Pasaron unos días muy pesados, más para el azabache que en esos momentos estaba de un humor de perros, no aguantaba ni un solo minuto más a ese tipo, por más hermano que fuese de su pareja, de su mocoso, ya no podía más y maldecía el plan, maldecía a su comandante y a esos tipos que se creían la gran cosa, maldecía y esperaba que se muriese Zackly (algo que sucedió en eso días sin saberlo el) y respiraba hondo para exhalar profundamente. Espera que no tardarán tanto en retener a ese tipo, tal vez su amigo el cejas ya hizo algún movimiento debajo de la manga y su mocos estaba en marcha con su plan para que se reunieran tanto su hermano cómo el para acabar con su tortura de la cual aguantaba las ganas de querer llorar y si no era de alegría sería de pesar o de coraje.
Últimamente maldecía sus hormonas alteradas por culpa del mocos que llevaba en su interior.
Este sería su último hijo, con dos podía solamente, no habría un tercer niño o niña saliendo de ya saben nuevamente; dolía hasta la madre santa, y sentía que se partía en dos, incluyendo el dolor y de que muere ahí mismo dando a luz.
Usaría ese remedio que cualquier doncel sabía que funcionaba, ese extraño brebaje para dejarlo estéril y así jamás volvería a tener ni un solo mocoso más; simplemente tenía mucha paciencia de sobra, algo raro en el, pero, ya no podía más con niños pequeños. Su hijo mayor era un excepción, por las circunstancias de la vida y como se dio, como este niño que crecía dentro de el, que era de su mocoso mayor, ósea el padre que no lo dejaría si sabe lo que le conviene.
-Señor—un cadete tapado con la capucha.—Necesito hablar con usted de algo importante.
-Tsk—parándose para voltear a verlo usando ese tono frio—¿Que sucedió ahora?.
Sus cadetes, o subordinados mejor dicho se dieron cuenta de su aura oscura como de su estado y pensaban que era mejor mantener distancia si no querían morir por alguna extraña razón, o ser golpeados hasta quedarse sin dientes sangrando sin ninguna posibilidad de pedir ayuda al estar alejados.
Sentían pena de aquel cadete que llegó ya que no era bueno hacer enojar a su capitán menos por esa aura.
Hasta el macaco, digo el hermano del castaño, Zeke noto esa aura y ese mal humor suponiendo que era por sus hormonas por su estado y admitía que esa mirada daba miedo, preguntándose una única cosa, ¿cómo es que su hermano se enamoró de ese tipo?.
No le encontraba lógica alguna.
Su hermano era distinto, podía notarlo cuando lo conoció y por lo que Reiner le dijo de el, pensó que sería alguien que tendría una familia con una mujer como con la chica Ackerman, no con un hombre que era su enemigo y era lo contrario a sus gustos, su forma de ser y su carácter no cuadraban.
Suspiro cansado, pasaron los días, teniendo que aguardar el momento bebiendo el café que tenía, prefería beber café, no le gustaba el sabor del vino, nunca fue muy afecto y eso era algo que sabía que muchos tenían en común, muchos preferían el vino por su sabor o la cerveza, puros borrachos conoció y era más común en soldados por lo que pasaban y tenía conocimiento de ello.
Debía esperar el momento, ya no podía seguir ahí, debía reunirse con su hermano para que se cumpliera su objetivo.
Su hermano lo comprendía, y no era por no perder proteger a ese tipo, solo si su hermano no se enteraba nada pasaría y seguiría todo de acuerdo al plan, en su estado sería más fácil y quién lo sabría, ni esos sujetos podrían hacer algo al respecto porque para entonces todo habría acabado.
En los muros con la huida del castaño de la prisión, incluyendo de aquellos chicos que fueron puestos bajo arresto por divulgar información, y la muerte del comandante Zackly por una bomba puesta en su oficina que aún no se explicaban como es que pasó sin que nadie se diera cuenta, resultando muy extraño para muchos.
