Todos pensaban que era una buena idea, la mayoría de los comandantes después de casi una hora de estar discutiendo y pensando concordaron que era mejor que el azabache se encargará de custodiar a ese tipo, en poca palabras hablamos de Zeke Jaeger, el titán bestia, al no poder confiar en nadie más en esa tarea; casi todos estaban de acuerdo en ello, excepto de una persona, una que vio salir a su amiga al ser la encargada de organizar todos los preparativos para el viaje y ese era el rubio de peluquín Erwin, que al saber de esa decisión miro a su amigo para darse cuenta que el tampoco estaba muy de acuerdo con esa decisión tomada por los demás sin pensar un poco en la situación pasada.
No lo culpaba en nada.
Al final era difícil para el cambiar de idea si se trataba de ese tema en particular hablando más del poseedor del poder de titán bestia, aún lo odiaba pero debía dejar de lado su coraje para ayudar a su amado novio, a su pareja y pensando en el bebé en su vientre acepto sin oponerse para salir de ahí inmediatamente o terminaría por ceder a su coraje para cometer una locura, rechazando todo usando su poder y mandarlos a la fregada (chin*da).
Fue seguido por su amigo, al terminar la junta, se retiró de ahí excusándose con que debía alistar todo para los nuevos que pronto entrarían a la legión, encontrándolo mirar por la ventana como pasaban los soldados riendo.
-Se que es difícil Levi—posando su mano en su hombro.
-Lo es—para seguir viéndolos.—¿Que piensas hacer después de lo que hizo Jaeger haya?. Muchos opinan que es mejor entregar su poder a otro más calificado.
-Siempre lo he dicho—para mirar también a los cadetes.—¡Eren es la única esperanza que tenemos!. No cuestionó sus acciones ya que yo mismo he hecho cosas peores, sacrificado a muchos por mis metas y al final por un solo propósito.
Ahora hay una guerra con gente que viene más allá de estos muros, más allá de esta isla.
-Hay mocosos que no tardarán en divulgar el hecho de que Eren este apresado nuevamente—sabiendo que lo veían como a un héroe.
-¡Lo harán y eso es lo que espero!—apartando la mirada y ver en los pasillos.—Ahora será el momento en que muchos tomarán un bando. Eso nos dividirán pero mostrará quienes son los que de verdad quieren algo y tendrán que sacrificarse por sus metas.
-El enemigo no tardará en responder—refiriéndose a los merdianos y a los erdianos.
-Cuento con eso también—solo cero el puño.—A esas alturas es seguro que sepan que Zeke Jaeger es un traidor y que siempre lo ha sido.
-Debes vigilar a esa chica Yelena—para alejarse de la ventana y empezar a encaminarse a la salida.—Esa chica no me trae buena espina.
Viéndolo alejarse de ahí, sabía a qué se refería, el tampoco se fiaba de esa chica, tan devota ese tipo y que haya decidido aliarse con ellos por seguir órdenes no era bueno, nadie lo hacía porque fuese tan fiel a menos que su devoción no fuese solo eso, algo escondía desde que les contó la verdad sobre el medio hermano del castaño y hasta que no supiesen que era, no podía fiarse aún de nada.
Menos ahora que notaba que dudaban mucho aquellos cadetes que aún el conocía, como a su amiga la cual había cambiado mucho desde la muerte de su subordinado y con la muerte de más conocidos no era fácil, lo noto cuando volvió a asumir su puesto y más al notar el cambio en cierto chico que amaba.
Ahora era mejor seguir como si nada.
De alguna manera debía evitar que quisieran entregar el poder que poseía el castaño a alguien más.
Cómo resolver el tema de la rubia que era su reina, la cual ahora era la que estaba embarazada y eso era lo que le preocupaba un poco más, su decisión de hacer algo como eso y con chico que conocía de su pasado, no le cuadraba nada.
Tenia una preocupación y necesitaba saber qué es lo que realmente planeaban esas personas antes de que todo se fuera al carajo, sabía que el castaño hacía todo por una razón y era mejor que nadie supiese, menos su mejor amigo que el fue quien le dio la orden a Eren de hacer lo que fuese necesario para saber qué es lo que planeaban y este acepto al estar de acuerdo.
