Después de aquel día su relación progresó nuevamente, decidieron que no esperarían que llegara el momento para poder tener "tiempo de pareja", sino que ellos mismos programarían el tiempo ya que con su pequeño y hermoso cachorro no podían dejar nada al azar.
Kolya había cuidado muy bien a Phichit aquella noche, lo defendió del feo alfa dragón casi sacándole un ojo a Otabek al intentar pegarle con el palo de la escoba la cual él veía como espada. El problema era que el moreno no midió bien la distancia y el pequeño alfa acertó un golpe en el globo ocular del alfa adulto. Phichit solo se aguanto la risa mientras abrazaba a su pareja y Kolya le decía "llorón" por quejarse. Por suerte no fue algo grave.
Al parecer Otabek y el pequeño Nikolai tenían una rivalidad al ser el moreno el único alfa que visitaba el hogar de los omegas, el infante sentía la necesidad de proteger su territorio de alguna manera aún si debía tenerle respeto a Otabek por ser un adulto.
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El cumpleaños de los cuatro años del hijo de los omegas estaba próximo, el tiempo había transcurrido con rapidez desde que se habían reencontrado, sentían que los años separados habían parecido eternos en comparación a lo fugaces que se les hacían los días juntos ahora.
Sorpresivamente para el japonés, Yuri le dijo que quería que invitara a Víctor y su pareja además de a su familia, haciéndole recordar a Yuuri que en todo este tiempo jamás llevo a Kolya a conocer a sus abuelos. Se había alejado un poco de sus padres luego de su separación con el rubio ya que Toshiya le insistía en encontrar un alfa. Ahora ellos sabían sobre la existencia de un nieto, pero él no se había dado el tiempo de invitarlos o llevarles a su hijo. Esta sería la oportunidad de volver a afianzar los lazos familiares, Hiroko sería la más contenta, ya que ella solo quería la felicidad de su hijo.
La organización de aquella fecha especial fue todo un acontecimiento, ya que antes el ruso le hacía fiestas pequeñas a su hijo, solo con Otabek, él y el pequeño. Demasiado pequeña. Ahora habría más gente por lo que deberían comprar más cosas y adornos para que todo estuviera bien.
— ¿Por qué no lo hacen en mi casa que es grande? —preguntó Víctor. Apenas el platinado recibió la noticia de que era invitado a aquella fiesta, llamó de inmediato a Yuuri para preguntarle por los detalles y donde metería tantas personas.
—Porque no son tantas personas, Víctor. Solo somos… —con una mano agarraba el celular contra su oreja y con la otra levantaba sus dedos contando mentalmente— diez en total y uno de ellos no ocupa mucho espacio que digamos, porque aún está en la barriga de su madre.
El platinado se alegró que su futuro hijo fuera considerado desde ya dentro de los invitados del cumpleaños, a Mila le faltaba solo una semana para tenerlo y estaba muy entusiasmado. Víctor siempre preocupándose de que su esposa tuviera todo lo que necesitaba y quejándose sobre como serían los dolores de parto en vez de la pelirroja, quien solo le decía que todo estaría bien.
Víctor comprendió que solo eran pocos, pero aún así siempre tenía en mente como podía ayudar a su amigo-destinado en todo lo que necesitara, porque aun lo amaba aunque ya no de manera romántica, sino mas como parte de su familia.
Mila también estaba muy entusiasmada con toda la situación, quería que su bebé naciera pronto y así pudieran ser amigos con Nikolai, porque si algo le dictaba su instinto maternal, era que el pequeño alfa de Yuuri sería un gran amigo para su cachorro, porque serían como familia. Ella también llamó a Yuuri ofreciéndole su casa, al parecer Víctor y ella pensaban igual en muchos aspectos.
El día del cumpleaños llegó pronto, terminó siendo en la casa de los señores Katsuki ya que no era cerrado y pequeño como un departamento, ni tan grande como la casona del alfa platinado. Los Yuris llegaron temprano para adornar el lugar, dejando a Kolya solamente con Phichit ya que Otabek era el encargado de ir a buscar el pastel. La fiesta tenía motivos de felinos por todos lados ya que al rubio le gustaban y a Yuuri no le molestaba para nada aquello, de hecho los sombreritos de los invitados tenían orejas de gato mientras que el de Nikolai tenía una pequeña melena de león.
Terminaron de adornar el lugar, Hiroko ayudando con los bocadillos mientras Toshiya no decía nada al respecto, con suerte había saludado al omega ruso quien no le dio importancia ya que la señora Katsuki lo abrazó como si fuera otro hijo, diciéndole lo feliz que era de volver a verlo, ya que su Yuuri había recuperado la sonrisa gracias a él.
Otabek llegó con el pastel, el cual tenía diferentes figuritas de gatos comestibles por alrededor, de diferentes colores y tamaños para que llamaran la atención del infante. Sería el único niño ya que era difícil invitar a otros niños ahora que no iba al jardín de infantes, porque Yuuri lo cuidaba en casa. Media hora más tarde, Phichit y Kolya estaban ahí generándose un pequeño duelo de miradas entre Hiroko y el beta ya que el último no quería soltar al pequeño y la primera solo quería apretujarlo lo más que pudiera ya que era su nieto. Phichit terminó entregándoselo por voluntad propia y Hiroko lo agradeció de todo corazón.
