Capítulo 64
El llamado
Parte II
Estaba oscuro, como siempre lucia antes de encontrar a ese maldito insecto luminoso.
Tres pasos, cuatro, cinco…
Y a propósito… ¿Dónde demonios estaba? ¿Por qué aun no había aparecido, agitando sus diminutas alas, incitándola a seguirlo?
Bellatrix avanzó con cuidado, entre cerrando los ojos. No veía absolutamente nada. Sabía que no existían obstáculos en su recorrido, o por lo menos nunca se había topado con uno. En todas las veces que había estado allí, su caminata siempre había sido casi recta y sin interrupciones. Aun así, caminó con cautela, poniendo un pie y luego otro, tomándose su tiempo entre pisada y pisada.
Respiró haciendo un poco de esfuerzo. Le dolía el pecho. Era una sensación de irrealidad, acompañada de dolor físico. Se sentía ahogada y algo cansada. Considerando de qué se trataba de un sueño, era extraño que se sintiera de esa forma. No tenía mucho sentido. Se sintió inquieta…No estaba bien. Lo podía oler, casi palpar.
La niebla parecía ser más densa que de costumbre. ¿Qué ocurría en aquel sitio? No era como siempre.
¿Dónde estaba Hermione? En esa etapa siempre aparecía a su lado.
Caminó unos cuantos metros, pero de pronto se detuvo en seco. Alguien estaba con ella. No estaba sola. No era la madre de su hijo. Podía sentirlo. Estaba segura que había alguien más… ¿Acechándola? ¿Observándola?
Giró en redondo un par de veces, extendiendo un poco los brazos para hacer balance.
—¿Hermione?—llamó precavida. Aunque todas las células de su cuerpo le decían que no era ella debía intentarlo.
¡Maldito sueño!, maldijo apretando la mandíbula.
Entre cerró los ojos tratando de focalizar algo, aunque sea mínimo, pero era inútil. No se veía nada. Entre la niebla y la oscuridad era imposible ver algo que no fuera más que sus manos.
Se refregó los ojos, cerrándolos y abriéndolos, mentalizándose en despertar de una condenada vez. Nada…Todo seguía igual.
¡Realmente odiaba este sueño!
De pronto algo susurró a su espalda, haciendo que los vellos de la nuca se le erizaran automático.
—¿Quién demonios eres? ¿Déjate ver?—exigió con voz firme, mirando para todos lados.
El dolor en su pecho cada vez era más fuerte. ¡Maldita sea…! jadeó. ¿Qué le pasaba?
—¡Tú lo sabesss….!
¿Qué?
Se escuchó por todos lados, haciendo ecos a la distancia. La voz era extraña, melosa, pero a su vez cargada de ironía y resentimiento.
La conocía, sabía quién era.
—¡Sabes que pasará…!
Siguió diciendo. No provenía de ningún sitio en concreto, el sonido parecía brotar desde el mismísimo suelo.
—¡Muéstrate!—gritó Bella con el corazón latiéndole violentamente—¡MUÉSTRATE! ¡AHORA!
—Sabes que lo mataré. No podrás impedirlo…
—¿Matarlo? ¿Hablas de él?—frunció el ceño a más no poder—. ¡Sobre mi cadáver! ¿¡Me escuchas!?—rugió con todas sus fuerzas —. ¡SOBRE MI CADÁVER!
—No podrásss…
Cayó de rodillas. No podía respirar. Se estaba ahogando.
—Me traicionaste…Te traicionaste a ti mismaaaa…
—¡No! ¡No! ¡NOOOO! —gritó con todas sus fuerzas, tomándose la garganta con ambas manos.
Y de repente la inconsciencia y la oscuridad se apoderaron de ella…
….
Hermione quedó paralizada al escuchar el alarido de dolor, al otro lado de la puerta, y en la mitad del pasillo. Había estado a punto de ingresar.
—¡Ayyyyyy! ¡No te lo diré!—gritó Bellatrix, mirando el techo de la habitación como si allí se encontrara alguien. Era espeluznante.
—Madame, Black…—susurró Dumbledore cuidadosamente.
—No se me acerque—detuvo—. Lo sabe….Shhh… ¡Cállese!...Él lo sabe. Y yo no podré, aunque me esfuerce, no lo lograré—chilló desesperada.
¿Lo sabe? ¿Qué cosa? Bellatrix no va a poder… ¿con qué? Estuvo tentada en abrir la puerta de la celda y preguntarles de una buena vez de que se trataba lo que le estaban ocultando, pero Molly la tomó por el brazo y con gentileza la apartó de la puerta.
—Démosle unos minutos más. Se calmará y en breve podrás ingresar, querida—dijo Molly con suavidad y con una pequeña sonrisa forzada.
