34. Si pierdes todo basta con empezar de nuevo.
—Basta ustedes dos, están montando un espectáculo. —reclamó Kakashi, llegando justo en medio de ellos.
—Kakashi-sensei. —murmuró Naruto, lagrimeando. — ¡Es porque Sasuke es un idiota! ¡Dígale algo, no quería ver a Sakura, ¿puede creerlo?! —acusó, señalándolo.
— ¿A quién llamas idiota, tarado? —reprochó Sasuke, alzando uno de sus puños.
Kakashi suspiró, acariciando con cariño la cabeza de los dos se puso a su altura, sonriéndoles.
—Sasuke tiene muchas cosas que pensar, Naruto. —dijo Kakashi, buscando tranquilizar a Naruto. —Sé que Sakura necesita nuestro apoyo ahora, pero siendo francos, no podemos hacer mucho más que esperar, Sasuke ahora tiene otras prioridades.
— ¡No! —reclamó el Uchiha, metiéndose. — ¡Sakura siempre va a ser mi prioridad!
Hubo un silencio que comenzó a volverse incomodo a medida que se alargaba, Kakashi sonrió de forma casi gatuna, mirando a Sasuke con diversión mientras este rechinaba los dientes y sentía el rubor extenderse por toda su cara; maldito Kakashi, lo atrapó con la guardia baja.
—Entonces no hay nada más que decir, vamos con Sakura. —pidió Kakashi.
— ¡Sakura fue la prioridad de Naruto antes! —reclamó Jiraya a Kakashi, este simplemente le sonrió, casi ignorándolo. — ¡Hey, Hatake!
— ¿Qué pasa con este ambiente? —pensó Kiba, con una ceja crispándole por la extrañeza con la que esos dos se referían a Sakura. Si que el equipo siete era raro.
Sasuke y Naruto iban en medio de todos, observándose mutuamente; no obstante, Naruto ya no sentía la mirada hostil de Sasuke ni esa oscuridad infinita que lo arrastraba a él, era diferente, tenía un destello nuevo en su mirada y eso, muy a pesar de su orgullo, le hizo sonreír. Mientras que Sasuke, repetía una y otra vez las palabras de Naruto en su mente, eran las misma que Sakura le dijo en los exámenes chunnin, ya no estaba solo, y eso significaba que podía confiar en su nueva familia ¿verdad?
Llegaron al hospital en silencio, Ino aún seguía sentada en la misma banca con la mirada perdida en alguna parte del hospital. Kurenai y Hinata estaban a su lado, al parecer ya se les habían acabado las palabras para animarla pues ninguna estaba hablando.
— ¿Shizune no ha salido? —preguntó Jiraya. Kurenai negó con la cabeza. — ¿Nadie?
—Llevan tres horas adentro. —suspiró ella, preocupada. —Nadie ha salido a darnos ni siquiera un informe de la situación, quizás lleve más tiempo.
—Cuando curaron a Sakura en los exámenes chunnin, el médico me explicó que tuvieron que suministrarle chakra externo, es lo que deben de estar haciendo ahora. —comentó Kakashi, con las manos en los bolsillos. Podría parecer tranquilo externamente, pero solo se conservaba así para que los niños estuvieran más tranquilos, la verdad es que se moría de los nervios y del enojo de no saber quién le hizo eso a Sakura.
Sasuke al ver que Kurenai desocupaba su lugar se sentó al lado de Ino, la chica tenía unas enormes ojeras debajo de sus ojos, por todo lo que lloró. Sus manos se seguían estrujando una a otra, buscando la calma y sus labios estaban secos, no se había movido de ahí en todo ese tiempo.
—Debo aprender ninjutsu medico cuanto antes. —bufó Ino, apretando su falda. —Así podré ayudarlo cuanto antes, no tendré que esperar a que vengan a salvarlo.
—Ino. —llamó Sasuke, tomando la banda roja que pertenecía a Sakura de entre sus piernas; cuando Ino buscó tomarla para evitar que se la llevara, Sasuke atrapó su mano entre la suya y la banda. — ¿No recuerdas lo que le dijiste cuando le regalaste esto? Prometiste que lo protegería.
— ¿Cómo…?
—Así que cree en esa promesa que hicieron. —sonrió a medias, Ino se ruborizó ligeramente se le había olvidado lo genial que era Sasuke. —Tus sentimientos cuidarán de Sakura.
—Sí… —murmuró ella, tomando con más fuerza la banda llevándola con cariño a su pecho. — ¡Tienes razón, Sasuke! —sonrió, atrayendo la atención de unos cuantos por su pequeño grito. —Sakura se pondrá mejor, así que tengo que verme bien para cuando despierte, es tan idiota que si me ve así se va a terminar preocupando por mí. —bufó, con cuidado guardó la banda de Sakura en su bolsillo y fue directo al baño.
