Escritora Original: Bex-Chan

Nombre Original: Isolation

Traducción/Adaptación: Sunset82


N de A: Lo sé, ha pasado un tiempo desde que prometí esto. La vida real tiene todo tipo de agitación. ¡Espero que la espera haya valido la pena! Esto es en gran medida mi propia versión del epílogo de Rowling después de Aislamiento que prometí hace MUCHO tiempo.

Canciones recomendadas: "Like Real People Do" de Hozier y "I'm So Glad" de Shearwater

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Un epílogo de Aislamiento para quienes lo desean

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Once años después

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Andromeda se estremeció de dolor cuando intentó mover la maleta de Teddy hacia la puerta principal. A los cincuenta y siete años, sus huesos gruñeron un poco más fuerte de lo que solían hacerlo; sólo el otro día un estornudo había provocado una serie de espasmos dolorosos en su columna vertebral. Cuidar a un niño pequeño durante la última década ciertamente no había ayudado, no significaba que hubiera cambiado eso por nada en el mundo. Sin embargo, en momentos como éste, realmente extrañaba a Tonks y Ted. Era difícil pensar en todas las cosas que nunca habían tenido la oportunidad de ver mientras Teddy crecía a un ritmo increíblemente rápido. Ella también se preocupaba por él y por todos los momentos que le habían sido robados en esta vida sin sus padres.

Pero Teddy había sido una alegría absoluta. Le había traído tantas sonrisas como Tonks, si no más. El orgullo que sentía cuando lo miraba era, a veces, impresionante. Para un niño que se le había negado tantas cosas por circunstancias crueles, era un joven responsable, brillante y amable. Y, a pesar del hecho de que probablemente le daría un descanso muy necesario, realmente iba a extrañar su presencia cuando él se fuera a Hogwarts mañana.

Luchando contra las inevitables lágrimas que sin duda llegarían en torrentes al día siguiente, intentó mover otra de las maletas de Teddy, pero se equivocó completamente y su espalda se retorció de agonía justo cuando se abrió la puerta principal.

—¡Ay! ¡Maldita sea! —ella jadeó.

—Tía Dromeda, ¿qué demonios estás haciendo? —preguntó Draco, corriendo a su lado —. ¿Por qué no usaste magia?

—Porque dejé mi varita en la otra habitación.

—¿Por qué no la convocaste con el hechizo Accio? —preguntó una voz más joven y pequeña.

A pesar de su dolor, Andrómeda sonrió y levantó la cabeza para encontrarse con un par de curiosos ojos grises oscuro —. Hola, Taura.

Con un poco de ayuda de Draco, Andromeda ajustó su postura encorvada y prácticamente levantó a la niña en un abrazo cálido y familiar. El cabello rubio y tupido de Taura le hizo cosquillas en la nariz, como siempre. No es que a Andrómeda le importara en absoluto. Detrás de ellas, los ojos de Draco se suavizaron mientras las observaba.

—¿Has aprendido el hechizo de invocación? —preguntó Andrómeda, apartándose un poco para besar la mejilla de Taura —. Realmente eres una joven bruja muy inteligente, cariño.

—Sí, tú intenta tener un niño de cinco años que ya conozca algunos hechizos —se quejó Draco, mirando a su hija —. Impresionante, sí, pero también aterrador. Granger y yo hemos decidido guardar nuestras varitas con llave, por si acaso.

Andrómeda se rio a su pesar —. Entonces creo que deberíamos estar agradecidos de que no haya heredado la picardía de su padre.

—Todavía no —terminó él —. Vamos, siéntate y haré un poco de té.

—¿Hermione y Theo no están contigo? —preguntó Andrómeda mientras entraban a la cocina.

—No, Theo está en la etapa final de dentición y poniendo el grito en el cielo, así que pensé en salvar tus tímpanos.

—Realmente es muy ruidoso. —coincidió Taura.

—Aunque mañana van a estar en King's Cross —continuó Draco —.Sólo vine para asegurarme de que Teddy estuviera preparado para mañana.

—¿Teddy compró su mascota? —preguntó Taura, con su mirada animada —¿Qué consiguió?

—Sí, lo hizo, cariño. Consiguió una lechuza común. Estoy segura de que te dejará jugar un poco con ella. ¿Por qué no vas a su dormitorio y la conoces?

