Aún con esa apariencia, sabía quién era y no iba a esperar más, iba a hablar con ese mocoso de una buena vez y esa era su única oportunidad, ahora que estaban más ocupados atendiendo a los pocos con sus heridas y los soldados de mare se encargaban de los otros soldados, los que estaban menos lesionados, aquellos que después de pasar por un infierno no habían quedado locos a esas alturas; su momento de escabullirse sin que nadie más lo notará fue mas fácil de lo que creyó, ni siquiera se dieron cuenta por las ropas que usaba de un simple ayudante voluntario que ayudaba. Eran tan ingenuos al creerlo, no fue tan difícil acceder, desde arriba podía verse donde eran los lugares con mayor accesibilidad sin que nadie lo viese, eso le trajo recuerdos de cuando era un ladrón y ayudaba mucho el haber conseguido las ropas de voluntario sin que nadie le figurar nada o lo tachará mal, eran pocos los que dejaban esas ideas tontas aún lado como sus miedos para acercarse a la gente erdiana y ayudarlos al ver en qué estado se encontraban después de ser usados como cebo o carnada para lograr las victorias del ejército merdiano sin tener que usar a su gente o perder bajas.

Buenos recuerdos de ser un astuto ladrón y un asesino profesional como su tío Kenny le había enseñado, lo demás se forjó por el mismo y era una ventaja el haber cubierto su cabello con esa gorra que les dieron, no había modo de que supieran quién era si no se ponían en un estado de déjame ver quién eres o el porqué haces esto como a veces ocurría y en este caso no fue así. Paso al lado de unos merdianos que hacían guardia vigilando a aquellos en peor estado de gravedad y acercándose lentamente a ese chico de cabellos largos, en un estado deplorable, con una barba y bigote a qué se dejó crecer, usando más o menos unas vendas en su ojo y con una muleta que le aventaron al no tener una pierna al perderla supuestamente en guerra.

Alguien se le quiso adelantar y para su suerte empujó a otro que terminó siendo ayudado para solo acercarse y ayudarlo al pasar su brazo por su hombro, porque la muleta que le dieron en realidad no estaba en buen estado y este no se dio cuenta de quién era en realidad sólo acepto la ayuda.

-Gracias—sin tener ganas de ver a quién lo ayudó.

No dijo nada, no era el momento de hacerlo y sabía que había tiempo de sobra, ya tenía una idea de adónde lo llevaría y lo bueno fue que hace dos días tuvo el tiempo suficiente para recorrer el lugar y aprender como otros que entraron de voluntarios.

Estaba un poco desilusionado en el fondo al ver el estado en que se encontraba, pero, ya habría tiempo de escuchar sus excusas lo más importante en esos momentos era hablar con el de inmediato, no quería dejar pasar la oportunidad y lamentarse más delante de esa decisión porque en el fondo algo se lo decía.

Momentos atrás, despertó sintiendo una pesadez en su cuerpo, sintiendo que pronto aparecerían esos malditos síntomas que odiaba con su ser, se estiró un poco para posar su mano en su vientre y sonreír por ese día que tanto había esperado que llegara, para levantarse y mirando la ropa que el mismo coloco anoche después de ducharse para ahorrar tiempo de sobra y no estar presionado viendo el reloj.

Terminaba de ponerse la ropa, después de unos quince minutos verificando que todo estuviese en orden y arreglando sus zapatos cuando entró el señor y al verlo solo suspiro en forma de resignación.

-Ten cuidado—sabia que no era fácil para aquellos que iban a ayudar.

-No se preocupe—poniéndose su abrigo al hacer un poco de frío en las mañanas.—Se cuidarme y no creo que nada salga mal.

-Eso espero—mirando el reloj.—¡No quisiera dar explicaciones de porque mi "sobrino" se metió en problemas solo por hacer lo correcto!.