Sasuke buscó con la mirada a Naruto, él estaba más apartado, conversando con Hinata; Kiba, Akamaru y Kurenai se habían ido momentos antes, diciendo que volverían al día siguiente. Jiraya y Kakashi estaban en silencio, cada uno en sus pensamientos.
—Kakashi. —llamó Sasuke, mirando primero a todos lados. —Hay algo que tengo que decirte.
— ¿Justo ahora? —preguntó. Jiraya los miró de reojo, extrañado por la actitud del muchacho. Sasuke asintió con la cabeza.
— ¿Es el maestro de Naruto, no es verdad? —Sasuke se volteó a Jiraya, y este asintió. —Vayamos a un lugar más privado, los tres.
Mientras se marchaban a una de las salas privadas del hospital, Sasuke miró atrás, Naruto seguía platicando con Hinata, la chica parecía ser firme y seria hacia lo que decía. Incluso el rubio parlanchín se quedó en un silencio sepulcral.
—Vendré por él, así que asegúrate de deshacer tus lazos antes de que eso pase.
Las palabras de Itachi regresaron a la mente de Sasuke, y entonces una sonrisa muy pequeña apareció en su rostro, apenas perceptible pero cargada de significado.
—Qué pena por ti, Itachi. Porque no pienso cortar ninguno de ellos. —suspiró, volviendo a caminar detrás de Kakashi. —Además, ¿por qué demonios debería escucharte?
— ¿Con quién hablas, Sasuke? —preguntó Kakashi, extrañado.
— ¡Con nadie! —gritó él, avergonzado.
—.—.—.—.—
— ¿¡Dónde está Sakura!? —el grito de Tsunade resonó por todo el hospital, en medio de la noche la mayoría en la sala de estar pegaron un brinco, Naruto y Sasuke que estaban medio dormidos, se sobresaltaron, poniéndose firmes.
—Tsunade-sama no debería gritar, está en un hospital. —replicó Kakashi, era el que estaba más despierto e incluso consiguió una manta para Sasuke y Naruto. Ino por su parte estaba dormida en dos bancas, con el abrigo de Jiraya cubriéndole el cuerpo, de hecho, fue la única que no despertó; después de tantas lágrimas, estaba agotada.
—Eso no me importa, ¿dónde y quién le hizo esto a mi alumno? —protestó, furiosa. Un médico temeroso llegó corriendo a su lado, comentándole que Shizune se estaba haciendo cargo de la situación, ella suspiró más aliviada hasta que tomó los datos de la bitácora que tenía el medico en sus manos. — ¿Cómo está Shizune?
—Demasiado agotada, se ha desmayado tres veces. —dijo el médico, preocupado. —Pudimos detener la hemorragia interna, pero la enfermedad de Sakura agravió demasiado la situación, no sabemos si pasará la noche.
—Hey, no digas eso. —bufó Tsunade, mirando a los miembros del equipo siete. Jiraya frunció la boca, ella lucía demasiado cansada por la cirugía hecha a Lee.
—Oye, vieja. —llamó Naruto, dejándole la manta a Sasuke. — ¿Cómo salió la operación del cejotas? ¿Todo está bien, verdad?
Tsunade tomó su cabeza en una de sus manos, apretándola con fuerza. — ¿Cómo que vieja?
— ¡Duele, duele, duele! —gritó Naruto con lágrimas en el borde de los ojos.
— ¿Con quién crees que hablas, niño? —bufó Tsunade, Jiraya volvió a arrugar las cejas al ver que comenzaba a sudar frío. —Soy el Quinto Hokage, ¡obviamente no podía fallar!
La alegría volvió a llegar a Naruto entonces. — ¡¿Está bien?! ¿Puedo verlo? —gritó emocionado.
—No, Guy está con él, pero Lee necesita ahora descansar, tampoco fue fácil para él. —suspiró. —Como sea, iré a donde Sakura.
—Detente ahí, terca. —suspiró Jiraya. —Todos estamos preocupados por Sakura, pero si vas ahora a donde él, solo le causaras más problemas a Shizune. Necesitas descansar y dormir un poco, que seas el Quinto Hokage no te exenta de estar agotada por la cirugía.
—Entre más tiempo pase Sakura tiene menos posibilidades de…
— ¡Quinto! —llamó una de las enfermeras, corriendo. — ¡Hay un problema con Shizune-san!
En automático todos se pusieron alerta.