Las palabras apenas habían salido de la boca de Andrómeda antes de darse cuenta que la pequeña bruja estaba prácticamente corriendo por las escaleras de manera torpe. Escucharon sus pequeños pasos dando vueltas arriba hasta que hubo un suave y cortés golpe en la puerta. A su pesar, Draco sonrió mientras su primogénita se invitaba emocionada a la habitación de Teddy con un tono entusiasta que le recordaba cada vez más a su madre. Taura Andromeda Malfoy era la hija pura cepa de Hermione Granger, y pensó que eso era perfecto.

Volviéndose hacia su tía y sentándose a la mesa, Draco levantó una ceja mientras estudiaba las sombras oscuras escondidas debajo de sus ojos y las nuevas arrugas que ciertamente no habían estado allí hace una semana —. ¿Estás bien, Dromeda?

—¿Yo? Oh sí, estoy bien. ¿Tú estás bien? Recuerdo los días de dentición, y esas fueron varias noches sin dormir.

—En efecto —asintió, rodando los ojos cansados —. Según mamá, eso lo sacó de mí.

Si Taura Andromeda Malfoy era la hija de Hermione Granger, entonces Theodore Orion Malfoy definitivamente era su hijo. Aunque aún no tenía un año, Draco ya estaba trazando paralelos entre su hijo y las historias que su madre le había contado sobre cómo él se había comportado a esa edad. Si Theo era la mitad de listo que su hermana, estarían en problemas cuando cumpliera tres años.

—Tu madre me envió una carta deseándole suerte a Teddy para mañana — dijo Andrómeda, interrumpiendo sus pensamientos —. Vendrá a almorzar después de que Teddy se haya ido a Hogwarts.

Su voz vaciló ligeramente en la sílaba final, y Draco se dio cuenta —.Oye, si vas a extrañar tener un hijo cerca, te podemos prestar a Theo por unos días.

—Hay una gran diferencia entre un niño de once años y uno de un año, Draco.

—Buen punto. Entonces, ¿cómo se siente Teddy por lo de mañana?

—No estoy realmente segura —suspiró Andrómeda —. Hoy parecía estar bien en el Callejón Diagon, pero estaba un poco distraído. La ciudad estaba muy tranquila.

—Leí en el periódico que sólo hay unos pocos estudiantes nuevos este año. Decían que era porque son los "Bebés de la Guerra" y que la tasa de natalidad fue baja ese año por... razones obvias.

—Sí, sólo hay dieciocho estudiantes para el primer año. Pero, al parecer, en los próximos dos años habrá más estudiantes; es la típica explosión demográfica de la posguerra.

Draco frunció el ceño y tamborileó los dedos contra la mesa —. Ha pasado tanto tiempo desde entonces. Es extraño pensar que habrá niños yendo a Hogwarts este año que no estuvieron vivos durante la guerra.

—Eso no significa que no fueron afectados por ello.

—También me hace sentir jodidamente viejo.

Andrómeda sonrió —.Siempre serás joven para mí.

—Eso es porque eres vieja —sonrió, mirando las escaleras —. Bueno, voy a ir a conversar con Teddy.

—Creo que eso le gustaría. Ve. Mantendré a Taura ocupada con algo.

—Mientras que no sea con tu varita, vas a sobrevivir.

Cuando Draco salió de la cocina y subió las escaleras, no pudo evadir la sensación de nostalgia que se estrelló contra él . Este había sido su hogar durante cuatro años después de la Guerra, y a pesar de los terribles recuerdos residuales de aquellos meses que atormentaron la casa, se había sentido cómodo viviendo aquí con Andromeda y Teddy. Era una casa chirriante con más telarañas que velas, pero siempre se había sentido cálida y segura. Incluso ahora, mientras subía las escaleras, sabía qué escalones crujiría bajo sus pies después de escabullirse a casa de Granger e intentar no despertar a Teddy cuando era un niño.

Golpeó suavemente la puerta y la abrió, deteniéndose un momento en el umbral para poder ver a dos de las personas más importantes de su vida. Su hija estaba desplomada en el suelo sin gracia, hojeando la pila de libros nuevos de Teddy con una expresión salvaje y fascinada. Teddy, estaba sentando en su cama, mirándola divertido mientras acariciaba suavemente a su joven lechuza, aunque Draco podía sentir que su primo estaba tenso conteniendo los nervios.

El cabello de Teddy era de un vibrante tono rojo, un color que a menudo había teñido su cabello cuando se sentía nervioso cuando era pequeño. Sus habilidades de Metamorfomago obviamente le permitían alterarlo a voluntad, pero de vez en cuando revelaba inconscientemente sus emociones latentes.

