Llegaron al departamento, ambos en silencio aún. A penas entraron el primero en actuar fue el rubio, tomando a Yuuri de sus muñecas y poniéndolo al instante contra la pared, sosteniendo las manos de este por sobre su cabeza y quedando frente a frente— ya no hay marcha atrás —le dijo con la voz un tanto agitada, el aroma levemente dulce del japonés le indicaba que había comenzado a excitarse con esa mínima acción al ser sometido.

Yuri se acercó a los labios de su novio y lo besó de manera demandante, jugando con la lengua del contrario quien intentaba inútilmente tomar el control de la situación. Las erecciones de ambos se rozaban aún con la ropa puesta, mientras las caricias torpes comenzaban a surgir entre ambos y es que hace bastante tiempo que no hacían nada. La práctica ya no estaba, pero el recuerdo del pasado les hacía saber donde debían tocar al otro para hacerlo sentir bien.

Yuri soltó las manos del azabache para comenzar a quitarle la ropa con torpeza gracias a los nervios, quedándose sin poder desabrocharle el pantalón a lo que el japonés rio burlón, porque el sí había logrado desabrochar el del ruso con agilidad. Yuuri también estaba nervioso, pero quería hacerlo, sentir la piel expuesta del otro contra la propia de una vez por todas.

El azabache desabrochó su propio pantalón quedando en ropa interior al igual que su novio, aún estaban en la sala, pero no les importaba, con las ganas que tenían podían hacerlo en toda la casa y quizás aún así no estarían satisfechos. Necesitaban el cuerpo del otro.

Retomaron los besos y las caricias para luego terminar de quitarse toda la ropa, con sus instintos más primitivos sobresaliendo, ya que ambos sentían la necesidad de ser sometidos, pero a la vez de ser quienes tomaban el control. Yuuri ganó ventaja una vez que se acercaron al sofá, con una rapidez única volteó al rubio y empujó la espalda del chico para que se agachara. Aprovechó para agacharse tras él y pasar su índice por entremedio de las nalgas del omega ruso, logrando sacar un gemido de la garganta de este y obteniendo aquel liquido que lo ayudaba a lubricar el lugar que utilizaría dentro de un rato.

Al estar agachado su rostro quedaba justo frente a la fuente de aquel néctar que le ofrecía el rubio al estar tan excitado, no lo dudó y separó sus nalgas para comenzar a lamer ese lugar, haciendo estremecer a su novio. Sintiéndose orgulloso por ello.

Si vas a hacer algo… hazlo ya —pidió a modo de orden el chico de los ojos verdes, de verdad ya no daba más y solo quería sentirlo de una vez en su interior. Ya no importaba quien iba arriba y quien abajo.

Yuuri no hizo esperar a su amado, parándose para poder quedar en la posición perfecta donde su miembro ya erecto se rozaba con la parte trasera de su novio. Tomó su erección con la mano derecha para luego introducirse de una sola estocada dentro del rubio, haciéndolo gemir al instante en que sintió la intromisión. El japonés quería esperar a que el cuerpo ajeno se acostumbrara, pero el ruso quería hacer esto de una vez por todas, así que comenzó a mover sus caderas en busca de su propio placer.

El azabache lo entendió al instante, pero si él estaba dominando, Yuri debía comportarse. Le dio una nalgada de advertencia y su novio dejó de moverse un momento— Yura, compórtate —le dijo con voz ronca y excitada— si lo haces te haré sentir bien —se inclinó por sobre la espalda de Yuri para llegar hasta su cuello y morderlo, logrando que gimiera levemente. Sonrió al obtener el sonido deseado y comenzó a moverse lentamente en el interior de su novio, sacando su miembro hasta la punta para luego introducirse rápidamente de una sola vez. Repitió la acción varias veces más para luego comenzar a penetrarlo mas rápido y más fuerte, deleitándose con aquellos sonidos lujuriosos que emergían de la garganta de su pareja, esos sonidos que lo motivaban a seguir hasta que ambos llegaran al final juntos.