Horas más tarde.
La chica de lentes terminaba de poner todo en orden cuando vio a aquellos que serían en enviados con el azabache para custodiar a Zeke Jaeger, no estaba de buen humor, tenía una mirada más seria de lo normal.
-Cuatro ojos—le pego en la cabeza para sacarla de su ensoñación.
-¡Auch!-le había dolido.
-¡Debes dejar de estar en las nubes!-con su mirada sería de nuevo.
-¡No era necesario hacer eso enano!—le dolió mucho.
Al final había pasado mucho tiempo desde que el le había pegado y era como recordar el pasado, sintiendo de nuevo ese pesar.
-Te despediste de ya sabes quien—susurrándolo en voz baja para que no escucharán.
-Lo hice ayer—mirando los suministros.—Sabes que es mejor que pienses un poco en dejar de lado tus sentimientos ahora.
-No puedo—bajando la mirada.—Ya no es como antes.
-Nada es igual desde que nos dieron nuestros puestos y encargarnos de varios soldados que han muerto—recordándolo.—Es mejor que hagas lo que hacías antes para lidiar con esas muertes o con la carga.
-¡No puedo!—sentándose un momento en una de las cajas.—¡Antes tenia mis teorías y mis experimentos!. ¡ Mi curiosidad sobre los Titanes!. ¡Ahora no tengo nada de eso!.
¡Desde que sabemos la verdad, después de lo de Shingashina todo cambio para mí!.
-Mejor dicho cambio tu forma de ver las cosas—suspiro.—Todos tenían esa estúpida idea de ser libres si salíamos de los muros y erradicábamos a los Titanes. Cambio todo por saber la verdad y lo que debiste hacer cuatro ojos de mierda fue darte un tiempo como Erwin, Mike, Nanaba, y Petra.
-Mike ya no puede luchar mas—haciéndole recordad ese tema.
-Tienes razón—para solo mirar que seguían moviéndose los demás apurados.—Pero Erwin se dio un tiempo para plantearse bien lo que haría de ahora en adelante. Nanaba hizo lo mismo y ellos volvieron para ayudarnos con una nueva guerra, una nueva lucha.
¿Que es tan diferente de lo que hacíamos antes?.
Ella lo miró para no entenderlo bien, sabía que sus palabras tenían otro significado a lo que el quería escuchar.
-Piensa bien Hanji—mirándolo a los ojos.—Yo se bien que ustedes crecieron de una manera diferente y vieron las cosas desde otra perspectiva. Yo la vi a mi modo al venir del subterráneo, por eso se que nada ha cambiado desde que me uní a la legión y salí con ustedes a esas expediciones.
Llegó un cadete anunciando que todo estaba listo para el dar la orden, dejando a una chica un poco confundida y pensativa.
En Mare.
Después de la captura de esa chica de cabellos cafés con pecas que se dejó capturar al final, solo miraba su celda para pensar en aquella chica que amaba con todo su ser, su diosa, su único motivo después de más de 60 y tanto años viviendo, y dejar una vida miserable; tuvo una vida difícil no lo negaba, siendo utilizada por esas personas que solo querían creer en algo y ella pago con la maldición de ser una erdiana, para un día despertar y ver ese hermosos cielo que se le presento aún cuando estuvo desnuda, sintió la libertad por primera vez.
Escucho la puerta abrirse para visualizar a ese chico de cabellos rubios que ahora tenía un cambio muy grande.
-Reiner—con su tono burlón.
-Ymir—siendo muy serio.
-No creí verte después de tanto tiempo—no iba a dejar de sonreír aún cuando fuese su último día.—Me alegra verte, porque a pesar de que ya tomaste un bando, me alegro haber sido tu amiga y tú compañera.
Este abrió los ojos sorprendido por esas palabras.
-Ahora será mejor que no dudes—parándose con las cadenas puestas en sus manos y sus pies.—Se a lo que vienes. Hazlo de una vez y recuerda esto Reiner.
¡La vida es para vivirla, gozarla y amar sin arrepentirse de ninguna de nuestras acciones ni las consecuencias que traigan. Y no para ser esclavos de nadie y menos ayudar a quienes solo nos ven como seres inferiores, no importa de donde vengamos!.
