Tu reflejo es el mio
Dicen que el amor puede curar cualquier herida, pues Harley lo había comprobado por si misma transmitiendo aquel puro sentimiento hacia lo mas preciado que tenia en su vida. Había estado cuidando de sus bebes los últimos meses con paciencia y dedicación. Se sentaba a leerles innumerables cuentos en las noches de soledad cuando Joker salía de casa a manejar sus negocios. Por otra parte, en las noches donde hacia un poco más de frío solía abrigar las incubadoras bajo unas mantas protectoras sin importar que estas no pudieran rozar la piel de sus bebes. Su locura daba para mucho, pero siempre se basaba en el cuidado de ellos.
Estaba pendiente las 24 horas del día de sus síntomas y progresos hasta que finalmente los bebes habían dejado atrás las incubadoras. Eran dos bebes completamente sanos gracias al equipo medico y los locos cuidados de su madre primeriza. Y, aunque las enfermeras sabían cuidar muy bien de los menores, a Harley tampoco le gustaba que manos extrañas estuvieran cerca de sus bebes, de esa forma fue que prescindió de ellos despachándolos de su hogar. Ella quería probar que estaba preparada para asumir su maternidad sin necesitar la ayuda de terceros.
Fue así como transcurrieron sus días, Harley los entretenia entre risas y arrullos. Extrañamente pocas veces se sentía agobiada., pese a estar dedicada al completo cuidado de sus bebes recibiendo poca ayuda de J, pues siempre se encontraba ocupado…El sentimiento de estar cumpliendo un sueño se apoderaba de ella ocasionando que a veces perdiera incluso el sentido del tiempo, quedándose dormida en las posiciones más incomodas e insospechadas.
Las viejas costumbres nunca se pierden, en una tarde ajetreada Harley se quedó dormida con el libro de cuentos abierto sobre su pecho sentada en el suelo en una posición incómoda en el medio de las cunas. A veces se olvidaba cuidar de si misma y Joker la regañaba, pues la herida de su cesárea también debía ser atendida, aun no sanaba del todo.
El cansancio se había acumulado sobre sus parpados sin poder escuchar que alguien se acercaba. Joker había terminado de arreglarse para salir a una reunión importante con Oswald, hace algún tiempo que había arraigado la costumbre de despedirse de Harley antes de salir, manteniéndola tranquila y menos inquieta. Se acercó al cuarto de los bebes vislumbrando la silueta de Harley en medio de las cunas.
Tal vez fue el peso de su presencia en la tranquilidad de la atmosfera que los rodeaba lo que causó que J.J. comenzara a llorar desesperadamente. Harley no se inmutó, completamente agotada solo hubo un pequeño pestañeo en respuesta, pese a que el sonido se hacía cada vez más y más fuerte. Joker debía marcharse si quería llegar a tiempo, no le gustaba la impuntualidad cuando se trataba de negocios.
No obstante, se detuvo, no pudo dar un paso hacia adelante sin sentir que se estaba comportando como un cretino. No podía dejar a su hijo llorando atrás y marcharse haciéndose el desentendido. Bastantes labores le había relegado a Harley, ella mudaba a los bebes, los alimentaba, los hacia dormir, los acunaba y arrullaba, parecía que con cada día que pasaba más se complementaba en su labor de madre y eso de alguna extraña manera lo complacía.
La observó suspirando en su sueño profundo, no pudo despertarla después de meditar sobre aquello; en lugar de eso se acercó a la cuna, el llanto de J.J. cesó nada mas ver el fascinante rostro de su padre. Sus manos se estiraron hacia él hombre de piel pálida en busca de contacto.
-Dame un segundo – susurró antes de agarrar suavemente a Harley y cargarla hacia la habitación. Mientras la cargaba alejándose escuchó de nuevo el fuerte llanto de J.J., por lo que se apresuró depositando cuidadosamente a Harley sobre la cama repleta de almohadones.
Suspiró, hace mucho que no dormía con ella…
La acomodó suavemente observando su expresión adormilada "Lo estas haciendo bien" pensó antes de regresar a la habitación de los bebes. J.J. volvió a estirar sus manos hacia él esta vez sonriendo con gárgaras. Joker se quedó inmóvil, acercó su mano para tratar de levantarlo cuando J.J. agarró su dedo índice con fuerza.
Todos los dedos de su manita rodearon su dedo.
Sus grandes ojos grisáceos heredados de su padre se posaron detenidamente en un Joker estático. Su manita no soltaba su dedo, era un llamado de atención, un reto…quizás una súplica. Quizás el menor entendía que se estaba alejando, quizás tenía la capacidad de intuir que su padre no había estado cerca lo suficiente. Aquel acto envió una corriente eléctrica sobre su espina dorsal. Hace mucho que no cargaba a su hijo, ni a Lucyfer…se había limitado a observarlos, en su zona de confort, sintiéndose cómodo con la nueva distancia que había implementado.
Probablemente quedarse estático había asustado al menor, pues luego de unos segundos al ver que su padre no reaccionaba de la forma que reaccionaba Harley con una enorme sonrisa o cualquier otro individuo actuando de forma normal…es que el niño comenzó a llorar otra vez intentando llamar su atención o sacarlo del trance en el que estaba.
Joker se vio obligado a levantarlo.
Su llanto cesó.
Joker frunció el ceño – haces trampa… ¿he? – gruñó.
