DECLAIMER: Como saben ninguno de los personajes del magnífico anime y manga INUYASHA me pertenecen, pero la historia es completamente mía, así que cualquier tipo de plagio está prohibido.

********AMANE2306********

LA MIKO DE LAS CUATRO ALMAS

CAPITULO FINAL PARTE 3

HOLA NUEVAMENTE A LAS PERSONAS QUE HAN ESPERADO TANTO TIEMPO ESTA ACTUALIZACIÓN, SE LES HIZO EL MILAGRITO DE NAVIDAD.

ESTE ES MI REGALO PARA USTEDES DE FIN DE AÑO, CON 47 HOJAS QUE ME HICIERON SANGRAR LOS DEDOS Y QUE DIVIDIRE EN DOS PORQUE SIMPLEMENTE ES DEMASIADO PARA ENTRAR EN UN SOLO CAP.

DOY MAS EXPLICACIONES EN LA ULTIMA PARTE PARA LOS QUE LA DESEEN.

**********…

El viento era cálido y agradable, la primavera había llegado en algún momento y ella se perdió las suficientes en el sueño, el aroma del aire limpio y fresco que traía consigo una gran variedad de olores, desde las flores, la tierra y hasta la hierba del suelo. El sonido tranquilizador del agua le indicaba la presencia de un arroyo muy cerca de allí.

Abrió los ojos que ahora ya se habían acostumbrado a la potencia de la luz, los hermosos colores de la primavera y la naturaleza le hicieron erizar la piel. El pequeño en sus brazos se removió y abrió los ojos mientras la miraba desde su regazo con sus largas pestañas oscuras y su mirada ámbar. - ¿Te desperté? -Pregunto ella.

El negó tan ligeramente que si no lo hubiera mirado todos esos días por horas y horas no se hubiera dado cuenta del imperceptible movimiento. Su pequeño hijo que no quería despegarse ni un momento de su lado era bastante tranquilo o más bien silencioso, apenas decía algunas palabras, era difícil sacarle más que algunas cosas que repetía constantemente, como "mamá, aquí, no, habla y vamos".

Kagome había intentado hacerlo hablar casualmente preguntándole cosas o simplemente hablando y esperando que él se acostumbre e intervenga, pero él simplemente se sentaba o se detenía y la escuchaba con total atención mientras la miraba con una seriedad bastante adulta. Y ni que decir de la comunicación entre él y Sesshomaru, la única palabra que le había escuchado decirle había sido "NO".

-¿No estabas durmiendo cierto? -Pregunto ella y él sonrió, era una pequeña y minúscula sonrisa que ilumino sus ojos, sus pestañas se batieron un par de veces y sus iris tenían aquel brillo entre dorado y rosa casi convirtiéndolo en un delicioso salmón anaranjado. Él elevo la pequeña palma de su mano y le toco el rostro, tenía unas pequeñas garritas y se le veía entretenido mientras la miraba, entonces ella tomo su mano y comenzó a besarla efusivamente mientras le decía jocosamente que se lo iba a comer porque era demasiado lindo, ese fue el boom que le permitió escuchar la risa de su niño que estallo en carcajadas divertidas mientras se revolcaba en su regazo mientras su cabello azabache se batía y sus crespos de las puntas saltaban graciosamente.

Kagome se detuvo cuando sintió las presencias tensas, levanto los ojos y vio a los guardias personales que Sesshomaru había ordenado que la cuidaran. Estaban mirando hacia ella con la duda y los nervios desde la considerable lejanía en donde ella les había ordenado quedarse mientras disfrutaba de pasar tiempo con su hijo sentada en la sombra del árbol más grande del jardín más cercano al palacio que era el perímetro permitido por el sobreprotector compañero.

Cuando ella detuvo sus besos juguetones Kagemaru se volvió a sentar adecuadamente en sus piernas y miro a su vez a los guardias que ahora parecían relajados. Kagome sabía lo que pasaba por las mentes de aquellos youkais, probablemente temían que entre juego y juego su pequeño no podría controlar su poder y la lastimaría accidentalmente cosa que desembocaría en la ira de cierto Lord. Ella casi se ríe de aquello, su niño era tan cuidadoso como su padre y al mismo tiempo ella no era una flor delicada.

-Kagemaru sama tenga cuidado por favor, Lady Kagome aun esta delicada. -La voz femenina que hasta el momento se había mantenido silenciosa unos pocos metros lejos de ellos susurro las palabras con gran respeto, pero al mismo tiempo con un tinte preocupado gobernando por sobre lo demás. Kagome miro a la guerrera de lado izquierdo, una youkai adulta de raza desconocida, ella no miraba en su dirección, sus ojos estaban posados en el horizonte y sus músculos tensos y en guardia vigilaban los alrededores. Kagome ni siquiera se atrevía a contar cuantos guardias estaban rodeando las inmediaciones dejándola como eje central a ella. Sesshomaru había tenido que separarse forzosamente de ella después de todos esos días en el que lo había tenido pegado como a un chicle, vigilándola como un halcón e incluso despertándola de sus sueños alguna que otra vez con el pánico en sus ojos, ella no pregunto por qué hacía eso, porque el mismo le había dicho que temía que no despertara nuevamente. Después de casi semana y media podía sentirlo más relajado, ahora ya no intentaba despertarla con la inquietud en sus pupilas, simplemente se recostaba a su lado en vigía, a veces aparentando dormir mientras la sostenía fuertemente a ella y a Kagemaru que igual que su padre no la dejaba sola nunca.

Perdida en sus pensamientos por un segundo Kagome acaricio la cabeza de su hijo que parecía al igual que ella pensativo. -Tu no me lastimarías amor, además mamá es fuerte, tan fuerte que puedo poner en serios problemas a papá y patear el trasero de tío Inuyasha. -Se burlo.

Kagemaru inclino su rostro tiernamente y dejo ver una sonrisa amplia en su rostro. -Papá. -Dijo con ese tonillo petulante y burlesco que era una mezcla entre Sesshoamru y ella.

Ella elevo las cejas ante la mención de Sesshomaru desde los labios de su hijo, el pequeño nunca lo había llamado de esa forma desde que había despertado, y dudaba que incluso lo hubiera hecho desde su nacimiento. -¿Que hay con papá? -Pregunto ella curiosa cuando el parecía tan entretenido.

El intento acercarse hasta su oído y ella inclino la cabeza para escuchar aquel secreto; fue entonces que en un suave murmullo el susurro "patea a papá", se despegó rápidamente de su oído y la miro con sus ojos brillantes en diversión, Kagome sonrió y sin poder evitarlo comenzó a reír con fuertes carcajadas contagiando al niño que también comenzó a reír animadamente mientras se abrazaba a ella y su rostro se convertía en felicidad pura.

Fue en ese momento tan especial que Kagemaru sintió la conocida energía, su rostro volvió a la armónica serenidad y se sentó firmemente aun en el regazo de su madre mientras sostenía las manos que lo abrazaban de forma territorial. A lo lejos Sesshomaru se acercaba con paso tranquilo, su rostro aliviado mientras caminaba hacia ellos.

-Parece que papá llego temprano hoy. -Comento ella cuando la distancia era la suficiente como para que él pudiera escucharla.

-No estabas en el palacio. -Había un tono de reproche en su voz.

-Es primavera Sesshomaru, es un lindo día para desperdiciarlo dentro de palacio. -Contesto hurgando las puntas graciosas del cabello de su hijo, que se dejaba mimar.

-Podrías enfermar. -Comento seriamente.

Kagome casi se ríe -Estoy bien Sessh, además desde que salí una tropa de personas me ha seguido y no se van, aunque les diga que lo hagan. -Se quejo.

El respiro hondo, casi como si estuviera pidiendo paciencia ante su terca compañera y se acercó a ellos -Largo. -Dijo en voz alta y los guardias desaparecieron rápidamente. Se agacho hasta su altura y ella levanto el rostro esperando un beso, pero él simplemente se detuvo a escasos centímetros de ella y aunque parecía que miraba sus labios con hambre poco sana, esquivo sus labios y la beso en la frente. Kagome casi blasfema ante el casto beso que nuevamente había recibido, desde que despertó el solo la había besado en la boca una sola vez, era desconcertante y agotador, aun mas porque tenía que dormir todas las noches entre sus brazos sin posibilidad de separar sus cuerpos un solo centímetro debido a la fuerza del agarre.

Sesshomau intento sentarse a su lado, pero rápidamente Kagemaru reacciono intentando empujar a su padre lejos de cualquier espacio cercano a su madre. -¡No! -Dijo cuando no pudo mover la forma de Sesshomaru. Kagome solo pudo reírse del rostro molesto de su hijo y de la cara de desafío de su compañero. -Es igual a ti. -Gruño él mirando a Kagome.

-¡¿De qué hablas?! Si de obstinación y orgullo hablamos eres el rey. -Se defendió ella.

-Tu eres la terca que no podía dejar de decirme que no y que huía de mí. -Ella iba a refutar, pero se dio cuenta de que en realidad tenía algo de razón. -Bien. -Acepto a regañadientes. - ¿Y entonces como te ganaras a nuestro hijo? Ya tienes experiencia tratando conmigo. -Lo desafío.

El sonrió, era una sonrisa ligera, pero bastante cálida, una que había empezado a ver muy seguido desde su despertar. Sesshomaru tomo a Kagemaru entre sus manos y lo elevo por sobre su cabeza, el pequeño pataleo y comenzó a decir sus pequeños monosílabos molestos "¡NO!, ¡NO!, ¡VETE!, ¡NO!, ¡MAMÁ!" Kagome estaba a punto de pedir a su hijo de vuelta cuando la voz gruesa de Sesshomaru silencio al niño. -Dime padre, no, dime papá. -Le exigió, Kagome estaba en blanco, nunca pensó que Sesshomaru exigiría algo como eso con tal convicción.

