Ahora surgía un gran problema, la lucha se había hecho presente, de nuevo dónde comenzó todo, de nuevo en Shingashina; hace años unos niños llegaron de fuera, niños erdianos que se unieron a Mare y aceptaron usar uno de los nueve poderes de titán para salvarse y tener una mejor vida, ser reconocidos y sentir que ellos eran capaces de liberar a su gente y si tenían que matar a su gente, aquellos que se fueron, los abandonaron y vivieron dentro de unos muros por cien años, lo harían.

Su gente era los que vivían oprimidos por otros, sabían perfectamente que ser libres significa una cosa, hacer lo que fuese necesario, si era difícil lo sería, pero, al final lo mismo iba para los que vivían encerrados en esos muros; ellos vivían sin la posibilidad de recuperar su libertad, sus memorias del mundo y fingir que era mejor estar dentro a salvó de seres que los querían comer sin una razón en especial.

Ambos bandos tenían sus motivos, en especial los merdianos:

Libertad.

Paz.

Ambición.

Conquista.

Aniquilación.

Los mismos errores que marcaron una vez la vida de los descienden de una niña que obtuvo un poder y su gente carga esa maldición en su sangre y para mejorar, solo un bando puede ganar y si está ero lo único que podían hacer lo harían.

Ya no había marcha atrás.

Un castaño contra un rubio.

Eren contra Reiner.

Amigos contra amigos, aliados contra aliados.

Divididos por objetivos diferentes, por ideales y decisiones tomadas, ya no podía haber ni un solo arrepentimiento ahora que esta lucha de nuevo en Shingashina ocurría y era la decisiva, no escapes, no muertos sin sentido, no i filtraciones o retiradas, y no más y alguno debía ganar.

La pregunta es ¿Quién ganará?

Esa pregunta rondaba en aquellos que solo podían esperar a que todo acabase de una vez.

Todos los sacrificios, las personas que murieron y aquellos que perdieron, sus muertes no eran en vano.

No para ambos bandos.

Trasformados aquellos que poseían el poder, enfrentándose uno contra el otro, mientras guerreros merdianos y soldados erdianos combatían intentando protegerse, y sin embargo, a muchos no les gustaba lo que ocurría.

Una niña lo entendió tarde, ahora sabiendo que su siempre tuvo la razón, y al encontrarlo sano a salvó mientras su instructor la mantenía protegida y ver a ese hombre decirle a su amigo que se pusiera a salvó, con ese tono de voz de despedida como si supiese que este era su último día y ocultándose no sin antes escuchar como afuera pasaban la familia que la ayudaron, la familia de la chica que mató y sintiéndose culpable por lo que hasta ahora había estado creyendo, si no hubiese sido por la señorita Pieck, ella seguiría creyendo que tal tendría libertad, pero, realmente ellos serían libres si logran obtener la coordenada.

-Gaby—se acerco su amigo para tomar su mano.—No te lamentes de nada.

-Es fácil decirlo—sin alzar la mirada.—Yo creí que estaba en lo correcto. Si me comportaba como una buena erdiana... ¡eso era una tontería!.

-No lo es—hablo el hombre que estaba con ellos.—Ustedes debían creer algo para luchar. Son niños y la vida o las decisiones que nosotros tenemos siempre los afectan a ustedes.

-Usted piensa... ¿que nosotros somos demonios?—pregunto el niño que tenía esa duda.

-No lo pienso—para no alzar su mirada.—Solo es que durante años nos han dicho sobre ustedes y luego pasas tiempo creyendo algo hasta que te das cuenta de la realidad.

-No lo entiendo—ella confundida.

-Para nosotros siempre serán demonios, gente con la capacidad de convertirse en monstruos—aclarando sus pensamientos antes de decirles.—El miedo sigue presente y eso impide ver una realidad diferente. Ustedes solo pagan los pecados de alguien que obtuvo un poder y al final los maldijo con esa capacidad para sufrir durante siglos sin poder hacer nada.

Su miedo de ser convertidos en algo que no quieren, la muerte de muchos de ustedes cómo si fuesen ganado y al final solo unos niños tienen que madurar durante este horror.

-Tiene razón—el pequeño le daba la razón.—Si este poder no existiera...tal vez nosotros podríamos ser libres y los demás dejarían de tenernos miedo.

Era un pensamiento que rondaba desde mucho tiempo atrás, justo cuando entendió el porque era necesario que el fuese el siguiente contener de uno de los poderes de titán y no su amiga, ella no lo podría soportar como el que tenía un objetivo ya más claro.

-Debemos salir de aquí para alejarnos—debía proteger a estos niños y ponerlos a salvó del peligro.

Se levantaron ambos para solo aguardar de que nadie estuviese cerca y así salir corriendo de ahí.

No era la única, un rubio que permanecía con una azabache que ya no tenía más su bufanda puesta, ayudando a evitar que atacarán al castaño que peleaba contra el acorazado y el titán mandíbula, evitando que el titán carroza o como se diga le disparara con ese equipamiento que crearon.

