Capítulo 37: "Un nuevo comienzo"
Una castaña que estaba parada junto a la cama donde estaba sentado un joven de cabello desordenado, miraba a este comer un empadenado que ella había preparado.
¿Te gusta?, se atrevió a preguntar la castaña a pesar del temor que sintió al formular la pregunta.
Por supuesto, tú siempre has hecho empadenados deliciosos, respondió Tsubasa, haciendo una pausa para continuar diciendo: ¿Hoy no tienes clases?
No, solo cuatro veces a la semana tengo clases, por suerte pude organizar mi horario de clases solo en cuatro días, decía la castaña.
¿Entonces…?, decía Tsubasa.
Solo estudio de lunes a jueves, los otros tres días estoy acá, aunque me fue un poco dificultoso lograr ese horario, pero finalmente logre que los profesores me permitieran tomar algunos cursos con otros grupos y así poder solo asistir a Tokio cuatro días a la semana, respondió la castaña.
Qué bueno, tus padres deben estar contentos, estarás más días con ellos, decía Tsubasa.
Si, están felices, pero tú, ¿cómo estás?, pregunto la castaña, al tiempo que el joven de cabello desordenado guardo silencio.
¡Feliz¡ respondió Tsubasa, tras algunos minutos de silencio sepulcral.
¿En verdad?, ¿no estás incomodo por mi presencia?, decía la castaña con dulzura.
No, claro que no, respondió Tsubasa.
¿Entonces puedo venir a verte los días que este en el pueblo?, decía con los ojitos llenos de brillo la castaña.
Por supuesto, respondió Tsubasa.
¡Gracias¡ dijo la castaña abrazando repentinamente a Tsubasa que estaba sentado en el borde de su cama.
Tsubasa al sentir los delicados brazos de castaña rodeando su cuerpo, sintió el impulso de devolverle el abrazo y así lo hizo.
¡Tsubasa, gracias¡ dijo la castaña aferrándose más al cuerpo de su amado.
Tras algunos minutos de permanecer abrazados, Tsubasa deshizo el abrazo, mientras decía: Perdóname por todo lo que te dije, tú no merecerías un trato así, pero quiero que comprendas mi situación, la impotencia que siento en estos momentos.
No digas nada, yo lo comprendo, yo no te estoy pidiendo que volvamos, solo quiero que no me apartes de tu lado, quiero que me permitas seguir teniendo contacto contigo, yo con ello me conformo, respondía la castaña.
Bien, dijo Tsubasa.
¿Eso significa?, respondió la castaña emocionada.
Un nuevo comienzo, dijo Tsubasa con una ligera sonrisa en su rostro.
Sí, un nuevo comienzo, respondió la castaña tomando una de las manos de su amado entre sus dos manos.
¿Amigos nuevamente?, dijo Tsubasa.
Amigos, respondió la castaña.
Tras algunos minutos más de plática Sanae abandono la casa Ozora dejando solos a Tsubasa y su madre.
Me alegra tanto saber que al menos recuperaron la amistad que tenían, decía Natsuko.
Yo también estoy feliz por ello madre, respondió Tsubasa.
Bueno, vamos al comedor, prepare una cena deliciosa, decía Natsuko, mientras le alcanzaba un bastón a Tsubasa.
Casa Nakazawa:
Una castaña ingresaba a su casa con el rostro radiante de alegría bajo la mirada de sus padres que estaban sentados en una pequeña mesa tomando una taza de café.
Por tu rostro, te fue bien hija, dijo el señor Nakazawa.
Si, Tsubasa y yo retomamos nuestra amistad, respondió la castaña feliz.
Pues que bueno hija, él necesita de mucho apoyo, decía la señora Nakazawa.
Lo sé, saben hoy cuando entre ha su habitación lo encontré dándole de pataditas a su amigo balón…, respondía la castaña, al tiempo que tomaba asiento frente a sus padres.
Minutos después:
Tsubasa es un genio del soccers hija, no me sorprendería escuchar que él puede jugar al futbol con los ojos vendados, y hacerlo realmente bien, la verdad, yo no creo que la condición en la que se encuentra lo límite para poder jugar al futbol, claro ya no podrá hacerlo de manera profesional, pero jugarlo como un pasatiempo, bien que podría, decía el señor Nakazawa.
Tienes razón padre, respondió la castaña.
Tal vez puedas contactarse con sus amigos de la escuela hija, para que con ellos él pueda practicar el deporte que ama, aunque sea una vez a la semana, decía la señora Nakazawa.
No es mala idea mujer, acoto el señor Nakazawa.
Claro que no, decía sonriendo su esposa.
Que Tsubasa practique futbol como un pasatiempo, no sería mala idea, tal vez ello lo ayude a relajarse más, pensaba la castaña.
Al día siguiente:
Una castaña se encontraba fue de un negocio de baños públicos, esperando a alguien.
Sany, a los tiempos que te dejas ver ingrata, decía un joven cara de mono, mientras se acercaba a abrazar a la castaña.
No digas eso, eres tú quien no se deja ver Ryo, decía la castaña sonriendo.
