NOTA: LES RECOMIENDO QUE SI LEEN ESTE CAPITULO CUANDO LLEGUEN A LAS CANCIONES LAS PONGAN DE FONDO SE LOS JURO QUE SE SIENTE UN AMBIENTE DIFERENTE, DE HECHO ESAS MISMAS CANCIONES ESCUCHABA CUANDO ESTABA ESCRIBIENDO EL CAPITULO.


Contra Viento y Marea

Capítulo 39

Ya entrada la mañana, Albert había llorado casi toda la noche a un costado de Candy, sin embargo estaba demasiado débil en ese momento hasta que sintió dos manitas tibias que tocaban suavemente su rostro, dos pares de ojos unos esmeralda y otros azul cielo lo veían tranquilamente con un poco de confusión. Albert muy conmovido por las miradas de sus hijos en ese momento supo que debía hacer y como arte de magia recuperó su vitalidad. Los abrazó a los dos mientras les hablaba.

Mis amores… a ustedes no les gusta verme llorar no es asi?-dijo Albert mientras sus hijos lo veían- está bien no lloraré más pero créanme que los voy a cuidar muchísimo y los voy a traer con su madre-dijo Albert- vamos a hacer que ella despierte por ustedes-dijo Albert

El sin percatarse de la presencia de los demás salió de la habitación en donde yacía Candy, e igualmente lo siguieron pues notaron su cambio repentino de humor cosa que les preocupó demasiado pues se había llevado consigo a sus hijos y eso no era precisamente normal.

Señor William-dijo Marco

Si?-dijo Albert

Debemos llevarnos a sus hijos-dijo él

Porque?-dijo Albert tranquilamente

Porque necesitamos hacerles unos análisis para saber si están bien y si el veneno no llegó a afectarles-dijo Marco

Eso pudo haber pasado doctor?-dijo Albert

Si, por eso nos los llevamos-dijo Marco

Está bien, lléveselos-dijo Albert

Si los niños están bien, puede que en un par de días pueda llevárselos a su casa-dijo Marco

Está bien-dijo Albert- muchas gracias por todo lo que hizo por mi esposa

No hay de que… los médicos nos dedicamos a salvar vidas-dijo Marco- gracias a ustedes por confiar en mí, de hecho soy un médico nuevo y pues… casi nadie confía en nosotros-dijo Marco

Aun así… muchas gracias, se que tendrá un gran futuro en la medicina lo recomendaré con mis amigos-dijo Albert

Muchas gracias señor Andley-dijo Marco

Todos al ver que Marco terminaba su conversación con Albert entraron a la sala de espera a ver que había pasado con Albert, sin embargo se dieron cuenta muy tarde que el ya había desaparecido pues había conducido hasta la mansión en New York.

Señores…dijo Albert reuniendo a todos los empleados en la mansión

Si señor-dijeron

La señora Andley me ha regalado dos herederos y aquí no hay donde acomodarlos-dijo Albert necesito que me ayuden a acomodar a mis hijos-dijo Albert

Claro que si señor-dijeron los empleados

Pero no aquí-dijo Albert

Entonces…-dijeron

Necesito que dejen sus labores acá y vayan todos a la casa de George, sé que el jardinero aún se encuentra en la casa, necesito que pidan permiso para preparar la habitación, necesito que la limpien, la perfumen y la decoren-dijo Albert

Pero señor eso va a llevar días, la pintura tardará al menos un día en secarse y el olor pues…-dijo uno de los hombres

Por eso irán todos, cocineras, jardineros, mucamas, hasta tu mi querido Joseph-dijo Albert

Yo… pero yo…-dijo el hombre

Si nos dividiremos en dos grupos-dijo Albert

Dos grupos…-dijo el hombre

Si, las damas irán a casa de George a pintar y arreglar las cosas, mientras todos los varones me ayudarán a subir todos los muebles que compraré para mis hijos-dijo Albert

Enserio?-dijeron

Si creen que bromeo, háganlo ya… a todos los espero en el centro de New York-dijo Albert muy emocionado dirigiéndose a los varones

Ahora ustedes-dijo dirigiéndose a las mucamas – van a ir conmigo vamos a invadir la casa de George-dijo él

Momentos después Albert llegaba con al menos una docena de mujeres que ayudarían en la cocina para alimentar a la familia y para limpiar, pintar y arreglar la habitación que sería de sus hijos. El jardinero que George había contratado se estaba encargando en ese momento de la casa, pues Archie le había dicho que subiera al menos una cama a otra habitación para recibir a Candy y a sus hijos, cosa que al estar solo se le dificultó.

Señor William-dijo el jardinero sentado en las escaleras- que hace usted aquí?

Pues… he venido a traerte ayuda-dijo Albert mostrando a las mujeres

Pero señor…-dijo el hombre

Tranquilo Carlos, lo único que van a hacer es ayudarte a preparar la habitación de mis hijos-dijo Albert

Pero señor… William a mi no me avisaron nada-dijo Carlos- además son dos?

