Cronopios del autor: Gracias por leerme.

ADVERTENCIA: Yaoi.

Descarga de responsabilidad: Ya lo saben, esto no es mío, ojalá lo fuera.

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Hyakkoryōran

Por St. Yukiona.

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Otoño: Akuzakura

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—Akuzakura.

Apodadas akizakura (la flor de cerezo de otoño), cosmos es probablemente la primer flor en la que piensan se piensa cuando se habla del otoño. Podrás encontrar cosmos de color rosa, naranja y muchas variedades de blanco y tienden a existir muchos tonos de cada uno de estos colores. Crecen en abundancia y es muy fácil de cuidar. Su interpretación en el lenguaje de las flores es: Esfuérzate.

...

Isabella Yang despierta de golpe empapada en su propia transpiración mientras el estómago se le hace nudo, el corazón le palpitaba tan rápido que fácilmente pudo haber sido confundido con el de un colibrí, tiembla de pies a cabeza porque todo ha sido tan nítido. Los olores, el calor, la sensación, todo ha sido nítido y sabe lo que significa todo eso en conjunto. Gime escandalosamente recuperando la sensibilidad de su cuerpo rígido por la tensión de la pesadilla. Ni siquiera siente vergüenza al notar la humedad de su cama, la vejiga se ha derramado. JJ, su esposo, está despierto, a su lado, sosteniéndola de los hombros, saber dios cuánto tiempo lleva tratando de despertarla, sin embargo, era algo a lo que de algún modo, ya estaba acostumbrado.

No es la primera vez que pasa. Aunque nunca ha sido tan fuerte como ahora.

—Tenemos... que ir con el Hokage —ordena la chica con hilo asfixiado de voz. JJ le mira fijamente confundido—. ¡Rápido! —grita en un sollozo mientras que el hombre sale de la cama corriendo buscando un abrigo para él, y ropa para ella mientras, que aún paralizada, lucha por salir de la cama, tropieza solo para caer de rodillas y jadea porque aún puede ver el rostro sin vida de Yuuri, el pequeño cuerpo inmóvil de Ren, el desastre en la aldea y todos los cadáveres de los aldeanos que no alcanzaron a huir al refugio. La estela de salitre de las lágrimas que caen del rostro de Viktor.

Se cubre el rostro, no quiere seguir llorando pero es inevitable no derramar más llanto porque fue terriblemente horrible. JJ está preocupado sin embargo se apresura, la levanta en brazos y la lleva a lavarle el cuerpo para después salir en medio de la noche hacia la casa del hokage, ni siquiera se pone su banda de Konoha pues con el tiempo, ha aprendido que debe de movilizarse con rápidez.

...

—Ren me gusta para que se vuelva actualizado del libro Bingo —dice de pronto Viktor mientras desde su cama ve a Yuuri colocar crema en sus codos y en sus manos. No lleva su camisa así que es fácil ver las cicatrices que aún tiene visibles desde su última pelea, algunas más añejas y una quemada que le ha dejado el sellado que el propio Viktor colocó sobre él hace un tiempo.

—¿Actualizador del libro bingo? —medita Yuuri la opción—. Antes de conocerte... bueno más bien antes de que tú y yo... nos hiciéramos pareja quería dedicarme a ser actualizado del libro bingo —susurra Yuuri mirando por el rabillo del ojo a Viktor.

—¿Y por qué no dijiste que antes de conocerme? —se queja el albino y el moreno se ríe suavemente, la voz es como un trago de agua cristalina que le refresca el cuerpo.

—Porque cuando te conocí sólo quería huir de ti... dabas mucho miedo.

—¿Y ahora no te doy miedo? —pregunta Viktor y Yuuri vuelve a reír, el hokage prefiere dejar de lado su propia copia del libro bingo para fruncir el ceño ofendido.