Cuando se sintió cercano al orgasmo, bajó su mano para comenzar a masturbar a su novio, logrando así que se corrieran casi al mismo tiempo. Yuuri primero llenando el interior de su pareja y el rubio después, manchando el mueble y murmurando una grosería al darse cuenta de lo que había sucedido.

Vas a pagármelas, Yuu —le dijo una vez que este salió de su interior y pudo voltearse. Atacó sus labios aún si ya ambos los tenían hinchados de tantos besos, sentía que quería mas de él, ser uno con su pareja en todas las formas posibles. Ya no había restricciones, ni temores entre ellos, se notaba que la relación se había fortalecido bastante a pesar de la separación tan grande que tuvieron. Ellos habían estado más tiempo separados que juntos, pero aún así se notaba que el amor que se tenían era verdadero y al igual que almas gemelas, no podían evitar llamarse el uno al otro.

Yuri alzó al japonés, tomándolo desde los muslos y llevándolo a la habitación. El azabache se dejó hacer, ahora era su turno de recibir y nada lo hacía más feliz de saber que pronto tendría a su novio dentro de él, satisfaciéndolo por completo como en el pasado. Porque si bien nunca antes habían sido tan intensos a la hora de hacerlo, la sensación de estar juntos seguía siendo igual de placentera y no solo porque fuera sexo, sino porque era con la persona que amaban.

El rubio dejó con delicadeza a Yuuri sobre la cama, se puso sobre él y lo besó lentamente— quiero hacértelo suavemente —le dijo con cariño mientras lo miraba a los ojos, quería transmitirle todo de otra manera más delicada, pero apasionada. No sabía cómo explicarlo, pero sabía que podía ser igual de intenso sin ser tan brusco. Como si los papeles se hubieran invertido y ahora su carácter se hubiera suavizado levemente y el de Yuuri endurecido.

El japonés asintió con su cabeza y el ruso sonrió de esa manera que lo hacía lucir tan hermoso e inocente, aún si sabía que no lo era para nada. Volvieron a besarse mientras Yuri se apoyaba en su mano derecha para con la otra comenzar a dejar suaves caricias en el cuerpo del azabache, sacándole uno que otro suspiro por todas las sensaciones que producían aquellos dedos paseándose por su piel. Logrando erizarla por completo con algo tan simple.

Jugaron con sus lenguas un rato, hasta que Yuri decidió comenzar a descender con los besos, pasando por el mentón de su pareja hasta llegar a su cuello, donde dejó algunas marcas de beso, pensando en lo hermoso que sería poder marcarlo como un alfa aunque ya no quería ser uno. Como omegas estaban bien, siempre lo habían estado.

Bajó hasta su pecho, deteniéndose en sus pezones, aprovechando de lamer y succionar cada uno de esos botones rosas para dejarlos erectos, ya que según él así se veían más bonitos. Según Yuuri… él ni siquiera podía pensar, solo jadear por el placer que sentía gracias a la boca de su amado.

Yuri siguió bajando, llegando al estómago del japonés, jugando con su lengua en el ombligo ajeno solo por unos segundos para luego retomar su camino hasta donde realmente quería llegar. No tocó su zona intima, simplemente pasó por el lado hasta llegar a las piernas de su novio, levantando una para comenzar a besar y morder levemente la parte interna del muslo, logrando que corrientes de placer comenzar a extenderse por el cuerpo del azabache.

La visión desde ese lugar era magnifica, podía observar el cuerpo completamente desnudo de su novio, así como sus labios entreabiertos, el cómo respiraba con dificultad y la manera en que arqueaba su espalda en la medida que las mordidas en ese lugar se hacían más fuertes. Adoraba todo de él, amaba todo lo que Yuuri Katsuki era y lo que producía en sí mismo.