No te preocupes muchacho-dijo Albert-es una sorpresa para todos

Y señor-dijo Carlos

Si?-dijo él

Como está la señora Candy-dijo Carlos

Ella está en coma-dijo Albert tristemente- pero se que muy pronto la tendrán de nuevo en casa-dijo Albert

Pero…-dijo Carlos

No te preocupes, ella despertará-dijo Albert- por el momento necesitamos limpiar toda la casa para poder recibirla a ella y a mis hijos

Si señor como usted diga-dijo Carlos

Albert salió de la casa de George, no sin antes avisar que llegarían más hombres a ayudarlo pues llegarían con los muebles de sus hijos. Rápidamente regresó al hospital y entró presurosamente encontrándose con Marco.

Señor William sus hijos están bien, los tendremos en constante observación todo el día, no se preocupe las enfermeras cuidarán de ellos, si evolucionan bien podrá llevárselos muy pronto-dijo el galeno

Muchas gracias-dijo Albert alegremente- quien está con Candy- preguntó el

El señor, George si no estoy mal… el está cuidando a la señora Candy-dijo Marco

Está bien muchas gracias-dijo Albert

No se preocupe señor, con su permiso-dijo Marco

Propio- fue lo que respondió Albert

Que te pasa?-dijo Annie viéndolo muy emocionado

Annie, Archie… todos necesito que me acompañen-dijo Albert

Acompañen?-dijeron ellos

Si, necesito que vengan conmigo por favor-dijo Albert emocionado

Pero para que?-dijeron

Necesito comprar unas cosas-dijo Albert- por favor, miren George está con Candy y no creo que quiera salir, yo espero que todos ya hayan entrado con ella-dijo Albert

Si, todos excepto la tía Elroy-dijo Archie

Bien, tía puede quedarse aquí cuidando de mi Candy-dijo Albert

Si Wlliam pero que tienes-dijo Elroy

Tío no te parece que te falta dormir-dijo Archie

Albert necesitas descansar, toda la noche estuviste llorando-dijo Annie

Si, necesitas por lo menos comer algo-dijo Paty

Esque no te entiendo Albert, mira ayer estabas tan mal y hoy estas… radiante-dijo Terry

Déjame, por favor-dijo Albert-acompáñenme-dijo Albert- se los juro que es algo super, además los invitaré a desayunar ah y por cierto-dijo Albert dándole un café a la tía Elroy y un sandwich para que comiera

Muchas gracias William-dijo la señora Elroy

De regreso le traeremos comida a George-dijo Albert- ahora vamos!-dijo él

Albert llevó a todos al centro de New York en donde ya lo esperaban sus trabajadores reunidos en el parque, al verlo Joseph corrió hasta él.

Señor William estamos aquí-dijo Joseph

Bien, Annie, Archie necesito que hagan su magia-dijo Albert

Magia pero para que… Albert estamos cansados, con sueño y no hemos visto a la niña en toda la noche-dijo Annie

Por favor, Candy no tiene una habitación para los bebés, no está decorada, ni siquiera tiene cunas-dijo Albert

Ah esta bien tío esta bien-dijo Archie entrando en el lugar

Y nosotros venimos porque…-dijo Terry

Porque ustedes me van a ayudar me van a decir que tanto hay que comprar para un bebé, -dijo Albert

Los chicos comenzaron a escoger colores y a diseñar las paredes de la habitación de los bebés, los trabajadores llevaron una a una las cosas que Albert había comprado para sus hijos, y poco a poco llegaban a la casa de George. Albert agradeció a todos por su ayuda y los invitó a desayunar, todos estaban realmente atónitos por la forma en la que Albert se comportaba, una noche antes estaba llorando amargamente, mientras que en un tris tras comenzó a buscar cosas para los bebés. Albert pidió que todo se mantuviera en secreto hasta que los niños llegaran a su habitación, el sería el único que lo supervisaría.

Al llegar al hospital Albert fue con las enfermeras a pedir a sus hijos encontrándose con que ya les habían dado de comer, por lo que pidió permiso para llevarlos con su madre, lo cual Marco aceptó pues quizá eso ayudaba a que Candy despertara.

Albert entró con Candy y colocó a sus hijos cerca de ella, el comenzó a hablarle y a decirle lo mucho que la extrañaba, además de decirle que había ido a amueblar la habitación de sus hijos en la casa de George y lo emocionado que estaba porque ella la viera, de la misma manera le cantó de nuevo y momentos después abrazó de nuevo a sus hijos y le dio un beso a Candy en la frente despidiéndose de ella.

Las enfermeras cuidaban a los niños de Albert a pedido de Marco pues debían mantener a los niños en constante observación cosa que a Albert le aterraba pues el seria quien se encargaría de los niños en adelante por lo que debía aprender a cuidarlos. El había comprendido que sus hijos lo necesitaban al igual que Candy, por lo que todos los días llegaba de la casa de George al hospital, ahí pasaba al menos medio día y regresaba de nuevo a almorzar a la casa para luego llegar de nuevo al hospital para estar cerca de sus hijos. Todos estaban realmente sorprendidos de la vivacidad de Albert pues había recobrado su emoción por sus hijos y por ver feliz a Candy, todos habían respetado la decisión de Albert de no ver la habitación hasta que los niños llegaran a su casa.

Por su parte Marie estaba mucho mejor y había ya recobrado su fuerza, estaba lista para cuidar de los niños de Albert y Candy y sobre todo estaba lista para comenzar a trabajar con George de nuevo. Un día antes de que los niños fueran dados de alta Albert vio la habitación de los niños ya terminada, se enorgulleció de su trabajo y rápidamente llegó al hospital, entró a la habitación de Candy y comenzó a contarle con lujo de detalles todo lo que había hecho en la habitación de los niños a lo que notó que Candy había sonreído.

