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Hola queridos lectores
aqui les dejo un nuevo capitulo, habia querido darles esto de regalo de navidad pero segui escribiendo y no habia subido ni uno, pero aqui les dejo mas capitulos espero les guste
muchas gracias por sus hermosos reviews y por su paciencia
saludos
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CAPITULO 52 LA TRAMPA I
CONFROTACIONES I
Y entonces encuentro la luz lunar en tu mirada
Aquella que envuelve con dulzura mi afligido corazón
Aquella que con una simple ternura logra calmar la desazón
Aquella que le hacía vibrar el alma
¿Cómo seguir en la vida sin aquella dulce luz?
¿Cómo poder vivir ya sin aquella dulzura que te llena el alma?
Desgraciadamente las sombras a veces quieren opacar la luz
Y aquella delgada línea que había separa lo que es bueno de lo malo
Es tan frágil y delgada que en cualquier momento se puede romper
Y provocar lo peor de una persona salga a relucir.
Entonces en esos momentos ¿Cómo saber ver lo que de verdad importa o lo que no?
¿Cómo poder distinguir entre la luz y la oscuridad?
T.G.G
Anthony miraba con desesperación a los alrededores de la colina de Pony pero no encontraba por ningún lado ni a Terrence ni a Candy tampoco.
Busco un rato por el lugar pero no encontraba nada de rastro de su amada ni del desgraciado.
Llego cerca de un camino que se hacía para ir directo al pueblo suponía, entonces hallo algo de Candy.
Era un pequeño arete que brillaba en el césped.
Sería mejor que volviera a Lakewood rápidamente para que empezaran a buscar a Candy y a su pequeño.
Tenía que ver lo bueno de lo malo, al menos ya sabía dónde estaba su pequeño hijo.
Aunque eso no alegraba a su corazón ante la situación en que lo encontró.
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-¿Qué paso…?
Candy despertaba después de varias horas seguramente, estaba más que desorientada, no recordaba nada y cuando empezó a abrir los ojos, sintió un fuerte mareo.
Y pudo observar que había solo oscuridad en donde estaba.
-Ah –Se quejó al intentar levantarse
-Hola Candy
-¿Qué…?
No vio a nadie pero esa voz, aunque la escuchaba lejana y no tan bien….sentía que la había escuchado en otro lado.
-Espero de verdad que te quedes quieta si no quieres que pierda la paciencia –Comento con fuerza la mujer. –Espero que Anthony haga lo que queramos cuando sepa que estas aquí.
-¿Dónde estamos? –Pregunto la rubia intentando concentrarse en algún punto
-En Lakewood querida en el lugar que menos esperarían encontrarte, pero espero que este lugar te traiga viejos recuerdos de tu infancia
Y se encendió una pequeña vela mostrando a la señora Leagan
-¿Qué…por? –Intento formar las palabras la rubia pero no le salían completas las frases –No comprendo…
-Claro que comprendes no eres estúpida Candy, -Se rio maliciosamente –Anthony tendrá que hacer lo que le digamos ahora que te tenemos en nuestro poder
Candy la miro con miedo
-Esta alcoba será tu tumba, al menos que el acceda a heredar toda la fortuna Ardley a nosotros, y casarse con mi hija claro.
Candy la miro con odio
-En hora buena pudimos encontrarte a ti, ya que no logramos nada con esas malditas viejas y que cuando llegamos tu hijo había desaparecido, maldito ingles no lo esperábamos de él, pero bueno siempre vamos un paso adelante.
Candy sintió un escalofrió aunque sabía que Terrence había hecho mal, esperaba que ni la señora Leagan ni la señora Elroy lo encontraran ya…porque tenía a su hijo y temía por él, si es que ellas llegaban a querer atar más de manos a Anthony.
-Bien nos vemos después
-Por favor, yo haré lo que sea…pero no haga más daño ni a Anthony ni a…mi hijo
Entonces la señora Leagan me dio una horrible sonrisa que provoco un dolor en mi estómago, ¿Qué estaría planeando?
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Albert miraba con preocupación todo lo que Anthony le había dicho, ¿Quién se llevaría a Candy?
-Ordenare que la busquen Anthony
-Pero ¿Qué hacemos con Terrence? Envié a Roger a buscarlo pero sinceramente no creo que lo encuentren, fue mucho tiempo
-No te preocupes….seguiremos buscándolo
-De acuerdo, entonces me iré al pueblo con Stear…
-Claro Tony
Anthony sintió un poco de nostalgia al escuchar ese sobrenombre nuevamente. Solo atino a sonreírle amablemente a Albert.
-¡Señor William!
Albert volteo para encontrarse con la hermana María gravemente herida y con un bulto en brazos, además de tener detrás de ella algunos pequeños niños asustados
-¡¿Hermana María?! ¿Qué paso?
Pero la mujer en ese momento se desvaneció, solo atino a dejarle al pequeño bebe en brazos.
Anthony sujeto a la mujer.
-¿Qué habrá pasado?
-No lo sé –Miro al bebe entre las mantas –Vamos adentro
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Elroy miraba con enojo a los rubios –No tienen nada que hacer aquí, estos harapientos, que se salgan de mi casa
-¿Su casa? –Pregunto Anthony colérico
-Tranquilo Tony –Miro a la señora Elroy –Esta no es su casa, señora Elroy
-Albert
-No sé si ese es mi nombre real, pero no pienso seguir con el juego y plan que usted inicio hace 25 años, cuando decidieron adoptarme
Elroy lo miro molesta
-Deberías
-No lo hare, no le hare más daño a esta familia solo por su codicia, creo que ya se enteró y por eso volvió, todo pasara a manos del heredero que debió tener la familia Ardley, Anthony
-Anthony es muy joven para poder hacerlo
-Y usted quizás demasiado grande –Dijo Albert molesto –La madurez llego de manera errada a ti.
