¡Hola! Subiendo un nuevo capítulo. Me hubiese gustado subirlo justo en Navidad, pero no llegué. No me alejé tanto al menos :) así que puedo decir que es para celebrar la navidad atrasada. Un capítulo romántico. En Japón, la navidad al contrario de países cristianos no se suele celebrar en familia, sino que en pareja, similar a un San Valentín o Día de los Novios. Así que la pareja tendrá su primer navidad como tal. Espero lo disfrutes.

Ranma 1/2 no me pertenece.


|||NAVIDAD COMO PAREJA|||

Cercano a la navidad, la familia Tendo seguía sumamente ocupada. Con muchos y nuevos alumnos en el dojo, Ranma estaba más que ocupado y Akane continuaba adelantando materias. Nabiki comenzó a trabajar como asesora de inversiones en una pequeña empresa y estaba poco en la casa. Soun y Genma habían sido arrastrados a otro viaje de entrenamiento que no fue más que otro engaño del maestro para robar ropa íntima en localidades vecinas. Con la llegada del frío invierno, la clínica del doctor Tofu estaba llena de pacientes, por lo que Kasumi también pudo colaborar poco en la casa.

Cuatro días antes de navidad, un muchacho con un paraguas hacía su llegada a Nerima. Akane venía de entregar unos trabajos en la facultad, abrigada desde los pies hasta la nariz y con gorro de lana ya que ese día hacía mucho frío, logró distinguir a la figura del muchacho completamente arropado como ella.

- ¡Ryoga-kun!

- ¿Akane-san? ¿Qué estás haciendo en Hokkaido?

- Anone (estem)esto es Nerima Ryoga-kun.

- ¿Estoy en Nerima? Shimatta (carajo).

Akane rió ante el despistado muchacho. - ¿Por qué no venís conmigo? Hace mucho frío para estar deambulando solo en la calle con este día.

- Arigato (gracias).

Y se fueron caminando con dirección al dojo. Cuando llegaron algunos chicos iban entrando al dojo y saludando a Akane al pasar al lado de ella. Ryoga los miraba con curiosidad. - ¿Todos esos son alumnos del dojo?

- Así es. Por suerte están viniendo muchos. Ranma resultó ser un buen maestro.

- ¿Ranma se está encargando de las clases él solo?

- Yo lo ayudo los sábados, pero el resto de la semana no tengo tiempo y lo está haciendo por su cuenta.

- ¿Quién iba a decir que ese bueno para nada iba a ser bueno en dar clases?

Akane rió nuevamente – Es verdad. Nunca termina de sorprenderme.

Ranma se asomó a saludar a Akane al escuchar ruidos provenientes de la puerta y al encontrársela con Ryoga dio instrucciones a uno de los alumnos más avanzados que comenzara con el calentamiento.

- Ryoga, tanto tiempo sin pasarte. ¿Estuviste perdido otra vez?

- Teme (desgraciado), seguís siendo tan irritante como siempre.

- Na, Ryoga, tus habilidades me van a venir bien para la clase. ¿Te molestaría ayudarme a mostrar unas técnicas?

- Onegai (por favor) Ryoga-kun. – pidió Akane – A los chicos les encanta ver demostraciones en pareja.

- Si es tu pedido Akane-san, lo haré. – dijo decidido y con las mejillas coloradas.

Mientras Ranma lo miraba con ojos afilados. Allí va otra vez a caer ante los pedidos de Akane, a pesar de que el primero en solicitarlo fue Ranma.

- Ganbatte! (den lo mejor)– dijo Akane mientras lo miraba irse dentro del dojo.

Una vez terminadas las actividades, Ryoga fue invitado a cenar, cena hecha por Ranma, ya que Kasumi no pudo ir ese día y necesitaban reponer energías de forma sana y Akane no era la más indicada para la ocación. Sí, sin embargo, ayudó con el té y preparando el arroz.

- Ne Ryoga-kun, ¿por qué ibas a Hokkaido? – preguntó con curiosidad Akane.

- En realidad quería venir a Nerima, pero pensé que estaba en Hokkaido por el frío. Últimamente está muy fría esta zona.

- Sí, creo que hace más frío que otros inviernos. ¿Habrá aparecido nuevamente la mujer de las nieves? – preguntó Akane.