Candy! Candy sonreíste mi amor—gritó Albert

William porque gritas-dijo George quien estaba cerca para relevarlo

Mira George, mira-dijo Albert-ella está sonriendo-dijo el muy emocionado

William, ella sigue igual-dijo George

No, ella sonrió yo lo vi, yo lo vi-dijo Albert

William, tal vez lo hizo tranquilízate-dijo George

Pero George yo lo ví-dijo Albert

William, los niños saldrán mañana y bueno… Candy casi cumple una semana en este hospital –dijo George- recuerda lo que dijo el médico que si no despertaba en una semana pues… podía ser que ya no despertara-dijo George

No!, eso nunca, yo se que ella va a despertar-dijo Albert

Pero y si no lo hace-dijo George

Si lo hará, más bien deberíamos pedir a Marie que se quede aquí-dijo Albert- para cuidar a Candy mañana que llevaremos a los niños a la casa-dijo Albert

William no te enojes era solo un comentario-dijo George

Ya déjalo así-dijo Albert saliendo de la habitación de Candy.

El siguiente día llegó más rápido de lo pensado los niños serían dados de alta del hospital, Albert a pesar de que llevaban varios días ahí estaba renuente a ponerles un nombre pues quería esperar a Candy para que lo decidieran juntos. El pidió a todos lo acompañaran a la casa de George para ver la habitación de los niños. Rápidamente llegaron a la casa y Albert entró con sus bebés abrazados los Grandchester, Annie y Paty ya estaban en la casa esperándolos.

Albert guió a todos hasta la habitación de los niños, el había cambiado un poco el diseño de Annie y Archie apegándose al gusto de Candy, cuando todos la vieron quedaron impactados, Albert había puesto todo su empeño en ese lugar, las paredes llenas de dibujos para niños y fotografías de Candy embarazada, mientras que la habitación tenía muebles en color blanco, las cunas eran blancas al igual que los demás muebles mientras que la diferencia era que una tenía el colchón en color rosa y la otra en color celeste habían juguetes y peluches por doquier, dos sillas mecedoras una para Candy y otra para Albert, realmente el cuarto era un sueño para cualquiera incluso Archie y Annie no tenían una habitación así para su bebé.

Porque no dicen nada… les gusta?-dijo Albert

Esque William-dijo Elroy maravillada con la delicadeza de la habitación

Esque pareciera que la misma Candy lo hubiese decorado todo-dijo Elroy

Pero les gusta?-dijo Albert

Si claro, es que.. guau!-dijo George

Tío este no era el diseño exacto-dijo Archie

Pero lo mejoraste-dijo Annie

Es que… quería ponerle un toque nuestro-dijo Albert

De verdad, me sorprendes William-dijo Elroy

Enserio?, yo se que mis dibujos no son los mejores pero… quería hacerlos yo mismo-dijo Albert- depositando a sus hijos cada uno en su cuna

Pero a que hora?-dijo Annie

Por las noches-dijo él- a veces no podía dormir y bueno aprovechaba mi tiempo pintando-dijo Albert

Tu lo dibujaste todo?-dijo Archie

Si, ya se mis dibujos no son buenos, creo que soy mejor en los negocios-dijo Albert riendo, mientras en ese momento uno de los bultitos en su cuna se había comenzado a mover inquietamente el presentía que lloraría, no había ni volteado cuando escuchó el primer grito y fue seguido por otro, ambos niños lloraban y Albert comenzó a sentirse temeroso

Ah que pasa-dijo Elroy por un lado

Tranquila princesa-decía George logrando que los niños lloraran más fuerte

Creo que los niños están sucios, necesitan cambio de pañal-dijo Paty

Bien yo lo haré-dijo Annie

No, yo quiero intentarlo-dijo Albert

Pero Albert-dijo Terry

Albert, te aseguro que no te gustará-dijo Archie

Por favor…, ustedes no van a estar conmigo todos los días yo tengo que aprender a cambiarle el pañal a mis hijos-dijo Albert

Está bien te ayudaremos-dijo Paty

Yo mejor… voy a ver si hay algo de comer-dijo George

Yo te sigo, debo ir a ver a los niños-dijo Terry

Yo voy antes debo llevarme a mi hija-dijo Archie saliendo casi huyendo de ese lugar

Porque salen corriendo-dijo Albert

Porque no les gusta el olor… estas seguro que quieres hacerlo-dijo Annie

Si claro, son mis hijos-dijo Albert

Yo los dejaré solos, estoy muy vieja para esto-dijo Elroy

Annie y Paty ayudaron a Albert quien obviamente le dio un poco de asco pero aún así decidido comenzó a aprender a cambiarle el pañal a sus hijos, obviamente los niños no quedaron perfectos pero así se empezaba despacio. Luego de terminar, Albert aprendió en donde colocar los pañales y como lavarlos ya que eran de tela, para luego lavarse las manos, los niños comenzaron a llorar de nuevo y Albert supuso que tenían hambre, Annie y Paty enseñaron a medir las porciones de leche pues los niños tomaban desde un biberón a falta de Candy, y además a sacarles el aire después de comer. En un día había aprendido tantos cuidados básicos de los niños, sin embargo todos se habían ido por las noches.