—Sakura… ¿qué pasa con él? —preguntó Kakashi, siendo el primero en saltar antes que Naruto y Sasuke.
—Necesitamos una gran cantidad de chakra para sanar la parte más afectada del pecho, el problema es que la mayoría de los médicos ya están agotado, otra perdida y estarán igual de graves que él. —comentó ella, preocupada. —Los necesitamos ahora, Shizune-san no aguantará mucho y si la curación se interrumpe, el paciente no sobrevivirá.
—Lo siento, Jiraya, no hay tiempo para descansar. —comentó Tsunade, cuando intentó avanzar, sintió que las piernas se le desfallecían.
—Oye, tú, enfermera. —llamó el sannin, pasando un brazo de Tsunade por su cuello. — ¿El chakra de nosotros sirve?
—Eh… sí… supongo que sí. —respondió ella, torpemente. —Pero el que los tiene que unir necesita una gran energía, no creo que Shizune-san…
—Yo lo haré. —intervino Tsunade. —Si no puedo hacer esto por mi alumno, entonces ni siquiera merezco ser llamada Hokage.
—Tsunade…
—Yo iré. —comentó Naruto, apuntándose. —Sasuke también irá y Kakashi-sensei. ¿Verdad?
—No tienes ni porque preguntarlo. —respondió Sasuke, poniéndose de pie.
—Tsk, olvidándose de mí solo porque no soy de su equipo. —reprochó Ino, dándole un suave golpe en la cabeza a Naruto. —Iré a donde Sakura.
—Llévalos a limpiarse, de una vez les advierto que se viene algo duro. —dijo Tsunade, corriendo con ayuda de Jiraya.
Cuando llegaron a la sala de emergencias donde estaba Sakura, una enfermera que era la que lucía menos agotada estaba ayudando a los médicos semi consientes a sentarse en una esquina de la pared, todos tenían muy mala cara; Shizune estaba en medio, junto a la cama de Sakura, su cara estaba casi blanca.
—Tsunade-sama. —llamó, preocupada. —Sakura…
—Se pondrá bien, descansa un poco. —pidió, emitiendo el chakra verde de sus manos las puso por encima de Shizune, y esta comenzó a apartarlas poco a poco, Jiraya no dudó en ayudarla cuando la chica colapsó debido al cansancio.
Sasuke lo primero que hizo fue ver el rostro de Sakura, sus heridas superficiales habían sido tratadas normalmente por lo que tenía gasas en la mejilla, una venda en la frente y un ojo parchado, Shizune debió hacer eso para no gastar el chakra innecesariamente. Sasuke apretó los puños a su costado, ¿cómo había pensado en abandonarlo siquiera? Si Sakura despertaba y él no se encontraba a su lado, jamás se lo hubiera perdonado.
—Sasuke, no te quedes parado. —comentó Kakashi, zarandeándolo. —Hay que ayudar.
—Necesitaré la ayuda de uno por uno, los demás intenten concentrar su chakra lo más que puedan. Primero contigo, Jiraya, será más fácil.
—Entendido.
A medida que más se acercaba su turno, Sasuke comenzó a notar como Sakura iba recobrando más y más color con ayuda del chakra de Jiraya y Kakashi, por lo que pronto se sintió mucho más aliviado, pero al tiempo en que eso pasaba, Tsunade también perdía energías.
Cuando fue el turno de Naruto, Sasuke notó, pese estar agotado, que el chakra que comenzó a emanar Naruto a mitad del trasplante, era del mismo color que cuando se enfrentó a Gaara, el chakra del zorro. Ahora, lejos de sentir envidia, cuando escuchó que Tsunade reía de felicidad porque Sakura movió un dedo, se permitió descansar.
De nuevo Naruto la había salvado, y eso nunca le había alegrado tanto como ahora.
—.—.—.—.—
Lo primero que Sakura sintió al despertar fue que una de sus manos estaba apresada bajo algo y que por alguna extraña razón también estaba mojada. Lo siguiente que sintió era que alguien se había quedado dormido en una de sus piernas, la cual por cierto, comenzó a entumecérsele a medida que pasaba el tiempo.
—Kakashi-sensei. —llamó al verlo, estaba medio dormido en la silla al lado de la ventana. Sakura sintió el montón de cables en su rostro, por lo que con su mano libre tocó su rostro. Al mirar a un costado, notó las cabezas de Naruto y Sasuke sobre él.
Al alzar un poco el cuello para apreciarlos mejor, notó que Sasuke estaba completamente dormido sobre su pierna, lucía demasiado pacifico, casi como si supiera que nada malo iba a pasarle si estaba ahí. Naruto en cambió, dormía con una sonrisa abierta, babeando su mano, eso era lo que lo estaba mojando.
