Despidiéndose ambos solo con la mirada, no había necesario la palabras ahí ni siquiera el beso que se dieron fue tan necesario, no se querían separar y menos ser soltado, ni dejar de estar en sus brazos ya que tenía miedo de no volver a ver a ese mocoso que le robó su corazón; era tanto ese temor que se aferró más a el dando a entender cuando sus miradas se encontraron lo que pensaba realmente y un castaño simplemente susurrándole un simple te veré pronto, siendo calmado un poco y separándose para regresar a su compostura habitual, fingiendo no conocerse y saliendo de esa habitación y uniéndose a los demás que eran llevados de una vez a donde debían estar para regresar al gueto.

Verlo formarse entre todos esos soldados heridos, con una pierna menos que el mismo ayudó a cortarle para hacer más realista su condición y colocando ese vendaje en su ojo donde no le gustaba mucho nada de lo que aparentaba ni su look de vagabundo ahora que lo miraba mejor como esa maldita barba, le molestaba un poco y apenas se daba cuenta todo por comportarse de ese modo al verlo y estar de nuevo entre sus brazos después de confesarle que serían padres y entregándose a el vez más durante toda la noche.

No entendía que pasó por su cabeza para cometer dicha conducta, de verdad debía estar tan enamorado como necesitado por ser tocado, besado y amado por ese chico de cabellos castaños que hasta ahora lograron cautivarlos y viendo a esos soldados merdianos acercarse solo para asustar a aquellos que habían regresado traumado y un niño se acercó a ayudar a su pareja al caer al estar solo con una muleta, muy molesto apretó el puño con ganas de romperles la cara y recordando que no podía dejarse ver o que sospecharan de el para respirar hondo y exhalar.

Al ver que entraban al gueto se empezó a alejar sin llamar la atención aún con un dolor de caderas, disimulando un poco su caminar para empezar a mezclarse entre la gente que abandonaba el lugar dispuesta a regresar a casa ahora que debía.

Primero iría a descansar aunque sea un poco, el sueño le pasaba facturada y en unos cuantos días o semanas empezarían la señales de su embarazo y el sería un inconveniente enorme.

Nadie podía saber de su estado, ni siquiera que el era un doncel o sería perjudicial, aún había en Paradise aquellos que querían tener una relación con el o casarlo con alguna chica linda por ser solo alguien con dinero por su abuelo ya fallecido; su abuelo falleció dejándole todo a el y a su hijo en compensación por el daño que su padre le hizo a su madre como por todo lo que pasó y recordando sus últimas palabras:

Flash back.

Llego a casa de su abuelo cuando le anunciaron su estado, su hijo estaba con el en esos momentos al entrar y verlo acostado a su lado durmiendo, se acercó a pasos lentos y sentándose en la orilla de la cama para mirar lo demacrado que se encontraba.

-Estoy orgulloso de ti Rivaille—ya no veía bien pero conocía su andar y saber que estaba ahí era una alegría—eres mi nieto y tú hijo es un niño que se merece vivir en libertad. No te pediré que perdones a este viejo por no ser un abuelo para ti o intentar serlo.

De que serviría si nunca estuve ahí para ti cuando más necesitabas a tu familia cerca.

-Eres mi abuelo aún asi—no iba a reprocharle nada a alguien que no sabía que vivía o existía.

-Es por eso que te diré esto—tragando grueso para poder decirle sin hacer más esfuerzos.—Mi testamento fue hecho hace unos meses, te dejaré todo a ti y tu hijo. Nadie podrá meterse con ustedes nunca mas, y aunque seas una persona fuerte no olvides nunca quién eres, menos renuncies a tu felicidad tan fácil con ese muchacho al cual amas tanto.

Si te dicen que es porque es lo mejor, recuérdales de quién eres nieto y lo que puede pasar si te quieren obligar a la fuerza, ya ni la reina misma podrá hacer algo por las consecuencias que podrían venírsele encima como la gente que trabajo para mí muchos años.

-¡Crees que me apoyen sabiendo que soy un Ackerman, un bastardo e hijo de una prostituta!—no lo creía.

