Tras finalizar la pieza musical algunas parejas decidieron intercambiarse para continuar con el baile. McLaggen se separó de la pequeña de los Weasley y se dirigió hasta la pareja formada por Snape y Granger, con la intención de pedirle a ésta que lo acompañase durante la siguiente pieza. Pero la amenazante mirada de Severus lo disuadió a medio camino obligándole a volver al lado de Ginny.

— ¿Acabas de espantar a Cormac para que no se me acerque? — Preguntó con incredulidad la muchacha observando como el joven se alejaba de ellos completamente turbado.

— Tengo entendido que no es un caballero con las damas — Se limitó a decir sosteniendo la mano de Hermione pues en breve comenzaría a sonar de nuevo la música — No quiero que se propase contigo.

Melinda prosiguió con su recital, esta vez escogiendo una melodía más lenta. El violín comenzó a sonar con suavidad mientras todos retomaban el baile.

— Estás en lo cierto pero sé cuidarme solita — Respondió molesta por la actitud paternalista de él.

— Tal vez preferirías tener otra pareja de baile, alguien más acorde a ti — Las palabras de Severus sonaron tan sinceras que incomodaron a Hermione — Probablemente Krum... si él estuviese aquí.

Esa afirmación le confirmó que Snape estaba al tanto de los rumores que circulaban por la escuela sobre su supuesta relación con Viktor.

— Podría decirte lo mismo — Respondió con altivez la muchacha — Seguramente desearías estar acompañado por Rosmerta esta noche.

Severus la inclinó suavemente mientras Hermione dejaba caer parte de su peso en la mano que el hombre tenía colocada en su espalda. Tras incorporarse los ojos de ambos se conectaron haciendo que la respiración de la joven se acelerase de nuevo. Sentía que podía traspasarla con su mirada, como si ninguno de sus secretos estuviese a salvo a su lado.

— No sé por qué dices eso — Comentó Severus con la acostumbrada calma que lo caracterizaba.

— Se rumorea que mantenéis una relación — Explicó Hermione girando su rostro evitando mirarlo directamente.

— ¿Quién dice eso? — Preguntó tratando de no alterarse por semejantes murmuraciones.

— Pues... — Hermione dudo si confesar que fue Lavender quien hizo que esa información llegase a sus oídos —... no sé, algunos estudiantes.

La joven tragó saliva, sabía que no era buena idea mentirle pero no quería meter en problemas a su amiga.

Severus enmudeció durante unos segundos, para desespero de Hermione.

— ¿Rosmerta fue quien te dio ese vinilo? — Preguntó la muchacha con arrojo — Me dijiste que te lo regaló una vieja amistad.

— No, no fue ella —Espetó sin siquiera mirarla, incapaz de ocultar lo molesto que se encontraba.

— Pensé que sería ella por su ascendencia francesa — Explicó la joven notando la incomodidad de su acompañante — Discúlpame.

— Son solo habladurías — Respondió por fin Snape — No existe nada entre Rosmerta y yo.

Hermione guardó silencio tras escuchar esto, no sabía si ahora ella también debía revelar hasta donde llegaba su relación con Viktor. ¿Realmente tenía que darle explicaciones sobre su vida a ese hombre?

Los dos siguieron bailando dejándose llevar por la suavidad de la música, como si sus movimientos se ralentizasen congelándolos poco a poco en el tiempo.

— Soy yo quien te debe una disculpa, no debí entrometerme de esa manera — Habló Severus rompiendo el silencio que se había instalado entre ambos — Tienes razón, puedes cuidarte sola.

— Gracias — Contestó Hermione — Aunque no negaré que me ha encantado ver como asustabas a Cormac tan sólo con una mirada.

— Es uno de mis talentos, el dar miedo — Confesó Snape con un matiz de tristeza en su voz — ¿Todavía me temes?

La pregunta salió de Severus sin siquiera meditarla, era la primera vez que hablaba con alguien con semejante sinceridad.

— Nunca dejaré de hacerlo — Susurró Hermione aproximándose un poco más a él mientras le sonreía complicemente.

Gracias a ese movimiento sus cuerpos ahora se encontraban más próximos, perdiendo la rigidez con la que al principio se tomaban.

— Yo también comienzo a temerte — Confesó sin poder apartar la mirada de sus preciosos labios.

De estar a solas la hubiese besado sin dudarlo así que agradeció encontrarse rodeado de los demás alumnos para poder resistir sus impuros deseos.