Los tres rememoraron el momento en que se enfrentaron a ella y rieron.

- ¿Y que venís a hacer a Nerima ahora entonces? Yo hubiese elegido ir más al sur donde está más cálido.

Ryoga se ruborizó – Tengo que verme con alguien…

- Ryoga-kun, ¿seguís saliendo con Ukyo? – preguntó inocentemente Akane.

Ranma se atragantó con la galletita que estaba comiendo y comenzó a toser sonoramente. - ¡¿Con Ucchan?! Más vale que no le hagas nada malo.

- Ranma, Ukyo ya es adulta y puede decidir con quién estar y con quién no. Además ¿de dónde sale ese repentino ataque de celos? – preguntó molesta Akane.

- No son celos. Nada más me sorprendí – se quejó Ranma.

- Ustedes no van a cambiar nunca – dijo Ryoga mirándolos atentamente. – En dos días es navidad y quería pasarlo con ella. Va a ser la primera navidad juntos.

- Qué romántico… - dijo maravillada Akane.

- Ranma, ¿no me vas a decir que no tenés planes de pasarlo con Akane? – preguntó Ryoga con un dedo acusador.

Ranma fue descubierto, en realidad estuvo tan ocupado que se había olvidado que en dos días era navidad. – No-no- no es que no tenga planes… solo que no se los dije todavía – se excusó pobremente.

Sin embargo Akane le creyó - ¿Enserio Ranma? ¿Qué planes tenías? – preguntó emocionada.

- No creo que sea el momento de hablar de eso Akane… estamos delante de Ryoga. – dijo Ranma por lo bajo. Ya pensaría en algo para después. - ¿Ustedes que van a hacer?

- Bueno, yo tengo un día en un onsen (aguas termales) para dos personas con comida y una pequeña fiesta por la fecha. ¿Recuerdan el onsen donde estaba esa muñeca…?

- Cómo olvidarlo… – dijo Akane mientras lanzaba una mirada asesina a su pareja.

- Ya me disculpé por eso. – se defendío Ranma.

- Quitando lo que pasó allí era un lindo lugar. – prosiguió Akane.

- Bueno, ahora lo reformaron un poco agregando unas habitaciones más privadas para parejas. – comentó Ryoga mientras sacaba un folleto.

Akane se quedó embelezada mirando las fotos del nuevo ámbito del hotel. Se veía muy romántico y acogedor.

Ranma miraba por sobre su hombro las fotos y luego observó el rostro de Akane. Podría ser una buena oportunidad para estar solos un tiempo y alejados de tanto trabajo. Entonces Ranma que aún tenía un poco de té hizo que la taza se cayera sobre la mesa volcando su contenido. Akane tomó la taza y luego de propinarle un "Baka" se fue a la cocina a buscar un trapo para limpiarlo. Entonces Ranma aprovechó lo más rápido que pudo en preguntarle a Ryoga.

- Ne Ryoga, ¿cuánto te costó la reserva para ese hotel?

- Unos 20.000 yenes. ¿Por qué pensás llevar a Akane?

- ¿¡20.000 yenes?! ¡¿Qué sos millonario o qué?! ¿En el folleto dice la dirección?

- Sí, está atrás. No tenías nada preparado, ¿eh?

- SSSSHHHH, que ahí viene Akane.

Akane volvía al comedor con el trapo y se puso a limpiar el enchastre de Ranma sobre la mesa.

- Perdón Akane. Debo estar cansado hoy y por eso estoy tan torpe.

- Bueno, yo me voy. Mañana tengo que terminar unos detalles para navidad. – dijo Ryoga mientras se paraba.

- Ah, Ryoga-kun, si querés podés quedarte hoy. Hace mucho frío para que salgas.

- En mi cuarto hay lugar, ya que oyaji (papá) ni mi mamá están.

- Perdón por las molestias.

Terminaron de limpiar y ordenar y se fueron a dormir.

Al otro día, Ranma se puso a revisar cuentas a pagar y el pequeño ahorro con el que contaba. Quería poder llevar a Akane al onsen sin seguir endeudándose con Nabiki, pero no parecía ser posible otra solución. Concentrado sentado en la cama con la calculadora y unos cuantos papeles, no se dio cuenta que Kasumi había entrado a la habitación a dejar ropa limpia.