—No, ahora no me das miedo... —dice sincero sin pensarlo mucho—. Antes me dabas miedo porque no sabía como lidiar con una persona tan directa como tú, me sofocabas con tu... ya sabes... tu —hace una mueca girándose para recargarse de la mesita donde tienen una serie de productos cosméticos y un par de medicamentos e implementos de primeros auxilios, así como accesorios ninjas. Viktor está interesado en lo que su pareja le está diciendo, tanto que ha cruzado los brazos sobre su pecho—. Eras un cretino, directo y conciso, siempre llevabas tus sentimientos a los extremos, tu amor dolía, y no emocionalmente, sino físicamente... cuando me di cuenta que estaba enamorado de ti tuve que entrenar el doble porque no sería fácil recibir todo ese amor —expresa el oriundo de Vegetales.

—¿Qué diablos dices, Yuuri? —Nikiforov parece divertido mientras delinea la figura esbelta del menor a lo que este niega riendo también—. ¿Entonces mi amor duele?

—Ya no tanto... —reza Katsuki viendo como el contrario se ha incorporado y como camina hacia él, desnudo. La hombría colgándole entre las piernas. Siempre le ha sorprendido la mala costumbre del ahora Hokage en dormir desnudo, perdería tiempo valioso vistiéndose frente a alguna catástrofe. Cuando lo tiene cerca Yuuri no duda en acariciar el rostro ajeno y cierra los ojos cuando pegan sus frentes, y sus labios se encuentran pero da lugar una mordida, donde su labio es machacado por los blancos dientes de nácar del mayor, que después sorbe aliviando al ardor que ha provocado.

Yuuri se excita por el movimiento pero apenas sus bocas se separan, Yuuri aparta a Viktor mientras toma varias armas de la mesita, con cautela toma el sujetador de su seda que es su arma más importante y le tira a Viktor una botella de agua que éste no duda en sacar para convertirla en cuchillas de hielo, en un pestañeo se ha puesto un pantalón ambos bajan con cuidado por las escaleras mirando a los niños dormir en sus respectivas habitaciones. Aunque Ren se sienta tallándose los ojos. Mira a sus padres caminar casi de puntitas, y termina de despertar para correr sigilosamente donde su hermano que también ya despertó y se quedan en su habitación preparados.

Viktor y Yuuri llegan hasta la planta baja y antes de que la puerta sea tocada, Yuuri la abre pero baja la defensa enseguida que ve a JJ y a una chica que conoce perfectamente, Isabella Yang.

—¿Podemos pasar? —pregunta JJ un poco agitado, ha llevado todo el camino a su espalda a Isabella.

Yuuri se hace a un lado ordenando a Viktor que baje las armas. Éste hace caso, y JJ se hinca con una pierna en el suelo y la otra flexionada.

—Señor hokage —dice JJ.

—¿Qué ocurre? —cuestiona Nikiforov. Ren y Umi siguen sin salir de sus habitaciones.

—Tiene que escucharme... —interviene aún conmocionada Isabella mientras que sus ojos se vuelven a empapar de llanto al ver a Yuuri.

Katsuki enciende las luces de las lámparas, y se retira para preparar un poco de té para la mujer mientras ésta intenta calmarse, Viktor se ha retirado un instante a ponerse una camisa y a calmar a Ren y a Umi, a los dos los deja en la alcoba que comparte con Yuuri. JJ y su esposa se encuentran silenciosos en la sala del hokage, cuando regresa Yuuri deja la bandeja con las tazas y unos dulces en una mesita de noche. Sirve un poco de té caliente para Isabella y ésta lo agradece sosteniendo la taza con ambas manos, lo caliente de la cerámica la tranquiliza, la aleja del frío que había en su sueño. Viktor regresa también sentándose en el sillón individual, Yuuri se queda detrás de él, le dan espacio a los inesperados invitados hasta que Isabella da el primer sorbo y después alza la mirada al albino.

—Lamentamos mucho la intromisión pero... —comienza JJ—, Isabella ha tenido un sueño.

Yuuri entreabre los labios y permite que continúen hablando mientras espera las noticias, toda la situación le da mala espina por completo.

