrancarse la piel y los ojos, pero debía de admitir que por dentro se empezaba a formar una extraña sensación de placer.
Al llegar a casa ambos descansaron en su habitación, dentro de unas horas Joker debía marcharse al club. Había ocasiones en que Harley se comportaba caprichosamente y lo instaba a quedarse, acababan discutiendo hasta que Harley finalmente se rendía ante sus obligaciones, siempre que le llegara un mensaje de texto ella estaría calmada de que otras se atrevieran a ocupar su lugar. Sus celos bordeaban la locura y posesión, pero cargar con sus hijos dentro de ella la hacía sentirse más segura e importante en la vida del Joker.
Harley sacó un libro de cuentos de una de sus muchas bolsas de compras, mientras Joker salía de la ducha y comenzaba a vestirse para partir.
Ella se recostó en la cama encantadoramente, sus cabellos caían sueltos y tenia esa sonrisa maternal vislumbrándose en la comisura de sus labios mientras sostenía el libro de cuentos.
- ¿Ya te vas?
Joker asintió sin mirarla calzando su saco sobre sus hombros.
- ¿Puedes quedarte una hora más? Hace mucho que no pasas una noche completa en casa.
-Sabes que no puedo.
Desde que Batman estaba en recuperación el bajo mundo estaba en descontrol, Joker no podía darse el lujo de bajar la guardia. Debía aprovechar cada instante para liderar y cerrar nuevos tratos que resultarían beneficios una vez que el murciélago estuviera de regreso en las calles.
Harley se mordió los labios por inercia con ojos acusadores.
Joker la observó fijamente examinando sus rasgos de súplica. Era fácil saber como ella jugaba con él, como con cada brillo de sus ojos podía hacerlo cambiar de parecer y aun más en ese estado.
-Tal vez una hora - Joker se acercó hasta quedar cernido sobre la cama dejándose vencer – o dos…
Harley tiró de él abrazándolo con fuerza riendo estrepitosamente en su victoria – Mmmmhh…debería esconder todos los relojes de la casa otra vez.
-Tú…pequeña desvergonzada – Gruñó para luego poner una mano sobre su abdomen y acariciarlo.
Harley emitía una calidez que lo cegaba, no podía negarse cuando ella estaba resultando ser mas sensata de lo que podía imaginar. Sintió la delgada piel debajo de sus dedos, su abdomen era tibio y lechoso, la suavidad lo cautivaba por completo queriendo no apartar la mano de esa desconocida sensación. Apegó el rostro percibiendo movimiento, entonces ¡sus ojos se abrieron estrepitosamente! Harley ya lo había sentido antes, pero no había tenido ocasión de mencionarlo.
Ella emitió un pequeño quejido de incomodidad.
Joker movió su palma al lugar donde sintió el ligero movimiento poniendo aún más atención. Harley lo notó sonriendo plácidamente.
-Alguien está un poco inquieto he?… ¿Lo sientes?
-Si…-susurró casi inaudible J, completamente absorto en el movimiento, sintiendo a su vez una quietud interior que lo elevaba más allá… contradictoriamente con las ganas de gritar con todas sus ansias que aquello estaba sucediendo. Un movimiento que resumía su pasado, aquella amarga fantasía incumplida ahora comenzaba a llenarse sin poder escapar. La dicha lo invadió duramente, tanto que dejó que su propia respiración lo tranquilizara.
Harley corrió sus dedos sobre los mechones verde del absorto Sr. J, se acomodó y comenzó a leer mientras Joker se tomaba esas doras horas para apartarse del mundo.
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Así pasaban los días de embarazo de Harley, a veces lograba que Joker le cediera un par de horas compartiendo la experiencia en la que se estaban sumergiendo. Sabia que la tranquilidad no duraría para siempre, pero sabia sacarle el máximo provecho.
Joker cuidaba de ella en todos los sentidos, anhelaba el resto de los siguientes meses mientras él se tomaba el tiempo de fregarle la espalda y la cama se llenaba de más y más cojines para dormir. Las noches de desvelo las aprovechaba para bordar diamantes en la colección de tutús de Lucifer, pues le hacían recordar aun más las habilidades y la pasión de su madre por el ballet. Por las noches soñaba con pequeños camiones de J.J. luciendo los rosados tutus de lucifer en dimensiones estrafalarias surcando el espacio.
Los días que se aburria en demasía en la casa era visitada por Hiedra y Maiky. Entonces saldrían a dar un paseo o ir de compras, las risas nunca faltaban con ellos. Por otra parte, aunque detestaba leer las revistas de maternidad por ser convencionales y no reflejar su realidad, destinaba tiempo a leerlas instruyéndose sobre ello.
