Cronopios del autor: Gracias por leerme.

ADVERTENCIA: Yaoi.

Descarga de responsabilidad: Ya lo saben, esto no es mío, ojalá lo fuera.

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Hyakkoryōran

Por St. Yukiona.

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Otoño

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Han acordado que será una batalla hasta que el siguiente no pueda más. Es bastante estúpido considerando que ya no son críos y ambos tienen mucho trabajo, sin embargo, después de explicarle al concejo que quería medir su poder actual real y que nadie en la aldea tenía tanta capacidad como Yuuri les pareció adecuado. Además aún Yakov tenía que terminar algún papeleo así que tenía un par de días libres: Entre que se cogía a palos con Yuuri y después se recuperaba de ello.

Sin embargo, lo que si no se esperaron era que Mila, Otabek y un puñado más de ninjas estarían presentes para ver la pelea. Los más jóvenes como Mila o Minami no les había tocado vivir en la época caótica donde Viktor le daba a Yuuri hasta sacarle la mierda, por el contrario, ellos crecieron durante el desarrollo de los sentimientos de ambos y una aparente relación de sana competitividad, incluso Mila y su generación todavía presenció los últimos vestigios de violencia pero no tan ferviente como la que se daba en los inicios donde el instinto asesino de Viktor cegaba todo nivel de razonamiento ahora, con Viktor maduro y Yuuri recién despertando todo había sido amor, cariño, besos y familia. Además de ello la mayoría deseaban ver pelear en serio a Viktor, la batalla prometía un espectáculo, una enseñanza para los que les gustaba justificar su sed de sangre y show.

—¿De verdad quieres hacer esto? —pregunta Yuuri aún un pelín incrédulo de que Viktor esté frente a él.

—Claro que quiero... no puedo llamarme Hokage si no logró vencer a mi archirrival número uno... —declara con entereza y por un momento Yuuri ve el brillo voraz de ese adolescente que se empeñaba en querer fulminarlo. Le hace gracia al menor y asiente mientras se acerca a hacer el saludo de reconciliación.

—¿Reglas?

—Hasta caer —declara Viktor y Yuuri suspira.

—¿Seguro? —pregunta otra vez Yuuri—. Me meteré en un lío gordo si mato al Hokage.

—Como si tuvieras tanta suerte —ambos ríen cantarinamente y unen sus dedos índice y medio en un saludo profundo de hermandad, una herencia de los primeros hokages, se sueltan y Viktor forma en la palma de su mano una frágil canica de hielo. Se miran a los ojos, no hay dudas, no hay rencores. Viktor tira la canica hacia el cielo y Yuuri se maldice por haber aceptado semejante estupidez pero espabila cuando la canica cae al suelo destruyéndose y Viktor no escatima porque apenas ha tocado el suelo él ha dado un pisotón haciendo que desde donde ha pisado y hacia Yuuri crezcan picos de hielo grandes, gruesos, peligrosos. Yuuri salta esquivándolos con facilidad.

Todos gimen emocionados porque no se ha guardado nada Viktor y va con la única intención de ganar.

Han elegido un descampado, una área de entrenamiento al aire libre porque hacerlo en la plaza o en la academia en el domo de entrenamiento iba a ser destructivo, y reconstruir los daños costaría a la aldea, porque dios, son capaces de acabar con la aldea, sólo el primer ataque de Viktor ya ha hecho mierda el suelo del descampado y Yuuri hace justos bastante rápidos como para soplar una ventisca de fuego, Viktor no se queda atrás y sopla una de hielo, y tan rápido como el hielo se forma éste es derretido por las llamaras, los asistentes se alejan porque la presión del aire se comprime y todo parece humedecer más.

—Es estúpido porque si todo está húmedo entonces el Sexto tendrá ventaja —dice Mila y Otabek niega.

—Mira las plantas... —murmura el moreno viendo cómo las raíces de un árbol han empezado a crecer sanando lo que el hielo previo de Viktor ha dañado.