Entro otro soldado que se acercó a ella y este solo la miro cruzar la puerta para ser la última vez que la viera, ya que su poder sería entregado a otra persona.
Al final vivió por un corto tiempo dentro de los muros como quería, una chica que sobrevivía riéndose de la ley y hasta el día que escucho de una hija ilegítima de un noble, de alguien muy importante y por eso se unió a esa escuadra, solo para conocerla.
A esa chica de cabellos rubios, con eso ojos de color azul como el cielo, una mirada angelical y su hermosa sonrisa que le dio cuando la ayudo para evitarse problema, sus gestos, sus maneras de actuar y a la vez su nombre salir de su boca, su voz al escucharla la hacía sentir cálida; sus abrazos, sus caricias al recorrer sus cuerpos y sus besos cada vez que probó sus labios, una y otra vez, la hacían sentir dichosa y feliz.
Fue feliz, vivió na vida feliz y el poder tener amigos, al darse cuenta de que aún cuando le chico todo de sus compañeros al final ellos fueron sus primeros amigos y ese niño, ese chico de nombre Eren, era su única esperanza y la promesa que le hizo de que estaría a salvó Historia pasará lo que pasará la calmaba, porque ella sabía bien que siempre cumplía sus promesas y aún cuando su pequeña diosa hizo lo que hizo, la seguía amando con todo su ser, con todo su corazón y con su alma.
Por eso no dudó en salvar a su amigo, ese chico de pecas y entregarle la carta, su última carta dirigida a ella, a su amada y recordando ese último momento que tuvieron antes de que entraran a la legión .
Las cosas no mejoraron mucho, durante el viaje con el tipo ese la tensión era notoria entre ellos, el odio estaba presente, la sensación de querer matarse persistía ahí mismo, y ninguno podía hacer nada, todo por una persona en especial a la cual prometieron no hacerle nada.
Recordando esa promesa el azabache, se contenía un poco, cruzado de brazos desvío la mirada para respirar hondo y profundo, cerrando sus ojos y visualizar la mirada de su pequeño al sonreírle y pedirle que se cuidara mucho, luego en el castaño como en su sonrisa hermosa que le dio y en su mirar cada vez que lo veía, para pensar si su bebé sería igual de hermoso, si tendría los ojos de él o su cabello, hasta si se parecería a el de algún modo.
Todo eso mientras no se diera cuenta, ya que serían unos días difíciles y debía tener cuidado por los otros.
En cambio el otro de igual forma, solo por ser su hermano el cual parecía apoyarlo después de todo, para posar la mirada en el vientre del azabache el cual parecía tener un hijo dentro y que su hermano era el padre para variar.
Si era cierto lo que le dijo Yelena tenía un serio problema, su sobrino venía en camino y esta guerra debí acabar ahora.
Afuera observo a esos soldados que los custodiaban.
Se reía un poco por dentro, después de que recibió la información de parte de su querida informante sobre el azabache, no le sorprendía mucho que llevase una vida de matón, después de todo los Ackerman eran eso, asesinos que su gente crío y para protegerlos a ellos quienes tenían sangre real sin dudarlo.
Solo que no pensó que el era diferente, de matón, ladrón, estafador y asesino, paso a ser un doncel, un hijo de un noble y heredero de mucha fortuna como una gran influenza en el mundo bajo y arriba, que protegía a su hermano, capitán de un escuadrón que era una molestia y al final su cuñado.
Sonaría irónico, si está era una broma del destino, maldecía a su padre y lo culpaba de todo, a su madre no tanto.
El plan de hacer que esa niña, la que era reina y pariente suya no funciono al embarazarse de otro tipo antes de que el entregará ese poder según, se suponía que ese día el se vería con su hermano para poder entrar en contacto con la coordenada y se fue a la basura.
Ahora debía pensar en otra cosa.
Aquí acaba el capítulo de hoy.
Hanji más adelante entenderá esas palabras haciéndola reaccionar y sobre Ymir, siento mucho si fue cruel, pero quería poner un último pensamiento de ella ya que me pareció justo.
Ahora besitos 33:3:3:3
