Contra Viento y Marea

Capítulo 41

El hombre sentado en el sillón era nada más y nada menos que Henry, quien sabían les había causado mucho daño a ambos, hasta el punto de engañar a Candy para que perdiese a sus hijos y separarla de Albert.

Que… que haces aquí-dijo Candy

Como nos encontraste-dijo Albert volteando a ver a Candy quien se veía temerosa

Yo… yo soborne a un par de personas pero necesito su ayuda, necesito que me ayuden-dijo Henry

Nuestra ayuda después de todo lo que hiciste-dijo Albert

Henry por Dios y hasta crees que te brindaremos nuestra ayuda, ahora pido que te retires-dijo Candy

No, Candy no lo entiendes, no quiero que me ayuden a mi directamente, quiero que ayuden a mi hijo-dijo Henry

A tu hijo?-dijo Candy

Si, el es mi hijo… pero por favor ayúdenlo, acéptenlo como suyo-dijo Henry -y yo desapareceré de su vida-dijo Henry

No, no puedo-dijo Albert

William Andley yo… realmente no quiero… perdón para mi, sino que ayudes a mi hijo, me están buscando William por favor, no tengo a quien más recurrir-dijo Henry

Y los abuelos del niño-dijo Albert

Ellos, a ellos también los tienen en la mira-dijo Henry- por favor, no vayas a dejar que mi hijo sufra por mis errores y los de Monic, perdonanos por todo el montaje que teníamos en tu contra-dijo Henry- dale posada a mi hijo, que crezca como hijo suyo-dijo Henry

Perdón pero no puedo…-dijo Albert- el daño que me hicieron a mí no me importa, pero le hiciste daño a mi esposa, quisiste llevártela de mi lado, atentaste en contra de la vida de mi hijo-dijo Albert

Osea que ya nació-dijo Henry

Si-dijo Candy

Que sea hermano de su hijo, digan que son gemelos-dijo Henry, - por favor te lo suplico-dijo Henry

No, no puedo lo siento, ese niño me ha causado muchos problemas-dijo Albert

William por favor, Candy ayúdame yo sé que tu aceptarás a mi hijo-dijo Henry

Perdóname, pero como voy a aceptar yo la vida de tu hijo luego de que tu atentaste en contra de la vida del mío-dijo Candy- además yo sé que Albert se sentiría incomodo con ese niño

Por favor, vengo huyendo-dijo Henry

Y de quien estas huyendo-dijo Albert

De Eliza Reagan-dijo Henry

Eliza?-dijeron los dos rubios

Si… ella está viva, quiere mi cabeza y la de mi hijo, por favor… necesito que me ayuden, yo sé que en manos de ustedes mi hijo estará seguro-dijo Henry- en manos de ustedes mi hijo tendrá una gran vida, feliz y sin problemas-dijo Henry

Sigues siendo igual de inconsciente-dijo Albert- Eliza te está persiguiendo-dijo Albert- en este preciso momento estás poniendo en peligro a mi familia, eres un idiota

No, no, nadie me viene siguiendo por eso vine hoy y a esta hora-dijo Henry

Lo siento pero no puedo no puedo aceptarlo, aceptar a ese niño sería como…. Como aceptar que yo tuve algo con Monic, cosa que no es cierto, yo no tuve nada con ella, ni siquiera la toque-dijo Albert

William tiene razón además han venido ya personas a conocernos y a nuestros hijos y bueno nosotros como vamos a justificar otro más, además de que ese niño es castaño, como vamos a explicar eso, dime…por si no te has dado cuenta Candy y yo somos rubios-dijo Albert

Además este niño es más grande que mis hijos-dijo Candy

Sus hijos…haber pues cuantos tienen-dijo Henry, mientras Albert y Candy se vieron el uno al otro pues intentaban cubrir ese secreto

Eso es algo que a ti no te importa-dijo Candy- lo de menos es que tengamos dos, cinco o diez hijos, aqui lo que importa es que te irás-dijo Candy