-Te falta ver más allá de lo que tus ojos solo ven—sonriendo.—Ellos mismo te quieren por todo lo que has hecho y admiran servirle a alguien que hace tanto al sacrificar su vida. Ahora quiero descansar y mi nieto se quedaría acompañarme.

No se negó, se paso del otro lado junto a su hijo para solo acostarse mientras su abuelo cerraba sus ojos y su respiración se volvía más calmada, cerró sus ojos quedándose dormido por increíble que suele logrando escuchar un: "Te quiero mi querido nieto".

Fin del flash back.

Al final su abuelo había muerto ese día, al despertar su pequeño solo le hizo señas de que no hiciera ruido, para levantarse y acercando su mano su abuelo lucía muy calmado y tranquilo, una sensación en su pecho se instaló y no era nada bueno cuando la gente estaba tan calmada durmiendo, hizo que saliera su hijo entrando el mayordomo con el doctor confirmando su deceso y fue difícil decirle a su hijo sobre la muerte de su abuelo.

A su lado estuvo sus dos primas, como el castaño que lo abrazó todo el tiempo como estuvo cuando su pequeño lo necesito al no creer que estuviese muerto su abuelo; fue difícil, muy difícil para su pequeño superarlo sin estar deprimido por días hasta que volvió a ser el mismo.

Cada palabra dicha por su abuelo lo recordaba como a su tío al cual quisiera ver con vida.

Y caminando por esas calles que extrañaría un poco acercándose más a la casa donde había un auto estacionado, extrañando le un poco y solo ver salir a un hombre que reconoció como uno de los generales o para ser más precisos, el mismo que lo ayudó se iba yendo y el señor lo vio al voltear.

-Regresaste—pensaba que no lo vería más.

-Me iré en dos días—entrando detrás de él.—¿Que hacía ese hombre aquí?.

-Preguntando por ti—muy calmado.—¡Quería saber si no te habían vuelto a molestar unas personas!. No me tragué ese cuento, me di cuenta que en realidad debiste llamar su atención.

-Apenas si cruce unas palabras con el—no lo podía creer.

-Me dijo que si te veía te diera esto—entregándole una cajita pequeña con una nota pegada.

Solo leyó la nota que decía: " Espero que me aceptes y prometo serte fiel al igual que protegerte"

Abrió la caja mirando un hermoso anillo, el cual era muy caro.

Cerró la caja, dejándolo en la mesa para mirar al señor que esperaba una respuesta o algo de parte de el.

-En pocas palabras me quiere como su amante—solo sonrió.—Es una lastima, pero, cuando regrese podrías dárselo y decirle que lamento rechazarlo pero yo ya tengo a alguien que me espera y vuelvo con esa persona para no regresar nunca mas.

-Yo se lo diré—ya esperaba esa acción de su parte.—En tres días vuelve por su respuesta.

-Iré a descansar—dirigiéndose a las escaleras.

Cada uno por su lado, el solo entro a su cuarto para echarse en la cama y recordando aún el aroma de su pareja para empezar a sentir los ojos pesados como su cuerpo, quedándose dormido y entrando el señor a taparlo después de quitarle las botas y acomodarlo bien y solo mirándolo notando esa facciones que los hacían ser a los ackerman.

-Debe ser difícil ser tu con todo lo que debes llevar y esa pesada carga—para suspirar y susurrando para si mismo—Tu bisnieto es muy especial. Estarías orgulloso de el si lo vieras.

Recordando a su bisabuelo para salir de ahí y dejándolo dormir plácidamente en un sueño profundo.

Una semana después volvió a Paradise, el viaje fue largo o también tenía que ver qué al irse tuvo problemas con el dirigible que no pudo ser usado al ser retrasado su uso y espero un día más y luego de eso evitó a ese sujeto que no recibió bien su respuesta para ir a buscarlo en la estación del tren, en el puerto.

Fue difícil salir sin ser perseguido por ese tipo que no le gusto un no, pero, el no iba a convertirse en amante de nadie.

