Lugar: Piso 76 (Arc-Sophia) - Plaza central – Momento del Día: Temprano en la mañana.
- Ugh, como alguien puede necesitar tantos materiales – dije mientras transitaba por las calles de Arc-Sophia revisando mi inventario. Ocupó casi todo mi espacio disponible...
- ¡Oee, Hiro-ji! – oí decir a una voz a mi derecha.
- ¡Klein-san! – contesté viendo al despreocupado samurái disfrutando de su desayuno sentado en una de las mesas del restaurant. No te imaginaba una persona tan madrugadora – bromeé al notarlo tan despierto.
- Oe, tengo un trabajo en la vida real, ¿sabes? Esto no es nada – dijo dándole un sorbo a su taza de café con falsa molestia. Pero, dime, ¿qué haces tan temprano en la mañana?
Mi mirada se desvió en una expresión de cansancio.
- Tuve que hacer un encargo para Liz-san- respondí. Estuve farmeando una cueva desde el alba...
- Ohh, odiaría ser tú – rió Klein dándole otro trago a su infusión.
- Hablando de pesadas tareas, ¿Qué haces tú, tan temprano? – pregunté con verdadera curiosidad y algo irritado.
El samurai bajo la taza, miro a los lados e hizo un gesto para que me sentara.
- Escucha esto, Hiro-ji- dijo cambiando a un tono ligeramente más serio. Pagué por información sobre cierta misión en el piso 86, donde al parecer puedes aprender un nuevo tipo de ataque...
¿Un nuevo tipo de ataque? Suena interesante...
- ¿En serio? ¿De qué tipo hablamos? ¿Es una habilidad de combate? ¿O de algún arma de rango alto?
- Maa... maa... (calma...calma) Déjame terminar – contestó el pelicastaño. Verás... fui a ver a este anciano y...
5 Minutos después...
- No dejaba de hablar y hablar sobre su historia, y todo para que no me dejara aprender la Skill, ¿puedes creerlo? – finalizó su relato el frustrado espadachín.
- ¿Eh? ¿No pudiste hacerlo? -exclamé con intriga. ¿No habrás fallado en alguno de los requisitos o dejado un detalle importante fuera? ¿Algo oculto en su historia tal vez?
- Mmm, no lo creo, sólo habló de sus andanzas como un guerrero, pero era largo y aburrido, prácticamente he olvidado la mayoría de lo que dijo. Aunque... recuerdo algo sobre robar el ojo de un dragón y una excelente puntería... Quizás la misión, ¿implique armas arrojadizas? – dijo Klein moviendo sus hombros.
- Podría ser... – murmuré analizando la información.
- Aún así, conozco varios jugadores con habilidades para arrojar objetos y ninguno se enteró de ese tipo de quest...
Si la quest implica puntería... ¿Cómo nadie supo de ella antes?
- Pensé conversarlo con los demás, pero bueno, decidí darme un descanso por el momento – rio el samurái alzando su taza. ¿qué piensas al respecto de todo esto, Hiro-ji?
Puntería... una misión que la precisa, pero que no necesariamente implica arrojar un arma...
- ¿Anno... Hiro-ji? – repitió Klein intentando sacarme de mis pensamientos.
- ¡ESO ES! – exclamé poniéndome de pie y, sin querer, llamando la atención de varios jugadores circundantes.
Luego de una serie de fugaces reverencias a modo de disculpa, me volví a sentar en la mesa de mi compañero.
- ¿Entonces, lo descifraste? – preguntó el espadachín esperanzado.
- No podría asegurarlo, pero... tengo una corazonada – respondí revisando mi menú.
Bien, está en la posada...
- Si todo sale bien, te daré los detalles más tarde -agregué emprendiendo mi camino hacia el sitio y dejando a un samurái bastante confundido.
Al llegar al lugar, saludé a Agil y a Rain y velozmente subí las escaleras, en breves segundos me encontraba frente a la habitación que buscaba.
- ¡Sinon! ¡Sinon! Soy yo, Hiro ¿Puedo pasar? – dije dando leves golpes en la puerta.