Yuuri no ha dejado de soplar pero ha empezado a hacer su segundo, tercer y quizás hasta su cuarto movimiento. La batalla de los elementos termina cuando Viktor siente una rama trepar lentamente por su talón, y salta saliendo del alcance de la enredadera y del fuego que quema unos árboles pero al saltar se encuentra con un clon de Yuuri el cual atraviesa sin piedad con una estaca de hielo que forma. Pero al romper la carne del agujero cae una cascada de flores que acaban por aplastar a Viktor contra el suelo.

—Arte ninja: Marea floral —susurra Mila pues ella antes ha visto eso mismo y es impresionante como ahora es capaz de mutar y crear flores de la nada. Antes era un requisito tener algún elemento vegetal cercano para producir su ninjutsu pero ahora es capaz de crear de la nada plantas, dar vida y luz a un ecosistema. Las flores se desparraman y hay un delicioso aroma en el aire.

—Que forma tan sorprendente de ocultar su presencia —dice Phichit que también se ha colado pero están todos más sorprendidos porque el Viktor que se estrelló contra el suelo no es más que un clon de hielo y escarcha.

No está ni Viktor ni Yuuri a la vista, o eso creen hasta que escuchan un tan fuerte como es un estridente rugido, y seguido de una ola que ahoga todo a su pasó. El agua es vida pero en exceso es muerte y todos deben de alejarse del piso porque una fuerte corriente eléctrica hace a Yuuri saltar por encima de las copas de los árboles y flechas de hielo dirigidas amenazan con dañarle, pero Yuuri saca una kunai con la que las desvía antes de aterrizar en la rama de un árbol a donde llega Viktor, derribándole de una patada. Yuuri hace varios sellos con sus manos antes de que un trozo de tela salga disparada hacia Viktor que con una kunai la rompe pero la tela persiste mientras que Yuuri sigue cayendo, sin embargo, el objetivo no es Viktor sino la rama donde Viktor está parado, ésta le sirve de soporte al moreno y al mismo tiempo aprovecha a romper de un tirón la rama.

De esta manera Viktor y Yuuri caen pero se han incorporado. Viktor es el primero en atacar otra vez y Yuuri le responde.

Una demostración de taijutsu acompañado de alguna arma que saca Yuuri con la intensión de dañar puntos vitales en Viktor, y éste esquivando los mismos, en algún momento pateando tan duro la mano ajena que es inevitable no dejar caer el arma que Viktor coge en el aire y ahora es él quien la posee con intenciones de atravesarle. Viktor sigue siendo rápido, más fuerte y duro. Su taijutsu es inmejorable y Yuuri debe concentrarse muy bien los pasos que da, el entorno, las ramas salidas, los charcos de lodo, las piedras. Sus ojos van de las manos de Viktor a su rostro, sus pies, sus rodillas, su cuerpo en general porque un detalle que omita será la perdición pero es lento y la punta de la kunai le roza el rostro, apenas se puede hacer hacia atrás para que la herida no sea profunda, pero rozó y los lentes de lámina azul se cayeron, él sangra y ha trastabillado cayendo de espaldas, rueda porque Viktor ha invocado varias dagas de hielo que se clavan en el suelo donde segundos antes ha estado Yuuri, una y otra y otra vez, hasta que el moreno topa con un árbol y debe hacer uso de unir sus manos y soplar una oleada de fuego que repele la daga pero apenas se apaga la llamarada Viktor cae sobre él con una patada que hubiera sido demoledora.

Yuuri la contrarresta y gime porque está seguro que se ha fracturado el hombro pero eso no importa y lo empuja pegándole en los testículos y Viktor se ha movido antes de que le toque. Pero le ha dado el suficiente espacio como para intentar hacer un ninjutsu pero Viktor ha mejorado su velocidad en los sellos manuales y Yuuri no está en posición de atacar si no de defender, se prepara porque la tierra comienza a temblar y grandes bloques de hielo se alzan rompiendo por completo el delicado ecosistema, los árboles son arrancados de golpe en un diámetro considerable a la redonda y Yuuri se debe de sostener fuertemente para no caer.

Los ninjas que están como espectadores se han alejado solo lo necesario para poder seguir viendo el duelo que tiene a todos con la respiración contenida. El uso del chakra ha sido descomunal y ninguno de los dos presenta signos de cansancio. Por el contrario, hay una extraña atmósfera en el encuentro y no es el de dos amigos que quieren medir su fuerza, ni el de dos compañeros que tratan de entrenar para ser mejores, es un pensamiento egoísta el pensar que ya no pueden mejorar más pero justo ahora es como si ambos se jugaran la vida.

