EMPIRE WARS
CAPÍTULO NOVENTAINUEVE: EL INICIO DE UNA NUEVA ERA
Terminó… todo había terminado por fin, luego de lo que pareció una insufrible eternidad luchando contra ejércitos de máquinas, lidiando con letales enfermedades, enfrentándose a criaturas de todas las formas y tamaños y retando a seres que casi son dioses capaces de destruir reinos enteros, la guerra por el destino del mundo había finalizado.
Pero, ¿A qué precio?
Esta pregunta se la harán los miembros de la Alianza más adelante, porque ahora se dirigieron a dónde hasta donde estaban Pip, Chris, Gregory y los demás soldados que lograron sobrevivir a la última batalla contra los Guerreros de Acero que los recibieron con halagos y muchas preguntas.
-¡¿Ahora sí todo acabo?!- quiso saber el príncipe Fields yendo a Stan que todavía cargaba a Kyle.
-¿Y Lord Caos? Vimos como enfrentó a ese gigante, ¡¿En dónde está?!- preguntó Doguie a Buttes acompañado por los demás generales y criaturas que aún respetaban al mencionado.
-Como les gusta estar jodiéndonos con tantas preguntas, ¡Déjennos respirar, carajo!- se quejó Shelli que a pesar de lo frustrada que estaba por tantas preguntas, sonreía triunfante porque lograron salir victoriosos.
-¡NECESITAMOS DE UN ELFO CURANDERO PARA QUE REPONGA AL REY KYLE! ¡Muévanse!- ordenó el hermano menor de ella muy desesperado al ver como el pelirrojo en sus brazos tosía sangre.
Sin mucha demora unos elfos se les acercaron y trataron de curar la herida letal que su majestad tenía en el pecho, pero por más que lo intentaron, no lograban nada. Tal vez porque al haber sido causada por el poder de la propia Vara de la Verdad combinada con el Chi de un ser mitad elfo como Cartman la hacía imposible de suturar.
-¡MALDITA SEA, QUE ALGUIEN HAGA ALGO!- exigió ya muy desesperado al tomar a uno de esos seres de la parte delantera de su túnica zarandeándolo luego haber dejado a Kyle en los brazos de Nicole y de Ant.
-Prín… Príncipe Stan… ya, déjelo así… no… no hay nada más que se pueda hacer- le pidió el oji-verde tratando de respirar mientras que la mujer de piel negra le sujetaba una mano y le acariciaba sus rulos rojos no pudiendo contener sus lágrimas al igual que el insecto al que le han tomado tanto cariño.
-¡¿Qué no se da cuenta que está a punto de morir?!- el joven que logró sacar la Espada Celestial de la piedra se arrodilló a su lado tomándole la otra mano y le sobaba una mejilla -¡DEBE RESISTIR!
-Ah… no… no está tan mal como parece… porque morí… sabiendo que pude poner de mi parte para salvar a este bello mundo… de las manos del mal… y darle a mi gente y a las demás razas que lo habitan… un mañana mejor- esbozó una leve sonrisa para enseguida toser mucha sangre.
-Kyle, por favor…- las lágrimas de Nicole caían en su ya pálida cara haciendo que él le sobase un cachete en un último intento de hacerle sentir mejor (NA: suena la música de piano que se solía escuchar en los momentos tristes de la primera serie de Naruto)
-¡No diga esas estupideces! El mundo aún lo necesita, su gente lo necesita, yo… ¡YO LO NECESITO A MI LADO!- en vista de que era la última oportunidad de confesarle lo que siente, Stan se armó de valor para decirle lo que tenía guardado en su pecho -lo amo…- sus lágrimas también le cayeron en el rostro.
-Yo también lo amo, Príncipe Stan… en todo este tiempo viviendo tantas cosas juntos… se volvió como el hermano que nunca perdí logrando superar juntos tantas penurias como si lo fuéramos de sangre- pensó que él lo amaba en ese sentido -Nicole… a tu lado también pude experimentar tantas cosas que me han hecho sentir más vivo que todas las cosas que he hecho en mis siglos viviendo en mi reino flotante… en especial el sentimiento que hace valga la pena vivir la vida y que nunca pensé encontrar mediante una humana… la amo tanto…- ella le sujetó con ambas manos la suya con la que le acariciaba dedicándole una leve sonrisa.
-No, Rey Kyle, no lo entiende. No lo amo como un hermano o algo así, sino de ese mismo modo que hace valer la pena estar con vida- le siguió hablando el pelinegro haciendo que él, la mujer, el insecto y los que estaban cerca de la escena tan desgarradora lo viesen fijamente.
-Esa sí que no me la esperaba- susurró Dylan a Henrietta que asintió junto con Bridón. Shelli no pudo evitar esbozar una sonrisa temblorosa dejando que una lágrima escurriera su mejilla.
