Yuri quedó por completo sorprendido, si no fuera porque tenía que cuidar del azabache se habría desmayado al saber aquello. Hace un momento pensaban que era el celo del japonés y ahora tenían dos cachorros en camino, si bien su economía cambiaría bastante, estaba feliz de tener dos cachorros mas y de poder estar con Yuuri en el proceso.

Cuando el rubio estuvo solo en su embarazo, además de sentir que necesitaba a Yuuri pensaba en como sería cuando el azabache se embarazara, quien lo acompañaría y si sería una buena pareja que lo cuidaría como se debe. Ahora estaba aquí, él era el padre de los cachorros y estaba seguro de que haría todo lo posible por cuidar de su familia y mantenerla bien.

Yuuri estaba asustado y feliz, dos cachorros era mucha responsabilidad, pero su instinto omega le decía que todo estaría bien, que todo funcionaria porque su pareja estaba junto a él.

Salieron del lugar a buscar a su cachorro, tomados de las manos y con sus dedos entrelazados. Al llegar a la habitación, Mila estaba de pie, dejó a su bebé en brazos de Víctor y corrió a abrazar a Yuuri y felicitarlo— tendrás un bebé, felicidades —le dijo con alegría.

Dos —dijo Yuri repentinamente dejando a todos mudos— son gemelos —habló sonriendo, esa sonrisa que solo dedicaba a sus seres queridos y que se veía tan hermosa en sus labios.

Mila abrazó mas fuerte al omega mientras Víctor sonreía con felicidad junto a la cama y con su bebé en brazos, Kolya no entendía mucho y no le importaba en ese momento ya que solo quería estar cerca de Valya. Ya entendería mejor mas adelante.

Se despidieron ese día ya que debían volver a su hogar, Yuuri era un omega por lo cual querría hacer un nido más adelante, así que deberían comenzar a arreglar la casa para ello. Además de que debían ver donde comenzaría a atenderse para los controles y todo lo necesario para los nuevos bebés.

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Desde que se enteraron de la noticia, el tiempo comenzó a pasar rápidamente para ellos. Yuuri tenía nauseas de vez en cuando, pero seguía trabajando desde casa para la empresa de Víctor ya que necesitaban el dinero y él no lo quería regalado. El alfa por supuesto lo entendía, por eso dejaba que Yuuri siguiera trabajando con tranquilidad de casa y no se negaba a pesar de que quería hacerlo. Si lo hacía significaba que lo estaba discriminando como si no pudiera con el trabajo y él sabía que no era así.

Las familias Nikiforov y Plisetsky no pudieron verse por algunos meses ya que Mila pasaba mucho tiempo con su bebé en casa y los Yuris estaba preocupados de su cachorro y de los que venían en camino.

A los cuatro meses fueron a la ecografía para saber el género de los gemelos, descubriendo que eran una niña y un niño. Estaban felices de saberlo, además de que estaban saludables y el estómago de Yuuri comenzaba a notarse demasiado, por lo que tuvieron que adquirir ropa para omega embarazado.

Comenzaron con el acondicionamiento de una nueva habitación para los bebés, compraron dos cunas aunque tal vez utilizarían una ya que al ser gemelos quizás necesitarían dormir cerca el uno del otro. Un armario para su ropa y algunas cosas como sillas con juguetes para estimularlos y una silla mecedora para amamantar a los pequeños, porque Yuuri quería hacerlo, no quería utilizar formula a no ser que fuera estrictamente necesario.

Kolya comenzaba a entender lo que sucedía al ver como el estómago de su papi Yuuri comenzaba a crecer como el de la tía Mila. En las noches se acercaba al japonés y apoyaba su cabecita en el vientre de este, le hablaba a los bebés que venían en camino, puesto que ya le habían explicado que eran sus hermanos.

Voy a cuidarlos mucho —les decía para luego sentir como alguno de ellos pateaba desde adentro— Nooo, va a dolerle. Pórtense bien —volvía a decirles. Como el mayor debía imponer orden.

Lo mejor para Kolya era que su Phi los visitaba seguido, por lo que podía acapararlo todo lo que quería, abrazarlo e invitarlo a jugar. Contándole sobre el pequeño Valya y lo llorón que era cuando él no estaba cerca para cuidarlo.

Phichit si que se había sorprendido con la noticia, pero estaba feliz por su amigo. Iba seguido para ayudarlo a cuidar al pequeño alfa, aunque el chico era bastante tranquilo y protector, pero el moreno quería asegurarse que todo estuviera bien, así que cuando iba ayudaba a preparar el almuerzo y a ordenar la habitación del menor, alabando siempre el dibujo de la pared y riendo al ver a Otabek tan lejos.

Kolya le decía a Phichit que podía dejar a Beka y quedarse con él para siempre, que lo cuidaría mucho mejor que cualquier otro alfa ya que aún sabiendo que tenía sentimientos fuertes por el bebé omega, el beta siempre sería su primer amor. Un amor platónico.

A Yuri le parecía una tierna escena, él debía ir al trabajo puesto que necesitaban todo el dinero que pudieran generar ahora que tendrían más cachorros. Su tiempo libre lo empleaba en cuidar a Kolya y atender a Yuuri quien ya se pasaba más tiempo en el nido que había hecho con la ropa del rubio.