Hasta ahora era capaz de hacer planes que los ayudaban en situaciones como estas, pero, tenía razón el castaño, se dejó llevar mucho por las memorias de Berthold, y su deseo de lograr la paz que olvidó el motivo por el cual siempre fue defendido por sus amigos; era un doncel, siempre fue un chico tranquilo y ellos eran capaces de decirle que si no hacía algo no sería capaz de sobrevivir, y olvidó el motivo por el cual sentí admiración hacia su comandante.

No sus sentimientos de amor hacía el, lo contrario.

Esto debió verlo como siempre lo hizo, se cegó la creer que al saber que muchos querían la paz podrían lograr un acuerdo.

Se equivocó mucho y ahora volvía a depender de su amiga, no solo de ella, también de la rubia de coleta que ahora los ayudaba convirtiéndose en titán dejando verla y Pieck sorprendida de verla con vida notando que ella escogió su bando como ellos.

A diferencia de el, la rubia de coleta no podía permitir que su novia muriese como sus amigos, si podía usar su poder para protegerlos, lo haría, en realidad ya no le importaba que supiesen que estaba viva y si moría, sería feliz de hacerlo sabiendo que ya no sentiría culpa por aquellos que mató o por la muerte de una de sus amigas que dio su vida.

Siendo observados por una chica que esperaba a que llegase su salvador, el hermano del castaño; ella corrió a las celdas a liberarlos para que lo ayudasen y notando que lo harían no se preocupo, lo único que le preocupaba a esa chica era que el plan o el objetivo real no se cumpliera.

El plan de la eutanasia debía ser exitoso.

-Yelena—se acerco un chico que se había ido con el escuadrón que acompaño para traer a zeke.

-¿Que sucedió?—estaba solo y no era bueno.

-Me adelante un poco que los demás—aclarando su garganta.—Parece ser que Rivaille Ackerman esta muerto.

-¿Muerto?—volteo a verlo sorprendida.

-Hubo una explosión y no sobrevivió—no le importaba mucho.—La mujer que nos llevó salió huyendo con el cuerpo y un equipo la siguió para atraparla.

-Esto será un problema—debía pensar en algo.

No podía permitir que se enterará el castaño de esto o sería capaz de matarlos después de usar el poder del fundador para ayudar con el plan que apoyaba, necesitaban una nueva excusa y que fuese buena, una mentira.

Caos, confusión, sangre derramada, muertos.

Eso es lo que pasaba ahora.

Aún cuando hizo su parición el titán bestia, siendo visto como un traidor por aquellos que creyeron que era su aliado y por el contrario como un salvador para aquellos que lo consideran su líder al apoyar su plan.

-¡No permitan que Eren Jaeger y Zeke se acerquen y entren en contacto!-gritándoles la chica a los suyos.

Debían evitarlo, como los otros hacer que entraran en contacto.

Así que debían aprovechar el momento adecuado, aún cuando apareció y lanzará sus rocas a los guerreros merdianos, en una distracción sufrida la chica logro usar su arma para apuntarle y aún a pesar de que alguna vez fueron compañeros no podía evitar querer vengarse por lo que les hizo creer, a ella en especial.

Tanto tiempo como compañeros para darse cuenta ahora que todo esté tiempo convivio con un traidor que poseía sangre real, alguien que se oculto como una rato para pasar desapercibido según siendo un amigo, un aliado, un compañero, un salvador y alguien que apoyaba a sus compañeros, pero, era lo contrario, si fue capaz de matar a esa gente, de convertirlo a muchos en titanes y todo para volver a obtener la coordenada, para que nuevamente un miembro de sangre real se quedará con el fundador y aún no sabía realmente cuál era su objetivo.

Era el mismo que el castaño, activar el retumbar para acabarlos o solo tenía otra cosa en mente.

No dudó en disparos y hacer que cayera de esa altura, mientras su hermano tenía problemas con los otros dos que luchaban para acabar con el de una vez aunque no esperaron que usará parte del poder de endurecimiento para atrapar al acorazado y de paso derrotar a quien tenía el poder del mandíbula da que había llegado a su límite y estaba cansado al poder estar más tiempo dentro del titán y siendo derrotado fácilmente.

Y aún así el titán bestia noto que su hermano tenía problemas, y sabía que debía hacer algo ya que los soldados de Paradise aún con su equipo ni podían acercarse mucho ayudarlos o si no saldrían heridos o muertos al ver que soldados de mate apuntaban con sus armas y otros a ellos para acabarlos.

No tenía muchas opciones y sólo quedaba usar su poder, ósea su grito para tener un poco de tiempo.

Unos niños llegaron cerca de donde están el cuando se encontraron con el hermano de Falco, este se enteró de que su hermano había sido lastimado pero que sin querer bebió del vino que contenía el líquido espinal para ser convertidos, por eso fue donde estaba la perdona que una vez admiro, pensó que si lograba convencerlo por su hermano menor, no por el, tal vez no activaría ese poder y perdiesen a su hermanito.

