Odiaba tener que estar en ese lugar con todo su corazón.

Se acostumbro algunas veces a acampar en las expediciones que luego tenían cuando ni podían volver a tiempo, en los entrenamientos y con ese tipo ahí no sabía si fiarse, no podía bajar la guardia pero procuraba encontrar un lugar cómodo para descansar por su condición.

Su hijo era más importante.

Llevo sus manos a su vientre donde solo miro hacia arriba viendo las hojas de los árboles moverse y dejando ver más o menos el cielo, por eso busco un lugar un poco más alto cerca del final del bosque para ver ese río ahí y las estrellas más claras se mostraban ante el nuevamente.

Una nueva y extraña sensación de instalaba en su pecho.

Tenía miedo de lo que pudiese pasar ahora con todo esta guerra que se aproxima, el contra ataque del enemigo sería tarde o temprano, lo más seguro es que se infiltra de nuevo como hace tiempo atrás, por lo de Mare no se quedarían quietos aunque perdiesen el apoyo de las naciones al ser asesinados sus principales representantes al ir aún lugar que sería marcado como peligroso para todos.

Sabía que ya nadie quería derramar más sangre.

El tampoco quería seguir matando.

Una vida normal deseaba para su familia y era egoísta de su parte desear ser feliz.

Si era egoísta, no le importaba más.

Por años hizo lo que hizo para sobrevivir, para vivir, y ahora ya no era necesario con una nueva era que empezaba a surgir, con nuevas armas, nuevos pensamientos, gente cansada de esta guerra ya sin sentido, de tanta muerte, ese odio que sigue causando tragedias y perdidas enormes.

Miro el cielo estrellado deseando ser libre de una vez por todas.

Todos ellos serían libres, por eso tenía fe en su mocoso, en su pareja, e aquel joven de cabellos castaños que le mostraron que aún había una pequeña posibilidad de tener esperanza y de ser feliz aún cuando el mundo no lo quisiera, o la misma muerte quisiera hacer las suyas por separarlos.

Y su pequeño niño que seguía siendo su motivación para no rendirse aún y este niño que crecía en su interior sería el motivo por el cual darían todo para lograr esa libertad tan anhelada por muchos.

Para cerrar sus ojos y regresar con los demás usando su equipo que de vez en cuando se quitaba por el peso.

Ahora odiaba ponérselo de nuevo solo para volver con ellos, de ser por el no quisiera hacerlo de nuevo.

Odiaba volver solo para cuidar de que no se escapar Zeke, si no fuese por esa promesa que le hizo al castaño ya lo hubiese matado de la peor y dolores manera posible. Una sola oportunidad tenia y debía dejar esos deseos de verlo muerto no sin antes sufrir por todo lo que hizo para seguir con el plan.

Respirando hondo y exhalando para calmarse.

Unos quince minutos después.

Regreso muy tranquilo sin ser visto o escuchado alarmando a los que hacían guardia como si hubiesen visto un fantasma haciendo el saludo y tratando de recuperar su alma que se les fue por unos segundos, siendo ignorados al no prestarles atención.

Vio a esos soldados bebiendo del vino que les trajeron a probar, no le gustó nada la primera vez que lo bebió, no porque no supiese beber, lo contrario; le gustaba más el te, tenía un sabor delicioso y suave que lo tranquilizaban recordando a su amigo decirle que si era feliz bebiendo eso entonces lo respetaban.

Solo se sentó enfrente de ese tipo que bebía café que pidió para estar ahí, siendo eso extraño pero lo respetaban.

-¡Heichou!—uno de esos soldados muy feliz solo le ofreció beber de ese vino.—¡Esta delicioso!. ¡Pruébelo aunque sea un sorbo!.

-No gracias—rechazándolo.

Nadie le insistió para apartarse con los demás, no querían hacerlo enojar ya que le seguían teniendo miedo.

-No pensé que alguien como tú rechazaría de esa forma el vino—viendo la fogata que tenían.

-Prefiero el te—siendo cortante.

-Para ser un Ackerman debe ser difícil dejar de ser un perro—refiriéndose a lo del pasado.

-¡Yo no soy perro faldero de nadie!—ese comentario no le agrado.—Si mi familia lo fue en el pasado fue su problema. Nosotros no lo somos más desde que la familia real nos quiso muertos obligándonos a escondernos como ratas.

-Tienes poder—había notado ese temblor en algunos al hablar con el o en solo verlo pasar a su lado.—De seguro el ser un matón ayuda un poco.

-En eso tienes razón—no lo negaba.—El se un asesino, un ladrón en el pasado me ayudó mucho. Ahora soy capitán y saben lo que les conviene.

-¿A quién le conviene?—quería burlarse de el.