Tomó ambas piernas de su novio para levantarlas y dejarlas sobre sus hombros mientras se agachaba para que su boca quedara justo en el lugar que quería degustar desde hace ya algún rato. El miembro de su chico estaba por completo erecto y de la puta salía líquido pre seminal, lo cual solo lo incentivaba a acercarse más. Saco su lengua y lamió la punta, sonriendo al sentir aquel sabor en su boca.

Yuuri se estremecía con cada pequeña cosa, su cuerpo estaba sensible a cualquier tipo de contacto con su novio y lo que este hacía ahora le producía aún mas sensaciones placenteras. Yuri abrió su boca y decidió apurar un poco el proceso, no era bueno siendo paciente y ya había tardado bastante llegando hasta donde quería. Abrió su boca y metió de lleno la erección de Yuuri en su cavidad bucal, sacándole un gemido bastante fuerte, el cual resonó en la silenciosa habitación. Agradecía que nadie se hubiese quejado aún, aunque si seguían así los escucharía todo el edificio. "Que importa" pensó el rubio y continuó con lo suyo.

Comenzó a succionar, subir y bajar por toda la extensión del pene de su pareja, haciéndolo gemir cada vez con más fuerza, sintiéndose complacido al darse cuenta de que el azabache ponía las manos sobre sus cabellos dorados para tirarlos de vez en cuando, por el placer que sentía. Levantó la mirada solo para encontrarse con aquellos ojos marrones completamente obscurecidos por el placer, se miraron todo el tiempo que duró chupándosela, hasta que el japonés no dio más y se corrió en la boca de su novio, echando su cabeza hacia atrás y tirando más fuerte del cabello rubio.

Complacido, Yuri se enderezó y relamió los labios para luego ponerse nuevamente sobre su novio y besarlo, dejando que este sintiera su propio sabor en la boca, dejando que Yuuri invadiera su cavidad con la lengua y saboreara todo lo que quisiera. Mientras el beso duraba, aprovechó de acomodarse bien y alinear su erección con la entrada del japonés, después de todo ya había visto que tan lubricado estaba cuando le hacía el oral. Se introdujo lentamente, hasta que entró todo, manteniendo sus labios pegados a los contrarios en todo momento, logrando que ahogara los gemidos en su boca.

Comenzó a moverse lentamente, desesperando al omega azabache quien se separó de sus labios para comenzar a exigir más, implorando que se moviera mas rápido para comenzar a sentir ese placer que por tanto tiempo se había negado a recibir al no tenerlo cerca. Yuri accedió a su petición, moviéndose más fuerte, más rápido y llegando mas profundo.

Mmm así, Yuratchka… más… así —le pedía mientras sus manos comenzaban a arañar la espalda del ruso y sus piernas se enrollaban alrededor de la cadera de este, empujándolo para que llegara más adentro. Sintió que de nuevo se correría, así como también se dio cuenta que Yuri estaba en las mismas condiciones. Se besaron una vez más, esta vez llegando al orgasmo al mismo tiempo mientras se abrazaban con brusquedad, tirando los cabellos del contrario, mordiendo los labios ajenos y sacando toda la esencia de ellos.

Terminaron por completo agotados después de esa ronda, se quedaron abrazados unos minutos hasta que sus respiraciones se calmaron casi por completo y solo entonces, Yuri salió del interior de su novio para recostarse a su lado. Estaban sucios entre sudor y semen, pero no les importaba, se sentían plenos y felices.

Te amo, Yuratchka —aprovechó de decir Yuuri mientras se acomodaba en su pecho, siempre le pareció un lugar seguro, incluso ahora después de haber pasado tanto tiempo distanciados.

También te amo, Yuu —respondió.

Aún si estaban agotados, no tenían sueño, por lo que se levantaron a darse una ducha en la cual aprovecharon de amarse más. Esa sería una larga noche, se darían y recibirían amor de diferentes maneras hasta el amanecer ya que no sabían cuando tendrían otra oportunidad como esta con aquel pequeño cachorro que, si bien llenaba sus días de felicidad, opacaba un poco los momentos íntimos entre ellos. Tendrían que acomodarse de alguna manera.