Y probablemente así sea.

En los ojos de Yuuri el espectro de la vida y humanidad se ha perdido y solo parece relucir la del guerrero con sed de venganza, hambre de enemigos. Quiere ver la sangre de Viktor correr y para el usuario del hielo no es diferente.

El chico junta sus manos y hace un par de movimientos con éstas antes de dejarlas caer al hielo donde está parado.

—¡Arte ninja: Marea floral! —reza con fuerza mientras que ve a Viktor en la lejanía correr hacia él con un arma, pero la carrera de Viktor de pronto no es por alcanzar a atacar a Yuuri sino para librarse de la avalancha que se crea desde el piso y sube desesperadamente inundando el área, Viktor se ve atrapado de pronto y se hinca mientras entierra sus brazos en la cima de un bloque de hielo mientras la tierra sigue estremeciéndose por el movimiento del ataque, Viktor endurece sus brazos como si estuviese hecho genuinamente de hielo, soportando, al menos en primera instancia, no solo la avalancha de flores, sino además el desprendimiento de los bloques de hielo debido a la brutalidad del ataque. Sólo Yuuri es capaz de volver algo tan bello en algo tan mortífero y peligroso.

Yuuri no deja de someter a Viktor que le empieza a costar respirar pero aún así ya sabe qué ataque seguirá. Y es justamente igual que cuando eran niños y en aquel acantilado lucharon hasta el cansancio, es justamente igual, con la diferencia de que en esta ocasión Yuuri no mengua temeroso de matar a Viktor, por el contrario, el ataque busca sofocarlo, y Viktor responde como en aquel momento.

—¡Arte ninja: Dragón de hielo! —Haciendo uso del último respiro que tiene antes de quedar sepultado el ambiente y la temperatura vuelve a cambiar y Yuuri se aferra a su ataque, no quiere sentir un solo sentido vivo debajo de su marea floral pero es inevitable y se prepara porque de la tierra surge un rugido devastador. Las flores y los pétalos tiemblan mientras que el dragón emerge con fuerza volviendo un mar de colores que sufre un tsunami debido al vuelo de la figura fría, y la furiosa ola de colores se alza tan alto que es un hermoso espectáculo, la figura del dragón serpentino se dibuja en el cielo y se mantiene para rugir espectral, el sonido de la muerte de sus enemigos. Incluso más allá en la aldea pueden lograr escuchar el estruendo y los niños se esconden debajo de los brazos de sus madres y las mujeres cubren sus cabezas suplicando que la pesadilla no se repita.

La escultura se mantiene y hay un fuego abrasador en los ojos azules de quien le invoco. Se ha alzado tan alto que Yuuri tiene tiempo de respirar y darse cuenta que está herido en muchas partes del cuerpo a la vez pero su kekkei touta está curando las mismas, es inevitable aún así no deja de ser doloroso y agotador, antes hubiera llorado de dolor y frustración pero ahora respira por la boca, alerta. Ese que está montado en la bestia es Viktor, no cabe duda. El dragón vuelve a rugir antes de bajar serpenteante decidido a embestirlo, Yuuri contiene la respiración incorporándose firme, erguido.

Alcanza a ver a Viktor en el medio de la espalda de aquella bestia con su mano concentrando una cantidad ridícula de electricidad que inserta en el hielo y lo vuelve tristemente aún más letal, ese es el nivel que tiene el hokage actualmente y es aterrador para todos los shinobis, no hay forma de eludir aquel ataque, por el contrario solo hay una manera de revertir aquel ataque que es probablemente el más poderoso de Viktor, o definitivamente entregarse a la muerte pero le ha prometido a Viktor darle con todo y a Yuuri aún le queda un as bajo su manga.

Yuuri traga saliva, ha producido suficientes flores y hierba, desliza su pie hacia atrás para apostar por una posición más cómodo para soportar lo que viene. Recoge un poco de sangre de la herida de su cara. Antes de hacer varias posiciones con la mano, una aura azul lo rodea al mismo tiempo que las flores se alzan como si fuera una marea floral y atacan al dragón que está a pocos metros cayendo a toda velocidad. Yuuri ha cerrado los ojos y los abre intentando juntas sus manos en un solo puño.