A pesar de que todos comentaron cuánto se parecía a Remus, Draco vio más de Tonks en los rasgos jóvenes de Teddy, pero tal vez eso fue porque la había conocido mejor a ella que a su esposo. Teddy podría tener el comportamiento responsable y reservado de su padre, pero ese brillo inquisitivo y aventurero en sus ojos siempre cambiantes se debía a su madre.

—Entonces, obtienes una nueva mascota —dijo Taura, cautivada e intrigada —. ¿ Y además puedes leer todos estos libros?

Teddy se rio entre dientes —Si.

—¡Eres tan afortunado! No veo la hora de ir a Hogwarts. Tía Luna dijo que Ravenclaw tiene una enorme biblioteca en su torre…

—Hay otra gran biblioteca que los Slytherins pueden usar —interrumpió Draco —, y también las otras Casas, como quiera que se llamen.

—Se llaman Hufflepuff, Ravenclaw y Gryffindor —dijo la pequeña, inclinando la cabeza a sabiendas —. Y mamá dijo que debes dejar de intentar que elija a Slytherin. Dijo que era una regla.

—Bueno, tu mamá no está aquí —bromeó, entrando en la habitación de Teddy —. Aunque tu obsesión con las reglas probablemente significa que de todos modos estás destinada a estar en Gryffindor.

Taura se puso de pie y le sonrió juguetonamente —. ¿Aún me amarías?

—Sí, aunque me gustarías mucho menos —bromeó Draco, sonriéndole —. Necesito hablar un poco con Teddy. ¿Puedes ir abajo, por favor?

—¿Te gustaría sacar a Agatha a volar un poco? —preguntó Teddy, tendiéndole su nueva lechuza —. Le vendría bien estirar un poco las alas.

La joven Malfoy no dudó, extendió el brazo mientras Teddy movía la lechuza con cuidado, asegurándose de que Taura pudiera soportar el peso y la falta de elegancia de Agatha. Una vez que logró un poco de equilibrio, la joven bruja prácticamente salió brincando de la habitación, y Draco cerró la puerta detrás de ella para que él y Teddy pudieran tener algo de privacidad.

—¿Agatha? —preguntó Draco, sentándose en la cama frente a su primo.

—Era el nombre de la lechuza de papá —respondió Teddy, bajando la mirada con ojos pensativos —. Me gusta.

—¿Qué sucede, muchacho? ¿Estás nervioso por lo de mañana?

—¿Tú no lo estarías?

Draco volvió a pensar casi veinte años en una versión muy diferente de sí mismo —. No, pero mis circunstancias fueron diferentes. Conocí a algunos otros estudiantes en mi año anterior a Hogwarts, como Blaise y Theo.

—Eso debe haberlo hecho más fácil.

—Sí, lo hizo. ¿Pero sabes?, Granger no conocía a nadie antes de Hogwarts, ya que es hija de muggles, e hizo amigos con bastante facilidad. Es decir, ella podría haber sido un poco más selectiva en lugar de simplemente conformarse con Potter y Weasley, pero ella siempre sintió la necesidad de cuidar cosas patéticas.

—¿Es por eso que se casó contigo? —replicó Teddy.

Los labios de Draco se crisparon con diversión —. Te he enseñado bien. Mira, con ese ingenio, harás amigos fácilmente. Pero aprende de los errores de Granger y sé exigente.

—En verdad no estoy tan preocupado por conocer personas.

—¿Entonces qué es?

Teddy hizo una mueca y volvió a mirar hacia abajo, con las manos inquietas en su regazo —. Es la ceremonia de clasificación.

—¿Por qué te molestaría eso? —preguntó Draco, su ceño fruncido por la confusión.

—No sé... siento que sin importar en que Casa quede, alguien se decepcionará. Mamá estaba en Hufflepuff, papá y Harry estaban en Gryffindor, y luego tú y la abuela estaban en Slytherin. No puedo complacer a todos.

—Bueno, ¿qué demonios te hace pensar que necesitas complacer a alguien? Si te preocupan las opiniones de los demás entonces parece que Slytherin queda descartado de todos modos.

—¿Entonces no te decepcionaría si no terminara en Slytherin?

Draco exhaló y le ofreció a Teddy una media sonrisa tranquilizadora —. Bueno, parece un gran lío tener que desheredarte, así que supongo que tendré que lidiar con ello. Siendo sincero, chico, puedes elegir la Casa que quieras.