-Eh… no diga eso, Príncipe Stan. Aunque hubo ocasiones en las que sentí cierta atracción hacia usted por sus cualidades… sabe muy bien que algo así entre nosotros hubiera sido imposible, ¿Cierto?- con gran pesar el menor de los Marsh asintió con la cabeza -pero quién sabe… tal vez en otra vida… en otro mundo… en otra época… nuestros caminos se hayan cruzado también y habríamos podido tener algo… claro, suponiendo que su cinismo y actitud blasfema y pesimista inicial no me hiciesen alejarme de usted enseguida- pudo bromear un poco haciéndole reír ligeramente hasta que de nuevo tosió mucha sangre.
-No… por favor, no…- dejando de lado la incomodidad inicial por esa confesión, Nicole le sujetó con más fuerza la mano.
-Nicole…- a ella le besó la mano -Stanley…- dejo que él le plantara un beso en la frente -mis amigos… por favor… reconstruyan… y vuelvan a darle vida… a este bello mundo por el cual hemos hecho tanto… y que merece… un destino… y un mañana… me… jor...
Diciendo estas últimas palabras a medida que sus ojos se cerraban, el rey elfo de más de cinco siglos de antigüedad y que con lo vivido por las últimas experiencias de la vida cambió su perspectiva del mundo y de los demás seres que lo habitan dándose cuenta de que no todo es como él y varios de los suyos lo han dado por hecho, murió manteniendo su cálida sonrisa llevándose consigo y para siempre la dicha de que en verdad pudo hacer la diferencia por el bienestar de todo lo que existe y falta aún por existir.
Su cuerpo comenzó a volverse pequeñas partículas que brillaban del color verde esmeralda de sus característicos ojos que se elevaron perdiéndose entre las nubes del amanecer causado por el sol saliente de las lejanas montañas para que así su noble espíritu se reuniese con sus antepasados y demás grandes gobernantes de todas las culturas que han existido tomando su justo lugar al lado de las deidades para vigilar por siempre a aquellos que fueron importantes para ellos en vida.
-¡MAJESTAD, NOOOO!- gritó Gary que junto con los demás elfos lloraban lamentando la muerte de su rey y al que tanto necesitaban para superar la crítica situación por la que todos han pasado.
Incorporándose con dificultad, Stan vio al cielo y después de secarse las lágrimas, colocó el puño derecho contra su pecho como una seña con la que demostraba sus respetos ante el pelirrojo. De uno en uno, sus demás amigos imitaron la acción y sus tropas también en un efecto, incluso por parte de las criaturas al reconocer que sin él nunca hubieran podido ganar esta guerra.
No muy lejos de ellos y habiendo estado ajena a toda esa escena, Wendy también había implorado que curasen a Bárbara, pero igual y como pasó con el rey elfo, sus lesiones no se podían reponer.
-Mi reina… ya… ¿Ya todo acabó? Ese tipo… ¿Fue vencido?- quiso saber la rubia también respirando con dificultad al sentir como la pelinegra acariciaba sus rizos a pesar de estar algo chamuscados.
-Sí, Bárbara, todo ha terminado. Ahora descansa- a diferencia de Stan, sabía muy bien que ella ya no tenía salvación por lo que no le decía cosas como que debe resistir o algo así.
-Je…je... je… como me hubiese gustado ver la cara de ese chancho… cuando todos sus planes y sueños estúpidos se hicieron añicos… como el de los otros hombres con delirios de grandeza que querían tener a todo el mundo a sus pies- se permitió hacer una broma referente al desmedido odio que alguna vez le guardó a los miembros del género masculino.
-Mi reina… yo… yo quiero disculparme si en algún momento la incomodé por mi odio hacia los hombres… usted con su infinita sabiduría siempre trató de hacerme ver a mí y a las demás que pensaban como yo que a pesar de todas las maldades que ellos son capaces de hacer también hay bondad en sus corazones que los impulsa a hacer lo que sea por el beneficio de los demás… incluso arriesgar sus vidas para salvar a quienes amamos- a su mente vino el recuerdo de Stan evitando que Wendy muriese aplastada cuando las tropas de Clyde atacaron el reino de ellas.
-¿Incomodarme? ¡No digas idioteces! ¿Cómo podría molestarme con la mujer a quién encontré moribunda en las puertas de nuestro pacífico reino y que con el pasar de los años se volvió mi guardaespaldas, mi mejor amiga y hermana más cercana?- la pelinegra tampoco pudo evitar que sus lágrimas cayesen en su cara, que a pesar de lo lastimado que esta, sigue siendo bella.
-Sí… mejores amigas… hermanas…- le pasaba algo parecido a lo que le pasó a Stan y sintió una fuerte punzada en el pecho porque aunque se le confesara ahora nunca más podrá seguir a su lado de ninguna forma -mi reina… puedo… ¿Puedo pedirle un último favor?
-Claro, Bárbara. Puedes pedirme lo que quieras- accedió dispuesta a complacer su última voluntad.
-Acérquese un poco…- la pelinegra aproximó su rostro al de ella para enseguida abrir de par en par los ojos cuando la tomó de la nuca y obligó a darle un profundo y tosco beso en los labios para al fin hacer realidad su más anhelado sueño deleitándose con el interior de su boca.
-¡¿BÁRBARA?!- retrocedió asombrada por tal acción no esperándola para nada.