Yuuri intentaba hacer un esfuerzo por no pasarse todo el día en el nido porque tenía cosas que hacer, pero en la medida que el tiempo pasaba, cada vez se le hacía más difícil estar fuera de aquel lugar que se sentía tan acogedor para él.

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Cuando cumplió seis meses de embarazo, Mila comenzó a visitarlo junto a Valya lo cual hacía que Nikolai prestara atención al pequeño omega más que a otra cosa. Con seis meses, el pequeño Valya ya podía sentarse y agarrar juguetes, Mila le explicó a Kolya que Valentín no podía tomar cosas muy pequeñas porque podía tragárselas y el alfa lo entendió enseguida. Nikolai solo traía cosas que él consideraba grandes y que el bebé pudiera echarse a la boca, el pequeño omega le regalaba un montón de risas al niño alfa quien permanecía a su lado en todo momento, incluso le dio de comer cuando Mila se acercó con la papilla.

Nikolai tomó la cuchara, siempre siendo observado por la alfa quien le indicaba como hacerlo y cuanta comida poner en esta. Obedeció en todo y Valya abrió la boca al instante, recibiendo la comida que su amigo le daba, riendo luego al sentirse contento.

Yuri llegó a casa encontrando a Mila ahí, solo en ese momento la alfa se fue. Lo saludó y le pidió que cuidara a Yuuri a lo cual el rubio asintió, tomó en brazos al pequeño omega un rato y lo devolvió a su madre para que se fueran porque ya era tarde.

Mila repitió la visita varias veces, no le gustaba la idea de que Yuuri estuviera preñado y solo en casa, después de todo cualquiera podía ir ahí, además de que no había ningún alfa adulto que pudiera cuidarlos. Cuando Víctor no trabajaba también iba junto a su esposa, por lo que recibían compañía de muchos lugares.

Los padres de Yuuri se enteraron el primer día, pero no pudieron viajar de inmediato, tenían sus propios asuntos que atender. Para cuando Yuuri cumplió los seis meses comenzaron a ir todos los fines de semana a visitar a su hijo y nietos.

La casa de los omegas estaba llena de diferentes aromas, excepto la habitación matrimonial. Yuuri había tenido especial cuidado de que nadie entrara a su habitación para que solo conservara el aroma de su cachorro y de su pareja, no quería el olor de alfas ahí, ya que opacaban de inmediato el de Yuri por ser mucho más fuerte y territorial.

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Todo el embarazo de Yuuri estuvo lleno de gente yendo y viniendo, concejos de todas partes, algunos creyendo que sabían más que otros, pero lo cierto era que él prefería seguir a su instinto— no escuches a nadie, si hay algo cierto en los omegas es que nuestro instinto para criar es único. Solo déjate guiar por él —le había dicho Yuri un día que lo vio demasiado atormentado por todas las ideas en su cabeza sobre la paternidad con un bebé recién nacido y sobre cómo llevar el embarazo.

Yuri había vivido su embarazo solo, Otabek era su única compañía y era un alfa por lo que no lo podía aconsejar mucho. Aún así él salió adelante con su cachorro, por mero instinto paternal. Yuuri lo sabía y por eso fue el único consejo que decidió seguir, además de que era el más simple.

La mañana en que comenzó con las contracciones, irónicamente se encontraba solo con Kolya, justamente ese día nadie había ido a visitarlo y Yuri estaba en el trabajo. Se levantó y se vistió con los dolores, vistió a su cachorro y tomó el bolso que estaba previamente preparado para ir a la clínica.

Nikolai tomó el celular de su papi Yuuri y presiono la imagen de su otro padre, los niños de ahora habían nacido junto a la tecnología por lo que no era extraño que un menor de cuatro años supiera hacer eso. Yuri contestó escuchando la voz de su pequeño diciéndole que sus hermanos ya querían salir y que Yuuri estaba en el baño con dolores. El rubio se apresuró a ir a casa, ayudó a su pareja a subir a la camioneta y se dirigieron a la clínica, no sin antes asegurar a Kolya en el asiento para niños en la parte de atrás.

Llegó desesperado a la parte de urgencias, gritando que su pareja había entrado en labor, corrieron con una silla de ruedas para que el omega azabache pudiera sentarse y lo trasladaran.

Yuri llamó a todos sus conocidos, siendo Phichit el primero en llegar para cuidar de Kolya. Yuri sabía que esto tardaría, puesto que no todo se hacía de inmediato, prepararon a Yuuri para una cesárea y una vez listo llamaron a su pareja para que entrara al parto. Para ese momento Víctor, Mila, los padres de Yuuri y Otabek ya habían llegado.

Otabek se acercó a su amigo y lo abrazó dándole fuerza, solo entonces el rubio entró. Pudo ver el instante en que sacaron a sus hijos, estuvo junto a Yuuri en todo momento acariciándole el rostro y viendo a sus bebés nacer. Tuvo que separarse de su omega cuando tuvieron que suturarlo, fue a la sala donde limpiaron a sus bebés y les hacían la prueba de sangre para determinar cual sería su género secundario, pero Yuri no lo necesitaba, podía oler claramente como la niña era una fuerte alfa y el varón un dulce omega, aún si los doctores no podían.

Ese era uno de los días más felices de su vida, aún le faltaba casarse con su omega, pero por ahora se conformaba con la gran familia que tenía con él.