—¿Incluso Hufflepuff?

—¿Hufflepuff? —repitió Draco, pero ajustó su tono y asintió rindiéndose —. Sí, bueno, incluso Hufflepuff.

Teddy miró boquiabierto a su primo —. ¿En serio? Pero siempre te burlas de ellos.

—Me burlo de todos —él se encogió de hombros —. Además, el único Hufflepuff que realmente conocí fue tu mamá, y ella salió bien. Y la Sala Común está bastante cerca de las cocinas, así que eso es una ventaja.

—Entonces, ¿realmente no te molestaría?

—No debería.

—¿Y no estarías decepcionado?

—No estaría decepcionado.

—¿Y dejarás de burlarte de ellos?

Draco entrecerró los ojos en broma —. No abuses de tu suerte, chico.

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Entrando con su hija dormida por el umbral de su casa, Draco suspiró aliviado ante el maravilloso silencio que envolvía el hogar. Crookshanks, ahora manchado con destellos de pelaje gris, lo saludó en la puerta y ronroneó a sus pies. Taura roncaba suavemente en sus brazos mientras él iba por el pasillo, agachando la cabeza cuando entró al estudio y la cocina, buscando a Granger. Finalmente la encontró en la sala de estar en el sofá, acunando a su hijo, pero sus ojos agitados se alzaron para encontrarse con los de él cuando pateó la puerta un poco más fuerte de lo que pretendía.

—Silencio —susurró Hermione, y a pesar del bajo volumen, fue un susurro áspero —. Literalmente acabo de dormir a Theo y juro que te mataré si lo despiertas.

—Oh, juegos previos —susurró Draco, acomodando suavemente a Taura en un sillón —. ¿Por qué no lo acuestas?

—Tengo miedo de que si me muevo, lo despertaré nuevamente.

Draco desvió la mirada hacia el más joven; Sus mechones frágiles de cabello rubio ceniza se agitaban periódicamente por las respiraciones de Hermione, y sus mejillas estaban sonrojadas y aún húmedas por las lágrimas. Si bien los meses de bebé de Taura habían sido una brisa de días y noches fáciles, Theo había sido mucho más desafiante, y probablemente había llorado más en su primera semana vivo que Taura.

Como Hermione había tomado licencia parental con Taura, Draco había tomado licencia parental con Theo y había estado perpetuamente exhausto durante nueve meses. Apenas hubo un puñado de noches ininterrumpidas por los gritos de su hijo, pero Draco había vuelto a trabajar hace un par de meses, y ahora él y Hermione rotaban días para cuidar a los niños.

Ambos trabajaban para el Ministerio: Hermione para el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica como Asesora Principal de Wizengamot, y él para el Departamento de Cooperación Mágica Internacional como Subdirector del Cuerpo de Normas Internacionales de Comercio Mágico, con una especialidad particular en el comercio de pociones . Ambas carreras estaban prosperando, y el Ministerio había sido más que complaciente con sus necesidades de cuidado infantil, especialmente cuando Theo había sufrido septicemia con solo cinco meses de edad. Entonces, a pesar del insomnio y los dolores que le partían la cabeza, el recuerdo de estar sentado en San Mungo, desesperado y ansioso de escuchar el llanto de su hijo, siempre le recordaba que debía estar agradecido de que el pequeño estuviera aquí.

Agradecido. Esa era definitivamente la palabra. Agradecido por su vida y por aquellos que estaban en ella.

—¿Estás bien, Draco?

El murmullo de Hermione lo sacó de su ensueño y él la miró. Realmente la miró. Por encima de cualquier otra cosa, estaba agradecido por ella. Incluso ahora, más de una década después de su aislamiento en Hogwarts, a veces todavía le dejaba sin palabras lo mucho que ella significaba para él. Si él creyera en nociones románticas y patéticas como almas gemelas, diría que ella definitivamente era la suya.

Si. Muy agradecido.

—Ven, dámelo —dijo Draco, alcanzando a Theo.

—¡Ten cuidado!

—No te preocupes, está bien dormido.

Sonaba más confiado de lo que se sentía mientras manejaba con cautela a su hijo y lo acomodaba aprensivamente en el moisés que estaba cerca. En el momento en que acomodó a Theo, murmuró un hechizo amortiguador rápido sobre los dos niños antes de caer pesadamente en el sofá junto a su esposa.

