Se despertó al sentir que estaba por caerse de la cama, abrió los ojos lentamente notando que Yuuri seguía ahí en su cama durmiendo plácidamente, pero en medio de ambos había un polizón que al parecer se había colado en medio de la noche y sin ser descubierto. Kolya observaba fijamente a su padre rubio, estaba muy tranquilo entre ambos— ¿Tienes hambre? —le preguntó a su hijo ya que era hora de desayunar.
—Sí, yo quiere cereal —respondió sentándose en la cama y sonriendo, se acercó a Yuuri y tiró de sus mejillas para despertarlo. El omega ruso dejó que su cachorro se divirtiera un rato mientras se levantaba para preparar el desayuno y traerlo a la cama.
Yuuri despertó al sentir como alguien tocaba su rostro, eran pequeñas manos, además de que podía sentir una mezcla de aromas que hacía a sus sentidos relajarse por completo. Las feromonas de Yuri permanecían en la habitación, al igual que el aroma a cachorro por parte de Kolya y se entrelazaban con el suyo.
—Buenos días —le dijo a su hijo levantándolo con los brazos, haciéndolo volar por lo que el menor comenzó a reír— ¿Donde está Yura? —le preguntó mientras lo movía un poco mientras el pequeño movía sus piernas y brazos contento.
— La cocina —respondió entre risas. Su rostro era muy blanco por lo que sus mejillas se sonrojaban rápidamente al jugar o reír. Lo bajó y sentó a su lado mientras rememoraba la noche anterior, se había quedado dormido antes de que pudieran hacer algo con el rubio. Se había sentido tan relajado al haber aclarado todo, convertirse en novios y poder estar en su cama que cayó profundamente dormido. Solo esperaba que Yuri no estuviese enojado por aquello, porque él de verdad había tenido intenciones de hacer algo más.
Al poco tiempo Yuri volvió con una bandeja, un tazón de cereal con yogurt para su cachorro, dos tazas de café, tostadas y mermelada para los adultos— buenos días —le dijo el ruso dejando todo en la cama— parece que dormiste bien —sonrió de lado dándole a entender que no estaba molesto ni nada.
—Sí, gracias —respondió un poco avergonzado, sonrojándose levemente mientras miraba en otra dirección. Yuri se acercó y besó sus labios suavemente, lo cual sorprendió al azabache, mientras que el pequeño alfa observaba con el ceño fruncido la escena.
— ¡No! —exclamó poniendo una mano entre ambas bocas para separarlos, una vez que consiguió lo que quería, besó a Yuri y luego a Yuuri para luego asentir con su cabeza como si hubiese cumplido su objetivo, disponiendose a comer su cereal.
Los omegas lo observaron un momento para luego reír, su hijo era muy celoso y eso estaba bien después de todo era un alfa.
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El acontecimiento de la petición de matrimonio se convirtió en un tema que no tocarían hasta nuevo aviso, se dedicaron a hacer florecer su relación nuevamente la cual se había marchitado y necesitaba de cuidados especiales para que recién mostrara pequeños brotes. No les molestaba, de hecho disfrutaban de la mutua conquista que habían comenzado entre ambos, parecía una pequeña guerra entre ellos sobre quien era más detallista y atento. Una guerra por quien llevaba el mando en esta relación, quien sería de cierto modo, el alfa-omega.
Viendo la situación desde afuera era muy gracioso, si Yuuri comparaba flores para el rubio, al día siguiente este llegaba con un arreglo floral más grande y una caja de bombones y así el japonés pensaba en otra cosa para cortejar a su novio. Terminaron por dormir en la casa del otro de vez en cuando, intercambiar ropa e incluso bañarse juntos, pero en ningún momento habían logrado intimar y es que parecía que Nikolai sabía cuando iban a entrar en acción.
Sin importar que, Kolya siempre aparecía en el momento menos indicado al sentir el aroma dulce y concentrado. Por supuesto al ser un cachorro solo sentía atracción ya que el aroma a omega le daba seguridad, sobre todo el de sus padres por lo que inconscientemente iba a ese lugar sin saber que interrumpía algo importante. Los Yuris sabían que no lo hacía con intención, pero eso no quitaba el hecho de que la frustración por no tener sexo comenzara a aumentar y con ello el mal humor se iba acumulando.
Ninguno de ellos había tenido pareja en aquel tiempo que estuvieron separados, ni siquiera un desliz con alguien, por lo que el estar juntos aumentaba aquella necesidad biológica. Después de todo, sus instintos animales les pedían ser escuchados.
Aún así intentaban mantener la calma frente a su hijo, cuidándolo e intentando que volviera a dormir para retomar lo que estaban haciendo, pero se les hacía imposible. Una vez que el calor del momento se perdía, no podían volver a él porque les costaba llegar a ese momento, porque aún había pequeños temores que superar.
—Condones —fue lo que dijo Phichit un día que Yuuri había ido a visitarlo— déjate de regalar boberías, eso es lo que realmente necesitan. Podrían ser con sabores o texturas —como siempre el moreno era bastante directo al estar en confianza con su amigo y al ya saber que un omega podía embarazar a otro lo mejor sería que previnieran concebir otro cachorro por lo menos un tiempo hasta que se sintieran estables nuevamente.