— ¡Que maldito asco! —reprochó Sakura, sacándole la mano de encima y sacudiéndola con fuerza. — ¿¡Es qué eres idiota!?
La puerta de la habitación se abrió en ese momento, mostrando a Ino con un café en la mano el cual no tardó nada en llegar al suelo en cuanto la chica se abalanzó sobre Sakura, apartando a Naruto de un empujón siendo que apenas estaba reaccionando de los gritos anteriores.
— ¡SAKURA! —chilló Ino al borde del llanto. — ¡Estás bien, estás bien! —le tocó todo el rostro haciendo que él se comenzara a quejar.
—Sakura. —Sasuke le estaba observando como si fuera un fantasma, cuando conectó miradas con los ojos verdes del chico, Sakura notó que los ojos de Sasuke destellaron con un brillo encantador, logrando ruborizarlo, pues una sonrisa encantadora apareció en el rostro de Sasuke, haciendo que su corazón latiera peligrosamente, era como observar el universo entero.
— ¡Sabía que despertarías! —gritó Naruto, subiéndose a la cama, poniéndose delante de él.
Sakura hubiera deseado que al menos le dieran un respiro a su corazón, no hace mucho le habían apuñalado, no estaba para soportar cosas infinitamente dulces, como la felicidad de Naruto iluminándolo como un sol abrumador. Ino ni siquiera lo soltó a pesar de los reclamos de Naruto, podía sentir la felicidad pero también las lágrimas que caían sobre su hombro, ella parecía no querer dejar de llorar.
—Me alegro que despertaras, Sakura. —sonrió Kakashi, poniéndole una mano en la cabeza. —Estás a salvo ahora, no tienes nada de qué preocuparte, nosotros te cuidaremos a partir de ahora.
Sakura observó con sorpresa a Kakashi, parecía que había indagado en su mente y buscado las palabras que tanto quería escuchar. La boca le tembló por un segundo, incapaz de articular palabra.
" Deja de preocuparte por esas cosas. Pase lo que pase, sin importar como luzcas, yo siempre voy a estar a tu lado."
La primera lágrima traicionera comenzó a escurrir por su mejilla, seguida de otra y de otra hasta que ya no pudo parar ninguna.
—Sakura. —Naruto lo miró con preocupación, tomando con cuidado su mano.
"Yo… voy a protegerte de ahora en adelante. Así que no le confíes tu vida a nadie más."
Sin poderlo gritar lloró tan fuerte como su voz le permitió, ahogándose entre lágrimas de felicidad al fin pudo sentir esas palabras que tanto le expresaron, verlos ahí recién despertaba, le hacía sentir la persona más especial en el mundo. No estaba sola y nunca jamás lo estaría, podía reír y llorar con ellos.
Podía vivir.
"Pensé que Sakura Haruno no lloraba."
— ¡Voy a llorar hasta que no me quede ninguna lágrima más que derramar! —gritó, aferrándose a las sábanas.
Ino se apartó suavemente de ella, mirándola con infinita ternura, dejando que los de su equipo se acercaran. Naruto y Sasuke la observaban preocupados, había algo que comenzaba a ser diferente de lo que no se habían percatado, Sakura tenía más vida en sus ojos que nunca antes.
Tsunade llegó corriendo junto a Jiraya, tan solo escuchar que ya estaba despierta fue suficiente para que Tsunade recobrará todas sus fuerzas. Al verla ahí sentada, llorando, sonrió. Jamás se permitiría perder a esa niña tonta, la protegería con su vida de ser necesario.
—Tsunade. —llamó Jiraya, en voz baja.
— ¿Qué pasa? ¿Te burlarás de mí por preocuparme tanto? —preguntó ella con una sonrisa.
—No. —contestó Jiraya. —El jutsu de Sakura no está.
— ¿Eh?
—Es una chica justo ahora. —comentó, señalándola.
Tsunade se alarmó por un momento pero al ver que Sakura comenzaba a tranquilizarse, y le dedicó la sonrisa más sincera que pudo, lo comprendió.
—Sí. Y así es perfecta.
Bro, el que Sasuki se quede en la aldea cambia TODO lo que tenía planeado para este fanfic, pero a pesar de eso, creo que he tomado la decisión correcta y las nuevas ideas han comenzado a fluir una tras otra. Solo me queda decir que los capítulos que vienen darán las bases para el saltó en el tiempo y para el desarrollo del Sasusaku y Narusaku.
Espero empezar la parte de shippuden antes de que terminen mis vacaciones (por eso las actualizaciones son tan seguidas de hecho jajaja).