—Entonces, cómo estuvo…

Draco la interrumpió con un beso fuerte y prolongado, acercándola a su pecho para profundizar el momento. Mantuvo el beso durante un rato, y cuando se apartó, ella le sonreía brillantemente con los ojos entrecerrados y mejillas sonrosadas.

—¿Por qué fue eso? —preguntó ella, dándole unos besos a su mandíbula.

—¿Te he dicho que te amo este año?

—Sí, en marzo.

—Oh, entonces no importa —se encogió de hombros, riéndose cuando ella le golpeó el brazo juguetonamente —. Pero lo hago, lo sabes.

—Lo sé.

—Bien. ¿Entonces Theo sigue siendo un fastidio?

Hermione asintió y se refregó los ojos —. Creo que casi ha terminado la dentición. Aunque, tu hijo sí que tiene un par de bueno pulmones.

—Muy parecido a Nott, supongo. Tal vez nombrarlo en honor a Theo era pedir problemas.

—Bueno, fuiste tú quien lo sugirió.

En efecto, aunque Draco no se arrepentía en absoluto. Cuando se sentaron en San Mungo, frenéticos y temiendo lo peor, se preguntó si nombrar a su hijo en honor a su amigo, que había tenido una vida trágica, hubiera sido una especie de presagio espeluznante. Pero luego se dio cuenta de que, como Theo Nott, Theo Malfoy podría ser desafortunado. Una de esas personas que la vida parece tratar un poco más duro sin ninguna razón concebible, pero al menos este Theo tendría un padre que lo amaría incondicionalmente.

Draco incluso había cuestionado si la enfermedad de Theo había sido por castigo del destino debido a su vida antes de Granger y la habitación que compartieron en Hogwarts. Ahora se sentía tan lejos de su ser adolescente, como esa versión rencorosa de sí mismo no era más que un extraño. A veces, justo antes de quedarse dormido, un recuerdo oscuro y desagradable de algo que le había dicho o hecho a Granger cruzaba por su mente, y cerraba los ojos con fuerza hasta que se desvaneciera.

Le gustaba quién era ahora: imperfecto pero decente, que es todo lo que cualquiera puede esperar ser.

—¿Draco? —dijo Hermione —. ¿Me has oído?

—Lo siento, ¿qué?

—Pregunté cómo estaba Teddy

—Estaba bien. Un poco nervioso.

—Bueno, eso es comprensible.

—Y él quiere estar en Hufflepuff —se quejó, mirando a Hermione mientras estallaba en carcajadas —. ¿Qué es tan gracioso, Granger?

—Lo-lo siento —se ahogó entre risas —. ¿Y cómo reaccionaste a eso?

—Apropiadamente, lo creas o no.

—No lo creo.

—Bueno, lo hice —dijo —. Le dije que podía elegir la Casa que quisiera... incluso el jodido Hufflepuff.

—Entonces hiciste lo correcto. Sabes que tu opinión significa mucho para él.

—Y luego tu molestosa hija comenzó a hablar como una verdadera Gryffindor. Es evidente que estoy destinado a envejecer rodeado de Hufflepuffs y Gryffindors. Este es mi castigo por ser un adolescente idiota.

—No seas tan melodramático —dijo ella, sonriendo y sentándose —. Vamos, tenemos que llevar a este par a la cama. Mañana tenemos que comenzar temprano. Harry, Ron y Luna van a estar tratando de llegar allí cerca de la diez, así que…

—¿Weasley viene? ¡Por el trasero de Merlín, este día sigue empeorando!

—Si dejas de lloriquear y me ayudas a llevar a los niños a la cama, podría saber cómo terminar tu día en lo más alto.

Las cejas de Draco se arquearon con intriga —. ¿Estás tratando de seducirme o me vas a engañar para que te ayude a alfabetizar tus libros de nuevo?

Hermione sonrió y lo besó lentamente —. Estoy tratando de seducirte, Draco.

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En la plataforma 9¾ había un bullicioso enjambre de personas antes de las diez en punto. Quizás toda la prensa adicional sobre este grupo de Primeros Años siendo los "Bebés de la Guerra" había despertado el interés público. Ya había una horda sustancial de periodistas que se abrían paso entre la multitud como serpientes, tratando de identificar a los miembros de la familia del grupo más pequeño de Primer Año que Hogwarts había recibido. Draco luchó contra el impulso de usar el cochecito de Theo como un ariete cuando un par de ellos se dirigió hacia él, pero aparentemente su ceño fruncido fue suficiente para disuadirlos.