-¡NO! -Contesto el pequeño después de unos segundos de silencio y Kagome se soltó a reír cuando vio el desconcierto en la cara de su compañero ante la repentina negativa.

-Eres mío, mi hijo, dime papá. -Volvió a exigir elevándolo aún más, intentando presionarlo de alguna forma. Kagome intento rememorar como Sesshomaru la cortejo y después de unos pocos segundos se dio cuenta que era la misma táctica. Definitivamente Sesshomaru no era sutil ni delicado, era directo, posesivo y territorial, y eso era lo que intentaba hacer con Kagemaru.

-Sesshomaru, no creo que esa estrategia te funcione nuevamente… -Murmuro ella, notando el color rojo de enojo que tenía su hijo en el rostro. Kagome estaba extendiendo los brazos para recuperar al niño cuando sucedió la transformación, se asustó ante la repentina situación y vio como su pequeño se convertía en un cachorro de Inu negro con la cola plateada. Debido a la sorpresa tanto para ella como para su compañero su pequeño logro zafarse del agarre deslizándose hasta que sus patas tocaron el suelo y salió corriendo de allí perdiéndose entre las flores y hierbas del jardín. -¡Sesshomaru! -Grito ella pidiéndole con su voz de angustia que fuera tras él. Incluso si su conocimiento era limitado ella sabía que la primera transformación era en extremo dolorosa, y aun más cuando aún no se había llegado a una edad lo suficientemente fuerte para poder soportar la conversión.

Al instante Sesshomaru había ido tras el pequeño y lo había atrapado, Kagome no podía verlos adecuadamente ahora que se habían alejado así que comenzó a correr tras ellos mientras la preocupación la embargaba, su kimono era tan ligero y no le impedía moverse, pero sus pies aún no se coordinaban por completo, haciendo que se tambalee un par de veces hasta que con la velocidad y el terreno desigual termino por caer de rodillas con un fuerte golpe. Iba a levantarse, pero sintió una mano sobre su hombro, miro hacia arriba y se encontró con el rostro de Sesshomaru. -Terca, y poco cuidadosa mujer. -Le reprocho.

Ella no hizo caso a su mirada reprobatoria. -Mi bebé. -Exigió extendiendo los brazos a su pequeño que ahora tenía su forma humana nuevamente y se veía perfectamente sano. -No vuelvas a hacer eso o me enojare. -Riño ella abrazando al desconcertado azabache que se veía intacto. Kagome miro de reojo a su pareja y vio la preocupación en sus ojos, ella igual lo estaba, Kagemaru se había conectado por completo a su bestia y ahora más que nunca corría el riesgo de tener el mismo destino que los youkais. -Tenemos que hacer algo. -Susurro ella.

-Lo resolveré. -Contesto él.

**************…

-Por favor mírame. -Pidió ella. El volvió a ignorarla mientras sellaba los papeles frente al escritorio.

-Sesshomaru. -Pidió nuevamente intentando poner el mayor dulzor en su voz.

-No. -Contesto firmemente.

-Y después dices que Kagemaru se parece más a mí, ¿porque será que nuestro hijo solo responde con monosílabos? -Pregunto ella intentado parecer divertida, aunque sabía que la situación tensa en la que se encontraban era todo menos animosa. El volvió a ignorarla, ella suspiro profundamente mientras se levantaba del cómodo cojín e intentaba acercarse a él. Esta vez el elevo su mirada fría hacia ella y la detuvo. -No me convencerás de ninguna forma. Yo lo resolveré.

Ella definitivamente no podía perder. Desde que le había confesado el plan de Tsukuyomi a Sesshomaru este se había vuelto neurótico, había usado aquella voz de mando y había dado un rotundo "NO" conjuntamente había destruido la habitación por completo, se le había ido la cordura y la había zarandeado un poco exigiéndole obediencia y amenazándola si se le ocurría poner un pie fuera de palacio sin su consentimiento. Cuando minutos después se dio cuenta que le estaba presionando los brazos con fuerza la soltó, pidió perdón y susurro promesas de protección y bienestar en su oído. Pero ella sabía que esta era la única forma de que todos ganaran, esta vez no era por los kamis, era por ella, su pequeña familia podría desaparecer y ella simplemente no podía permitirlo, pero ahora venia con seguridad desbordada, no habría sacrificios, ella tenía la convicción de superar esto, porque ella no se sacrificaría, ella superaría esto y restauraría todo a su lugar y después de que todo se logró según sus planes lo kamis tendrían una deuda eterna que pagarle y que ella nunca olvidaría.

-¿Como lo resolverás? -Pregunto ella fríamente, no le gustaba tener ese tono cortante con él, pero estaba enojada. Ella sabía que él no tenía una respuesta y que eso mismo lo estaba enloqueciendo, en cualquier momento Tsukuyomi podría desaparecer y con él toda la raza Inu.

-Encontrare la forma. -Gruño intentando evitar su mirada de nuevo.

-¿Y si no lo logras? Y si… -En algún momento los muebles fueron hechos a un lado y tuvo a Sesshomaru frente a ella con sus manos rodeando su cuello, sin lastimarla, pero si imponiendo cierta fuerza que intentaba gobernarla.

-No iras, no te dejare. -Gruño acercándola con más fuerza, ahora si parecía presionar más, alterando su reiki que nacía en ella intentado alejar la fuerza contraria.

Kagome estaba frustrada, había intentado convencerlo, quiso hacerlo incluso de manera intima, pero él no se había acercado a ella en ese sentido, siempre la rechazaba y ella no sabía como proceder, se había prometido a sí misma no hacer las cosas a sus espaldas y el tiempo corría, simplemente quería gritar y destruir todo, así como él lo hacía. -Por favor… -Antes de rogar nuevamente el agarre la acerco de golpe hacia él y sus labios chocaron con tal fuerza que sintió el ardor y el sabor del hierro en su boca, ella por supuesto se sorprendió, pero pronto aquel shock fue remplazado por el dulce y picante sabor de sus besos, había pasado tanto tiempo desde que pudo besarlo y sentir sus auras juntándose y envolviéndose pecaminosamente la una a la otra, la puso eufórica. Se puso de puntillas y rodeo su cuello con sus brazos mientras intentaba seguirle la corriente a aquel beso tan demandante, incluso si él parecía más brusco que nunca ella estaba extasiada. Sus grandes manos que rodeaban con fuerza su cuello se separaron de su piel irritada y bajaron por sus curvas rasgando con el filo de sus garras ciertas áreas del kimono, la levanto haciendo que rodee sus piernas en sus caderas mientras dejaba sus labios de lado y buscaba su cuello con ansiedad, sintió la humedad caliente de su lengua en su cuello y en sus hombros, buscando alguna abertura del kimono para descender a sus pechos. Kagome inclino su cabeza hacia atrás y se dejó besar y lamer, quería más, susurro su nombre y le pidió que continuara, sintió su respiración pesada y descontrolada en el nacimiento de sus senos, levanto la cabeza y lo miro a los ojos rojos, él soltó un fuerte gruñido y la azoto con su pelvis contra la pared, ella gimió ante el impacto, no la lastimo, pero si la sorprendió. Cuando lo vio de nuevo a los ojos se dio cuenta que el ámbar había vuelto y ahora se veía preocupado, la dejo parada sobre sus pies nuevamente y se alejó moderadamente de ella, ahora se veía terriblemente molesto.

Una ola de su youki barrio las inmediaciones y diez segundos después la youkai guerrera que la había estado cuidando cuando él no se encontraba cerca de ella apareció dentro del despacho. -Para servirle Mi Lord. -Contesto servicialmente con una mano en el pecho y una inclinación respetuosa.

-Acompaña a mi compañera a su habitación, necesita descansar, asegúrate que no salga de ahí. -Ordeno.

Kagome se quedó de pie, con los labios entreabiertos en sorpresa y ofensa, frunció los labios, negó para sí misma pero no dijo nada más, había sido suficiente insistencia por hoy, arreglo el cuello de su kimono lo mejor que pudo y salió de la habitación con todo el honor y dignidad que poseía.

.************….

Kagome poso un paño frio en la frente de Hotaru, su pequeña dama ahora dormía tranquilamente, ella había estado asistiendo desde hace varios días al ala medica cerca al palacio que se había instalado exclusivamente para los youkais de Inari. Sesshomaru no había objetado ni refutado cuando ella se ofreció a permanecer el mayor tiempo posible en aquel lugar, ella no sería engañada, era obvio que él prefería mantenerla ocupada para que la idea de visitar el inframundo se fuera de su cabeza… como si fuera tan fácil, pensaba en ello cada vez que veía a Hotaru, a su pequeño y a él.

Hotaru abrió los ojos y salto del futón contorsionando su cuerpo de una forma terrible, sus garras crecidas comenzaron a destrozar la tela de las sabanas y almohadillas y su espalda se arqueo de forma poco agradable mientras batía sus brazos como poseída. Kagome se alejó un poco antes de que las garras le cortaran la garganta o alguna arteria importante. -¡Sanadores! -Grito, y al instante tres youkais aparecieron y al ver la escena palidecieron, y no por las convulsiones de Hotaru que en realidad era normal de ver diariamente, sino más bien por lo peligroso que podría ser para la Lady del Oeste estar cerca de ser lastimada. Corrieron hacia ella y con destreza evadieron las garras e inmovilizaron a la neko hasta que dejo de rasgar a diestra y siniestra y solo comenzó a gruñir entre lamentos dolorosos. Ahora que Kagome podía intervenir se acercó hasta sentarse cerca de su cabeza y poso sus manos curativas en los lados de esta. Su reiki avanzo como corriente eléctrica por cada célula del cuerpo de Hotaru hasta que los ojos nublados de ella se cerraron y su cuerpo se destenso ahora en plena relajación. -Dormirá un par de horas. -Dijo a los sanadores, que ya sabían cómo funcionaba el reiki de su lady entre los enfermos.