—¿Qué soñaste, Yang? —pregunta Yuuri y la mujer aprieta sus bonitos labios.

—Soñé con... Haru, Morooka Haru —dice y tanto Yuuri como Viktor se quedan mudos, la información de Morooka Haru solo la tienen personas de alto mando en Konoha y JJ, a pesar de ser un ANBU, no tenía ese conocimiento, porque había sido un grupo ELITE el que se había encargado de someter a Morooka aquel día, un grupo seleccionado por el propio Yuuri—. Y con la señora Daymio Chihoko —suelta de golpe y sus ojos se llenan de llanto.

...

—¿Estás seguro que no habrá problemas? —pregunta por quinta vez Yuuri mientras ve a sus hijos acariciar al gato de Giacometti que niega con una sonrisa coqueta.

—Ya le he dicho que no es ningún problema, capitán Katsuki, además sólo estaba durmiendo —comenta Chris y Yuuri suspira.

—Gracias —sonríe el menor mientras le da un suave apretón en el hombro, da una última mirada a sus hijos. Sabe perfectamente que se pueden cuidar solos, pero por la información que le ha dado Isabella Yang no quiere exponerlos, mucho menos tras el fatídico escenario.

No tarda mucho en desaparecer de la vista de Chris para después dirigirse a la oficina del Hokage. Ahí Viktor ha mandado a llamar a los tres miembros del consejo de Konoha que quedan, Isabella ha relatado para ellos lo que soñó. Si lo hubiera hecho cualquier otra persona, habría dado igual, como un mal presagio y nada concreto, pero... fue Isabella Yang la que lo hizo, y eso tiene mucho más peso que cualquier cosa.

—¿Qué tanto porcentaje hay de que eso vaya a ocurrir? —cuestiona directamente Min-So Park, antiguamente era la asistente de Yakov, pero desde que éste se había retirado solo para formar parte del consejo de la aldea, ella también fue ascendida al mismo grado de honor por su experiencia y su cuidadosa dedicación a la aldea. Es directa, de pensamiento frío pero siempre pensando en el bien de la aldea. Maternal pero solo lo suficiente como para respetar a la guerra en caso de ser necesario ir a luchar.

Isabella se siente un poco intimidada, sin embargo muerde su labio y después se encoge, mira a JJ que está con su traje ANBU al fondo del salón donde se ha llamado a reunión extraordinaria a las tres de la mañana, hay otros cuatro ANBU, la escolta de Viktor Nikiforov.

—Es cien por ciento acertado a menos que se modifique —inquiere Yuuri que aparece por la ventana—. Buenos días —saluda por cortesía—. Dentro de Vegetales existían ciertos kekkei genkai que volvían la zona interesantes... lo dije en uno de los informes que redacte durante la misión encubierto —señala a un ANBU con máscara de buey—, informe 345-C, en el cuarto párrafo —explica y el ANBU asiente para desaparecer para ir a buscar el informe mientras Yuuri se acerca a la salida donde están todos reunidos—. Chihoko Kin no eligió Vegetales al azar... tuvo razones poderosas más allá de ser un lugar propicio para criar a sus bestias... el motivo era por ser la cuna de kekkei genkai que no son estratégicamente poderosos... El Alta-veneno que los Morooka, el Arte floral de los Sakurakouji, el Festín de chakra de los Zonzou, sin embargo uno de los que más sobresalen... gracias —dice Yuuri recibiendo del ANBU un pergamino que le entrega a Min-So Park, en él vienen descrito varios kekkei genkais—, decía, uno de los que sobresalen es la Caminata de sueños de los Yang...

Isabella está sonrojada, mira el suelo, incómoda.

—Conozco a Isabella del tiempo que estuve de misión en Vegetales, y a su familia de hace más tiempo debido a que nuestras madres eran amigas —dice Katsuki.

—Isabella fue rescatada del Palacio de Chihoko Kin junto a otro grupo de chicos que tenían ciertas características especiales, formaban parte de los conejillos de indias de la Daimyo —comenta Viktor.

