La muerte de Katya no fue la única perdida que tuvo Mari esa trágica noche. Llorando sin separarse del cuerpo inerte de su amada y compareciente de un inmenso dolor físico producto de sus lacerantes heridas, Celestino Cialdini junto a Nicolaivich Plisetsky hicieron a duras penas que esta pudiera reaccionar para atender al último llamado de su maestra. En contra de su voluntad, fue llevada hasta el centro del salón, donde la sangre y la devastación era más notable, allí Mari se encontró con el cuerpo de maestra desparramado sobre el suelo. Sus cabellos cortados en un extremo yacían ahora alrededor de sí misma mientras los consejeros y líderes de las facciones recitaban conjuros que pudieran sostener su vida por varios minutos más, sosteniendo su mano, Minako Okukawa recibía a la mejor estudiante de su madre a un lado. La diosa suprema apenas podía respirar, la sangre salía copiosa y no dejaba de murmullar palabras entrecortadas, aun cuando todos le decían que no hablara, no había nada que pudiera callarla, ni siquiera las lágrimas o el dolor.
—Lo selle… selle al dios de la calamidad y destruí su cuerpo en la nada…. Apenas pude destruirlo… pero sigue vivo…
Las lágrimas en los ojos de Mari volvieron a bajar al observar el estado de quien fuera su maestrea y segunda madre, enérgica como ninguna otra, sabia y afable, la personificación del poder y el equilibrio ahora estaba postrada en el suelo, quemada, herida y cubierta de sangre, cada vez más pálida y sin poder ver bien al resto de las personas que la acompañaban. Mari tomo la otra mano de Lady Yuxie, le pidió que no hablara, que ya estaba todo bien, pero esta solo sonrió amargamente junto a las lágrimas de su estudiante.
—Lo siento mucho, Mari, Minako… Aun cuando mi poder es así, debo dejarles en un momento como este y con una carga tan inmensa sobre sus hombros —se disculpaba la diosa, perdiendo el brillo de su mirada y con lágrimas en el borde de sus ojos, el agarre de su hija y su estudiante se afianzo al sentir como el alma de quien fuera su modelo a seguir se escapaba de sus manos—. Lo siento tanto…
Con esas últimas palabras, Okukawa Yuxie cerro sus ojos para siempre. A partir de ese momento el luto cubrió todos los rincones de aquel mundo, la oscuridad había cubierto con su manto la faz de los dioses, atormentándolos, sellándolos con el miedo de que aquel horripilante moustro despertara nuevamente de su letargo. Esa consiguiente primavera, Mari Katsuki fue nombrada reina y lideresa de la facción del hielo. Pese a que conto el apoyo de su familia y amigos, su alma se había recluido en la oscuridad del desprecio, remordimiento y a pesar de que acontecieron 23 años de paz relativa, el miedo persistía.
—Aun cuando estoy casada y Nozomi es mi fiel compañera, mi corazón jamás podrá apartar a Katya de él. Eternamente ella será la persona que amare únicamente —declaro, cerrando finalmente el libro y observando por una última vez, el cuadro con la figura de su amada.
Yuuri descubrió su rostro enrojecido por las lágrimas, observando la silueta escueta de su hermana luego de contarle todo. Jamás espero que el peso de aquel pasado fuera tal sobre los hombros de su hermana, con un miedo irrevocable, una responsabilidad ineludible y un amor eterno, podía apenas entender los motivos detrás de muchas de las acciones llevabas acabo por la alfa. Entendía finalmente su desesperación y creía más que nunca el potencial peligro que representaba el regreso de Fujiwara Kôki. Pero si las palabras de su hermana eran completamente ciertas, y Lady Yuxie había sellado el alma del dios de las calamidades en la nada, destruyendo su cuerpo ¿Cómo era posible su regreso? Esa interrogante no aun tenia respuesta precisa, y las dudas crecían en la mente de Yuuri. Sin embargo, debía establecer cierta prioridad a sus pensamientos en ese instante con la sinceridad de su hermana frente a él.