—Arte ninja: Hyakkoryoran, ataúd de espinas... —masculla aún con sus manos intentando unirse por completo, Viktor conoce ese ataque trata de saltar del lomo de su dragón pero las flores lo sepultan antes que logre saltar.

—Sexto —gime alguien pero Viktor cae de lleno a un costado junto con su dragón que convulsiona. Yuuri logra aferrar sus manos fuertemente. Siente pulsaciones de vida en aquella enorme masa de flores, hierba y barro que es su ataque, y Yuuri aferra más. Algo truena, chasquea como el choque metálico de hiero contra hierro, es el hielo del cuerpo del dragón que está siendo triturado. Mila se cubre la boca aterrada porque hay sangre, mucha sangre.

Yuuri cae de rodillas con sus manos sobre el bloque de hielo donde está antes que este empiece a derretirse solo lo suficiente como para capturar sus tobillos. El ninjutsu de Yuuri cae. Las flores dejan de danzar entorno al cuerpo. El dragón ha sido reducido a fríos escombros de donde brotan flores y plantas verdes, Yuuri lucha con romper el hielo de sus pies, pero todo el bloque se quiebra y el moreno cae de lleno al piso.

No puede levantarse y Viktor sale arrastrándose entre los escombros, se ha logrado cubrir en un duro caparazón de hielo pero igual ha sufrido heridas. Ambos se incorporan con su último aliento mirándose a los ojos.

A Viktor le cae un chorro de sangre sobre el ojo izquierdo y Yuuri tiene el sabor metálico de la sangre en la boca.

Viktor ha perdido la sensibilidad en la mitad del rostro y Yuuri no siente su brazo izquierdo.

Viktor calcula que tiene unas dos costillas rotas y Yuuri agradece que no se le ha perdonado ningún pulmón u órgano vital.

—¿Te rindes?

Yuuri suelta una risa y sonaría adorable a no ser por la escena digna de cualquier película de violencia. El moreno saca una kunai con su mano derecha y se prepara, Viktor saca propiamente una y se prepara para recibir al moreno que está viendo doble, sin embargo antes de poder dar el primer paso alza la mano tirando la kunai al suelo.

Viktor está por sonreír porque ha ganado pero el menor se le va encima a puño limpio, Viktor es torpe para esquivar el ataque y le da de lleno en el rostro haciéndolo trastabillar y caer de espaldas. Yuuri cae a horcajadas y le vuelve a pegar pero con tan poca fuerza, que se resbala y acaba encima de él sin moverse ya.

—Te acabo de ganar... —anuncia Yuuri, a Viktor le cuesta respirar por el peso del menor.

—Te odio...

—¿Qué me vas a dar por haberte ganado? —pregunta interesado el moreno.

—Sexo no... creo que me dejaste estéril de por vida...

—Siempre podemos cambiar la posición —murmura el moreno y Viktor alcanza a abrazar a Yuuri.

Ambos ríen, y el constante cambio de presión atmosférica, ha producido nubes que pronto empiezan a rodear el descampado. Los ninjas que están presentes al no ver más movimiento se acercaron para auxiliar a ambos shinobis.

...

—Y luego papá hizo ¡Pum! y padre hizo ¡Pam! y todo salió volando —gemía Umi excitado, y Ren reía.

—¿Estuviste ahí? ¿No se supone que estabas enfermo? —cuestiona el gemelo.

—Sí, sí, pero lo escuché de alguien más —sentencia emocionado—. Pero el dragón rugió, subió y bajó y papá dijo algo como: No hoy, bastardo.

—Yo no dije eso... —murmura Yuuri mientras que sigue comiendo su arroz, gracias a las habilidades de Minako han salido los dos bien parados aunque llevan vendas y tienen que tomar medicamento, el cuerpo de Yuuri duele en cada centímetro y Viktor no está mejor.