—¿Y qué hacías en el palacio de Chihoko? —ahora las sospechas se disparan en las personas del consejo, pero Lilia es la que habla.

—Yo...

—¿Eres ninja? ¿tienes entrenamiento en ninjutsu? —ataca Minako enarcando la ceja. JJ no puede intervenir aunque así lo quiere.

Yuuri aclara la garganta.

—Recordemos que muchos años Konoha estuvo enviando ninjas al País de los Vegetales porque el poder militar de Vegetales es escaso —dice Yuuri—. Así fue como mi familia y la Morooka llegó a Konoha —explica—. El poder de los Yang en un principio era usado para saber cómo serían las cosechas cada año, predecir el clima, las temporadas de lluvia, de sequía y si algún mal se acercaba al país —Yuuri se queda dejado de Isabella—. Además, puedo asegurar que Isabella no tuvo contacto de ningún tipo con Chihoko, Chihoko planeaba utilizar a los Yang una vez el ejercito de bestias estuviera listo.

El consejo parece un poco más calmado aunque Min-So Park sigue seria.

—Entonces... ¿es un hecho que Chihoko sigue viva? —pregunta Min-So.

Isabella mira a Yuuri y afirma bajando la mirada.

—Y si está con Cao Bin, es una certeza que es peligrosa... —murmura Viktor.

—Dijiste que en el sueño Cao Bin muere, pero también... —Minako no quiere decirlo—, hay bajas significativas en nuestra aldea...

Isabella asiente y aprieta sus dedos cuando entrelaza sus dedos por delante de su cuerpo.

—Pero... si algo he aprendido todos estos años de mis sueños es que si se muestran es porque se pueden modificar... es decir... el futuro se puede modificar, usualmente lo que sueño se hace realidad si yo no hago ningún tipo de esfuerzo en que el futuro llegue tal cual pero... si se me muestra es porque de algún modo algo se puede hacer... cuando predecíamos el clima no podíamos evitar que la lluvia cayera pero sí podíamos reforzar las plantaciones —mira a Yuuri y luego al consejo—, mandábamos a llamar a los Sakurakouji y ellos hacían invernaderos, la lluvia caía pero no mataba a las plantas...

Viktor se queda pensativo.

—Podemos tener a la gente en los refugios desde antes... tener un plan de ataque y refuerzos listos que nos ayuden a lidiar con esto —dice el Hokage con certeza.

—Pero no hay manera de saber cuándo será que esto ocurra —interrumpe Lilia.

El más joven de la sala tuerce los labios y mira a Isabella.

—Dijiste que el cultivo ya estaba casi listo para cosechar ¿cierto? y que el que estaba de guardia era Minami ¿no? —pregunta Yuuri e Isabella asiente. Viktor chasquea los dedos.

—Sarah, trae el libro de registro de guardias del próximo mes —ordena Viktor y la ANBU desaparece de su sitio mientras Yuuri saca de la manga de su kimono su pequeña libreta de anotaciones, revisa cuidadosamente sus proyecciones.

—Tengo que la cosecha será en finales de Otoño... si sigo el mismo ritmo de inmersión de chakra —susurra mirando a Viktor que recibe el control de guardias.

—Minami ahora mismo está de misión en el Este... al regresar tiene dos semanas de descanso... su regreso está proyectado para dentro de un mes... así que su guardia sería... la cuarta semana de noviembre y la primera de diciembre...

Yuuri niega.

—Será en la cuarta semana de noviembre —dice el moreno convencido.

Viktor le da la razón.

—Entonces... tenemos la fecha, es importante que nada de lo que aquí se habló salga... pues no debemos alterar la temporalidad de los acontecimientos para que sean lo más cercano posible a la predicción de la señorita Isabella —murmura el Hokage—. Sobre todo si se está dando por hecho la muerte de Cao Bin y de Chihoko Kin.