-Se lo agradecemos Mi Lady, desde que usted está aquí ningún sanador ha muerto o resultado herido mientras tratamos a los pacientes. -Contesto el único macho entre los tres.

Ella sonrió y volvió a poner el paño en la frente de Hotaru, la fiebre siempre estaba en sus cuerpos, pero a veces era más elevada de lo normal y hacía que se despierten antes de tiempo. -Por favor intenta mantener estable la fiebre en los demás. -Pidió Kagome a los sanadores que asintieron y se retiraron hacia los pacientes asignados.

-Pronto te recuperaras, ya verás. -Le susurro acariciando su cabeza. -¿De verdad lo crees Kagome? -La voz familiar la sorprendió y se levantó de la orilla de la cama cubriendo instintivamente el cuerpo de Hotaru de la vista del nuevo invitado.

-¡I-Inuyasha! ¡Me sorprendiste! -Contesto nerviosa. Por comentarios previos que le había hecho Sesshoaru, se suponía que Inuyasha no sabía acerca de lo que le pasaba a Hotaru y que era mejor así, puesto que podría enfermar de pena.

Inuyasha miro el cuerpo que cubría Kagome y sonrió con tristeza. -¿Como esta ella? -Pregunto.

Kagome se sorprendió aún más. - ¿Lo sabias? -Pregunto ella haciéndose aun lado para dejarle ver a la neko.

-Por supuesto que lo sabía, no soy idiota. -Vocifero acercándose a la cama y sentándose en la esquina mientras la observaba dormir tranquilamente.

-Sesshomaru dijo…

-Seshomaru puede ladrar lo que sea, pero no siempre sabe acerca de todo. -Contesto. -El supuso que yo no estaba enterado, pero si lo hice, me volví loco por algún tiempo, la cuide y fue la cosa más dolorosa que he tenido que presenciar en mi vida. Tuve que sobreponerme, esperaba que hubiera alguna solución, intente buscarla, incluso le rogué a la vieja de Irasue por su consejo, pero ella solo me decía que debíamos ser pacientes. Después de un largo tiempo el idiota de tu compañero se recompuso y me envió al Este, para ese momento yo deseaba sentirme útil, así que dejé a Hotaru en manos de los sanadores, hui como un cobarde. -Se lamento.

-No había nada que pudieras hacer incluso si hubieras estado a su lado Inuyasha. -Kagome puso la mano en su hombro y él la miro fijamente, sus ojos ámbar relucientes por la pena contenida, asintió muy despacio y se levantó y la abrazo con fuerza. -Gracias por estar aquí con ella. Antes de que le ocurriera esto, ella siempre preguntaba por ti, ella realmente te quería como una hermana mayor.

-Yo igual la quiero mucho. -Contesto abrazando a Inuyasha con todas sus fuerzas. -Ya verás que resolveré todo Inu, ya lo veras. -Prometió.

Él se separó de ella y la miro con una sonrisa más propia de él, paso sus manos por su cabeza tiernamente y de pronto le revolvió el pelo dejándola aturdida. -¡Joya ya no te ves averiada! ¡Estoy feliz de que hayas dejado de ser esa joya inútil que solo dormía!

-¡INUYASHA! -Le grito al verse despeinada.

El simplemente se rio y luego la mirada de tristeza volvió a él mientras sus ojos se redireccionaban a Hotaru quien descansaba. Kagome lo noto y tomo la mano de su amigo entre las suyas. -Yo lo resolveré, cree en mí. -Juro. El la miro de nuevo seriamente y el brillo de la esperanza cruzo por sus ojos -¿Cumplirás mi deseo Miko de las cuatro almas? -Le pregunto firmemente. Kagome entendió el significado de sus palabras, se sentó firmemente y lo miro con profundidad solemne. –Lo hare. -Contesto.

El suspiro esperanzado. -Deseo que todos los youkais a los que se les arrebato su bestia se salven. -Pidió. Ella asintió firmemente. -Prometido. -Contesto y aunque parecía simplemente un acuerdo simbólico sintió algo cálido en su interior, como un hilo uniendo su corazón al acuerdo dado, una promesa irrompible y eterna.

**************…

Kagome observo desde una de las ventanas como su hijo se transformaba por completo con Inuyasha, ambos corrían en el jardín intentando atrapar al otro, sonrió con gracia cuando Inuyasha saco el colmillo de acero de la funda y se lo mostro a Kagemaru con aquella petulancia propia de su carácter. Su hijo no parecía sorprendido ante la demostración, pero se veía feliz y eso era más que suficiente para que ella le agradeciera a Inuyasha inmensamente.

-Nuestro hijo se divierte rechazándome. -La voz de Sesshomaru tan cerca de ella la hizo saltar de la sorpresa, no lo había sentido llegar tan concentrada como estaba mientras admiraba a su niño. Se dio la vuelta y cruzo sus brazos alrededor de su cuello. -Es divertido verte rogar.

-Yo no ruego. -Gruño con molestia.

-Oh… pero sí que lo haces. -Respondió divertida. -¡KAGEMARU SOY TU PADRE! ¡DIME PAPÁ! ¡ERES MIO! ¡CACHORRO OBEDECE! ¡COME ESTO! ¡JUEGA CON ESTO! ¡MANTENTE FRENTE A MIS OJOS! ¡GRRR! ¡GRRR! ¡GRRR! -Lo imito con una voz gruesa y enfurruñada.

La cara ofendida de Seshomaru era tal que ella no pudo evitar reírse a carcajadas. -Ustedes dos simplemente terminaran matándome del enojo. -Gruño en advertencia y ella simplemente asintió y apoyo su cabeza en su pecho mientras disfrutaba de los palpitares suaves de su corazón.

Pasaron varios minutos disfrutando del silencio hasta que ella recordó que quería preguntarle algo. -Sessh. -Lo llamo mientras miraba hacia su rostro. -¿Porque ya no me tocas?

El no respondió instantáneamente, probablemente se tomó unos segundos para hacerlo. -Lo estoy haciendo en este momento. -Contesto.

Ella frunció el ceño. -Sabes que no me refiero a eso.

El acaricio su mejilla y paso sus dedos por sus labios entreabriéndolos ligeramente y perdiéndose en ellos. -Si te toco más de lo que me permito ahora simplemente no podré contenerme y te tomare.

Ella frunció el ceño aún más. -No veo un problema con eso.

-Tu cuerpo aún se está recuperando, no deseo lastimarte. -Contesto rígidamente.

-¿Es por eso? ¡Pero ya me encuentro bien! -Objeto. -¡Mis poderes están mejor que nunca y me siento perfectamente!

-Tu reiki podrá encontrarse bien, pero te costó mucho comenzar a mover tu cuerpo, sufrías de dolores musculares forzándote a caminar más rápido, madre tardo varios meses en moverse adecuadamente después de su experiencia extraterrenal sim embargo, tú te esforzaste tercamente y lograste caminar en una semana, eso simplemente es demasiado, ¿acaso crees que no sé qué tomas un baño en el onsen todas las noches? Tus doncellas me han dicho que utilizas sales relajantes para el dolor corporal.

Kagome no sabía cómo negar aquello, todo lo que había dicho era correcto, pero ella había necesitado recuperarse pronto porque había una misión a cuestas. -Entiendo lo que dices, pero es un simple dolor, no es tan fuerte, es soportable y desaparece después de un baño, con el tiempo ya no tendré que recurrir a ello y…

-Es suficiente para mí. -La interrumpió él, dejo de abrazarla y se dispuso a irse.

-Me proteges demasiado, yo solo quería poder sentirme libre de caminar por mi cuenta…

-¡¿POR QUÉ?! -Grito él.

Ella vacilo ante el repentino grito. -Porque necesitaba recuperarme rápido.

-¡¿PARA QUE?! -Rectifico.

-¿Como que para qué? Pues… -Titubeo por un momento.

-¡YO SE PARA QUE! -Grito de nuevo. -¡PARA LLEVAR A CABO ESE ARRIESGADO PLAN QUE INCLUSO AHORA SIGUES CONSIDERANDO! ¡A PESAR DE QUE LO PROHIBI! ¡A PESAR DE QUE TE PEDI QUE CONFIARAS EN MI!

Ella enfureció ante la ira desmedida que venía golpeándola de frente. -¡Es la única solución! ¡Lo he pensado mucho y esa es la mejor forma para todos!

-¡NO PARA MI! -Respondió.

-¡Debería serlo! ¡Piensa en nuestro hijo! ¡Piensa en él, porque el tiempo corre! ¿¡Soy más importante que nuestro hijo!? ¡Dime! -Exigió dejando que las lágrimas se desbordaran de sus ojos.

El no pudo contestar, se dio media vuelta y abandono el lugar con el sonido atronador de la puerta que resonó a través de las paredes, y ella simplemente se desbordo, sus pies ya no la sostuvieron y cayo llorando con amargura.

.**************….

Era probablemente alguna hora de la madrugada cuando entre sueños sintió el cuerpo de alguien deslizándose a su lado y rodeándola suavemente con sus brazos. No hizo falta preguntar, el aroma de Sesshomaru inundo sus fosas nasales y ella restregó su rostro en su pecho desnudo.

