Contra Viento y Marea
Capítulo 40
Un matrimonio a pesar de ser una institución social, es la unión de dos almas por el amor, se dice que el amor es amorfo, es decir que no tiene forma, ese amor muchas veces nos pone trampas y muchísimas pruebas dentro del matrimonio, muchas veces es flexible, tanto… que podrías dar infinidad de vueltas alrededor de la tierra y combatir contra viento y marea; pero… hay muchas veces en las que el amor no permite ser flexible, y si lo estiras demasiado lo puedes dañar, incluso puedes llegar a romperlo, aunque para que vuelva a ser igual de flexible y sanen todas las heridas y todo el daño que le has hecho existe una cura llamada: perdón que así como la vez, pequeñita de solamente dos sílabas, puede llegar a pesar demasiado en un matrimonio.
Ninguna pareja está libre de vivir problemas dentro del matrimonio. Una persona decía hace mucho, que si a veces no logras llevarte bien con tus propios hermanos que tienen el mismo tipo de crianza, como esperas llevarte perfectamente con una persona que ha vivido lejos de ti por muchos años, sin embargo jamás menciona que no lo puedas hacer, y claro, no todo puede ser miel sobre hojuelas, ni tampoco todos pueden ser días grises, pero si puedes hacer que luego de los días grises tus desayunos sean de miel sobre hojuelas.
Eso le pasó a Candy y a Albert, luego de las pruebas más difíciles de su vida, estiraron tanto ese amor que ya no podía ser tan flexible que lo dañaron, a punto de romperlo, sin embargo gracias al perdón lograron regresar el uno al otro y brindarse todo aquel cariño que en un momento llegaron a olvidar. Luego de esa hermosa mañana en la que juraron sanar ese amor que habían dañado tanto, nada volvió a ser igual. Al estar ambos solos y a sabiendas que nadie regresaría hasta que la noche hiciera su aparición, decidieron salir a caminar por las calles primaverales de New York que muy pronto darían paso al caluroso verano que consigo traería felicidad y sobre todo reconciliación.
Un par de veces vieron a lo lejos a George y a la Tía Elroy junto a sus bebés, sin embargo se escondían como dos adolescentes enamorados, temerosos a un regaño. Por la noche, habían regresado por fin a la casa de George, encontrándose con que aún no había nadie por lo que decidieron preparar la cena ellos mismos y enviar a Marie a descansar. Cuando sus hijos junto a la tía Elroy y a George hubiesen llegado los recibieron con la cena lista y los biberones a punto de estar listos.
Como esta la niña de mis ojos?-dijo Albert abrazando a su bebé quien con ya cuatro meses reconocía la voz de su padre
Mi pequeño príncipe de seguro viene muriéndose de hambre-dijo Candy abrazando a su pequeño quien alcanzaba sus brazos para que lo abrazara
Como les fue William-dijo Elroy
Lograron descansar un poco?-preguntó George
Realmente estuvimos un poco activos-dijo Candy
Si, estuvimos ocupados de alguna manera-dijo Albert
Osea que nos desharemos del uso de una habitación –dijo Elroy probando la sopa que los rubios habían servido
A que se refiere tía Elroy?-dijo Albert
Bueno como ustedes se reconciliaron-dijo George- es lógico que pensemos que bueno ustedes…-dijo George apenado carraspeando
Jajaja George que cosas dices, no ha pasado nada de lo que están pensando-dijo Candy alimentando a su bebé
Entonces?-dijo Elroy
Bueno, estuvimos limpiando la casa, la habitación de los niños-dijo Albert
Pero para eso está Marie-dijo George
Pero nosotros le dimos el día a Marie-dijo Candy
No hay nada de malo con eso-dijo Albert concentrando su mirada en el par de manos que sostenían el biberón mientras el era el soporte
Muy bien osea que salimos con los niños para nada-dijo Elroy frustrada
Perdón?-dijo Candy
