Aquí cambian las cosas desde ahora mis lectores querid s.

Disfruten de lo que se viene.


Todo parecía tan pacífico, aún a pesar de s cosas que estaba pasando en esos momentos, escucho el sonar de los pájaros dándose cuenta de que era de mañana, se despertó el azabache un poco cansado después de una noche de pasión y con su desnudez que era tapada por el abrigo encino suyo, ya que se quedo a dormir con el castaño en vez de irse y regresar a su cuarto donde se quedaba para evitarse problemas que poco le importaba; un poco incómodo por pasar de nuevo en esa prisión preguntándose como es que su mocoso se acostumbro tan rápido a ese lugar, mejor dicho a dormir en esos sitios, a el no le gustaba nada y menos al levantarse de un cansado, aun si era por las hormonas del momento y notando que su mocoso se estaba arreglando y dejaba esa fachada de vagabundo que no estaba nada mal a su parecer.

Era extraño de el pensar así, el aspecto siempre había sido muy importante y ahora era muy diferente toda la situación.

-Me gusto un poco tu aspecto—sentándose en la orilla mientras veía sus ropas tiradas en el piso.—Aun así no estás tan mal.

El castaño detuvo lo que hacía para girarse a verlo.

-Pensé que te ibas a ir más temprano—no le desagradaba nada verlo de ese modo menos en ese momento.—Y como le harás para que no vean las marcas que te deje.

-Estas marcas son un recordatorio de que le pertenezco a un mocoso mimado—recogiendo sus prendas.

-"Mocoso mimado"—sonrió para solo acercarse a el por detrás y besando su cuello.

-¡E-Espera!. ¡Eren!—sintiendo su mano abrir el abrigo que se puso.

-Me gusta ver su expresión y escucharlo gemir mi nombre—deteniéndose para solo separase y dejarlo en paz.—Ahora no es el momento.

-¡Claro que no lo es!—con las mejillas sonrosadas.—Idiota.

-¡Debería ayudarte a cambiar!—no fue tan brusco y mucho menos se paso, se contuvo anoche un poco.

-Ni si te ocurra mocoso caliente—muy bien sabía lo que pasaría si lo tocaba de nuevo.

Él sonrió para dejarlo que se vistiera aunque no le fue tan mal al ver su pequeño cuerpo, como esas prendas eran un estorbo mientras se las ponía, teniendo que cerrar sus ojos para no seguir pensando en muchas cosas para hacerle y alejando esos malos pensamientos antes de que se diera cuenta cierto pequeño capitán suyo, bueno su querido azabache, si no quería quedarse sin descendencia.

Escucharon unos pasos acercándose alarmándose un poco pero para suerte suya era cierta azabache que al verlos solo negó con la cabeza para respirar ya que se despertó muy temprano y al ir a verlo y no hallarlo supuso que estaba con cierta persona que conocía bien para dirigirse al lugar.

Al verlo vestirse, supuso luego que pasó algo entre los dos y que se quedo toda la noche.

-Den gracias a que soy yo—con su típico tono de voz pero quería reírse.

-Cállate—terminado para acercarse al castaño y besarlo.—Nos vemos después de todo.

Él asintió, saliendo de la celda para irse con ella.

No sin notes ella solo despedirse con la mano para esconderse de nuevo detrás de su bufanda de color rojo y alcanzando al azabache que no parecía venado recién nacido como otras veces después de una larga noche de pasión con su hermano, caminaba mejor que otros días y bueno agradecía que no fuese el caso.

No les convenía, como tampoco que supiesen que el andaba en una relación con su hermano.

Y con esos espías tampoco era bueno.

Recordando también una pequeña plática con su novia.

Fue a ver a la rubia de coleta, a su pareja, la misma que no fue a enterrar a su amiga, la chica patata como todos la conocían y se sentía extraño hacerlo, al igual que sufrieron con la muerte de el pelinegro después de que fuese comido y su poder pasará a Armin (hablamos de Berthold).

Entro a la habitación donde ellas se quedaban y la vio sentada en el suelo despeinada con su ropa desaliñada y con los ojos rojos e hinchados después de llorar desde que se encerró al no poder asimilarlo.

-Annie—se acerco a pasos lentos y se agachó para solo abrazarla.