-¿Ya no estas enojado? -Pregunto ella.

-Lo estoy, pero te amo más. -Contesto.

Ella sonrió y lo abrazo aún más, el comenzó besando su cabeza, pero luego le hizo levantar el rostro y repartió besos suaves en sus mejillas, sus ojos y su boca. Bajo con cuidado hasta su cuello y desato con habilidad el cinto de su yukata, dejándola completamente descubierta. -Creí que tu no querías…

-Ya no importa. -Respondió besando sus clavículas y saboreando sus hombros, mientras un camino húmedo surcaba sus pechos y jugaba con ellos, sus manos contorneaban sus caderas y glúteos y la acercaban más hacia él. Ella quiso tocarlo ahora que se dio cuenta que él se había colado a su cama completamente desnudo, pero el evito sus manos, sostuvo sus muñecas y las elevo por encima de su cabeza. -Déjalas así, soy yo el que mimara tu cuerpo. -Ordeno, ella sonrió, pero obedeció manteniendo los brazos elevados mientras él la veneraba con su lengua ahora en su vientre, rodeando su ombligo y separando sus muslos con sus manos para acomodarse entre ellos y besarla desde la pantorrilla hasta su muslo interno en donde su lengua se perdió deliciosamente en su centro. -Espera… espera… -Pidió cuando los gemidos empezaron a abandonar su boca, él la miro aun entre medio de sus piernas interrogante. -¿Qué hiciste con Kagemaru? -Pregunto sonrojada de vergüenza de olvidarse que antes de que el la despertara ella dormía con su pequeño.

-Nuestro hijo tiene un tío, que sirva para algo. -Respondió siguiendo con la tarea de llevarla al cielo de placer.

-Si… que sirva para algo. -Gimió mientras su cuerpo respondía con espasmos ante el placer. Escucho la risa ronca de Sesshomaru y su respiración en su centro y se estremeció por ello, sintió que él le abría más las piernas y el placer aumento ahora que había más profundidad en sus caricias, gimió sonoramente cuando el orgasmo la golpeo con fuerza, su cuerpo se arqueo y los espasmos cesaron en un placer celestial en donde ella caía satisfecha sobre plumas suaves y su cuerpo palpitaba de fiebre y fervor. Antes de que pudiera decir una palabra él ya se encontraba sobre ella, sus piernas se abrazaron a sus caderas y su boca repartió besos sobre su pecho amplio. -Seré muy cuidadoso. -Le susurro.

-Por favor no. -Rogo ella, él simplemente sonrió y repitió "Lo seré" Dicho y hecho él lo hizo, no fue brusco y entro en ella con delicadeza, pero incluso así fue sorpresivamente placentero y torturador, él iba terriblemente lento y acrecentaba su placer de forma pausada y constante. Incluso solo escuchando sus gemidos en su oído ella podría llegar al orgasmo mil veces.

Esa noche él la beso con delicadeza, se hundió en ella con lentitud y enterró sus dientes en su cuello con menos brusquedad que en sus encuentros pasados. Después de la larga tortura placentera lo sintió llenarla tres veces y cuando ella le dijo que esperaba que él no se hubiera atrevido a darle otro niño que cargar el simplemente se rio y le dijo que no lo había hecho.

Después de sus repetidos encuentros simplemente se recostaron desnudos abrazándose el uno al otro entregándose a la somnolencia, al menos ella.

-Cachorra. -La llamo.

-¿Hm? -Contesto ella flotando entre el sueño y la realidad.

-Seguiremos tu plan. -Dijo él.

-Bueno. -Contesto ella. Diez segundos después abrió los ojos por completo y lo miro aturdida. -¡¿Que?!

-Iremos al inframundo, pero no quiero que te apartes de mi vista. -Amenazo.

-¡Oh Sesshomaru, muchas gracias! -Lo abrazo efusivamente, no pudo evitar llorar de alivio. El simplemente hundió su rostro en su cuello y la sostuvo mientras ella susurraba continuos gracias y promesas de bienestar y amor en su oído.

************…

-¿Trajiste lo que te pedí? -La doncella asintió tímidamente y poso la vestimenta traslucida en sus manos.

-El youkai que diseño la prenda se sorprendió al ver el material de la tela que usted le proporciono Mi Lady, quiso pasarse de listo y quedarse con los retazos sobrantes, pero me hice cargo de reunir cualquier tramo existente y también se lo traje. -Comento con orgullo mientras posaba un pequeño bulto atado al lado de Kagome.

-Hiciste bien, gracias. -Agradeció Kagome a la youkai que se animó ante sus palabras y se retiró emocionada de la habitación. Ya con la preciosa prenda en sus manos la extendió y acaricio la suavidad etérea, era transparente, lisa y suave, tenía la forma de un pequeño haori masculino, pero era traslucido, estaba hecho específicamente para ponerse encima de otra prenda a modo de funda.

-Maru. -Llamo. Su pequeño elevo su rostro hacia ella desde donde estaba recostado boca abajo dibujando con un pincel sobre una hoja, sus mejillas tenían tinta negra salpicada de un lugar a otro y el parecía feliz ante la gran cantidad de pergaminos con raros dibujos que ella había aprendido a identificar.

-Ven amor, tengo algo para ti. -El niño se levantó y corrió hacia ella, salto sobre su regazo y trepo hasta quedar abrazándola por el cuello mientras su rostro descansaba en su cuello. Kagome tomo un pequeño pañuelo y comenzó a limpiar las manos de su hijo y las mejillas que estaban bañadas de tinta fresca. -¿A quién dibujaste hoy? -Le pregunto al ver que Kagemaru no soltaba el ultimo pergamino en el que dibujo. El niño extendió el papel y le mostro una figura abstracta de una entidad femenina de cabello largo y negro parada en medio de lo que parecía un bosque de árboles secos. Era un dibujo bastante abstracto, si no fuera porque ella conocía la forma en la que su hijo dibujaba ciertas cosas no lo podría haber entendido. Casi tembló ante la imagen, puesto que podría reconocer aquella figura en el dibujo. -¿Quién es? -Le pregunto al niño.

-Yo soñé. -Contesto mirándola y enrollando el pergamino mientras lo posaba a un lado y husmeaba la prenda que la doncella previamente había traído.

Kagome abrazo a su niño impidiéndole tocar la traslucida tela y lo levanto en sus brazos mientras tomaba a su vez el pañuelo con el que intento limpiarlo anteriormente. -Todavía tienes tinta en las manos. -Le dijo divertida intentando no pensar en los sueños que tenía su pequeño. Se acerco a la jarra de agua que descansaba en su mesita, vacío la mitad de su contenido sobre un platón en donde en las mañanas se lavaba el rostro y ahí mojo parte del pañuelo con el que luego limpio adecuadamente las manos y mejillas de su hijo.

-Ahora si estas limpio. -Comento graciosamente ante lo quisquilloso que era el niño ante el agua fría, recordándole el pasado con Sango en donde no soportaba bañarse en aguas heladas.

Llevo a Kagemaru de vuelta a donde estaba el kimono y se sentó en el cojín. -Bien, ahora probemos como te queda. -Dijo mientras comenzaba a vestirlo. -Cuando hubo terminado admiro el perfecto ajuste, casi no se notaba que lo traía puesto pero lo importante era que cumpliría su propósito, que era protegerlo.

Un ligero toque y el sonido de las puertas abriéndose le quitaron el ensimismamiento y vio a uno de sus guardaespaldas entrar. -Mi señora, Irasue sama acaba de llegar a palacio y se dirige hacia aquí. -Le informo, acto seguido salió nuevamente.

Kagome le sonrió a su hijo que se veía notoriamente contento con la llegada, parecía que Kagemaru realmente quería a su abuela.

Diez minutos después las puertas volvieron a abrirse e Irasue entro a la habitación, sus ojos se detuvieron en el niño y luego en ella. -Sabía que despertarías algún día. -Dijo divertida, Kagome asintió, dejo al niño a un lado suavemente y camino hasta la youkai y le dio un fuerte abrazo, no esperaba que le respondiera era claro que los youkai no eran propensos a dar muestras de cariño, pero Irasue aunque al principio solo se dejó abrazar después de un minuto le correspondió e incluso acaricio su cabeza.

Después de la muestra de agradecimiento ambas se sentaron y Kagemaru tomo lugar en el regazo de su abuela mientras se distraía con el raro artefacto circular que su abuela le había dado para distraerse.

-Que interesante prenda tiene aquí este cachorro. -Comento al ver y sentir la hermosa tela. -¿Como conseguiste esto querida? -Pregunto curiosa.

-Fue el regalo de un kami. -Contesto Kagome viendo el haori de su hijo. -Se lo obsequio a mi alma, mas no a mi cuerpo físico, por eso pensé que no lo volvería a ver cuándo desperté, es más, realmente no lo volví a ver por mucho tiempo, pero hace pocos días tuve un sueño extraño, soñé que estaba en un mundo en donde siempre era de día, pero no había sol en lo alto, soñé que podía volar y tenía el chal Hagoromo rodeándome. Cuando desperté estaba sola y sentí que algo cálido me envolvía, me asuste, pero note que el Hagoromo me cubría, así fue como se me ocurrió hacer una prenda para mi hijo de aquella tela.

-Eso fue muy inteligente Kagome, no hay nada más resistente que el chal de un kami o doncella celestial, solo el filo de un arma empuñada por un dios puede cortarlo, pero cualquier arma mortal nunca podrá atravesarlo. -Kagome sonrió y tomo a Kagemaru de vuelta, le sonrió contenta con la idea de tenerlo siempre a salvo y le beso ambas mejillas mientras él se resistía entre risas y quejas.