La chica de lentes no le agradaba mantener bajo vigilancia a aquellos que los ayudaron mucho en estos años.
Solo que con este incidente y con la desaparición del castaño, no sabía que hacer y pensó en ir a buscar a su amigo pero si lo hacía pondría en peligro todo, y con esto no era bueno dejar que se reunieran ya que no sabían aún que es lo que planeaban en realidad si se juntaban los hermanos Jaeger.
-Hanji-san—el rubio se acercó un poco preocupado.—Cree usted que sería bueno hablar con el comandante.
-Erwin fue enviado a Rose para verificar la seguridad—siendo fría en su modo de hablar cómo seria.—Sabes si de casualidad Annie o Mikasa saben algo.
-Mikasa ha estado muy ocupada con Annie después de la muerte de Sasha no ha sido la misma—hasta el lo sabia mejor que nadie.
-Comprendo—suspiro y el no saber cómo resolver la situación la estresaba mucho pensando si tan solo Moblit estuviera con ella.
Desde que murió el asistente de la chica de lentes, muchas cosas cambiaron, demasiadas para ella, y ahora cada vez que hacía algo en su oficina o recordaba lo que se le olvidaba, como dormir y comer como se debe, actuar normal con los demás y no como una loca obsesionaba con los titanes. Recordaba que la persona que estuvo con ella siempre fue su asistente, Moblit o su otra cadete de nombre Nifa (no me acuerdo si así se escribe), con ella eran los únicos que debían estar ahí apoyándola siempre con sus locuras, evitando que se muriera o cometiera un locura mayor antes de ser castigada por su amigo o asesinada por el otro amigo que tenía; los extrañaba mucho y extrañaba más a su antiguo asistente, hasta lo admitía dependía de el más de lo que pudo imaginar.
Ahora debía lograr averiguar algo por su cuenta.
Dejo al rubio, despidiéndose de el y yendo a otro lado para pensar que hacer en esa situación.
Una vez solo el chico, camino de regreso solo, muy serio y con una cara de cansancio.
Ya no sabía que pensar, su amigo Jean se la pasaba de vez en cuando yendo a ver a Marco que estaba mal y parecía estar en un estado de coma por las heridas que sufrió y aunque fueron a entregarle la carta que Ymir le dejo a Historia, resultaba difícil hablar con el. Por otro lado Connie culpaba a Eren de todo y prefería entregar el poder de titán a otro ya que no lo creía más apto para poseer ese poder por lo que pasó, dolido por la situación y no sabía con quién contar ya que las memorias de Berthold no le traían nada bueno últimamente.
Ni siquiera podía ir hablar con su amiga o contar con ella, se la pasaba todo el tiempo con la rubia de coleta, aun si eran novias, no podía ir hablar con ella, no sin antes recibir un después o mañana, algo que no sucedía.
Y si iba con el comandante, de seguro el iría haber a su esposa embarazada y aún le dolía un poco, prefería evitar laguna escena incómoda que ver, hasta evitar traer problemas a ellos.
Por eso mismo se detuvo, alzando la vista al cielo azul que se mostraba mientras las nubes blancas avanzaban lentamente u unas aves cruzaban, tan absorto se quedo al regresar al pasado donde todo era más fácil al ser solo un niño.
Tocaron su hombro siendo alguien que conocía bien al fijar su vista en quien había sido con su sonrisa.
-¡Quita esa cara cabeza de coco!—burlándose de el para animarlo un poco por la extraña sensación en el ambiente.
-Perdona Hitch—sonriendo aunque sea un poco.—Con todo lo que pasa me preguntó que debo hacer.
-Lo he debes hacer ahora es pensar con la cabeza fría y analiza la situación profundamente—era ms que obvio.—Eres un cerebro. ¿Que has notado tan diferente estos días?.
-¿Notado?—no lo comprendía.