- Perdón Ranma-kun, pensé que estaría en el dojo como siempre a esta hora.

- Ah, Kasumi, sí ya me voy para allá. Estaba haciendo unas cuentas antes.

- ¿Es por navidad, no?

- Sí… bueno, quería llevar a Akane a un lugar a pasear por navidad… pero lo veo un tanto difícil.

- ¿Cuánto cuesta tu paseo?

- Son unos 20.000 yenes. Además del boleto en tren… pero no creo que eso sea muy caro comparado con el hospedaje en sí.

- ¿Ranma-kun, pensás llevar a Akane-chan a un hotel? – la cara de Kasumi denotaba cierto reproche pensando en que podrían hacer algo indebido para una pareja de no casados.

Ranma notó su gesto y tono de voz y se excusó agitando rápidamente los brazos a modo de negativa – No-no-no es lo que estás pensando Kasumi… es para, bueno, para… para tener un tiempo a solas. ¡Pero no de esa forma! Es que estamos siempre muy ocupados últimamente…

Kasumi le sonrió relajando el gesto – Ranma-kun, yo no soy quién para meterme en su vida personal… pero creo que deben comportarse hasta el momento de casarse.

Ranma no podía adquirir otro color más rojo del que ya tenía en el rostro.

- Quizás con Tofu-san podríamos ayudarlos a hacer ese viaje. Después de todo, vos estás ayudando a mantener esta casa.

- ¿De verdad… no les molestaría? Preferiría no tener que pedirle a Nabiki… no es que no tengo nada, pero sino va a ser complicado terminar la habitación nueva para nosotros.

- Cuando vaya a cenar a casa hablo con Tofu-san y te aviso. Pero no creo que haya problemas.

- Arigato (gracias).

Más tarde ese día, Kasumi volvío a su casa y llamó a Ranma por teléfono. Le confirmó que iban a poder prestarle el dinero y Ranma juró devolvérselo ni bien pudiera. A pesar de que ninguno de los dos se lo solicitaba. Al cortar con Kasumi llamó al hotel para hacer la reservación.

Ya en el tren Akane estaba emocionada de poder pasar al menos un día de descanso, lejos de la casa y de los estudios. Mientras ella contemplaba el paisaje a través de la ventanilla Ranma dormitaba en el asiento que daba al pasillo del tren.

Una vez que llegaron, se registraron y les explicaron las actividades programadas para todas las parejas que quisieran participar. Cuando se voltearon para dirigirse a la habitación escucharon una voz que los llamaba e ingresaban al hotel. – Ran-chan, Akane-chan.

- ¿Ucchan?

- Al final pudieron venir. – les sonreía Ukyo. – Ryoga me dijo que posiblemente vinieran. ¿En qué habitación están?

- En la 25 – dijo Akane mirando el llavero que les entregaron.

- ¡Ah! Justo al lado de nosotros. Estamos en la 24. Podríamos aprovechar la cena todos juntos.

Tanto Ranma como Akane pensaron en ese momento que su privacidad iba a ser imposible nuevamente, no importaba si estaban 300 km alejados de la casa. Sin embargo, ambos sin saberlo pusieron sus mejores caras y aceptaron la propuesta.

Una vez que dejaron los bolsos en la habitación. La cual estaba calefaccionada ya que hacía bastante frío y con una hermosa vista al bosque, el cual estaba cubierto por una fina capa de nieve.

- Creo que voy al onsen un rato – dijo Akane mientras tomaba una toalla y los elementos para ducharse.

- Sí, yo también. Necesito relajarme un poco. Si querés vamos a dar una vuelta cuando terminés.

- Puede ser… si no hace mucho frío. Además quedamos en encontrarnos a cenar con Ukyo y Ryoga.

Ranma se puso a mirar aburrido el panfleto con la programación. – Sí… pero después hay baile… y la verdad, no tengo muchas ganas de bailar hoy.

- ¿Entonces para qué aceptaste ir?

Ranma la miró extrañado. – Yo acepté porque vos dijiste que querías ir.

- Yo dije que quería ir porque vos no tomaste cartas en el asunto y no me dejaste más opción que contestar primero.

- Podrías haber dicho que no igual.

- ¿Y cómo se supone que iba a saber que vos no querías tampoco?