-¿Solo creaste un kimono para Kagemaru? -Pregunto Irasue. -¿Qué hay de ti?

-El chal no era lo suficientemente amplio para más, le pedí al youkai que confecciono el traje que usara la mayor cantidad para que el traje pueda expandirse al cuerpo de Kagemaru aun cuando el creciera en el futuro. -Contesto.

-Veo que has pensado en todo.

-Lo hice, pero debe estar tranquila madre, no planeo morir pronto, solo estoy tomando precauciones. -Irasue sonrió ante la seguridad en la voz de la azabache.

-¿Entonces los rumores son ciertos? ¿Dejaran Oeste? -Pregunto directamente.

Kagome asintió. -Usted sabe perfectamente la misión que él me dio.

-Ese kami no conoce el descaro. -Blasfemo.

Kagome simplemente se rio y asintió. -Pero confió en que todo salga muy bien, me siento bastante capaz y segura de mí misma desde que puedo manejar mis poderes adecuadamente, aunque… llevarlo a ese lugar realmente me genera malestar físico. -Menciono viendo a su pequeño.

-Supongo que tienes motivos, eres madre después de todo, yo aún recuerdo cuando envié al inframundo a mi Sesshomaru cuando mostro los primeros signos de conectarse con Yakko, era más pequeño de lo que usualmente lo habían sido sus antepasados, estuve muy preocupada mientras lo veía entrenar. -Suspiro. Kagome sonrió forzosamente y se dijo a si misma que no enviaría a su pequeño a vacacionar con su abuela a solas.

Irasue se había mantenido pensativa y curiosa por largos segundos. -¿Como lo convenciste? -Pregunto al fin, Kagome suspiro cansadamente.

-Incluso el sobreprotector de mi pareja sabe que no podemos huir de esto, así que se tuvo que ver forzado a aceptar y desde que lo acepto no ha salido de su oficina, sé que incluso si decide guardar silencio cada vez que le pregunto acerca de su forma más taciturna de lo usual él negara que es por la misma razón del porque yo mande a hacer este haori para Kagemaru.

Él se está asegurando de no dejar cabos sueltos por si algo saliera mal. -Comento. Kagome no intervino ni cuestiono nada cuando hacía dos noches Sesshomaru se acercó a ella con una caja de madera de tamaño mediano en sus manos, dejándola escondida en otro baúl más grande en una esquina de la habitación, "Esto es tuyo para disponer de él, deveras abrirlo cuando el asunto del viaje haya concluido" manifestó seriamente para luego irse, ella simplemente lo miro alejarse y se pregunto si dentro de aquella caja el habría dejado algún tipo de testamento, no se atrevió siquiera a pensar en ello, y esa noche tampoco pudo dormir.

-Kagome dejo de lado sus recuerdos preocupantes y con una sonrisa dulce alcanzo el objeto circular que Irasue le había dado a modo de distracción a su hijo que ahora estaba siendo mordido con saña. -No te puedes comer eso amor. -Dijo con una suave risa mientras arrebataba cuidadosamente el delicado objeto del niño ofendido que había encontrado tal objeto interesante y gracioso ya que le producía cosquillas y era cálido a su tacto.

Kagome al fin pudo tomar el collar con aquella enorme piedra circular labrada con joyas en su circunferencia, probo el peso y su poder y pudo sentir la poderosa y antigua energía bañando la alhaja desde el punto central de la piedra negra azulada que fingía contener una galaxia en su interior.

-Bien, ¿qué es este collar que tiene a mi hijo hipnotizado? -Pregunto ella levantando de rato en rato el pesado collar que su hijo quería alcanzar.

-Es una piedra Meído, Touga la dejo a mi cargo, me dijo que en algún momento sería útil para el heredero del Oeste, siempre supuse que se refería a Sesshomaru, pero ahora creo que me equivoque. -Sus ojos ámbar bajaron hasta mirar a Kagemaru que intentaba atrapar el magnético collar.

Kagome miro la piedra detenidamente, el centro tenia un brillo extraño, como si dentro estuvieran atrapadas las galaxias y las estrellas, y fue en ese momento que recordó donde había sentido una energía parecida, era claramente la habilidad que había adquirido Tensaiga al fusionarse con Tessaiga, el famoso Meido Zangetsuhe, que tenía la habilidad de abrir portales al más allá.

-¿Esto puede llevarnos al inframundo? -Pregunto Kagome devolviendo el collar a su dueña ya que peligraba de caer en los colmillos de su hijo que parecía querer obstinadamente usar la piedra como un juguete para morder.

Irasue recibió el collar y negó ante la pregunta. -Lastimosamente no puede llevarte allí, pero lo que si puede hacer es traerte.

Kagome se interesó completamente ante ello, después de todo ya habían planificado una forma de ir al inframundo. -¿Entonces… cómo funciona?

Irasue sonrió conocedora. -Es sencillo, por medio de la piedra central podre ver sus pasos dentro del inframundo, y podre abrir un portal para sacarlos de ahí, una vez que ustedes hayan sellado las fracturas del yomi.

-¿Cuantas veces puede abrirse este portal? -Pregunto ansiosa.

-Solo una vez, me temo. -Contesto.

Kagome suspiro profundamente. -Bien, entonces esto es lo que haremos, ni bien sellemos las fracturas le pediré que abra el portal para dejar que Inuyasha, Kagemaru y… Sessh… salgan, yo deberé quedarme, porque mi misión es un poco mas complicada que cubrir las fracturas del yomi.

-¿Enserio crees que Sesshomaru aceptara entrar a cualquier portal que yo abra si no vienes con él? -Se burlo ella.

Kagome hizo un puchero y soltó un largo suspiro de resignación. -Lo sé, solo tenía la esperanza, de todas formas, no deseo tener que irme y dejar a mi hijo esperándome en el yomi, preferiría que el portal de la piedra Meido se usara para sacar a mi hijo lo antes posible de allí, y yo junto con Sesshomaru intentaremos encontrar el espíritu de Inari.

-Eso suena como una posibilidad que mi hijo aceptaría. -Acordó Irasue.

-Si… aunque aun no se como podre ir libremente temiendo separarme de él y no poder hallarlo de nuevo, es un miedo tan visceral como él lo tiene conmigo, solo que él no lo entiende, por supuesto, cuando yo soy la que se arriesga yo soy la terca, la osada, la que no piensa, pero cuando es él quien lo hace, no, ahí no, ahí él tiene derecho de arriesgar su vida y sacrificarse por su familia… ¡simplemente no lo entiendo! -Renegó.

Irasue soltó una ligera risa burlesca. -Es parte de nuestra cultura querida. -Kagome refunfuño, pero no objeto nada, ella ya sabía que así era la situación en esa era.

-¿A que le temes tanto? -Pregunto Irasue al ver que Kagome se puso extrañamente pensativa, su ceño se frunció y tenía un semblante de preocupación.

-Tsukuyomi me advirtió que yo era la única que podía entrar en lo profundo del yomi porque supuestamente al ser la perla mi brillo sagrado iluminara el camino y podre ver lo que sucede a mi alrededor, sin embargo, los youkais incluso si son tan poderosos como Sesshomaru, no pueden ver nada más que oscuridad. -Kagome miro a Irasue pidiéndole ayuda. -¿Qué pasa si ambos entramos juntos y se separa de mi lado y no puedo volver a hallarlo?

-Comprendo. -Irasue se tornó a su vez pensativa. -Entonces tu energía es la que puede iluminarte, y si vas de la mano con él probablemente no haya problemas, tu miedo es que por algún motivo sueltes su mano y ambos se pierdan el uno del otro, ¿correcto? -Kagome asintió e Irasue miro algún punto blanco de la habitación mientras las ruedas de su mente comenzaban a idear alguna opción aceptable. -¿Y si le das un objeto imbuido con tu reiki?

Kagome no espero tal sugerencia, de pronto se sintió mas ligera con aquella idea, la sonrisa de alivio comenzó a aparecer en su rostro. -¡Eso es… madre usted… realmente, usted es una genio! -Alabo, la ególatra Inuyoukai sonrió mientras Kimira dentro de ella parecía elevar el hocico ante el halago.

-Hay un problema. -Dijo inesperadamente Kagome. -Necesito una gran reserva de mi reiki para las fracturas del yomi, probablemente use más de la mitad de mi energía… y también necesito reservar una buena parte para poder defenderme… eso solo me dejaría con una parte de mi fuerza que puedo utilizar para crear un objeto para Sesshomaru… no, no es suficiente, y saldremos de viaje mañana al amanecer…

-Puedes utilizar la parte de tu poder que estas designando como tu defensa, después de todo iras con Sesshomaru e Inuyasha, ellos podrían defenderte mientras te recuperas. -Sugirió.

-No, necesito esa energía para ir en busca de Inari. -Respondió abatida. -Si tan solo se me hubiera ocurrido esta idea antes, podría haber trabajado en ello desde hace mucho y… -De pronto se quedo en silencio mientras una idea fugas pasaba por su mente. -¡LA FLECHA! -Grito logrando amedrentar a Kagemaru que gruño enfurruñado ante la sorpresa y el movimiento brusco de su madre.

-¿A qué te refieres? -Cuestiono Irasue tomando a Kagemarru que seguía gruñendo ante la obvia emoción de su madre que se movía inconscientemente de forma animada, logrando tensar al pobre niño que sentía el sentimiento de emoción invadiendo sus instintos.