Las tres mujeres del consejo están de acuerdo con Viktor. Los líderes de escuadrón ANBU tienen ordenes muy precisas. Pronto todos son despedidos y solo quedan JJ con su esposa, el Hokage y la pareja de éste.

—Fuiste muy valiente, Yang —dice Yuuri mientras le toma la mano para tranquilizarla y ésta contiene el aliento. Le sonríe al moreno.

—Gracias, Yuuri —responde.

En el tiempo en que ambos coincidieron en el palacio de Chihoko, Yuuri era de las personas que mejor trataba a Isabella, ignorando las veces en que ella se escapaba del palacio para ir a ver a su padre y siempre desviando la atención de Chihoko de ella, salvándola de manera indirecta. Incluso antes de la incursión de Konoha en el palacio, Isabella recordaba con especial aprecio como Yuuri le había advertido que era mejor que se escondiera. Gracias a Yuuri, Isabella mantenía una vida feliz y tranquila en Konoha, ella ayudaría para que esa paz y felicidad se mantuviera muchos años más.

Viktor también agradeció a Isabella y el matrimonio se alejó. Yuuri se sentó en el marco de la ventana viendo a la pareja caminar por la solitaria avenida que llevaba hacia el centro de la aldea. Viktor le mira en silencio sin decirle nada porque sabe en qué está pensando, pero es mejor si se toman un respiro. Traga saliva antes de suspirar e ir donde está él. Abrazándolo por detrás y besando su cuello. El moreno ni siquiera parpadea ante las caricias amables del Hokage.

—No me pasará nada —susurra Yuuri.

—Sé que será así... —le dice Viktor al oído para después besar en el hoyo detrás de la oreja ajena, Katsuki cierra los ojos un instante y suspira.

Lo único que quiere es que eso acabe para poder tener una vida tranquila, lejos de toda esa constante locura que los rodea, el estómago se le aprieta ante el recuerdo de las palabras de Isabella: "Y Chihoko era asesinada por Umi que llegaba en ese momento, detrás de él llegaba el señor Yakov, en sus brazos el cuerpo sin vida de Ren", cierra los ojos Yuuri otra vez antes de girarse quedando frente a frente al albino. Pasa sus brazos por el cuello ajeno, atrayéndolo hacia sí. Viktor acepta lo que Yuuri le ofrece, porque son esos momentos que se viven al margen de la vida los que pueden disfrutar. Ambos saben que por el estilo de vida que llevan jamás podrán de disfrutar de una rutina "normal". Ambos saben perfectamente que en ese momento los dos están vivos pero por conveniencia en cualquier momento pueden morir o simplemente desaparecer.

Antes que hombres son shinobis, no son dueños de sus vidas, sólo de sus acciones y éstas siempre estarán a favor de la paz de la aldea, porque hay gente que les importa y valen la pena el sacrificio, inclusive si éste es el de sus vidas.

No saben en qué momento ocurrió, sencillamente pasó, pero Viktor ha mandado a volar plumas, papeles, reportes, pergaminos y todo por un lado para recostar ansiosamente el cuerpo de su amante que ahora mismo lo recibe con alegría. Yuuri sosteniéndose del filo del escritorio mientras es capaz de ver el vaho de su boca que no sabe más que gemir, hace frío pero en el interior de su cuerpo hay calor. Desde donde se encuentra es capaz de ver las últimas estrellas apagarse con lentitud, el firmamento cambiando con tranquilidad de calor.

Gruñe y ronronea, gime con desesperación cuando Viktor le muerde el hombro antes de enterrarse por completo, esconde su rostro contra sus brazos y vuelve a sentir el va y ven de las caderas ajenas, las fuertes manos del Hokage apretando sus caderas, seguro se quedaran marcadas ahí, y la espalda se arquea. Su glande se restriega contra la madera, duele, pero es igual de delicioso. En otro momento estaría tocándose así mismo, pero ahora no puede dejar de pensar en lo complicado que será pararse delante de ese escritorio para recibir ordenes sin recordar lo que ahora están haciendo. Jadea apenas Viktor lo separa del escritorio, se siente como un muñeco que es acomodado sobre las piernas ajenas.