Al llegar solo miro a unas personas, eran unos soldados que no lo reconocieron, eso fue bueno y se dirigió a donde había dejado su hermoso caballo negro que era cuidado por soldados que lo conocían y al verlo lo saludaron para subirse e irse de ahí. Primero iría con su pequeño, ya después iría con el comandante a reportarse, le había dejado un claro mensaje de no cuentes conmigo por un tiempo mientras tomaba "vacaciones"; era una excusa para zafarse y nadie lo cuestionaba más que su amiga la loca.

Al regresar debía explicaciones que sobrarían ya que sería primordial ir por su mocoso, y el debía tener cuidado por su estado.

Tardo más o menos cuatro horas para llegar donde estaba su pequeño, bajo de su caballo y lo dejo en el establo para solo entrar a la casa como si nada y buscándolo por todos lados para salir por la parte de atrás y dirigirse aún lugar que su pequeño iba siempre y al divisarlos corrió un poco donde lo abrazo fuerte al llegar junto a él, que solo se sorprendió por esa acción como confundido de verlo para sentir sus besos por su carita al separarse y miro a su mami más feliz que nunca y preguntando por un castaño al que no vio en ninguna parte y triste pero su mami alzó su carita para que lo viese.

-Papa está feliz del bebé que viene en camino—no le iba a mentir.—También te extraña tanto pero no puede regresar hasta no terminar con su misión.

-Entonces—pensativo.

-No lo pude traer porque es muy obstinado—era una vio mentira solo no pudo traerlo al ser convencido fácilmente.

-Comprendo—dándose cuenta que su mamá no pudo con su papá.

Regresaron a la casa para darse un baño el azabache y el pequeño solo sentado comiendo algo que le prepararon para llegar una azabache la cual con su corte nuevo de cabellos lo saludo para darle unas galletas que hizo.

Ya era tarde y al verla el pequeño la abrazo para recibir sus galletas.

-Tía—sonriendo—gracias.

-No hay de que—le gustaba verlo sonreír.

Verlo sonreír a pesar d la situación la hacían sentir más tranquila y relajada, la hacían olvidar por un segundo lo que sucedía con el mundo y era muy feliz con esa paz que sentía solo por esos breves momentos antes de volver a ser la misma chica que ahora entendía mejor que nada la crueldad del mundo.

Había sido difícil esos días al no saber nada de su hermano o del azabache más al saber que ambos se había ido así como si nada, sin dar ningún aviso o dejar un recado, que si lo hicieron pero no contaba para ella que la dejaron más que angustiada al saber del estado de su primo.

Casi sale a buscarlo para traerlos pero no lo hizo para no dejar a su novia sola ahora que la carga se le hizo difícil y menos abandonar a su sobrino que estaría triste ahora que sus padres se habían ido, y designándose a quedarse sin poder hacer más.

Fue interrogada por una chica de lentes, la cual no se pudo quitar de encima con sus preguntas sobre su hermano o por el azabache, y fingir no saber nada fue difícil para ella y luego a su amigo que no le creyó mucho, hasta intento sacarle la verdad pero logró alejarlo al ver un día como su comandante lo besó como si nada y este le había correspondido para después soltarle una bofetada por eso y de ahí se agarró para que la dejase en paz, cosa que no pudo con la de lentes.

Su novia solo la apoyo en lo que hacía, de vez en cuando iba a ayudarla a cuidar al sobrino que era un ángel para ella.

Y en ese momento escucho pasos y al ver entrar a un azabache secándose el cabello con su vestimenta habitual de descanso, esa playera blanca de mangas largas y esos pantalones negros de pijama como una apariencia más infantil y notando que sus rasgos ya no lo hacían verse tan viejo cómo aparentaba serlo, cundo era más joven y solo ella sabía ese detalle más su hermano.

-Mami mira lo que me trajo la tía...

Viendo como su tía le daba una bofetada a su mamá callándose y luego le daba un abrazo como separándose.