-Ah… ahora sí… podré partir de este mundo feliz y plena- río hasta que hizo una mueca de dolor -mi reina… Wendy… por favor… sigue guiándonas por el camino correcto… y hazle ver a las que aún odian a los hombres… que podemos coexistir en paz y como iguales… y por favor… sea feliz con aquel que se haya ganado su corazón… el que siempre quise tener- su cabeza se inclinó a la derecha teniendo la mirada perdida y la mano con la que le sobó el cachete se desplomó a la vez que una tenue brisa agitó por última vez sus rizos dorados.
-Bárbara… no… ¡NO!- apoyándose en el torso de ella, la reina de las Mujeres Libres descargó su llanto negando con la cabeza susurrando que ha perdido para siempre a su herma y mejor amiga.
-"Como odio siempre tener que presenciar este tipo de cosas… como odio esto"- estando ahí presente ante ellas dos siendo completamente invisible, Kenny las veía con un enorme pesar.
Finalmente, pero no menos importante, Butters comenzó a explicarle a los demás y a lo que queda de sus tropas que el alma de Leo siempre estuvo a su lado y que le hizo recobrar el juicio antes de que la locura e ira causadas por su muerte le llevara a hacer actos barbáricos más atroces de los que alguna vez han hecho y como a pesar de todo si intento hacer, a su peculiar estilo, algo para el beneficio del mundo al retar a la muerte para quedarse con sus poderes y revivir a los que alguna vez han muerto por su culpa y evitar que más inocentes muriesen en un intento de enmendar sus gravísimos errores y que puso de su parte en la pelea final para evitar la destrucción total y así tratar de hacerle quedar como una especie de "héroe" y que su legado no fuese solo el hecho por sus deseos egoístas, sed de sangre y desmedida hambre de poder.
Pero aunque con sus últimas acciones en vida trató de corregirse y compensar sus errores, eso no lo salva de tener que pagar por estos y como su alma salió del dije que le dio a Butters en su movimiento final para detener a Eric, ya no había nada más que lo pudiese mantener sujeto al mundo de los vivos y era hora de partir.
-Supongo… supongo que es hora de despedirnos, hermanito- su alma se manifestó ante él no pudiendo evitar derramar sus propias lágrimas.
-¿No se puede hacer algo para remediar esto? Si se toma en cuenta como en tus últimos momentos de vida te arrepentiste de tus actos y trataste enmendar tus errores y salvar al mundo, puede que se te de otra oportunidad y no tengas que…- no quería ni pensar en lo que le esperará en la otra vida y como se le castigará por sus pecados.
-No, no. Yo he asesinado y lastimado a tantas personas y criaturas inocentes, que ni en un milenio podría reparar o compensar todo el mal que he hecho- desvió la mirada porque lo que alguna vez lo llenó de tanto orgullo y dicha ahora le pesaba el corazón -es por eso que tengo que pagar por mis crímenes y cada una de mis fechorías, incluyendo la de dañar de tantas formas a quién se supone debí atesorar y proteger más que nada en este mundo: a ti, Butters- pudo sonreírle con una ternura tan escasa en él, que Leopold por un momento creyó que se veía a sí mismo en un espejo.
-No sé qué haré sin ti, Leo. Hemos estado juntos desde que tengo memoria, que sin tu compañía yo no…- sujetó el dije medio círculo negro que le pertenecía a él dejando que unas lágrimas le cayesen encima.
-Como te lo dijo el floripondio de Bradley: haz lo mejor que sabes hacer, ayuda y salva a todo aquel que requiera del apoyo de alguien y dales una segunda oportunidad de vida. Si eso es lo que te hace feliz, pues hazlo ahora que ni yo ni nadie más te obligará a empuñar una espada para lastimar a otro ser vivo- le colocó una mano en el hombro -prométeme que intentarás continuar con tu vida y ser feliz. Muchas veces le has dado una segunda oportunidad de vida a alguien más, esta es la tuya propia en la que te podrás alejar de todo aquello que detestes y hacer lo que en verdad desee tu corazón, un nuevo inicio con el que podrás hacer muchas cosas para el beneficio de los demás y de paso también enmendar tus propios errores, ¿Lo entiendes?
-Sí, hermano. Lo… lo entiendo- pudo devolverle la sonrisa -¿Crees que algún día te volveré a ver?
-No estoy seguro, pero quién sabe, si sigues diciendo las suficientes plegarias puede que los de allá arriba se apiadan de mi alma desdichada y me den esa otra oportunidad que tú tanto deseas- volvió a reír -además, aún no hemos hecho ese "algo maravilloso" que mamá nos dijo que algún día haríamos para el beneficio del mundo, ¿Lo recuerdas?
-Claro que lo recuerdo, Leonardo, claro que lo recuerdo…- de nuevo vio las preciadas joyas que ellos han tenido por tantos años -te amo, hermano…
-Y yo a ti, hermanito- sin más que decir se dieron un último y amoroso abrazo fraternal con todas sus fuerzas no sabiendo si algún día podrán volver a tener esa clase de contacto.