La demostración de fuerza no fue innecesaria, por el contrario, tuvo una doble intención y es obvio que ha funcionado pues dos de las cuatro villas enemigas han mandado petición de reunión para negociar un posible tratado de paz. Tanto Yuuri como Viktor sabían que si hacían una demostración tan abierta como aquella no era más que para amedrentar a las villas enemigas. Sabían que Viktor estaba siendo vigilado, y los espías creyeron que al infiltrarse recolectarían información y algún punto débil pero ahora el rumor sobre la descomunal fuerza de Viktor y Yuuri ha recorrido cada rincón del continente amedrentando a sus enemigos.

No hay rival para ninguno de los dos.

Al menos no pertenecientes a ninguna de las aldeas.

Yuuri sabe que Cao Bin sigue ahí, entre las sombras respirándoles la nuca. No habían logrado obtener información, y el usurpador seguía sin dar su brazo a torcer, con Viktor al cargo probablemente el interrogatorio se volvería más estrictos y duro. Pero ahora debían esperar a que Yakov saliera tranquilamente de su cargo.

—¿Y quién ganó al final? —pregunta Ren a sus padres.

Viktor suspira y frunce la nariz.

—Yuuri —responde Viktor.

Los dos niños flipan emocionados porque su padre es tan fuerte como decían los rumores.

—Y eso que solo use mi 5% de fortaleza —alardea un poco porque está de buen humor y Viktor ríe a carcajadas, poco después él se une a las carcajadas. Terminan de cenar y los gemelos se encargan de los trastes sucios. Viktor y Yuuri caminan con calma, lentitud y tranquilidad hacia su habitación.

—El 5% de tu fuerza —dice Viktor metiéndose con Yuuri—. Casi muero...

—Lo sé... no tenía intenciones reales de matarte...

—Pero tenías intenciones de matarme, mínimas, pero las tenías.

Yuuri lo medita.

—Sí... estaba enojado contigo.

—¿Conmigo?

—Sara.

Viktor sonríe de medio lado.

—¿Sigues celoso?

—Aún no me has dado mi premio por ganarte... tú me dijiste qué querías en caso de que ganarás, ahora yo quiero algo.

Viktor se detiene a mitad de las escaleras. Yuuri ha quedado a dos escalones más altos que el menor. Eso acorta la diferencia de estaturas.

—¿Qué es lo que vas a querer? —Viktor acaricia la mano de Yuuri y éste sonríe con amor.

—¿De verdad, quieres saberlo?

El mayor asiente y Yuuri se flexional a susurrarle en el oído. Los ojos de Viktor se abren con sorpresa y enseguida lo miran confundido.

...

Nunca se imaginó que Yuuri exigiría algo como aquello en recompensa. Sin embargo ahí estaban, llevaban dos horas, de hecho, y sólo puede ver como la cantidad de tazones aumenta a un lado suyo. ¿Cuántos katsudones ha comido Yuuri? Es difícil de saberlo con certeza.

El vendedor lo sabe y sonríe porque será una cuenta gorda y jugosa, casi igual a como Yuuri quedará después de que quede satisfecho.

—¡Otro más! —Exige Yuuri volviendo a comer, Viktor suspira desanimado—. ¿qué tienes? No te preocupes... te ayudaré con la mitad del pago.

—No es eso... —gruñe Viktor.

—¿Entonces?

—No es nada... —Viktor desvía la mirada.

—No estés triste... odiaría que mi futuro esposo sea una persona tan deprimente... —bufa el moreno haciendo a un lado el Platón de comida. Viktor vuelve su mirada confundido.

—Pero perdí.

—Aceptaré esta comida como mi regalo de bodas de parte del Sexto —sonríe de medio lado. Y a Viktor se le ilumina el rostro, está a punto de decir algo pero Yuuri es más rápido y le mete a la boca un pedazo de katsudon, quiere saborear el momento, el rostro de irremediable felicidad de su pareja así como el delicioso sabor de su platillo favorito.

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St. Yukiona.

Quien los ama de corazón, pulmón y páncreas.

(Por cierto, ¿Ya me siguen en mis redes sociales? Facebook donde comparto cositas de anime: /tiayukiona y mi Insta donde les platico de mis viajes: Styukionna, espero me sigan y poder compartir más tiempo juntos. ¡Saludos y besotes, Mazapanes!).