— ¡Phichit! —se exaltó Yuuri, en eso no había cambiado mucho. Los temas sexuales no eran su fuerte a no ser que estuviera en el calor del momento— yo tengo… preservativos —la última palabra la murmuró como si alguien más pudiera escucharlo a pesar de que no había nadie más que Kolya quien había acompañado a su padre, pero el menor estaba viendo televisión en la sala sin prestar atención a los adultos.
—Entonces ¿Cuál es el problema? —preguntó ya no entendiendo el porqué tardaban tanto en consumar su amor nuevamente. Yuuri le explicó lo que pasaba con el cachorro y Phichit quiso golpear a su amigo por ser tan tonto— ¿Y para que estoy yo? Solo deben programarse, me quedo con Nikolai y ustedes van a un motel o algo —dijo como si fuera lo más normal del mundo, no entendía como al japonés no se le ocurrían aquellas cosas cuando él estaba más que disponible para cuidar a su "sobrino".
Yuuri asintió con la cabeza, dando a entender que estaba de acuerdo con lo que su amigo proponía, ahora tendría que hablar con Yuri para proponerle aquello. Sentía como si le estuvieran dando demasiada importancia al sexo y siempre creció con la idea de que aquello no era algo que debiera dominar una relación. Se lo hizo saber a Phichit quien lo observó un momento antes de hablarle.
—Yuuri, por supuesto que no es lo más importante en una relación, pero si es parte de ella —respondió el moreno con tranquilidad— estoy seguro de que Yuri también se siente frustrado por la situación, pero no creo que quiera hablarlo con Beka porque es un alfa y debe ser vergonzoso para él.
El conversar con el beta había hecho que se sintiera más relajado por un lado, pero preocupado por el otro, Yuri solo tenía un amigo de confianza y este era Otabek lo que significaba que tal vez habían veces en las que no hablaría de ciertos puntos al sentirse avergonzado. Yuuri no tenía ese problema con Phichit a pesar de ser beta y omega, por la sencilla razón de que ellos aparte de ser amigos, si intimaron por lo que hablar de aquello no era algo tan extraño.
Se fue a casa cuando ya iba siendo hora de que Yuri saliera de su trabajo, pasaría por Kolya pronto así que debía volver a su departamento pera poder esperarlo. El pequeño alfa se despidió de Phichit con un beso en la mejilla, le agradaba aquel amigo de su papá ya que le brindaba confianza y seguridad.
Esa noche al ver a su novio conversó con él, explicándole sobre la oferta que había recibido y preguntándole que le parecía— creo que es una buena idea —respondió con el rostro serio y es que los ánimos entre ambos estaban medio tensos por lo que ocurría, de verdad necesitaban sentirse mas allá de simples besos y caricias.
—Yura, escúchame —le dijo en el mismo tono serio— tú… puedes hablar conmigo, contarme cuando sientes que necesitas algo más. Debemos confiar entre nosotros o nos estancaremos de nuevo —dijo mirándolo a los ojos.
El omega rubio entendió sus palabras, sabía que tenía razón porque la falta de comunicación los había llevado a los problemas del pasado, además de que rara vez le contaba cómo se sentía realmente a otras personas y ni hablar cuando tenía que desahogarse sobre temas sexuales. No podría hablar de ellos con Otabek, pero con Yuuri era distinto, con Yuuri si podía tener esa confianza.
Acordaron para salir solos un sábado en la noche, coordinando de inmediato con Phichit quien les dijo que sí inmediatamente.
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El día pactado llegó y esta vez dejaron a su cachorro directamente en la casa beta-alfa para que pudiera dormir allá. Llevaron todo lo necesario y lo que creyeron que Kolya podía necesitar al quedarse una noche a dormir en la casa de sus padrinos, porque ya lo habían decidido y Phichit junto a Otabek serían los padrinos de su pequeño.
Una vez todo listo y después de convencer al pequeño alfa de que estaba en esa casa para cuidar de Phichit porque él era fuerte y Otabek no, pudieron irse con tranquilidad, viendo como su cachorro adoptaba una mirada decidida mientras les decía que cuidaría a Phi.
Habían pensado tener una cena fuera, divertirse un poco y luego volver al departamento, pero no hicieron nada de eso, las ganas de poseerse el uno al otro fueron más grandes, decidiendo irse directo a su hogar para poder hacer lo que tanto habían ansiado y poder tomar al otro ¿Quién sería el de arriba en esta ocasión? Era la pregunta que pasaba por la cabeza de ambos omegas como si estuvieran sincronizados, después de todo Yuuri ya no era el omega sumiso que solía ser en el pasado y Yuri ya no intentaba dominar con tantas ganas por lo que estaban en igualdad de condiciones.
En todo el trayecto se fueron en silencio, cada uno sumido en sus pensamientos y a la vez nerviosos por tener al fin la oportunidad de hacer aquello. Antes se habían dejado llevar sin poder concretar nada, ahora era planeado por lo que los pensamientos no paraban de llenar sus cabezas.