A su lado, Hermione había levantado a Taura en sus brazos para vigilarla mejor entre el caos. Afortunadamente, algunos de los asistentes de la plataforma habían notado el desorden y estaban alejando a los cerca de cincuenta periodistas que estaban esperando el expreso de Hogwarts hasta que, finalmente, hubo espacio para respirar.

—Ah, aquí estás —dijo una voz conocida y aireada —¡Blaise, los encontré!

—¡Luna! —Exclamó Hermione, inmediatamente bajando a Taura al suelo y envolviendo a su amiga en un habitual abrazo —. Es muy bueno verte.

Detrás de ellos, Blaise se abrió paso a través de la horda hasta su pequeño claro, sujetando a su hija cerca de su pecho. Al verlos, Hermione dio un paso adelante para ofrecerle un abrazo a Blaise, que aceptó un tanto incómodo mientras trataba de equilibrar a su hija sobre su cadera.

—Ni siquiera pienses en eso, Lovegood —comentó Draco.

—No estaba pensando en nada, Draco —ella sonrió.

—Bueno, eso puedo creerlo.

Draco ignoró la mirada que Blaise le disparó cuando se desenredó de los brazos de Hermione y dejó a su hija al lado de Taura. Nova Brigid Zabini era el reflejo exacto de su padre, excepto por la gruesa masa de rizos negros que coronaban su cabeza y sus ojos gris plateados. Tenía cuatro años, sólo seis meses menos que Taura y, naturalmente, las dos jóvenes brujas inteligentes mostraban todas las señales de una amistad duradera.

—¿Desde cuándo abrazas a Granger? —Draco le preguntó a su viejo amigo mientras se acercaba a él.

—Creo que la pregunta es ¿desde cuándo Granger me ha abrazado? —Echó un vistazo al cochecito que Draco aún sostenía —. Es bueno ver a Theo dormido, para variar. No seas grosero con Luna otra vez o lo despertaré sólo para molestarte.

Draco rodó los ojos —. Ella sabe que sólo estoy bromeando. ¿Te vuelves más sensible con cada cana nueva que brota de tu cabeza?

—No seas presumido, pronto también las obtendrás, especialmente si Theo continúa gritando a todo pulmón.

Pero luego, Blaise vaciló, y su expresión se oscureció con severidad —. Aunque hablando en serio, ¿él está mejor?

—Sí, está bien. Su última revisión fue la semana pasada.

—No dijiste nada.

—Bueno, Granger no quería que la gente se preocupara. De todos modos, está fuera de peligro.

—Bien —dijo Blaise, sonriendo y agraciando a Draco con una palmada amistosa en el hombro —. Estuve un poco preocupado por mi ahijado durante un tiempo.

—Yo también. —admitió Draco en voz baja.

—Atención —advirtió Blaise con un movimiento de cabeza —. Creo que acabo de ver a los Weasley.

En el momento en que su padrino pronunció las palabras, los ojos castaños de Theo parpadearon a regañadientes y comenzó a gemir y hacer gárgaras en sus protestas. Gruñendo algunas blasfemias en voz baja, Draco recogió rápidamente a su hijo en un intento de reubicarlo. Al mirar por encima del hombro, Draco los vio: no sólo era Ron y Katie con sus hijos, sino también las familias de sus hermanos Fred, George y Bill. Se movían como un inmenso mar de cabello rojo.

—Creo que Theo es alérgico a los Weasley —dijo Draco.

—Eso es imposible —respondió la vocecita de Taura —.Tal vez simplemente todo el asunto de pelo rojo lo molesta.

Tanto Draco como Blaise lanzaron pequeñas carcajadas por su comentario —.Hay esperanza de que todavía estés en Slytherin, mi niña —dijo Draco, revolviendo su cabello.

El clan Weasley se metió con cierta dificultad en el espacio ocupado por los Malfoy y los Zabini. Después de todo, eran dieciséis. Ron y Katie tuvieron tres hijos: los gemelos, Milo y Hugo, de seis años, y una hija menor llamada Lila. Luego estaban George y su esposa Angelina con sus dos hijos: Maximus y Jonah. Luego estaban Fred y su esposo Lee Jordan, y sus hijas adoptivas: Maisie y Eleanor. Finalmente, en la parte de atrás, estaban Bill y Fleur con su hija Victoire.