Al siguiente día Albert había despertado muy temprano pues los niños lloraban y el debía ver que tenían, la señora Elroy y George llegaron rápidamente pero Albert había comprendido que al no saber identificar los gestos de los niños, debía revisar todo. Luego de cambiarles el pañal y la ropa limpiarlos, les había dado el biberón, pues los niños habían estado muy tranquilos por la noche, al poco tiempo el había dejado a los niños al cuidado de George y Elroy al terminar de arreglarse los niños ya habían comenzado a llorar mientras que los señores no sabían como calmarlos. Albert pensó en el pañal y efectivamente así era tenían el pañal sucio, solamente tuvo que cambiarlo y listo.

George y Elroy estaban sorprendidos, el tiempo no paraba para nada y al ser tan incierto, Albert había tomado una rutina, Annie y Paty le enseñaban como cuidar a los bebés, además en sus tiempos libres leía algunos libros, el iba todos los días luego del medio día al hospital a ver a Candy, el se tomaba horas para contar cosas a Candy, y a contarle todo lo que había aprendido, lo grandes que estaban los bebés y lo mucho que la extrañaban, el siempre veía que Candy por momentos esbozaba una sonrisa, sin embargo nadie le creía. El pasaba los días cuidando a sus hijos y yendo al hospital, regresaba por las noches para dormir a los bebés y trabajar si era necesario. Habían días en los que despertaba muy cansado pero listo para retomar sus actividades, no podía desmayar, sus hijos y Candy lo necesitaban, debía ser fuerte.

Cada vez que Albert estaba en el hospital los niños eran cuidados por la familia, mientras el siempre le cantaba a Candy, y oraba por ella, sin embargo ella no despertaba, había pasado más de un mes desde que se había quedado profundamente dormida y no había respuesta, incluso Albert había presenciado más de una vez alguna alucinación de Candy o alguna convulsión producida por la actividad irregular en su cerebro. Esa misma tarde George lo había acompañado a la visita de Candy mientras Albert le cantaba a Candy una canción llamada "Perfidia"

Nadie...
Comprende lo que sufro yo
Canto...
Pues ya no puedo sollozar
Solo...
Temblando de ansiedad estoy
Todos...
Me miran y se van

Mujer...
Si puedes tu con Dios hablar
Preguntale si yo alguna vez
Te he dejado de adorar

Al mar
Espejo de mi corazon
Las veces que me ha visto llorar
La perfidia de tu amor

Te he buscado por do'quiera que yo voy
y no te puedo hallar
Para que quiero otros besos
Si tus labios no me quieren ya besar

y tu...
Quien sabe por donde andaras
Quien sabe que aventura tendras
Que lejos estas de mi

Te he buscado por do'quiera que yo voy
y no te puedo hallar
Para que quiero otros besos
Si tus labios no me quieren ya besar

y tu...
Quien sabe por donde andaras
Quien sabe que aventura tendras
Que lejos estas de mi
De mi

Albert luego de Cantarle salió de la habitación mientras afuera Marco y George lo esperaban para hablar con él.

William-dijo George

Necesitamos hablar con usted-dijo Marco

Que pasa?-dijo Albert

Mire señor William la actividad cerebral de su esposa cada vez es menor-dijo Marco- no ha considerado desconectarla del respirador-dijo Marco

No, jamás-dijo Albert- yo se que ella está viva –dijo Albert-ella me sonríe

Pero señor William, Candy cada vez tiene más convulsiones y alucinaciones, no cree que lo mejor es… que deje de sufrir-dijo Marco

William piensa que Candy está sufriendo-dijo George

No, George, porque Dios no se la llevó cuando pudo-dijo Albert- ahora yo no la dejaré ir así nada más-dijo Albert

Pero William solo piénsalo-dijo George

Piénselo señor William-dijo Marco

No lo pensaré porque no hay nada más que pensar-dijo Albert

Mientras al siguiente día Albert venía llegando al hospital con nuevas historias para Candy cuando vió que un arsenal de enfermeras acompañaba a Marco hacia la habitación de Candy, en donde estaba ahí afuera detrás del cristal la veía luchando por vivir, mientras de nuevo tenía otra de sus alucinaciones. Albert intentó entrar pero notó que estaba con llave, al terminar todo Marco salió de la habitación y saludó a Albert, no hubo terminado cuando de nuevo una enfermera lo llamó porque Candy había entrado en paro, Albert estaba presenciando toda la escena tristemente y de nuevo después de mucho tiempo comenzó a llorar en público, cuando Candy se hubiese estabilizado Marco hablo con Albert

Señor William esto no puede seguir asi, por favor piense lo que le dije-dijo Marco

Si claro-dijo Albert-puedo pasar a ver a mi esposa-dijo Albert

Si pase-dijo Marco- cualquier cosa avisa a cualquiera de las enfermeras

Albert entró a la habitación de Candy y con lágrimas en los ojos comenzó a cantarle una canción llamada "Cien años" .