A medida que caminaban con lentitud, recorriendo el pasillo vacío, iba escuchando pequeños fragmentos de la conversación:
—Entiendo. Debe tranquilizarse—calmó Albus con voz serena—. Severus, si me haces el favor—apremió.
—¡No se me acerquen! ¡NOOO!—rugió desde lo profundo de su pecho.
—Abre la boca—gruñó el pocionista, luchando un poco.
¿Qué estaban haciendo con ella? ¿Por qué Snape la estaba obligando a ingerir algo? Eso no era correcto. Tal vez si entraba en la habitación, si le permitían hablar con ella con tranquilad, no tendrían que obligarla a nada. ¡Maldita sea! Estaba embarazada y agotada por la transferencia fallida, no lisiada. Quería ayudar.
—Eso es. Le prometo que en breve se sentirá mejor—dijo Albus con aprobación.
—No será suficiente. Usted lo sabe—le habló Bellatrix directamente con los puños fuertemente apretados.
De mala gana, Hermione se dejó arrastrar lejos del pasillo…lejos de los gritos y suplicas. No pudo escuchar más nada. Otra vez y para no perder la costumbre, todos le estaban manejando la vida y alejándola e la verdad.
Después de un desayuno obligado y de que el Medimago le hiciera una revisión a cargo de Andrómeda, Hermione estaba más que pronta para intentar ir a su encuentro.
Fleur, y Molly se habían adueñado de la cocina. Snape había ingresado a Harry en el estudio y por suerte, nadie lo había visto desde entonces, solo Minerva y Dumbledore que ingresaban en esa habitación de vez en cuando. Andrómeda se estaba repartiendo como podía; iba y venía desde su casa y a la mansión. Y a Arthur lo tenían como anexo con el castillo. Parecía ser que estaba todo cubierto. Aunque Hermione, pensaba lo contrario. Seguían ocultando información y en su mente era más sencillo que lo que sus ojos veían…
¿Cómo iban a solucionar algo tan enredado si no eran capaces de asumir las situaciones? Esos eran los momentos donde su mente solo podía razonar tres cosas…su hijo, Bellatrix y Luciole. Escapar a su casa y llevarse a Bellatrix con ella…pero no era estúpida, sabía que en las condiciones en las que se encontraba Bellatrix, era una pésima idea. Pero solo era una fantasía, no un plan a ejecutar. Una preciosa fantasía que la liberaba del estrés, aunque fuera momentáneo. Imaginársela desayudando a su lado. Tranquila y bromeando. Como es ella cuando se relaja, como cuando estuvo en Luciole y le trajo regalos…así, perfecta.
—¿Pronta?—pregunto Narcissa, extendiéndole la mano para ayudarla a levantarse del sofá, sacándola de su fantasía.
—Más que pronta—asintió.
—Vamos—dijo entonces.
Ya era el momento.
La puerta de la celda se cerró y las tres mujeres quedaron en suspenso. Y como si algo invisible cortara el aire, todo el ambiente cambió en un pestañeo.
Bellatrix caminó como poseída en dirección a Hermione y con los ojos inyectados de odio, alzó el brazo y le propino un salvaje golpe en el rostro. Así. Sin preámbulos, ni palabras de por medio. Directo.
Narcissa quedó estupefacta.
Hermione se tomó la cara, pero no se movió. La mejilla rápidamente se le tornó de un color carmesí, y el parpado derecho se le hinchó casi al instante. La bofetada había sido brutal. Su bebé se agitó de golpe, pateando frenéticamente. El pequeño sintió la tensión agarrotada en los músculos de su madre y sacudiéndose con fuerza, hizo que la castaña se tomara el vientre instintivamente.
Bella respiraba jadeando y con los ojos muy abiertos, con la mano aun levantada. Su cerebro aun no había analizado lo que realmente había sucedido. Estaba en shock, de pie, estática y sudando de pies a cabeza. Estaba empapada y lentamente su cuerpo entero comenzó a temblar ligeramente.
Hermione, sin pestañar y el mismo sitio solo pidió una cosa:
—Narcissa déjanos solas—dijo con firmeza, sin dejar de mirar a Bellatrix a los ojos. Aunque sentía el corazón en la garganta, se mantuvo estoica, inamovible.
—De ninguna manera. No te…—quiso protestar enérgicamente, apretando su varita.
—¡Narcissa!—detuvo en seco—. Te lo ruego. ¡Déjanos solas!—alzó un poco la voz.
Necesitaba que estuviera fuera de la habitación. Solo lograría calmarla si estaban a solas. Estaba segura. Bellatrix no lo había hecho a propósito. No estaba en sus cabales. Toda ella destilaba el veneno de antaño. Debía lograr que volviera en sí. Traerla de vuelta, a su lado.