La silla chilla ante el peso de ambos hombres y Viktor lo hace subir y bajar mientras Yuuri se impulsa, el miembro entra por completo en cada estocada. El miembro del moreno sube y baja moviéndose totalmente erecto. Antes de sentir el calor de la semilla desperdiciada de Viktor regándose en su interior. Sigue moviendo sus caderas contra ella, porque la sensación es deliciosa, pero se multiplica su placer cuando la mano de Viktor atrapa su miembro empezando a estimularle, la otra mano le recorre el vientre, los pezones donde hace presión y Yuuri solo se derrite abriendo su boca para gemir con más fuerza.

Afuera los ANBU han dejado en blanco sus pensamientos, se dedican solo a vigilar.

Los dedos de Viktor se humedecen mientras obliga a Yuuri mantener la boca abierta para que sus ruidos no lo dejen pensar en toda la tormenta que pesa sobre sus cabezas. Sorbe de su cuello dejando más marcas de besos hasta que encaja los dientes a la par que Yuuri se derrama sobre su mano. Nikiforov es capaz de sentir los espasmos internos del menor pues no ha salido de él.

Tardan un rato más así, alucinados mirando conjuntamente a la nada, con saliva y semen escurriendo y los corazones poco a poco entrando en reposo. La hombría de Viktor volviendo a su flacidez habitual haciendo que los fluidos escapen del interior de Yuuri que palpita irritado por la intromisión.

—No volveré a poner un pie en esta oficina, jamás... —susurra Yuuri, sigue sobre el regazo de Viktor y es capaz de ver todo desde su posición como suele verlo Viktor desde su silla de Hokage.

—Yo... vendré a trabajar con más gusto —responde Viktor y Yuuri se ríe roncamente.

—Renunciaré —advierte Yuuri.

—Perfecto... porque tengo un puesto vacante —comenta Viktor y Yuuri enarca la ceja—. Algo así como... capitán de la división ANBU.

...

Viktor se había esperado una negación y se había preparado por rogarle a Yuuri para que aceptará el puesto, sin embargo, para lo que no estuvo preparado fue para que de buenas a primeras (después de limpiar el desastre, limpiarse ellos mismos, desayunar y volver a la oficina) Yuuri aceptará sin mucha ceremonia. Claro que el sueño de Yuuri siempre había sido ser un gusano, nada más que un gusano, y no había mejor lugar para los gusanos que la cuna de todos los malditos, la sección ANBU, y entre los maldecidos, el capitán era el principal.

Durante su camino hacia el centro de operaciones ANBU pensó en lo mucho que habían cambiado las cosas, hacía diez años cuando se había asignado al grupo ANBU como uno de los miembros más jóvenes aceptados, Viktor casi lo había asesinado con tal de que no regresara, incluso después por poco le había obligado a renunciar, sin embargo, ahora que Nikiforov era Hokage volvía a reincorporarse a la división.

No le sorprendió en lo más mínimo al Katsuki la tensión que se sintió al momento de entrar al edificio, oculto en una zona de seguridad bajo un riguroso genjutsu. Las instalaciones seguían siendo las mismas. De reojo se podía ver entrenando hasta el cansancio para perfeccionar sus técnicas en los campos de entrenamiento, los años habían pasado y aunque él lo sentía todo como un sueño la realidad es que no eran tan fuerte como él creía serlo. Viktor, Chris, Phichit y todos habían crecido no sólo en edad y estatura, sino en poder y él... aunque era bastante más hábil que el promedio de su edad, empezaba a notar como poco a poco menguaba.

Un ninja no se podía permitir semejante debilidad, y mucho menos ahora. Quizás ese había sido su principal motivo por el cual aceptar su antiguo trabajo, y quizás, sólo quizás, por ese mismo detalle Viktor le había ofrecido el mismo.