Pasaste a mi lado
Con gran indiferencia
Tus ojos ni siquiera
Voltearon hacia mí

Te vi sin que me vieras
Te hablé sin que me oyeras
Y toda mi amargura
Se ahogó dentro de mí

Me duele hasta la vida
Saber que me olvidaste
Pensar que ni desprecios
Merezca yo de ti

Y sin embargo sigues
Unida a mi existencia
Y si vivo cien años
Cien años pienso en ti

Pasaste a mi lado
Con gran indiferencia
Tus ojos ni siquiera
Voltearon hacia mí

Te vi sin que me vieras
Te hablé sin que me oyeras
Y toda mi amargura
Se ahogó dentro de mí

Me duele hasta la vida
Saber que me olvidaste
Pensar que ni desprecios
Merezca yo de ti

Y sin embargo sigues
Unida a mi existencia
Y si vivo cien años
Cien años pienso en ti

Candy… tu quieres irte?-dijo Albert sin obtener respuesta- mi amor ya no quiero que sufras más, no quiero verte luchando por tu vida y con cables en tu frágil cuerpo-dijo Albert- yo soy el unico que se opone a esto-dijo el ya llorando audiblemente- autorizaré te desconecten el respirador, no quiero que sigas sufriendo, te prometo que yo amaré a mis hijos al doble, como si recibieran tu amor y el mío- dijo Albert saliendo de la habitación con muchas lágrimas nublando sus ojos

En la casa de George, Albert reunió a toda la familia para darle la noticia y además para encerrarse toda la noche con sus hijos pues no soportaba la idea de dejar que Candy se fuera de su lado y sobre todo ella se iba a ir sin perdonarlo, eso era lo que más le dolía, al final no había podido obtener su perdón.

Al siguiente día todos y cada uno de ellos fueron despidiéndose de Candy con lágrimas en los ojos presenciarían el momento en que Candy dejaría esta vida, sin embargo Albert pidió una oportunidad más para estar a solas con su esposa, a lo cual todos accedieron, pues sabían lo difícil que había sido para Albert tomar esa decisión. El con pasos débiles entró solo a la habitación de su esposa, acarició su cabello y la vió por última vez, sentía tanta culpa de haberla visto por última vez preocupada por sus hijos y con una mirada triste y débil. El con voz tierna comenzó a cantarle por ultima vez.

Sin ti,
no podre vivir jamas
y pensar que nunca mas
estaras junto a mi.
Sin ti,
que me puede ya importar,
si lo que me hace llorar
esta lejos de aqui.
Sin ti,
no hay clemencia en mi dolor,
la esperanza de mi amor
te la llevas al fin.
Sin ti,
es inutil vivir,
como inutil sera
el quererte olvidar.
Sin ti,
no podre vivir jamas
y pensar que nunca mas
estaras junto a mi.
Sin ti,
que me puede ya importar,
si lo que me hace llorar
esta lejos de aqui.
Sin ti,
no hay clemencia en mi dolor,
la esperanza de mi amor
te la llevas al fin.
Sin ti,
es inutil vivir,
como inutil sera
el quererte olvidar

Todos entraron a mitad de la canción Albert sostenía a sus hijos y tristemente veía como retiraban todos los aparatos del cuerpo de Candy, Desde ese mismo día Albert no volvió a ser el mismo de siempre.

Un año después Albert iba con sus hijos abrazados mientras un ramo de Dulce Candy se hacía presente en las manos de uno de los niños, el con sumo cuidado bajó a los dos pequeños dejándolos frente a una pequeña lápida labrada en piedra, efectivamente era el pequeño terreno que los Andley empleaban como cementerio privado para sus familiares, Albert con lágrimas en sus ojos se hincaba ante la tumba de una rubia de ojos verde esmeralda que había amado con todo su corazón.

Hola!-inició él- mira regresamos, Will y Rose han cumplido ya un año-dijo Albert con lágrimas en sus ojos- creo que jamas podré superar tu muerte, pero mírame, tu Albert se ha convertido en un padre responsable, amo a mis hijos al doble todos los días, me hacen sentir muy feliz y muy orgulloso, como me hubiese gustado que los conocieras-dijo Albert entre lágrimas mientras dos manitas se posaban en sus mejillas recordando la vez que Candy aún estaba en coma y ellos mismos fueron quienes lo calmaron.

Papi!-dijo el pequeño quien a penas sabía decir un par de palabras

No, no-decía su pequeña

Está bien, no lloraré más-dijo Albert- vez, ellos cada día que pasa me hacen mas fuerte, ahora vivo por mi familia, como quisiera que estuvieras conmigo-dijo Albert

Mami, ma-decía el pequeño Will

Mi, ma, mami-decía la pequeña Rose abrazando a su padre

William Albert Andley otra vez llorando-dijo la mujer parada detrás de el

Lo siento es que… me agarra el sentimiento-dijo Albert

Haber Albert, no llores mi amor-dijo ella limpiando con ternura las lágrimas de su mejilla

Creo que desde hace un año me volví más sensible-dijo Albert

Mi amor… no llores mejor cuéntale la buena noticia-dijo la mujer

Ah si… Rosemary-dijo Albert- Candy y yo vamos a tener otro bebé, ahora si como una pareja, unidos-dijo Albert colocando el ramo de rosas

Yo sé que ella se pondrá muy feliz-dijo Candy

Si yo también, desde que despertaste del coma todo ha sido felicidad, bueno… casi todo-dijo Albert

Un año antes…

Todos veían como Marco desconectaba el respirador a Candy, cosa que de verdad a Albert le partía el corazón sobre todo porque de ahora en adelante el sería quien se hiciera cargo de sus hijos. Luego de un minuto el pulso de Candy no desaparecía del todo por lo que Albert encomendó a sus hijos con George y Elroy, se acercó a ella, al verla sus ojos se abrieron de par en par, asombrando a todos los presentes.