-Adiós, Leonardo- su voz se quebraba al notar como su alma traslucida comenzó a desvanecerse.
-No es un adiós, Leopold, es un hasta luego. Recuérdalo… recuérdalo…- todavía manteniendo esa sonrisa desapareció por completo dejando tras de sí el eco de esas palabras acompañadas de un suave viento que retiró las lágrimas del rostro del otro blondo que gimió viendo al cielo.
-Butters…- con pasos cautelosos, Jenny se le acercó porque pudo presenciar todo eso desde el inicio -quieres… ¿Quieres que te ayude en algo?- sabiendo por experiencia propia lo que es perder a un hermano, deseaba acompañarlo y compartir su dolor.
-No, Princesa Jenny, no hay nada que se pueda hacer- le seguía dando la espalda -mejor vayamos con los demás y veamos si necesitan algún tipo de ayuda.
-Como digas- entendiendo que necesita tiempo, ella no le insistió y lo siguió manteniendo la distancia hasta que sintió como alguien le colocó una mano en el hombro siendo por supuesto su hermano mellizo que la veía angustiado.
-¿Qué hago, Kenny? Me gustaría poder estar junto a él para ayudarle a cerrar esa herida, pero temo volverlo a lastimar de alguna forma. No sé qué hacer…
-Escucha a tu corazón, Jenny. Nunca olvides las viejas enseñanzas que nuestros padres nos dieron para que al crecer nos volviéramos los dignos sucesores del trono en especial la más importante: que el amor es el mejor remedio para cualquier mal, algo que tanto tú como él necesitan para superar estos momentos tan difíciles, no lo olvides.
-Eso espero… y… algún día… ¿También podré volverte a ver?- sabiendo que esta seguramente sería la última vez que él se manifestará ante ella, también se permitió llorar.
-Claro que sí. Ahora que eres mortal, algún día tendré que venir por ti… pero no será pronto, no será pronto…- igual que Leo, le dedicó una cálida sonrisa antes besarle un cachete y desvanecerse en el aire haciéndole suspirar y mirase hacia arriba llevándose ambas manos al pecho.
(…)
Al asegurarse de que todos los guerreros de metal ya no pudieran seguir peleando y de que los remanentes del ejército del Sultán, Craig, Mike y Cartman no sean más un problema, era hora de rendirle honores a los que valientemente dieron sus vidas para salvar al mundo.
Cada reino les hubiera hecho tributo a sus soldados a sus respetivas maneras, pero debido a la enorme cantidad de muertos, no habrían las suficientes tumbas para darles adecuada sepultura por lo que se decidió hacer con ellos hogueras para que sus cuerpos mortales se hicieran humo y trascendieran más fácilmente al siguiente plano existencial y sean recompensados por su sacrificio (NA: ahora oigan la canción de Star Wars: La Amenaza Fantasma cuando se hace el funeral de Qui-Gon Jinn)
Se eligió los áridos terrenos de los McCormick para tal labor y siendo ya de noche se les prendió fuego a los cuerpos que estaban agrupados de tal modo que formaban un gigantesco círculo. A ese acto funerario asistieron también los pertenecientes a reinos lejanos como el Faraón y su gente, igual que el Chamán, Nancy y los que estuvieron bajo el mandato de Jimmy, la Reina Mentis con sus millares de hijos e incluso los piratas y que iban en representación de Ike.
Se les dieron sus propias hogueras independientes a Kyle y a Lord Caos, después de todo, fueron de los que más colaboraron para el bienestar del mundo y sus respectivos súbitos querían despedirlos como se lo merecían.
Claramente se podía distinguir los lamentos de los elfos por el deceso de su rey, el papá de Nicole le pidió a su gente que entonase un canto grupal para honrar al hombre que se ganó el corazón de su hija quién lloraba desconsoladamente recibiendo muestras de apoyo por parte de sus amigos y de Ant que la abrazaba de una pierna también expresando su dolor de ese modo.
Los piratas que usaban gorros se los quitaron en señal de respeto igual que Ike que mediante un vórtice podía ver el suceso no conteniendo sus lágrimas igual que Stan que apoyaba la punta de la Espada Celestial en el piso sujetándola con ambas manos teniendo a su derecha Wendy que quería apoyarlo a pesar del dolor de la pérdida de Bárbara y a su izquierda estaba su gran perro Sparky que gimiendo triste frotaba su cabeza contra su cuerpo.
Mientras que las criaturas que alguna vez estuvieron bajo el mando de Leo expresaban su descontento a su propia manera individual. aunque la mayoría mantenía silencio en especial aquellos que fueron reclutados por él dándoles una nueva oportunidad de vida permitiéndoles ser ellos mismos sin suprimirlos de alguna forma aun considerándolo su héroe e ídolo.
Al frente estaban sus generales, sobre todo Dylan y Henrietta que por más que él los haya agredido de alguna forma siempre estuvieron agradecidos de brindarles su protección al permitirles estar en sus tropas porque sin eso los miembros de sus respectivas especies les hubieran seguido dando caza hasta matarlos.