De nuevo el silencio se hizo entre ellos pero esta vez de una forma natural. Ambos preferían centrase en disfrutar de ese momento pues sabían que era muy probable que jamás se repitiese. Mientras bailaban se atraían y alejaban al compás de la música de igual manera que llevaban meses haciéndolo en su vida diaria. Completamente concentrados en los movimientos que ambos efectuaban, siendo capaces de comunicarse sin necesidad de magia o palabras. Nunca habían experimentado una conexión igual con otra persona, como si estuviesen destinados a estar unidos a pesar de todo lo que parecía separarles.

Para Severus el tener a Hermione entre sus brazos le hacía olvidar por un instante la pesada carga que arrastrada. En ese instante ya no existía la culpa ni el dolor, como si esa muchacha tuviese el poder de limpiar todos sus pecados y devolverle la paz que tanto ansiaba.

Sin previo aviso el semblante de la joven cambió, su rostro se volvió pálido y sus fuerzas la abandonaron desvaneciéndose en los brazos de Snape. Pero él logró sostenerla evitando que cayese.

— ¡Hermione! — Exclamó preocupado al ver que parecía estar inconsciente.

Los demás alumnos interrumpieron su baile al ver tal escena. La señorita Bobbin detuvo la música y también se acercó al corro de personas que rápidamente se formaba alrededor de ellos. Con rapidez el mago sacó su varita con la intención de reanimarla.

Rennervate — Conjuró Snape apoyando la varita en el pecho de la joven mientras una radiante luz roja la alcanzaba.

— Severus — Murmuró la joven volviendo poco a poco en sí gracias al hechizo.

— ¡Déjenle espacio! — Gritó el hombre al ver a los chicos acercarse cada vez más — ¡Necesita respirar!

La mano de Hermione se aferraba a la levita del mago con las pocas fuerzas que poseía.

— ¿Qué ha pasado? — Exigió saber Harry al llegar junto a ellos con paso apresurado.

— Se ha desmayado, la llevaré a la enfermería — Explicó Snape ignorando la mirada de desconfianza de Potter.

— Puedo llevarla yo mismo — Replicó el joven agarrando por la muñeca a Hermione que aun permanecía en el regazo del mago.

Este clavó su mirada en el joven tratando de disuadirle pues no pensaba separarse de la joven.

Por fin el profesor Slughorn llegó a donde todos se encontraban.

— ¿Qué sucede? — Preguntó alarmado al ver el serio semblante de su compañero.

— No es nada — Logró decir Hermione con un hilo de voz — Sólo un pequeño mareo.

— Demasiadas vueltas, ¿verdad? — Comentó Horace instando a la joven a darle la razón con el fin de calmar a los preocupados asistentes.

— Así es profesor, no tiene la menor importancia — Confirmó la muchacha separándose poco a poco de Snape.

A pesar de todo Severus seguía observándola con preocupación, la delicada salud de Hermione lograba inquietarle sobremanera.

Harry seguía aferrándose a la muñeca de la chica dispuesto a sacarla de allí. A pesar de no haber podido sonsacarle nada a Horace prefería perder esa oportunidad por el bien de su amiga.

— De todos modos será mejor que visite a la enfermera Pomfrey — Comentó Severus mientras consultaba su reloj de bolsillo — Con suerte aun podrá atenderla.

— Puede que sea lo más prudente — Aceptó el profesor Slughorn dándole la razón a su compañero.

— La llevaré ahora mismo — Se ofreció Harry mientras tiraba levemente de Hermione.

— No es necesario, puedo ir sola — Negó Granger sabiendo lo importante que era para su amigo continuar en aquella fiesta.

Ambos profesores se miraron inquietos por tan temeraria idea.

— Es más prudente que alguien la acompañe — Comentó Horace — No queremos ser responsables de que sufra algún percance por el camino.

— Me encargaré yo mismo — Sentenció Severus con tal seguridad que nadie se atrevería a cuestionarlo.

Justo cuando Harry iba a replicarle Hermione apretó su mano con la intención de detenerle.

— De acuerdo, vayan ahora mismo — Accedió Slughorn.

Potter se vio forzado a soltar la mano de Granger para que ésta abandonase la sala en compañía de Snape a pesar de no estar conforme con ello.

Los dos salieron de la estancia y la fiesta prosiguió por petición del anfitrión. La música volvió a sonar y los estudiantes continuaron bailando al ritmo de ésta como si nada hubiese pasado.