—Lo siento Yuuri, sé que todo esto es difícil para ti, yo más que nadie quisiera que las cosas no fueran de este modo. Pero te lo pido desde el fondo de mi corazón —le dijo, y el dios sabía a qué exactamente se refería. Aun cuando esta le había tomado de las manos, temblando, Yuuri no tuvo la fuerza para negarse, porque ambos habían sufrido demasiado, y quizás lo que debía hacer era luchar con ella, permanecer con su familia contra todas las adversidades.
Pero aun cuando abrazo a su hermana, y sintiendo que estaba haciendo lo correcto, en su pecho escocia la traición de sus sentimientos.
¿Qué se supone que debía hacer entonces?
Con la supuesta reconciliación de los hermanos, los detalles de la boda se habían acelerado. Entendiendo que quizás de ese modo la tranquilidad de los pobladores de la facción del hielo pudiera ser alcanzada, Yuuri espero en silencio que todo acabara. Apenas habían transcurrido dos días desde su conversación con Mari, recorriendo el cielo estrellado en busca de una tranquilidad que no alcanzaba. Si el dios era sincero, aquel plano infinito siempre le había atraído, encantado por esa infinidad, miles de recuerdos se arremolinaban en pecho, intentándolos callar, provocándole así un instante lleno de soledad. Pese a que sus límites con su hermana y su familia se habían acabado, estando nuevamente rodeado de tantas personas que le amaban y que sentía que debía apreciar, seguía sintiéndose inmensamente solo.
Cuando el sol apareció con su poder, alejando las estrellas de aquel cielo hasta la siguiente noche, Yuuri aprecio a la distancia algo. En los límites de la facción del hielo con la facción de la luz, transitaba una pareja de dioses que realizaban una danza particular, el joven omega la reconoció como el saludo del gran astro, un baile tradicional que aquellos dioses ofrecían al ente que les proporcionaba su energía. Aquella danza era hermosa y era la primera vez que Yuuri la observaba durante un amanecer, sin embargo, en aquella ocasión particular, también alcanzo a ver algo más. Finalizado aquel baile ceremonial, la joven pareja que la realizaba se fundió en caluroso abrazo lleno de algo más que simple compañerismo y cariño, una sonrisa amarga se postro en los labios del dios supremo al ver a sus congéneres disfrutar del contacto que implica un amor sincero, y concediéndoles la privacidad que merecían, desvió su vuelo retornando a las inmediaciones del castillo de hielo. Retomo el suelo, suspirando suave, el ver a aquella pareja le había afectado levemente, atacando un rincón de su pecho con un vació que se había ido desarrollando desde hacía algunos días. Yuuri quería hacer oídos sordos de ese vació, entendiendo la naturaleza del mismo, pero recordando las palabras de su hermana y su propia realidad, se mintió a si mismo que no debía resentir de aquellos recuerdos, que simplemente debía atesorarlos y no volverlos un peso.
No podía resguardarse en ellos, el mismo sabía eso.
Al regresar al castillo, se vio sorprendido de encontrar a Yurio riendo amenamente con el grupo de guardia de hielo que resguardaban los alrededores del castillo, todos eran jóvenes en edades similares que, a pesar de las diferencias jerárquicas, compartían amenamente. Yuuri nunca fue una persona muy sociable, prefiriendo estar con un grupo selecto y siempre acompañado de su familia, motivo por el cual se llevaba muy bien con Yurio dado que tenían esa particularidad en común, con la única diferencia de que el dios de cabellos rubios repelía a cualquiera que no fuera de su grupo familiar de manera tenaz y violenta. El encontrarlo de ese modo, le recordaba al omega que no era el único quien había dado un gran cambio en esos últimos años, y sintiendo una felicidad recorriéndole el pecho, sonrió sin poder evitarlo. Justo en ese momento, los ojos del líder de facción desviaron su atención directo hacia el lugar donde Yuuri se escondía, apartándose de inmediato de sus acompañantes hasta llegar donde su amigo de la infancia.