- Como no dije nada supuse que te diste cuenta.

- Justamente porque no dijiste nada no me di cuenta ¡baka!

- ¡No entiendo por qué las mujeres se complican tanto! Si quieren decir no, digan no y listo.

- ¿Y quedar como la mala onda?

- ¿Por qué ibas a quedar como la mala onda?

- ¡Porque mientras yo decía que no vos te quedabas ahí con esa expresión de tonto que tenías! Baka-otoko (hombre idiota)

- Baka-onna (mujer idiota), no se que esperabas que hiciera. Si decía que no seguro que te ibas a quejar igual.

- ¿Cómo no me voy a quejar si estoy con un baka que no puede decirle que no a las mujeres?

- ¡Kuso (mierda)Akane! No sigamos con esto.

- No, quedate tranquilo que no vamos a seguir nada. ¡Me voy al onsen así puedo estar tranquila! – gritó dando un portazo.

Ranma se puso a insultar mientras buscaba sus elementos para bañarse y salió maldiciendo de la habitación con dirección al onsen.

Allí cada uno se encontró con sus respectivos amigos, Akane con Ukyo y Ranma con Ryoga. La reciente pareja se la notaba muy feliz, mientras que la pareja de Ranma y Akane se encontraban molestos consigo mismos, por dejar que una pelea tonta los hizo discutir. Sin embargo, ninguno sabía cómo arreglar las cosas sin quedar como tontos, el ego les estaba ganando una vez más. Por suerte, el agua caliente logró que todos renovaran sus energías y que la pareja se sintiera un poco más dispuesta a llevarse mejor.

- Akane-chan, ¿qué tal van las cosas que Ran-chan? ¿avanzaron un poco?

Akane se ruborizó – Un poco… no contamos con mucho tiempo y además cada tanto terminamos discutiendo.

- Bueno, pero creo que eso va a ser normal en ustedes siempre.

- ¿Y cómo estás con Ryoga-kun?

- La verdad que estamos muy bien. Ryoga-kun es muy tierno y cariñoso y atento… siempre está pensando en mi satisfacción.

- Que bueno. Ranma está un poco más atento… y nuestras peleas ya no duran tanto… - concluyó Akane mientras se peinaba.

- ¿Y qué tal es… - bajó la voz como para decir un secreto – en la intimidad? Ranma siempre fue muy pasional e insistente en todo lo que hace.

Akane se ruborizó aún más – Escapamos de nuestra casa para no tener que seguir escuchando esos comentarios y vos me lo preguntás acá también.

- Jaja, tenés que enterderme un poco. A todos nos da curiosidad si siguen siendo tan tímidos en ese aspecto también.

- E-eso no es de incumbencia de ustedes.

- ¡Noooo! ¿Es serio no lo hicieron aún? Pero se van a casar muy pronto.

- ¡¿Quién dijo que no lo hicimos?!

- Creeme que no hace falta que lo digas con palabras Akane-chan, no sabés mentir. Y tu cuerpo tampoco…

Akane esquivó la mirada de su amiga – Decidimos esperar a la boda.

- Ya pensaba yo que con la timidez que tienen iban a esperar. Pero al menos, hacen otras cosas supongo… ¿al menos se besan, no?

Akane se ofendió un poco ante el comentario - ¡Claro que nos besamos! Tampoco tenemos 15 años.

- Perdón, no te enojes Akane-chan. Es solamente una broma. – se levantó del asiento ya habiendo terminado de arreglarse. – Igualmente, si necesitas protección a la noche porque cambian de planes, yo tengo demás. ¿Querés que te de uno por las dudas?

- ¡No hace falta! No va a pasar nada.

- Los felicito por el auto control. – dijo mientras le guiñaba el ojo. – Pero si me dejás darte mi opinión… ustedes están hechos el uno para el otro, ¿qué es lo que temés?

Akane se sorprendió ante la pregunta de Ukyo, ¿podía ser que ella temiera tener algo más con Ranma? ¿O era solo timidez?

- Los esperamos para cenar, nos vemos después. – dijo la pelilarga mientras salía del agua.

- Sí, nos vemos. – terminó de guardar sus elementos de aseo y regresó a su habitación sin olvidar las palabras de la joven cocinera.