- Está abierta – se oyó desde el otro lado, invitándome a entrar.
Una vez dentro, vi a Sinon organizando los elementos de su inventario. Al verme tan fatigado y recuperando el aire, abandonó rápidamente su menú y centró su atención en mi persona.
- ¿Qué ocurre? ¿Por qué estás tan agitado? – dijo cruzándose de brazos.
- Te lo explicaré todo, pero primero... ¿no tienes nada que hacer ahora mismo? – pregunté reincorporándome lo mejor que pude.
La joven se sonrojo muy sutilmente.
- Pues... pensaba ir a entrenar como siempre y...
- Perfecto, necesito que vengas conmigo – dije interrumpiendo su frase.
- ¿Eh?
- Sólo ven, te lo diré todo en el camino – agregué tomando su mano (lo cual intensifico el sonrojo) y abandonando la posada rumbo al piso 86.
Lugar: Piso 86 (Terrafil) – Ciudad Central – Momento del día: media mañana.
- ¿Hiro, que hacemos aquí? – preguntó la arquera mientras me veía zigzaguear entre la muchedumbre.
- Estamos buscando a un... ¡Oh allí está! - exclamé señalando a un anciano encapuchado de larga barba cerca de una de las casas.
Ambos caminamos hasta encontrarnos con el extraño sujeto.
- Bien, Sinon, háblale.
Sinon me lanzó una mirada de pura inseguridad.
- ¿Por qué tengo que hablar con ese anciano? – dijo con una mezcla de confusión y molestia.
- Lo que pasa es que hoy en la mañana me topé con Klein y él me dijo que este NPC otorga una misión para aprender una Skill, pero nadie ha podido hacerla todavía- expliqué disipando sus miedos. Pensaba que implicaba arrojar armas, pero tengo la teoría de que implica arquería.
La pelicastaña me observó y luego al hombre encapuchado.
- Bien, entiendo, creo que podría intentarlo – dijo con su característico tono neutral y avanzó hacia el NPC.
- Ehmm... disculpe, ¿señor? – saludó sutilmente la joven.
Yo la miraba desde detrás de uno de los muros, oyendo todo atentamente y vigilando los alrededores, en caso de que más personas intentaran obtener la quest.
- Ohh- exclamó el anciano con un tono de cualquiera interpretaría como la cúspide de lo senil o que se hallaba en estado de ebriedad. Tienes un paquete para mí ¿no es cierto? Llevo mucho esperando...
- Eh... n-no, no soy una mensajera – respondió Sinon cruzando los brazos bastante incómoda con la situación.
El sujeto se sorprendió.
- ¿No lo eres? Ohh entonces has venido a escuchar mi gran historia, ¿verdad?
Sinon cruzó miradas conmigo.
- De hecho, yo...
- Todo ocurrió hace 30 años... comenzó el anciano. Yo era un poderoso guerrero y...
5 minutos más tarde...
- Entonces... necesitaras esta llave – dijo el NPC depositando el objeto en las manos de mi compañera. Por favor recupera el Amuleto y tráemelo cuando lo obtengas.
Luego de aquellos extensos y agotadores minutos, ambos nos reunimos para revisar las instrucciones en detalle.
- ¿Lo hice bien... Hiro? – preguntó la pelinegra algo aturdida por el relato.
- Tranquila, Sinon. Lo hiciste de maravilla – contesté. Con esto pude comprobar mi teoría de que es una misión pensada para un arquero.
- Eso significa que... si completamos la misión... ¿mejorará mi habilidad con el arco?
- Es lo más probable – respondí convencido.
- Sugoi (Genial) – exclamó la joven arquera. Parece que valió la pena escuchar todo el aburrido relato hasta el final – agregó Sinon con una sonrisa.
Por mi parte, solté una leve carcajada.
- ¿Mmm? ¿Por qué te ríes? – preguntó la arquera desapareciendo su sonrisa.
- Lo siento, es sólo que... no te había visto tan contenta y animada antes.