Draco ciertamente no sabía todos sus nombres (demonios, incluso dudaba que ellos lo supieran), pero Granger sabía todos y cada uno y abrazó a todos los que pudo. A su pesar, él sonrió mientras sus ojos la seguían. Después del año que habían tenido, fue reconfortante verla tan despreocupada y jovial entre sus amigos.

—¡Hola, Draco! —gritó Fred, abriéndose camino hacia él —¿Cómo estás?

—¿Cuál eres de nuevo? —preguntó Draco, sólo medio bromeando mientras aún trataba de apaciguar los sollozos de Theo.

—Hola, Malfoy. Hola, Zabini —saludó Ron, de pie al lado de su hermano —. ¿Estás bien, Malfoy?

—Bueno, me iba bastante bien hasta que tu pequeño ejército despertó a mi hijo.

—¿Teddy no está contigo? —preguntó Fred

—Sí, obviamente está en mi bolsillo.

—¡Oh, ahí está! —gritó Ron, señalando al otro lado de la plataforma —¡Y Harry y Ginny están con él!

—Oh, qué alegría —resopló Draco —. Más personas.

Su creciente multitud parecía cambiar como una marea hacia las llegadas finales, y Draco aprovechó la distracción para meter a su hijo ligeramente dormido en su cochecito. Teddy y Andromeda se acercaron al grupo junto a Harry y una Ginny muy embarazada. Sus dos hijos, James y Albus, se apresuraron hacia los demás, tirando de Teddy con ellos hasta que aparentemente fue tragado por su multitud de simpatizantes.

—Por la tumba de Merlín —murmuró Blaise a Draco —. ¿Crees que hay suficientes personas aquí para despedirlo?

—Yo diría más que suficiente.

—Hola, muchachos —dijo Andrómeda, apareciendo de la nada e instantáneamente sofocando a Blaise en un abrazo —. Muchas gracias por estar hoy aquí.

A pesar de sus ojos radiantes y su sincera sonrisa, Draco se dio cuenta de que había estado llorando —. ¿Cómo te sientes, tía Dromeda?

—Estoy feliz de que tantas personas hayan venido a ver a Teddy. No sigas preguntándome si estoy bien; eso me empeorará.

—¡Andrómeda! —exclamó Hermione, uniéndose a su pequeño grupo con Luna muy cerca —. ¿Cómo estás? ¿Estás…

—Detente, Granger —dijo Draco —. La vas hacer llorar.

El Expreso de Hogwarts rugió con su silbido bajo y viejo y el conductor gritó una advertencia de diez minutos.

—Oh, cariño —dijo Hermione, mirando de Draco a Andrómeda —. Ustedes dos probablemente deberían ir y decir adiós.

—Maldita sea —suspiró Draco —. Esto va a ser una mierda.

—Acabas de insultar —dijo Taura, moviendo su dedo como una maestra molesta —. Dos veces.

—Soplona —replicó, mirando a Hermione —. Definitivamente es tu hija.

Con una sonrisa tranquilizadora, Hermione tomó gentilmente el rostro de su esposo, sintiendo claramente su aprensión —. Ve y dile adiós a Teddy.

Incapaz de ignorarlo, Draco se dio cuenta de que ahora tenía una gran sensación de tristeza en la boca del estómago mientras contemplaba la inminente partida de Teddy. Se había encariñado mucho con el niño de lo que podría haber predicho once años atrás. Sabía que, para Teddy, se había convertido en algún lugar entre un hermano mayor y una figura paterna, al igual que Potter, aunque era reacio a admitir que compartían un papel tan importante para la misma persona.

Mientras se abrían paso entre los demás, Draco y Andromeda encontraron a Teddy hablando con Harry. Un silencio solemne parecía haber descendido en toda la plataforma ahora cuando los miembros de la familia murmuraban tristes despedidas a los otros Primeros Años que esperaban para abordar el tren.

—... Te veré en Navidad —decía Harry —. Confía en mí, pasa muy rápido.

—Está bien —asintió Teddy, estirando las manos para abrazarlo —.Te extrañaré.

—Yo también te extrañaré.

Teddy luego dirigió su mirada triste a Draco, y Harry retrocedió unos pasos para permitirles algo de espacio.

—¿Cómo estás? —Draco le preguntó a su joven primo.

—Estaré bien.

—Realmente lo estarás. Sólo recuerda, si algunos Gryffindors de aspecto tonto comienzan a hablar de algún lord malvado, los ignoras y vuelves directamente a casa.