Sonrió, ya que era cierto, era su supuesto sobrino y el tenía una buena relación con muchas personas que no se imaginaban que era un erdiano escondido menos que era alguien diferente a lo que normalmente aparentaba mostrar, si tan solo no pasará lo que pasará con ese odio, esas muertes sin sentido como una guerra que solo traía más odio y más pérdidas.

-Volveré más tarde—guardando ese gorro en su bolsillo.

-No llegues tarde para la cena—recordándole ese detalle.

Salió de la habitación para bajar las escaleras y solo dirigirse a la puerta de la entrada.

Llevo aún lado al castaño que observo que se alejaban de los demás, teniendo unas sospechas pero lo dejo pasar ya que al abrirse la puerta, entraron a una habitación donde solo había una cama como una mesa con vendas y al ser depositado con cuidado para el ver cómo ese tipo le daba la espalda y cerraba la puerta mientras las cortinas del lugar se hayan cerradas.

-Solo una simple nota dejaste—quitándose la gorra y volteando a verlo.

-Levi—sorprendido de verlo.

-Tu rostro me dice todo Eren—camino hacía el y colocándose enfrente.—Te sorprende verme aquí. Piensas que los demás vinieron, te equivocas en eso.

-Creí habértelo explicado—sin desviar la mirada.

-¿Explicado?—sin dejar esa seriedad y frialdad que el otro conocía mejor que nadie.—Crees que dejar una simple carta o nota es suficiente para que un maldito mocoso se fuera sin dar la cara por lo menos o despedirse.

-Era más fácil—usando un tono más frío.

-¡Fácil para quien!—quitándole la venda del ojo donde estaba bien.—¡Vengo a buscarte a esta mierda de ciudad cuando pude simplemente quedarme con mi hijo y darte por muerto!.

-¿Porque no lo hiciste?—agarrando su mano.

-Eres un imbécil—soltándole un golpe en el rostro.

Lo dejo tumbado en la cama y le dolía, hace tanto tiempo que no recibía un golpe de parte del azabache que solo se subió encima de él sentándose en sus piernas y este mirando sus movimientos sin perderse nada y notando que algo había de diferente en el, sus facciones eran más delicadas.

-Me dejaste antes de que llegaran mis resultados de mis exámenes—quitándose ese tonto chaleco que traía puesto al dejar su abrigo en otro lado.

-¿Exámenes?—recordando ese detalle.

-Pude solo quedarme pero Uri me insistió que fuera a buscar a su padre—sintió como posó sus manos en su cadera.—Solo vine para decirte Eren que estoy esperando un hijo tuyo.

Quitando sus manos y bajándose, para quedarse de pie mientras no veía ninguna reacción de su parte, no se quedaría ahí solo escuchando ese silencio de parte de el, con una gran molestia iba a irse pero fue jalado bruscamente para ser dejado de bajo de un castaño que le daba una mirada demasiado profunda como notando que ese brillo que lo caracterizaba en sus ojos ya no estaba y siendo apresado por el que lo inmovilizo al colocar sus brazos por encima de su cabeza.

-Uri te insistió a que vinieras a decirme sobre tu condición—bajando su mirada a su vientre.—Conozco a Uri para saber mejor que nadie que el solo te lo sugirió y viniste por tu cuenta para convencerme de volver.

-No—estaba mintiendo pero era verdad.

-Lo siento mucho—regresando su mirada a verlo directamente a los ojos.—No volveré sin terminar a lo que vine. Tome mi decisión y es mejor que vuelva ahora.

-Así que no piensas volver—ensombreciéndose su mirada y queriendo llorar.—Sabia desde un principio que sería una perdida de tiempo, no se para que vine.

-Levi—lo soltó y posó su mano en su mejilla.—Me gustaría volver contigo y con nuestros hijos. Me alegra mucho ser papa y es por eso que ahora estoy seguro de continuar mi misión aquí.

-¿Misión?—no lo entendía.