Bueno, bueno, creo que ambos desde que salimos de la escuela tenemos otras ocupaciones que nos han distanciado un poco, ¿no?, respondía Ryo sonriendo.
Si, así es, dijo la castaña, haciendo una pausa para decir: Ryo necesito pedirte un favor.
¿Un favor?, respondió el joven cara de mono.
Sí,…., no se trata de dinero, dijo sonriendo la castaña.
Sany, me alegra verte mejor, pensé que seguías triste por todo lo que has pasado,…., respondía Ryo.
No, ya estoy mejor, además yo comprendo la reacción de Tsubasa, yo hubiera actuado igual si estuviera pasando lo de él, dijo la castaña.
Si tienes razón, respondió Ryo.
Ryo, justo de Tsubasa quiero hablarte, dijo la castaña.
¿Qué sucede con él?, pensé que ya no tenías contacto con él, como la mayoría de nosotros, si sabemos algo de él es por su madrecita, pues Tsubasa no quiere hablar con nosotros, respondía el joven cara de mono.
Yo ayer hable con él, retomamos nuestra amistad, creo que ya está empezando a aceptar su nueva vida, dijo la castaña.
Así, que bueno, respondió Ryo, haciendo una pausa para continuar diciendo: ¿Solo retomaron la amistad?
Si, volvimos hacer amigos, y por esa amistad es que quiero ayudarlo, y necesito de ti para ello,….., decía la castaña, mientras Ryo la escuchaba con atención.
En tanto: "Casa Ozora"
Hijo, que alegría tenerte en el comedor, decía Natsuko sonriendo, mientras veía a Tsubasa llegar hasta la mesa palpando.
Al menos en casa ya puedo caminar sin ayuda del bastón, decía Tsubasa.
Si hijo, ello es bueno, así poco a poco podrás caminar sin ayuda de él en todos lados, acotaba Natsuko.
Siento que mi audición se está agudizando más, puedo oír hasta el más pequeño ruido, decía Tsubasa, mientras tomaba asiento.
Sanae me dijo que hoy vendría también, dijo de repente Natsuko para evitar que su hijo se ponga triste.
Si, también me lo dijo a mí, respondió Tsubasa.
Casa de Ryo:
Cuenta conmigo Sany, si Tsubasa acepta, de mi parte no hay inconveniente para apoyarlo, y estoy seguro que de parte de los chicos tampoco, es más me contactare con ellos para quedar un día en que todos nos podamos reunir con Tsubasa, decía Ryo.
Gracias Ryo, respondió la castaña.
No hay nada que agradecer Sanae, dijo el joven cara de mono.
1 hora después:
Pasa Sany, pasa, decía Natsuko feliz.
¿Tsubasa ya desayuno?, preguntaba la castaña.
Si hija, está hablando por teléfono con Genzo, pero toma asiento, voy a avisarle que estás aquí, dijo Natsuko sonriendo.
Bien, respondió la castaña, mientras tomaba asiento.
Habitación de Tsubasa:
¡Gracias amigo por tus palabras¡ las tomaré en cuenta, decía Tsubasa.
No hay nada que agradecer amigo, yo solo digo la verdad, tú eres un genio del balón, como tú no he conocido otro futbolista en mi vida, escuchaba el joven de cabello desordenado.
Suerte en la liga, decía Tsubasa, dando por culminada la llamada, al tiempo que sentía unos pasos acercarse.
Hijo, Sanae, está en la sala, escucho Tsubasa, haciendo que su rostro se irradie de alegría.
Tsubasa se puso de pie y camino palpando la pared y hacia la salida de su habitación, una vez que estuvo fuera de ella, su madre lo apoyo para que llegue a la sala.
Tsubasa, ¡hola¡ dijo la castaña mientras se ponía de pie para ir a darle el encuentro al hombre que amaba.
¡Hola¡ respondió Tsubasa mientras detenía su andar.
En un determinado momento sintió los brazos de la castaña rodear su cuerpo, y el perfume que destilaba de sus cabellos inundar sus fosas nasales.
Me alegra saber que estés aquí, dijo Tsubasa, mientras depositaba por instinto un cálido beso en los cabellos de la castaña.
¿Ya desayunaste?, respondió la castaña, rompiendo el abrazo.
Si, dijo Tsubasa.
Entonces si puedes acompañarme, decía la castaña.
¿Acompañarte?, respondió Tsubasa.
Si, a caminar por el pueblo, dijo Sanae.
Sanae yo…., respondía Tsubasa.
Te pondré un gorro y lentes para que nadie te reconozca, ¿te parece?, dijo la castaña.
Está bien, respondió Tsubasa.
Bien, dijo la castaña, mientras sacaba de su cartera un par de lentes y una gorra.
Una vez que la castaña le coloco el gorro y los lentes a Tsubasa, lo tomo de brazo, se despidió de la madre de este y juntos salieron de la casa.
Tiempos después:
Sanae y Tsubasa caminaban del brazo por una calle, cuando de repente el joven de cabello desordenado detuvo su andar.