Las mejillas de Sinon se enrojecieron
- Además, hace mucho que no hacemos algo sólo los dos, así que me pone bastante alegre – agregué, provocando que el sonrojo de mi compañera empeore. Pero bueno – proseguí desplegando la pantalla del menú. La mazmorra para esta misión se encuentra justo al norte del laberinto. Reunamos algunas pociones y partamos ya mismo, ¿te parece bien?
La joven desvió la mirada con vergüenza.
- Seguro, hagámoslo – contestó.
Lugar: Piso 86 (Terrafil) – Mazmorra de los Muertos Vivientes – Momento del Día: Mediodía.
El sitio indicado no parecía la gran cosa. De hecho, lucía como cualquier otra mazmorra de bajo rango. Sólo que esta constaba de 3 niveles. Pasamos los dos primeros sin mucha dificultad. Después de todo, los únicos enemigos presentes eran esqueletos lanceros de bajo status, haciendo fácil pasar sobre ellos.
Una vez alcanzado el tercer piso, nos detuvimos frente a una gran puerta y notamos como la llave que el anciano nos había entregado, ahora comenzaba a brillar...
- ¿Debería abrirla? – preguntó mi compañera sujetando el trozo de metal brillante.
- Ya llegamos hasta aquí, creo que es lo que esperan que hagamos – respondí bastante confiado. Aun así, no está de más ser precavidos. Tu abre la puerta, bloquearé cualquier cosa que salga – agregué aumentando el agarre sobre mi escudo.
- Esta bien, lo haré – dijo Sinon con determinación.
Al colocar la llave en la cerradura, las puertas se abrieron lentamente y con un gran estruendo. Avanzamos unos pasos hacia el centro de la habitación. Parecía estar completamente vacía, con excepción del gran altar justo adelante.
- Mira allá, Hiro – dijo la pelinegra señalando la cima de dicha estructura. ¿Ese será el Amuleto que buscamos?
Miré con detenimiento donde mi compañera indicaba. Allí encima de un gran pilar de roca descansaba... lo que parecía ser una pieza de joyería bastante reluciente.
¿Sería ese nuestro objetivo?
- Pero está muy alto... ¿Cómo haremos para bajarlo?
- El anciano mencionó algo de dispararle a objetos a largas distancias, ¿quizás usar una flecha para hacerlo caer del pilar?
Mire a mi alrededor.
- Mmm... oh aquella plataforma de allá podría darte el ángulo perfecto – dije señalando a la susodicha.
- Tienes razón, sería muy difícil apuntarle desde abajo – argumentó Sinon, alistando su arco. Bien, entonces lo intentaré desde allí – agregó corriendo hacia la plataforma.
Caminé lentamente mientras veía a Sinon escalar la estructura.
Una vez arriba, la joven pelinegra se preparó para hacer el tiro.
- ¿Cómo la vez, Sinon? – exclamé.
- Es un tiro bastante largo, pero creo que puedo atinarle sin problemas – respondió.
La joven arquera tragó un poco de saliva y tomó una de sus flechas. Una sutil gota de sudor recorrió su mejilla, pero no afecto en nada su concentración. Al cabo de silenciosos segundos, la flecha salió disparada cual proyectil, impactando al amuleto de lleno y precipitándolo hacia el suelo.
- Sugoio (Increible) Sinon – grité ante la impecable demostración de puntería, pero mi alegría murió al instante cuando sentí el suelo desplomarse bajo mis pies.
No puede ser... ¿una trampa? – pensé mientras caía.
Al acercarme al piso, mi decisión más inteligente fue la de realizar un giro, a manera de amortiguar el golpe. Además de que... no podía permitirme quedar inconsciente una vez más...
- Hiro... ¿estás bien? – oí exclamar a mi compañera desde lo alto.
- Si, tranquila, la caída no fue tan amplia. Creo que acabe en el piso de abajo. – respondí inspeccionando mis alrededores. ¿Tú te encuentras bien allá arriba?
- H-hai, aún sigo en la plataforma y...
ROAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRRRRRRRR
Un fuerte rugido retumbó por toda la mazmorra.
- SINON – grité asustado. ¿QUE RAYOS FUE ESO?