El niño comenzó a reír y a hacer gárgaras cuando Joker sintió que esa risa y sonrisa era similares a la suya. De algún modo no era común, ya sea porque J.J. y Lucyfer habían heredado los blanquecinos cabellos de Harley y su extraña palidez, dándole un aire inquietante y si entrecerraba los ojos hasta aterrador.
Sus suaves cabellos blancos se esparcían sobre su cabecita, sus ojos adquirían un brillo travieso, pero su sonrisa…Oh, su sonrisa era una cosa perturbante.
Por supuesto, eso solo eran conjeturas, los bebes lucían cada vez más y más bellos ante los ojos de todos, incluso el equipo médico se había maravillado de la extraña belleza de los bebes; pero para J mientras el niño más y más reía…mucho más le gustaba su extraña sonrisa. Sin dudas, la había heredado de él.
Y Joker haría lo que fuera por acentuarla.
Sacó su celular discando los números sin soltar a J.J. de su lado.
– La reunión se cancela.
Se sentó en la mecedora con el bebe sobre su regazo pensando…no podía esperar a que el niño creciera para comenzar a llevarlo a sus reuniones para que aprendiera de primera fuente como tratar con el mundo criminal. No esperaría mucho, pues creía que mientras más pronto el niño se rodeara del bajo mundo, más fácil le seria dominarlo.
El lazo que Joker compartía con J.J. fue creciendo a medida que Joker se daba cuenta las infinitas posibilidades que tenía con el menor. Cuanto más lo veía, más se veía reflejado en él.
Seria su mentor, lo guiaria por la senda que él creia correcta, le enseñeria a disparar, a dirigir y controlar. J.J estaria allí para sus torturas y aprenderia de nervios y cortes. De lo bizarro y sanguinario, el niño creceria riendo de lo perverso. Por otra parte, queria crear admiración hacia él, queria contarle de sus hazañas, las veces que se las ingenió para salir bien librado de las peores situaciones posibles, como aplastó a los jefes de la mafia...como podía enseñarle a hacerlo él. Le enseñaria a jugar con la moral de Batman y la ciudadania, como sembrar el caos con apenas un disturbio o un secuestro...le habriria los ojos acerca del cinismo y el falso discurso politico de sus dirigentes.
No obstante, esa no seria la base de su relación...a Joker le bastaba con verlo en sus ojos grises que ambos compartian para gritar que eran identicos, que él queria darle la vida que él antes no pudo tener. J.J nunca conoceria en carne propia lo que era la miseria, ni el odio hacia uno mismo, ni el rechazo de una madre o criarce sin un padre. J.J. lo tendria ahi para él, de eso no cabia duda y pese a la distancia que Joker hacia sin darce cuenta, era facilmente rota con solo una mirada. Porque J.J podria acudir hacia él cada vez que lo creyera necesario mientras siguiera vivo.
Fue entonces que en su primer cumpleaños Harley comprendió cuan profunda se volvería su relación. Ese día Harley había decidido salir con Hiedra llevándose a Lucyfer consigo y dejando a J.J al cuidado de Joker dado que venía recuperándose de un resfrió y no quería exponerlo a los vientos de Gotham.
Joker había accedido de mala gana a cuidarlo dado que planeaba un meticuloso atentado a la nueva comisaría de Gotham. Habían discutido previamente, pese a la fuerte relación que Joker habia comenzado a forjar con su hijo. Finalmente, no tenia muchas alternativas más que aceptar, quedando así a solas en la mansión, cuando Harley creyó que Joker en realidad llamaría a Jhonny para que trajera a Maiky y él lo cuidara en su lugar. Ella rodó los ojos en tal caso.
La tarde pasó lenta mientras Harley compraba los preparativos para el evento. Un hermoso atardecer le recordó que debía apresurarse si quería hornear el pastel para esa noche. LLegó a la mansión un tanto retrasada cargando sus bolsas, pero la mansión se encontraba en completo silencio.
Silencio.
Tanto así que Harley sintió que una gota de sudor se deslizó por su cuello.
Sabía que J.J. podía ser hiperactivo y exasperante…ella se alarmó dejando las bolsas a un lado. No porque creyera que Joker le podía hacer algo al menor, sino porque sus castigos podían ser poco ortodoxos, Harley juraría que nunca llegaría a entender el razonamiento de Joker como padre.
Se apresuró dejando el coche de bebe con Lucyfer dentro en la sala de estar. Comenzó a llamarlos, pero nadie respondió, camino al despacho de Joker sigilosamente entreabriendo la puerta.
Estaban regados en el piso.
Abrió la puerta súbitamente acercándose a ellos cuando su corazón dio un brinco de alegría.
Tendidos sobre la alfombra estaba Joker con sus mangas remangadas y pintura en sus dedos. J.J. tenía pintado de rojo sus delgados labios de bebe en una gran sonrisa que acaparaba la totalidad de sus mejillas, sus ojos habían sido oscurecidos y difuminados con sombra negra resaltando la palidez de su tez blanca. Ambos dormían profundamente a un lado del enorme escritorio de roble grueso, pero parecían estar riendo locamente por el maquillaje en sus rostros.
Harley cubrió su boca callando su pequeña risa con una mano observando su especie de ritual con la calidez apoderándose de su corazón.
-Oh…Puddin'
Su conexión nunca desistiría, su conexión era única y jamás nunca nadie la entendería, porque en el reflejo de su rostro, podía encontrarse así mismo.
"Estaré esperando que tropieces para levantarte una y otra vez, y así sigas tu camino conmigo…"
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