Es que la idea de salir con los niños era que ustedes se reconciliaran-dijo Elroy extendiendo su mano hacia George
Es que si nos reconciliamos, pero… eso no significa que pase…bueno eso-dijo Candy
Ya ve-dijo George extendiendo su mano hacía Elroy
Es cierto eso William-dijo Elroy
Si, Candy me dio su perdón-dijo Albert
Ganaste-dijo Elroy entregando un pequeño sobre a George
Pero que están haciendo?-dijo Candy
Haciendo crecer mi fortuna-dijo George revisando el sobre para ver si estaba completo el dinero
Que cosa? acaso estaban apostando?-dijo Albert- con eso no se juega sabían
No importa hijo, yo juraba mil veces que Candy no te iba a perdonar y George me juraba que si, bueno por culpa de Candy perdí
Es que… ustedes, no les parece que están muy viejos para esto?-dijo Candy
No, hija, yo necesito dejarle algo a mis nietos, que aunque van a heredar el Consorcio Andley pues deben también invertir en él-dijo George
Pero George-dijo Candy
Nada de George, tu déjalo que yo sé lo que hago-dijo George
Espero que no hayan apostado más-dijo Candy
No hija te aseguro que no fue asi-dijo Elroy
Claro que no, Candy-dijo George
Mientras luego de la cena Candy y Albert fueron a la habitación de los niños para dormirlos y quienes luego de algunos minutos quedaron profundamente dormidos, entonces fueron hasta las cunas para depositarlos ahí y ellos ir entonces a dormir, sin embargo Albert siempre se quedaba algunos minutos a observarlos.
No te parecen hermosos?-dijo él al verlos
Claro que si, se parecen a su padre-dijo Candy
Yo más bien pienso que se parece a ti-dijo Albert
Albert-dijo ella
Si?-dijo él volteando
Porque… porque decidiste traer a los niños para acá-dijo Candy,- tu tienes tu mansión-dijo Candy- lo más lógico era que te fueras para allá
Candy… este lugar me recuerda a mi hermana-dijo Albert de repente
Enserio?-dijo Candy
Si, mi hermana en algún momento me contó todo lo que sentía por George, incluso me contó la historia de ellos dos, y de la posibilidad de que Anthony fuera su hijo-dijo Albert
Pero…-dijo Candy
Pero… por pedido de ella yo callé, por eso quiero tanto a George, el salvó a tres de las mujeres más importantes de mi vida-dijo Albert volteando a ver a sus niños
tres?-dijo Candy
Si, mi hermana ella al inicio vivió infeliz con Vincent y yo… lo sabía, pero sabes que hacía George, le escribía poemas, le dedicaba canciones a través de sus cartas, le llevaba flores, a pesar de ella casarse con alguien más, él la seguía enamorando cada día que pasaba sin ser él-dijo Albert
Como que sin ser él-dijo Candy
Todas las cartas iban firmadas con el nombre Vincent Brower-dijo Albert – el entregaba las rosas a nombre de Vincent, el entregaba poemas a nombre de ese hombre, sacrificando su amor para que mi querida hermana fuera feliz-dijo Albert- yo… siempre lo supe y jamás dije nada, me callé para que mi hermana pensara que Vincent era el detallista con ella-dijo Albert botando un par de lágrimas
Pero… tu porque nunca hablaste?-dijo Candy
Porque mi padre, el había amenazado a mi hermana, le había dicho que ella era la mala mujer y por eso Vincent no la quería, pero que ella tenía prohibido dejarlo-dijo Albert- mi hermana siempre pensó que Vincent era tímido, y por eso solo le daba amor a través de palabras-dijo Albert tristemente- aunque ella no pudiera corresponderle pues seguía prendada de George
Y como te contó su historia con George-dijo Candy
Ella me confesó antes de morir que había dejado toda su fortuna a George a lo que yo la interrogué, y me dijo que él había sido el amor de su vida, y que jamás olvidó sus sospechas de que George era quien escribía esas cartas para ella, y aunque Vincent las escribiera siempre prefirió pensar que George lo hacía.