-¡La flecha iridiscente que le regale a Sesshomaru antes de emparejarnos! -Contesto levantándose y caminando de un lado a otro ahora que no sostenía a su hijo. -¡Es perfecto! Esa flecha me costó mucho crearla, y materializarla como un arma, así que utilice una cantidad inmensa de mi reiki, termine agotada por muchos días y cuando me reestablecí volví a llenarla de mi energía, ¡es simplemente perfecto! Solo tengo que cambiarle de forma a algún objeto más fácil de llevar, eso apenas requerirá una parte minúscula de mi poder, mis reservas quedaran intactas y toda ira perfectamente. -Concluyo agotada mientras se dejaba caer nuevamente sobre el cojín mirando de frente a un Kagemaru alerta y a una Irasue sonriente y orgullosa mirarla con respeto.

-Que niña mas inteligente que tengo. -Comento jocosamente.

..*************…..

Kagome reviso una última vez su apariencia en aquella placa de bronce reluciente, extrañaba ver su reflejo perfecto en un espejo moderno, ahora su figura estaba ligeramente algo distorsionada, pero aun así le ofrecía un buen detalle de su apariencia, su cabello estaba atado pulcramente en una cola alta, su haori era de un color blanco y purpura y el obi era dorado, se sentía cómoda y a gusto, podía mover su cuerpo con facilidad y sus dagas gemelas ya estaban acomodadas en el cinto. Ella se sintió capaz de lograrlo.

El sol estaba a punto de salir y con ello iniciarían su viaje, habían decidido tomar la ruta larga, ya que no podían usar la perla negra en el ojo de Inuyasha y aún menos unir Tensaiga con Tessaiga, así que el único camino posible era aquella ruta volcánica en el reino del fuego en donde la puerta se escondía debajo de las grietas en una cueva profunda, y protegida por dos estatuas gemelas que despertaban cuando alguien intentaba atravesarla.

-¿Estas lista? -Kagome volteo de mirar su propia imagen y sonrió positivamente a su pareja que la veía desde la puerta, él también vestía un haori de color blanco, pero con azul con el obi igual dorado, en su cinto cargaba a Bakusaiga y a Tenseiga que sería la llave para entrar al más allá.

Ella asintió -¿Kagemaru? -Pregunto ella al no ver a su pequeño hijo con él.

-Esta con Inuyasha esperando. -Contesto.

Ella asintió nuevamente y antes de ir hacia él se acerco a una pequeña caja de madera blanca que guardaba algo bajo un poderoso sello que ella misma había creado. Cuando ella lo toco este se rompió y pudo abrir la cajita y retirar de su interior la pequeña lagrima brillante como agua cristalina que resplandecía con luz blanca y traslucida.

Tomo el largo collar entre sus manos como si cogiera algo delicado e importante y al fin camino hacia su compañero, se paro delante de él y le puso el pequeño colgante sobre su cuello que se deslizo hasta reposar a la altura de su pecho. -Listo. -Dijo con una sonrisa, él le devolvió el gesto con una ligera curva de sus labios, como si estuviera satisfecho y su mano se acerco a su rostro y ahueco su mejilla en una caricia suave. -¿Amas a este Sesshomaru? -Pregunto, el tinte rojo en sus ojos resplandeciendo.

Ella puso su mano encima de la suya aun en su mejilla y asintió con un "¡Si!" lleno de seguridad. -¡Muchísimo! -Le aseguró. -¿Y tú me amas Sesshomaru? -Pregunto a su vez.

El asintió lentamente, como si esperara que a ella no le quedara ninguna duda. -Lo hago, con todo mi ser.

-Dilo. -Pidió ella con una sonrisa divertida.

-Te amo. -Contesto sin vacilar.

-Eso es suficiente para mí. -Respondió ella hundiéndose en su pecho en un abrazo.

-Que asco. -La voz de Inuyasha resonó detrás de ellos. -¿Que no tuvieron tiempo para sus cursilerías por la noche? -Pregunto odiosamente dejando en el suelo a Kagemaru que no perdió el tiempo de correr hacia su madre pidiendo que lo carguen.

Ella se separo del abrazo con una sonrisa mas relajada y cargo al niño que se encaramo en su cuello. -Vamos entonces. -Dijo

..*******…

Kagome miro los extensos terrenos mientras volaban a una velocidad moderada, Sesshoamru había insistido en ir a una velocidad que no la perturbara ni molestara, incluso si ella hubiera insistido en que no hacia falta algo como eso, y que a ella no le importaba ir a máxima velocidad. Lo único que obtuvo fue un rotundo "No" por respuesta y la compañía de Ah Uhn quien la llevaba sobre su lomo a ella y a Kagemaru porque según su pareja sobre el irían más cómodos. Mientras tanto Inuyasha quien se había negado a acompañarla decidió ir por su propio pie. Ella simplemente se burlo de que ambos hermanos se parecieran en el orgullo.

Después de casi cinco horas de vuelo hacia el Noroeste Kagome al fin pudo ver las grietas áridas en la tierra, el terreno lleno de cráteres se podía apreciar perfectamente desde el cielo y los vapores y gases volcánicos salían de las fracturas del terreno, incluso el aroma del azufre llego a su nariz. Se inclino un poco mas para reconocer el lugar y aunque no estaba muy segura de la ubicación exacta, si sabia que aquel era el lugar que en el futuro había visitado con sus amigos buscando la puerta que los llevaría al fragmento de la perla que Naraku quería.

-Es aquí -Dijo ella a Sesshomaru que no cuestiono nada y comenzó a descender al igual que Ah Uhn.

Aterrizaron rápidamente e Inuyasha se acercó. -¿Se supone que aquí esta la puerta? -Pregunto incrédulamente mientras la miraba como si pensara que ella no podría conocer algo como la puerta al inframundo.

-Si Inuyasha, estuve aquí antes. -"contigo" pensó. -Debajo de las grietas podremos hallar un camino de cuevas subterráneas que nos llevaran hacia la puerta.

-¡Keh! Espero que tengas razón joya, estuve corriendo por horas. -Se quejo.

-Te dije que montaras conmigo…

-¡Soy perfectamente capaz y más rápido que tu reptil volador ese! -Critico para luego alejarse cuando una ráfaga de fuego fue lanzada del ofendido Ah Uhn.

-Suficiente Inuyasha. -Interrumpió Sesshomaru, había estado completamente serio mirando el lugar, en su cinto Tenseiga vibraba con anticipación, como si supiera que la puerta estaba cerca.

-Mamá. -La voz de Kagemaru la hizo olvidarse de la discusión con Inuyasha mientras miraba a su pequeño que parecía fruncir la nariz con asco, probablemente el fuerte olor de los gases volcánicos lo estaba molestando porque rápidamente volcó su rostro hacia su pecho y se escabullo hasta que metió su carita por sobre la ropa hasta encontrarse con la piel de encima de su pecho.

Inuyasha se había puesto repentinamente rojo al ver el escote que ahora se mostraba. -Kagome p-por favor cu-cubrete. -Pidió mirando en otra dirección y topándose con la mirada de Sesshomaru que había dejado de lado su inspección del terreno al escuchar la petición de su hermano a su compañera. Los ojos ámbar de Sesshomaru se encontraron con ella y Kagome simplemente se encogió de hombros y sonrió. -El aroma no le esta sentando bien. -Explico ella abrazando aun mas a su pequeño que parecía querer meterse entre sus senos de forma infantil.

Sesshomaru simplemente volvió su mirada a su hermano que, aunque seguía mortalmente rojo miraba hacia algún lugar en el horizonte fingiendo analizar el terreno. -Mantén tus ojos al frente. -Dijo mordazmente el mayor, Inuyasha simplemente soltó un caprichoso "¡Keh!"

Después de un rápido sondeo entre ambos hermanos regresaron al punto de encuentro en donde ella los esperaba, su pareja le informo de un camino firme hacia el subsuelo que se encontraba mas adelante y antes de que siquiera ella pudiera preguntar fue sostenida por él que con su velocidad la llevo rápidamente hasta el lugar seguido por Inu que se quejaba del mal olor del lugar y el calor infernal que comenzaba a hacer mientras mas descendían.

Después de que el camino se hubiera vuelto mas firme se dirigieron en línea recta hacia el fondo de la cueva que estaba ligeramente iluminado por las grietas superiores en donde la luz del sol se filtraba tenuemente. Después de unos cuarenta minutos de caminata llegaron a la enorme puerta redonda hecha de piedra que tenía cadenas que sujetaban ambos extremos. A ambos lados como guardianes imponentes dos estatuas gemelas protegían el lugar.

-¿¡Que rayos estamos esperando!? -Pregunto impacientemente Inuyasha al ver que Sesshomaru se había detenido. Kagome le había contado con detalles lo que se esperaba que viniera a su compañero, y por eso él se detuvo no queriendo arriesgarse mientras la llevaba a cuestas.

-¿Quieres atravesar este portal? -La voz resonó por las paredes produciendo un eco sórdido.

-¡¿Qué demonios?! ¡¿Quién dijo eso?! -Inuyasha rápidamente desenvaino a Tessaiga mirando alrededor de la cueva esperando que el enemigo se mostrara.

-Inuyasha quieto. -Lo alerto Kagome.

-No me trates como a un perro joya. -Refunfuño.

Sesshomaru dejo sobre sus pies a la azabache y con una mano la sostuvo del antebrazo y la condujo detrás de él en forma protectora.

-Responde ahora, ¿quieres atravesar este portal? -Volvió a preguntar la voz esta vez en un tono diferente.

-¡Claro que queremos atravesar el maldito portal! ¡Porque más estaríamos aquí! -Contesto Inuyasha.