- Es... es un monstruo, un jefe de piso... a-acaba de salir del altar – contestó con pánico en su voz.
Tengo que pensar en algo...
- Usa un cristal y sal de la zona – propuse, esperando que funcionara.
- Es imposible – respondió. No tiene efecto en esta área.
Maldición... Tengo que ayudarla como sea...
- Resiste, Sinon, intentaré volver a subir- dije dirigiéndome a las escaleras.
Si quería salvar a mi compañera, tendría que llegar de prisa.
Varios escalones más tarde, logré alcanzar la entrada al tercer piso, al abrirla, pude darme cuenta a lo que nos enfrentábamos. Un enorme wyverno, envuelto en un aura carmesí, agitaba sus alas, imponente, dispuesto a arremeter contra la exhausta arquera que jadeaba agitada sobre las grandes baldosas.
Sin pensarlo dos veces, conecté un "Horizontal" contra su ala derecha, desviando su atención hacia mí.
- Lucharás contra mi ahora – exclamé subiendo mi guardia.
Los ojos de la bestia brillaron de un intenso color rojizo y, al instante, una de sus garras impactó contra mi escudo.
Si no hubiese sido por todo el entrenamiento con Kirito y Klein, ese ataque me hubiese mandado lejos- susurré para mí mismo.
Me mantuve varios minutos absorbiendo los golpes del reptil alado, hasta que mi habilidad de espada estuvo disponible.
En dos simples movimientos, logré darle a los puntos débiles de la criatura, la cual lanzó un chillido de dolor justo antes de estallar en un millón de fragmentos.
- Bien... - murmuré entre resoplidos. Lo vencimos...
Giré mi cabeza hacia la joven pelinegra que descansaba, sentada frente al pilar. Su rostro era de alivio, pero también de... ¿alegría?
- Gracias a dios que estas bien, Sinon – atiné a decir. Lamento si llegué algo tarde... yo...
Sinon me atrapó en un súbito abrazo.
- Sabía que vendrías... murmuró. Después de todo, juraste que me protegerías...
En ese instante mis ojos se ensancharon... y un fugaz momento vino a mi memoria...
FLASHBACK
- [...] Juré que no dejaría que otra persona querida para mí, muriese. Si puedo hacer algo para evitarlo... [...]
FIN DEL FLASHBACK
- Si, lo hice- contesté con una sonrisa discreta. Protegeré a todos los que me importan...
- Y siempre la has cumplido... me has protegido varias veces desde ese día...
Mis mejillas se mancharon de un leve color rojo.
- Resistí este jefe y continué luchando porque sabía que estabas para apoyarme... es por eso que no sentí miedo.
- Sinon...
La joven arquera desvió la mirada.
- Ne... Hiro...
- ¿Hmm?
- Siempre quise ser capaz de sobrevivir por mí misma en este mundo. De hecho... aun intento hacerlo...
Pero... dijo mirándome fijamente. Si alguna vez, estoy en problemas como lo estuve hoy... ¿estarías dispuesto a ayudarme?
Mire a mi compañera con algo de sorpresa por la súbita pregunta.
- Lo haré, Sinon – contesté. No dudes de ello. Siempre intento mantener mis promesas.
Sinon se mostró feliz con mi respuesta y esbozó una cálida sonrisa.
Mientras abandonábamos el calabozo, con nuestro objetivo alcanzado, no pude evitar pensar en lo mucho que había cambiado desde que entré a Sword Art Online.
Voz de Hiro Narrando en OFF...
A una tierna edad... sufrí un siniestro evento que marcó mi vida...
Mi tío tuvo la idea de llevarme con él a Japón... para cambiar de aires y olvidar lo acontecido...
Pero... no resultó como se esperaba...
No era un niño muy sociable... y mi condición no ayudaba tampoco...
Veía terapeutas... psicólogos...
Todo eso sólo llevo a que me aislara del mundo...
Encerrándome en mi habitación jugando videojuegos hasta que bajaba el sol...
Lo más que podía relacionarme... era en las salas de chat de diversos foros...