-Perdona por no demostrar cómo antes mi felicidad—usando un tono más dulce con el.—¡Claro que estoy contento por ser padre y porque tú seas la madre de mis hijos!.

-¡Entonces porque no vuelves conmigo!—no lo entendía.

-Ahora hay una guerra en progreso—sin dejar de ver eso hermosos ojos de color azul-grisáceo que tenía su linda pareja.-He visto algunas cosas y en estos meses me he puesto a ver de lo son capaces de hacer por buscar más poder. De alguna manera debo averiguar algo más y si es cierto lo que escuche, habrá una reunión de varios países aliados para pactar una alianza en contra de nosotros y de ser así, yo debo hacer algo antes de que nos maten y consigan el poder del fundador.

-Eren—odiaba comprenderlo.

-Me gustaría volver pero si lo hago no podré salvarlos a ustedes—no quería perder a su familia.—Debo hablar con Zeke y saber que planea realmente. Y tú no debes luchar en esta ocasión.

-¡Estas loco!—con su tono serio.—¿Porque no dejaría de luchar?. ¡Si te preocupa mi estado no haré nada peligroso!.

-Levi—no le gustaba que pusiera su vida en peligro.

-¡Puedo usar el equipo tridimensional y limitar mis acciones!—hablando en serio.—¡Nunca pondría en peligro a nuestro hijo y menos mi vida!.

-Lo sé pero...

No espero que el azabache para callarlo lo besara mientras se aferraba a el, lo sorprendió pero no tardó en corresponder ese beso y sentir de nuevo esos labios que lo volvía loco, para acercarlo más mientras esté le permitía que su le gua entrará y degustará con gusto su cavidad bucal.

Tanto tiempo sin besarlo, sin tenerlo a su merced y el azabache solo se aferraba más a el, temiendo que fuese un sueño más.

El beso se volvió más hambriento. Sin separar el azabache logro sacarle ese molesto abrigo al castaño para empezar a desabotonar la camisa que traía puesta mientras el castaño lo dejaba separándose y volviendo a besarlo.

La ropa era estorbosa y notando que su mocoso ya tenía un cuerpo muy marcado y sintiendo como le faltaba el aire, separándose para notar que su pierna se había regenerado por si solo al sentir ese calor emanar de ahí.

-¡Será un problema!—sabiendo el castaño de sobra eso.

-Se puede arreglar—no le gustaba la idea pero no habría de otra.

-No creo que sea buena idea seguir—escuchando voces fuera.

Esto molesto un poco al azabache pero tenía razón en cierto punto aunque estaba un poco ansioso y el castaño levantándose para ir a ver quién podría estar afuera sin que se dieran cuenta de que estaban ahí. Aprovechando que el fue a ver, se quitó primero los zapatos, seguido de los pantalones y de su ropa interior, para desabrochar su camisa y sintiendo su entrada humedecer se y recordando que le pasaba cuando estaba embarazado de su primer niño, luego le explicaron que era normal durante un embarazo; ellos mismo podían generar un lubricante natural solo en la etapa del embarazo por los cambios en su cuerpo y su libido aumentaba un poco, aunque no todos los donceles pasaban por lo mismo.

-Parece que hay un retraso y nos quedaremos un día mas antes de entrar al gueto—sin verlo aún.

-Que bien—solo quedándose sentado en la cama para acomodarse más y abriéndose de piernas para tocar su entrada mojada.—Eren.

-Mmn—volteo a verlo y lo sorprendió.

-No hay problema si continuamos—avergonzado de tenerlo que incitar para que le hiciera caso.

Un castaño arremetía una y otra vez en ese punto que hacía delirar a su pareja, mientras se besaban y sus piernas alrededor de sus caderas lo tenían apresado sintiendo cada vez más como se contraían sus paredes contra su miembro, sintiendo esa estreches y esa calidez cada vez que estaba dentro suyo mientras escuchaba sus gemidos que intentaba callar haciéndose difícil por la intensidad que recibía y recordando que hace unas horas al voltear y verlo en ese estado, mientras metía sus dedos a su entrada mojada para darse placer y ver su rostro como sus mejillas estaban tan sonrosadas, aún sabiendo que solo lo estaba provocando para escuchar como se alejaban esos soldados para acercarse a pasos lentos.