-A los cerdos y a esos tontos comandantes—sin dejar de usar ese tono frío.

Dejaron de hablar por unos momentos instalándose ese incómodo silencio que se rompió.

-De asesino a capitán—para suspirar.—Al igual que ser un noble bastardo.

-Dejémonos de juegos tontos—no era estúpido para no darse cuenta de que alguien le dio información.—En estos momentos muchos ya dieron la orden de mantener bajo custodia a muchos de tus hombres, en especial a esa chica Yelena.

-Mientras me tienen aquí como prisionero—no era tonto para no saberlo.

-Te equivocas en eso—noto como muchos de ellos se alejaban para beber.—Solo evitamos que te reúnas con Eren. Por algún motivo nuestra reina se embarazo antes de que pudiéramos darle el poder de titán que posees.

No somos tan tontos como para confiar en ustedes.

-Ya veo—parecía que sería un poco inútil.

Se levantó para ir descansar en un lugar que acondicionó el para su comodidad por su estado dejándolo solo con sus pensamientos.

°
Unos niños habían escapado de su prisión, después de que la niña decidiera matar a uno de eso guardias teniendo que ir detrás de ellos un pequeño niño que ahora no sabía qué hacer, no conocían el lugar y para el hubiese sido mejor quedarse ahí pero tenía por lo que le pasará a ella, prometió cuidarla con su vida y eso harían porque una promesa era una promesa.

Aun cuando ellos discutieron y se toparon con esa chica que los escucho y los llevo a su casa.

Esa noche tuvieron un lugar donde dormir.

Para el, ver a esa familia sonriendo su cuando perdiesen a alguien tan importante, aún cuando ellos notaron que esa persona fallecida de la misma chica que su compañera mató en lugar de la rubia con el poder de titán; el se sentía mal porque tenía razón, no eran diferentes en nada y su compañera no lo veía al estar tan cegada por esas creencias que les quisieron inculcar.

Preguntándose si era lo correcto, ¿ seguir ayudando a los merdianos?. ¿ Seguir creyendo que era culpa de ellos lo que sus antepasados hicieron?.

Era eso lo que se preguntaba ahora, mientras veía el cielo atreves de las ventanas, donde tenía por primera vez sentía paz al saber que no había un muro que lo mirase a caminar o donde podía ir.

Salió para poder caminar y apreciar mejor la vista aun si era muy tarde para hacerlo.

-No puedes dormir—viéndolo un hombre ya mayor.

-No puedo—sintiéndose descubierto.

-No importa—para abrir la puerta.—Yo tampoco puedo dormir. Así que no me molesta tener compañía.

No dudó en ir con el hombre, tal vez le ayudaría hablar con alguien para despejar sus dudas.

Cerca del muro.

Un pequeño no quería irse aún, no iba hacerlo, aún si su mami se lo pidió no lo haría en absoluto, tenía ese mal presentimiento instalado en su pecho y no ayudaba en nada saber que ahora su mami estaba lejos de nuevo y su papá de seguro debía estar pasándola mal por ese rumor.

-Uri—entro su tía la cual lo vio aún despierto ( em style="box-sizing: border-box;"span style="box-sizing: border-box; font-weight: bold;"la hija de Kenny/span/em).—Ya es un poco tarde para que estés despierto.

-Lo siento—para mirarla y bajar la mirada.

-Se que es difícil—se acerco a el y se agachó para estar a su altura.—Tu mamá aún debe hacer una última misión.

-Lo se—lo sabia pero apretó los puños.—¡Solo es que no se porque siento que algo malo va pasar!. ¡Lo siento en mi pecho!.

No sabía que decirle, muchas veces su papá le explicaba que cuando eso pasaba era porque algo malo iba a pasar.

Flash back.

Aun si era una niña de solo quince años, ese día su papá llegó y su mamá parecía un poco decaído por algo.

Parecía que algo malo le pasó, y no sabía que era, desde ese día estaba tan extraño que con la llegada de su papá pensó que sería más fácil que se en contentara pero fue lo contrario, noto como una lágrima se resbalaba por sus mejillas y ella escondida.

-Lo siento—disculpándose por algo que debía pasar tarde o temprano.

-¿Que sucede Uri?—para sentarse frente a el dejando su sombrero aún lado.—Sabes que no me gusta estar dando rodeos par llegar al grano.

-Y-Yo debo hacer la ceremonia—bajando la mirada sin poder evitar que sus lagrimas estuviesen resbalando por sus mejillas.—Debo pasar mi poder a mi sobrina Frieda...

-Ya lo sabia—parándose para solo aventar algo y rompiéndose.—¡Siempre supe que no era buena idea estar contigo!...aún cuando hiciste tú esa ceremonia...yo...¡demonios!.