Albert, pero porque lloras?-dijo Candy abrazándolo por detrás
Luego de eso yo me culpé siempre, porque yo fui el causante de que Rosemary no se casara con George-dijo Albert
Como que tu fuiste-dijo Candy
Yo… tuve la culpa de que ellos no fueran pareja, siempre hablaba mal de George frente a mi padre, porque me daba envidia que el la tuviera más tiempo que yo, al ser un niño Candy sientes celos de cualquiera, y yo sobretodo sentía celos de él pues mi hermana era mi único apoyo y compañía si ella se iba yo que haría con mi vida-dijo Albert – eso George lo sabía y lo aceptaba, sin embargo cuando fui creciendo fui sintiendo que la culpa me carcomía pues por mí fue que mi padre no aceptó a George como su yerno
Pero lo corregiste no es asi?-dijo Candy
No, Candy no lo corregí, no logré enmendar todo el daño que le hice a él y a mi hermana-dijo Albert
Albert, yo pienso que George no cree que sea tu culpa-dijo Candy
Aunque no lo crea, yo si lo hago-dijo Albert- además yo… me he portado tan mal con él, le dije tantas cosas… y … recientemente lo traté tan mal-dijo Albert- cuando tu aún estabas conmigo lo traté tan mal y aún así te salvó de Henry y de Monic, sin pedirme nada a cambio-dijo Albert
Haber, de cualquier manera, yo creo que George no te tiene rencor, yo sé que tu le has pedido perdón y él te ha perdonado de corazón-dijo Candy- no sufras más por eso-dijo ella limpiando las lágrimas de Albert- si ellos no lograron cumplir su historia de amor, quizá no era su destino, ya no te culpes más
Lo siento, pero hay ciertas cosas que jamás podré perdonarme-dijo Albert
Mi amor, debes perdonarte porque sino lo haces te harás daño, a mi y a todos los que te queremos-dijo Candy
Tienes razón creo que lo voy a intentar-dijo Albert
Por cierto…-dijo ella- que piensas del doctor Marco
Pues… realmente me sorprendió demasiado el verlo creí realmente que era Anthony-dijo Albert- incluso creo que lo llamé por ese nombre
Pero no te parece curioso que sea casi igual a Anthony-dijo Candy- solo que su mirada es… no sé más… seria más profunda-dijo Candy
Hasta de alguna manera yo llegué a pensar que así se vería el hijo de George y de Rosy-dijo Albert
No te has puesto pensar que así es-dijo Candy
No, como crees-dijo Albert- pero de cualquier manera lo mejor será comprobarlo-dijo Albert quizá de alguna manera pueda compensar a George con esto
Quien sabe… tal vez hasta te llegues a perdonar-dijo Candy
Pero será mejor no decirle nada-dijo Albert
Si creo que será mejor no ilusionarlo-dijo Candy
Luego de esa conversación ambos fueron a dormir a sus habitaciones, mientras un hombre no lograba conciliar el sueño pues eran ya días los que lo venían atormentando. A la mañana siguiente todos despertaron y siguieron de nuevo con sus rutinas hasta que Terry con su familia llegó presuroso a la casa de George.
Hey familia!-dijo Terry
Terruce Grandchester-dijo la tía Elroy con una gran sonrisa
Familia! Perdón por la tardanza-dijo Archie llegando solo pues… Annie se había quedado rezagada en la entrada con su niña
Archievald Cornwall-dijo George
Señores esta el desayuno-dijo Marie llamándolos
Bien, vamos a comer-dijo Terry esa va ser la mejor celebración
Lo mismo digo-dijo Archie encaminándose al comedor
Mientras que todos ya estaban sentados para cenar, Candy y Albert venían bajando arreglados junto a sus hijos platicando amenamente, mientras Archie y Terry exigían ya su dinero.