Increíblemente Shelli también estaba junto con ellos no pudiendo disimular su tristeza por más que se esforzase, porque sí, también lo habrá detestado, pero debía reconocer que los "momentos especiales" que ella tuvieron con él hicieron que le tuviese algún tipo de cariño y al ya no contar con su presencia un gran vacío se desarrolla en su interior, después de todo, ¿Qué otro hombre podría tolerar su carácter del mismo modo en como Leonardo lo logró?
Ed, Brittany y los miembros de su comunidad nómada también estaban ahí para despedirse de uno de los dos gemelos de la profecía al estar informados de lo mucho que él hizo para salvar al mundo y también para decirle adiós a Jack cuyo noble espíritu fue manipulado por las propias fuerzas del mal. La guerrera rubia era acompañada por el Príncipe Bridón que también la apoyaba y no muy lejos de ellos Gregory le preguntaba a Chris como es que él en verdad se ha ganado el respeto de tantos seres a lo que el castaño le dice: "nunca subestimes el poder que puede ejercer un gran legado hecho con sangre, sudor y lágrimas"
Butters miraba sin parpadear la fogata en dónde puso la armadura y armas que le pertenecían a su hermano y que lentamente eran consumidas por las llamas. Una parte de él le reconfortaba ver que no era el único en ir a darle la despedida correcta pero aún seguía sin poder visualizarse a sí mismo continuando con su vida no teniendo su compañía, hasta que la mano con la que no sujetaba sus dijes fue tomada por Jenny que le dedicó una débil sonrisa.
Correspondió su gesto también sonriendo. Ambos esperaban que con el paso del tiempo y con la compañía del otro todas sus heridas se puedan recuperar y cumplan con la voluntad de sus hermanos.
(…)
Finalizado el rito funerario era momento de hacer un recuento y saber cuánto han perdido con exactitud. Mínimo el 70% de todos los seres vivos que habitaron la parte del mundo en la que se llevó a cabo esa brutal y sanguinaria ha muerto, muchas ciudades y pueblos fueron destruidas por completo y el medio ambiente y ecosistema quedaron gravemente afectados por las letales enfermedades de Clyde que casi mataron a toda forma de vida existente y eso sin tomar en cuenta las graves repercusiones que dejaron las luchas entre los seres súper poderosos como Leo contra Craig y demás.
-Han muerto muchos y se han perdido tantas cosas… ¿Cómo vamos a rehacer y reparar todo lo que se ha visto afectado por esta guerra?- quiso saber Brittany teniendo la cara apoyada en una mano y mirando sin interés el suelo, el príncipe Lican le puso una mano en el hombro.
-Trabajando juntos, claro está. Muchas veces los humanos y demás razas hemos dejado que nuestras diferencias nos distancien o hagan cometer los actos más atroces solo para conseguir el beneficio propio sin considerar el mal que le hacemos a los demás y que a largo plazo nos afectaran a nosotros mismos. Esta lucha nos ha enseñado que podemos unir fuerzas para un bien común y no dejar que esas estúpidas barreras interraciales nos impidan salvar a todo aquello que atesoramos- comenzó a hablar Stanley poniéndose de pie.
-Es hora de avanzar y dejar de lado cualquier aspereza que aún quede entre nosotros para darle a los que siguen con vida el mañana mejor por el que muchos dieron las suyas iniciando una nueva era en la que se aprenda de los graves errores del pasado dejando de ser solamente reinos, países e imperios independientes y por su cuenta que solo velan por sus propios intereses para formar uno en el que todos podamos coexistir en paz y armonía sin sacrificar nuestra propia identidad, creencias y culturas y que durará por eones enteros, ¿Qué dicen? ¿Aceptan?
-Acepto. Siempre tuvimos miedo de que todo aquello que viniese del otro lado del Mar de Ciano fuese algo hostil que nunca pensamos que podría tratarse de algo que en verdad sea para ayudarnos a evitar el peor de los destinos- el Faraón Baahir también se levantó.
-Nosotros también. A sabiendas de lo mucho que la Madre Tierra ha sufrido nos es una obligación poner de nuestra parte para ayudarle a revitalizarse- accedió el papá de Nicole.
-Cuenten con nosotros, pequeños. Con nuestra ayuda podrán reconstruir más rápido lo que ha sido destruido y de paso nos darán un mejor lugar en el cual vivir- Ant sonrió enormemente por las palabras que salieron de la boca de su madre.
-Iba a decirles lo mismo. Si necesitan nuevos lugares para vivir pueden contar con los reinos que antes estuvieron bajo el control de Jimmy y rehacer sus vidas ahí si desean- habló la Reina McDaniels representando a los gobernantes que fueron sometidos por el Conquistador.
-Yo también. Las máquinas que fueron usadas como herramientas de muerte regresaran a su propósito original y ayudaran en lo que puedan para volver a alzar los cimientos de sus civilizaciones- ofreció el Dr. Stoley.
-Con las miles de cosas que he descubierto e inventado a lo largo de mi vida, creo que también les puedo echar una mano en ese aspecto- Luis tampoco se quedó atrás en acceder a ayudarlos.