Que equivocado estaba, aún al decirle de lo que sucedió o hacer que se alejaran, no le importa y emitió su grito para convertir a aquellos soldados que bebieron del vino, y al sentir muchos de nuevo esa descarga solo cerraron los ojos y todo se iluminó nuevamente.

Apareciendo Titanes otra vez.

Una chica de lentes huía con el cuerpo de su amigo, herido, no sabía que tan graves eran sus heridas, pero, para su mala suerte tenían que ser interceptados por unos chicos que los siguieron al no poder solo dejarlos huir, y a pesar de que su caballo corría lo que podía dar, esos soldados traían armas y estaban disparando.

No quería estar cerca de los árboles, pero, debían seguir el río y algunos usaban el equipo tridimensional y otras tres lo seguían a caballo, y su respiración crecía enormemente al poder hacer algo más y el miedo de perder a su amigo que parecía haber perdido mucha sangre no la ayudaba en nada.

La mirada fija en el camino debía ser lo importante, si tan solo no le dispararán y tuviese que estar volteando a cada rato con tal de poder saber de dónde provenían lo disparos que cada vez eran más cerca y por hacer eso no vio ese pequeño camino cerrado y deteniéndose abruptamente para salir disparada enfrente al no sostenerse bien junto con el cuerpo del azabache.

Sangrando estaba ella y a pesar de que trataba de levantarse no podía, le faltaba el aire y alzando la vista como escuchando como se detenían y bajaban, los pasos se hacían más cercanos y uno de ellos alzó su arma.

-Lo admito—sintiendo pena.—Usted fue una buena capitana pero eso fue hace tiempo.

-Si tan solo estuviese de nuestra parte y no del comandante—con rencor otro.

-Jajaja—no pudo evitar reírse y solo levantándose con un gran dolor al notar que se fracturó la muñeca.

-¿Que es tan gracioso? –no estaban para juegos.

-¡De verdad piensan ustedes que yo me uniría a niños que ni siquiera fuero capaces de ver morir día a día a compañeros!—para sonreír.—No saben que es el miedo de saber que uno podría morir en cada expedición. El odio que uno sentía por la impotencia de no poder hacer nada y la tristeza que uno acumula con el tiempo.

-¡Cómo si usted lo sintiese!—otro cadete que estuvo antes de recuperar el muro.—¡Yo la vi muchas veces interesada más en intentar hacer experimentos con esos Titanes que preocuparse por otros!.

-Si me conociesen como la mitad de lo que Eren lo hizo lo sabrían—con sus lentes rotos.—¡Me dolía mucho pero era una científica!. ¡Mi manera de enfrentar el mundo era diferente a la suya!.

¡Y ahora véanse, siendo unos simples títeres de alguien que no los ve como compañeros!. ¡¿Ustedes creen que Eren los considera sus compañeros o cree lo mismo?!.

-Cierre la boca—apuntándole.

-¡No lo hare!—sin detenerse ahora a decir lo que piensa.—¡Ni eren, ni Zeke, ni esa chica Yelena los consideran como compañeros o aliados!. ¡Son solo títeres que cumplen una función y son desechables como todos lo somos!.

-¡Cállese!—mas que enojado.

-Desde el día que uno se une a la legión hasta la muerte—alzando su otro brazo y llevando su mano a su pecho cerca de donde se hayan el corazón.—¡Siempre entregaré mi corazón por el bendición de la humildad!.

Sonando un disparo al apretar el gatillo al sentir coraje y el otro solo con su compañero agarrándolo por lo que hizo.

Cayó un cuerpo pero una chica de lentes solo se quedó helada al ver caer el cuerpo de su amigo.

-Rivaille—reaccionando para ir a su lado y dándole la vuelta.

Los presentes no podían creer lo que veían, ni aquellos que llegaron siendo comandados por cierto comandante que ordenó a aquellos que lo seguían a apresar a esos chicos y esos soldados y una chica solo con lágrimas mientras sostenía el cuerpo de su amigo, la sangre empezaba a brotar y ella no sabía que hacer por primer vez en su vida, aún cuando esté intentaba no hablar pero al final sus últimas fueron:

-TTe...Uri...

Unas últimas palabras, cerrando sus ojos y una chica llamando a su amigo desesperada por querer que abriera los ojos, sin importarle llenarse de sangre al ver que no se detenía, el disparo fue justo en el pecho y todo por tratar de protegerla.

Acercándose un rubio que se agachó y solo tomo el pulso del azabache, para cerrar sus ojos.

-Lo hiciste bien Rivaille—suspiro para solo mirar a su amiga que se le quedó viendo.—Hanji.

-Erwin—no quería aceptarlo.

-Lo siento pero lo sabes—siendo un poco duro en sus palabras.—El está muerto.

Primer parte del final, espero que lo hayan disfrutando y en el siguiente todo concluirá.

Quise ser un poco dramática así que no me maten ^^

Besitos :3:3:3:3:3