Era madre primeriza comenzándose a abrir un nuevo mundo para ella, aunque en su interior seguía latiendo el ferviente deseo de acompañar a Joker en sus hazañas. Lo seguía haciendo, tras bambalinas le ayudaba a trazar sus planes y escoger los secuaces que mejor le servían para cada misión. La mesa del comedor era su punto de encuentro, también debía admitir que mientras más se necesitaran físicamente… más se reforzaba el vínculo que tenían y mejor sería la recompensa al final de la espera.
Pero llegado a un punto las compras de Harley comenzaron a acumularse en la habitación que compartía con Joker y aunque ella quería tener las cunas en su habitación, Joker le había remarcado encarecidamente que necesitaban su propio espacio, de ese modo Harley destinó la habitación de junto para el cuarto de los que serían sus recién nacidos.
Por lo pronto, ella había abordado una idea que la complacería enormemente si lograba llevarla a cabo…Ella no iba a detenerse. De esa forma, se animó a instigar a Joker para que pintara la habitación de los niños, en un principio se negó tajantemente, pues contaban con hombres suficientes para hacer esa labor.
Luego, Harley logró convencerlo argumentando "Esa será tu forma de hacerles saber que te interesaron desde mucho antes de nacer. ¿No crees que a tu calabaza le gustaría saber que su papi pintó su habitación? Puedes hacerlo, solo te tomara un día"
No había como rebatirlo cuando Harley nombraba a Lucifer, ella sabía que Lucifer seria su luz. Harley podía adivinar que muchos del bajo mundo la llamarían como la flor del Joker y ¡Ella aplastaría cabezas si se atrevían a quitársela! Pues seria toda su debilidad, ya lo era.
Esa tarde su corazón se arremolinó de un calor abrazador, sus mejillas se incendiaron pues lo había conseguido. Joker pintó la habitación de dos colores repartidos por una línea divisoria esmerándose hasta el ultimo detalle que su locura era capaz de comunicar.
Harley se preguntó si aquel hombre que llegaba manchado de sangre a su casa era el mismo que quería crear lazos con sus hijos. Y es que ese era el punto, quizás el sentimiento no le nacía por si solo, pero se obligaba a si mismo a querer hacerlo. Ella valoró cada esfuerzo que él también estaba haciendo.
Esa tarde entusiasmada al verlo con la brocha en mano y restos de pintura sobre su cuerpo…llegó a aplacar su calor y sudor con una bandeja que contenía una jarra de jugo y comida china, juntos comieron sentados en esa habitación que significaba todo para ella.
Y allí estaba Harley, pensando en los feliz que era tendida en una balsa inflable en la piscina mientras bebía limonada con una sombrilla. La vida no podía ser mas maravillosa cuando vio llegar a su hombre saliendo de una de las furgonetas blindadas mientras tres de sus secuaces arrastraban a un mal tipo amarrado de pies a cabeza.
Iban directo a torturarlo hasta sacarle la información que necesitaban cuando el mundo se vino abajo. Fuertes dolores comenzaron a desgarrarla por dentro cuando llevaba 29 semanas de embarazo mientras caía la noche.
Entonces cuando se bajo de la piscina el agua comenzó a mancharse con sangre, ella gritó con fuerza cuando se dio cuenta que el dolor se debía a las contracciones. Salió del agua sintiendo como un charco de agua salía de ella también, corrió hacia la casa agitada de pies a cabeza.
- ¡J! -gritó con toda la capacidad que daban sus pulmones, pero estaban en el ático especialmente diseñado para no dejar escapar los gritos de ninguno de los torturados.
En ese preciso momento la camioneta de Johnny aparcó, estaba un poco retrasado debido a que estaba encargado de despistar a la policía y a los otros bandos cuando secuestraban a alguien para la mansión.
-Harley, pero que demonios?
- ¡Es hora! Johnny…ghh… – No pudo continuar pues las contracciones eran demasiado fuertes y dolorosas como para mantenerse de pie, se apoyó del hombro de Johnny. Él vio como las lagrimas de dolor comenzaban a salir de los ojos asustados de Harley, ni siquiera ella había notado como esas lagrimillas brotaban sin su consentimiento. El dolor y la angustia eran insoportable. Sentía gran impotencia al no poder frenar el proceso que comenzaba a producirse en su cuerpo.
-No puedo, no ahora…esto debía pasar en seis semanas más – Su rostro se contorsionó de dolor – Johnny trae a mi Puddin' ahora, ¡bájalo!
Johnny soltó su mano difícilmente corriendo en busca de Joker gritándole que estaría bien, era lo único que se repetía constantemente mientras subía las escaleras…
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Felices fiestas. :)