— Cerdo ¿Dónde has estado? —pregunto curioso y un poco divertido por el escondite donde le había encontrado. Un pequeño rubor cruzo las mejillas de Yuuri al verse observado por los demás guardias—. Incluso faltaste al desayuno de esta mañana.
—Estuve viendo las estrellas y perdí la noción del tiempo —contesto con la verdad, pues había pasado toda la noche y parte de esa mañana sobrevolando el cielo de la dimensión.
Con aquella respuesta, el dios del hielo sintió como sus cabellos eran acariciados suavemente y alzando su vista con sorpresa, se encontró con la mirada preocupada de Yuri observándole.
—Es casi medio día, debes comer algo o descuidaras la salud de tu cuerpo —pronuncio a tono suave, una sonrisa tierna cubrió el rostro del omega.
—Estaré bien, no tienes por qué tratarme como un niño —le riño divertido, pero Yurio no cedió a sus palabras.
—No quisiera que volvieras a colapsar como antes, yo me preocupe mucho esa vez —revelo, dejando mudo al joven de cabellos negros. Y ante la estupefacta vista de los guardias y el propio Yuuri, el alfa le tomo de la mano, despidiéndose de sus acompañantes, caminaron en silencio por los pasillos del castillo.
Mientras caminaban tomados de la mano, Yuuri aprecio la figura de su amigo de la infancia. Más alto que él y con sus extravagantes cabellos rubios sujetados por una coleta, no podía apreciarse que el omega fuera mayor que el dios que tenía enfrente. No podía negar que su actitud le había sorprendido, incluso en ese instante, el que le llevara tomado de su mano era algo que bien era inconcebible desde hacía tantos años y solo devolviéndose a los años en los que aún eran un par de niños pequeños, fue que la soledad del paso del tiempo le atrapo nuevamente.
— ¿Qué es lo que te preocupa? —pregunto de repente el dios de mirada esmeralda, Yuuri lo miro con asombro—. Últimamente has dejado de comer y has estado demasiado callado, aunque finjas estar bien frente a tu familia ¿Te sientes enfermo? ¿Qué es lo que te aqueja?
Se detuvieron en uno de los pasillos, observándose fijamente. Nadie transitaba en esos minutos otorgándoles una confidencialidad que por poco tiempo podrían disfrutar, Yuri analizo cada expresión en el rostro de su amigo, buscando descifrar aquello que le aquejaba. Yuuri, por parte, desvió la mirada, sintiéndose arrinconado.
—No hay nada que me preocupe, estoy bien —respondió a voz suave—. Quizás este nervioso por la boda de pasado mañana, eso me ha quitado el apetito estos últimos días —alego, mintiendo—. Quizás quien tenga preocupaciones en mente seas tú, Yurio. No es usual que preguntes tanto.
—Sí, no puedo negarlo, estoy preguntando demás porque estoy preocupado por ti —contesto, levantando la atención del omega hacia sus ojos—. Estoy preocupado porque a pesar de todos los años que pasen, sigues siendo un pésimo mentiroso conmigo, cerdo.
Yuuri se vio acorralado, estupefacto por las palabras de su amigo. Aunque siendo sincero, no debía de sentirse sorprendido, eran amigos de casi toda la vida, las cosas parecían imposible de ocultarse entre ellos. Agotado, suspiro, la faz preocupada de Yuri aumento.
—Parece que nada puede escaparse de ti, líder de la facción. Eres alguien de temer —comento, intentando sonar divertido, aunque solo pudo salir su voz desganada, el dios acentuó su cercanía.
— ¿Tiene que ver con el compromiso? —cuestiono de golpe, Yuuri no contesto con su voz, pero asintió en respuesta—.