La pobre solo se dejó abrazar sintiendo la calidez de su pareja para ocultarse como una niña pequeña.

-¡Fue mi culpa!-para era así.—No lo vi venir...pero yo...no sería la primera vez te me disparan...Sasha no debió...ella no...

-Tranquila—acariciando su espalda.—No fue tu culpa. No fue de nadie. Sasha tomo su decisión.

-¡Claro que lo fue!—separándose y viéndola.—¡Ella estaría viva si no me hubiese distraído!.

Miro sus ojos sin vida, perdida en su dolor.

-¡No lo es!—tomando su rostro con sus manos.—¡Tu estabas pendiente de Marco!. ¡Él estaba herido!. ¡Ymir fue tomada!. ¡Todos pensamos en que hacer o qué decisión sería lo mejor!.

¡Nadie lo vio venir y Sasha no permitiría que alguien cercano a ella muriera!. ¡Ella era de las personas que no pensaban si no actuaban!.

¡No hagas que su sacrificio sea en vano!.

Eso no logro calmarla para nada.

Aun así pasaron horas, ella intento hacerla cambiar de opinión pero no logro mucho, de hecho la dejo durmiendo antes de venir corriendo a buscar al azabache, tal vez el logrará decirle algo o darle un consejo para saber que hacer.

-Ayer requerían de su presencia—recordándolo y olvidándolo al ir a enterrar a su amiga.

-Iré ahora antes de que manden a buscarme—sabia que de seguro su comandante ya tenía todo planeado.

-Olvide ir a verlo por ir al funeral de..—callándose porque no era bueno recordarlo.

-Descuida—lo comprendía.

-Annie se siente fatal—recordando esa mirada perdida que tenía.—De las personas que ha matado siente culpa y con la muerte de Sasha es peor.

-Ella no esperaba que alguien la salvará de ese modo—ni el pensó que esa chiquilla hiciese eso.—Esa mocosa era buena. Aunque ahora no es momento para deprimirse.

-Lo se—eso lo sabia mejor que nadie.

-Intenta hacer que Leonhart no se caiga—era necesario y no les convenía.

Horas después.

Sentado ya con un límite en su paciencia esperando la presencia de los otros generales o comandantes para decidir que se haría con el titán bestia, medio hermano de su mocoso y viendo entrar a su amiga que parecía cansada para sentarse y viéndolos a ellos agachando la cabeza.

-Tuve que decirle a Petra—se sentía mal.—Se derrumbo al escuchar que Erd, Gunther, Nanaba y sobre todo Aurou murió.

-No creo que se recupere menos ahora que ella es madre—el suspiro./

-¿Que dijo sobre la acción de Eren?—siendo ms serio el comandante.—Le informaste de lo que pasó.

-Lo hice Erwin—siendo mas sería de lo normal.—Ni siquiera dijo nada o lo hizo. Me pidió que me fuese ya que su hijo era lo importante ahora.

El azabache sabía bien que Petra era la única que entendió a Eren al irse a Mare y ella juro que pasará lo que pasará ante la situación nunca dejaría de confiar en su mocoso, estaría de su lado y lo apoyaría a la lejanía mientras su hijo fuese lo más sagrado.

Y llegando todos esos tipos para decidir lo que se haría de ahora en adelante con el tema de Zeke Jaeger.

Caminaba un guardia por los pasillos de la prision, mientras les traía a los prisioneros comida; refiriéndose de dos niños que solo se mantenían callados, en especial una niña que aún asimilaba todo desde lo que pasó en Mare y un niño se levantó para agarrar la bandeja gradeciendo siendo el que más comprendía su posición.

-Deja eso Falco—no iba a comer nada de lo que le dieran.

No le iba hacer caso, tenía hambre y sería descortés despreciar la comida que les ofrecían.

-Sabes Gaby—no le importaba y hambre tenía.—Las cosas no son lo que parece. Ni siquiera como nos lo pintaron todo esté tiempo.

-¿De que hablas?—no lo entendía.

-Todo este tiempo pensamos que si hacíamos lo que nos decían seríamos buenos erdianos—comiendo un poco.—Pero no es así. ¡Siempre seremos demonios para ellos!. De la misma manera que la gente ve a aquellos que viven aquí.

-¡Estás loco!—con los ojos abiertos y gritando.—¡Nosotros no somos como esos demonios!.