Así de uno en uno, los reyes o soberanos que dieron de sí a favor de la causa accedieron a la petición de Stan sabiendo bien que bajo el liderazgo de él y de los que tanto hicieron por el beneficio del mundo los guiarán por el camino correcto.
¿Quién hubiese pensado que ese joven príncipe con una perspectiva tan negativa, pesimista y cínica de la vida sería el encargado de unir nuevamente a la humanidad y demás especies como alguna vez lo estuvieron antes de que el Dios Primario los separara en diversas culturas hace tantos milenios atrás?
-Y bien… ¿Cómo vamos a llamar a esta pintoresca mescla? ¿La asociación de seres que por conveniencia propia unieron sus fuerzas para evitar morir de las peores maneras existentes?- preguntó irónica Shelli tratando de superar el malestar que le generó el deceso de Leo.
-Sigamos llamándonos como lo hemos hecho hasta ahora: La Alianza. Es un nombre corto, fácil de aprender y que representa esta nueva etapa para la humanidad y todas las razas existentes- propuso Wendy a lo que la castaña no muy segura murmuró: "si usted lo dice, reinita" imitando sin querer el tono del hermano de Butters.
-Dis… disculpen- les habló tímidamente el pequeño Scott -puedo… ¿Puedo quedalme con ustedes? como mi ley ahola está muerto y no tenko otro lugar a donde ir…
-Claro que sí, no hay problema. Es más, creo que debemos proponerle a los súbitos de mi primo, a los chupasangre y a lo que queda de ese ejército de fenómenos formar parte de esto. No sería una verdadera Alianza si excluimos a aquellos que antes estuvieron bajo el mandato de nuestros enemigos y no le diéramos la oportunidad de formar parte de nosotros ya que ellos también han sufrido bastante por la guerra- Testaburguer quedó perpleja por la gran compasión que él ha adquirido con el tiempo teniendo el corazón de un verdadero rey.
-Perdonen la molestia, pero tenemos un grave problema- interrumpió Gary -nuestro reino principal está comenzando a hundirse en el suelo en dónde está colocada. Necesitamos que por favor nos ayuden a encontrar un modo de volver a colocarlo en su lugar entre las nubes.
-No veo el problema con eso, al menos así tienen los pies pegados a la Tierra y saben cómo es la realidad del mundo, ¿No?- Shelli no se demoró mucho en hacer otra broma de mal gusto.
-Si es verdad que ese reino pesa tanto como todo el mundo eso quiere decir que si se le deja en el suelo el planeta entero se volverá el doble de pesado y podría colapsar de forma catastrófica. No quisiera ver como algo así sucede…- explicó Alarcón angustiado al imaginarse eso.
Sin más opción, todos fueron a Guendar viendo en los alrededores de este las antes doradas cadenas que ahora eran grises y opacas tiradas en el suelo igual que los cadáveres de los titanes, los insectos de la Reina Mentis y los cuerpos de los soldados de acero que hacían que el antes bello e imponente panorama ahora fuese uno de los tantos campos de muerte que hay solo que agraviado por las grandes y profundas grietas que se generaban alrededor de la ciudad que poco a poco se hundía en el suelo.
-¿Cómo haremos para colocarlo de nuevo entre las nubes? Aunque pudiéramos alzarla, no tenemos el poder para hacerle quedar flotando por siempre en el aire.
-El Rey Kyle una vez me dijo que su padre y otros grandes elfos pudieron recitar un hechizo para poder alzar ese reino, ¿No pueden hacer lo mismo?- preguntó Stan a Gary.
-Aún por más que intentáramos no lo lograríamos. Cuando el anterior rey y los demás elfos de alto estatus lograron posicionar a Guendar en el aire este no era tan pesado como lo era en ese momento, y si por algún milagro lográsemos hacerle levitar, ya no contamos con el poder de la Vara para que se mantenga flotando en el aire- eran pésimas noticias.
-Bueno… eso no es del todo cierto- habló Luis para sacar de su túnica un pequeño frasco de cristal que emitía un tenue brillo dorado -¿Saben que tengo aquí?
-¡¿Es la Vara de la Verdad?!- Gary enseguida lo tomó con ambas manos viéndolo fijamente.
-Exacto, no, bueno, no del todo. Luego de que ese jodido hechicero de cuarta categoría muriese me tomé la molestia de investigar los alrededores del sitio en el que cayó para asegurarme de que en verdad estuviese muerto y me topé con esta pequeña astilla que emitía una porción de ese poder. Pensaba algún día poder usarla para mis experimentos y demás planes… pero creo que mejor dejo que ustedes la usen para lo que necesiten- él también demostró haber desarrollado una gran consideración por los demás y no anteponer sus metas personales por el bien común.
Con esa pequeña astilla las esperanzas de todos fueron renovadas, solo debían hallar el modo de saber usarla porque cualquier mínimo error acabaría generando un mal incluso peor.