Esperen antes de que el doctor se vaya es mejor que le sonriamos y que ustedes salgan de aquí-dijo George quien entraba alegre en donde Henry mientras lo abrazaba y le daba un par de palmadas en la espalda, mientras Candy y Albert se escondieron detrás de un sillón

Que tiene?-dijo Henry

Muchacho, que gusto verte y ver a tu hijo-dijo George- años de no verte… dime como está tu padre-dijo George fuertemente

El está bien, pero…-dijo Henry entendiendo de repente

No me digas… que este es tu hijo-dijo George

Si claro el es…-dijo Henry – se lo presento general, el es Henry Leonardo-dijo Henry

Oh muchacho luego de regresar de la guerra es lo mejor que he visto-dijo George

Muchas… gracias-dijo Henry- bien dime te quedas a desayunar pasemos al comedor, ven te muestro mi casa-dijo George

Si claro... general sería para mí un gusto-dijo Henry

Vamos muchacho, te mostraré mi jardín-dijo George audiblemente

Claro señor-dijo Henry

George salió de la casa en compañía de Henry y dio un corto paseo por el jardín en compañía de él siempre alertas hablando de sus "recuerdos en la guerra", pronto ellos entraron y Albert junto a los demás los esperaban en el comedor a puerta cerrada y con las cortinas también cerradas para evitar cualquier problema

Que paso George-dijo Candy

Alguien te venía siguiendo te lo dije-dijo Albert

No, no yo me aseguré que no lo hacían se los juro-dijo Henry

Eres un…-dijo Albert intentando golpear su rostro, sin embargo notó que aún tenía a su bebé abrazado

Yo… ah voy a tener que llamar a la policía-dijo George

No, mejor dile a Carlos que vaya por ellos, ahora nosotros tenemos que pensar –dijo Albert

Te das cuenta doctorcito que pusiste en riesgo a mi familia, a la familia de mis amigos, de Archie a George y a la señora Elroy-dijo Terry- te das cuenta de lo que has hecho-dijo Terry

Si, me doy cuenta, quiero su perdón y que me ayuden, que ayuden a mi hijo, si ayudan a mi hijo les juro que estaré feliz-dijo Henry

Está bien, no puedo poner en riesgo la vida de un niño, por culpa de tus errores-dijo Candy

Pero Candy...-dijeron

Tendremos que… poner en riesgo tu vida-dijo Albert- no te puedes quedar aquí, pero tu hijo si…-dijo Albert

Estas dispuesto a correr ese riesgo-dijo George

Si señor, estoy dispuesto a morir-dijo Henry- con una condición-dijo Henry

Tu hijo no se quedará aquí…-dijo Albert- pero… al terminar todo esto se lo entregaremos a sus abuelos.-dijo Albert

Está bien, entréguenselo cuando llegue el momento cuando todo este ya calmado-dijo Henry

Bien, entonces nadie se moverá de aquí hasta que Carlos regrese y todas las patrullas estén en posición-dijo George

Está bien-dijo Henry

Ya por la tarde luego del almuerzo Henry se despidió en la puerta de George y como grandes amigos prometiendo volver, el salió y subió a un auto que George le había prestado, ellos con precaución esperaron solamente el sonido de las sirenas.

Mientras que Henry muy nervioso iba en el auto conduciéndolo, sin escoltas y sin nadie más, en ese momento dos autos lo interceptaron uno por delante y otro por detrás, ellos bajaron de sus autos y el solamente aceptó su destino, cerrando los ojos, no imagino escuchar lo que escuchó.