-Si, que has notado de diferente a tu alrededor y no hablo solo de tu entorno—era más que obvio, hasta ella lo noto.
Esas palabras lo ayudaron un poco pensando en todo para saber que hacer ahora, recordando que últimamente noto un extraño comportamiento en muchos soldados de la legión, en especial a aquellos que se unieron hace poco y eso incluía a la gente que venía fuera de Paradise.
En otro lado.
Desde que se escapó de prisión, sin que nadie se diera cuenta, logrando llegar con eso cadetes que lo apoyaban sin saber sus verdaderos planes, al ser influenciados por lo que creían ahora y solo ser sus marionetas mientras su plan tuviese éxito. Un castaño aún no podía evitar mantener esa mirada sería, como si no le importará nada, viendo como pasaban las personas fuera sin que se dieran cuenta que estaba más cerca de lo que creían y no había huido tan lejos.
Seguía sintiendo que lo mejor era encontrar a su hermano antes de que ellos pensaran en llevarlo a otro lado, eso incluía aislar al azabache igual, con su estado no era bueno que permaneciera en cualquier lado y menos que pasara algo, no pudiendo ayudarlo y solo apretando el puño al sentir impotencia.
Allá afuera, en algún lado estaba su pequeño capitán con su hijo cumpliendo una orden y sabía que era difícil para el tener que encargarse de alguien como su hermano que solo tenía un objetivo y si no fuera porque tenía que acceder a la coordenada como fuera, dejaría que lo matarán.
No sentía nada por alguien a quien apenas conocía y sabía que era su culpa lo que sucedió.
Ni siquiera perdonaba a su padre, no desde que obtuvo este poder por su culpa y antes de que hiciera algo, escucho pasos acercándose, resultando ser nadie en especial al seguir su camino para apartarse de la ventana y sin perder ni un solo minuto más debía actuar ya.
Debían evitar perder un solo minuto más, en cualquier momento Mare enviaría a sus tropas a contratar por lo que pasó allá y debían está listos así que salió encontrándose con algunos charlando que al verlo solo se callaron haciendo un saludo.
-Ya es momento de poner el plan en marcha—dirigiéndose a los que lo conocían.—Debemos alejar a cualquier civil fuera de Shingashina sin que sospechen nada. Los comandantes y demás soldados se deben encontrar aquí y esa será nuestra oportunidad para liberar a quienes fueron puestos bajo custodia.
-¡Entonces ya lo escucharon!—uno lo conocía bien em style="box-sizing: border-box;"span style="box-sizing: border-box; font-weight: bold;"(creo que era Floch)/span/em.—Es hora de movilizarnos en grupos de tres personas par no levantar sospechas.
Nadie se quejó y así se fueron yendo en grupos de tres sin causar sospechas en los demás.
Incluso al quedarse un joven chica que se acercó al castaño.
-Me preguntaba si Mikasa-san nos apoyara—era ms un comentario egoísta de su parte.
-No lo se—lo quería involucrarla a ella ni a ninguno de sus amigos.—Si no lo hace debes recordar que debe ser encarcelada con los demás sí oponen.
-Entiendo—bajo la cabeza para solo apretar su ropa.
-Ya es hora—regresando ese chico.
Debían salir por otro lado, no por la puerta principal, debían evitar ser vistos, en especial ahora que buscaban al castaño preocupados de que se le ocurriera usar su poder en contra de ellos al querer saber dónde está así hermano.
Se colocaron sus abrigos, incluso el castaño se puso el suyo resultando más maduro al agarrar sus cabellos.
Su prioridad en esos momentos era lograr ubicar a su hermano, alejar al azabache de todo y acceder a la coordenada aun si el costo fuese en algunas muertes que el quisiera evitar a toda costa.
Aquí acaba el capítulo del día hoy.
Espero que les guste este capítulo y la imagen de Eren me gustó mucho asi que la puse ^^
Besitos :3:3:3:3:3