-¿Dicen que cuando el rey elfo anterior elevó en los aires ese reino lo logró al usar la fuerza vital de él, los demás elfos y el poder de la propia Tierra?- preguntó Butters viendo fijamente su dije y el de su hermano -creo que sé que podemos hacer- comenzó a explicarles su plan que consistía en usar la fuerza vital de los elfos combinadas con la de los miles de seres que han muerto a manos suyas y las de Leo y la de esa astilla para así poder elevar de nuevo Guendar y no cayese.
Nadie estaba seguro de que eso iba a funcionar, pero en vista de que no tenían más opción, decidieron arriesgarse.
-¿Todos listos?- Alarcón se había posicionado justamente debajo de Guendar teniendo a sus pies la pequeña astilla -cuando alce esta ciudad deberán actuar enseguida porque si se me cae todo se irá a la mierda- rugió volviéndose Chartron -a la una…- puso las manos y los extremos de sus colas superiores contra la superficie inferior del reino -a las dos…- clavó los extremos de sus pies y colas inferiores en el piso -¡Y A LAS TRES!
Usando su titánica fuerza comparable a la que Butters usó para evitar que la ciudad élfica se desplomase contra el suelo, comenzó a alzarla con dificultad sacudiendo con violencia el terreno cercano ensanchando y alargando las grandes fisuras que habían como si de raíces en crecimiento se tratasen.
-¡AHORA, TODOS JUNTOS!- apresuró Stan para apuntar hacia adelante la Espada Celestial estando acompañado de Butters, que le sujetaba el hombro, y por los elfos más poderosos que hay que les daban todo su Chi, incluso Ike mediante una conexión para que desde el lugar en el que estaba pudiera poner de su parte en ese aspecto.
El arma de los dioses expulsó un delgado y concentrado rayo de energía que dio contra la astilla haciéndole brillar de color oro. Al inicio no parecían estar logrando nada y la escamosa y ya de por sí roja piel de Chartron casi parecía arder como un metal al rojo vivo no sabiendo por cuánto más iba a lograr aguantar el peso del mundo sobre su cabeza.
Hasta que milagrosamente el pequeño trozo de la Vara levitó agrandándose para volverse una especie de biga que al dar contra la base de Guendar empezó a elevarla quitándole al Columbiano tan pesada carga haciéndole retroceder para que él y los demás viesen asombrados como llegaba hasta las nubes justamente a la altura en la que se encontraba originalmente deteniéndose y dejar de brillar para revelar que se volvió un colosal árbol que lo sostenía con sus ramas también logrando que la ciudad recuperase su majestuoso brillo característico y que las infinitas cataratas que antes se habían secado volviesen a fluir.
-Eso es… ¡LO LOGRAMOS!- festejó Stan y todos los elfos ahí presentes empezaron a dedicarle alabanzas a los dioses y darles las gracias por haberles otorgado las fuerzas para tal labor.
-¿Butters? ¡¿Estás bien?!- Jenny sujetó al rubio que se puso pálido debido a tal esfuerzo.
-Creo que sí, pero… al haber dado toda la fuerza vital que poseían mis dijes… parece hizo que perdiese casi todos los poderes que mi hermano y yo recolectamos con los años- vio sus manos y luego una roca de alrededor unos quince metros de diámetro.
Se concentró para expulsar rayos solo produciendo unas leves descargas insignificantes en comparación a los potentes rayos que él y Leo eran capaces de crear y al intentar hacerle flotar con sus poderes mentales solo logró alzarla un metro del piso antes de dejarle caer.
-Sí pudiese verme ahora… estaría furioso al ver que todo lo que tanto trabajo le costó conseguir se perdió para siempre- bajó las manos en señal de derrota.
-O tal vez sea esto ese algo maravilloso que ustedes estaban destinados a hacer, ¿No lo crees, primo?- contrapuso Ed al llegar al lugar junto con Brittany y Bridón.
-Espero que sea verdad, espero que sea verdad…- no seguro del todo amañó con retirarse.
-¿A dónde irás ahora, Leopold? ¿A qué te vas a dedicar?- se detuvo ante las preguntas de Edward.
-No lo sé… supongo que hacer lo que le prometí, intentar continuar con mi vida siendo feliz con lo que me gusta hacer y ayudar a todo aquel que esté en apuros y así intentar remediar tanto sus pecados como los míos. Hemos lastimado a tantas personas que no sé si algún día…
-Lo lograrás, Butterscupp, lo lograrás. Si él confió en que tú conseguirás eso es porque sabía muy bien que puedes hacerlo, nunca lo dudes- quiso reconfortarlo la mujer de armadura dorada -y pues… ¿No quieres venir con nosotros y ver en dónde nuestra gente se ha establecido ahora? Estoy segura de que muchos querrán ver en que se ha convertido uno de los gemelos de la profecía ahora que es todo un hombre y que ha puesto tanto de su parte para cumplir la misión por la que fue traído al mundo.
-¿Ir con ustedes? ¿De verdad?- sus ojos brillaron con ilusión. Jamás pensó que algún día podría volver a su primer hogar en el que creció en compañía de su hermano.