—Esto no me gusta, Hermione…
Terminó de decir Narcissa mientras salía de la celda, para quedarse justo del otro lado. No se iba a ir muy lejos. Pero sabía que Hermione tenía razón, su presencia solo empeoraba el comportamiento de su hermana.
Hermione vio la puerta cerrarse y se adelantó en su dirección.
—Mírame. Mírame, Bellatrix—imploró—. Siente a tu hijo. Dame tu mano, por favor—pidió extendiendo la suya para que la tomara.
Bellatrix la miraba con los ojos desenfocados. A penas pestañeaba.
—Yo…yo no puedo…—negó, retrocediendo un par de pasos—. No quiero lastimarte. Ni a él—le tembló la voz. Era la primera vez que se sentía aterrada. ¿Y si no podía controlarse y la golpeaba hasta matarla? No, no podía dejar que se le acercara.
—No lo harás. Confío en ti—dijo con la voz tranquila y suave.
—¿Tú qué?—se atragantó—. ¿Confías en mí? ¿Estás loca? Tú no puedes confiar en mí. Ni yo lo hago—gritó desaforada de pronto.
—Puede ser, pero escuchaste bien. Sé que no me lastimarás—siguió hablándole de la misma forma. No iba a ceder.
—Hermione…te golpeé… ¿no te das cuenta?—quiso hacerle ver, señalando su rostro —. Voy a lastimarte…otra vez. ¡Vete!—exigió, pero con la garganta aprisionada.
—Shhh…No me iré—negó acercándose más, hasta llegara a tenerla frente a su rostro—. Dame tus manos—pidió, sosteniéndolas.
….
Narcissa se sentó en el suelo del pasillo, mirando la puerta. En su rostro se dibujaba una pequeña sonrisa de lado. Los gritos habían cesado.
"Solo tú, Hermione", susurró en silencio, completamente agradecida. Su familia, su vida, su propósito…todo había cambiado drásticamente después de cruzarse con esa joven maravillosa…
Y sus vidas seguían transformándose. Con un ligero rubor, pensó en Fleur. Su amiga…amante y nueva compañera de ruta.
En el centro de la silenciosa habitación, ambas se miraban a un paso de distancia. Bella aun sostenía el vientre de Hermione, y esta a su vez sus manos. Dormir para una transferencia completa no iba a hacer una opción, por lo tanto la azabache se concentró para poderle pasar hasta la última gota de energía que fuera capaz. Y estaba resultando bastante bien porque sus piernas comenzaron a hormiguear con rapidez. Señal de que pronto debería sentarse.
—¿Desde cuándo no quieres o no tienes intenciones de volver a su lado?— preguntó Hermione con cautela. Estaba bastante tranquila, pero de todas formas debía tener cuidado—. En otras circunstancias tú estarías haciendo lo inhumanamente posible para salir de aquí. ¿Qué ha cambiado? ¿Por qué ya no quieres reunirte con él?
—Es complicado…—murmuró, apartando la mirada. Inevitablemente tendría que volver a su lado, pero ese no era el momento.
—Intenta explicarlo, por favor—insistió con suavidad.
Bella se tomó un momento para suspirar. Se apartó dándose la vuelta y se sentó en el sillón único, al costado de la ventana que daba al jardín.
—Desde mi reunión improvisada con el viejo decrepito—contestó por fin, de cara a la ventana.
—Sabes algo que yo desconozco, lo sé—dijo Hermione, sentándose en el borde de la cama desecha.
—Y yo sé que lo sabes—asintió, apretando los labios en señal de disculpa.
No, todavía no. Debía soportar un poco más. No era el momento. Y en ese instante que sus pensamientos la embargaban de preocupaciones internas, una gran punzada de dolor la atravesó de lado a lado….el efecto del sedante se estaba diluyendo. En unos pocos minutos necesitaría otra dosis.
—Ahora sí, hazme caso, Hermione—ordenó dándose la vuelta para mirarla fijamente—. Sal de la habitación y llama a Narcissa ¡Hazlo!—apremió, sosteniendo el marco de la ventana para clavarle las uñas con las poca fuerza que le quedaba.
—De…de acuerdo—aceptó sin replicar.
Hermione era cabeza dura en muchas situaciones, pero sabía perfectamente cuando Bellatrix hablaba en serio. Su mirada era inconfundible.
Salió de la celda en menos de un segundo, encontrándose con Narcissa del otro lado.
Mirando como ella se adentraba de golpe, dejándola sola, se le ocurrió hacer una pequeña ilusión en su rostro magullado. Lo que menos necesitaba en ese momento era que la atosigaran a preguntas. Por lo tanto, apuntó su varita a su ojo y mejilla y con un giro suave de muñeca su cara volvió a su estado original.