Henry que gusto me da encontrarte-dijo un hombre

Gusto?-dijo Henry

Si claro, nos tenías tan preocupados-dijo el hombre- o no muchachos?-dijo el mientras los demás reían

Que quieres?-dijo Henry- ya dejanos en paz por favor, en paz, nosotros nunca te hicimos nada, mucho menos a Eliza-dijo Henry

No te preocupes, -dijo el hombre- si nosotros solo queremos jugar, además queremos que te bajes-dijo carraspeando

Si me quieren matar mátenme aquí-dijo Henry

No, amiguito si primero verás como muere tu pequeñoi-dijo el hombre abriendo la parte de atrás en donde venía un bulto

Aunque no somos tontos –dijo otro hombre

Como es que entras con el niño en brazos, sin sabanas ni frazadas y luego sales con el envuelto en una frazada-dijo el hombre

Como las has conseguido-dijo alguien más al fondo

Esque… yo…-dijo Henry-

Hay hermanito sin querer nos has guiado al plato fuerte-dijo el mismo que lo había interrogado

Al plato fuerte?-dijo Henry

Si, a los Andley, tonto-dijo el hombre- pero no habrás abierto tu boca o si?-dijo uno de los hombres

No, no, a ellos no los pondría en peligro-dijo Henry

Lo que no sabes es que ya lo hiciste y ellos creen que solo fuimos tras de ti, pero claro que no, nosotros pensamos entrar por la noche a matarlos a todos-dijo el hombre

Ya me tienes aquí… matame-dijo Henry- que no es eso lo que querías-dijo Henry esperando que las patrullas llegaran por ellos

No, claro que no… ah y mira no esperes a los policías ellos no llegarán-dijo un hombre

Si claro los tenemos ocupados en otro lugar, sin embargo a ti no te mataremos aquí, no no, te llevaremos con la jefa-dijo el hombre riendo

Bien entonces vas a bajar o vas a bajar-dijo otro hombre

Ya bajaré-dijo Henry quien al bajar del auto fue golpeado fuertemente en el estómago, mientras que luego lo pateaban todos y cada uno de los presentes, y así herido lo llevaron a la casa de Eliza

Ella al verlo mal herido sonrió- vaya doctorcito que sorpresa-dijo Eliza

Bien ahora yo… voy a tener el honor de matarte-dijo Eliza- ya me contaron lo que hiciste y estuve asi…-dijo Eliza haciendo una seña con los dedos- de perdonarte la vida-dijo Eliza

Pero… no lo harás-dijo Henry

Claro que no, acaso no sabes el placer que a mi me da el matarte?-dijo Eliza- maté a Monic, me maté a mi misma, logré matar a la esposa del zorro y al zorro dentro de la cárcel, -dijo Eliza sonriente

Que quieres?, que felicidad te traerá eso… acaso no te das cuenta que solo te haces daño, que solo eres tristeza y desgracia a donde quiera que vas… estas loca Eliza, loca, yo se que tu mandaste a secuestras a Candy por el zorro, yo sé que tu nos mandaste a atacar cuando Candy estaba embarazada, y que estuviste a punto de matar a los hijos de Candy-dijo Henry- eres una víbora, una loca

Hey no crees que ya te aguanté mucho-dijo Eliza cargando su arma apuntando a la cabeza de Henry

Claro mátame, me da igual, mi hijo está muy seguro-dijo Henry- y verás que caerás Eliza, pronto caerás-dijo Henry levantándose mientras que Eliza le disparó en el pecho haciendo que este cayera

Arriba las manos todos-dijo un hombre entrando acompañado de otros muy bien armados, - suelten las armas

Ya por favor… gracias… por venir han matado a mi novio-dijo Eliza

Eliza Reagan?-dijo un hombre

Si?-dijo la mujer llorando amargamente

Queda usted detenida por los cargos de homicidio e intento del mismo-dijo un hombre sacando unas esposas de su bolsillo

Que no ven que yo soy la víctima, me tenían cautiva aquí-dijo Eliza

Señora, usted se hizo pasar por muerta-dijo el hombre levantando a Eliza mientras un rubio vestido de vagabundo entraba a la casa-Eliza, pagarás por lo que hiciste-dijo Albert

Tío William por favor… yo estoy arrepentida-dijo Eliza-

No me da mucha risa el saber que tu aún crees que yo te creo, obviamente no, no te creo, llévensela-dijo Albert

Por lo menos agradéceme tío, yo maté a tu pesadilla, mate a Henry Thompson-dijo Eliza riendo a lo que Albert vió el cuerpo de Henry y volteándolo vió que Eliza le había disparado en el pecho además de verlo muy golpeado

Lo lograste Andley-dijo Henry con dificultad

Siento llegar tan tarde-dijo Albert

Por lo menos… mi hijo está a salvo,-dijo Henry

Guarda silencio, no te esfuerces, yo… llame paramédicos antes de venir acá están por llegar aguanta-dijo Albert

No creo que pueda más… pero quiero tu perdón Andley-dijo Henry desmayándose mientras su pulso bajaba cada vez más

Resiste Henry.-dijo Albert mientras los paramédicos lo llevaban al hospital.

Albert decidió ir al hospital junto con él, mientras en casa de George todos morían de la angustia al no saber que pasaba, pues ya habían pasado al menos dos horas y Albert no regresaba, Candy estaba que la comían los nervios pues no sabía nada de Albert y comenzó a pensar lo peor, por lo que sin pensarlo dos veces tomó su abrigo.

George cuida a los niños-dijo Candy

A donde vas?-dijo George

Tengo que ir con él, algo le paso-dijo Candy

No, estoy bien-dijo un Albert que llegaba de la calle con la ropa llena de sangre

Albert!-dijo ella abrazandolo efusivamente mientras lo revisaba-estas bien?, no te duele nada, te pasó algo porque vienes manchado-dijo Candy

Le dispararon a Henry, además antes de eso lo golpearon-dijo Albert

Pero… el como está-dijo George

Pues… los médicos dicen que está grave pero… por lo menos lograron parar la hemorragia y además curar todos los golpes-dijo Albert

Pero a ti no te pasó nada-dijo Candy

No, princesa yo estoy muy bien-dijo Albert

Me tenías tan asustada-dijo Candy abrazándolo y recobrando el aire

Lo siento… pero debía ver como estaba Henry, además a Eliza le darán varios años de cárcel, y a su padre también por fraude-dijo Albert

Como llegamos a emparentar con ese tipo de gente-dijo Elroy

Usted lo sabe mejor que nadie-dijo Albert

Cuantos errores he cometido en mi vida William-dijo Elroy

Bien… y que harán ahora con el niño-dijo George

Por el momento cuidarlo en lo que llegan sus abuelos-dijo Candy

Y luego lo entregaremos-dijo Albert

Para mientras debemos esperar la evolución de Henry y ver si sobrevivirá o no-dijo Candy

Si, al parecer así será-dijo Albert

Días mas tarde el doctor Leonard estaba en New York, mientras que los padres de Monic también llegaban a encontrarse con un hilo de esperanza pues su fallecida hija les había dejado un pequeño niño que alegraría sus vidas, mientras que Henry había despertado y su condición se había vuelto más estable, sin embargo, Albert y Candy debían explicar a los padres tanto de Monic como de Henry todo para que atestiguaran en contra de Eliza.

Estoy muy agradecido con ustedes por salvar a mi hijo y a mi nieto pero… lo que no entiendo es como logró salir señor Andley-dijo el doctor Leonard

Yo corrí a vestirme con las ropas de Carlos y luego de que él saliera como sabía que lo seguirían yo salí vestido de vagabundo por la parte de atrás ahí logre salir una calle antes y contratar a mis escoltas y a algunos policías para seguir a Henry, a lo lejos yo vi como se lo llevaron y resolvimos seguirlos al llegar entramos en un edificio, y las marcas de sangre llevaban hasta el tercer piso, y al escuchar un disparo corrimos a arrestar a todos, pero… no logre llegar antes de que Henry se comenzara a desangrar-dijo Albert

De cualquier manera señor Andley usted salvó a mi hijo y a mi nieto-dijo el doctor Leonard- llevaba más de medio año desaparecido, un día regresó de chicago, lo ví cargando un bebé pero… al verme corrió y no pude alcanzarlo-dijo el doctor

Lo que no saben es que ustedes también estaban amenazados-dijo Albert

Y Henry lo que hizo fue protegerlos-dijo Candy

Gracias por recibir a mi nieto-dijo la madre de Monic- Yo… sé que mi hija te hizo mucho daño, incluso hizo que dudaras de tu marido –dijo la mujer

Pero aunque todo eso hubiese pasado, tu recibiste a nuestro nieto, al igual que William, y siempre les estaremos agradecidos-dijo el padre de Monic

Claro, pero no podemos aceptar todos esos agradecimientos porque no aceptamos a la primera-dijo Albert

Pero lo hicieron y eso es lo que cuenta-dijo la madre de Monic

Bien… nosotros nos vamos y los dejamos solos-dijo el doctor Leonard

Debemos ir a ver a Henry y llevarnos a nuestro nieto,-dijo el padre de Monic

Gracias de nuevo y esperamos verlos pronto-dijo el doctor Leonard saliendo junto al niño y a los otros dos señores que lo acompañaban rumbo al hospital

Mientras tanto Albert y Candy se sentaron en la sala de estar y sin darse cuenta abrazados cerraron los ojos para descansar un momento pues los niños no dejaban de comer o de ensuciarse y los demás no dejaban de presionarlos y luego Albert tenía tanto trabajo acumulado y Henry necesitaba cuidados a lo que ellos había respondido en ausencia de los padres de Monic y de él por lo que solo atinaron a descansar sus ojos.

Yo que quería descansar mira… terminé aún más cansada-dijo Candy

Ah si… pero necesitamos levantarnos-dijo Albert- o bueno yo… necesito revisar mi trabajo y necesito ver toda la pila de papeles que me enviaron desde Chicago-dijo Albert

Que te parece si regresamos a casa?-dijo Candy

Pero… estas segura?-dijo Albert

Si claro… creo hemos arreglado las cosas y bueno… quiero pasar mi cumpleaños en mi hogar-dijo Candy

Es enserio eso quiere decir que vivirás conmigo?-dijo Albert

Si… porque no-dijo Candy

Enserio?-dijo Albert parándose de su asiento

Si, además mis hijos tienen que conocer a mis madres y bueno sabes que la noticia de que Marco no es hijo de George nos decepcionó un poco, y sobre todo cuando descubrimos que Anthony en realidad era hijo de él-dijo Candy- debemos alejarlo un momento de este lugar, además el quiere regresar a Chicago y podemos presentar a nuestros hijos-dijo Candy

Es que mi amor me haces un hombre tan feliz!-dijo Albert levantándola en el aire y sin pensarlo dos veces la beso tiernamente siendo descubiertos por Elroy y George quienes llevaban a los niños

George carraspeo- perdón que interrumpa-dijo él

Pero los niños quieren estar con ustedes-dijo Elroy

Si claro, que bueno que vienen porque… queremos decirles que hemos decidido regresar a Chicago y queremos que nos acompañen-dijo Candy

Claro que si-dijo George-necesito alejarme de aquí un tiempo

Claro-dijo Albert- vamos será divertido además celebraremos el cumpleaños de Candy-dijo Albert

Y el nacimiento de nuestros hijos-dijo Candy

Está bien, con esto compensaremos la fiesta de año nuevo de los Andley-dijo Elroy

Claro, además Candy en esos momentos no estaba siquiera despierta-dijo Albert

Vamos dejen las tristezas-dijo Candy- tenemos que regresar a Chicago y además planear una linda fiesta-dijo Candy

Albert y Candy regresaron a Chicago pero ahora acompañados de sus hijos, con ellos regresaron George, Elroy y los Cornwall y los Grandchester quienes asistirían a la fiesta y luego regresarían a New York. Elroy y Candy junto a Annie y Paty pusieron manos a la obra para organizar la fiesta de Candy y sus hijos, invitando a todos y cada uno de los socios Andley, familias importantes y amigos de la familia, pronto todo estaba completamente listo, sin embargo Albert había estado un poco ausente pues el trabajo lo había mantenido inmerso en la oficina por lo que estaba muy estresado, y de alguna manera agradecía no dormir con Candy pues lo que menos quería era tratarla mal, Archie y Terry habían ayudado junto a George quien se había integrado de nuevo al consorcio al ver el estrés que manejaba Albert en ese momento aligerándole la carga de alguna manera logrando que este descansara más.

La noche antes de la fiesta Albert había llegado demasiado cansado, mientras que los niños habían cansado a Candy todo el día pues estaban un poco inquietos ya que habían comenzado a crecerles los dientes. Candy, estaba sentada tan descuidadamente en la sala que no sintió cuando Albert se sentó a su lado mientras este se restregaba los ojos con las manos y resoplaba debido al cansancio que sentía, ella lo vió realmente cansado mientras que el abrió los ojos y vió el cansancio de ella.

Tuviste una dura pelea hoy no?-dijo Albert sonriendo

Y tu no te quedas atrás-dijo Candy viéndolo

Ah si… pero por fin terminamos todo el trabajo atrasado-dijo Albert

Que bien, así ya no llegarás tan tarde-dijo Candy

Claro… mi amor, quería venir temprano para ayudarte pero simplemente no puedo-dijo Albert- pero de ahora en adelante regresaré temprano

No te preocupes… además estos niños han estado muy inquietos porque comenzaron a salirles los dientes apenas y se les ven pero… imagino que ha de ser molesto-dijo Candy- y como no se dejan abrazar ni por la tía Elroy entonces me ha tocado sola-dijo Candy

No te parece que nos merecemos subir a dormir-dijo Albert

Si, creo que si, todos en la mansión ya duermen, hasta los niños están durmiendo –dijo Candy

Que bien…-dijo Albert- quisiera verlos pero… creo que mejor esperaré a que despierten, imagino el trabajo que te costó dormirlos-dijo Albert

Si supieras-dijo ella- pero subamos-dijo Candy- y vamos a dormir

Albert y Candy subieron a la planta alta y pasaron por la habitación que compartían cuando dormían juntos, ambos se vieron el uno al otro y entraron a la habitación, vieron que estaba arreglada y limpia aunque vacia, pues no había ropa, así que ambos se sentaron en la cama, Candy al sentirse nerviosa se paró y se encaminó a la salida hasta que Albert le tomó el brazo y silenciosamente le suplicó dormir con él por esa noche, ambos entraron en las sabanas, y sin pensarlo se acostaron uno al lado del otro.

Candy-dijo el

No te preocupes… somos esposos no?-dijo Candy

Claro.-dijo él sonriéndole

Así, luego de esa pequeña conversación y de las miradas de cada uno, por fin se atrevieron a dormir juntos, por fin supieron que se habían reconciliado, no hubo la necesidad de tener relaciones ni mucho menos, la simple compañía y calor de ambos entrelazados en un abrazo, les hizo saber que por fin los problemas entre ambos se habían acabado y las dudas se habían disipado.

Al día siguiente Paty y Terry comenzaron a buscar a Candy pues los niños no habían llorado como cosa rara, mientras que ellos no se veían por ningún lado, nadie los encontraba y sus camas estaban perfectamente tendidas como si no hubieran pasado la noche ahí, Paty se preocupó y decidió entrar a la habitación de los bebés sorprendiéndose con que no estaban ahí.

Ya los busqué y no los encuentro-dijo Terry

Los trabajadores no los vieron salir y los caballos están completos-dijo George

Algo les paso-dijo Elroy

No, esperen tenemos que pensar-dijo Paty

Oigan-dijo George escuchando que uno de los bebés balbuceaba

Es cierto… balbucean-dijo Elroy

Pero en donde-dijo Paty

Esperen silencio-dijo Terry buscando de donde provenía el sonido, en ese momento escucharon que otro bebé también balbuceaba

Ya se…-dijo Elroy caminando hasta la habitación que Candy y Albert compartían

George abrió despacio la puerta y encontró ahí a los dos padres dormidos con los dos niños tocándoles la cara para que despertaran- aquí están!-dijo George exaltando a Candy y a Albert quienes despertaron de golpe

Ya ya desperté!-dijo Albert

Ya ya que paso-dijo Candy

Jajajajaja reían todos al ver que Candy y Albert despertaron de golpe mientras sus hijos les tocaban la cara

Que les parece tan gracioso-dijo Albert tomando a su pequeño en brazos y sentándose en la cama mientras bostezaba

Dormimos como nunca-dijo Candy- sentándose en la cama mientras abrazaba a su niña

Si ya me di cuenta que hubo reconciliación-dijo Paty

No es lo que crees-dijo Candy

No importa igual y están casados no?-dijo Terry

Si, pero también tenemos niños que cuidar-dijo Albert

Y los niños como llegaron aquí-dijo Elroy

Ellos despertaron anoche y como no se dormían solos pues… fuimos y los trajimos-dijo Albert

Como arte de magia logramos que durmieran-dijo Candy

Si… y nosotros también logramos dormir-dijo Albert

Ya veo, ahora nos llevaremos a los niños mientras ustedes se arreglan porque son las nueve de la mañana y por si no recuerdan a las once tenemos una gran fiesta-dijo Elroy

Es cierto, lo sentimos-dijo Albert

Elroy y George tomaron a los niños y se los llevaron afuera de la habitación para que Albert y Candy se arreglaran rápidamente para luego arreglarlos a ellos.

Nos pillaron-dijo Albert

Al parecer si…-dijo Candy

No sabes lo mucho que necesitaba dormir contigo-dijo Albert

Yo también necesitaba sentirte cerca-dijo Candy

Te amo-dijo Albert y sin más la tomó de su cintura y la besó apasionadamente como tenía meses la había besado cosa que ella respondió sin objetar, pues extrañaba ese tipo de besos.

Como quisiera que nos quedaramos aquí-dijo Candy

Yo también, pero recuerda tenemos una fiesta señorita Andley-dijo Albert- y esta princesa debe bañarse-dijo el tomándola en sus brazos y dirigiéndola al baño

Albert pero… no traje mi ropa –dijo Candy

No te preocupes… yo se que mientras nos estemos bañando mi tía ordenará que nos traigan los trajes aca-dijo Albert- mejor así me aprovecho de que estas indefensa

Hay Albert que cosas dices… mejor vamos que se hace tarde-dijo Candy

Muy a su pesar poco tiempo les tomo el bañarse y arreglarse a solas, pues aún tenían que vestir a los niños y arreglarlos pues serían presentados ante toda la sociedad de Chicago, y sabían que quisieran o no tendrían muchas explicaciones que dar.

Pronto todo estuvo arreglado, los niños recibían junto a ellos a todos los invitados a la fiesta, uno a uno se sorprendían de lo hermosos que eran los pequeños, incluso la señorita Pony y la Hermana María estaban sorprendidas al ver como habían crecido esos pequeños en tan solo una semana pues aunque los habían conocido poco tiempo atrás se sentía como toda una eternidad. La mayoría de los invitados estaban sorprendidos de ver ahí a los nuevos miembros de la familia pues no habían visto a la señora Andley embarazada, más bien tenía más de un año que no la veían. Y a Albert pues… le habían perdido la pista varios meses. Una hora después habían ya recibido a todos los invitados y comenzarían con la fiesta, todos estaban más que complacidos con la decoración y la idea de hacerlo en los jardines de la mansión. Sin embargo al ser una familia importante la prensa quería saber que había pasado con ellos todo un año, por lo que les tocó dar una rueda de prensa en medio de la fiesta.

Señores-dijo Albert iniciando su discurso haciendo que todos voltearan a verlo- creo que el día de hoy nos complacemos en darles la bienvenida al cumpleaños de mi bella esposa, y claro, sabemos que más de alguno de ustedes se sorprendió al ver a mis hijos en la entrada-dijo Albert- comprendo muy bien su sorpresa, sin embargo creo que es pertinente darles una explicación, pues verán mi esposa tuvo que ausentarse debido a que su embarazo era un poco riesgoso y decidió alejarse de la presión en Chicago e irse a un lugar más privado, además, sin embargo al verme imposibilitado de dejar mis labores en el consorcio yo la alcancé meses después-dijo Albert

Pero eso no explica porque luego del nacimiento no regresaron a chicago-dijo un periodista