Cuando piensan pagarnos-dijo Terry
Acepto cheque y efectivo-dijo Archie
Con que si-dijo Elroy
No se preocupe señor Cornwall yo también lo acepto-dijo George
De que hablas?, si nosotros ganamos-dijo Archie
No, mejor espere y verá-dijo George
Pero si no están sentados no creo que…-dijo Archie tragándose sus palabras al ver que dos rubios entraban por la puerta del comedor con los niños en brazos
Buenos días!-dijo Albert
Que sorpresa tenerlos por acá –dijo Candy
Pues… estos dos que tenían asuntos que arreglar con George y con la señora Elroy-dijo Paty
Ya imagino de que será-dijo Albert viendo a los dos mencionados con seriedad mientras sostenía a su niño
Me dijeron que no habían apostado más-dijo Candy
Pero Candy, esque…-dijo Elroy
Tía, con sus apuestas me va hacer perder una fortuna-dijo Albert
Es que... bueno necesitábamos de alguna manera eso-dijo George- con eso que las apuestas de los niños se hecharon a perder pues nacieron dos-dijo George
Si, Candy-dijo Terry- ahora diles que no te has reconciliado con Albert-dijo Terry con una sonrisa
Porque crees que estos dos están felices-dijo Candy- claro que nos reconciliamos
Pero que feo que jueguen con nuestra relación-dijo Albert
Que?-dijo Terry
Si, como lo oyes-dijo Candy
Candy amiga, que bueno-dijo Annie
Ven todo por estar apostando a lo tonto-dijo Paty
Señor Archievald acepto cheque y efectivo-dijo George
Na, eso no es justo George-dijo Archie entregando efectivo a George
Saben que es lo peor de todo-dijo Terry
Que unos viejos les ganaran en apuestas-dijo Elroy
Que nos humillaran apostando el doble de nosotros y ganarlo todo –dijo Terry entregando el sobre a Elroy
La experiencia en los negocios-dijo George
Tía osea que apostaste… a que nos quedaríamos juntos-dijo Albert
Claro hijo, una persona inteligente no apuesta dos veces lo mismo-dijo Elroy
Claro que si, mírame a mí yo gané al doble-dijo George-riendo mientras metía el sobre entre su saco
Vez William, así se enriquece una persona-dijo Elroy
No tía, no quiero jugar con las relaciones de las personas –dijo Albert
Saben que… mejor comamos-dijo Candy
Mientras el desayuno transcurría entre bromas y risas un hombre llegaba a la ciudad de New York a sorprender a más de alguno con su inesperada visita, se dirigió en carruaje hasta una residencia con un amplio jardín lleno de rosas, mientras abría el barandal se sorprendía del lujo con el que algunos vivían, con dificultad llamó a la puerta pues llevaba las manos ocupadas
Buenos días-dijo el jardinero
Buenos días, vengo buscando a los señores Andley, se encuentran aquí?-dijo el hombre
Si claro señor-dijo el jardinero- los llamo en un segundo
Está bien-dijo el hombre tomando asiento en un pequeño sillón en el recibidor
Señores-dijo el jardinero-perdon si los molesto pero buscan a los señores Andley-dijo él
A nosotros?-dijo Albert
A ti-dijo Candy riéndose
Candy… eres mi esposa obviamente a los dos-dijo Albert
Solo juego… pero dime quien nos busca-dijo Candy
Un hombre, realmente no pregunte su nombre pero… ahora regreso-dijo el jardinero
No, no te preocupes ya terminamos vamos enseguida-dijo Candy
Pásalo a la sala-dijo George
Si señor-dijo el hombre saliendo de ahí
Quien será?—dijo Albert- será mejor que vaya solo, en estos momentos es peligroso, no sabemos quien pueda ser-dijo Albert
No, yo ire yo también tengo curiosidad-dijo Candy
Cualquier cosa, gritan o algo-dijo Terry
No te preocupes, sea lo que sea yo protegeré a Candy, podemos dejarles a los niños?-dijo Albert
Claro claro-dijo Elroy recibiendo a uno mientras George recibía a la otra
Los dos rubios se encaminaron a la sala a ver quien los buscaba pues no habían recibido tantas visitas en los últimos meses, aparte de los socios más allegados al consorcio, nadie sabía en donde se habían metido, ellos abrieron la puerta y ahí vieron la silueta de un hombre con su bebé en brazos.
Buenos días-dijo el
Henry-dijeron los rubios al unisono
Continuara…
chicas estaba viendo el primer capítulo de esta historia y decía que iba a ser muy corta y vean ya llevamos cuarenta capítulos, y aun faltan un par solo para explicar ciertos agujeros que sé ustedes necesitan saber... pero no se preocupen ya no la extenderé más.
Las quiero y les mando besos y abrazos a la distancia.
Este capítulo se lo dedico a:
Ster Star
Amanda
El Broche
Sandra Carreo
Cleo
Elena
Y a las chicas Guest (anónimas) que siguen esta historia, gracias por leerme y perdon por hacerlas sufrir pero esque esto necesitaba Sazón del bueno.