—Bien sabes la situación en la que estoy, la gente me tiene miedo, no hay momento donde no sienta que no estoy siendo observado, juzgado o temido. Mari ha buscado una solución rápida y certera ante ello, y la única salida que encontró es mi matrimonio con Jean Jackques Leroy, siendo él, el general de la armada de la facción, la gente de la facción y el consejo de los dioses estará tranquilo, de ese modo las preocupaciones sobre mi familia estarán en calma también… aunque yo…
Quería tratar de entenderlo, pero simplemente no podía. En el pasado, había ansiado regresar su mundo, había sufrido por tantos años para regresar donde quienes más le amaban, pero ahora que había regresado, algo dentro de él le decía que no estaba bien. No sabía bien cómo explicarlo, pero el vació que se sentía en su corazón le hacía sentirse ahogado. Preso de sus propias decisiones, atado por los sacrificios, recordándole a su yo inicial y haciendo que se sintiera sucio porque ¿De qué otra manera no podría sentirse? Su familia estaba haciendo todo por mantenerse a su lado, para protegerlo, habiendo sacrificado tantas cosas por él, pero eso no hacía que dejara de sentirse solo y atrapado en ese gigante castillo. Todos tenían una vida que vivir, pero Yuuri se sentía aprisionado, y frustrado, con la gente del pueblo temiéndole y sin poder actuar como él mismo, era frustrante que nadie pudiera entenderlo.
Y es posible que de verdad él fuera egoísta, porque no podía pensar más que en ser libre, siendo él. No quería tener que casarse con alguien a quien no amaba, esa era la verdad y aun con todo el dolor que podía sentir, no lo podía negar. Era egoísta con quienes le amaban, pero ya no podía cegarse así mismo.
Él ya no podía pertenecer allí.
Yuri, a escasos metros de distancia de él le miró temblar, con el alma hecha un puño, y queriendo liberarse de todas las frustraciones cargadas hacia ese instante, decidió por primera vez ser valiente en una de sus decisiones.
—Entonces cásate conmigo.
La vista desorbitada de Yuuri fue a parar hacia el rostro del dios de cabellos oro, este tenía una expresión determinada, soportando su mirada. Yuuri, sin embargo, no podía creerlo.
— ¿Qué estás diciendo? —pronuncio anonadado, más el líder de facción no vacilo en sus siguientes palabras.
—Si te casas conmigo, siendo el líder de la facción del hielo. Soy la persona con mayor rango y poder en este lugar, si estas a mi lado, la facción no tendrá nada que temer, tú y tu familia estarán a salvo y el consejo de los dioses no podrá decir nada al respecto. Incluso si eso no es suficiente, estoy seguro que mi abuelo podrá recibirnos en la facción del trueno. No me importa faltar a mi naturaleza siempre y cuando tu estés a salvo.
Pasaron unos minutos de silencio, el alfa estaba seguro que no podía ofrecer más, había dado todo de si con aquella propuesta, estaba determinado a luchar por aquello que quería proteger con su alma, aun si fuera la facción entera, el consejo entero, un millar de demonios o el mismísimo Fujiwara Koki, el haría hasta lo imposible para proteger a Yuuri. Sin embargo, el nudo que se formó en la garganta de Yuri ante la respuesta del omega fue suficiente para destrozarlo por dentro.
—Lo siento, Yuri…
Y viendo aquellos ojos de color ámbar, aquel brillo que siempre amo desde lo más tierno de su infancia, el alfa comprendió que su propuesta jamás sería la solución de los problemas de su amado. Porque también lo noto, en ese mirar escarlata existía algo que, aunque Yuuri intentara negar, él había podido verlo y por eso, como la persona que más apreciaba con su ser, decidió tomar una decisión, aunque esta le lastimara de por vida.