-¡¿Donde mierda estuviste?!—molesta y reclamando al alzar la voz.—¡Mas en tu estado!. ¡No puedo creer que tu te fueses de ese modo, de Eren lo creo!. ¡Pero de ti!.

¡Sabes lo preocupada que estaba!.

-Te falta más fuerza—no le dolió la bofetada.—Descuida, no paso gran cosa. Fui por Eren pero el muy obstinado se quedo a cumplir una misión que solo puede realizar el aún sabiendo que eso será perjudicial y el costo muy caro.

-¡No paso gran cosa!—solo se sentó.—Eres inconsciente de la condición en la que te encuentras. ¡Estas embarazado!.

-Ya lo se—se sentó enfrente de ella.—Por eso fui también. Debía decirle a Eren sobre nuestro hijo.

Pensé que cambiarias de opinión y regresaría conmigo, pero, el me dijo cosas interesantes y valiosa información que me convenció.

-Te convenció—dándose cuenta que no había ni una señal de el.

-Tendremos que ir por ese mocoso después—solo lo dijo muy tranquilo.

-¿Tendremos?—no le gusto eso.—¡Tu te quedaras aquí sin hacer nada más que pensar en tu salud y en ese bebé!.

-Me gustaría hacer eso Mikasa—sabia como se iba aponer.—Debo fingir que no pasa nada para no levantar sospechas. ¡Suficiente tengo con que sospechen que paso algo por haberme tomado unos días de descanso para que averigüen que soy un doncel y que estoy esperando un hijo de Eren!.

-Pero—no quería que fuese.

-No haré nada imprudente—no era tonto.—Me mantendré alejado del peligro por mi bebé. Se lo prometí a Eren.

Bajo la cabeza ella y resignándose a que no hiciera caso alguno para solo suspirar frustrada.

-Mejor ponme al corriente—debía saberlo todo.

-Muchos creen que es mejor usar el equipo equipado con las armas de fuego que con las cuchillas—para mirarlo a los ojos.—Si es en Mare, sería lo mejor. Armin ya hizo un plan y fue aceptado por el comandante como su estrategia en caso de que falle lo mejor sería lograr sacar al titán bestia sin que haya sospechas y quiere que te hagas cargo de eso personalmente.

-Esa chica Yelena acepto—no le daba buena espina.

-Dijo que se contactaría con el par ver qué pasaba—notando que no tenía sus ojeras.

-No me fío de ella—algo le decía que no lo hiciera.

-No lo hagas—para respirar hondo.—Se que muchos de los nuevos que entraron a la legión piensan de manera diferente y han estado reuniéndose en secreto con ella.

-Planean una rebelión—no le sorprendía.

-Parece ser que quieren que Eren se una a ellos—eso lo descubrió gracias a su novia.—Te ven como aún obstáculo, y harán algo para deshacerse de ti.

-Si es que Eren lo permite—suponiendo que su pareja ya sabía de esto.

El pequeño los escucho, para acercarse abrazar a su mami.

-Tranquilo—acariciando sus cabellos.

-Nada malo va pasarnos Uri—sabia d su miedo.

-No lo saben—no quería que les pasará nada.

-Tienes razón—no iba a mentirle.—No sabemos que pasará con nosotros el día de mañana. Si yo o Eren o tu tía no estamos más para ti, recuerda que debes de ser fuerte pase lo que pase.

-Eres un Ackerman Uri—ella n quería aceptarlo aún.—Eres muy listo y serás muy fuerte. Recuerdas lo que Annie te dijo.

-Si—asintiendo.

-No lo olvides nunca—sonriéndole.—Eres mi sobrino, hijo de este enano y por ende también eres alguien de carácter que saldrá adelante sabiendo que es lo correcto.

-Mami—para ocultarse.

-Aunque ya no esté, estaré cuidándote siempre—creía en ello.

Aun así el pequeño tenía una sensación muy extraña, no era una sensación buena, era mala y no quería que sucediese nada, menos perder a su familia.

Aquí acaba el capítulo de hoy.

Espero que les haya gustado aunque sea un poquito.

Besitos :3:3:3:3:3