Preocupada por Bellatrix se encaminó hacia la sala de la mansión, analizando la corta conversación que habían tenido momentos antes de tener que abandonarla. No se iría detrás de Voldemort. No la dejaría. ¿Qué era lo que sabía? ¿Qué era tan importante como para darle la espalda a ese ser que siempre llamó "su señor"?
Sin darse cuenta sus pies la llevaron directo a la sala para encontrarse con sus amigos que de inmediato se acercaron para recibirla.
—Se te ve mejor—sonrió Draco, un poco más tranquilo, ahora que la veía.
El rubio caminó con ella hasta el sillón.
—Lo estoy—confirmó con otro semblante. A pesar de todo estaba más repuesta, era cierto. Gracias a Bellatrix, su cansancio se había disipado casi por completo.
—¿Cómo está ella?—preguntó Ron, acercando una silla para estar los tres más compactos.
—Soportando—contó con voz preocupada.
—Ese maldito—masculló Draco. Su tía era fuerte y por demás poderosa, pero Voldemort, era Voldemort. No podían negar el hecho de que se enfrentaban, nuevamente, al mago más oscuro y poderoso. Y lo aceptaran o no, Bella seguía siendo una Mortífaga.
—¿Cuando se va a cansar de torturarla?—escupió Ron con disgusto. Si la loca estaba mal, se resumía a que todos lo estarían.
—En realidad no funciona así precisamente—negó Draco, torciendo el gesto.
—¿Qué quieres decir?
—El llamado…es eso precisamente, un llamado. En realidad es improbable que él sepa que mi tía no está dispuesta a acudir. Presa o no, eso ahora da igual. Lo que quiero decir es que él la está llamado, no torturando. Lo que pasa es que como ella no se presenta, la petición se hace cada vez más intensa—explicó.
—Oh…—exclamó Ron.
—¿Eso significa que irá a peor?—preguntó Hermione con cara angustiosa.
—No, no con las pociones de Snape. Además en parte Ron tiene razón, al no tener respuestas, tarde o temprano, dejará de llamarla—dijo, tratando de calmar a su amiga.
La puerta del estudio se abrió y de ella salió primero Dumbledore, luego Snape y por último un Harry completamente distinto al que había entrado a la mansión en la hora de la mañana.
Hermione, al otro extremo de la sala, suspiró hondo, mordiéndose el labio.
Y como si se tratara de otra época, de otro momento de sus vidas, Harry le sonrió a la distancia. Con una sonrisa sincera y genuina. Pero al no tener respuesta solo pudo quedarse allí, sin entender que era lo que realmente sucedía a su alrededor, viendo como Snape lo empujaba levemente para que entrara a la chimenea de la mansión.
Hermione cerró los ojos un momento y segundos después, su ex amigo desapareció de la sala.
Dumbledore volvió al pasillo con unos cuantos frascos en sus manos y la sala, nuevamente quedó despejada.
—Es un imbécil—despotricó Ron, apretando los puños—. Te agarraría y te comería la cara de un beso—le dijo a Draco—, solo para que él energúmeno lo viera y muriera de un ataque.
El rubio se sostuvo la nariz, un poco tentado. No era una mala idea. Pero no era el momento para hacer una semejante escena romántica.
—Está desmemoriado—susurró Hermione, aun mirando la chimenea vacía y ajena al chiste. Aun le dolía, y mucho. Le hubiera encantado que formara parte de su vida.
—Da igual, Potter siempre fue un ególatra, insufrible—aportó Draco, sin contenerse.
La castaña se acomodó en el sillón y apretó los labios en gesto triste. Ron tenía razón. Harry había cruzado una línea que jamás había imaginado que fuera capaz. Había dicho cosas horrendas. Las había dicho consciente y sin atisbo de arrepentimiento. Sí, por primera vez se sentía preparada y en paz con lo que ahora era su vida. Ya era tiempo que cerrara ese libro. Que le diera un final a su relación con Harry, a su pasado. Que se permitiera dejarlo ir, sin guardarle rencor alguno. Simplemente pasar página y seguir adelante.
Nuevo capítulo! Contenta de actualizar. Bueno, más o menos los hilos se van ajustando. Narcissa reconoció en soledad lo que está teniendo con Fleur. Bella a pesar de haber golpead a Hermione, pudo controlarse y hacer la trasferencia. A Harry le modificaron los recuerdos. Y por ultimo y creo más importante, Bellatrix no volverá con Voldemort.
Gracias a los comentarios: Jane Astrid, Lizi, Bants, Karla, Steph, Eledi, Serry24, y Lion130. Gracias chicas/os por siempre estar al pendiente (cara de contenta)
Espero que les gustara. Y por si no puedo actualizar antes "Muy felices fiestas", coman rico y disfruten.
Muchos abrazos y nos leemos!