-Kenny—se paro para acercarse a el y abrazarlo desde atrás.—¡Prométeme que pase lo que pase protegerlas a nuestra hija!. Nadie debe saber de nuestra pequeña.

Yo desobedecí a mi padre y gracias a eso te conocí y el estar contigo estos años y con nuestra hija fue lo mejor que me pasó aun si yo cargué con esta maldición que me impide hacer algo más por todos nosotros...por mi gente...¡si no existiera este poder nadie sufriría!.

-Uri—se giro para coger su rostro.—No me arrepiento de conocerte. Tome mis decisiones y aún cuando cargué con ese título que me puse. Fuiste lo único bueno que tuve y a esa mocosa.

Tu lograste que dejarán de perseguir a mi familia y por eso tengo un sobrino al cual deje ahora con ciertos conocimientos para que sobreviva en este asqueroso mundo.

-L-Lo siento—aun lamentaba dejarlo.-N-No quiero dejarte...¡no quiero dejar mi vida!...¡ni a ti!...¡ni a mí hija!...

-Hare todo lo posible para mantenerla a salvo—besando su frente.—Aun si tengo que quedarme cerca de tu sobrina para cumplir esa promesa que te hago ahora

Ella escucho a escondidas esa conversación y esa fue la última vez que vio a su mamá llorar, después de un abrazo dos días después nunca regreso más y su papá le explico todo al ser solo ellos dos ahora, entendiendo el miedo de su mamá de renunciar a su vida.

-Nosotros los Ackerman podemos presentir cuando algo malo va pasar—sonando serio y frío.—Es parte de lo que somos. No podemos evitarlo a pesar de eso.

-Papá comprendo—derramando lagrimas.

Ese día recibió un abrazo fuerte de su padre y ese día nada volvió a ser normal ahora que su madre estaba muerta.

Fin del flash back.

Sabía que eso era lo que su padre le explicó pero ella podía evitarlo, no iba a permitir que su primo sufriera o le pasar algo.

-Descuida Uri—para abrazarlo.—El día que tu mamá me dijo de ti y me confío tu seguridad fue por una razón. Pase lo que pase yo te protegeré como a mis hijos, pero, te prometo que tu mami estará a salvó aún si yo debo tomar su lugar para lograrlo.

-Tía, ¿que es lo que piensas hacer?—no lo entendía y tenía miedo.

-Tranquilo—ella ya sabía que hacer.

En una celda un castaño había recibido momentos atrás la visita de su capitana la cual se fue después de decirle esas palabras, refiriéndose que le enseñará lo que debía hacer para tener un niño y funcionó a la perfección, sabía que la había hecho sentir incómoda para que no regresará por unos días.

Preocupado por su amado capitán.

Pensando que ahora debía estar custodiando a su hermano por lo que supo de un soldado que según era su aliado.

Noto que ellos querían deshacerse de su pareja, se notaba en su rostro el deseo de deshacerse de él de una vez por todas al verlo como un enemigo; no iba a permitirlo y si le pasaba algo a él y a su hijo los mataría sin tener piedad alguna, importando le poco que ellos fueran sus títeres para conseguir su objetivo, no los veía como aliados o sus compañeros.

Lo contrario, solo los veía como peones para su objetivo.

Escucho pasos acercarse y mirando sentado en esa cama fría que tenia, ya acostumbrado un poco.

-Pareces un poco cómodo Eren—haciendo presencia su comandante.

-¿Que hace aquí comandante?—no era bueno si venía.

-Se que sería riesgoso si me ven contigo—eso lo sabia pero como aprovecho que habían puesto a algunos en custodia por divulgar información que no debían.—Ahora debes enfocarte en usar cualquier método para lograr activar la coordenada a toda costa.

-Parece que aún quieren darle mi poder a otro—recargándose contra la pared.

-Eso planean aún, mañana habrá un reunión con Zackly para hablar sobre ese tema—suspiro.—Rivaille esta con Zeke ahora como con otros soldados. Su ubicación solo lo sabe Zackly, Hanji y yo por cierta seguridad.

-Tendré que salir de aquí lo más pronto posible—ya teniendo algo en mente.

-¡Debes de hacerlo!—solo dejando unos papeles.—Ya difundieron de tu encarcelamiento a las personas. Algunos ya harán sus movimientos de revolución y aún no sabemos que planean hacer. Serán puestos en custodia a aquellos que estén con Zeke y esos merdianos serán puestos bajo la mira, esa es tu gran oportunidad.

-Descuide—levantándose para recogerlos.

Para irse sin decirle más al no poder correr tanto riesgo.

Aquí esta el capítulo del día de hoy.

Espero que les guste aún cuando les dejé un poco de intriga y ese momento entre Kenny y el tío de Historia.

Besitos :3:3:3:3