— Será mejor que te quites esos tacones — Comentó Severus apenas abandonaron el lugar — En tu estado es más fácil que con ellos des un traspiés.

— Tienes razón — Respondió ella agradecida por la idea de deshacerse de semejante "instrumento de tortura".

Hermione comenzó a agacharse para desatar la cinta que los ligaba a sus tobillos pero a medio camino notó que volvía a marearse así que se apoyó en la pared de piedra que tenía a su lado tratando de no perder el equilibrio.

Severus la agarró con rapidez por el brazo y la ayudó a incorporarse de nuevo, dejando que recostase su espalda contra el muro.

— Procura no hacer movimientos bruscos — Dijo el mago observando con preocupación el pálido semblante de la joven.

Tras esto se arrodilló a los pies de la muchacha. Con delicadeza desabrochó los cierres de sus zapatos y con sumo cuidado se los quitó dejándola descalza. Un gemido de placer se escapó de los labios de Hermione al notar el frío suelo y agradeció que esa sensación la avivase de nuevo.

— Sabes que podrías haber utilizado magia para desprenderte de ellos, ¿verdad? — Comentó el hombre volviendo a incorporarse con los tacones en una de sus manos quedando frente a ella.

— Lo mismo digo — Comentó la joven aguantando la penetrante mirada de su mentor.

Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de Severus tras escuchar eso.

— Deberíamos dirigirnos a la enfermería — Dijo volviendo a ofrecerle su brazo para que se apoyase.

Hermione se aferró a él mientras los dos caminaban por el castillo en penumbra.

Tras unos minutos en silencio la chica volvió a dirigirse a él.

— No me lleves a la enfermería — Pidió con la cabeza baja.

Snape se detuvo y la miró extrañado, ¿Por qué no desearía ser atendida por la enfermera Pomfrey?

— Deben examinarte — Contestó como si lo que acababa de decir su alumna no tuviese sentido — Créeme yo tampoco quiero recibir otra reprimenda de Poppy, últimamente estoy llevándole demasiados alumnos allí...

Su comentario hizo que Hermione riese de manera espontánea.

— No es eso, no temo que me regañen — Aclaró la joven — Es solo que no quiero que vuelvan a ingresarme. Sé porque me encuentro tan débil...

Severus percibió un matiz de culpabilidad en sus palabras. No necesitó legeremancia para saber lo que estaba pasando.

— ¡Has estado practicando por tu cuenta! — La acusó visiblemente molesto — ¡Te prohibí que lo hicieras!

La mirada de Hermione se afiló al ver su cambio de actitud soltándose de él de inmediato.

— ¿Qué querías que hiciese? — Inquirió plantándole cara.

— Volver al bosque — Contestó como si no entendiese el reproche de la joven.

"Volver junto a mí" — Pensó dolido al recordar como la muchacha le había dado plantón las anteriores noches tras lo sucedido entre ellos.

Ella se cruzó de brazos mientras le sostenía la mirada pues ambos sabían el porqué de su ausencia.

— Es peligroso Hermione — Trató de justificar el mago — No es necesario que te recuerde como falleció la señora Lovegood.

Hermione enmudeció al recordar cuando Luna le contó cómo murió su madre. Pandora Lovegood perdió la vida ante los ojos de su hija mientras practicaba un nuevo hechizo, desgraciadamente la magia del encantamiento rebotó en la mujer hiriéndola de muerte.

— Me preocupa que te suceda algo malo — Confesó Severus mostrándole cuanto le importaba.

— Yo... — Trató de responder la joven sintiéndose confusa por esa declaración — Simplemente no pude, no pude volver al bosque.

— Siento que mi insensatez te haya puesto en peligro — Se lamentó el hombre al entender que su imprudente comportamiento había propiciado esa situación.

Hermione volvió a su lado conmovida por esa disculpa. Con temor tomó su mano hasta entrelazar sus dedos con los de él.

— Si no volví a tu encuentro no fue por tu culpa — Dijo con las mejillas encendidas por lo que estaba a punto de confesar — Sino por mis propios sentimientos.

Snape parpadeó confuso sin comprender a que se refería.

— Es por la misma razón que soy incapaz de desprenderme de esto — Prosiguió mientras acariciaba la perla que colgaba en su cuello.

Severus observó el colgante más detenidamente hasta distinguir que en su interior se encontraba la camelia encapsulada, la misma flor que él le regaló tras su convalecencia.

— Mi camelia — Susurró, tomando consciencia de lo que ese detalle podía significar.