-Ahhh...-solo provocando lo para que hiciera algo y no lo dejara con las ganas ahora.—Ngh...se siente...ahhh...tan..bien...ahhh.

Deteniendo su acción y besándolo mientras lo recostaba en la cama, manteniendo sus piernas abiertas para agacharse y notar que mojado estaba, recordando lo que su padre le había dicho una vez sobre los donceles al estar embarazados sonrió un poco para acercar su lengua y empezar a degustar con gusto es entrada rosada que lo llamaba mientras escuchaba esos hermosos gemidos de parte de pareja que solo agarraba con fuerza sus cabellos, jalando los y retorciéndose por la sensación de placer que recibía, mientras de poco a poco sentía como despertaba su miembro y sentía la presión de las ropas al formarse esa erección que lo puso duro.

Solo el azabache lograba prenderlo y dejando de jugar, se quitó los pantalones mientras un confundido azabache no entendió porque no siguió como normalmente lo hacía y dolía un poco su propia erección, hasta que de sorpresa fue tomado al sentir como se metía de lleno sin avisarle soltando un gemido alto y con lágrimas en los ojos, no recordaba que fuese tan grande o jamás había sido tomado de esa forma por el.

Las embestidas no se hicieron esperar y con eso los gemidos que inevitablemente no podía controlar al ser embestido de una forma tan brutal que al final le gustaba más si era el castaño quién lo tomaba de esa manera.

Cambiado de posiciones, colocando en cuatro, para seguir arremetiendo contra el, soltando varias lágrimas al sentir que cualquier momento llegaría y notando lo el castaño para tomarlo más fuerte de las caderas marcando sus dedos en ellas y arqueado la espalda al sentir como tocaba ese punto nuevamente y la baba escurriendo de su boca emitiendo un gemido un poco más erótico al sentir que se hacía más grande el miembro de él y apretando las sábanas más fuerte.

Pasando nuevamente unos soldados que hacían guardia, escucharon eso y sonriendo uno de ellos mientras que el otro incómodo por esa situación dentro de ese cuarto.

-Creo que hay algunos que no pueden esperar—no los culpaban.

-Mejor vámonos—era incómodo para el.

-Perdona—sabiendo que no estaba acostumbrado aún.—Sera mejor que te hagas a la idea de que en algún momento será más frecuente.

-No tengo nada en contra pero no creo que sea el lugar—era aun así incomodo.

Para retirarse de ahí, regresando dentro de ese cuarto donde ambos seguían con lo suyo.

-Ahhh... ¡Eren!... ¡Si!...Ummn.

Mordiendo el cojín al sentirlo seguir dándole en ese punto que lo hacía delirar, estaba en cuatro, perdido en el placer que le daba cada vez que arremetía más y sentir como su mocoso lo penetraba era tan placentero, dándose cuenta que ya no era un niño y ya era un hombre, su hombre, el único que le podía el placer que estaba sintiendo, en cambio, ya no podía seguir aguantando por más tiempo, sentía que pronto se vendría y sus piernas ya empezaban a flaquear y un castaño sintiendo como estaba apunto de llegar también.

Unas últimas estocadas más y ambos terminaron corriéndose al mismo tiempo, dejándose caer el azabache y un castaño intentando no aplastarlo al sentir como se vacía dentro suyo nuevamente, jadeando e intentando recobrar el aliento, saliendo de él despacio para sentirlo salir el azabache y colocarse aún lado.

Aquí llega este nuevo capitulo, espero que les guste e intente hacer mejor posible el Lemon, no soy una experta así que hice mi mejor esfuerzo y eso es todo.

Besitos :3:3:3:3:3.