—Creo que mi propuesta fue demasiado desesperada, lo siento. Creo que aún hay otras vías para solucionar aquello que te aqueja, cerdo —pronunció con cierta diversión, sin evitar disculparse por sus anteriores palabras.
— ¿Yuri? —Yuuri alzo la mirada interrogante, encontrando una sonrisa en el rostro de su amigo de la infancia, este por su parte, aparto su rostro hacia un lugar específico del castillo.
—Siento que puedo entenderte, aunque sea un poco Yuuri, te conozco desde hace muchos años, es imposible que no pueda aproximar tus sentimientos —hizo una leve pausa, tomando fuerza—…ya no es solo el compromiso, ya no es solo la facción. Has permanecido tanto tiempo libre, tanto tiempo rodeado de tanta gente que ahora que todos te temen y permaneces dentro del castillo, te sientes frustrado… tal como si fueras un pajarillo enjaulado.
Yuuri sonrió melancólico ante las palabras del alfa. Verdaderamente, había cosas que no podía escapar de él gracias a los años que llevaban conociéndose. Siempre se había sentido agradecido con él, teniendo a quien pudiera recurrir como cualquiera, alguien que pudiera escuchar sus lamentos, entenderlo hasta cierto punto, calmando su corazón y alma, ese siempre había sido Yurio. Pero era momento de decir adiós a eso.
—Quiero que vayas al portal principal de la facción, allí llegaras al lugar donde encontraras las respuestas a todo lo que te has preguntado, o quizás, la certeza de todo lo que ya has entendido —frunció el ceño, cruzándose de brazos—. No importa los años que hayas pasado en la tierra, tienes el maldito habito de pensar en el bienestar de todos los demás por sobre el tuyo propio, pensé que eso se había acabado finalmente pero ya noto que no—le regaño, recibiendo una risa nerviosa por parte del dios—. Sé que me dirás que ese lugar está prohibido como un dios común de este pueblo, pero sé muy bien que estas últimas mañanas has llegado al límite de la facción del hielo —Yuuri le miró sorprendido por verse sorprendido, mientras el dios de cabellos rubios sonreía sorprendido. No debía menospreciar tan fácilmente a su líder de facción—. Descuida, no serás amonestado porque esta es una orden directa mía. Iras a ese lugar y descubrirías todo lo que necesites saber —Sonrió—. Y cuando lo sepas vuelve y dímelo ¿Esta bien?
Yuuri le miro por unos segundos hasta correr a abrazarlo. Yurio correspondió el abrazo satisfecho.
—Eres el mejor amigo de todos Yurio—Le menciono, separándose de él. El alfa le acaricio levemente el cabello.
—Ve antes de que me arrepienta por completo y te encierre en el castillo —le bromeo.
Yuuri sonrió divertido y asintió dirigiéndose al portal mientras se despedía de un melancólico Yuri.
—Mejor amigo, ¿eh? —susurro, viendo el espacio vació por donde había pasado Yuuri.
Sabía que esa decisión que había tomado solo le traería infelicidad, que eso solo volvería alejarlo de él, pero si esa era la única manera de verlo sonreír, el sacrificaría su propia felicidad.
¿Que tal les ha parecido el capitulo?
Luego de los capitulos recuerdos y el especial de Fujiwara Koki nos damos una idea de lo que significa, de lo que ha hecho y es capaz de hacer, aunque aun no tenemos claro que quiere de Yuuri. Por otro lado, vimos a Yuuri flaquear, aun sabiendo lo que desea, es difícil tomar decisiones cuando estas pueden causar dolor o sobre todo, alguien ha sufrido tanto solo para que puedas estar a salvo pese a su miedo. Sin embargo, Yurio supo ayudar también a nuestro dios del hielo
¿Que les pareció su escena? También ¿A donde creen que fue Yuuri? ¿Tienen una teoría de lo que puede pasar? Quiero leer sus opiniones ? ゚リリ