-Te equivocas—perdido en sus pensamientos.—La gente de Paradise y la gente de Erdia somos los mismo. Somos erdianos, descendientes de Ymir y en nuestra sangre corre la sangre de demonio. Si fuésemos diferentes, no tendríamos la capacidad para convertirnos en Titanes.

-Falco ¡¿que dices?!—sin creerse lo.

-Puedo entenderlos—recordando la plática de Eren y Reiner.—Nosotros lo atacamos sin saber que ellos no sabían nada del mundo por culpa del antiguo Rey y ellos hicieron lo mismo con nosotros por lo que hicimos.

Toda esa gente que habrá muerto por culpa nuestra.

Ella solo se tapó los oídos notando lo el y dejando la bandeja para acercarse a ella y retirando sus manos de sus oído para solo verla seriamente.

-Tu y yo tenemos en nuestras manos la sangre de gente inocente como muchos otros—para verla a los ojos.—Ahora entiendo a Reiner. Él debe saberlo mejor que nadie y debe haber sufrido mucho por intentar hacer lo correcto.

Soltando sus manos para alejarse de ella y sentarse del otro lado de la celda en la esquina.

Ella no lo comprendía aún, no quería hacerlo y recordando las palabras de su tío pero viniéndose le la imagen de su propio primo cada vez que hablaba de su misión en la isla como si fuera bueno para cambiar a una sombría inmediatamente.

En otro lado.

Una chica llegó donde estaba cierto tipo custodiado por otros para entrar al convencerlos de que se fueran sin alejarse para nos sospechar ya que eran parte de la próxima revuelta que habría para poder liberar a cierto castaño.

-Te dije que no era momento para encontrarnos Yelena—suspiro al verla ahí desobedeciendo una simple orden.

-Lo se—muy apurada viendo su reloj.—¡Ya descubrí la razón por la cual Eren pidió que no le hicieras nada a ese tal Levi!.

-Dime—eso lo tenia intrigado.

-Ellos dos son pareja—pensando bien lo que le diría a continuación.—También hay algo más de lo que debes saber que descubrí porque tiene que ver con esto también.

Mientras estuve aquí descubrí que hubo un cambio en la genética de la gente en Paradise por estos cien años.

-¿Que clase de cambio?—extrañado.

-Al parecer surgieron hombres con la capacidad de crear vida—siendo mas clara.—Hay hombres que nacen con una matriz como las mujeres solo que ellos presentas un cambio muy detenido en su cuerpo y a la vez algunos son usados como incubadoras o vientres de alquiler para que algunos que no pueden tener descendencia tenga hijos. Nadie sabe cómo pasó, pero, los hacen ser más valiosos de lo que parecen aunque sea extraño y muchos tiene libertades al vivir en el distrito de Shingashina ya que es el único lugar donde no les pueden hacer nada a aquellos que reciben el nombre de doncel.

-Doncel—eso no se lo esperaba.—Esto cambia alguna cosas.

-Lo se—suspiro para continuar.—Ahí viene el otro motivo. Eren parece conocer bien esta condición ya que el no solo es la pareja de Levi, si no que están esperando un hijo.

-¡Un hijo!—abrió los ojos.—No me digas que..

-¡Si!-afirmándolo al asentir con la cabeza.—¡Ese tal Levi Ackerman es un doncel y está esperando un hijo de Eren!.

-Un hijo—no lo quería creer.

Estaba procesando la información recordando la petición y las palabras de su hermano al advertirle de que no le hiciera nada a ese azabache por nada y aceptaba ayudarlo con gusto, ahora comprendía porque estaba tan empeñado en que no lo matara o acabará con el.

Iba a ser tío, y lo peor es que su enemigo sería su familia, mejor dicho su cuñado.

Aquí acaba el capítulo del día de hoy y para que no me maten, Petra y Aurou eran pareja, así que ese niño del que hablan es hijo de ambos y Petra aunque no sabe de los planes de Eren o de Levi los apoya incondicionalmente.

¿Que planea ahora Zeke?. ¿Que sucederá con la decisión de Historia acerca de si mentira o no?. ¿Gaby entrará razón antes o después de que se desate el caos?.

Esas son las preguntas que tendrán respuestas más adelante y espero que les guste.

Besitos :3:3:3:3:3: