CAPITULO 48 EL REGRESO DE ANTHONY II
LOS SENTIMIENTOS DE VICTORY II
¿Cómo dar lo que nunca diste? ¿Cómo ser algo que no fuiste? ¿Cómo enseñar algo que no te enseñaron? ¿Cómo amar cuando solo hay odio? ¿Cómo desear algo bueno cuando todo te ha sido arrebatado?
Cuando la vida puede golpearte de tal manera que la avalancha no te deja respirar ¿Qué se debe hacer? Luchar contra la marea o ir con ella ¿Qué será la mejor opción?
Realmente no hay un lado bueno o malo, no es realmente malo o bueno ser quien decidas ser, ante tus ojos pero ¿Qué importaría más? ¿La sociedad o tú mismo?
Y ¿Quién debería mandar las emociones o la conciencia?
La realidad es que nosotros mismo decidimos que será bueno o malo.
Pero ¿Cómo distinguirlo si no hay quien lo enseñe?
Cuando la vida te ha arrebatado todo ¿Cómo dar lo que te quito?
Maldito circulo vicioso del que no queremos salir porque es más cómodo el confort
V.B.
Anthony miraba a lo lejos de la pequeña mansión, aquella donde paso la mayor parte de su niñez, aquella donde conoció el amor, aquella donde cultivo con amor las rosas de su madre.
-Candy –Susurro mirando aquellas Dulces Candy se miraban hermosas
-Anthony yo…
-No quiero oírte Victory
-Pero…
-¿Creíste que no me iba a enterar nunca no?
-Pero…
-Elisa no es la mejor aliada, espero que te sirva de lección –Le miro con dureza –Nunca pensé que tu….mi propia hermana –Victory sintió quebrarse su corazón –Me fuera a traicionar de ese modo y….a herirme y provocar mi infelicidad
-Pero Anthony, Candy no te conviene por ella…por ella regresaste a un pasado que debimos matar…
-Esa es decisión mía –Dijo fríamente
-Pero…
-No te metas más en mi vida –Se agacho para mirarla –Te iras a Londres
-¿Qué?
-Creo que te vendrá bien un tiempo lejos y sobretodo lejos de mi y de mi esposa, porque aunque no te guste ni a ti ni a nadie Candy y yo nos amamos y no dejaremos de estar juntos ni por ti que eres mi hermana ni por nadie
-Anthony
-Mañana te llevaran al puerto, no te preocupes alguien ira contigo
-Pero….
-Yo te veré pero será solo cuando tu cambies –Su rostro se suavizo unos minutos –Cuando dejes esa maldad que no te llevara nunca a nada bueno
Victory no agrego nada solo bajo la mirada escuchando como su hermano se alejaba de ella.
Estaba muy arrepentida de sus actos sobretodo porque al final de cuentas Elisa y Elroy le habían traicionado y más que eso….le habían secuestrado para…
No quería pensar más en ello
Quizás su hermano tenía razón
Era mejor irse
Irse de ahí y….olvidar todo.
Candy miro sin poder creer lo que había dicho Albert, nunca se había imaginado que por fin comprendiera aunque sentía dolor y enojo también, pues eso debió hacerlo desde un principio no ahora…ahora que…ya era tarde.
-¿Candy?
-¿No crees que es algo tarde para eso?
-Sé que estas mal y que probablemente es mi culpa y te juro que jamás….jamás me lo perdonare
-No importa… ¿Tu arrepentimiento me regresara a mi bebe? Claro que no
-Por favor pequeña yo…
-Vete
-Pero necesitamos regresar a…
-¡¿para qué?! ¡¿Cómo crees que iré y decirle….?! -Se calló abruptamente sin poder seguir hablando
-Comprendo pero…Anthony
-No va a perdonarme y yo no te voy a perdonar –Dijo seriamente la rubia limpiándose las lagrimas
-Candy por favor
-No…no puedo y no quiero –Salió de la habitación dejando solo a Albert quien sintió su corazón romperse en mil pedazos
Se arrepentía demasiado pero ella tenía razón ¿De qué servía ahora?
Candy miraba con melancolía las calles de Chicago desde el carruaje donde se encontraba, junto con Albert, quien le había convencido de ir directamente a Lakewood, aún estaba algo insegura pero Albert le había prometido que la dejaría decidir y ella había decidido
Decidido irse al hogar de Pony un tiempo
Quizás los niños del hogar la harían sentirse mejor
-Me dejas en el hogar ¿Y te vas cierto?
Albert sintió dolor pero intento sonreírle –Si pequeña
-Mis trámites para anular la adopción ¿Cuándo estarán?
-Candy…
-¿Cuándo?
-En unas semanas –Dijo tristemente
Candy asintió aliviada, no quería tener ningún vínculo con ellos, ni tampoco seguir vinculada a los Leagan pero eso tendría que verlo de manera cuidadosa para que no volviera a ser sierva como venía en el convenio de matrimonio que Freddy Leagan había establecido
"Espero que pronto te vuelva a ver amor mío"
Anthony estaba tranquilamente de regreso a la pequeña casa que tenía en donde tuvo unos meses de felicidad al lado de Candy pero que después le fue arrebatada cruelmente.
-¿La extrañas mucho?
-Si Stear –Dijo suspirando mientras volteaba a ver a su primo quien iba a su lado
-¿Crees que la partera dijo la verdad?
-Esperaría que si –Dijo el rubio melancólicamente –Stear yo…lamento que…
-No te preocupes Anthony, solamente espero que podamos…podamos encontrar a tu…mi sobrino
Anthony lo miro con una dulce sonrisa –No tienes idea de cuánto significa que estés conmigo en estos momentos
-Lo se hermano
Anthony tomo su mano que había depositado en su hombro –Siempre hermanos ¿No?
-Como cuando éramos niños
-Gracias…
-Tony no hay nada que agradecer –Lo abrazo
Anthony sentía que por primera vez desde que todo había pasado o había empezado su pesadilla podía estar feliz y dejar de lado todo el dolor que llevaba en su ser.
En ese momento alguien comenzó a aplaudir
Ambos se separaron para encontrarse con…
-¿Archie?
-Que bien hermano –Miro con odio a Anthony –Creí que yo era tu hermano
Anthony solo miro con tristeza a Archie mientras que Stear lo miraba con molestia
-El también…
-El me traiciono de la peor manera
-Annie es…
-Me da igual lo que digas –Miro con molestia a ambos –Nunca verán nuevamente a sus hijos, ni muertos ni vivos
-Archie –Dijo con dolor Stear
-Y creo que Candy se quedara sin su querido Anthony ¿No? –Saco una pistola –Seria lo mejor
Apunto a Anthony quien se quedó inmóvil pero sin dejar de mirar fijamente a Archie –No… -Susurro mirándolo tratando de transmitirle todo lo que no podía con palabras
Stear solo miraba con preocupación
En ese momento Roger se acercó lo más rápido que pudo pero solo se escuchó el sonido de un disparo al atardecer.
La señorita Pony miraba a Candy llegar a la casa, se veía muy bien aunque sabía que no lo estaba.
Inmediatamente cuando la vio correr hacia ella, abrió los brazos para recibirla y acunarla en ella.
-Candy –Susurro
-Señorita Pony.
La hermana María miraba desde la puerta mientras cargaba a un pequeño bebe en sus brazos.
-Hola señorita Pony
-Señor William ¿Cómo está?
Albert solo se encogió de hombros
-¿Quiere pasar a tomar algo? –Pregunto la hermana María acercándose
-Él ya se va –Dijo la rubia
-Candy –Regaño la señorita Pony
-Lo siento pero es la verdad –Miro a la hermana María quien cargaba a ese pequeño bebe
-¿Lo abandonaron? –Pregunto la rubia mirando el pequeño bulto en los brazos de la hermana, ella asintió
La hermana María sonrió –Si estaba en…el árbol
-¿Cómo…yo? –Susurro la rubia pero solo Albert había escuchado
En ese momento la joven se acercó a la hermana María, algo sentía en su interior y no entendía ¿Qué era?
-También abandonaron a otro pequeño pero no está aquí, está en el hospital.
Comento la señorita Pony mirando a Candy.
-¿Esta grave? –Pregunto sin despegar la mirada del bulto
-Estuvo
-Estamos esperando solo su alta para traerlo a casa –Añadió la hermana María –Cárgalo Candy
La rubia se sobresaltó al escuchar a su madre decirle eso, intento acunar al pequeño bebe en sus brazos cuando ella lo deposito
-Es tan chiquito –Sintió las lágrimas salir de su adolorido corazón, seguramente su bebe tendría esa edad, el pequeño comenzó a sollozar un poco y entonces…
Flash Back
Candy sentía que se partiría en dos en cualquier momento, sudaba demasiado y no entendía ¿Por qué la partera no le ayudaba? Sabía que la otra mujer ya había dado la luz, había escuchado cuando la otra mujer le comentaba que el pequeño estaba débil, esperaba que su bebe no naciera de esa forma, pues aún era muy pronto para que naciera.
-Por favor… -Susurro ahogando otro grito de dolor ante la contracción
-Bebe –Le ordeno la mujer cuando se acerco
-¿Qué es…?
-Te ayudara con el dolor –Dijo la mujer incorporándola con dificultad para que bebiera
Moría de sed, por lo que no dijo que no.
Pero aquel brebaje sabía realmente horrible, aun así lo hizo.
Pero solo la hizo sentir peor.
-Me siento…un poco mal
La parte dejo el vaso y comenzó a preparar algo en la esquina de la cama en donde estaba, abrió sus piernas y comenzó a tocar, la hizo sentir incomoda pero soporto el tortuoso tiempo.
-Ya es tiempo –Dijo sonriéndole pero no sabía porque empezaba a inquietarse con aquella mujer y su mirada…
-Vamos mujer, necesito que en la próxima contracción pujes
Candy solamente asintió y en cuanto sintió la ligera contracción pues pareciera que su cuerpo se estaba adormeciendo intento empujar con todas sus fuerzas.
-¡Una vez más!
Candy respiro hondamente antes de volver a pujar, sentía que ya habían pasado horas en ese lugar, desde que comenzó en realidad con las contracciones
Grito al momento de dar su último esfuerzo.
En ese instante se escuchó el pequeño sollozo de un bebe fuertemente en la habitación, Candy vio como la partera lo envolvió en una manta y después se lo daba a la persona que estaba ayudándole.
Eso la inquieto pero antes de siquiera poder levantarse o estar más consciente, una fuerte neblina llego a ella envolviéndola.
Todo se oscureció
End Flash Back
-¡¿Candy?!
La hermana María le quito al bebe de sus brazos mientras ella se detenía del brazo de Albert
-Albert…no…no murió –Susurro pero aun sentía demasiadas emociones en su mente y confusión –No…. –Comenzó a caminar alejándose de ellos.
-¡¿Candy?!
Se detuvo para volver a mirarlo -¿Qué…que le hiciste?
-¿Qué?
Albert no entendía
-¡¿Qué hicieron con mi bebe?!
Albert la miro sorprendido y melancólico –Candy el…
-¡No está muerto! ¡¿Qué demonios hiciste Albert?! ¡Vete…no quiero verte nunca más en mi vida, te odio y siempre te voy a odiar por lo que me hiciste…vete!
Candy corrió lejos de él
Albert no sabía qué hacer ni cómo reaccionar, solamente sabía que…ahora si había perdido a su hermana…para siempre quizás.
Maldita sea los giros que pueden dar nuestras vidas y sobre todo cuando no éramos dueños de nuestro propio destino cuando somos niños, ahora no solo odiaba a la señora Elroy….ahora también comenzaba a odiar a su madre, la simpatía y comprensión se iba, cada vez que veía lo que había pasado por su grave error.
