DISCLAIMER: Los personajes del anime y el manga de "Candy Candy" no me pertenecen, son propiedad de Kyoko Mizuki, Yumiko Igarashi y Toei Animation Co., yo solo los tomé prestados en esencia durante varios años para crear con ellos una historia sin fines de lucro pero con un final justo para Anthony y porque soy de esas personas que cree en el amor y que si este es realmente fuerte, es capaz de vencer cualquier obstáculo hasta llegar a la meta de una esperada felicidad.
Una vez más amigos (as) les doy mil gracias por toda la aceptación que tuvo esta historia, que no pensé que sería capaz de llegar a tantos corazones. Les envío inmensos abrazos y a continuación les dejo el epílogo prometido... (Por cierto, discúlpenme de verdad si no pude redactarles de forma más apasionada la trama pero tenía que recordarme que esta historia es y fue pensada desde el principio como "Categoría T" - para adolescentes con criterio formado). Aquí hago una pequeña referencia al destino y a la voluntad divina, que es al final la verdadera fuerza que escribe en nuestros caminos.
Ahora sí me despido, esperando que podamos volver a leernos en una próxima aventura amiguitos. Hasta pronto.
Les quiere
Belén
EPÍLOGO
Ha pasado tanto tiempo desde que empezó esta historia… nuestra historia, la cual ahora considero llena de más dulces recuerdos que de malos…
Cuando cierro los ojos puedo vernos como dentro de un sueño, en nuestros juegos vespertinos de niños, en alguna parte del bosque al atardecer. Llevo en mí las memorias de las veces en que sentados el uno al lado del otro, únicamente en la compañía del silencio y sintiéndonos completos, observamos la luna sobre las montañas o el sol esconderse en el horizonte del océano o detrás de las edificaciones de alguna ciudad… y por supuesto, también guardo conmigo el montón de geniales aventuras vividas junto a nuestros primos y las grandes mujeres a las que ahora han decidido unir sus vidas también: mis mejores amigas, o más que eso, mis hermanas.
Han pasado seis meses desde aquel día en que manifestáramos la resolución sorpresiva que alborotó a toda la familia. Tiempo en que el universo continuó trabajando a su vez para resolver muchos otros destinos, como los de Terry y Susana en New York, por ejemplo, que contrajeron matrimonio así mismo hace poco y a quienes desde el fondo del corazón deseo lo mejor junto a su bebé; o el caso de Karen y Maurice, quienes aparte de volverse una pareja formal se convirtieron rápidamente en las nuevas estrellas juveniles de moda en el mundo teatral al conseguir estelarizar "El Rey Lear" en reemplazo de los primeros; o bien podría citar con mención de honor el encantador idilio entre Albert y Dorothy, con su consecuente matrimonio secreto y rebelde que escandalizó tanto al Clan familiar como a toda la sociedad, luego de que mi mejor amigo con sus poderosos medios consiguiera tramitar con premura el divorcio de ella y esconder el enlace a sabiendas de que no sería bien recibido de ninguna forma. Me pongo de igual manera a pensar en la felicidad que hoy viven George y Eugenne, después de que él lograra por fin cerrar sus viejas heridas y volver a amar, o por el lado contrario, en las relaciones tempestuosas (y no puedo dejar de reconocer que bien merecidas) que mantienen los Leegans con sus conquistas: Eliza con su militar, aunque en complicidad con su familia procuren esconderlo sin tener en cuenta que su problema ya es un secreto a voces, o la vida promiscua y desordenada en resumen de Neal. Pero volviendo al lado de los buenos, no podría terminar de profundizar en este tema sin mencionar al nuevo pretendiente de la tía abuela, un millonario y solitario viudo inglés gracias al que a ella le han vuelto a brillar con ilusión los ojos.
…Me encuentro tan perdida en mis ensoñaciones, tan embebida en mis pensamientos sobre lo justa que es la mano divina, la cual como si fuese de un maravilloso e increíble escritor concluye capítulos y redacta otros nuevos, desenredando obstáculos y superando problemas hasta crear el espacio y lugar perfectos donde las almas protagonistas deseosas de reencontrarse puedan volver a coincidir, que no presto mayor atención al sermón que está brindando el Padre de la iglesia al momento, y me olvido hasta de la emoción que sé que mantienen detrás nuestro en las bancas nuestras amistades y familiares (gran parte de los mencionados con anterioridad), así como nuestros seres más queridos, presentes con nosotros en este día tan especial… La Srta. Pony y la Hermana María (mis madres de corazón) junto a mis amiguitos, como mis más importantes invitados, y en tu caso, tu padre, el noble Capitán Brower y Albert, tu tío (bueno, este último por parte de los dos jeje), quienes al vernos entrar a la engalanada iglesia nos contemplaran con sumo amor y orgullo; …o no reparo como es debido en la felicidad por nuestra causa que se ve reflejada en los rostros de nuestros padrinos de boda: Archie y Annie, cada uno al lado de nosotros, quienes serán por cierto, como dije en un principio, los siguientes en pisar el altar en los próximos meses, seguidos por Stear y Patty, en cuanto nuestro querido inventor concluya su carrera.
Mientras reflexiono alguien me repite una pregunta y sólo en ese momento reacciono
-Srta. Candy White Ardley, ¿acepta usted por esposo al joven Anthony Brower Ardley?-
Yo, toda abochornada entonces por mi despiste de inmediato procedo a dar la respuesta que más he querido pronunciar a través de mi vida:
-Eh… Sí, ¡acepto!-
...Quiero pasar el resto de mi existencia junto a ti Anthony mío, que sigamos con el pasar de los años aprendiendo el uno del otro, quiero darte muchos hijos, cuidarte hasta que seas ancianito y si existen más vidas después de esta, me encantaría volver a acompañarte en tu camino. Gracias por enseñarme lo que es el amor.
¡Mil gracias por leer!
Esto fue una historia de Belén Nolivos (Moonlight86)