-Entonces te dejaremos pasar. -Respondieron.

-¡Keh! ¿Viste Kagome? Fue muy fácil. -Se jacto Inu.

En ese momento los ojos de las estatuas se abrieron y con pasos de plomo se bajaron de sus bases mientras apuntaban sus armas en su dirección.

-¡¿Que mierda?! ¡¿Quieren pelear estúpidas rocas?! -Amenazo Inuyasha al ver que le apuntaban a él.

-Inuyasha detente por favor. -Pidió ella viendo cómo se envalentonaba su amigo.

-Hazte aun lado. -La voz de Sesshomaru logro llamar la atención de Inu que, aunque parecía obstinado a dar el primer golpe a la amenaza tuvo que hacer caso a su hermano porque lo había aceptado como alfa. Sonó su típico "¡Keh!" enfundo a Tessaiga y se acercó a Kagome para ejercer su trabajo como beta y proteger a la compañera de su alfa.

Las estatuas ni siquiera tuvieron tiempo de atacar cuando Sesshomaru saco a Tenseiga de su funda, viendo el tipo de espada que ahora les haría frente cedieron la pelea y dejaron abrirse la puerta al mas allá.

-Cachorra ven. -La llamo, pero no la espero, él continúo caminando hacia adelante y Kagome pensó que probablemente lo que estaba haciendo era probar el camino antes que ella para asegurarse de que era seguro. Mientras tanto Inuyasha parecía mostrar su papel de guardián muy seriamente porque no se despego de ella mientras su vista recorría cualquier tipo de amenaza, incluso pudo escuchar su gruñido cuando pasaron al lado de las estatuas que ahora parecían haber vuelto a dormir.

Las puertas se cerraron detrás de ellos.

**********….

El yomi era en mayor medida oscuro, tenuemente iluminado por la enorme bola de energía en el cielo que tenía la forma de una luna llena completamente oscura, tanto como la obsidiana, pero lo interesante de ella era el fuego rojo que la rodeaba y que le daba aquella sangrienta iluminación a todo el lugar, especialmente a los caminos de tierra roja por el que tenían que pasar.

Un serpenteante camino que se dividía en diferentes secciones se mostraba a la vista si prestabas la suficiente atención, o al menos es lo que ella creía porque ella podía ver con claridad todo, pero cuando miro a Inuyasha que caminaba a su lado lo veía parpadear y achicar los ojos constantemente, como si su vista fuera precaria. Ella se preguntó internamente si Sesshomaru tendría el mismo problema, y cuando lo miro desde su regazo en donde la llevaba no pudo resolver sus dudas, el simplemente miraba al frente, ni un ápice de duda en sus ojos.

Kagome miro más allá del camino, en donde un enorme abismo los dejaba pendiendo de ese precario camino terroso, parpadeo un par de veces y su vista se aclaró rápidamente, ahí pudo divisar perfectamente las montañas de cadáveres apiladas como basura, hombres, mujeres, niños, todos ningen pudriéndose unos sobre otros.

Unas pequeñas figuras ahora habían aparecido entre medio de los cadáveres, por un momento pensó que los cuerpos se movían, pero se dio cuanta que aquellas criaturas probablemente eran criaturas originales del yomi. Parecía que intentaban acomodar los cadáveres con enormes lanzas, más grandes que sus cuerpos pequeños que no parecían ser más grandes que el tamaño de un niño de 10 o 12 años.

Un largo tiempo después el ambiente había cambiado un poco, ahora ella ya no podía ver con tanto detalle, aun divisaba las enormes pilas de cadáveres, porque eran claramente enormes montañas, pero esta vez los cadáveres no eran ningen, ahora podía ver youkais, una gran variedad de ellos, desde onis, reptiles, caninos, felinos y youkais de los cuales no podía reconocer la raza.

Conforme más avanzaban más difícil era ver los paisajes de abajo del camino, pero hubo algo que instantáneamente la llamo, fue un resplandor bastante fuerte que atravesó el radio de su visión por un solo segundo y luego se fue atenuando. Justo allí abajo en donde los cadáveres youkai reposaban pudo ver pequeñas franjas de luz blanca y brillante como la luz del día, era minúsculo y molesto a la vista, una sensación parecida a la que te da ver el reflejo de la luz a través de un espejo directo a tus ojos.

-Es allí. -Apunto hacia abajo. Ambos se detuvieron y Kagome abrazo más a su pequeño que parecía no ser consciente de que dejaron de moverse ya que dormía bastante oculto en sus brazos cubierto por la estola de Sesshomaru.

-¡¿De que hablas joya?! ¡Yo no veo nada! -Replico Inuyasha que se acercó peligrosamente a la orilla intentando ver a lo que ella se refería.

-No avances un paso más. -Lo alerto Sesshomaru.

Kagome miro a su compañero aliviada. -¿Entonces puedes verlo? -Pregunto feliz de no ser la única.

El negó. -El alcance de mi vista no es muy extenso en este momento, pero puedo ver el vacío más allá de este camino, mas no puedo ver en detalle lo que hay debajo. -Contesto.

Kagome asintió preocupada. -Bien, creo que debemos saltar, hay varios caminos curveados alrededor de las montañas de cadáveres de youkais y más allá puedo ver el resplandor de las fracturas. -Ella apunto la dirección y Sesshomaru asintió.

Inuyasha parecía de mal humor. -Si tendremos que rodear montañas de cadáveres me desmayare con el olor. -Se quejo.

-Sesshomaru parece perfectamente bi…

-¡Es una forma de decirlo joya! ¡Por supuesto que puedo atravesar cualquier cosa sin problemas! -Se jacto y sin pensarlo mucho salto al vacío, ella casi grita su nombre, pero se contuvo porque no quería despertar a su hijo y además pudo ver aliviada poco después que Inuyasha cayo precisamente sobre un nuevo camino y no directamente sobre los cadáveres.

Justo después de él, Sesshomau salto con ella, pero su aterrizaje fue extremadamente ligero, tal vez porque el utilizo su habilidad para volar para aligerar la caída.

El camino desde ahí fue mas complicado, ella tuvo que dar constantes indicaciones hacia donde el resplandor parecía alumbrar como un faro e Inuyasha termino por chocar de frente contra un par de cadáveres y maldijo fluidamente improperios que nunca había escuchado.

La caminata pareció ser aún más larga que la del camino principal de arriba, pero después de el laberinto que atravesaron al fin pudo ver la luz de frente.

-Puedo verlo. -Comento Seshomaru, ahora caminando con mas seguridad hasta el lugar.

Tuvieron que detenerse a varios metros de distancia porque justo frente a la fractura que tenía forma de un rayo de seis metros de largo había una cantidad enorme de youkais peleando entre sí. -Creo que tendremos que hacer cola. -Comento ella sarcásticamente.

.**********….

Impotentemente ella solo podía observar como se realizaba el enfrentamiento, estaba varios metros lejos de donde su pareja y amigo hacían frente a la ridícula y enorme cantidad de youkais mientras ella estaba contra un muro de roca rodeada por su kekkai más fuerte apretando con seguridad a Kagemaru que ahora estaba bien despierto y gruñía cada vez que alguien atacaba a Sesshomaru.

-Sabía que terminarías así. -Una voz femenina se escuchó desde un lado, Kagome miro a una esquina de la enorme piedra, de donde una mujer que conocía salía de las sombras y la miraba con repugnancia a través de sus ojos traslucidos, su piel horrorosamente citrina y quebradiza hasta el punto en el que veía ciertas áreas de su cara que no poseían piel, solo carne muerta de un color oscuro y verdoso.

-Nunca espere ver aquí a mi vieja maestra. -Contesto Kagome fríamente. -¿Como te trata el yomi Tsubaki? -Pregunto, con un tinte burlesco en su voz.

-Siempre fuiste tan insolente. -Siseo la antigua miko. -Pero ahora que la energía de este portal me permitió moverme podre enseñarte una lección sobre quien es tu superior.

Kagome arqueo una ceja y casi se rio. -No sabes lo que dices.

Tsubaki se veía lívida de rabia al sentirse nuevamente subestimada. -¡Ya verás! ¡Te arrepentirás de tu atrevimiento! -Grito acercándose a su kekkai pensando incrédulamente que podría hacerla caer. Pero incluso antes de poder chocar con su energía rosa el cuello de Tsubaki fue apretado con un látigo que brillaba de azul intenso, la miko maligna apenas pudo ver una sola vez a su atacante antes de evaporarse en volutas de energía azul.

Kagome miro sorprendida a su pequeño que hizo desaparecer aquel delgado látigo entre sus dedos y luego la miro, el azul bañaba el borde de sus pupilas ámbar. -Mami a salvo. -Susurro escondiendo su rostro nuevamente en su pecho cuando el azul abandono sus ojos feroces y volvió a tener esa mirada infantil.

-¡KAGOME! -Le grito Inuyasha acercándose a ella con katana en mano y la respiración agitada. -¡Kagome! ¡Kagome! ¡El camino está libre por ahora, hay que movernos rápido! -Dijo levantándola en sus brazos rápidamente, aunque ella renegó al sentirse manejada como una muñeca de un lado para otro. Inuyasha con su velocidad la acerco hasta la fractura en donde el portal estaba comenzando a crecer y abrirse, la dejo sobre sus pies en el suelo y tomo con más confianza a Tessaiga. -Los retendremos, así que tu solo preocúpate por cerrar ese maldito portal. -Dijo antes de ir al frente en donde Seshomaru servía de escudo del lugar atacando a la horda que lo enfrentaba sin descanso.