La cena transcurrió con tranquilidad. Hubo platos exquisitos y cantantes de música romántica relativamente buenos. Ranma y Akane aún seguían sin hablarse más que lo suficiente, mientras que la otra pareja no dejaba de hacerse ojitos y hablarse al oído ruborizándose uno y otro constantemente. Ranma ya no soportaba más y cuando pusieron la música más movida para bailar, tomó del brazo a la distraída Akane y la llevó fuera del edificio hacia el camino. Akane fue quejándose de su brutalidad, pero el joven siguió arrastrándola sin hacer caso a sus quejas. Cuando ya estaban fuera comenzó a caminar con dirección a un lugar más alejado de los ruidos y de unas cuantas parejas disfrutando la luna y la vista del hotel. Llegaron a un claro y allí Ranma se detuvo.

- ¡Baka! ¡¿Se puede saber qué te pasa?! Sacandonos así de la fiesta y arrastrándome hasta acá. – se quejaba la joven peliazul.

- Perdón Akane. No quería estar en la fiesta.

- Bueno, pero yo sí así que me voy.

Ranma la tomó del brazo nuevamente pero esta vez para no dejarla ir.

- Esperá. Yo… quería venir a este lugar para estar a solas con vos… y la verdad, lo único que hicimos fue pasarlo por separado. Y ahora estamos con otras personas. No… ¿no te gustaría pasarla conmigo?

Akane se detuvo y se ruborizó – No es que no quiera… es que…

Ranma la soltó desilucionado. – Perdón Akane. Podés regresar a la fiesta si querés. Yo… te espero en la habitación.

- ¡Ranma! – ahora es ella quien lo detenía – tengo un poco de miedo Ranma…

- ¿Miedo? ¿miedo de qué?

- Miedo a que… nunca estuvimos completamente solos… como ahora…

- Te referís a…

Ambos dijeron al unísino - ¿sin interrupciones? Sin interrupciones.

Ni personas que puedan estar en el cuarto de al lado o escuchando o esperando fuera de la puerta… - agregó Akane.

Ranma bajó la mirada colorado y comenzó a jugar con sus dedos - ¿Vos crees que podría pasar algo?

- En un principio pensé que no, pero ahora… ya no se… - también bajó la mirada colorada.

- Akane… - Ranma se puso serio- Yo voy a cumplir con lo que te dije. Voy a esperar hasta el momento que vos quieras. – tomó su rostro y la miró directo a los ojos. - ¿Hay algo más a lo que le tengas miedo?

Los ojos de Akane brillaban por contener las lágrimas y apartó la vista para no sentirse tan presionada por esos profundos e inquisitivos ojos.

- ¿Qué pasa?

- No lo sé. Creo que tengo miedo de no gustarte.

Ranma abrió más los ojos ante su comentario y apretó los puños. Luego apartó la mirada avergonzado. – Gomenna (perdón), Akane. Se que te dije muchas cosas hirientes durante mucho tiempo. Y quiero poder recuperar tu confianza… si hay algo que pueda hacer.

Tomó la mano del joven apretándola en una caricia queriendo trasmitirle que todo estaba bien y le dio uno de esas sonrisas que lo enamoraban cada vez más de ella. – No tenés que hacer nada más…solamente darme tiempo. Es mi inseguridad y no quiero que eso nos afecte.

- Pero es por mi culpa que…

Akane le tapó los labios para que no dijera nada más. – Ya te disculpaste antes Ranma. No hace falta que sigas. Solamente dame tiempo para tener más confianza en mi misma.

Ranma le acarició dulcemente la mejilla y apoyó su frente contra la de ella. – Yo voy a hacer todo lo que pueda por vos. Solamente tenés que decirlo.

De repente, se escucharon ruidos de fuegos artificiales, los cuales había preparado el hotel y muchas parejas salían del salón a verlos. Ranma abrazó a Akane por la cintura apoyando su cabeza en su hombro, mientras que Akane se dejó caer con su espalda sobre el pecho de Ranma y así disfrutar del espectáculo. Akane sentía los fuertes latidos de Ranma retumbar sobre su espalda, el rítmoco sonido la tranquilizó y finalmente entendió, si es con Ranma ella seguro iba a estar bien. Lo miró de reojo y le preguntó con timidez reflejada en las mejillas - ¿Querés que vayamos a nuestra habitación?