Bueno en realidad esto debería de explicarlo-dijo Albert- nosotros queríamos disfrutar en privado a nuestros niños, ellos cuentan con seis meses de edad, por lo que si… nacieron en diciembre de hecho nacieron el día de navidad-dijo Albert- sin embargo decidimos mantenerlo en secreto para no tener a la prensa siguiéndonos a todos lados, por eso, además aquí estamos y les presentamos a nuestros niños-dijo Albert

Y que dice acerca de la condena de Eliza Reagan y la de Raymond Reagan-dijo un hombre

Señores por favor, todo eso no tiene nada que ver con nosotros, lo unico que podemos decirles es que deberían de preguntarle todo eso a Neil y a Sara-dijo Candy- mejor hablemos de cosas felices-dijo Candy

Y como se llaman los niños-dijo una mujer periodista

Pues… este príncipe que tengo aquí es William George Andley Jhonson-dijo Candy

Y esta princesa es Rosemary Emilia Andley Jhonson-dijo Albert a lo que todos aplaudían pues sabían bien la razón de los nombres.

Así entre aplausos, risas y celebraciones terminó la fiesta de Candy con una felicidad que meses atrás se veía tan lejana que si se los hubieran contado jamás lo hubieran creido, sobre todo jamás hubieran creído lo felices que serían junto a sus dos hijos y claro luego de que se hubiesen arreglado las cosas por completo y todo hubiese vuelto a la normalidad pues… se venía el tercero.

Ahí en la tumba del ocurrente Stear, de su querido Anthony, de la tierna Rosemary y de sus padres Albert informaba del nacimiento del tercer bebé que llegaría a alegrar sus vidas y a completar ese amor que los rubios se tenían.

Bien dijo alguien por ahí, que luego de la tormenta llega la calma y claro, en algún momento a todos les llega la calma, como a Henry por ejemplo, quien está criando a su hijo solo, como padre soltero pues el ocupa todo el espacio de su corazón, mientras que Paty y Terry a pesar de también tener sus peleas ya van por el tercero, en cuanto a Archie y a Annie quienes lograron sobrellevar en calma su relación ya van por el segundo bebé pues Annie está a punto de dar a luz, mientras que George por fin logró sanar sus heridas internas y logró guardar tanto el recuerdo de Rosemary como el de Anthony en un lugar de su corazón en el que no doliera tanto su ausencia para así dar paso a la calidez que le transmitían sus nietos, mientras que Elroy logró redimir todos esos errores que cometió en el pasado y vivió totalmente felices sus últimos días.

En los matrimonios no todo es siempre miel sobre hojuelas, a veces cometemos errores, errores gravísimos que nos hacen arrepentirnos una y otra vez, pero… una vez alguien me dijo yo no quiero que me digas que vamos a ser felices para siempre, yo quiero que me mires a los ojos y que me digas que vamos a tener días buenos y malos e incluso terribles y excelentes, pero que siempre vamos a estar el uno para el otro, y que vamos a luchar por nuestro amor contra viento y marea. Y yo sé que a pesar de todo esa pareja de rubios vivió feliz por siempre.

Que como lo se?, pues… digamos que yo soy el galán de esta historia.

FIN


Gracias a todas por seguir mi historia capitulo a capitulo, por aguantar algunos capítulos con mala ortografía o con teclas que se me iban, realmente les pido una gran disculpa por eso, pero créanme que siempre escribí con mucho cariño a todas ustedes que me leen.

Se que al principio les dije que iba a ser corto pero creo que me equivoqué, espero hayan quedado resueltas todas las dudas en esta historia y que la hayan disfrutado leyendo así como yo disfruté escribirla para ustedes.

Creanme que en realidad leí todos y cada uno de sus comentarios y solo me queda agradecer a todas ustedes que leyeron uno a uno los sufrimientos de estos rubios y créanme que lo que quiero lograr es que al menos aún en la ficción creamos en el amor, porque nos lo merecemos.

Gracias por todo, les mando besos y abrazos a la distancia.