— Islandia actuó muy rápido. Gracias a eso conseguimos evitar que huyeran varios miembros. Encontramos una carnicería en la casa donde se reunieron. Decapitaron a Martinez por cuestionar los métodos violentos del movimiento. Se había dividido en dos ramas: la política y la violenta. La violenta persiguió a la política. Casi les hicimos un favor deteniéndolos a todos. Algunos se habían pasado al bando de los violentos para salvar el pellejo y colaboraron con nosotros delatando a sus compañeros.

— Greszczyszyn mató a la prometida de Italia del Norte y causó una auténtica carnicería durante el asalto a la facción americana del One World Nation Movement, pero no llegó a recibir justicia por lo que hizo, ¿no es cierto? Parece ser que se suicidó durante su traslado.

— Odió a América hasta el final...

— Y ¿qué ocurrió con Ogura? Sabemos que dio orden de causar la masacre de Sealand, que fue extraditado a Japón, pero ahí se le perdió el rastro. ¿Lo ejecutaron?

— No.

— ¿No?

— Es cierto que a Japón le dolió mucho que una persona tan próxima a él lo traicionara e hiciera algo tan horrible, pero se lo pensó muy bien antes de dar su sentencia. Quizás quería distanciarse de los métodos más duros de China, o consideró que ya se había derramado suficiente sangre. Por lo que sé, se limitó a pedir una breve audiencia privada con él y al salir solicitó al emperador que conmutara la pena de muerte por la cadena perpetua, y él aceptó. Ogura no le reveló en ningún momento lo que necesitaba saber sobre la rama asiática del movimiento, así que los países asiáticos han estado colaborando juntos para dar con los miembros que han conseguido escapar.

— Después de las libertades que se ha estado tomando China...

— Si Japón ha aceptado su ayuda, será porque lo han hablado y han llegado a algún tipo de acuerdo.

— Me encantaría saber cuál.

— Y a mí, pero eso ha quedado entre ellos.

— Ughetti también recibió la perpetua, ¿verdad?

— Acumuló bastantes cargos como para no salir de la prisión en lo que le resta de vida. Gracias a la información que encontramos en su portátil conseguimos información sobre las gestiones y cuentas digitales del movimiento que nos permitieron llegar a muchos de los miembros huidos.

— Perdón, ¿quién es "nosotros"?

— Realmente todo el mundo. Esta fue una operación a gran escala. Mi hermano y yo, Argentina, que tenía jurisdicción sobre su hija díscola, China, que tiene una tecnología muy avanzada, la Europol, que hizo un gran trabajo...Desde ese momento nos dejamos de divisiones y comenzamos a colaborar los unos con los otros.

— Sí, se han hecho muchos balances después de lo ocurrido y una de las cosas que más se han destacado ha sido que ustedes parecen...¿cómo decirlo? Más unidos que nunca.

— Nunca antes nos habíamos enfrentado a una amenaza que nos afectara a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres.

— Y su popularidad se ha disparado.

— Ojalá no hubiera sido necesario aquel derramamiento de sangre...

— ¿Qué les depara el futuro, señor Canadá? Después de esto, ¿qué?

— ¿Después de esto?

(una larga pausa; Canadá sonríe)

— Estos son unos tiempos maravillosos. Pregunta a quien quieras: te dirán que esta es su época favorita. Nunca antes habíamos estado tan cerca de nuestra gente y los unos de los otros. Cada día parece haber cosas nuevas de las que maravillarse...A partir de ahora, creo que es hora de disfrutar al máximo de todo eso. Ni siquiera nosotros podemos decir qué será de nosotros el día de mañana.

— Antes de terminar, ¿qué le diría a todos los canadienses que nos están viendo?

— ...Simplemente...que la vida es más breve de lo que nos pensamos. Y durante este tiempo tendremos la oportunidad de repartir amor o dolor...Elegid bien lo queréis hacer con ella.

— Señor Canadá, muchas gracias por venir.

— A ti, Phil. Ha sido un placer.

(aplausos)