Ranma la miró y devolviéndole la sonrisa contestó afirmativamente y al terminar los fuegos artificiales se fueron al cuarto.

Ya en la habitación.

- Ranma, tengo un regalo para vos.

- ¡¿De verdad?! No hacía falta, Akane.

- Es nuestra primera navidad como pareja, así que quería darte algo. Espero te guste. – dijo mientras le extendía un paquete perfectamente forrado.

Ranma lo tomó en sus manos y abrió el paquete. Dentro se encontró con un hermoso abrigo rojo con un dragón bordado en la espalda. Era un estilo chino, como a él le gustaba usar, pero bien grueso y abrigado. – Arigato, Akane. Debe haberte costado mucho dinero… - dijo con algo de culpa.

- No seas bobo. Venir a este lugar te debe haber sido caro y estamos acá. Es el mejor regalo, el poder pasar navidad en un lugar tan lindo.

- Sabía que te gustaría. – respondió con una sonrisa. - ¿Nos acostamos?

Extendieron los futon (cama sobre el piso) de cada uno. Se cambiaron para dormir cubriéndose con las sábanas hasta arriba ya que hacía mucho frío.

- ¿Querés que me pase un rato para tu lado? Creo que tenés frío.

- Me parece que solo lo decís para dormir conmigo. – lo acusó a modo de broma.

Ranma fingió inocencia – No, no, solamente quiero ser caritativo.

Akane rió y le sacó la lengua y luego le hizo lugar a su lado. Se acurrucaron juntos y Akane se recostó sobre su pecho en silencio, disfrutando de la compañía del otro. Sin embargo, Akane aún no podía quitarse la pequeña charla con Ukyo. – Ranma…

- Mn? – la miró levantando levemente la cabeza sin cambiar de posición.

- A pesar de que discutimos bastante ¿… te gusto?...

Ranma la miró con ojos cálidos y se ruborizó. – Digamos que nuestro primer encuentro como hombre y mujer fue en una situación muy embarazosa, y terminamos discutiendo, pero desde que te vi…pensé que eras la chica más linda que había conocido y antes del incidente del baño, jeje, fuiste muy amable conmigo. A pesar de la pelea…me gustaste en ese momento y me seguiste gustando hasta el día de hoy, tal como sos. Y me vas a seguir gustando siempre.

Una lágrima de felicidad rodó por la mejilla de la joven. – Vos también me gustas.

Ranma limpió la lágrima gentilmente con su dedo. Y entonces Akane lo besó con fuerza sorprendiéndolo de tal manera que tardó unos segundos en reaccionar quedando con los ojos abiertos. Akane rompió el contacto por centímetros al no sentir la respuesta del muchacho, y ahí entonces él se dio cuenta que se había roto el beso. La tomó por la nuca y ahora él la besaba con intensidad. Ella apretó la yukata de él mientras profundizaban el beso, saboreando la boca del otro. Ranma la apretó con más fuerza sobre su cuerpo. Su mano empezó a bajar por su cuerpo por arriba del yukata. Mientras Akane abrió el yukata de Ranma descubriendo el hombro y separó sus labios de los suyos, posando besos recorriendo su mentón, luego su cuello con dirección a su hombro izquierdo. El joven disfrutaba de las caricias y suaves gemidos de placer escapaban de la garganta del joven artista marcial. Una parte de su anatomía masculina comenzaba a hacerse muy presente. Sus cuerpos a sentir calor, pero sin poder despegarse, sintiéndose cada vez más atraídos por el otro. Akane mordió su clavícula y continuó bajando hasta el pecho donde depositó más besos robando suspiros y elevando la temperatura de su prometido.

Ranma comenzó a bajar su mano por la espalda de su novia hasta llegar a las nalgas de la chica, dandole un apretón y volviendo a acariciar. Con un brazo abrazó su cintura pegándola con fuerza a su cuerpo, dándola vuelta y poniéndose sobre su prometida. Ella levantó su rodilla derecha dejando al joven posicionado en su centro. Sintiendo el contacto entre sus caderas. El joven de la trenza, volvió a acariciar su glúteo subiendo y bajando por la pierna para que tenía elevada para volver a repetir el ciclo, mientras con su boca trazaba un recorrido similar al que hizo su novia, abriendo parte de su yukata. Succionando la piel de su níveo cuello, sus hombros, descendiedo hasta el centro de sus pechos sin separar su boca del suave cuerpo de su prometida. Akane pasó sus manos por dentro del yukata acariciando la espalda del chico mientras él se dedicaba a sus caricias. Las respiraciones de ambos se aceleraron, al compás del retumar de sus corazones. Sentían un exquisito cosquilleo en todo el cuerpo.