Cuando llega hasta el depósito, el hombre de la ventanilla que usa el uniforme de toda la vida le entrega una muda de ropa: pantalón oscuro, camisa de cuello alto sin mangas, chaleco blanco.

—¿Necesita el fragmentador? —pregunta el sujeto y Yuuri niega recibiendo la wakizashi, aquel sable corto que usaban por obligación todos los ANBU en su espalda como arma de apoyo y como un símbolo de distinción. Le es entregada la máscara del Kitsune y sus ojos se fijan en los detalles azules de la misma. Apenas agradece con asentimiento de cabeza antes de seguir su camino hasta los vestidores.

El suyo está apartado del de los otros miembros del ANBU. De hecho tiene una sala, amplia y grande especial para su uso. Está vacía. Sólo hay una mesita baja, detrás un pergamino que dicta el código de conducta de la organización, a cada lado de la mesita hay un largo candelabro que tiene sola una vela que ilumina el lugar con luz tenue. El piso de es de madera perfectamente limpia y más allá una puerta que es el armario de armas. Yuuri se cambia con calma, cuelga el kimono que usa y lo coloca en el interior del armario, prepara sus armas, y se sienta sobre el cojín rojo frente a la mesita. Alguien toca la puerta y Yuuri le concede el paso con voz suave.

—¿Está listo, capitán?

Yuuri asiente, mira la máscara un instante, la toca con la llama de sus dedos antes de ponérsela y cuando alza la mirada la sala está llena. Hay veintinueve personas hincadas frente a él, todas usan máscaras, los animales y los distintivos de los colores se repiten pero no es así con las conminaciones, por otro lado, Yuuri es el único que usa la máscara del zorro con los vivos azules. Yuuri se incorpora con calma.

—Las cosas cambiarán a partir de ahora —dice Yuuri detrás de la máscara—. Nuestra lealtad es para con el hokage y para con la gente de Konoha, y eso nunca se debe de olvidar —reza—. En sus tiempos libres entrenaran y una vez por semana tendremos simulacros de evacuación así como evaluación, se llevará registro de avances en misión y campo de entrenamiento... no tienen permitido fallar, y si lo hacen, es mejor que honren su honor como shinobis, sus vidas no le pertenecen, ni su voluntad, ni su fuerza... —expresa fríamente—. ¿Lo entendieron?

—Sí —responden en unisono.

—Los capitanes de escuadrón, acérquense conmigo, el resto, puede volver a sus actividades... —dice y desaparece la mayoría de los presentes, sólo quedan cuaderno personas, hincados sobre ellos.

—Sarah, Chris, Guan-hong y JJ, tenemos una cierta situación... y es importante que pongan atención —expresa con firmeza—. Pero más importante es hacerle saber que me siento orgulloso de ustedes por haber llegado hasta donde están, confío plenamente en ustedes y confío en que podremos mantener la paz que el hokage está buscando para Konoha.

Los tres hombres parecieron de acuerdo, hasta conmovidos, con las palabras del capitán, aunque era difícil de saberlo por las máscaras que usaban. Yuuri se moja los labios y suspira.

—Tenemos una amenaza en puerta... y es necesario que ustedes también estén conscientes del riesgo, pues estar preparados será la única opción que tendremos para sobrevivir... —comenta mirando a las cuatro personas frente a él antes de empezar a explicar con lujo de detalle la situación.

Y mientras lo cuenta la atmósfera cambia poco a poco en torno a la sala.

El simulacro llegó a su fin, ahora era tiempo de afrontar la tormenta que se avecinaba. La última tormenta de la temporada.

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St. Yukiona.

Quien los ama de corazón, pulmón y páncreas.

(Por cierto, ¿Ya me siguen en mis redes sociales? Facebook donde comparto cositas de anime: /tiayukiona y mi Insta donde les platico de mis viajes: Styukionna, espero me sigan y poder compartir más tiempo juntos. ¡Saludos y besotes, Mazapanes!).