El rostro de Nikolai al conocer a su abuela fue único, al principio de sorpresa y luego en sus labios se formo una sonrisa muy parecida a las que el ruso daba a sus seres queridos. Todos soltaron un "awww" al verlo, pues también abrazó a Hiroko, con sus pequeños bracitos logrando que la mujer soltara una que otra lágrima de felicidad.
Toshiya se acercó y el menor lo observó fijamente, el alfa mayor aún no estaba del todo convencido de si la situación estaba bien, después de todo seguían siendo dos omegas, pero la mirada del pequeño le dejó en claro que cuando creciera sería alguien que protegería a su familia sin importar que.
Los que faltaban por llegar tardaron un poco ya que trajeron varios regalos los cuales Víctor cargaba con dificultad puesto que su bella esposa no podía hacer fuerza— ¡Yuuri! —exclamó ella lanzándose sobre el japonés y abrazándolo fuerte, este tocó su barriga sintiendo como el pequeño se movía de un lado a otro. No se podía esperar menos después de todo los padres eran iguales de inquietos.
Yuri ayudó al platinado con los obsequios, dándole la mano a modo de saludo cuando pudieron dejar todos sobre una mesita destinada para ellos— me alegro que vinieras, gracias por cuidar de Yuuri —las palabras podían parecer cortantes, pero era difícil que el rubio dijera ese tipo de cosas.
El platinado sonrió y tiró de su mano para atraerlo y abrazarlo— cuídalo mucho o mejor dicho, cuídense mucho ya que ustedes de verdad están destinados a estar juntos —le dijo con sinceridad y es que así lo sentía después de ver como se separaron y reencontraron. Después de apreciar como ambos omegas aún se amaban después de tanto.
Después de los saludos, Nikolai fue acosado por Víctor quien lo tomó en brazos y no quería soltarlo, lo abrazaba y le decía a Mila lo lindo que era el cachorro. Para sorpresa de todos se llevó bien con Víctor al instante, al parecer porque era demasiado infantil y le ayudaba a escabullirse junto al pastel para sacar un poco de crema con los dedos. Mila los pilló por lo que no pudieron seguir con sus planes y fueron regañados por una mujer alfa muy imponente, más bien Víctor fue regañado porque Kolya se veía demasiado tierno con crema en la punta de su nariz, logrando que la pelirroja solo agarrara una servilleta para limpiarlo.
El estómago abultado de la chica captó la atención del infante, así que una vez limpió, se atrevió a poner su mano sobre el vientre, el cual se agito enseguida para luego dejar ver un bulto justo en la zona donde Nikolai tocaba— miren —Mila les dijo a todos, al ver lo que sucedía. Los demás se acercaron y Phichit tomo una fotografía justo cuando Kolya daba un beso en la zona donde sobresalía mas el bebé.
Después de ese acontecimiento el pequeño alfa no quiso separarse de Mila, mas bien no quiso dejar de tocar su estómago aún si Phichit, su amado beta, lo llamaba. Se negó a ir a soplar las velas si no estaba la pelirroja junto a él y lo mismo para con los regalos. Aún si era demasiado ya que el cachorro de Víctor no nacía, se podía apreciar que Nikolai había hecho una conexión especial desde el principio y los niños eran mucho más perceptivos que los adultos.
— ¿Está dormido? —preguntó el infante después de un rato al no sentir más movimiento en la barriga.
—Puede ser, es tarde para los niños pequeños —explicó Mila mientras Víctor se sentaba a su lado y la abrazaba sonriéndole a Kolya.
—Pronto saldrá de ahí y conocerás en persona a Valya —le dijo el platinado y el menor abrió los ojos entusiasmado al saber el nombre de quien pronto llegaría.
—Quiero verlo —dijo con entusiasmo— Valya —sonrió amplio y acarició el abultado vientre.
Valentín sería el nombre de aquel cachorro, la pareja de alfas se abrazó con cariño, ambos pensando en lo felices que eran y más ahora que el hijo de Yuuri se llevaba bien con su hijo desde antes de que este naciera. Tenían una conexión.
La fiesta terminó y los regalos fueron los que menos tuvieron importancia en la mente del pequeño quien lloró cuando Víctor y Mila se fueron, Yuuri tuvo que calmarlo con abrazos y mimos, entendiendo que solo era un niño que no entendía bien que no podía estar siempre con Valentín y que cuando naciera no sería muy diferente.
Phichit se sintió feliz de ver aquello, definitivamente adoptarían ahora más que nunca ya que quería tener un cachorro propio, aún si no tenían la misma sangre. Estaba decidido por lo que abrazó con fuerza a su pareja quien le correspondió al instante.
Ya más tarde todos se despidieron y se fueron a sus casas, Toshiya le dio la mano a Yuri a modo de aceptación y Hiroko abrazó a todos los integrantes de la familia Plisetsky-Katsuki, porque así lo habían decidido ellos.
Los omegas llegaron a su hogar un tanto agotados, Yuuri ya casi no dormía en su departamento por lo que había pensado en deshabitarlo y aceptar la proposición de su omega sobre casarse. Creía que ya era tiempo, habían demostrado estar bien gracias a lo que habían madurado.