Candy-dijo Albert

Que lindo cantas Albert-dijo Candy

Candy… Candy!-dijo Albert llorando de felicidad

Que pasa… -dijo ella intentando levantarse

No te levantes-dijo él

Candy eres tu… de verdad, eres tu… no puedo creerlo-dijo George

Candy despertaste tu… estas viva-dijo Elroy entre lágrimas

Mi bebé-dijo Candy

Aquí están Candy-dijo Albert

Están… son dos…-dijo ella

Si Candy-dijo Albert- mira tuviste una niña hermosa de ojos celestes y un pequeño de ojos esmeralda-dijo Albert-son nuestros mi amor

Son tan hermosos-dijo Candy intentando acariciarlos

No te esfuerces tranquila, poco a poco irás recobrando tus fuerzas—dijo Albert

Todos estaban sorprendidos, y entre lágrimas y llanto saludaron a Candy, era un milagro realmente estaba viva, Albert tenía razón. Candy al no poder hacer muchos esfuerzos fue dada de alta una semana después por el hospital, en una silla de ruedas, pues sus piernas no estaban del todo fuertes para caminar. Albert estaba muy emocionado por mostrarle a Candy la habitación de los niños y sobre todo por mostrarle todo lo que había aprendido.

Ni lerdo ni perezoso subió cargada a Candy por las escaleras hasta la habitación de los bebés, siendo ayudado por George quien abrió la puerta. Candy al ver la habitación quedó muda, pues realmente así la había imaginado, Albert la sentó en una de las mecedoras, entregándole a sus bebes quienes esperaban por sentir el calor de su madre a lo que ella solamente atinó a botar algunas lágrimas pues era la primera vez que los abrazaba. Albert al ver la escena se sintió tan conmovido que tuvo que salir de la habitación, mientras que Terry inmediatamente lo notó y salió a consolar a su amigo.

No llores Albert, ella está bien- le decía Terry

Esque aun no lo puedo creer-dijo Albert- ahora solo falta que me entregue su perdón

Y que harás-dijo Terry

Hablar con ella-dijo Albert- aun no pero lo haré

Está bien, pero no la presiones-dijo Terry

No Terry, no quiero que se me vuelva a ir-dijo Albert

Candy en poco tiempo había comenzado a ver a Albert en acción como padre, pues como Candy estaba aún sin tantas fuerzas Albert le ayudaba con los niños sin poner queja alguna, el los cambiaba, cargaba o alimentaba si era necesario, además de consolarlos por las noches. Además de desvivirse en atenciones por Candy subiéndola y bajándola cada vez que ella quería o lo necesitaba.

Las semanas pasaban y Candy recobraba sus fuerzas poco a poco, ya hasta ayudaba en el cuidado de los niños. Albert comenzó a ver la oportunidad para hablar con ella, sin embargo, habían cosas que se lo impedían, muchas veces eran sus hijos. Así habían pasado tres meses, de alguna manera olvidando intencionalmente la plática que tenían pendiente. Candy se enteraba cada día del esfuerzo que Albert puso al aprender a cuidar a sus hijos, al prepararles su habitación, al jugar con ellos y por supuesto al visitarla todos los días en el hospital. Se maravillaba cada vez más al notar el cambio en el que era su esposo.

Una noche de tantas Candy escuchó que los niños se habían levantado e inmediatamente se levantó a ver que tenían, claro casi siempre Albert se le adelantaba y ella solo llegaba a ayudar, sin embargo esa noche no fue así Albert no apareció por ningún lado, ella calmó a los bebés y los durmió, luego, se encaminó de nuevo a su habitación pero en el camino vio que una luz en la planta baja aún estaba prendida, inmediatamente bajó y observó el reloj, eran las tres de la mañana quien estaría despierto aún a esa hora, ella con pasos lentos se encaminó a ver quien era, y ahí se encontró con Albert quien estornudaba constantemente.

Albert!-dijo ella sorprendida

Candy que haces aquí? achu! Achu! Son las tres de la mañana , achu! Achu!-estornudaba Albert

Los niños despertaron y yo fui a verlos-dijo Candy

Ah los niños, no los escuché-dijo Albert

Haber… Albert te vez muy mal porque no duermes-dijo Candy

Es que no tuve tiempo toda la mañana tu viste que estuve cuidando a los niños y a ti que aun estas débil y bueno también tengo que trabajar de que vamos a comer si no…-dijo Albert

Pero… porque a estas horas-dijo Candy- ven vamos a dormir-dijo ella sintiendo la frente de él obviamente tenía fiebre y por los desvelos se había causado un resfriado

Pero debo terminar-dijo Albert

Vamos por favor, aquí hace frío-dijo Candy- ven conmigo-dijo ella llevándolo hasta su habitación, el con escalofríos no dejaba de temblar.