-¿Cómo te atreves a insult…?
-Usted no tiene respeto por nada ni por nadie ¿Por qué tenerle respeto?
-No eres más que un huérfano deberías de estar feliz de que te di lo que muchos quisieran
-No lo creo, no fui feliz, más que cuando mis padres adoptivos vivían
-Ellos no te querían
Albert sintió dolor
Anthony le miro con más furia -¿Cómo no tiene corazón?
-La vida no es justa Anthony –Miro hacia el rubio –Tenemos que hablar del futuro
-No tengo nada que…
-¿Ni por Candy?
Y entonces todo el valor que había tomado Anthony, se quebró
-¿Candy?
-Sí, si es que quieres verla bien
-¿Qué es lo que quiere?
Sabía que la tenía, Elroy era una persona malvada y por supuesto no daba un paso sin estar segura.
Albert miro con preocupación y molestia a ambos
-Tú lo sabes –Intervino Elisa saliendo detrás de la puerta que daba al estudio mirándolo con una sonrisa de triunfo –Y por supuesto si lo piensas bien, te ganarías la lotería
Anthony la miro con odio
Albert intervino tomando el brazo de Anthony –No tienes que…
-¿Y que pasara con Candy si no?
Albert bajo la mirada, pues él también estaba preocupado por su hermana
-Hablemos hijo –Dijo Elroy yendo hacia el estudio
Anthony solamente la siguió
Albert pidió que metieran a los niños a sus aposentos y que fueran por el medico
Tenía que hacer algo.
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Terrence miraba hacia el mar desde el balcón de la posada donde se quedaría, mientras sujetaba al pequeño bebe de aquellos que le habían destrozado aquel día.
Al día siguiente se irían lejos
Ambos irían a Londres
Sonrió de lado
No serian felices como él no lo era.
-Terrence
El castaño volteo a ver a la persona que le hablaba -¿Qué haces aquí?
-Vine porque tu madre me lo pidió
Miro con molestia a la mujer que estaba más atrás
-No sé para que la trajiste realmente no necesito nada
-Por favor Terrence puede ser que ella te ayude a entender como es perder, ya que yo no pude enseñártelo
-Ni tú ni nadie
-Solo te puedo decir que yo te entiendo pero…créeme que con lo que haces no se lograra que Candy venga por ti
-¡¿Tu como lo sabes?!
Susana le sonrió con incomodidad –Porque yo ya pase por eso ¿No recuerdas? –Dijo señalándose
Terrence bajo la mirada igual incomodo –Es diferente Candy me ama
-Quizás te amo pero ahora no puedes obligarla –Dijo Eleonor
-¡¿Tu que sabes?!
Sentía un dolor inmenso y no sabía cómo hacerles entender que no se metieran, porque al final, él sabía la verdad y él no estaba equivocado, Candy vendría
Aunque fuera solo por su hijo
Pero entonces observo como unos hombres se empezaban a meter en algunos lugares o en la calle buscando.
-Mama llévatelo –Le dio él bebe –Es el hijo de Candy
-¿Qué?
-Llévatelo y actúa normal, pónganse por allá… -Señalo hacia donde estaba la puerta para salir del otro lado. –Vayan mama y…diré….diré que me perdone…que….la he amado demasiado y que no supe…no supe….
-Te comprendo hijo –Eleonor sintió una punzada en el corazón, tenía un mal presentimiento –Te amo
-También yo…discúlpame
-Terry vámonos todos –Intervino Susana
El castaño negó –No podemos todos, ustedes vayan –Empujo la silla de Susana fuertemente hacia la puerta –Váyanse ya
-Hijo –Susurro Eleonor
-Váyanse ya –Empujo a su madre hacia afuera para después empujar a Susana
Cerró la puerta rápidamente justo a tiempo, ya que entraron varios hombres disparando
-¡Nadie se mueva!
Uno de ellos lo reconoció enseguida -¡¿querías escapar?!
-¡Terrence Grandchester! –Lo tomaron de los brazos para después tirarlo contra una mesa que se rompió -¡¿Dónde está él bebe?!
-¿Cuál bebe? –Pregunto fingiendo demencia y con dificultad
-¡No te hagas el listo!
-Él bebe que te robaste del hogar de Pony
-No se…no sé de qué hablan
-¡Veremos si se sigue haciendo el chistoso! –Grito uno de los hombres entre el bullicio
-Si –Lo golpearon en el estómago y en la cara
Terrence cayó al suelo
Uno de los hombres le apunto
-Una última vez ¿Dónde está?
Terrence lo miro con odio
-No…no sé de qué hablan
Terrence miro la sonrisa curveada del hombre antes de decirle –Entonces muérete
Cerro fuertemente los ojos esperando el dolor de la bala, pensando en Candy esperando que lo perdonara y que con esto haya podido saldar de cierto modo su deuda al haberle causado un terrible daño, por quererla amar y que lo amara.
Fue cegado por los celos.
Pero en verdad esperaba…alcanzar el perdón de aquella fue el amor de su vida
Sintió el dolor en una parte de su cuerpo y el sonido del balazo aturdió su cabeza, intento pararse, ahí se percató que el disparo fue directamente a una de sus piernas, lo hizo involuntariamente tratando de huir e intentando protegerse pero entonces uno de los hombres lo golpeó fuertemente en la nuca, provocando que se desmayara.