-Claro que sí, te asombrarás con lo mucho que hemos cambiado y mejorado desde que Leo y tú se fueron cuando eran unos jovencitos que le causaban tantos dolores de cabeza al tío Steven- rieron un poco por esta broma y amañaron con irse.
-Adiós, Butters. Que te vaya bien- le deseo suerte la hermana de Kenny sonriendo forzadamente muy triste al pensar que se iría de su lado para siempre.
-Princesa Jenny, ¿No quiere venir conmigo? Usted ya me ha mostrado su hogar y a su gente, lo mínimo que puedo hacer por usted es mostrarle a los míos. ¿Le parece bien?- no la iba a dejar tirada y desdichada, no después de lo mucho que ella también ha sufrido y lo que hizo para enmendar sus propios errores.
-¿En serio? ¡POR SUPUESTO QUE ME GUSTARÍA IR CON USTED!- no pensándolo demasiado se le acercó y él le ofreció caballerosamente el brazo derecho para que lo sujetara.
-¿Y usted, Príncipe Bridón? ¿No quiere acompañarnos también?- a su vez, Brittany quería que el Lican siguiese a su lado.
-Aún tengo mucho que hacer, como reorganizar a los míos y que regresen a ser lo que alguna vez fuimos ahora que nuestros enemigos mortales han sido vencidos… pero creo que puedo tomarme unos cuantos días de descanso- accedió sonriendo de medio lado.
-Mucha suerte, Príncipe Bridón. Le deseo toda la felicidad del mundo- se despidió Henrietta cuando ellos se fueron no pudiendo evitar poner una expresión de tristeza igual a la que una madre esbozaría al ver partir a su hijo para hacer su propia vida.
-Creo que es hora de que nosotros consigamos la nuestra, ¿No lo crees?- Dylan le tomó una mano dedicándole una amorosa sonrisa que ella correspondió para darse un tierno beso.
-¿Y ahora qué? ¿Cuándo vamos a volver a alzar los cimientos de la civilización? ¿Tiene que ser ya?- estaba quejándose Shelli algo molesta al ver como varios de ellos lograron terminar junto con sus respectivas medias naranjas mientras que ella no tenía a nadie.
-Primero le daremos tiempo a todos para que se repongan. Espero que si logremos cumplir con esa meta y le demos a este mundo algo mejor de lo que tenía antes de que este conflicto estallara, porque de lo contrario, ¿Cómo seremos juzgados por las generaciones venideras?
-No piense así o vuelva a su etapa pesimista, Príncipe Stan. Le aseguro que podremos hacer real ese mañana mejor por el que tanto hemos sacrificado y las generaciones venideras al mirar atrás en la historia estarán sorprendidas de como los que antes se hubieran podido considerar enemigos mortales se unieron como un solo ser superando sus propias diferencias, ¿Ya tan pronto se le olvidaron sus propias palabras?- le recordó Wendy haciéndole reír un poco.
-Sí, juntos como un solo ser. No importa de qué especies se traten, ahora todos somos iguales… teniendo la libertad de elegir a quién amar- no pudo evitar tomarles las manos asombrándola sonriéndole cariñosamente. Ella le devolvió el gesto y Shelli ante eso bramó y negó con la cabeza riendo diciendo: "¡hasta que al fin te decidiste!"
Con eso llegó el fin de una Era dando paso a una nueva, a la Cuarta Edad de la Tierra, en la que los sobrevivientes pusieron de su parte para reconstruir lo que se perdió por culpa de ese conflicto como ninguno que se haya visto antes o después levantando de entre las cenizas de los reinos devastados uno nuevo y mejor en el que las fallas impuestas por la gran barrera cultural y de especies quedaron en el pasado permitiendo un amanecer más bello que ninguno otro destinado a durar milenios enteros siempre y cuando los descendientes de aquellos que pusieron su grano de arena para salvar al mundo no olvidasen las valiosas enseñanzas que dejó ese conflicto a escala mundial, a ese evento que casi devastó por completo la Creación, a ese suceso que por más que destrucción que provocó consiguió unir al mundo de diversas maneras, a esa acto inigualable y por eternamente recordado como la…
GUERRA DE IMPERIOS…
Capítulo noventainueve completado el 09/12/2019.
Naturalmente no podía acabar el fic sin mostrar las respectivas despedidas de Lord Caos, Kyle y Bebe que de una forma u otra pusieron tanto de su parte para la salvación del mundo y tenía que hacer de sus muertes y funerales lo más dramáticas que puedo hacer al estar afanado para acabar con esta enorme historia, espero que sí les haya conmovido un poco sus momentos finales (En especial con las canciones que sugería y que miraba en videos de YouTube para buscar la inspiración)
Pero ahora que todo el drama acabó, ¿Qué más sigue? Podría simplemente dejar a la imaginación del lector que pasó luego de esto y como fueron las vidas de los protagonistas a partir de este punto… pero que diantres ¡Estoy literalmente a un solo paso del capítulo 100! ¡ASÍ QUE VAYAMOS POR ESE CENTENAR, CARAJO! Nada mejor para acabar con una historia tan grande que llegar a ese número, ¿No piensan lo mismo? XD