De repente, unas fuertes risas se escucharon desde el cuerto de al lado, un golpe en seco como si se hubiesen caído al suelo y más risas. Ambos reconocieron las risas de sus amigos y de alguna manera el ambiente que se había creado se esfumó.

- ¿Esos fueron Ucchan y Ryoga?

- Parece que se están divirtiendo…

Cruzaron miradas de asombre y terminaron por observarse mutuamente. Los yukata desalineados, las pupilas dilatadas, los cabellos algo desordenados y agitados. Se volvieron cohibidos al caer en cuenta de cómo se dejaron llevar y lo bien que se había sentido, pero el continuar ahora iba a significar estar muy conscientes del entorno y de lo que estaban haciendo. Ranma pensó que de seguir no iba a poder controlarse mucho más y no quería faltar a su promesa. Akane por otra parte, olvidó totalmente el compromiso que le había pedido asumir, pero le daba vergüenza reconocerlo. Por lo tanto, ambos lo dejaron en ese punto, sin hacer comentarios de lo que pasó ni lo que sintieron y se besaron de manera casta dando por finalizada la jornada sin necesidad de palabras. Se acomodaron las yukata intentado disimiluar para el otro sin nada de éxito, se acurrucaron y acomodaron para dormir.

- Feliz navidad, Ranma.

- Feliz navidad, Akane.

Ambos quedaron con ganas de decirse un te quiero, pero ninguno pudo ponerlo en palabras y simplemente se quedaron dormidos.

La mañana siguiente una tenue luz que colaba por la ventana que daba al bosque. Akane abrió los ojos y se encontró con Ranma que aún la abrazaba. Entrelazó sus dedos con los suyos y sintió como él se movió y exhaló una pequeña queja aún dormido. Se quedó quieta para no despertarlo aún mirando hacia la suave luz que parecía asomar afuera. Parecía que la luz empezaba a molestar a los ojos cerrados de Ranma, entonces se movió pegándose más contra la espalda de Akane y ocultando su cara contra la nuca y el pelo de la chica. Akane pudo sentir como cada centímetro del cuerpo del joven se acoplaba a la perfección con el de ella y se puso super colorada. Más aún cuando escuchó como Ranma hundía la cabeza y la apretaba todavía más contra su cuerpo y susurró entre sueños su nombre. Se puso extremadamente nerviosa cuando fue consciente de su masculinidad contra ella y otra vez susurrando su nombre, pero esta vez con voz ronca.

- Ra-Ranma… Ranma…

Ranma se quejó y soltándola se dio vuelta.

Pudo respirar algo más aliviada. – Ne, Ranma.

Ranma se despertó con pereza – Nani? (¿Qué?)

- ¿Querés que desayunemos temprano así podemos pasear un poco? Quiero meterme al onsen un rato antes de volver a casa.

- Nn? ¿No es muy temprano?

- Lo que pasa es que se nos va a terminar la hora del desayuno.

- Está bien. Ya me levanto – dijo mientras se sentaba en el futon con los ojos pegados aún del sueño. Se desperezó un poco y se paró para dirigirse al baño.

- Ne, ¡dejame ir a mí primero al baño!

- Bueno – dijo mientras regresaba y se tiraba a seguir durmiendo dentro del futon mientras Akane se dirigía al baño. - ¡No te quedes dormido otra vez!

- No-no… vos andá… vos andá al baño… - y nuevamente se durmió.

Después de luchar nuevamente para que se despertara, fueron a desayunar. A la tarde disfrutaron del onsen antes de volver, fueron a la ciudad a comprar algunos omiyage (regalos de viaje) para la familia y emprendieron el regreso.


¡Gracias por haber leído hasta acá!

Perdón si hay alguna falta de ortografía, lo revisé y edité como cinco veces, pero siempre se me puede pasar algo.

Espero recibir tu review o comentario.

Hasta la próxima.