Candy que frío- decía él

Albert tienes un resfriado-dijo Candy- ven acuéstate –dijo ella tapándolo un poco con las sábanas, dame un momento-dijo ella saliendo de la habitación

Bajando con sumo cuidado las escaleras Candy fue lo más rápido que pudo por un paño frío, agua y todos sus implementos para cuidar a Albert a quien debía bajarle la fiebre, sin embargo no fue tan sencillo como ella creía, pues tuvo que quedarse en vela toda la noche cuidando de Albert, unas horas más tardes sus niños habían despertado, ella se levantó con sumo cuidado de la cama intentando no mover a Albert quien había logrado por fin conciliar el sueño pues ya no tenía fiebre, ella se dispuso a cuidar a sus bebés por ese día, ganándose la sorpresa de todos al encontrarse con que Albert estaba enfermo.

Como es que se enfermó-dijo Annie

Pues… había estado cuidando a los niños toda la mañana y pues a mi también y por las noches trabajaba, ayer eran las tres de la mañana y con fiebre estaba trabajando-dijo Candy

El me dijo que ya no lo hacía-dijo George

Tu lo sabías-dijo Candy

Si, el lo hace desde que tu caíste en coma-dijo Terry- todos lo sabíamos, pero pensamos que no lo hacía más

Todo esto es culpa nuestra-dijo Elroy

Nuestra?-dijeron extrañados

Si, hemos dejado que él haga todo el trabajo y no le hemos ayudado, en cuanto los niños lloran se los entregamos dejándolo en un embrollo, tampoco cuidamos a Candy como deberíamos-dijo Elroy

Tiene razón tía, lo hemos dejado prácticamente solo-dijo Archie -además no lo hemos ayudado con el trabajo del Consorcio

Pobre de Albert-dijo Candy

Porque lo dices-dijo Paty

Porque yo estoy molida y eso que solo fue medio día-dijo Candy- ahora todos los días, más las noches creo que no aguantaría ni una semana-dijo ella

Es que Albert ha puesto mucho de su parte Candy, el ha estado al pendiente de todo, y de todos, cuidando de ti, de tus hijos, no crees que ya es momento de perdonarlo-dijo Annie

Si Candy, piénsalo-dijo Paty

Achu!, Archu-se escuchaba a Albert estornudando cerca del comedor en donde todos estaban

Albert-dijo Paty al ver el rostro cansado del rubio

Hola!, buenos días-dijo Albert- que hay de comer-dijo él

Pues… ya iba a subirte tu comida-dijo Candy- hicimos sopa de pollo está caliente para que te mejores-dijo Candy

Gracias-dijo él somnoliento

Jajajaja de verdad que la gripe te hizo caer-dijo Terry

No tengo animo de bromas-dijo Albert bostezando

Sabes… es mejor que vallas arriba-dijo Candy- no te vez nada bien

Es que no me siento bien-dijo Albert escuchando que sus hijos lloraban parándose de la silla – ya vuelvo -dijo

No, no Albert, siéntate iré yo-dijo Candy

Pero tu aún estas muy débil-dijo Albert

No importa ya regreso-dijo Candy dejando a medias su almuerzo

Bien, está bien-dijo Albert casi dormido en la mesa

Hay William que decepción-dijo Eleonor Baker

William porque no se acuesta-dijo Richard

Si Albert, mejor vete a dormir esque me quitas el apetito-dijo Terry

Terry-dijo Paty pellizcándolo

Lo siento es que se ve molido-dijo Terry

Es que estoy molido-dijo Albert-que descansen-dijo el parándose y yendo de nuevo a la habitación en donde estaba a dormir de nuevo.

Uf! Por fin se fue, ahora si a comer!-dijo Terry

Terry!-reprendió su madre

Compórtate Terruce, esta no es tu casa-dijo Richard

Como si lo fuera-dijo Terry

Candy se había hecho cargo de Albert y de los bebes todo el día, mientras en la noche lo unico que quería era dormir, sin embargo, no pudo porque Will y Rose se habían levantado al menos tres veces durante la noche. A la mañana siguiente Albert había amanecido como nuevo, totalmente descansado y fuerte, mientras que Candy aún deseaba dormir. Elroy y George esa mañana decidieron cuidar a los niños y llevarlos al parque, pues ambos padres estaban ya muy cansados por lo que Albert vio que era por fin su oportunidad para hablar con Candy. Ellos desayunaron solos en el comedor, Candy no lo veía pues sabía que esa plática por fin había llegado, el final del desayuno, Albert vió a Candy y comenzó su plática.