Kagome miro una ultima vez la espalda de su pareja y se acerco a la abertura, ella podía ver perfectamente lo que ocurría al otro lado del portal. Había arboles verdes, flores silvestres y una pequeña cabaña de madera varios metros a lo lejos, incluso podía sentir el aroma de la hierba a través del portal, era como ver a través de una extraña ventana.

-Maru escucha a mamá atentamente. -Lo llamo, su hijo dejo de ocultar su rostro en su pecho y la miro, sus pestañas se batieron y él asintió suavemente. -Pondré mi mano aquí. -Apunto a la abertura. -¿Sientes mi poder? ¿Puedes reconocerlo, cierto? -Pregunto ella, él asintió. -Bien, ahora sentirás mi poder mucho más fuerte, sentirás calor y no quiero que te asustes, ¿está bien? -Pidió, él volvió a asentir. -En ese momento quiero que me abraces, cierres los ojos y me dejes tomar prestado un poco de tu poder, ¿sí? -Él esta vez pareció pensarlo por un momento, la inseguridad bañando su rostro.

-Rakko. -Dijo él preocupado.

-¿Quién es Rakko? -Pregunto ella.

Su pequeño se palmeo así mismo. -Yo, Rakko aquí. -Apunto a su pecho.

Kagome entendió que aquel era el nombre de la bestia de su hijo, ella le sonrió dulcemente. -¿Tienes miedo que Rakko me lastime? -Pregunto.

El pequeño asintió.

-No te preocupes amor, estoy segura de que Rakko está escuchándome y sabe que lo que estoy a punto de hacer será bueno para todos. -Comento suavemente, Kagemaru acepto y escondió el rostro en el cuello de su madre mientras la abrazaba.

Kagome al tener el permiso de su pequeño puso su mano a la altura de la enorme fractura y comenzó a soltar su poder solo concentrándose en dejarlo emanar y fluir de la palma de su mano que comenzó a arder. La abertura brillo con fuerza y comenzó a encogerse muy lentamente, podía ver hilos de luz blanca trenzarse extrañamente de arriba y de abajo dirigiendo su costura al centro. Fue en ese momento que su reiki envolvió a su hijo y comenzó a tirar de aquella energía azulada que era parte de su pequeño y que parecía reacio a abandonarlo sin pelear, ella insistió en tirar de él y escucho el gruñido peligroso de su hijo que estaba incrustando sus pequeñas garritas en su brazo, incluso podía sentir la sangre comenzar a bañarlo.

Parecía más difícil sacar la energía de su hijo que cerrar la fractura. -Tranquilízate amor. -Arrullo ella cerca de su oído sintiendo como las garras en su piel dejaban de presionarla tan fuerte y la energía azul que era una extraña mezcla entre un crudo y poderoso youki con un extraño y también poderoso reiki. Al fin la energía de su hijo se libero y fluyo como agua por su cuerpo hasta su mano en donde se fusiono con su reiki y se torno de un color violeta.

No pensó que tal fractura absorbiera tanto de su poder, sintió que sus reservas comenzaban a disminuir y su pequeño ahora había dejado de apretarla y se sentía laxo en sus brazos. Después de lo que parecieron muchos minutos de desesperación al ver que el sellado de ese portal se trenzaba demasiado lento ella vio al fin que esto comenzaba a aumentar de velocidad. Ahora solo había una pequeña abertura de unos cincuenta centímetros de largo y unos diez de ancho, ella sonrió al ver que estaba a punto de ser cerrado. Una figura femenina apareció en su campo de visión afuera de la fractura; allí en medio del campo de hierba una youkai que parecía de la raza Kitsune la miro sorprendida, sus ojos verdes se abrieron con pánico y su cabello rojo oscuro se erizo en alerta.

Kagome miro a la joven youkai detenidamente, era increíblemente familiar, de pronto sus ojos se desviaron al bulto que estaba bajo su brazo. Un niño pequeño de tal vez un año o poco mas volteo su cabeza hacia ella, sus ojos verdes esmeraldas y brillantes la miraron con curiosidad y su cabello rojo intenso alborotado y atado en una colita alta con un cinto azul revoloteo con el ambiente desordenadamente. -¿Shippo? -Lo llamo en voz alta y el pequeño que se había distraído con una mariposa que voló cerca de él volvió a mirarla como si reconociera ese nombre.

-¡¿SHIPPO?! -Lo llamo de nuevo y esta vez la youkai apretó al niño en sus manos terriblemente asustada y desapareció de su vista. Kagome ni siquiera tuvo tiempo de titubear ante la sorpresa de ver a su pequeño Shippo siendo un bebé antes de que la fractura haya desaparecido por completo, ahora perfectamente sellado sin ninguna franja que indicara que podría volverse a abrir.

Aun conmocionada volvió su mirada a la pelea previa y vio como los cuerpos de los youkais que ansiaban cruzar el portal caían uno sobre otro ahora libres de la influencia del portal que les permitía moverse, ahora convertidos nuevamente en cadáveres sin uso.

Inuyasha enfundo a Tessaiga mientras renegaba por las vísceras que se habían pegado a su preciosa espada, y Sesshomaru que permanecía inexplicablemente impecable se acerco a ella y miro a su hijo que ahora se veía inconsciente. Rápidamente lo tomo en brazos y verifico heridas posibles o alguna cosa que fuera mal con su cría.

-Solo esta dormido. -Dijo ella viendo como el respiraba el aroma de su pequeño y luego de asentir de acuerdo lo devolvía a sus brazos. Después de que ella lo tomo y lo apretó en su pecho él la abrazo e hizo la misma revisión con ella. Kagome estaba a punto de decir que no tenia nada, pero el rápidamente descubrió la manga de su haori en donde ahora había cinco perforaciones de donde brotaba sangre lentamente, ella había olvidado que siquiera estaba herida.

-Estoy bien. -Contesto ella, pero el ya se encontraba levantando su brazo y lamiéndolo rápidamente dejando solo pequeñas cicatrices cerradas que iban a desaparecer en algunos minutos con su propio poder. Kagome se sorprendió de no ver que la herida curara instantáneamente, pensó que tal vez su hijo tenía algunos dones diferentes.

-Dejen eso para la habitación. -Molesto Inuyasha. -La maldita abertura ya está cerrada deberíamos irnos de aquí.

Kagome miro a Sesshomaru y él asintió ante los pensamientos silenciosos. Sesshomaru dejo una suave caricia en la cabeza de su hijo y Kagome beso su frente suavemente para luego acercarse a Inuyasha y pasarle a su pequeño. -Te lo encargo Inu.

-¿Q… ¿Qué? ¿Porque me das al mocoso? -Pregunto desconcertado, pero aun así sosteniendo cuidadosamente a su sobrino.

-Nosotros seguiremos adelante, tu llevaras a mi hijo al Oeste. -Contesto Kagome alejándose de ambos y parándose lado a lado con Sesshomaru.

-¡Un momento! ¡¿Me estas dejando como una niñera?! -Pregunto ofendido.

-Una honorable niñera. -Le aseguro Sesshomaru, nadie más que ella noto el tinte ligeramente burlesco en su tono.

-¡Ni hablar! ¡Yo me quedo e iré con la joya a donde sea que ella ruede! -Respondió caprichosamente.

Ella se reiría si la situación no fuera tan seria. -¿Y planeas que llevemos a Kagemaru con nosotros? ¿A un lugar tan peligroso? Es tu sobrino Inuyasha, tu único sobrino.

Inuyasha balbuceó y al final soltó un suspiro frustrado. -Bien, me llevare al mocoso real.

Kagome sonrió. -Gracias Inuyasha, por todo. -Inuyasha asintió algo avergonzado por el reconocimiento.

-Madre. -La voz de Sesshomaru llamo al vacío oscuro e instantáneamente un portal se abrió en lo alto, se podía ver el palacio del Oeste dentro de él y la voz de Irasue resonando desde el interior. -Tráiganme a mi nieto. -Llamo con voz autoritaria.

Inuyasha contesto impaciente que eso haría y con un saludo y un "buena suerte" salto por el portal y este desapareció tan rápido como llego.

Kagome suspiro aliviada de ver a su pequeño lejos del peligro, apretó la mano que ahora estaba unida a él y supo que su preocupación se encontraba a su lado.

-No te separes de mí. -Ordeno él.

-Nunca. -Contesto ella con un ligero apretón.

*********….

CONTINUARÁ… Primero que nada, el siguiente capítulo (el final) lo publicare un día después de este, cuenten fielmente con mi palabra, porque así será.

Ok, he recibido algunos comentarios de personas a las que les gusta mi historia, pero la hallan confusa, o con demasiados altibajos y subtramas innecesarias. Solo puedo decir que en realidad tienen razón, pero esto se debe primero a mi impaciencia por publicar rápidamente al principio, perdía la noción de lo que había o no escrito y me comía (olvidaba) diálogos, sucesos y más, que tendría que haber hilado en la historia con mas cuidado. Todo estaba en mi cabeza y lastimosamente mi mente es más rápida que mis dedos; después ocurrió mi ausencia en largas temporadas y falta de actualización que también ayudo a que me pierda mas y termine por confundirlos, pero créanme que en mi mente todo tiene sentido y esta organizado, pero no pude cumplirles adecuadamente, lo siento. (Tal vez algún día edite esta historia y la mejore)

Creo que esta es una lección que tratare de llevar a mis siguientes historias. Y habiendo mencionado eso, espero les guste mi siguiente sesshome, tendrá un tinte mas dark, más crudo y según yo más intenso. Publicare la sinopsis mas adelante. (De verdad la historia que viene es muy prometedora)