¿Qué sucede?, dijo la castaña, que ya intuí que había llamado la atención de su amigo a pesar de no poder ver.
Ese sonido, respondió Tsubasa.
¿Cuál sonido?, dijo la castaña.
Es de balón, ¿verdad?, respondió Tsubasa.
Supongo que sí, estamos pasando cerca de una cancha deportiva, añadió la castaña.
Claro, por ello pude percibir el sonido de la pelota como si la patearan, dijo Tsubasa.
Tsubasa, ¿no te gustaría jugar un poco en está cancha?, respondió la castaña.
Pues si quisiera, pero no sé si pueda hacerlo, dijo Tsubasa.
¿Por qué no lo intentas?, respondió Sanae.
¿Crees que los niños lo permitan?, dijo Tsubasa.
Yo hablare con ellos, respondió la castaña, antes de caminar al lugar donde estaba un grupo de niños, tras algunos minutos volvió con su amigo y dijo: Ya está todo solucionado, todos ellos jugaran contra ti.
¿Qué?, respondió Tsubasa alarmado.
Es que tenía que ser equitativa, tú eres mayor que ellos, además ellos son unos principiantes y tú un genio del balón, dijo la castaña sonriendo.
Pe….pe…pero, yo…., decía Tsubasa.
Tú eres tan normal como todos, eso llévalo siempre en tu mente, respondió la castaña antes de tomar el brazo de su amigo para llevarlo con el grupo de niños, al tiempo que unos jóvenes miraban todo desde el ras de la cancha.
¿Crees que pueda?, decía dubitativo uno de ellos.
Es Tsubasa amigo, acotaba otro.
Así es, es Tsubasa, y nuestro amigo siempre ha sido un genio con el balón, decía Ryo, mientras miraba a la castaña decirle algo a su amigo de cabello desordenado.
Solo disfruta, dijo la castaña, antes de depositar un cálido beso en la mejilla de su amigo.
El tendrá el balón, el deber de ustedes es quitárselo, decía la castaña mirando a los niños, haciendo una pausa para decir: Tsubasa el arco esta frente a ti.
Bien, dijo Tsubasa.
Entonces que empiece el juego, respondió Sanae.
Tsubasa se movía de un lado a otro solo sintiendo el movimiento de sus rivales y el sonido del balón, su audición, era su mejor aliada en ese momento, ya que para él el sentir era como si pudiera ver todo lo que ocurría a su alrededor.
Es extraordinario, decían unos niños mientras trataban de quitarle el balón Tsubasa, al tiempo que un grupo de jóvenes observaban todo.
Es un genio sin duda, decía Mamoru.
Es Tsubasa, acoto Teppei, mientras Ryo sonreía, al igual que un par de jóvenes que estaban tras de él.
Tras algunos minutos, Tsubasa sacaba un largo disparo que rompió las redes del pequeño arco que estaba frente a él, al tiempo que los lentes que llevaba puesto cayeron al piso.
¿Eres Ozora?, dijo uno de los niños.
¿Tsubasa Ozora?, dijeron a la vez los demás niños mirando al joven de cabello desordenado.
Si, si es él, ¿qué tal lo hizo niños?, decía Sanae, mientras se acercaba al joven de cabello desordenado para tomarlo del brazo.
Bien, eres nuestro ídolo, decían a coro los niños.
¡Gracias¡ dijo Tsubasa.
¿Cuándo jugarás en el Barcelona?, pregunto uno de los niños, haciendo que el rostro de Tsubasa entristeciera.
Eso lo sabrán en su debido momento chicos, ahora si nos disculpan, Tsubasa tiene que retirarse, decía la castaña, empezando a caminar junto a su amigo.
Son solo preguntas de niños curiosos, dijo Tsubasa.
Lo sé, respondió la castaña, haciendo una pausa para decir: ¿Cómo te sentiste?
Bien, muy contento, dijo Tsubasa.
Me alegra ello, respondió la castaña, mientras caminaba del brazo de Tsubasa.
Nota:
Quiero empezar agradeciendo a todas las personas que me han acompañado leyendo y/o dejando algún comentario en mis historias durante este año 2019 que el día de hoy termina, ¡un millón de gracias por ello¡
El año 2019 hoy termina, dejando atrás nuestros logros y fracasos, para dar inicio a un nuevo año, que espero sea maravilloso y fructífero para todos, ¡que tus sueños y metas que tengas se cumplan en este nuevo año¡ ¡que sea un año en el cual reine la paz, el amor, la unión familiar, que haya trabajo para los que trabajamos, que nos vaya bien en los estudios para los que estudiamos y que tengamos mucha, mucha salud, ya que ellos es lo más importante, pues sin salud no se puede hacer nada en la vida¡
Esos son mis deseos para todos ustedes mis queridos lectores y seguidores, de corazón les deseo unas ¡Un Felíz año 2020¡ bajo la consigna de seguir luchando siempre por nuestros sueños, a pesar de las adversidades.
Ahora si me despido de ustedes, con está historia Dios mediante será hasta la próxima semana.
Con mucho cariño.
PrincesaLirio.