Teddy se rió a medias —. Te extrañaré, Draco.

—Por supuesto que lo harás.

Sin previo aviso, Teddy corrió hacia Draco y envolvió sus brazos alrededor de su torso con un fuerte agarre —. Sé que odias los abrazos, pero…

—Está bien —le aseguró Draco, dándole palmaditas en la espalda.

Apartándose, Teddy finalmente se volvió hacia Andrómeda, quien ahora estaba permitiendo que sus lágrimas cayeran libremente. Draco se puso a un lado, encontrándose accidentalmente cerca de Potter.

—Me abrazó más de lo que te abrazó a ti —dijo Draco.

Harry se burló —. No, no lo hizo.

—Estoy bastante seguro de que lo hizo.

—¿Cómo reaccionaste ante todo el asunto de Hufflepuff?

Draco se encogió de hombros con indiferencia —. Bien. ¿Tú?

—Bien.

—Mentiroso.

—Bueno, tú también estás mintiendo.

Intercambiaron una breve pero cómplice mirada justo cuando el silbato final de advertencia resonó alrededor de las catacumbas centinelas de la Plataforma 9¾. Teddy le dijo a su abuela que la amaba y la abrazó por mucho más tiempo del que había abrazado a Draco y a Harry juntos. Con un gesto de despedida a todos los que se habían reunido para desearle adiós, subió al tren.

Draco sintió que los brazos de Hermione se enroscaban alrededor de su cintura y él colocó una mano sobre la de ella, girando su cabeza para besar su mejilla. Hubo un suave tirón en su otra mano, y él miró a su hija, la levantó para que ella pudiera ver mejor el tren. El cochecito de Theo estaba al otro lado, empujado por Blaise, y Draco miró hacia abajo para mirar a su hijo dormido por un momento. Andrómeda estaba parada cerca, secándose la cara húmeda con el pañuelo, pero de todos modos sonriendo. El motor del tren retumbó como un dragón impaciente y luego, comenzó a arrastrarse lentamente hacia adelante. Dentro del carruaje, Teddy saludó frenéticamente por la ventana, al igual que sus dos nuevos compañeros.

—No tengo ganas de hacer esto con Taura y Theo —murmuró Hermione.

—No, yo tampoco —admitió Draco en voz baja, sosteniendo a Taura un poco más fuerte y besándole la frente —. Sin embargo, aún falta un tiempo.

Pero a medida que el Expreso de Hogwarts se alejaba cada vez más y Teddy se desvanecía en la distancia, supo que el tiempo pasaría rápido. También sabía que estaría bien. Todo estaría bien porque todo era como debía ser.

~. ~ FIN ~. ~

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N / A: Y ahora realmente está hecho. Prometo intentar terminar mi otro fic "Dark Water and Dying Eyebrights" para cualquiera que todavía lo esté leyendo y, una vez más, me disculpo sinceramente por haber prometido esto cuando Iso terminó y lo entregué cinco años después. ¡Espero que esté bien y les guste!

Bex


Nota de Traductora: Colorín, colorado la historia ha terminado… oficialmente.

Como dije en su momento a penas Bex llegara a publicar el Epílogo yo se los traería de inmediato para que lo disfruten, así que lo prometido es deuda.

Es maravilloso ver que una historia que tomó tantos años y ha robado el corazón de tantas Dramioneras haya terminado su ciclo de una manera hermosa, de una manera que muchas hubiéramos querido que terminara la saga de Harry Potter. Pero bueno, a falta de eso, tenemos nuestros amados fics que tanto confort nos trae.

Me encanta que Bex-Chan haya vuelto a escribir después de tantos años, y nos haya dado el verdadero final que este fic se merecía. Yo, por mi lado, encantada de traducirlo para todas ustedes.

Gracias una vez más a Ashamed Kawaii por permitirme publicar todo sin ningún problema. Y muchísimas gracias a todos ustedes por seguir leyendo esta hermosa historia, que en lo personal es muy querida para mí y tiene un lugar muy especial en mi corazón por ser mi primer Dramione.

Espero que les haya gustado y hayan disfrutado la lectura. Ya saben que están más que invitadas a leer más Dramiones en mi perfil Sunset82, donde tengo varias historias de Bex.

Nos seguimos leyendo. Lo mejor para todas y cada uno de ustedes. Las quiero mucho… Cambio y fuera ;-)

Sunset82

09 de Enero del 2020