El amor y la amistad eran meras fantasías para mí...
Simples temáticas que se mencionaban en las variadas novelas que acostumbraba leer...
La vida era monótona... solitaria... y aburrida...
Pero ahora...
Ya no me encuentro solo...
Conocí a muchas personas que... me dieron su confianza...
Personas sinceras... y amables...
Amigos...
Fin de la narración en OFF...
Con el amuleto en nuestras manos, todo lo que quedaba era entregárselo al extraño viejecillo del pueblo... Sólo esperábamos no tener que oír otra de sus extensas historias una vez más...
Sinon aún tenía dudas con respecto a la Skill misteriosa. No dudaba de las palabras de Klein, pero me encontraba rogando internamente que, por lo menos, la recompensa valiese el esfuerzo.
- Espero que obtengamos algo bueno – pronunció la joven sosteniendo el Amuleto. No quisiera continuar siendo la más débil del grupo de Asalto.
- No creerás eso de ti, ¿verdad? – contesté al instante. Sinon, resististe sola, contra un jefe de mazmorra. Considerando que tu estilo de combate está pensado como apoyo, es algo digno de alabanza. No te desanimes, si continúas mejorando de esa manera, verás que completaremos el juego muy pronto.
- Completar el juego... ¿uh? – oí murmurar a mi compañera, estando sólo a centímetros del anciano NPC.
- Ne... – dijo llamando mi atención y tirando levemente de la manga de mi traje. Hiro... tu promesa de proteger a todos... ¿terminará algún día?
- ¿Eh?
Me di la vuelta y vi a Sinon algo nerviosa y sonrojada.
- No entiendo muy bien a que viene eso, pero... espero nunca dejar de cumplirla – contesté con tono serio pero sincero. Quisiera no tener que separarme de ninguno de ustedes. No sé cómo serán las cosas cuando todo esto acabe, pero, me aseguraré de cuidar a todos, eso te incluye a ti, Sinon.
La arquera se cruzó de brazos.
- Realmente, no creo que sea una promesa tan fácil de cumplir...
- Lo sé- respondí viendo ligeramente al cielo. Suena bastante compleja e ingenua... pero... estoy dispuesto a hacerlo... por mis amigos- agregué sonriéndole a nadie en particular.
Permanecí varios segundos viendo el paisaje sobre la ciudad, hasta que sentí a mi compañera moverse hacia mí y una sensación cálida tocar mi rostro.
Mi cabeza se giró instintivamente, sólo para sorprenderme al ver la imagen de Sinon besando mi mejilla con suavidad.
Después del súbito gesto, ambos nos alejamos bastante avergonzados.
- Sinon... ¿Qué... que fue eso? – pregunté entre balbuceos.
- E-Es... es mi manera de darte las gracias – contestó combatiendo el sonrojo. Tú has hecho un juramento... ahora yo haré el mío- dijo con determinación. Prometo hacerme fuerte y combatir con todo lo que tengo, así no tendrás que preocuparte siempre por mí...
- Sinon...
- Aun así... estaría feliz si te mantuvieras a mi lado – añadió, susurrando la última línea.
- ¿Eh? ¿Qué fue eso último?
La cara de la joven explotó en un tono rojizo.
- N-No es importante -contestó muy avergonzada. Tonikakku... (como sea) No quiero que recuerdes nada de lo que pasó hoy, ¿está bien? Si se lo dices a alguien, tendrás flechas en tu espalda antes de que puedas protestar... bufó, dirigiéndose hacia el NPC sin mirar atrás.
Sin comprender mucho, aguardé hasta que Sinon completara el encargo y para nuestra sorpresa, logró obtener una Skill bastante práctica y potente llamada: Alarido Milenario.
Durante el viaje de regreso, ninguno de los dos osamos siquiera pronunciar palabra.
La arquera más que nada por vergüenza, mientras yo aún terminaba de sacar algunas conclusiones.
Una vez en mi cuarto, cerré la puerta, guardé mis armas y me arrojé en la cama.
Mi mente repetía una sola frase.
- Sinon... ¿acaso tú también...?