Que te parece si aprovechamos el día y vamos a dar un paseo en el jardín-dijo Albert

Si claro-dijo Candy sin mucho animo

Ambos rubios salieron de la casa hasta el jardín, al llegar se encontraron con la banca en forma de columpio y se sentarón allí

Hace un hermoso clima-dijo Albert

Te admiro Albert-dijo Candy

Porque?-dijo Albert

Por todo lo que has hecho-dijo Candy- los chicos me cuentan que tu mismo pintaste el cuarto de nuestros hijos, que tu me cuidabas en el hospital y que de igual manera cuidabas de los niños y por las noches trabajabas-dijo Candy

Pero… no es para tanto-dijo Albert

No es para tanto?, Albert yo lo hice por un día y amanecí molida, mientras que tú todos los días te levantaste con una sonrisa-dijo Candy

Es que yo lo hago con cariño-dijo Albert

Como que con cariño-dijo Candy

Esque… tu y mis bebés me necesitan no los puedo abandonar, Candy yo… trabajo por ustedes, yo cuido a mis bebés por ellos, yo me desvelo y canso por ustedes, porque los amo-dijo Albert- porque no quiero que les falte nada

Pero porque… luego de como te traté-dijo Candy

Es que me lo merecía-dijo Albert

Quiero hablar de eso también, tu estuviste con ella-dijo Candy- me enteré que tuvo un bebé

Si, yo lo sé, pero Candy ese bebé es de Henry, al inicio lo negó pero luego de que yo le dijera que había desenmascarado tu plan pues… lo reconoció, ellos querían que tu perdieras a Will y a Rose porque ellos tenían el plan de armarme un escándalo con Monic-dijo Albert

Y ella… en donde está-dijo Candy

Ella murió Candy-dijo Albert

Imagino que te dolio demasiado-dijo Candy

No, aunque no lo creas no sentí nada, ella hizo que mi mundo se viniera abajo-dijo Albert

Enserio?-dijo Candy

Si, cuando Carla me lo contó no sentí nada más que rabia por lo que te habían hecho nada más-dijo Albert

Y entonces… nunca estuviste enamorado de ella-dijo Candy

No, Candy, cada vez que yo… estaba con ella o la veía pensaba en ti, yo jamás toqué a Monic te lo juro-dijo Albert- aunque… creo que en ese momento si descuide lo nuestro-dijo Albert

Sabes Albert creo que yo también debo reconocer mis errores, tuve la esperanza de irme con Henry a Europa gracias a George no lo hice-dijo Candy

Creo que cometimos muchos errores no te parece-dijo Albert

Al parecer sin darnos cuenta arruinamos nuestro matrimonio-dijo Candy

Candy…-dijo Albert seriamente- tu puedes perdonarme por todo el daño que te hice… por no estar contigo en su momento-dijo Albert

Albert yo…-dijo Candy

Solo piénsalo si?, piensa que aun podemos salvar nuestro matrimonio, creeme nada va a ser igual de ahora en adelante te lo juro-dijo Albert

Albert hace mucho tiempo yo te perdoné y ahora incluso admiro tu sacrificios para salvar nuestra familia-dijo Candy

Creeme Candy yo los amo, no quiero estar lejos de ustedes—dijo Albert

Ahora dime tu me perdonas?-dijo Candy

Candy a ti no hay nada que perdonarte-dijo Albert

Por favor, perdóname, yo se que si falle, incluso perdóname por como te traté-dijo Candy

Esque no hay nada que perdonar porque yo me lo merecía-dijo Albert

Pero solo dímelo-dijo Candy

Claro, claro que te perdono-dijo Albert- si eso te hace feliz… pues… creo que lo haré

Pero –dijo Candy

Candy, me dejarías seguir viviendo contigo como tu esposo?-dijo Albert

Albert yo…-dijo Candy

Aun me amas-preguntó el

Yo…-dijo Candy

Me amas?-dijo Albert

Si te amo, eso es algo que no se olvida en tan poco tiempo-dijo Candy

Candy déjame compartir contigo la alegría de tener a nuestros hijos, dejame estar contigo en las buenas y en las malas-dijo Albert-te lo juro te lo prometo por lo más sagrado que tengo que son mis hijos, que jamás voltearé a ver a otra mujer que no seas tu-dijo Albert

Albert-dijo ella

Por favor, déjame ser tu esposo, dormir juntos-dijo Albert

Yo… Albert lo haremos-dijo Candy- pero poco a poco-dijo ella- iremos reconstruyendo nuestro hogar poco a poco, no te digo que me lanzaré a tus brazos a la primera, pero claro que intentaré que de nuevo nuestro matrimonio funcione

Gracias Candy, verás que no te arrepentirás-dijo Albert levantándola por la cintura girándola

Si Albert pero ya suéltame-dijo Candy entre risas-

Candy-dijo él

Si?-respondió él

Me dejas darte un beso-dijo Albert

Ven acá-dijo Candy besándolo tiernamente

No sabes como necesitaba esto-dijo Albert

Tranquilo si Dios quiere poco a poco, iremos reconstruyendo eso que sin querer derrumbamos-dijo Candy

Continuara…


CHICAS Y CHICOS NOS VAMOS ACERCANDO AL FINAL DE ESTA BELLA HISTORIA, PERO NO QUIERO TERMINAR SIN ANTES DAR VARIAS EXPLICACIONES QUE HACEN FALTA, ESPERO LES HAYA GUSTADO Y NO LAS HAYA ASUSTADO TANTO, ESQUE HABÍA QUE PONERLE UN POCO DE SAZON A LA HISTORIA.

LAS QUIERO TANTO Y LES AGRADEZCO POR SEGUIR LA HISTORIA, GRACIAS POR SUS COMENTARIOS LO VALORO MUCHISIMO HASTA VÍ POR AHÍ QUE TODAS QUERÍAN UN FINAL FELIZ AUNQUE DE DIFERENTES MANERAS, ESPERO HABER DADO EN EL CLAVO.

LES MANDO BESOS Y ABRAZOS A LA DISTANCIA.